Perdón por el retraso, sólo que tenía el concurso del Himno Nacional, era hoy (03 de Mayo) y ¡Ganamos, ganámos! (salta como loca antes de estornudar) Sabía que me enfermaría, pero bueno, si el premio era entrar a la alberta ¿porqué no acerptarlo gustosas? Aunque admito que fue mala idea meternos con todo y el vestido del uniforme y luego secarnos, tiradas, en la cancha. Jeje, bueno, ya que he explicado mi retraso, aquí les dejo el capítulo.
Antisipo que al fic ya no le falta mucho para terminar, en sí, son diez o doce capítulos. Así que no se pierdan los siguientes. Sin más cosas que decir, aquí les dejo el siguiente capítulo, nos vemos abajo.
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Fantasma de amor
-…- (diálogos de los personajes)
-"…"-(pensamientos)
:-:-:-: (cambio de escena)
(…) (algunas aclaraciones de la autora)
-cursiva.-(anotaciones del diario o cartas)
Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, a pesar de mis planes de un siniestro secuestro en contra del protagonista ;3
Cáp. 06: Perdóname
Año 2000, Highlands, Inglaterra, Finca Higurashi, Jardín frente a la habitación de Kagome.
El aire golpeaba su cara, intentando reconfortarle, pero al parecer nada podía hacer cesar sus incansables lágrimas. Sus ojos ya se encontraban rojos por la gran cantidad de agua salina derramada y sus mejillas muy suaves por el contacto con el agua durante tanto tiempo. Pero nada de eso le importaba, en su cabeza sólo se encontraba la culpa y el resentimiento sobre sí misma, por lo que dijo, y por no poder hacer nada para redimirlo.
-Tonta, tonta, soy una tonta...
-Kag, nena...-se escucho una voz a su lado.
-¡Oh, abuela!-decía lanzándose a sus brazos, para seguir llorando.
-Tranquila, todo está bien.
-¡No, no lo está, InuYasha...!-
-Kag, tranquilízate.
-¡No puedo, él me odia!-
-No, no lo hace-decía acariciándole la cabeza--Estoy segura que él te quiere mucho.
-Pero, yo...-decía tartamudeando--Le dije tantas cosas, él ya no me quiere cerca, y por lo tanto me detesta, me odia.
-¿Cómo lo sabes?-
-Es obvio.
-Kagome.
Se envolvió a sí misma en el regazo de su abuela. La anciana la abrazó fuertemente, ya podía sentir la humedad de las lágrimas salinas mojar la falda de su traje, pero no el importaba. Levató lentamente la mirada, mirando al cielo sin enfocar un punto justo. Su mirada era de tristeza, era de esperarse. Las cosas se había complicado más de lo pensado y lo peor es que ella no podía hacer nada. Tenían que arreglarse solos o no hacerlo. Aunque si no se rompía la maldición, el destino del espíritu estaba sellado.
:-:-:-:
Le miraba con semblante triste, suspirando de vez en cuando, intentando captar su atención. No el gustaba verle así, inclusive que le regañara era mucho más entretenido que tenerlo allí, sentado, con un semblante de morirse y en total silencio. Se levantó y se acerco lentamente, intentando captar su atención.
-¡Hey tú, qué acaso no me vas a regañar hoy!-
-Bff-
Eso fue lo único que obtuvo como respuesta. Frunció el caño mientras se acercaba más en intentaba provocarle para recibir alguna reprimenda.
-Sabes, con esa cara que tienes te ves aúm más tonto-sonrió cerrando los ojos victorioso, sabiendo que intentaría golperlo--¿Huh?-murmuro abriendo un ojo, y viéndolo en la misma posición, y sin haber cambiado el semblante.
-¡InuYasha!-grito frustrado--¡Hazme caso, idiota!
-Déjame-murmuro desvaneciéndose.
Sus ojos se pusieron en blanco, dejándose caer en la hierva. La única vez que lo había visto tan deprimido fue cuando se enteró de la muerte de Lady Kikyou, pero de ahí en fuera, nunca¡nunca! lo había visto hasta el grado de que las lágrimas estaban ya a punto de caer por sus mejillas.
