KONICHIWA:

LOS PERSONAJES DE SAINT SEIYA NO ME PERTENECEN SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA, LOS PIDO PRESTADOS SIN NINGUN FIN DE LUCRO, SOLO PARA ENTRETENER. (LAS CANCIONES QUE EN ESTE FIN SE UTILIZAN SON DE SUS RESPECTIVOS AUTORES)

Llora amargamente Princesa que tu príncipe no ha llegado, llora que tus sueños la vida se ha llevado, llora que será la última vez que lo harás. Levanta la vista, observa el camino, sigue adelante que pronto verás tus sueños hechos realidad.

*MeLoDy*


A LEER:

¿Creen en amor a primera vista? ¿Será algún tipo de magia? Pues esa y mil preguntas rebotaban en la cabeza de la dama de compañía, jamás en todos esos años había visto a su amiga de esa manera. Perdida, como en un trance, un hermoso sueño.

La música termina, y ambos siguen viéndose a los ojos, las personas a su alrededor están en las mismas ¿Realmente será Eliza? ¿Quién es ese chico? ¿Ya se conocían? Como no preguntarse, si conociendo a Eliza pues era todo un misterio.

El rey mira misterioso al chico y Gabriel sonríe en sus adentros, al parecer todo va a cambiar.

En medio de la ensoñación un invitado empieza a aplaudir, eso hace que la pareja reaccione, y con un sonrojo extremo Shun levanta a la pelirroja y ella con disimulo se arregla el vestido, después de pensarlo y analizarlo en la mente de ambos las imágenes del baile vuelven. Totalmente increíbles para ella como para él. Miran para todos lados buscando algo que les aclare la situación que ni ellos la comprendían, era como si algo los hubiera hipnotizado.

Miran a sus alrededores y ven como lo invitados les aplauden y no saben cómo responderles. El rey camina entre la gente hasta que llega a ellos, lo mismo hace Gabriel acompañado de Lizbeth.

-¡Hija mía! ¡Shun! Dios, que impresionante baile…

-"¿Hija Mía?"-Piensa Shun confundido, se fija como la pelirroja y el rey se ven con confianza así que no tuvo que indagar mucho para darse cuenta que es… -La princesa- Susurra para sí mismo siendo únicamente escuchado por Gabriel que achica los ojos y sonríe con picardía.

-¿Ya se conocían? – Pregunta el rey con genuino interés.

-Padre…- Susurra la chica aún más sonrojada.

-Por Dios padre- Interviene el príncipe – Si Eliza apenas sale del castillo, lo que pasa es que Shun…- Y lo mira con malicia. - Tiene algo especial- La última frase la dice con un toque misterioso. El peli verde solo baja la cabeza.

-Bueno, en eso tienes mucha razón.- Responde el rey inglés. Se gira y mira al extranjero japonés y pone una mano en su hombro derecho – Tengo que agradecerte este milagro. Espero que tengamos tiempo para conocernos mejor Shun.

-Eso espero también su majestad.- Responde el santo de las cadenas.

Violeta que todo lo ve a la distancia increíblemente piensa lo mismo que Gabriel, un nuevo capítulo en la vida de Eliza está a punto de escribirse. Y tal vez, y solo tal vez sea parecido a un cuento de hadas.

Los invitados ven al joven extranjero con suma atención, como si fuera la novena maravilla del mundo. Los invitados tratando de disimular acercan a la familia real y en eso una señora de unos 40 años, de mediano peso, traje elegante y acento italiano se aproxima más al rey levantando mas su busto y poniéndose algo altiva.

-Su Majestad ¿Usted conoce a este apuesto joven y no lo ha presentado a la sociedad?- El tono que usa la señora es algo arrogante y seductor para su edad. El rey conoce a ese tipo de gente, así que mejor decide seguirle el juego.

-¡Oh! Si, discúlpeme Condesa, le presento al joven Shun Kido, hermano de la Señorita Saori Kido.

-¿Es un Kido? No sabía que el viejo Mitsumasa había tenido más nietos. ¿Y de Dónde?- Esa señora no iba a estar tranquila hasta conseguir toda la información posible del nuevo miembro de la alta alcurnia.

-Digamos que es una historia un poco complicada de contar.- Interrumpe Shun tratando de cambiar el tema.

-¿Pero que no ves mujer? – Interviene el que parece ser su esposo. – No cabe duda que es de sangre fina, su porte todo lo indica, su manera de bailar y su elegancia, no andes ofendiendo al joven.

-No lo ofendo, solo digo lo que pienso.

-"Pues piense en voz baja" – Piensa el Príncipe riendo por lo bajo al ver como los colores se le suben al rostro al peli verde.

-Si vede che è un buon pretendente per nostra figlia?- Empieza a hablar en Italiano la señora a su esposo.

-Mai hai cambiato?- Le responde el varón, el comentario de su cónyuge no era el más apropiado.

-Io cerco solo il meglio per il mio bambino. Realizzare, lui è bello ed elegante…

-Apprezzo la tua opinione, signora. Lui è molto cordiale.- Responde Shun en su mismo idioma y perfecto acento. La condesa de Italia lo mira con mejores ojos y saca de un pequeño bolso de mano un abanico y se agita para responderle:

-¿Sabes italiano? Vaya, pues espero que no te moleste.

-En lo absoluto.

-Rey...- Otra voz aparece por detrás de Alejandro - ¿Dónde tenía a este joven? – Pregunta otra dama de la alta sociedad. Solo que ella es muy alta de estatura y de unos 55 años.

-¿Dónde te habías escondido muchacho? Mucho gusto – Responde otra voz pero esta vez masculina. Se presenta un hombre algo gordo, de frente ancha y con unos lentes redondos antiguos.

Era imposible que el peli verde pasara desapercibido, así que la gente se empieza a acercar a él, Eliza aprovecha eso para zafarse de las preguntas que seguramente más adelante le harán las delicadas "hurracas" como las llama ella, sobre el dichoso baile que nunca debió suceder. Con mucha sutileza pasa entre la gente y se dirige al rincón más apartado del salón. Sin darse cuenta pasa cerca de Seiya y Saori que miraban como el bulto de personas que se cercan a Shun se hacía más grande.

