SOLAMENTE MIA
ADVERTENCIA:Leer bajo su propia responsabilidad, ya que durante el desarrollo de esta historia tendrá contenido sexual, violaciones, abuso de drogas e incluso temas sobre suicidio entre otras cosas. Si por algún motivo mi historia les ofende, por favor no continúen leyéndola. Por su atención y comprensión, gracias.
Disclaimer:Los personajes de esta historia pertenecen a la ya conocida escritora S. Meyer, la historia es mía.
Summary:Isabella Swan nunca pensó que sería la obsesión de Edward Cullen, ¿quién se fijaría en alguien como ella?, y además que la tenga amenazada con herir a su padre o a su hermana, que son las únicas personas que tiene en el mundo. ¿Porque Edward se aferra a tener a Isabella sin importar que ella lo odie por el resto de su vida?.
-¡Tú eres mía, y jamás me dejaras!
Esas simples palabras Edward Cullen empezaría con su tortura.
Por ser las primeras en comentar en el capitulo anterior, les quiero dar las gracias a *BellaCarolina Cullen Grey* y *Lady in Black 22*. Gracias por seguir motivandome a seguir la historia.
CAPITULO SIETE
* Bella Swan *
Desperté desorientada lo primero que vi fue hacia una ventana que se veía una hermosa vista de toda la ciudad, aún era de noche, mire a mi alrededor y vi que estaba en una recamara elegante y hermosa, me espante al saber que estaba en una cama ajena, pensé que algo malo me había hecho el loco de Edward, pero desapareció al momento que vi que estaba vestida, me fui acercando poco a poco a la orilla de la cama, una vez sentada en la orilla mire hacia la puerta, tenía que irme, pero esta se abrió sola y vi entrar a Edward que al verme me sonrió como si no hubiera pasado nada, definitivamente estaba loco.
El traía llevaba puesto unos implacables zapatos de vestir negro junto con un pantalón liso del mismo color y una camisa blanca con los primeros tres botones abiertos arremangada hasta sus codos, llevaba en sus manos una charola con comida, la puso en una mesita que estaba cerca de la cama y se acercó a mí.
-Hola hermosa, ¿cómo estás? – este tipo sí que estaba loco, se veía tan feliz que actuaba como si fuéramos recién casados.
De la nada recordé a Alice, ¡rayos Alice estará como loca! Si sabe que no eh llegado a casa.
-Como llegue aquí, Edward tengo que irme, mi hermana estará como loca. - Dije desesperada.
-No hay problema, hable con mi hermano y ya se encargó de ella. - dijo despreocupadamente.
- ¡NO! Alice. – Rápidamente me tape la cara tenía tanto miedo al pensar que le podría pasar algo, al percatarse de mi reacción me contestó rápidamente.
-No le paso nada, si es lo que quieres saber- Dijo tranquilamente como si nada.
Sentí que se acercó a mí, bajo mis manos que aún tenía en mi cara y me beso la frente.
- ¿Ya pensante mejor lo que te dije? – Dijo tan tranquilamente y a la vez en tono amenazador, yo no sabía que decir, tenía mucho miedo, pero aun así quería que el recapacitara.
-Edward estas muy mal, yo no quiero esto. - Dije al borde de las lágrimas, y sinceramente me quería ir.
-Pues tendrás que acostumbrarte porque de ahora en adelante así será o ¿quieres que le hable a Jasper para que se encargue de tu hermana? O ¿de tu querido padre? - Decía mientras sacaba su celular, me horroricé y tuve el valor para volver a hablar.
-¡No, por favor no lo hagas! ¿Qué es lo que quieres? - Estaba derrotaba, no sabía si era lo correcto.
Él se acercó más y me abrazo delicadamente mientras me susurraba.
-A ti hermosa, te quiero a ti, para siempre.
Empecé a llorar por lo que él me abrazo aún más fuerte, no sabía porque a mí me paso esto, termino de abrazarme, me miro por un momento y me beso. Asi que accedí, el suspiro mientras por mi mente pensaba sobre lo que iba a pasar y en verdad no me importaba con tal de que mi familia estuviera intacta.
Sabía que estaba firmando mi condena, pero esperaba y con esto mi familia estuviera bien...
Me recostó suavemente en la cama, mi mente estaba en blanco, me empezó a besar el cuello hasta que con sus manos toco mis pechos, me tensé, nunca había estado con un hombre y tenía miedo, supuse que se había dado cuenta de eso, pero no fue asi y me miro enojado.
-¿Que? acaso te doy tanto asco, ¡quieras o no lo aras! – me grito mientras me sujetaba de las manos.
-No no no -Negué frenéticamente, pero él estaba cegado, no me hacía caso.
Lo sabía, el me violaría.