-Tengo que saber que paso.
:-:-:-:
-Amiga¿qué tienes?-
-Sango, pues, yo...-decía secándose las lágrimas.
-¿Qué le pasa, Kaede?-
-Un malentendido con InuYasha.
-Oh.
-Y todo por mi culpa.
-¿Ya vas empezar de nuevo, nena?-
-Abuela, es que...
-Te digo que hables con él.
-Haber, deténganse que no entiendo nada--decía Sango mirando a ambas.
-Ven, siéntate, que lo mejor es que te pongas al corriente de todo lo que sucede en la finca.
-Y de lo idiota que soy.
-¡Kagome!-gritraon ambas al unísono.
La chica simplemente se movió en su asiento, hundiéndose levemente y ocultando su rostro entre su cabello, no quería que la vieran llorar nuevamente.
-Bueno, y ¿qué paso?-
-Kagome, pues...
-Le dije a InuYasha que era un asesino, que no le ayudaría en nada y que por mí se pudriera en el infierno-dijo casi inaudible
-¡Ave María!-
-Ya entiendes por qué soy idiota.
-Oh amiga, no te sientas así.
-Pero, es que, yo...
-No, no y no, nada de pucheros que se te van a secar los ojos con tanta lágrima.
-Miroku...-susurró Kagome levantando la mirada, con sus ojos rojos de tanto llorar.
-¿Escuchaste lo que dije?-
-No fue neesario, recuerda que las paredes hablan en esta casa.
-Oh, entonces ya se corrió el rumor.
-Sí, y posiblemente ya recorrió toda la villa.
-Ugh-dijo Kaede abrazando más a su nieta.
Se sento junto a las mujeres, dando a entender a su amiga que contaba con él, que no importaba lo que sucediera, él siempre estaría ahí para ayudarle y hacerle entender cualquier duda hacerca de la maldición, aunque posiblemente ya quedaban pocas esperanzas de romperla.
-¿Qué haremos?-
-Creo que todos lo sabemos¿no Kag?-
-Pero yo...
-Ve, por favor.
Se sentó, agachando el rostro. No tenía el valor para ir a verle, ni siquiera de mirarlo a distancia. Se sentía fatal, como una total idiota. Simplemente no podía.
Se levanto, y entró a su habitación, dejando a los demás solos, o al menos eso pensaba ella, pues cuando la puerta cerro por completo, algunas espíritus se hicieron visibles.
-Shippou¿cómo está?-
-Fatal, pareciera como si hubiera muerto nuevamente, pero por otra mano.
-Oh, pobre InuYasha.
-¿Qué haremos Kaede¿Qué pasará con InuYasha y Kagome?-
-No lo sé pequeño, de momento sólo podemos esperar.
:-:-:-:
Ese viejo árbol, al parecer se había vuelto su única compañía, lo rodeó lentamente, tocando levemente el antiguo tronco. Se detuvo, tocando una cicatriz, echa por la daga que a él le había daod muerte. Una trsite lágrimas rodó por su mejilla.
-Kikyou e InuYasha Por Siempre--murmuro dolido.
Se dejo caer, sintiendo como el polvo no se levantaba como aquella vez, cuando cayó inerte con la vaina de la daga enterrada en su pecho. Acarició esa exacta parte, recordando como la sangre le rodeaba, y como poco a poco moría solo en aquel oscuro lugar. Se llevo la mano al pecho, tocando la herida, o lo que quedaba de ella, pues al ser enterrado, la habían cocido.
-Me mataste Kagome, y esta vez me ha dolido mucho más.
:-:-:-:
Daba vueltas por la habitación, no sabía que hacer para poder pedirle perdón, todo lo que le había dicho¿tendría corazón de darle su perdón? Ni ella misma lo sabía, pues si cambiaran los papeles...
Un escalofrío recorrió su espina dorsal, ella no lo hubiera perdonado, por más que le rogara. Un bufido escapó de su boca la mismo tiempo que se lanzaba a la cama, quedando boca arriba, viendo el techo blanco.