Ambos ven incrédulos la escena pero en eso los pasos y las voces del ruso y del Dragón hacen que giren la mirada.

-Tal parece que seis años si puede ser mucho tiempo- Comenta el chino con las manos en los bolsillos mientras se acerca a su diosa y al castaño.

-Así parece Shiryu. – Responde el Pegaso también anonadado.

-Oigan chicos- interrumpe Saori – Por casualidad no sintieron algo.

-¿Algo?- Pregunta el rubio.

-Si- Continua – Es que cuando Shun bailaba pude sentir un leve cosmo elevarse por un segundo.

-Ahora que lo dices…- Piensa el peli negro – Creo que sí, pero fue casi efímero, no pude distinguir de donde venía, estaba… Bueno, un poco distraído.

Hyoga también asiente al igual que Seiya, tal parece que ellos también lo sintieron, pero de ellos cuatro solo la diosa y el Pegaso saben que significa realmente, ninguno dice nada y ven como Shun estaba en graves apuros al tratar de alejar a todas las señoras que intentaban incluso sabes el color de su ropa interior para ver si era candidato para sus hijas antes que alguien más se les adelantara. El Rey reía y Lizbeth regañaba a su novio para que lo ayudara a salir de ese embrollo.

-¿Lo ayudamos? – Pregunta Seiya.

-Creo que es la mejor idea que has tenido en este día- Responde el Ruso y los cuatro caminan hacia ese círculo social.

Por otro lado del salón la princesa ya se encontraba recostada en una pared tratando de recuperar el aire y la cordura, suspira pero alguien le da un susto casi de muerte, ella se gira pero se tranquiliza al ver la melena azul y los ojos negros de su mejor amiga.

-¡No me asustes así Violeta!- Riñe la chica.

-Oye, tranquila. ¿Qué te pasa?

-¿Cómo permitiste que bailara con él?- Responde con otra pregunta aún más enojada.

-Te recuerdo que no estaba cerca, estaba cubriéndote como siempre, Y, esta era tu decisión. Por algo abras aceptado.

-N… No, es decir…- Ya la pelirroja no sabía qué hacer o que decir para defenderse, odiaba estar en esas encrucijadas con ella, siempre salía perdiendo.

-¿Sabes? Será mejor regresar con tu padre y a ver qué hablan las "grandes señoras de él". Será divertido.

Mientras tanto en la entrada del palacio, llega una lujosa limusina, el empleado encargado de cuidar la puerta reconoce el majestuoso auto y se aproxima para abrir la puerta, de ella sale una hermosa joven.

-Señorita Rosa, creí que no iba a venir.

-No, es decir, discúlpame es que creo que hubo un accidente cerca del aeropuerto y hubo un tránsito que nadie se movía ni un centímetro.- Termina de salir con la ayuda del trabajador y al ponerse de pie se acomoda el vestido, y se para recta.- ¿Me perdí de mucho?

-No, en realidad acaba de terminar el primer baile, están a punto de dirigirse al comedor para la cena.

-De acuerdo ¿Le puede decir al chofer donde estacionarse?

-Si, por supuesto.

-Gracias.

Ella sube con elegancia unas gradas que la conducen a las enormes puertas gemelas para entrar a la brillante construcción llena de lujos y comodidades. Su andar es sutil, pero feroz. Una chica de belleza y esplendor. Lástima que las apariencias engañan.

Es de estatura promedio, cuerpo escultural y de largo cabello lizo y de un negro profundo, tiene un flequillo sobre sus ojos y unos lentes cuadrados pero elegantes que el enmarcan la mirada en simple y asesina. Lleva luciendo un vestido negro, tacones corridos y de punta destapada plateados con brillantina, una joyería de plata y cabello suelto. Lleva un bolso de mano negro y un maquillaje sutil.

Sus tacones rebotan en el eco de las paredes y se acerca al salón de baile, unos empleados le abren la puerta en par y ella entra rogando no ser el centro de atención por llegar tarde. Su deseo se cumplió.

Según ella tendría que esconderse, inventar una mentira o algo por el estilo, pero para su sorpresa nadie estaba atento a la puerta sino a la nueva novedad "Shun Kido"

Ve como todos hacen un círculo alrededor de alguien, se acomoda los lentes y camina para tratar de averiguar qué pasa, pero alguien la llama:

-Mi querida Rosa

La nombrada voltea y muestra una cara de desaprobación al saber quién es.

-Hola Luis.

-Dios… -Camina con una copa de vino en sus manos - ¿Qué tienes? ¿Por qué esa cara?

-Nada – Se cruza de brazos - ¿Se puede saber qué está pasando aquí?

-¿Qué? ¿No lo sabes?- y se ríe en forma de burla - ¡Ah! Si es cierto, acabas de llegar, ¿Se te pegaron las almohadas?

-Cállate, y no. A un imbécil se le ocurrió morirse hoy y me atrasé.

-¡Ay! Bueno…- Suspira dándole un sorbo a su copa- Pues… No te perdiste mucho, solo…

-Solo ¿Qué? – Contesta desesperada.

-Resulta que tu amada prima por primera vez aceptó un baile.

-¿Qué?- Pregunta incrédula- Eso es imposible, esa… Esa si apenas se asoma a las fiestas.

-Bueno, tal parece que el peli verde ese tiene su truquito- contesta con sorna, su mirada se pierde en un punto nada y esta vez se acaba el líquido rojo de un solo trago.

-ja, ja – Ahora se burla la peli negra, cruzando los brazos y moviendo el cuello en forma de superioridad – Veo que alguien te ganó el partido… ¡Ay! Pero no sé porque te interesa la amargada de mi prima.

-Porque tu prima es la princesa, además no puede negar que está muy guapa.

-No me apetecen tus gustos la verdad

-¿Qué? – Y el italiano encara una ceja - ¿Otra vez estas celosa de Eliza?

-¿Yo?- Y abre los ojos como platos fingiendo sorpresa – Ni que estuviera loca, si quiero algo lo consigo.- Ella gira el rostro volviendo a ver a la multitud rodeando algo o mejor dicho a alguien, en eso distingue como una chica de cabello morado trata de meterse entre toda esa gente seguida de tres muchachos que ella no conoce.

