Otra vez altas horas de la noche... Alchemyaaaaaa!

Koichy Daizuke: Shippeo al GakuxRin, es que me parece muy bonito ;A; jaja depende, ya veremos qué hace Luka, si se queda fuera o entra para mostrar el poder que tiene.

LilyRios285: Muchas gracias! :D:D puede que me haya tardado más, pero al fin pude updatear!

Laabii262: Jajaja! Lo lamento, no sabía que todo iba a coincidir tan bien, pero no olvide su té de tilo. Respecto al hecho de que actualizo rápido, creo que tengo un par de horas para escribir en el día, sería mi tiempo en el cual hago algo que me guste, y lo aprovecho al máximo (?), sacando así las historias para adelante. A veces ni me sale, otras empiezo a escribir y no paro hasta que se me termine el recreo xD Veamos qué piensa luego de que termine de leer este capítulo :3

ANAmegurinehatsune: ! La intención era no hacerlos llorar, ese capítulo fue como darles un respiro, o eso espero. Gracias por tus reviews -dibuja un corazoncito-! Espero que Luka no entre (?)

Kenat-sama: Lily sólo incita a la pervertida de Gumi a liberarse jaja, y... mhm... todos quieren que Miku sufra jaja! Que sufra, que sufra esa malvadaaaa xD

Alex Kacr: Qué sádica que sos, jajajaja "No sabes lo que me gusta verla sufrir" siento que agarraste y te mordiste el labio porque te encantó leer el sufrimiento de la Diva. Estoy pensando qué es lo que puede hacer Miku para ganarse a Luka, porque esa es la que va, nada más señores jaja, bah no, en realidad depende de Luka, no de mí D; y mhm... Lily ya lo tiene todo planeado, es cuestión de esperar!

Juaasdf: Puede que sí haya sido un poquito cruel, pero creo que hay un club formado para los que quieren ver el sufrimiento de Miku, adelante ustedes a hacérsela imposible por un rato a la joven! Si amaste esa parte probablemente logre que este capítulo te guste más! :D

Michel Mongiello: Nah! no hay problema! Muchas gracias por su review en todo caso :) Y también me gusta la idea del viaje, me gusta mucho jaja pero creo que no tengo justificación para matar a Kaito en esta historia! XD Y guarda, no sólo sus amigos apoyan a Luka, sino que varios de los lectores acá presentes quieren ver sufrir a Miku-chan, es... genial y sádico de su parte. :3

Ro: Me hiciste pensar en si Kaito las tiene colgando al pedo XD ¿Jugarme por la persona que me gust- amo? Podría decirse que lo estoy haciendo y que tengo un par de frutos en mis manos, no obstante, la que me falta todavía para sacar resultados! A vos te pasó?

Marilinn: Heeey, ya se la extrañaba por estos lados jaja! Me alegra que te haya gustado, espero que te agrade lo que tengo por revelar en este capítulo! :3 Me apuré pero me tardé igual, mis disculpas! :D

Akira Grit Akaku: Hoo-Lee Sheet! Otra persona que reencarna de entre las historias! (?) muchas gracias por tomarte el tiempo de dejar una review entonces! :3

Anialexa: Es la segunda persona que dice que está medio peleando conmigo para dejar reviews jajaja, aceptémoslo, es una competencia (?) adoro las competencias! :3 ¿Cierto? ¿Qué sería del amor sin una exquisita tajada de dolor y sufrimiento? Y me gustó mucho eso de "A veces tienes que perder para poder ganar", porque es la put* verdad! Muchas gracias! :3 Suerte! :D

Luego de haberme deleitado en la lectura de sus sexies reviews, los dejo tranquilos con el capítulo de hoy! Disfruten! :3


Miku notó cómo Luka estaba deliberando si entrar o no, y ella lo sentía cómo esas metáforas… de que Luka quería comenzar una nueva etapa en su vida y le iban a cerrar la puerta en la cara. Y por más hipócrita y egoísta que sonara, si Luka iba a iniciar una nueva etapa, ella quería estar en ella y como algo más para esa mujer, forzaría esa puerta a abrirse de ser necesario.

— Luka, ¿Podemos hablar?

Dejavu… not.

Luka sintió que esto ya lo había vivido pero desde el otro punto de vista; cuando ella respetó que Miku no quería saber nada sobre ella. A cautela, quitó la mano del picaporte y se dio vuelta.

— ¿No podríamos hablar mañana? — Pidió con cuidado y visualizó el shock del rostro de Miku, ese que no quería creer donde le hayan hecho lo mismo que ella hace unas semanas atrás. Y tal como la menor pensaba en eso, iba asintiendo, justo como Luka aquella noche.

No era que no le dolía, sino todo lo contrario, moría de ganas de oírla, de abrazarla y aceptar lo que sea que tenía Miku para decirle ¿Por qué llora? Era la única pregunta que pasaba por su mente, pero definitivamente no tenía ganas de lidiar con la pequeña mujer. Luka se sentía lo suficiente hipócrita en aquél instante, jamás pensó que sería capaz de ignorar a Miku, aunque...

—… ¿Por -

— Vendré mañana entonces. — Respiró hondo la menor luego de interrumpirla. — Mañana. — Levantó la vista para conocer la de la mayor y ésta se quedó sorprendida ante la decisión que sostenían los rasgos faciales de la Diva. Esos que no dejarían que una distancia que quería tomar, se formaran.

No fue sino hasta ahí que la incertidumbre y el desconcierto comenzaron a cazar los pensamientos de Luka.

— Hasta mañana, por favor descansa. — Dijo Miku antes de salir corriendo hasta su habitación, tan rápido que no le dio oportunidad a contestarle el saludo.

— Buenas… noches. — Respondió a la nada y observando con la curiosidad carcomiéndole la mente. Luka no tenía ni una mínima idea de qué podría querer Miku, y a pesar de que en aquél instante se arrepentía de negarle una conversación, no sabía si valía la pena para ella el oírla.

Entró sin muchos ánimos de dormir a su habitación y corrió todo de lugar, así dejando libre sólo a la cama para tirarse boca arriba y observar la monotonía del techo. En ningún momento de la semana la joven Diva mostró señales de que había algo mal, ni con Kaito… así que ella no sabía por dónde empezar a buscar una respuesta, la idea de esperar hasta mañana parecía buena incluso, pero sólo para saciar su interés…


Miku por su propio lado, estaba ya dentro de su habitación y conteniendo las ganas de gritar con todas sus fuerzas, inclinada y apoyándose en el extremo de su cama con sólo sus manos, las arrugaba entre sus dedos mientras que su mandíbula temblaba al ritmo de su propia impotencia.

— No soy capaz de perdonarme… — Se reprochó a modo de castigo mientras la ira se distinguía en sus ojos turquesa, y la razón por la que estaba tan enojada era aquella donde Luka viajaría y se iría por culpa de ella, cada momento que la ignoraba era una cadena más contra la felicidad de Miku, ella estaba creyendo en un mundo donde no la perdonarían, y que todo se iría al caño. — ¿Quién diría que puedo perder la cabeza tan rápido por ella?

'Pero más importante… ¿Por qué no me di cuenta antes?'

No apreciaba el hecho de que su estado de ánimo haya estado tan inestable los últimos días, se sentía idiota por sobre todas las emociones que sentía, un profundo sentido de no haber querido vivir nada de lo sucedido, un mundo donde ella simplemente no había sido tan ciega y hubiera elegido a Luka desde el principio, es más, sin tener que elegir, dicho asunto no tendría que haber existido.

Sólo Luka.

— Sólo tú. — Murmuró al correr las sábanas hacia ella. Se quedó estática un largo minuto hasta que decidió secar una lágrima que humedecía su ojo para luego pararse por completo y salir de la habitación. Ya fuera, caminaba por los pasillos a los cuales los conocía de memoria hasta llegar directo al baño, tenía la necesidad de tomar una ducha para aliviar su cuerpo, al cual también afectaba tanto cambio de humor en ella — ¿Quién diría que el amor te controla tanto? —.


Durante el tiempo transcurrido, Luka comenzó a sentirse cada vez más relajada, sus ojos cada vez más entrecerrados y con ella todavía observando a la superficie rosada de su cuarto, el cual ya comenzaba a verse más oscuro con cada segundo que pasaba gracias al sueño tomando posesión de ella. Un pequeño esfuerzo y se colocó de lado con el brazo estirado debajo de la almohada, y sin taparse, fue cerrando los ojos.