-¿Qué haré?-
-¿Kag?-
Dio un leve salto, por suerte estaba en la cama. Levanto la cabeza, pudiendo disntinguir la pequeña silueta del espíritu Shippou, sonrió tristemente mientras se levantaba.
-Hola Shippou.
-Kag ¿qué pasó entre tú e InuYasha?-
-Un malentendido, no te preocupes.
-Kag, estoy seguro que sí pasó algo, ambos están muy trsites, solitarios--decía agachando su carita--Tú no has parado de llorar y él parece espíritu sombrío, andando calladamente por los corredores, maldiciendo su suerte.
-Oh...
-Bueno, si no deseas hablar de eso, lo entiendo, pero dime algo.
-¿Qué?-
-¿Se arreglarán pronto?-
La chica suspiró.
-Es lo que más quisiera, te lo aseguro.
:-:-:-:
-Bueno, todos estamos concientes de lo delicado que es éste asuto, así que no es necesario explicar los detalles.
-En efecto Miroku.
-Kagome hirió a InuYasha de una forma que podría poner el peligro la salvación del espíritu.
-Sí Miroku, ya lo sabemos--decía Sango en un suspiro.
-Y por lo tanto, tenemos que hacer algo para que esos dos se arreglen, o, bueno, ustedes ya saben lo que sucederá.
-Bff, en pocas palabras, debemos hacer que ellos dos vuelvan a estar juntos.
-Sabias palabras Shippou.
-Niños, no quiero que parezca que no me interesa, pero lo mejor sería que ellos mismos arreglaran sus problemas.
-Pero Kaede...
-Aunque parezca que sin nosotros no podrán, estoy segura que buscaran alguna manera de arreglarselas--decía con una sonrisa--Pueden ser orgullosos, malhumorados y todo lo que quieran, pero son muy listos y hábiles, encontraran una manera.
-¿Y si no...?-
-Ahí es cuando entraremos nosotros, pero por el momento, hay que confiar en ellos.
-Bien--dijeron todos los presentes al unísono.
:-:-:-:
-Sé lo que debo de hacer¿pero soy capaz?-
Caminaba de un lado a otro en la habitación, debatiéndose consigo misma para ver si tenía el suficiente valor de ir a hablar con él, para aclarar todo. Suspiro, caminando hacia los cajones, tomando algunas cosas, y arreglándose la cosa. Se miró en el espejo, con una mirada decidida, antes de ir a la puerta y salir de la habitación. Pero como ya era costumbre, una sombre se divisó recargada en la pared fuera de la habitación.
-Primer intento--susurraba Shippou viendo a su amiga caminando por el sendero.
:-:-:-:
Se detuvo en el árbol, caminando alrededor del amplio tronco, tocándolo levemente. Miro la piedra donde casi siempre estaba, aunque esta vez no era así. Maldijo mentalmente, mientras susurraba su nombre con temor y arrepentimiento.
-¿InuYasha?-
Nada, ni siquiera el viento. Miro hacia todas direcciones, intentando ver algún indicio de que el espíritu se encontraba cerca de ella, pero la realidad era muy distinta.
-Él jamás me va a perdonar.
Se dio la vuelta, regresando a la finca con la cabeza agachada y bastante decepsionada y molesta consigo misma.
:-:-:-:
La vio pasar, tan triste como en la mañana, al ritmo que iban tendrían que darles una manita para que se arreglaran, suspiro mientras se acercaba a ella y la tomaba por el hombro, obligándola a voltearse y mirarle.
-Shippou, no me queire ni ver.
-Oh, no es verdad, de seguro no se encontraba por allí.
-Sabes que es mentira, lo herí, y por lógica él no me ha querer ni siqueira en la misma villa¿y si me voy?-
-¡Estás loca!-
-No, sólo que...
-Nada de irte, te necesita, quiera o no.
-Pero yo...
-Nada de "peros" muchos dicen que el segundo y tercer intento son donde todo se logra.