Luis se ríe por lo bajo oliendo la vacía copa, el conoce perfectamente a la chica parada frente a él. Una mujer mentirosa, hipócrita y mala. Cambia de cara dependiendo con la gente con quien este, aparentemente solo con él es real, aparentemente.

Luis y Rosa, una pareja peligrosa, si pedimos una palabra para definirlos seria "maldad". Luis es un chico ambicioso, capaces de las peores bajezas con tal de conseguir lo que quiere, mentiroso y frío, con un oscuro secreto que espera que nadie se entere.

En cambio Rosa es una chica rencorosa, siempre ha odiado a Eliza con toda su alma. Ella cree que solo es la sombra de la princesa, y, aunque ella es la condesa de Francia no se compara a la princesa de Inglaterra. No importa que ella haga algo, Eliza siempre lo hace mejor.

Tiene varias cosas es común, por eso Rosa la odia. Eliza toca el piano, o bueno, lo hacía. Y ella casualmente toca el violín, no es el mismo instrumento pero cuando la reina Isabel vivía y Eliza tocaba siempre su música cautivaba a las personas mejor que su violín.

Todo hombre que conocía a Rosa se interesaba en ella, pero cuando casualmente conocían a la princesa todo cambiaba, aunque fuera indiferente con ellos, raramente el rechazo los incitaba a acercarse más a ella y a alejarse de la condesa.

-¿Qué piensas hacer mi querida Rosa?

-Primero ir, segundo mentir y tercero conocer…

-¿Conocer?

-Me intrigaste con ese chico, tengo que saber quién es.

-¿Qué? – Pregunta tragándose una gran carcajada- ¿No me digas que ahora serás la mendiga de los admiradores de tu prima?

-Si así fuera me hubiera fijado en ti.

¡Auch!, ese fue un golpe bajo. Luis la ve enojado, mientras que ella ríe triunfante, saca un abanico y con coquetería se acerca al grupo de invitados.

-Maldita- Susurra el marqués de Italia.

Rosa se acerca lo suficiente a un par de personas, se acomoda y elige una de sus tantas mascaras para preguntar que pasa y conseguir un poco de información.

-Señora Smif, buenas noches- Saluda la pelinegra acercándose a una mujer acompañada de su esposo, ambos tienen trajes y aspecto Hindú- Señor Smif.

-Buenas noches Rosa- Responde el marido.

-Oh, Rosa ¿Cómo estás? ¿Qué paso contigo que no te había visto?- Responde la señora.

-Lamento la demora, es que cuando me dirigía para acá me topé con un horrible accidente y no podía pasar, pero dígame ¿Qué está pasando?

-Bueno, es que la vida siempre da sorpresas.

-¿A qué se refiere señora Smif?

-Bueno, hoy por primera vez, después de muchos años Eliza aceptó a un muchacho y volvió a bailar.

-¿Enserio? Eso es una increíble noticia. "Estúpida" ¿Quién es el joven? ¿Lo conozco?

-Bueno, no, tal parece que el señor Kido tuvo más nietos y es uno de ellos.

-¿El señor Kido? ¿El abuelo de Saori Kido?

-Exactamente. Es un muchacho sumamente guapo, elegante…

Rosa fingía escucharla, pero realmente solo pensaba maldiciones sobre su prima, pero en eso ella levanta la vista y ve a un joven de brillante y largo cabello verde, traje negro y estaba a la par de la que ella recordaba como Saori, a la par los tres muchachos que vio y un poco más atrás un peli azul de mirada retante, según pudo escuchar entre tanta cháchara de la señora Smif. Ellos eran los hermanos Kido, Shun, Seiya, Shiryu, Hyoga y el que estaba atrás Ikki. Con disimulo afino su vista entre el reflejo de sus lentes y un extraño nudo se apoderó de ella. El aire le faltaba y su corazón palpitaba con más fuerza. Necesitaba conocer más a ese Shun Kido.

-… Como vez alguien ejemplar. Alguien tan joven y con tantos talentos, en verdad que espero que no salga de la otra banqueta.-Finaliza la señora creyendo ingenuamente que era escuchada.

-Eso mismo espero yo… - Le Rosa susurra aun viendo al joven.

-¡Bueno, creo que ya es momento que todos nos dirijamos al comedor! – Exclama el rey desde el centro de la multitud- La cena está exquisita y después el momento que todos estamos esperando. Sigamos.

Primero avanza el rey, después los padres de la novia, seguido por el príncipe y su prometida, continúan la princesa y Violeta y así la gente va entrando al gigantesco y elegante comedor. Los Kido esperaron a que la gente entrara separándose de ellos y tomando aire fresco.

-Vaya Shun, sí que cambiaste.- Habla Seiya

-¿Qué quieres decir?

-Bueno ¿Por dónde comienzo? Jamás pensé que serías un gran bailarín, y oye con la princesa…

-No sabía que era la princesa Seiya, además… - Extrañamente no podía responder, era como si algo lo hubiera controlado en ese momento, solo sabe que por impulso invito a la pelirroja y todo lo demás desapareció en esos brillantes ojos dorados. Y eso estaba pasando en esos momento, con la vista fija en el interesante suelo a su mente vuelve esa imagen, suspira y cierra sus ojos tratando de regresar a la vida real.

Los tres caballeros y la diosa lo ven y a los lejos Ikki hace lo mismo, Shun camina hacia una de las ventanas fijándose en el hermoso cielo azul.

Sin necesidad de palabras los tres santos saben que algo extraño le pasa al peli vede, sin más se dan la vuelta junto con Saori, y antes de retirarse ella le dice unas cuantas palabras y se van:

-Te esperamos dentro del comedor Shun.

El asiente sin saber si lo vieron o no. Vuelve a suspirar y se soba el cabello, se pone las manos en el puente de la nariz, luego por impulso se sujeta del marco de la ventana porque un extraño mareo lo invadió, se le puso la vista negra y sintió como si alguien lo atravesara. Coloca su mano izquierda en su sien y respira.

-Shun

La voz que lo llamo sonó como un susurro, el gira y se topa con los ojos azules de su hermano.