Hasta que el celular que permanecía en el bolsillo de su chaqueta, comenzó a vibrar y sonar de una manera que resultó irritante para la cantante debido a la hora que era, la cual no tenía ni idea, pero el sueño la justificaba. Al tomarlo observó la pantalla, eran cerca de las tres de la madrugada, y la llamada entrante era de un buen amigo.

— ¿Gakupo? — Fue lo único que alcanzó a decir antes de que él comenzara una queja desesperada y sin fin que la aturdió lo suficiente para que se despabilara y atentara con sentarse en su cama.

¡Luka! ¡LILY INVITÓ A GUMI A UNA CITA! ¡¿Recuerdas mi pesadilla?! ¡Se hizo realidad! ¡No puedo creerlo, y Gumi LE DIJO QUE SÍ! ¡LUKA! ¡LE DIJO QUE SÍ! ¡No sé qué hacer!

Luka alejó un poco el móvil de su oreja, sorpresa reflejada en ella, aunque feliz y divertida por oír a su amigo tan alterado, ahora bien despierta y tantas ganas de insultarlo como reírse de la ternura que le generaba el hombre.

— ¡Mañana las voy a seguir!

Y allí lo raro se hizo presente.

— ¿Estás loco, Gakupo? ¡No es tu asunto lo que ellas hagan! — Las defendió de inmediato con la expresión de desconcierto dibujándose a medida que él hablaba.

¡Mañana vendrás conmigo entonces, y trae a Meiko también!

— ¡Gakupo espera, dime por qué estás tan alterado, pedazo de psicópata de mierda!

Sólo quiero ver que Lily trate bien a Gumi… — Confesó totalmente preocupado y en rol de hermano mayor, algo le decía a Luka que tenía que revisarlo mañana por el hecho de que él no llevase la típica escopeta con la que suele amenazar un padre al novio de su hija. — Sí vendrán, ¿No?

— Allí estaremos… — Respondió entre diversión y no saber qué creer. — No te preocupes, intenta dormir ¿Sí? No es nada grave, Lily es una muy buena chica.

De acuerdo… de acuerdo, muchas gracias y buenas noches, Luka.

— ¡Buenas noches…! — Colgó y no sabe por qué, pero ella en ese preciso instante recordó la vestimenta samurái y la katana de él. — Mierda.

Se tumbó de nuevo boca arriba y empezó a torturar al techo bajo su mirada curiosa. Tal vez no llegaría a dormir mucho por hoy.

Después de todo, ¿Qué quería Miku?


— Luka, estás huyendo.

Meiko estaba cruzada de brazos, apoyada contra la pared en la habitación de la joven en cuestión. Era durante la mañana del día siguiente, en la cual cierta chica estaba preparándose para salir.

— No estoy huyendo sólo intento no perjudicarnos. — Sugirió en lo que se colocaba unas botas altas, — Las cosas ya se pusieron lo suficiente raras entre todos, por alguna razón no quiero volver a pelear con ella ¿Sabes por qué?

— Continúa.

— Porque todavía tengo la esperanza de que una distancia podría salvarnos. — La miró con determinación, se detuvo sólo para convencerla con lo que ella transmitía sin palabras. Meiko se acomodó el flequillo con la mano y luego la dejó en su nuca, analizando a quien acompañaba.

— ¿Un acercamiento… distante? — Inquirió después de unos cortos minutos en silencio. Luka asintió una sola vez y tomó al morral para acomodarlo cruzado en su cuerpo. — Y te vas ahora. — Afirmó más que preguntar, a lo que Luka volvió a asentir, ya lista para irse. — Pero no parece que te fueras por mucho, ¿Sólo desaparecerás por hoy?

— No y sí, tú me acompañas. — Comentó igual de convencida, tanto que Meiko tuvo que sacudir la cabeza para sacarse la distracción de la mente.

— ¿Cómo que te acompaño? — Se inclinó como si fuera a oírla mejor, su expresión indicaba confusión en carteles de neón.

— Lily tiene una cita con Gumi y las razones por las que vamos se llaman Gakupo. — Respondía Luka con fluidez al hacer un gesto con la mano, refiriéndose al peligro que representaba el idiota de Gakupo cuando se preocupaba.

— ¡Siquiera me lo hubieras dicho antes! — Exclamó Meiko y salió corriendo a buscar sus cosas, Luka muy tranquila abandonó su habitación, siguiendo los pasos de la otra mujer para esperarla en su cuarto. — Ah, hoy nos divertiremos…


Durante aquella mañana de radiante sol y leve brisa que hacía a la piel erizar y a la persona sonreír en alegría, Miku estuvo trabajando junto a Kaito y los gemelos en el edificio de Crypton. Los cuatro entre idas y venidas, comunicación cero, el trabajo que estaban haciendo iba pésimo para su propio gusto.

— Por favor, intentemos llevarnos bien. — Suplicó por enésima vez la joven Diva, a lo que Rin sólo se rascó la cabeza y se tiró hacia atrás en su silla, bufando en hartazgo.

— ¿Te piensas que no lo intento? — Se enderezó y la miró directo a los ojos — ¿Qué quieres que haga si en la maldita entrevista cada dos preguntas una es para molestar a Luka?

— No es mi culp-

— La es. Tuya, de Kaito y un poco de Luka. — Continuó la rubia. — No puedo hacer esa estúpida entrevista sin mandar al infierno a ese imbécil, ¡Que deje a Luka tranquila que ya tiene suficiente contigo y Kaito!

Miku se quedó en silencio, con las enfurecidas ganas de hacerla callar y decirle que entre Kaito y ella no hubo ni jamás habría nada, que la única que ocupaba su mente incluso en ese mismo instante era Luka.

— No hay nadie más lesbiana por Luka que Miku… — Murmuró Kaito pero nadie lo oyó, lo dijo en voz muy baja, para él solo. — ¿Te piensas que pidiendo un momento para que hablemos entre los cuatro y con todas esas malas maneras de comunicarle con gestos que estabas molesta no atraerá sospechas de que hay divisiones en el grupo? — Dijo en voz alta y calmado, dirigiéndose a la pequeña Kagamine.

— Es lo que menos le interesa — Continuó Rin — él sólo quiere un sí y un no, el por qué ustedes vinieron juntos hoy. — Se cruzó de brazos a desafío, esperaba por la respuesta de alguno de ellos dos.

— Vinimos con ustedes, ¡No salimos solos! — Se defendió Miku ya exasperada con la actitud de la mayor de los gemelos, se acomodó en la silla, todo lo que sucedía la estaba estresando en altos niveles, ya estaba harta.

— Si fuera por Kaito nosotros nos podríamos haber quedado en casa, niégalo cerebro frío. — Atacó Len para respaldar a su hermana, los cuatro estaban frente a frente en el cuarto-camarín de Miku.

— No quería que vinieran porque justamente están jodiendo a Miku, ¿No pueden ustedes dejarla tranquila a ella?

— No vi a Luka hoy, — Comentó de repente Miku, viéndose preocupada. — ¿No tenían que venir ellas dos también, Meiko y Luka?

— Mei y Luka salieron. — Se relajó Len en su lugar, cruzándose de brazos. — Le avisaron a Master que no vendrían ellas porque tenían un asunto que resolver.

— ¿Qué asunto? — No pudo evitar preguntar ella, curiosa sobre aquella salida de Luka.

— Gakupo. — Sonrió Rin al decidir alterar un poco los nervios de Miku, porque bien sabía que ella buscaba a Luka a pesar de elegir a Kaito, en realidad, todos lo sabían.

De lo que no estaban enterados era que Miku no eligió a Kaito.

Y lo bien que lo había logrado molestarla, que el rostro de Miku se transformó de inmediato a uno de controlado enojo y celos, porque también estaba enterada de que la rubia la estaba provocando.

— ¿Cuándo dejarás de molestarme, Rin? — Preguntó con cuidado a pesar de estar lidiando con la angustia de que Gakupo quería a Luka, y que no importaba que la mujer no le diera bola, sino que la imaginación no tiene límites, y una vez dices una palabra, enseguida ésta se pone a trabajar maravillas y desastres depende la situación.

— Cuando Luka te disculpe, Miku. — Le comentó con total honestidad, viéndose tranquila y seria al respecto.

— Mientras tanto intentemos llevarnos bien, cancelemos la entrevista y veamos qué más tenemos para hacer — Kaito se levantó y le pidió con la mirada una tregua a los hermanos, quienes se encogieron de hombros desinteresados de él — luego volvemos a casa.