-Espero que lo que dicen sea verdad.
-Te lo aseguro--respodía con una gran sonrisa.
:-:-:-:
La noche ya había caído sobre la villa, y los problemas parecían empeorar, pues los fantasmas ya no respetaban nada, sino al contrario, parecía como si les hubiera dado cuerda para acabar con todo lo de la familia. Kaede estaba frustrada y harta, todas las reliquias familiares volaban de un lado a otro, algunas ya se habían quebrado mientras que otras se mantenían desaparecidas.
-Kagome, te lo ruego, habla con él.
-¿En que idioma te lo digo abuela? Él no me quiere cerca.
-Nena, otro intento, la casa está siendo destruída.
-Lo haré, pero no te prometo nada.
-¡Oh, gracias!-
-Pero si no me responde, te resignarás y, bueno, la maldición seguirá vigente.
-Trato.
Se dio media vuelta y se encamino por el pasillo, dejando sola a su abuela, bueno, no tan sola.
-¡Dejen eso, es de la quinta generación, es una reliquia familiar!--gritaba al ver como una muñeca de porcelana volaba por los aires.
:-:-:-:
-No lo puedo creer, estoy segura que dará lo mismo--murmuraba mientras miraba el piso, con cuidado de no tropezar con alguna piedra, animal u otra cosa--Son poco más de las nueve y yo aquí afuera.
Un viento frío se sintió, haciendo que la chica se encogiera frotándose los brazos dándose calor corporal. ¿Por qué? Sólo a ella se le ocurre salir con una blusa de tirantes muy escotada, a éstas horas de la noche y con el frío que se estaba sintiendo.
-De nuevo aquí--susurró mirando el árbol--¿Hola?-
Nada, como era de esperarse. Cerró los ojos antes de sentir como un frío brotaba de su interior. Pocas veces lo había sentido, y era sólo por una razón.
-¿InuYasha?-
Miro desesperada a su alrededor, pero con esa oscuridad no era capaz de distinguir las sombras. Camino hacia el árbol, llamándolo rápidamente.
-¡InuYasha, InuYasha, InuYasha!-
Bien, no fue buena idea llamarlo como si fuera un hechizo, recargó su cabeza sobre la corteza del árbol. Una finas gotas rodaron por el tronco, dejando húmedo el rumbo que tomaban.
-Maldición...--susurró--¡InuYasha, perdoname, sé que puedes escucharme y también estoy muy conciente que te lastimé, y por eso quiero perdirte perdón!-gritaba a la nada.
Una nueva corriente pasó cerca de ella, y su reacción fue dejarse resbalar, hasta caer de rodillas contra la tierra, levantando un poco de polvo y ensuciendo sus pantalones, pero eso era lo que menos le importaba.
-¡Perdóname, InuYasha, perdóname!-gritaba con desesperación, como si du vida dependiera del perdón de aquel ser.
Agachó un poco más su rostro, separándose al fin del árbol sólo para llevarse las manos a la cara e intentar parar el flujo salino que escapaba tan libremente de sus ya sentidos ojos. Se movio hacia un lado, quedando recargada de espalda contra el roble, mirando el cielo con unas pocas estrellas.
-Perdóname, por favor...
Cerró los ojos, sintiendo como la brisa rozaba su cada, haciendo que se volviera fría por las lágrimas que seguían corriendo por sus mejillas.
-Kagome...
Apretó un poco los ojos, aún sin abrirlos, como reacción sorpresiva. Lentamente los fue abriendo, pudiendo distinguir la nítida silueta del espectro, con el cielo de fondo y el viento de coro. Automáticamente soltó una exclamación, sus ojos se volvieron a humedecer, y se llevó una mano a la boca.
-Inu...
-¿Te encuentras bien?-
-¡InuYasha!-dijo levantándose y lanzándose para intentar abrazarlo, pero como era de esperarse, lo atraveso casi cayendo de bruces al piso por el impulso que había obtenido. Logró sostenerse, pero de todas menras cayó de rodillas, haciendo que el pantalón se rompiera levemente.