-¿Si?

Ikki no sabía que responderle, quería decirle tanto pero al mismo tiempo tan poco. Las palabras nunca fueron su fuerte, esa noche sintió algo extraño en la mirada de su hermano. ¿Serán celos de hermano mayor? ¿Será odio a sí mismo por no verlo madurar? Esa mirada fue la que él tuvo con su amada Esmeralda. ¿O solo serán imaginaciones suyas?

-Si no entras tú, tampoco lo hare yo.

Shun sonríe y asiente con la mirada.

-Vamos Ikki.

Con paso lento caminan hacia la puerta creyendo que eran los últimos en entrar, pero la verdad es que por detrás cierta pelinegra los seguía con la mirada, camina elegante tras ellos y sin ser notada los pasa de largo.

Ambos hermanos entran y se sientan a la par de Shiryu, y Rosa a la par de Luis en otra mesa.

El comedor era como cualquier restaurante elegante, varias mesas y meseros, de limpias paredes y decoración de cristal, bonitos centros de mesa, tres platos, tres tenedores, tres cucharas y un cuchillo, el vaso del agua, el vino y el del brindis, servilletas de tela en forma de triángulo sobre el plato del platillo principal, todo muy elegante.

La familia real en una mesa, los Kido en otra y así los invitados se repartieron equitativamente, en una esquina del salón un grupo de músicos tocando algo clásico para relajar y disfrutar la comida.

-¿Por qué tanto cubierto? A final de cuentas todo te lo metes a la boca y termina en el estómago- Se queja Seiya agarrando el tenedor que Saori le indicaba para el platillo de entrada.

-Son las reglas de la aristocracia- Responde la peli lila metiendo un pequeño bocado en su boca. – Y come en pedazos chicos.

-Bah- Se queja obedeciendo a regaña dientes.

-¿Qué piensas hacer Saori?- pregunta el ruso viendo a Shun comer e imitándolo. El peli verde se ríe por cómo lo ve su amigo.

-¿Sobre qué Hyoga?

-Por lo visto no encontrarás el diamante hoy ¿Se lo dirás al rey?

-Se lo prometí.

-¿Qué es lo que le dirás exactamente?

-La verdad Shiryu- Le responde tomando la copa de vino y bebiendo un sorbo – Le diré lo que somos.

-Estás loca – Riñe el Pegaso - ¿Crees que nos creerá?

-Le daremos pruebas, confío en él.

-Si tú lo dices.

-Y cambiando de tema ¿Desde cuándo tanta confianza con la Princesa? –Pregunta el rubio con ánimos de molestar al caballero de Andrómeda.

Shun suspira, termina de tragar el bocado que tenía en la boca y contesta: - Simplemente fue un baile.

-¿No has escuchado lo que la gente dice de ti? – Pregunta incrédulo viéndolo

-No les prestó atención.

-Extrañamente te estas trasformando a un Ikki dos.-El nombrado lo ve con ojos asesino y continua con su comida.- ¡Bueno!…- Se corrige antes de que lo rosticen vivo. – Es decir, siempre fuiste comunicativo, y…

-Como sabes – Interrumpe Shun salvándole el pellejo a su pato amigo- La vida que elegí tiene a muchas personas que no tienen nada bueno que decir. Así que aprendes a ignorar.

Y que bien que lo hizo, ya que en todas las mesas se hablaba un poco de él. Por ejemplo en la mesa donde estaba Rosa y Luis también estaba un señor de unos 60 años acompañado de su esposa, muy elegantes y de origen alemán.

-Acabo de recordar quien es ese joven- Habla el venerable señor. – Es el que ganó la beca para entrar a la academia de música, pero la rechazó.

-¿El joven Kido sabe tocar algún instrumento? – Pregunta lo más sutil posible la condesa de Francia pasando la servilleta sobre su boca.

-Si- responde la esposa – Toca de manera exquisita el piano.

-¿Piano?- Responde con otra pregunta, estaba más que claro que ella odiaba el piano.

-Si- Ahora habla el hombre- Es increíble su talento, según sé de él es que se encargaba del área de hospitales de la Fundación Graude. Muy inteligente, amable, un orgullo y honor para el apellido.

Luis ve con disimulo como a su acompañante le brillan los ojos, solo habló una vez con "Shun Kido" y ya lo detestaba. Aunque podría usar a Rosa para cumplir su plan y a ese mocoso de paso.

La mesa de la familia real estaba cerca de la de Rosa y Luis. Gabriel nunca se llevó bien con su prima ni con Luis, pero en un momento de silencio pudo escuchar cierta información de Shun que le dio un extraño plan. No es ciego y mucho menos un idiota, al ver bailar a su hermana se dio cuenta que lo que tanto había rezado se estaba haciendo realidad. Y aprovecharía ese día. Posiblemente los Kido se irían a más tardar mañana por la tarde, y pues… No podía dejar pasar la oportunidad.

La cena continuo con normalidad, hasta que llegó el momento del brindis. El momento que todos estaban esperando.

-Su atención por favor- Pide el príncipe poniéndose de pie. Los invitados voltean a verlo y sonríen- Esta noche…- Suspira- Esta noches estamos todos aquí reunidos por que quiero hacer oficial ante todos mi amor por la joven sentada aquí a mi lado- Y señala a Lizbeth la cual se sonroja, el rey suspira alegre.- La conocí hace más o menos dos años…

Mientras Gabriel habla y todos le ponen atención, Shun cierra los ojos, otra vez esa extraña sensación que lo molestó hace unos momentos, los abre solo para ver la espala de la princesa. La imagen de sus bellos ojos y el calor de su cuerpo cerca del suyo recorren cada fibra de su ser. Trata de regresar a la realidad.

En cambio Eliza se sentía ansiosa, su presente se volvió borroso, su realidad fantasía, los brillantes ojos verdes de Shun estaban clavados en su mente, odiaba sentirse vulnerable, más con un extraño. Se asqueaba por haberse dejado envolver por lo que según ella era un "Don Juan". Pero sentía una extraña y poderosa atracción por él. Miraba a su hermano y sonreía pero no le prestaba la más mínima atención.