— Nosotros nos vamos a casa ahora. — Comentó Len al llevarse a su hermana y dejar a Miku con más ira que antes… claro, así serían las cosas…

Hasta que ella obtuviera la disculpa de Luka.

Uno no puede simplemente perjudicar y mover las piezas a su antojo en un juego, que no espere que las consecuencias siempre se transformen en algo bueno.


Ya que Rin y Len sabían dónde habían ido sus otras dos amigas, ellos pidieron dirigirse directo allí. Y ya cerca de las tres de la tarde y en la casa de Internet Co, estaban cinco amigos reunidos, dos discutiendo y los otros cinco en la otra sala, enterados sobre qué sucedía y pensando en que deberían salvar a la guerrera que representaba la rubia.

— ¡Ella ya no es una niña! — Siseó Lily amenazante y cerca del rostro de Gakupo, los dos con pistolas de agua en sus manos — ¡No la voy a llevar a una cita de día sólo porque a ti te parece!

— ¡Pero Lily…! — Se quejó él y la abrazó, colgándose enseguida a su cuello a pesar de ser el más alto — Gumi y yo estuvimos aquí por tanto tiempo, la conozco tanto y saber que a partir de ahora ella ya no podrá charlar conmigo librement…

La voz de Gakupo se desactivó en el cerebro de Lily, ¿Estaba este idiota tratándola como esos típicos novios que las ocupan y están con ellas las veinticuatro horas, separándola de sus amigos, familia y etc? Ella suspiró y comenzó a acariciar el cabello del hombre, el cual seguía impotente ante el hecho de que su pequeña estaba creciendo.

— Gakupo, — Lo llamó en voz baja, a lo que ella tuvo que tomarlo de las mejillas y darle un par de suaves cachetadas en ellas para despertarlo de su limbo — Despierta, vamos, mírame… mírame, Gakupo. — Él reaccionó lo suficiente y la miró con los ojos tan cristalinos que Lily se vio obligada a enternecerse por lo adorable que era el grandote y tonto pero todo un buen hombre Gakupo. — Gumi me gusta, la adoro y probablemente mis sentimientos hayan evolucionado a amor, últimamente se me han escapado unos cuantos-

— ¿La amas? — Preguntó él de golpe y vio en el rostro de Lily un tenue color rosado, lo que lo hizo asumir que ella estaba bastante segura y orgullosa de algo. Ella le sonrió y cerró los ojos, como si estuviera probando esos sentimientos, y siguió con un largo y hondo suspiro.

— Me pregunto si eso sería suficiente para responder, ¿Si la amo? — Ella continuó hablando con los ojos cerrados y con esa sonrisa cada vez más segura y… Gakupo no sabría si decir que Lily se veía plena… en aquél momento que compartían… pero eso parecía. — Mi entera vida le pertenece, su voz es mi única melodía a la cual me gustaría oír y siento una necesidad de cumplir cada petición de ella, adoraría poder perderme en su mirada y admirarla por toda mi vida, jamás ver en ella derramar una sola lágrima porque eso me haría simplemente enfurecer demasiado y pobre de aquél que la haya hecho sentir triste… — Ella inclinó la cabeza y arrugó el entrecejo, Gakupo se dio cuenta que ella estaba entreviendo sus sentimientos e intentando describirlos; despacio, él comenzó a sonreír derrotado y muy feliz por su pequeña Gumi — Su ternura, dime ¿Cómo serías capaz de ignorarla? Verla sonreír… sé que probablemente no todo sea color de rosa y de vez en cuando la vea llorar, enojada o simplemente con ganas de andar sola, haré lo imposible por traer contento en su vida, secar sus lágrimas y sanar sus heridas, la haré olvidar de sus malos recuerdos, la haré entender que hay algunas cosas que no se pueden arreglar pero que sí hay otras salidas, pediré perdón cuando me mande unas de mis idioteces, y respetaré cuando ella quiera su espacio porque todos lo necesitamos ¿No? — Ella abrió los ojos y le expandió esa típica sonrisa de ella, — ¿Si la amo? Yo creo que estoy más que enamorada, totalmente a sus pies, lo suficiente para querer protegerla y amarla hasta que ella esté hecha una viejita pequeña, arrugada y que ande con bastón, allí simplemente me convertiré en su propia acompañante vieja y que gruñirá cual lobo que se siente amenazado al que se le acerque con malas intenciones, atacaré de ser necesario. — Finalizó en lo que ahora ella lo tenía a él de los hombros, Gakupo levantó su pistola de agua y la arrojó al sofá. — Aunque eso me pone ciertamente triste, no me gusta pensar en que las dos nos envejeceremos y me quedará menos tiempo con ella… — Ella bajó la mirada con cierta melancolía pintándose con angustia en sus ojos, Gakupo reaccionó y la tomó él a ella de los hombros.

— Mocosa insolente — Le dijo riéndose y con lágrimas en los ojos — Si vuelves hoy sin haberle pedido casamiento no te dejaré entrar y dormirás junto a los perros por un mes entero.

Allí fue cuando Lily se sonrojó y no pudo evitar entrar en un cortocircuito, apenada de que ese idiota haya dicho tal cosa.

— ¡Gumi todavía es joven para casarse conmigo, me queda esperar dos años! — Reprochó ella para sorpresa del hombre, ¡Por un momento se le cruzó que se acobardaría pero fue todo lo contrario! — Quizás me pueda comprometer ahora que lo pienso, ¿Eso te parece bien? — Gakupo se corrió un poco y tomó la pistola otra vez.

— ¡Corre Lily, eso te lo dejaré para cuando tú quieras, corre que necesito jugar con mi cuñada un poco! — Ella ajustó la pistola en su mano y disparó antes de salir corriendo o mejor dicho, huir de él.

La razón por la que tenían las pistolas de agua, eran por el simple hecho de que así era como arreglaban las cosas en la casa de Internet Co, a duelos.


— Todos tomen sus pistolas — Dijo Meiko al ajustar el pequeño tanquecito en su arma —Y prepárense que también vamos a jugar, su mirada se transformó en una de supervivencia en un apocalipsis zombie y mutantes. Probó disparar a la lejanía, tenía un buen tiro con presión por ahora — ¡El primer objetivo es sobrevivir, los quiero a todos dispersos y que gane el mejor! — Exclamó y salió corriendo hacia el comedor, donde era la zona más peligrosa ya que ahí se exponían más y no había un lugar para esconderse. Ahí fuera, Meiko se encontró con las balas perdidas de los cruces entre Gakupo y Lily, de inmediato corrió con la pistola en guardia detrás de la columna, buscando una rápida salida hacia el segundo piso para ocupar un espacio como sniper, detrás de ella venían los gemelos, los cuales ya habían empezado a dispararle.

— ¡Sal de tu escondite y arroja tu arma, Meiko! — Exclamó Len a lo que había cesado el fuego y se cubrían detrás de la puerta que llevaba a la cocina, — ¡Prometemos no hacerte daño si te rindes!

— ¿Meiko está en la zona roja? — Escucharon a Luka con un tono de voz burlón — ¡Si la hacen salir será carne de cañón y yo la necesito viva hasta exterminar a Gakupo! — Estaban agrupándose en pares, según notó Gumi, que estaba ya en la segunda planta y justamente podía observar la posición tanto de los gemelos como la de Luka, éstos estaban en dos extremos, lo que la hacía creer que Meiko estaba posicionada debajo de ella. Tan sumergida en analizar estaba que no notó cuando se le acercaron por atrás, esta persona se acuclilló y le tapó la boca, haciéndola callar con una serie de pequeños susurros. Chistaba Lily en lo que de paso apoyó con cuidado el cañoncito de su pistola en la mandíbula de la joven.

— Haz silencio, de otro modo te oirán y no queremos eso, ¿No? — La comenzó a obligar despacio a que caminara hacia atrás en esa incómoda pose en la que se encontraba, obedeció sin quejas a la rubia, quien ya había dejado de apuntarla. — No estamos a salvo en ésta área, Luka subirá enseguida y Gakupo ya merodea por aquí. Ten cuidado y sígueme, cubre la espalda y huye de ser necesario. — Continuó en lo que abrió con mucha cautela la puerta y observó si no había nadie, pero la abrieron de golpe desde el otro lado y Lily atinó a empujar a Gumi fuera del camino y ella combatir a Gakupo para huir rápido — ¡Escapa ahora! — Le ordenó en un grito y disparó al hombre en lo que ella se precipitaba a entrar y taclearlo.