-¿Kag?-
-¡Perdón, perdón, discúlpame!-gritaba desde el suelo, de espaldas a él--¡Fui una estúpida, una idiota, jamás debí decirte eso!--seguía gritando, dejando fluir las lágrimas--¡Tú no eres nada de lo que te dije, al contrario, estaba llena de ira que no medí mis palabras y..y...!--decía, con la voz entrecortada por los sollozos que escapaban de su garganta--¡Perdóname!--gritó para finalizar, golpeando el suelo con fiereza, botando algunas lágrimas e hiriéndose la mano.
Sus sollozos se escuchaban mucho más fuerte en el silencio que entre ellos se había formado. El chico simplemente la miraba, tirada allí, con el rostro empapado en lágrimas, pidiéndole disculpas de todas las maneras posibles. Una tierna sonrisa cruzó por su rostro.
-Kag...--decía hincándose a su altura, e intentando levantar su mentón, sin éxito--¿Podrías verme, princesita?--dijo, repitiendo la palabra que había usado horas antes, pero cambiando el tono de voz.
La chica levanto su rostro, y se giro, mirando al espectro.
-Quien debería pedirte disculpas soy yo--decía mirándola, por primera vez, tiernamente--Te he dicho tantas cosas, te he herido e inclusive he intentado echarte de tu propia casa.
-Eso no es tan grave como lo que yo te hize.
-Pero muchas cosas de las que tú dijiste, son verdad.
-¿Eh?-
-Soy negativo, gruñón, orgulloso y todo lo que quieras, pero, a pesar de eso--decía sonriéndole--He aprendido a sacar al antiguo InuYasha, que cuando estaba en vida, era una persona mucho más amable, social y caritativa.
-Pero..
-Déjame terminar--decia callándole--¿Sabes como aprendí todo eso? Pues tuve a un buen ejemplo toda mi existencia fantasmagórica.
-¿En serio?-
-Sí, una tierna niña que corría por los jardines, ayudando a su abuela y amigos, cuidando de todos. Sin importar que criatura sea, en la villa saludaba a todos, evitaba cualquier cosa peligrosa e inclusive le salvo la vida a un gato pequeño.--agregó aumentando su sonrisa-- A pesar del tiempo, ella nunca cambio, y ahora la tengo frente a mí, llorándole a un tonto que tuvo que aprender de una niña pequeña el como ser una buena persona, Kagome, gracias por todo lo que hiciste y haces por mí.
La boca de Kagome estaba seca, media abierta y pareciera como si sus cuerdas vocales se negaran a trabajar. Intentó tragar un poco de saliva, humedeciendo su boca antes de poder contestar tan hermoso halago.
-InuYasha, yo...--no tenía ni la más mínima idea de que decir--Yo, bueno, gracias por lo que has dicho, pero de todas maneras, eso no cambia todo lo que te dije y no voy a estar tranquila hasta que me des tu perdón.
-Hmp¿Eso es todo?-
-¿¡Esperabas algo más!?--grito con el ceño fruncido.
-En lo absoluto, sólo que "mi" perdón, siempre lo has tenido, ahora yo te pregunto--decía mirándola a los ojos, sin quitar la sonrisa--¿Tú me perdonarías, pequeña princesa?
-¡Oh, InuYasha!-gritaba sonriendo, no lo podía evitar, estaba muy feliz de que la hubiera perdonado--¡No hay nada que perdonar!-
-Mentirosa.
-¡Oh, vamos! Ya estamos a mano, tú me perdonas y yo te predono¿te parece?-
-Por mí no hay ningún problema.
-Bien, entonces olvidemos todo lo ocurrido ¿sí?-
-De acuerdo, princesita.
Un sonrojo cruzó por sus mejillas, ya lo había escuchado decirle así, pero ahora era distinto el tono, era mucho más dulce y cariñoso, como un apodo romántico entre enamorados. Su rubor aumentó al pensarlo.
-¿Estás bien?-
-Eh sí, sólo tengo un poco de frío.