Cuando Gabriel terminó de hablar, saca un costoso anillo, y el momento de la pedida de mano llegó. Aplausos y copas en alto adornan el lugar cuando ella acepta y la joya es colocada en su respectivo dedo, un increíble beso y la risa escandalosa del rey.

Todos se ponen de pie y siguen aplaudiendo, los prometidos se abrazan y los ven a todos. El joven de la realeza mira al japonés y decide cumplir su locura.

-Shun…- El llamado lo ve fijamente- Sé que nos acabamos de conocer, pero escuché que tocabas muy bien el piano. ¿No harías el honor?

Esa petición sorprende al peli verde, sus ojos se abren como platos y se pone nervioso, la gente lo ve y no sabe que contestar. Bueno "no" no era una buena respuesta, así que asiente con la cabeza, se pone de pie, camina entre la multitud y se va hacia los instrumentos. Los músicos le dan su espacio y se sienta en el lujoso piano negro. Coloca sus manos en las teclas, suspira y se olvida de quienes están ahí. Antes de tocar trata de concentrarse, mira de soslayo a Gabriel y este solo le sonríe con malicia. No puede hacer nada más que continuar.

Memories in my eyes fue una buena elección para un evento como el de esa noche, la gente disfruta de las notas, Rosa abre los ojos sorprendida y traga grueso, Luis lo odia más y Eliza… Eliza siente que su corazón se paraliza, las notas que salen de ese piano nunca fueron tan dulces en ese momento. Shun se mezcla completamente con el instrumento.

La mezcla fue total, el público y el músico fueron uno, pero de entre todos ellos las dos chicas tratan de detener las lágrimas que amenazan con asomarse por sus bellos ojos. Para la pelirroja nunca había sido duro ver un piano, ni siquiera escucharlo, desde que se puso un corazón de hierro después de la muerte de su madre todo lo que le traía recuerdos de ella le pasaban de largo, pero esa noche todo cambio. Como si una suave manta de ceda la acobijara y el olor de la fragancia de su madre llena sus poros. Aprieta sus puños desenado que un rayo partiera a ese chico, extrañamente la intriga que la atormentaba desde que lo vio en su sueño hasta ese momento se convirtió en odio. Odio por recordarle a su madre, odio por provocar esos extraños sentimiento, odio por lo que simplemente significaba pero… ¿Qué significaba realmente?

En cambio Violeta estaba regresando a esa época en la que cada mañana Diana la levantaba con un cálido beso, con una hermosa sonrisa y con su exquisito jugo de naranja pura preparándola para un nuevo día. El sonido de ese piano le recordaba los bellos momentos de las cuatro damas de la casa. Cuando aun habían sueños por cumplir, cuando ella y Eliza creían en los cuentos de hadas. Ahora Eliza está protegida por un muro impenetrable y ella… Ella llorando en las noches, en silencio, acobijada por la luna y su luz testigo de un sueño y una vida rota, para siempre.

Gabriel abraza fuertemente a su amada novia y ahora oficialmente prometida, regresa años al pasado y por solo un instante piensa que es su madre y el rey deja escapar una lágrima de su cansado y arrugado ojo al revivir lo bello que puede sonar un piano cuando se toca con el corazón.

Los caballeros y la misma Athena se dejan llevar por las tonadas su compañero, pero los 5 se paralizan por un momento al sentir por un efímero segundo otra vez ese cosmo, el cosmo del diamante fragmentado. Saori y Seiya voltean a ver rápidamente a Shun pero nadie está lo suficientemente cerca o expuesto para suponer que lleva el diamante. ¿Por qué se sintió otra vez el cosmo? Y los demás ignorando el asunto del fragmento que Shun lleva dentro.

Las últimas notas y los aplausos no se hacen esperar, él se pone de pie y agradece, está a punto de regresar con sus compañeros cuando la voz seca de Luis interrumpe el silencio:

-Veo que esta es una noche llena de sorpresas, pero ¿Por qué solo dejar que un completo extraño se luzca ante nosotros?

Tanto para Gabriel como para rey el tono que utilizó el marqués no les fue del total agrado, es más, ni siquiera él les es agradable, pero… reglas de la alta burguesía es que todos los de ese plano deben estar presentes, y bueno… reglas son reglas.

-¿Qué quieres decir?- responde el príncipe tratando de sonar los más cordial posible.

-Bueno... ¿Acaso se olvidaron que hay un muy buen músico en la familia?

-Luis te pido que te expliques mejor- Interrumpe el rey.

-Bueno, su amada sobrina Rosa es un ejemplo.

-¿Qué estás haciendo?- Le susurra la nombrada dándole un golpe discreto en el tobillo.

-Solo espera y te cuento mi plan.

-¿Plan?

-Cómo iba diciendo- Y se pone de pie, ya que fue el único que no lo hizo cuando todos le aplaudieron a Shun al terminar su pieza ( A excepción de Eliza que no pudo reaccionar por los sentimientos encontrados que tenía). Toma un vaso con vino y bebe un sorbo – Como recuerda mi estimado rey, su sobrina, la condesa Rosa es una maestra en el violín, no se ustedes. -Se dirige a todos los invitados- Pero a mí se me apetece un dueto entre piano y violín. – Con una sonrisa con sorna se acerca el vaso a la boca y bebe otro poco del líquido carmesí.

-Pues a mí me parece una magnífica idea- Interviene una señora muy gorda desde otra mesa.-Hace tiempo que no te escucho tocar mi querida Rosa, sería un dueto extraordinario.

Realmente Rosa no entendía las intenciones de Luis, lo ve de reojo y como única respuesta recibe otra sonrisa, ella con discreción rodea los ojos y lista se pone otra mascara para fingir frente a todos.

-Me parece una excelente idea, pero no soy yo del todo quien debe elegir- Habla el rey, voltea y con una mirada le pregunta a su hijo, el cual no sabe que responder realmente, pero después de que Lizbeth le diera un ligero apretón en el brazo contesta no muy convencido.

-Bueno…- Duda un momento – Creo que si Shun lo aprueba no veo el inconveniente.