— ¡Allí están! — Luka había subido y apuntó a Gumi, Meiko iba detrás de ella y disparaba a morir balazos de agua hacia abajo, donde Rin y Len dominaban la planta baja.

Gumi respondió al fuego aguado de Luka y cambió la dirección directo a la habitación donde se encontraba la escalera al ático, sin embargo, dudó al ver que Lily salía cubierta de agua en uno de sus brazos,

— ¡Vete, Gumi! — Gritó ella y salió con toda velocidad siguiéndola hacia a la parte superior de la mansión.

— ¡Hay una herida, esto será más fácil! — Luka fue hacia la habitación de Gakupo junto a Meiko, donde lo encontró a él empapado en agua en la cabeza — Uh, head-shot. Dime, Gakupo, ¿Me das tu arma? — Lo apuntó una vez más a pesar de que él ya no contaba para jugar, él se la alcanzó mientras se secaba despacio. — Otra cosa, ¿Por qué otro lado se llega al ático?

— Eso es trampa, Luka-chuan. — Comentó él, mientras oyó pasos subiendo la escalera por la que Luka y Meiko habían llegado antes, miró hacia esa dirección y luego a Luka — Se supone que los muertos no hablan — Le sonrió.

— Tampoco sonríen.

— Cúbrete, Luka. — La tomó del hombro Meiko y se puso al otro lado de la puerta, las dos esperando a hacer una emboscada.

Del otro lado, estaban los dos hermanos, estudiando el suelo del segundo piso con cuidado, cada uno apuntando hacia donde miraban al avanzar cual agente secreto en una misión importante.

— Sal, sal donde quieras que estés… — Canturreó Rin mientras pateó la puerta abierta donde estaban Luka y Meiko, varios chorros de agua salieron de allí directo a ella, que de suerte se arrojó al suelo y rodó fuera del alcance, pero ahora ella estaba al descubierto si Lily o Gumi salían por la misma puerta que se fueron, mientras que si salía Luka, podría correr en lo que Len la liquidaba.

Meiko por otro lado disparó varias veces, pero no había garantía de que si salía, no le dispararían.

— Tendremos que tener mucho cuidado, apuesto que Len está en un extremo cubriendo a su hermana, mientras que ella está en la otra punta.

— Déjame a mí… — Avanzó Luka y sacó la cabeza un solo instante y varios chorros de agua fueron dirigidos a su cabeza, al meterse rápido y cerrar, respiró hondo. — Están tal y como dijiste, tenemos que incitarlos a que se vayan a seguir a Lily.

— ¡Hey, RIN! — La llamó Meiko, ella entreabrió la puerta pero estaba bloqueándola con su propio cuerpo. — Te haré una propuesta que no puedes negar, ¿Qué te parece?

— ¡Te escucho!

Mientras tanto, no en el ático pero sí en la azotea…

— ¡Estás herida! — Se mostró en el papel la joven de ojos verdes, mientras secaba con su propia remera los remanentes de los balazos de agua que sufrió Lily, — Tienes el brazo inmovilizado…

— No es nada, créeme, aun puedo pelear, — Aseguró la rubia en lo que detuvo a la joven de secarla — Sólo necesito este brazo para apuntar y volarles la ropa en agua. Además, tú estás conmigo, sé que entre las dos podemos vencerlos, ¿Sí? — Gumi asintió feliz y le regaló una enorme sonrisa, — Mírale el lado bueno, ¡Luego de esto nos vamos a nuestra cita! Si ambas perdemos, pues, ¡Más rápido iremos!

— Rápido o no yo quiero ganar, — Le sonrió a la mayor y ésta no pudo evitar asentir. Sólo sería cuestión de tiempo si las cosas iban como ella esperaba, a que alguno de los chicos de Crypton llegara allí.

Por otro lado, dentro de la casa.

— ¿Qué tal si vamos los cuatro en contra de Internet Co, más o menos un Versus? — Propuso Meiko aun sin salir, ni tampoco lo haría a menos que le confirmaran que accederían a la tregua. Pasaron unos segundos en silencio, hasta que respondieron.

— ¡Ellas fueron al ático, ¿No?! — Oyeron a Len, su voz cada vez más cerca. Luka y Meiko se miraron y se hicieron señas, las dos no confiaban todavía para ir afuera.

— ¡Así es!

— ¡Entonces vamos, vamos, vamos! — Gritó Rin al abrir la puerta hacia el ático, esa fue la señal de las dos mujeres para saber que habían aceptado el trato. Ambas salieron y lo primero que se encontraron fue que atacaron sin piedad, y al Meiko salir primera se encontró empapada en lo que ella simulaba caer, disparó varias veces a la artífice de la traición, Rin, llevándosela así con ella.

— ¡Traidores! — Se enfureció Luka al ver a Meiko en el suelo y no muy lejos de ella, a Rin.

— ¡Nosotros nunca especificamos que aceptamos! — Exclamó Len igual de furioso al ver que su hermana cubierta en agua y tirada en el suelo, al fin y al cabo él no sabría decir si el movimiento fue bueno, pero fue mejor a que los "mataran" a ambos por la espalda. — ¡¿Por qué no sales, Luka?! — Le gritó él apuntando a la puerta con toda su concentración, esperando una mínima oportunidad a sacarla del juego.

— ¡Te podría discutir ese "Entonces" que dijo Rin! — Le respondió Luka pero en ese momento las puertas que dirigían al ático se abrieron con un gran golpe y Len se vio en problemas al estar expuesto, Lily disparó sin piedad hacia su cuerpo en lo que él salió corriendo hasta las escaleras, cuando la rubia se ocupaba de él, Luka salió a toda velocidad del cuarto contra Gumi, empapándola en cuestión de pocos segundos.

— ¡GUMI! — Exclamó Lily y se dio vuelta a disparar a Luka, quien corrió y se escondió detrás de un mueble del lugar, — ¡Gumi! — Se arrodilló al lado de ella y la chica de ojos verdes no respondía, haciéndose la muerta — ¡Mierda! ¡No juegues tan en serio! — Se vio molesta lo que no había podido proteger a su querida. — ¡Oye Luka, esto es personal!

— ¡¿Por qué lo dices?! ¡¿Noto acaso que trajiste al tema el nombre de Miku?! — Reaccionó Luka, sin entender que Lily se expresó mal ya que ella sacó a Len del juego, y ahora quedaban solamente ellas dos. No obstante, Lily sí notó el cambio de voz en Luka, así que ella quería jugar y descargarse.

— No es lo que quería decir pero… ¿Te gustaría mostrar qué tan especialista eres, no como yo que no pude defender a Gumi?! — Soltó sin querer más de su interés en la joven, quien se sonrojó a pesar de que no quería. Meiko y Rin estaban acomodadas en el suelo escuchando como si estuvieran descansando en lo que Gakupo salía de la habitación y se sentó al lado de la puerta.

— ¡Saldrás totalmente bañada de aquí, Lily!

— ¡Mierda! — La única mujer en pie de Internet Co, tomó la pistola de Gumi y se escurrió de un salto para regresar a la azotea de la casa. — ¡Conocerás lo que es una Lily cuando se enoja!

— ¡Tú caerás primero! — Exclamó Luka siguiéndole el paso, disparando apenas entró al mismo pasillo pero sin éxito debido a que la otra ya se había perdido entre los corredores, Luka disminuyó su velocidad, previendo que Lily la estaba esperando en una esquina donde le sería fácil deshacerse de ella. — ¡Está perfecto que Miku me haya rechazado pero todavía me molesta cuando me hablan de ella y más si me dices que no soy capaz de defenderla! — Se mostró bastante concentrada en una especie de venganza, mientras avanzaba despacio — ¡Así que gracias por dejarme expresar mi amor!

— ¡En realidad yo no me refería a Miku cuando dije que era personal, ahora quedamos sólo nosotras dos, no sé si te habías dado cuenta! — Respondió Lily, el eco jugando a su favor para confundir a Luka respecto a su posición — ¡Pero si quieres yo también puedo expresar cómo me siento al respecto de que la hayas hecho perder a Gumi!

— ¡Adelante! — Gritó Luka al avanzar y llegar directo a la terraza, planeaba no detenerse para que Lily no lograra darle.

Todavía dentro del hall principal, Meiko, Rin, Gakupo y Gumi se reunieron mientras se secaban con la mano diferentes partes de su cuerpo.

— Esto se pondrá feo, Luka aun anda medio tonta cuando se trata de Miku. — Comentó la rubia, Meiko chistó.