-Bueno, te acompaño a la finca, pues si sigues así y con esa ropa...--decía mirándola de pies a cabeza, deteniéndose en el escote unos segundos. Tosió un poco, subiendo la mirada, pero eso no fue ignorado por la chica, que seguía roja, pero de enojo.
-¡Oye, pervertido, quita tu mirada de allí!-
-Yo no he visto nada.
Levantó una ceja--Sí, como no.
-¿Vamos a la finca, sí?-
-Ahora cambias el tema.
-Es sólo que no quiero que enfermes.
-Oh, que lindo--decía sonriéndole--¡Pero no vuelvas a mirar mi escote!-
-Khe.
:-:-:-:
-Creo que todo salió bien.
-Sí, estaba seguro de que la perdonaría--decía Shippou recargado en Kaede.
-Uff, les juro que creí que deberíamos de intervenir.
-Que poca confianza le tienes a Miroku.
-Oh, Sango, es sólo que ambos son tan testarudos.
-Bueno niños, hay que quitarnos de aquí o se darán cuenta y no sólo les van a gritar, saben como es InuYasha.
-No quiero volver a ser poseído y terminar metido en la fuente con sólo mis boxers.
-Jajaja, eso sí que no lo puedo evitar.
-Deja de burlarte Sango.
-Es que, hasta tomé fotografías.
-Hay vienen, vamos, cada quien a un lugar distinto.
-Sí, sí, ya vamos Kaede.
La pareja se fue a la sala, aún riéndose al recordar todo lo que le había sucedido al pobre chico bajo la poseción del espíritu. La anciana se fue a la cocina, terminando de preparar la cena, mientras que el pequeño espíritu sólo se evaporó.
-Bueno, creo que aquí me quedo.
-Sip, yo estaré por aquí.
-De nuevo, perdón por lo que te dije.
-¿Qué no habías dicho que todo había sido olvidado?-
-Sí, pero no lo puedo evitar.
-Khe, ya ve a comer, que todos han de estar hambrientos.
-Sí, me esperaron--agregó mirándo el reloj--casi pasó una hora.
-Bueno, nos veremos mañana.
-Sí, buscaré la forma de romper el hechizo.
Una sonrisa cruzó por el fantasmagórico rostro del espíritu.
-Gracias, Kag.
-De nada, "Inu"-
-¡Oye!-
-¿Qué?, suena bonito
-Sí, como digas, adiós.
-Buenas noches.
Al fin se alejó, dejándola "sola" en la entrada, un suspiro escapó de sus labios antes de sentarse en una silla cerca de la mesa de estar. Se recargo casi hasta el grado de acostarse y caer al piso por lo resvalosa que estaba la superficie de la silla.
-¿Cómo te fue?-
-Como si no supieras abuela, estoy segura que vieron todo.
-¿Nosotros? No, como crees.
-Abuela.
-Tal vez escuchamos un poco.
Levantó la ceja.
-¡Oh, bien! Sí, vimos una gran parte, pero no se aprecia muy bien desde la ventana de la cocina y mucho menos de la sala donde estaban Miroku y Sango.
-¿Tanbién ellos?-
-No lo puedieron evitar.
-Perfecto--decía con ironía.
-Bueno, creo que seguirás buscando la forma de romper la maldición¿cierto?-
-Sí, pero no tengo ni la más mínima idea.
-Creo que conozco a alguién que te podría ayudar--decía la anciana recordando algo.
-¿Sí, quién, dónde lo busco?-
-Primero, tienes que conseguirme algo.
-¿Qué?-
-Una ouija o cualquier cosa para comunicarnos al otro mundo.
-¿¡Qué!?-
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Continuará...
Eso fue todo, bueno, dejare mis agradecimientos a los que dejaron review en el capítulo pasado:
...Kagome-Kaoru...Sirena-chan...Mich-sama...Kagome-1551...
...inu-kag-kat...serena tsukino chiba...
...Denisse...Izayoi-san...
¡Gracias!
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atte: TanInu
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(((((Reviews)))))