-Muy bien ¿Tú qué dices Shun?- El tono del marqués no fue nada placentero, ni para Shun, ni para ninguno de sus compañeros, Ikki frunce el ceño pero rápidamente se controla recordando que solo son unos simples humanos a los que podría carbonizar con solo un dedo. Además su hermano lo ha sorprendido bastante últimamente, sabe que ya no lo necesita y menos para algo tan trivial como ese.

-Por mí no hay ningún problema- Responde viéndolo a los ojos, tal parece que hay como una especie de rivalidad entre ellos- Si la señorita Rosa acepta…

Eliza que trataba de ignorarlo todo desde su lugar, al escuchar el nombre de Rosa con la voz de Shun extrañamente le hizo un nudo en el estómago y ahora sí le pareció interesante la plática. Aunque no de buena manera.

Rosa estaba nerviosa, no tenía idea de qué diablos estaba pensando Luis, pero era mejor seguirle el juego.

-Bueno – Contesta bajando la cabeza fingiendo inocencia. - No creo que haya problemas.

-Bueno querida- Le susurra con picardía Luis – Entonces sube.

Ella con elegancia le entierra el tacón en el pie y él tiene que contener la queja. Rosa camina con elegancia, uno de los músicos la ayuda a subirse a la pequeña tarima, otro le entrega un violín, ella lo recibe y le muestra una sonrisa y se acerca a Shun, el cual la espera cerca del piano.

La pelinegra sostiene el violín con solo una mano y la otra se la extiende a Shun en modo de saludo.

-Mucho gusto, Rosa, condesa de Francia.

-Shun Kido – Responde tomando su mano y estrecharla en un saludo. Eliza mira con desaprobación el saludo entre manos pero rápidamente se controla, se compone la garganta y bebe un sorbo de vino. Violeta observa en silencio el comportamiento de su amiga, luego observa a Shun y a su "amada prima" y no tarda en atar cabos.

-Tal parece que Rosa nunca pierde ninguna oportunidad.

-¿Qué quieres decir Vi?- Pregunta la princesa subiendo una ceja al verla.

-No sé. ¿Qué se supone que quiero decir?- La pregunta de doble sentido sorprende a la princesa. Suspira y voltea la cabeza ignorando a su mejor amiga de por vida.

-No sé, ni me interesa.

-Si… Claro- Sonríe con picardía.- Creo que Shun y Rosa hacen buena pareja.- Miente provocando que la princesa gire un poco la vista hacia la tarima en donde los nombrados cruzan un par de palabras. Ella vuelve a mirar hacia otro lado. – Si…- Asegura burlándose de la princesa – No... Me… Interesa- Le repite y vuelve la vista hacia la tarima cruzando los brazos.

En la tarima

-Bueno, creo que nos metieron en un pequeño embrollo- Responde la condesa viendo al violín.

-Y supongo que es momento de tocar algo. ¿Alguna petición?

-¿Alguna sugerencia?

-Supongo.

-Bueno, entonces "The Swan" ¿La conoces?

-Le Cygne, excelente elección. Si es así creo que debo empezar.

Shun se sienta nuevamente en el piano, coloca sus manos en posición. Ella se pone cerca de él y se sube el violín colocándolo en su lugar correcto y el arco sobre las cuatro cuerdas. Se dan un último vistazo y Shun comienza a tocar.

Ella espera y entra a la perfección, los invitados se maravillan con el dueto, para Shun no era diferente hacer un dueto con ella o cualquiera, ya estaba acostumbrado, en cambio Rosa sintió algo especial al tocar con Shun, algo mágico que la llena desde lo más profundo de su ser, por primera vez disfruta tocar el violín, por primera vez no lo hizo por demostrar que ella es mejor que Eliza, por primera vez descubre lo bello que puede ser interpretar una melodía en ese instrumento tan delicado y bello. Y Gabriel por primera vez descubrió que ella puede tener sentimientos y no solo ser una caja llena de sorpresas.

-¿Qué ocurre Gabriel? – Pregunta la princesa Lizbeth

-Rosa…

-¿Qué pasa con tu prima?

-Su música… Es diferente.

Rosa se entrega por completo al dueto, y Shun como siempre lo disfruta, después de semejante interpretación, unas palabras de agradecimiento por parte del rey y todos regresan al salón de baile. Pero ambos músicos se quedan sobre la tarima, Shun con un extraño dolor de cabeza que le vino de la nada y Rosa viendo detenidamente el instrumento de cuerdas entre sus manos. Los invitados van dejando vacío el lugar.

La condesa cierra los ojos y suspira, gira la cabeza y ve como Shun tiene aún sus manos puestas sobre las teclas pero sus ojos se pierden detrás de sus rebeldes mechones verdes, pero ella tiene que saber.

-¿Quién eres?

-¿Perdón?- Pregunta desconcertado el santo volteando a verla, la verdad es que la pregunta no encajaba en esa noche.

-¿Quién eres tú para haberme hecho sentir eso?

-¿Sentir?

-Si- Susurra tratando de esconder su llanto detrás de sus lentes. – Nunca había tocado el violín de esa manera… tan especial.- Una lagrima cae sobre la madera del instrumento y lo ve a los ojos. - ¿Quién eres? ¿Qué hiciste?

-No creo que haya sido yo… - Responde poniéndose de pie y avanzando – Solo que no la habías escuchado con el alma.- Pasa cerca de ella, se despide colocando una mano sobre su hombro y luego sale de la habitación.

Ella suspira, deja el violín sobre una mesa, avanza mientras se levantaba un poco los lentes y se secaba los ojos, se acerca a su silla, toma su bolso de manos y cuando estaba a punto de salir la voz de Luis suena detrás suyo.

-¡No me asustes así!- Exige enojada.

-Tranquila condesa, que me debe una.

-¿Qué quieres decir?

-¿Acaso no entendiste el plan?

-Deja de jugar Luis que no ando de humor para tus impertinencias.

-Rosa, mi querida Rosa, date cuenta… Te gustó el extranjerito ese…

-¿Qué?

-Si, al igual que la hermosa de Eliza, te gusto esa "cosa"

-Al grano- Pide cruzando los brazos.

-Bueno tú sabes que Eliza me gusta.

-¿Y?

-Que Shun se interpuso en mi camino más de lo debido.

-Muchos se han puesto en tu camino.