— Bueno, sólo nos queda ver. — Se encogió de hombros la única de cabello verde presente en lo que Len se les acercaba, sonriendo como todo un galán de película.

— No es verdad, yo todavía estoy en el juego, — Dijo él al mostrarse que estaba bastante seco al dar una vuelta frente a ellos, —Lily sólo me disparó en la pierna, así que creo que todavía ando bien…

— Huh, perfecto. — Sonrió Gakupo y miró a las demás, — ¿Ustedes tienen sus armas aquí? Luka se llevó la mía.

— Lily se llevó la que estaba usando. — Negaba Gumi en lo que ellos dos miraron a Meiko y a Rin.

— Aquí / Toma. — Se vieron contentas las dos chicas de Crypton en lo que Len tomó ambas pistolas. — ¡Ahora ve y hazlas pedazos a las dos! — Continuó Rin mientras ella se fue al lado de la puerta, esperando a que él siguiera el juego.

— Supongo que les dispararé a ambas al mismo tiempo cuando se estén por juntar, algo me dice que las dos harán algún enfrentamiento de ese estilo. — Puso la lógica de la circunstancia y el conocimiento que tenía de las otras dos a funcionar para sacar su propia conclusión, luego acomodó una pistola en su bolsillo y las otras dos en las manos. — ¡Bien! ¿Tengo que ir rengo?

Todos ellos asintieron y él se quejó internamente al tener que seguir las reglas, abrió la puerta despacio, con toda la cautela del universo y avanzó despacio, rengueando y atento a cualquier sonido que pudiere oír.

— Iremos en lo que él avance más, no podemos arriesgarlo a que corra con una pierna menos e interrumpirle el camino. — Meiko dejó la puerta abierta, sólo para no crear sospechas en lo que irían a espiar cómo iban las cosas.

— Oigan, oigan, ¡Somos zombies! — Comentó Gakupo y las tres se rieron con él, ya entrando en lo que Len doblaba el corredor.


— ¡Deja de correr, Lily! — Exclamó Luka en lo que iba detrás de la nombrada y guardando su agua mientras que su contrincante disparaba de vez en cuando, las dos estaban cerca del ático ya que habían cambiado sin querer la dirección en lo que se iban cazando, esto cuando Lily decidió volver a ser la presa cuando dejó de perseguir a Luka, incitándola a seguirla.

— ¡¿Qué pasa, no puedes contra esto?! — Se burlaba la otra en lo que se dio vuelta y disparó a quemarropa, Luka sólo alcanzó a arrojarse al suelo, dando así vía libre a Lily que la saltó como si fuera un obstáculo y siguió corriendo como si tuviera un ejército de zombies detrás de ella, Luka recién reaccionaba, insultó primero y luego se levantó para seguirla.

— ¡Podrías haberme disparado! — Le reclamó al continuar persiguiéndola, sintiendo los pasos de Lily junto al eco.

— ¡¿Creí que hice eso?! — Devolvió la rubia en lo que Luka oyó un portazo, había salido fuera y ahora tenía desventaja, Lily podía estar esperándola fuera y disparar simplemente para acabar el juego. — ¡De cualquier modo, mereces un poco más de sufrimiento por haberme quitado a Gumi del juego!

— ¡Y tú por hacerme recordar a quien amo!

— ¡Masoquista, tú la recuerdas porque quieres!

— ¡No es cierto!

— ¡Sí lo es! — Ahí fue cuando Luka se dio cuenta que Lily se alejó de la entrada, ahora sí tenía más posibilidades de ganar, ignorando la creciente molestia que tenía al acordarse de Miku y su noviecito, Luka embistió la puerta y apuntó directo a Lily, quien estaba, justo como pensó, de frente a la puerta.

El problema es que ninguna disparó.

— La amo. — Le contó con un nudo en la garganta y Lily suavizó su mirada en ella, sin bajar la guardia, Luka se seguía acercando, ahora las dos caminando en un pequeño círculo. — ¿Por qué no me eligió a mí, Lily?

— Porque es una mocosa… — Contestó a frialdad, lo que necesitaba Luka… de alguna manera. — Lamento que no haya visto algo tan hermoso como tu amor, Luka.

— Yo no… — Luka imitó la voz neutra que usó Lily para responderle. — Creo que eso me ayudó a ver que no era para mí, con el tiempo mi amor se disipará ¿No?

— Así es. — Lily levantó más la mira y apuntó, aunque en ese momento las puertas se abrieron igual de fuerte que antes y Len apareció, ¡Y el hombre estaba seco! ¿Qué no le había disparado lo suficiente como para que esté chorreando agua?! — ¡¿Pero qué-?! — Len le apuntó a ella y en lo que ya veía el chorro de agua hacia ella, presionó el gatillo y en ese mismo instante, Len también recibía un balazo de agua, cortesía de Luka.

Los tres tenían el rostro mojado en agua, tuvieron que pasarse la mano para quitársela de los ojos.

— Qué traidora, Luka, podrías haber sobrevivido junto a él. — Comentó Lily en lo que todavía no creía que quedó en un empate. Tanto para nada.

— No es cierto, él me iba a disparar a mí también, sólo que la pistola se le cayó en lo que entraba como toro en estampida. — Se quejó en lo que se secaba los labios con la manga de su remera.

— Es cierto, es cierto, pero aquí vengué a mi hermana. Estoy orgulloso. — Len se mostró tal y como dijo, y Lily asintió entusiasmada.

— ¡Ahora que lo dices, también vengué a Gumi!

— Todos perdieron, idiotas. — Pasó Meiko a la terraza y seguida de los otros tres, — aunque sí es como que entre todos se dispararon para vengar a su compañero, bonito trabajo.

— Nah, Meiko, Luka se quiso salvar el pellejo — Se le rió Len mientras su hermana recuperó su arma y disparaba agua arriba para sentir el fresco del agua golpear contra su piel.

— ¿Qué hay para hacer ahora? — Inquirió la pequeña rubia, sacudiendo el cabello de una forma que salpicó a varios que estaban a su lado, quienes ni se mosquearon, andaban todos mojados después de todo.

— Cuatro y media, Lily y Gumi deberían de ir a darse un buen baño y elegir su ropa ya. — Gakupo tuvo que secar la pantalla del celular mientras todos se quedaron en silencio observándolo. — ¿Qué? Gumi se tardará unas cinco horas buscando la ropa perfecta para su cita. Lily puede holgazanear con nosotros mientras, pero que ya tenga todo listo.

En sus pensamientos, Luka estaba preguntándose qué se traía el tipo de ojos violeta, que anda de entusiasmado y asustado al mismo tiempo cuando se trata de Lily para Gumi.

'Gakupo es complicado…' Continuó en lo que se pasaba la mano a lo largo de uno de sus mechones, contemplando la idea de que aun así iría a ver qué haría la rubia. 'Quizás pueda convencerlo de no ir…'

Aunque no quería admitirlo estaba más de mal humor y triste respecto a que tuvo que acordarse de Miku, el sentimiento que apretaba en su pecho y hacía arder su estómago en ansiedad. Angustia. Sus nervios se reflejaron en su expresión, ahora preocupada y se notaba que estaba intentando prestar atención alrededor, no obstante, no oía nada de lo que sus amigos decían mientras todos entraban de nuevo.

'Rin y Len están aquí, ¿Qué estarán haciendo esos dos?'

Pensar en ella le traía cansancio mental y físico, perdía energías de inmediato al recordarla y saber que fue un fracaso… quizás intentar e insistir jamás fue la mejor manera de lograrlo.

'Adiós… adiós… ¿Qué me costaría decírtelo?'

Una y otra vez la perseguían esos pensamientos, parecía estar atada con cadenas hacia Miku, y cadenas mucho más fuertes las de su fracaso, que la apresaban y la hacían inmóvil frente a toda circunstancia que tendría que ver con el amor, su vista de a poco dejó de prestar atención al entorno, caminando por inercia del grupo, los veía charlar, mas ella no oía nada, sólo estaba por estar.

'Miku… yo…'

¿Hubo algún momento… en el que no haya pensado en ella en ese día? Sí lo hubo, cuando jugaba y antes de que ella misma se jugara en contra al justamente, ver que un mínimo detalle seguía recordándole a la dueña de su amor. Claro que lo haría, ¿Quién espera matar todo un amor en tan sólo un par de días? Ni que fuera posible, además vivía con ella.

Mientras los demás iban delante cuando ella no prestaba atención, su rostro que serio y enfocado en el mundo personal de ella, comenzaba a presentarse con esa latente frustración y mínima desesperación de Luka, esa que se presenta cada vez que el mismo amor que te maneja y puebla, empieza a herir de un modo que pareciera destroza todo por dentro, y lo único que te gustaría hacer es gritar.

'Quiero seguir admitiendo que te amo…'

Y acompañando esas heridas, se desataba con poder el odio a seguir amando, el que te incita a gritar y querer golpear algo hasta poder quedar exhausto y entrar en un estado de sueño despierto, que pareciera que descansas, mas solo sigues torturándote pero disfrutando de estar haciendo nada y reposar tu atareado cuerpo, aquél que refleja qué tan cansado puedes estar de amar sin ser amado.

Luka levantó la mano y secó una lágrima que sintió escapar, la que ahora se deslizaba por su mejilla izquierda. No, no más.

'Es suficiente'.


Miku estaba en la sala común, esa donde solían reunirse ella y todos sus amigos cuando estaban tomándose un descanso en el trabajo, ya eran las cinco y pronto terminaría la jornada, para suerte de ella. Tenía la mirada fija pero desinteresada en la mesa, entre sus manos un café que comenzaba a enfriarse.

Cancelaron una entrevista, no se encargó de ver qué canciones tenía que grabar, cuál video sería el próximo, dónde estaría situado el concierto en la ciudad de Sapporo…

— ¡Ah! Hay tantas cosas por hacer y yo aquí sentada como una idiota pensando en ella. — Soltó la taza y la dejó en medio de la mesa al empujarla, su frente en contacto con la madera en ese momento. — Así me sentía hace un medio año atrás, así se sintió ella todo este tiempo… ¿Cierto? — Analizó lo que le sucedía actualmente, moviendo al café de un lado al otro, paseando la taza entre sus manos — Sí que Kaito hizo un buen trabajo… no recordaba lo doloroso que era estar enamorada… — Dejó de moverse y aplastó su mejilla en la mesa, un largo suspiro escapó de su boca — Aunque ahora tengo todo el mundo en contra… — Murmuró al sentir ganas de reírse. También estaba con sueño, sólo tenía ganas de dormir y no despertarse por un buen día. Cerró los ojos y se permitió relajarse mientras seguía imaginando un mundo alterno donde ella y Luka ya estaban juntas… cómo le iba a costar ganarse a esa mujer… — Me pregunto si Luka ya regresó a casa…

No obstante, así como el amor te pisoteaba hasta el suelo, hundiéndote en medio de la tierra y ensuciándote todo el cuerpo en lo que te sentías derrotado y el ser más miserable de la tierra, también te levantaba como si fueras un guerrero super saiya-jin que jamás se rendiría y partiría en mil pedazos aquella amenaza, en el caso de Miku, el miedo que le tenía a Luka y la misma fuerza esa, la usaría para ganarse su amor.

Miku se levantó con fuerza dela mesa, empujando la silla con sus rodillas, tanto que la volteó al suelo y apenas resintiendo el dolor en su piel.

— ¡Eso es! Hoy… ¡Hoy tengo que hablar con ella! — Exclamó en voz alta sólo para ella. — ¡Hoy tengo que mostrarte por qué me arrepiento, por qué te amo y por qué te necesito, Luka! — Siguió, miró al café y lo tomó de una sola vez. — ¡Me tengo que ir!

Liberó toda su adrenalina posible y largó a la carrera de inmediato, abriendo la puerta de un golpazo y llevándose en el hombro su morral, ¡Que se corra el que se interponga en su camino!

— Rin, Len, Meiko, — Murmuró en lo que bajaba las escaleras ya que no espero por el ascensor, la haría perder tiempo — ¡Todos ustedes verán…! — Ella estaba entrenada ya de los conciertos a hablar y bailar, el correr como loca bajando las escaleras no le suponía un problema, a lo sumo si tropezaba y se partía la crisma ya sería una historia diferente — ¡Pero principalmente…!

Estaba llegando a la mitad del edificio y guardó silencio. Sabía muy bien que afuera habría algún que otro paparazzi, no como aquella vez que atestaron la entrada de Crypton en busca de ellos. Ahora que lo pensaba, Miku no vio la televisión en ningún momento de esa semana, ocupada con andar teniéndose lástima a ella sola de que Luka la odiaba.

Ya había llegado al hall de recepción, Miku saludó a todos de una forma rápida y tenía en mente llegar a la Mansión, encontrar a Luka y exponerla a un trato digno de una Diosa, si bien no tenía planeado nada… ¡ALGO IBA A HACER AL RESPECTO, INVENTARÍA DE SER NECESARIO!

— ¡Principalmente…! — Gritó sin darse cuenta, todos la miraron y ella salió fuera, donde un par de fotógrafos la vieron enseguida — ¡TE DEMOSTRARÉ POR QUÉ TE AMO, LUKA! — Gritó mientras ignoró a los paparazzi, ella concentrada de lleno en Luka y llegar a una limosina con su chofer que lo ahorcaría si se tardaba un segundo, el cual era necesario sí o sí para recuperar ese hermoso corazón que poseía Luka.

Suena medio gore, pero ella entendió a lo que se refería.

'Esa frase, esa frase… ¿¡Cómo era?!'

— KOCCHI MUITE BABY! — Volvió a gritar con su dulce y aguda voz, Miku pasó directo al auto una vez visualizó a uno de los choferes, ni por aludida se dio ante los flashes que hubo en aquél instante, producto de los pares de paparazzis que daban vueltas cazando noticias frescas para el mundo.

La pregunta del chofer que la llevaría fue… ¿Qué sucedería luego? ¿No era que eligió a Kaito?


Otra cosa que Luka quería responderse de todas las preguntas que tenía en su mente pasando a cada segundo que a ella se le ocurría pensar en sus problemas, era una muy fácil.

— ¿Cómo es que terminamos en esto? — Cuestionó en voz alta al estar detrás unos árboles junto a Meiko y Gakupo, donde los tres estaban esperando a que Lily y Gumi salieran de una tienda para empezar a seguirlos.

De algún modo mientras Luka se puso a pensar en su preciada pero ahora no suya, Miku, las cosas en la mansión se dividieron, Gakupo convenció a Rin y Len de quedarse a cuidar la casa con un soborno de por medio que era la consola PS4 de ellos, en cuanto a ella misma y a Meiko… Luka despertó de su trance cuando la castaña le pedía ayuda para hacerlo entrar en razón y para resumir las cosas, perdieron, en consecuencia, allí estaban.

—No responderé la misma pregunta de nuevo, simplemente si Lily se entera que estamos aquí, corre por tu vida. — Respondió a pesar de lo que dijo, Meiko, sentada al lado de él y medio aburrida por la expresión que tenía, haría tanto que andaban dando vueltas por ahí que ya se habían sentado y todo.

— Tengo que prestar más atención a mi entorno. — Se reprochó Luka, también tomando un lugar en el pasto verde, justo cuando Gakupo se levantó y casi sale de los arbustos al detectar que Lily iba caminando de espaldas al camino mientras llevaba de ambas manos a Gumi, quien se reía en lo que parecía intentar acercar a la rubia hasta ella.

— ¡Ahí están, vamos! — Gakupo comenzó a avanzar por el parque, siguiendo con la vista todo el tiempo a sus dos amigas.

— No veo nada de malo en ellas, Lily no se ve con malas intenciones, Gakupo ¿Qué mierda se supone que sigues haciendo?! — Meiko se cansó y lo jaló al suelo, donde se quedó mirándolo desde arriba mientras caminaba como un león que acorrala a su presa, sutil enojo, elegante al caminar con imponencia.

— Ah, Gumi es quien se la está llevando ahora, ¡Están viniendo aquí! — Luka se asustó, sintiendo todo el peso de aquellas palabras de Meiko cuando decía que tendrían que correr por sus vidas— ¡Tenemos que escondernos, si huimos nos verán, sólo tenemos que escondernos! — Levantó del cuello de la ropa a Gakupo y comenzó a arrastrarlo a la fuerza hasta dentro de los arbustos de nuevo, Meiko cerca de ella y en cuanto el hombre se reincorporó, comenzó a espiar como venía haciendo desde hace rato.

— Siguen por la vereda de en frente, no vienen por aquí… — Musitó Meiko mientras corría una rama que molestaba en su nuca, molesta de tener que estar así culpa del tarado que acompañaban.