-Sí, pero la princesa a nadie la había hecho esos ojos. – Él se acerca a una mesa y toma una rosa entre su mano- A todos los ignoraba, los dejaba con la palabra en la boca. Solo yo podía presumir de haber cruzado más de dos palabras con ella, pero hoy… Llego ese japonés, la saca a bailar, cuando tú estabas tocando con él ella lo miro diferente, ni con odio o ignorancia, sino con celos.

-¿Qué? ¿Eliza? ¿Celos? No cabe duda que ya estás loco. Te afectó el vino.

-No Rosa, jamás he estado tan cuerdo.

-Pero si la estúpida de Eliza está cerrada al amor, creo que va a terminar casándose con la bruta de Violeta ya que con nadie más se lleva.

-Esta vez no, esta vez cupido hizo de las suyas.- Avanza un poco hacia la chica.-A ti también te gusto- Afirma – Y con eso mataremos a dos pájaros de un tiro.

-Explícate- Ya encontraba el hilo de la conversación.

-Tú te quedas con Shun…

-…Y tú con Eliza

-Exacto.

-Bueno, solo que hay unos pequeños inconvenientes en tu plan Luis.

-¿Cuáles?

-Uno: Shun vive en Japón, no creo que se quede a vivir más de una noche. Dos: Eliza te odia. Y tres: ¿Qué te hace pensar que me gusta Shun? O ¿Qué te hace pensar que Shun se fijaría en la princesa o en mí? Como que te estas apresurando demasiado marqués.

-No, al contrario. Ya verás.

-Sí, claro- ella gira sobre sus talones y avanza saliendo del comedor. Luis la mira marcharse y con sumo interés mira la rosa entre sus dedos, su mirada era neutra, gira la rosa viéndola completamente, suspira y luego sube la otra mano con la intención de estrujar la rosa hasta que los pétalos se hicieron masa entre sus dedos.

-Extrañamente en tan corto tiempo llegue a odiarte como a ningún otro Shun Kido… No te vas a interponer en mi camino.

En el salón de baile la cosa estaba mucho más tranquila, Rosa avanza saluda a unos cuantos pero su intención era encontrarse con Shun. Saori y los otros tres caballeros socializan con los invitados, Ikki se pierde en el jardín y Eliza se pelea nuevamente con Violeta.

-Acéptalo- Exige cordialmente la dama a su amiga en una mesa de bocadillo.

-Estás delirando Vi, y será mejor que dejes el asunto del Kido en paz.

-¿Del Kido? Dios Eliza, eres muy obvia.

-Violeta- Su mirada fue seria, y la peli azul supo que ya debía dejar el tema por la paz; bueno, por un momento.- Necesito aire fresco

-¿A dónde piensas ir?

-Al jardín.

-Bueno, te espero donde siempre antes que inicie el último baile.

-De acuerdo.

La princesa avanza elegantemente, sonriéndoles a los invitados, pero antes de salir por unas enormes puertas al hermoso jardín, toma una copa de vino de uno de los meseros y finalmente sale a disfrutar la belleza de la noche.

En ese mismo momento Shun sale al jardín, camina sin rumbo y casualmente sus pasos lo llevan hasta donde está su hermano. El Fénix estaba escondido detrás de la sombra de un árbol, así que al ver al menor sale. Pero Shun no se percató de su presencia, el sigue caminando sin rumbo tratando de recobrar el aliento. Otra vez un dolor extraño de cabeza lo invadía, su respiración era interrumpida por algo, camina respirando pausadamente. Ikki al verlo así apresura el paso pero antes de llegar Shun se desploma colocando ambas manos en el suelo evitando el impacto.

-¡Shun!- Llega hasta donde él está y se hinca a su lado. El santo de las cadenas tiene una mano en el corazón tratando de recobrar el aliento, los ojos fuertemente cerrados y un leve quejido saliendo de la comisura de sus labios. –Shun ¿Qué te pasa?- La preocupación del Fénix era más que evidente. Lo sostiene por los brazos y lo obliga a girarse, estira sus piernas y lo apoya en un brazo. –Shun ¡Shun!

Poco a poco el color vuelve al menor, este abre los ojos y logra sentarse en el césped, suspira y ve la preocupación en los ojos de su hermano. Llena sus pulmones de aire y todo vuelve a la normalidad.

-Ikki..

-¿Shun qué demonios te paso?

-No fue nada. No te preocupes

-¡¿Nada?! Shun ¿Cuántas veces te ha pasado esto?

-¿Me creerías si te digo que es la primera vez? – Cambia su mirada hacia el suelo.

-¿Qué?

-Pero te aseguro que no es nada, en serio.

-Shun.

-Vamos- Se pone de pie mientras se sacude el pantalón. – No podemos seguir aquí.- Se termina de acomodar el traje y lo voltea a ver. Ikki no está del todo de acuerdo con eso, pero parece que ahora todo está bien, ahora él imita a su hermano. Shun evita verlo a los ojos y empieza a caminar.

-Shun- Lo llama en un susurro. El menor lo voltea a ver. – Adelántate, ahora te alcanzo.- El santo de las cadenas asiente con la cabeza y avanza perdiéndose en la oscuridad de la noche, aunque su plan no era regresar a la fiesta. A él también le intriga esos dolores ¿Qué le esta pasando? Al llegar a ese castillo, esa noche, en ese momento todo comenzó. Llega hasta el jardín enfrente del salón de baile pero sigue su curso, su mente está perdida, ahora, en ese mismo instante otro dolor lo invade pero acompañado de imágenes extrañas.

Guerra, caballeros dorados, muertes y finalmente la fragmentación de un hermoso diamante. Cuando el peli verde reacciona está en una parte del jardín real muy diferente, esta no tiene adornos y está totalmente oscura, no sabe cómo llegó ahí, camina en eso la ve…

Eliza deseaba alejarse de todo por un momento, náuseas y una extraña preocupación, camina sin sentir a donde va, pero como si el destino le estuviera jugando una broma muy pesada ella llega al jardín de la reina Isabel.