— ¿A dónde quieres ir? — Se rió Lily en lo que Gumi seguía jalándola hasta una tienda en especial, sus pasos ejerciendo fuerza como para que la más joven se esforzara y le mostrara esa carita tan tierna y sonrojada que la caracterizaba.

Pasaban las personas cerca de ellas, cada una en su propio mundo y dándole libertad al par de Divas, las luces que brindaban una atmósfera sepia a las construcciones que permanecían del período barroco con la intensidad medio amarillenta que tenían. Estaban en una bonita parte de la ciudad, generalmente donde iban los turistas, todo era bello, todo.

Lily iba maravillada con la vista que le brindaba el paisaje que eran los ojos verdes de Gumi, el resplandor especial que tenía su piel ante aquellas luces, el ambiente húmedo y fresco de la noche que iban compartiendo… Gumi aún no le decía a dónde quería ir, sólo la seguía guiando y así iban casi por una cuadra, quizás revelaría el secreto de que le daba una linda sensación que esto estuviera sucediendo.

— Me gusta que me lleves así, — Le comentó de la nada, sonriendo para aquella joven que parecía ser el centro de su universo y era la única capaz de obtener su atención sin siquiera quererla.

— ¿Qué no te gusta de mí? — Le respondió con altanería barata de una chica que se hace la difícil, Lily sólo se volvió a reír y tuvo que jalarla contra ella para detener su avance a aquélla tierna ladrona de su amor.

— ¿Qué no me gusta de ti? — Se puso al lado de ella y la abrazó por la cintura, reanudaron la caminata sin perder tiempo, Lily dejando que Gumi sea quien las lleve. — Te diré qué es lo no me gusta. — La miró de costado, sonriendo ante lo que la pequeña se había detenido con un nuevo miedo en sus ojos. — No me gusta cuando estás triste, que tengas miedo, que creas que no eres capaz de algo, cuando te enojas y me evitas, que no me tomes en cuenta cuando algo te aqueja… no me gusta el hecho de que a veces no soy capaz de ayudarte, y esto debería de entenderlo… porque no puedo hacer de todo, sin embargo, si a ti te gustaría siempre puedo intentar ser tu alivio y tu diversión, tus sonrisas, tu felicidad. Por otro lado, odio no ser lo suficiente para ti, el saber que lloras porque te han hecho daño… — Lily estaba angustiada ante un par de recuerdos que sufrieron gracias a algunos humanos que todavía no comprendían al amor como para detestar el de personas entre el mismo sexo; ella recordaba muy bien cómo lo tuvieron que aceptar y dejarlo pasar. — Quiero abrazarte, quiero tenerte entre mis brazos, contenerte y limpiar todas y cada una de tus lágrimas porque no mereces estar sola… sólo somos tres en nuestro hogar, Gakupo tiene sus problemas, tú los tuyos y yo los míos, sin embargo hace mucho tiempo mis cosas dejaron de importar para mí. He oído que es peligroso… depender tanto de alguien, no obstante aquí estoy, incapaz de pensar en otra cosa que no sea en ti y que quiero ser parte de tu vida, sólo quiero, anhelo y vivo por tu felicidad. No me gusta… odio… que tú tengas que sufrir, no te lo mereces, para nada, eres perfecta en cada sentido, tienes talento y eres fuerte pero al mismo tiempo tan frágil, puedo ver a través de ti, lo hice desde el primer instante en el que nos conocimos… es por eso que supe desde aquél mismo momento que estaba fregada de tan fuerte que caí por ti. No sostuve ni una chance contra ti, mi amor te pertenece desde ese día en que entré a la sala y tú estabas ahí junto a Gakupo esperando por mí. —La rubia tenía a Gumi de la cintura, ahora frente a ella y con los ojos un poco enrojecidos por haberse acordado de un par de cosas del pasado.

— Dilo. — Pidió Gumi sin moverse y también lo suficiente emocionada como para sonreír mientras se permitía que una lágrima se deslizara lentamente por su mejilla.

Lily tomó eso como su señal para acercarse más a Gumi e inclinarse hasta que centímetros las separaban. — Te amo, Gumi. — Tomó los labios de ella entre los suyos mientras con la mano derecha se encargó de borrar de existencia a aquella lágrima en su rostro para después volver a abrazarla por la cintura, al mismo tiempo que sintió los brazos de Gumi abrazarla por el cuello, impidiéndole así el alejarse y sólo con el permiso de continuar besándola.

Gumi sonrió al sentir los labios de Lily acariciar los suyos con un cariño dedicado de lleno a ella, todo su ser se sentía cálido y los latidos de su corazón parecían estar en todo su cuerpo, el cómo comenzó a sentirse ligera y abrumada en una manera perfecta que no existía nada más para ella que seguir junto a Lily, tuvo que abrazarla para no dejarla ir; mientras que su cuerpo seguía recibiendo esas sensaciones desbordantes, todas al mismo tiempo que parecían colapsar y transformarse en sólo felicidad, el cuerpo le temblaba y Lily parecía sólo ajustarla más contra ella, diría Gumi, que parecía una perfecta sincronía.

Simplemente era todo perfecto en aquél momento.


— ¡S-! ¡S-Se están besando! — Medio exclamó Gakupo al caer en el pasto y sólo sostenerse en sus codos, cuerpo en tierra. Parpadeó y sólo veía cómo Gumi abrazó a Lily y profundizaba el beso, le correspondía por completo. — Ellas… — Gakupo comenzó a sollozar a moco tendido, emocionado por su pequeña protegida que ahora ya tenía otro guardián. — Lily… Gumi… ¡Mis dos pequeñas!

Luka y Meiko estaban sentadas al lado de él, acariciándole el cabello e intentando que se calmara.

— Gakupo, ¿No tendrías que estar feliz?

— ¡Sí estoy feliz qué te hace creer lo contrario, Luka? — La miró y se le puso cara a cara, Luka sólo atinó a levantar un pañuelo y colocárselo en la nariz cuando un escalofrío recorría su espina.

— Nada, nada. — Él tomó el pañuelo y asintió en gesto de agradecimiento, Luka correspondió y luego observó a Meiko, quien sonreía mientras desvió la mirada de la nueva pareja y hacia ellos dos. — Se ven muy lindas juntas, ¿No?

— Se ven perfectas, permíteme decir. — Acotó Meiko en lo que se apoyó con las manos en el pasto. — Yo creo que ya podemos dejarlas solas a seguir con su cita tranquilamente.

— ¿Dejarlas solas? ¿Y si un tipo se les acerca con malas intenciones? ¡No puedo dejarlas solas! — Gakupo se sobresaltó tanto que se paró y salió fuera de los arbustos, listo para ir a meterse y atacar a cualquiera que caminara cerca de las dos chicas, quienes estaban abrazándose en aquél instante, en su propio mundo.

— ¡Gakupo ven aquí ahora mismo! — Meiko y Luka salieron también, sólo para meterlo a golpes entre los arbustos de nuevo.

La noche iba a ser larga con el idiota ese al lado de ellas y más si seguía paranoico. De cualquier manera no es que Luka sintiera que tenía algo que hacer, para nada.


Mucho tiempo más tarde, luego de haber llegado a su hogar y encontrarlo vacío por completo, no importaba la manera en que lo viese Miku, en ese instante en que escuchó entrar a todos como si nada le trajo recuerdos de la noche anterior. Y odiaba el simple shock en el que había entrado, habiendo pensado en que hablaría finalmente, la hizo acalorar, sentir su pecho latir fuerte junto a su corazón y los nervios hacían que sus manos sudaran en frio y temblaran, se sentía liviana y una emoción asfixiante. Sus mismas piernas parecía que no tendrían la fuerza para mantenerla de pie y su respiración era irregular, víctima total de la expectación y el…

'Así… era como me sentía la primera vez que besé a Luka'.

Ahora que estaba detrás de ella, habiéndola seguido, Miku decidió sacar fuera ese coraje que tenía de una vez por todas.

— Luka, no sé cómo explicarte… cómo me he arrepentido de haberme equivocado-

— Miku, hoy me divertí mucho. — La interrumpió, su voz no más que un susurro y ella sin darse vuelta por más que haya alejado la mano del picaporte, como si estuviera esperando cualquier movimiento para entrar y olvidar el problema. — Me reí y por un momento te olvidé a ti, y por todo lo que pasé para recibir un "me duele amarte".

Miku sintió su mundo detenerse en frio, por supuesto que tendría que haberse esperado esto, se permitió ilusionar por la esperanza… quizás tampoco fue la mejor manera para iniciar la conversación, discusión… lo que sea que fuera. La joven movió los dedos, analizando la situación e intentando controlar sus desbordantes emociones.

Fue allí cuando Luka volteó a verla y Miku se encontró con la expresión de que, obviamente sentía rencor hacia ella y el hablar en aquél instante no era más que una tortura, quizás una pérdida de tiempo que sólo la ponía de mal humor. Miku se sintió triste, agachando apenas la cabeza, sin perderla de vista.

— No he dejado de sentir mi amor por ti, — Se le acercó y apoyó una mano contra la pared, acorralando a Miku, quien tragó saliva por lo molesta que se veía Luka — Jugaste conmigo, pensaste que podrías haber tenido a ambos, que un hombre que estuvo contigo podía hacerte olvidar de mí. Después de todo, me amas, ¿No es cierto? — No esperó a que Miku respondiera, sólo observó sus labios y continuó — Yo creo que no me amas. — Agrandó la distancia entre ellas al erguirse y dirigirse un paso dentro de su habitación, antes de cerrar la puerta, miró a la joven una vez más — Porque si amas a alguien, no te calientas con alguien más, se supone que eres capaz de ver más allá del mundo de fantasía que esa persona te ofrece, porque quien te ama, te da un mundo perfecto y que no resulta una ilusión. Yo sí… — Luka volteó, ya cerrando la puerta sin darle una oportunidad a Miku — Te amo.

— ¡Luka! — Reaccionó y corrió el pequeño espacio hasta impedir que la mujer cerrara la puerta de su habitación, a último momento. Ahora exaltada e inhibida por las palabras de la misma, respiraba con dificultad y rogando poder decir algo, lo que fue a decirle en especial, convencerla de que sí era capaz de ser mejor para ella.

— Miku, tuviste que elegir a Kaito para darte cuenta que me amas, — Se molestó Luka abriendo la puerta una vez más y tomando de los hombros a la Diva, sacándola de su cuarto y otra vez las dos en el medio del corredor. Pasaron unos instantes así y Luka ya tenía un nudo en la garganta ante la hipocresía de la chica, todavía no sabía por qué lloraba, por qué se veía tan asustada y por más que quería más que nada abrazarla, ella ya no quería darse la cabeza contra la pared; Miku la había decepcionado. A pesar de recordar perfecto que le dijo que no le importaba estrellarse una y otra vez para demostrarle su verdadero amor… ahora… sólo quería un tiempo sola.

Miku se dio cuenta que las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, asustada más que nada a ser una inútil incapaz de obtener siquiera un mínimo restaure de lo que ella era con Luka... que ¿Qué era? Amistad, amor…

Y en un momento de crisis para ellas que ni siquiera eran pareja… se preguntó Luka si ese amor que profesaban entre las dos era lo suficiente fuerte como para seguir adelante.

Le encantaría decir que por supuesto.

— ¿Pensaste que sería como en una película? — La miró directo a los ojos, obligándola a Miku a verla también — Que luego de que eliges al equivocado ¿Vas y persigues a quien realmente te ama e hizo de todo por ti? ¿Porque te das cuenta que no es lo mismo, que realmente te falta algo?

Miku pudo notar cómo la voluntad fuerte de Luka estaba flaqueando, buscando una verdad entre sus propias palabras. Sin embargo, Miku se sintió más vencida que antes al ver que no sabía cómo responderle y que Luka, hasta cierto punto, tenía más razón de toda la que ella podría explicar, porque de tenerlas, las tenía.

— Luka… — Hizo fuerza y la tomó de los brazos, como siempre haría para que la mujer no la soltara, — Lo siento…

— ¿Qué… es… lo que quieres? — Preguntó ella, sin ganas de jugar y bastante amenazante, Miku tenía miedo ante la actitud de Luka, porque jamás antes la había visto así, sin embargo no podía retrucarle nada, se sentía incapaz de hacerlo — ¿Que me mate por ti de nuevo? ¿¡Que vaya y me arrastre una vez más sólo para mostrarte cuánto te amo?!

— ¡No, Luka! — Exclamó al frustrarse y dejar más lágrimas salir, odiando con cada segundo su impotencia y la creciente imponencia de Luka al liberar cada amarga razón por las cuales no quería hablar con ella.

— Es mi culpa. — Dijo de golpe la mayor, soltándola y sin que le importara que era Miku quien la aferraba de las muñecas ahora, sólo sosteniéndola para no dejarla ir— Es mi culpa, yo decidí arriesgarme, fue mi decisión el exponerme cual guardián para salvar a su amada para demostrarte miles de cosas. Tú no supiste aprovecharme, tú no pudiste ver quién era quién en este juego que fue todo lo que hicimos con Kaito ¡Tú, mi propia y supuesta Reina! ¡Ya no quiero verte! — Parpadeó y sacudió un poco la cabeza, deshaciéndose así de aquellas lágrimas que Miku podía entrever en la oscuridad, mas Miku seguía sin soltarla. — ¡Tuviste toda la razón en rechazarme, sí, me fui por quien sabe cuánto tiempo, me fui de tu lado, desaparecí, te herí, busqué mis razones para que no me amaras y te refugiaras en él, en realidad tienes toda la razón. Sí tenías todo el derecho a equivocarte eligiéndolo a él, porque fue él quien estuvo todo el tiempo para ti, ¿No es cierto? ¿Qué haces aquí, Miku? ¿Por qué no vas y le das una oportunidad a él que es quien más te merece?

— Luka, no quiero estar con él-

— Y ¿Tú qué sabes si él no es mejor para ti? — Continuó ella, sin darse cuenta que Miku cada vez más fuerte apretaba sus manos — Es más, deberíamos hablar esto entre los tres, o entre ustedes dos, yo perdí y ya no tengo ni quiero nada que ver con esto. Lo lamento, Miku.

— ¡Tanto que luchaste por mí y ahora te rindes?! — Exclamó de golpe la más joven, empujándola contra la puerta — ¡¿Te haces la inocente?! ¿Quieres librarte de la culpa y darte una razón lógica para no sentirla y saber que es lo correcto lo que estás haciendo?!

El problema con Miku cada vez que se enojaba, es que ella reaccionaba en serio, no como Luka, quien ahora mismo estaba siendo empujada cada vez más fuerte y presionada en contra del roble de su puerta.

Miku no quería reaccionar mal, pero si Luka iba a ser igual de cerrada que ella en su momento, pues lamentaba comunicarle que no se lo permitiría, no podía darle el lujo.

— ¡Ni tú ni yo podemos hacernos las ofendidas aquí, Luka! ¡Más porque ninguna de las dos tiene el derecho a hacerlo, tú te equivocaste así como yo me equivoqué, sí pude haber sido una maldita ciega, tengo todo el derecho de haberlo sido porque Kaito me hizo malditamente feliz en el tiempo que tú no estuviste! ¿¡Acaso creías que porque venías de un día para el otro y confesarte todo se iba a arreglar?! ¡Dímelo, Luka! ¿En serio lo creíste?! ¡¿Querías que creyera en serio lo de tu amor tan perfecto luego de meses de ausencia?! — La puerta de la joven estaba sonando feo para su gusto, y a decir verdad se sentía bastante perturbada al estar siendo "azotada" con los puños y suaves golpes de Miku.

Ambas estaban sacándose la verdad, lo que las dos sentían por la otra, entre rencores y amor, impotencia, dolor y cariño, necesidad, una verdad con dos caras para ambas, el por qué se fallaron entre ellas y al mismo tiempo.

— ¡Tú y yo tenemos la culpa, ¿No es cierto, Luka?! — Continuó Miku al agarrarla del cuello de la camisa y obligándola a inclinarse para que estuvieran cara a cara, — Sabes que tengo razón, que ni tú ni yo podemos en realidad reclamarnos nada, absolutamente nada, — Murmuró con ira sólo para ellas dos, lágrimas que todavía atentaban con salir de los ojos de Luka y acompañar a las de Miku.

— ¿Y a ti qué te hace creer que puedes venir a reclamarme entonces una oportunidad ahora? — Le reprochó sin dudar, tomando ella las manos de Miku entre las suyas para detenerla.

Se miraron a los ojos con intensidad e ira regida por los sentimientos intensos de cada una, respirando agitadas y sin darse a vencer por las insistentes lágrimas, Miku flaqueó un instante al empujar sus sollozos, pero ajustó su agarre en la camisa de Luka, sin pensar mucho en qué responderle.