El que era, en sus brillantes y buenos tiempos un hermoso jardín ahora solo es un lugar de ruinas y muchas plantas. Camina derramando lágrimas. ¿Por qué esa noche? ¿Qué tenía de especial esa noche? ¿Qué pasa? ¿Por qué tenía que recordar a su madre? ¿Por qué los mareos? Se abraza y se deja caer sobre la larga hierba llena de rocío.

Shun, al volver a estar cuerdo la ve, la escena frente a él es hermosa. Hincada abrazándose, y el largo cabello haciéndole conjunto con su vestuario. La luna dando un toca angelical. El caballero camina lento hasta acercarse a ella, y puede ver que está llorando, su corazón se acelera con una extraña sensación. Con cuidado la toma de los brazos haciendo que ella se sobre salte.

Ella voltea y nuevamente una guerra de ojos, la mano de la princesa tiembla mientras se limpia las lágrimas, pero el peli verde no puede dejar de admirar su belleza, jamás, con ninguna mujer le había pasado eso. Vuelve a la realidad en un instante y se pone en cuclillas para después ayudarla a ponerse de pie. Le sonríe y le ofrece la mano. Ella acepta la ayuda, ya de pie, se sacude el vestido y baja la vista.

-¿Estas bien? – Pregunta Shun quitándole un mechón de cabello que le cubría el rostro.

-Sí, gracias. Di… Disculpa las molestias.- Responde cortante, respira hondo y estaba a punto de irse cuando su tacón se entierra en la tierra por la fuerza del paso que ella dio. Pierde el equilibrio y casi cae al suelo cuando los fuertes brazos de Shun la sostienen por la cintura, ella gira y sostiene a Shun por el hombro. Sus caras quedan a milímetros de distancia. Como la noche era fría se puede ver el humo salir de sus bocas, los corazones laten a mil por hora y una fresca brisa los acaricia.

ELIZA POV:

¿Por qué él? ¿Por qué justamente él? De todo el mundo ¿Tenía que aparecer él? ¿Hoy? ¿Qué pasa con este maldito día? Me siento extraña, me duele la cabeza, el mundo me da vueltas… Mi madre, ¿Por qué me acorde de mi madre? Ahora el me mira llorando, no lo soporto, lo odio ¿Por qué llegó a mi vida? Lo detesto, lo odio. Pero…

No soporté que esos ojos me siguieran viendo de esa manera, solo quería irme y desaparecer, olvidar, pero no me fije que había un pequeño agujero en el suelo, solo avance y mi tacón se enterró en la tierra haciendo que perdiera el equilibrio, solo cerré los ojos esperando el golpe pero lo único que sentí fueron esos fuertes brazos tomarme seguramente por mi cintura, gire sin pensarlo y me sostuve nuevamente de sus hombros como lo hice en el baile. No supe cómo reaccionar, sus ojos se clavaron a los míos, las respiraciones se pausaron y no pude despegar mi vista de sus delgados y pálidos labios. No, no, tengo que despertar… Pero simplemente no puedo.

FIN ELIZA POV.

SHUN POV

¿Qué es esto que siento? Me suda el cuerpo, mi corazón late desesperadamente, y ella está entre mis brazos. Increíblemente hermosa, sus ojos miel contrastan perfectamente con su rojizo cabello. Me cuesta respirar y esos labios, no, no debo pensar eso, debo… ¿Qué me pasa? Pero simplemente no puedo evitarlo.

FIN SHUN POV

Química. Eso es lo que ellos tenían, el tiempo pasa y ambos siguen viéndose pero la distancia que los separa poco a poco se hace cada vez más pequeña. Shun coloca una mano detrás de la nuca de la joven y ella se levanta un poco hipnotizada por esos labios frente a ella, no hay nadie, solo ellos, uno poco más… Pero:

-¡¿Eliza?!

-Veo que nunca cambiarás mi querida Vi.

-Lárgate Luis.

-Oh, Vamos…- El marqués intento tocarla pero ella de un golpe lo aleja.

-¡No te atrevas a ponerme un dedo encima! – Sisea la joven viéndolo con odio.

-¡Ja! No seas amargada, te arrugarás pronto y tu belleza se irá.

Violeta no le contesta y camina enojada saliendo del salón de baile, no faltaba mucho para terminar la velada, Luis se ríe al verla rabiar, camina con las manos entre los bolsillos a ver que más encuentra en el salón de baile.

-Idiota- Susurra la peli azul, camina enojada somatando los tacones ella sale al jardín, la vista se le nubla por las lágrimas que la invaden, se las quita de un jalón, pero la rabia y la ira la invaden poco a poco, apresura el paso pero casi se caía por el césped húmedo que le impedían colocar el tacón correctamente. Sin importarle quien la pudiera ver se quita los tacones y descalza comienza a correr sin rumbo a seguír, el odio que la llenaba era inmenso, corre más rápido quitándose más lágrimas y dejando escapar un par de sollozo de sus rosados labios.

-¡Idiota, maldito, perro!- Corría tan rápido como sus pasos se lo permitieron pero en eso choca con unos fuerte brazos que la frenaron de golpe. Levanta la cabeza solo para alejarse lo más rápido que pudo, por el susto suelta los zapatos que lleva en su mano derecha y luego se coloca las manos en el corazón. Era esa mirada, esa mirada que desde que la vio por primera vez la aterró.

Su corazón late sin descanso, Violeta está algo aturdida y los ojos serios y ceño fruncido del peli azul la desconcentran más, se gira tratando de encontrar el aire perdido, en eso reacciona y se gira inclinándose un poco disculpándose:

-Discúlpeme joven Kido, por favor, no me fije por donde iba… Lo siento.- No lo ve de frente, solo cierra los ojos y se limpia el rastro de lágrimas.

Ikki por su parte levanta una ceja extrañado. "¿Joven Kido?" piensa el peli azul. Ese apellido jamás fue de su agrado y ahora tener que usarlo era demasiado. Mira serio y enojado a la vez a la chica pero rápidamente cambia su semblante por uno con intriga. Viéndola bien… No, se niega a sí mismo. Él también suspira y se gira sin dirigirle una sola palabra.

En cambio Violeta agradece ese gesto, lo que menos necesita en esos momentos era que alguien la hiciera hablar, ella también gira sobre sus pasos, recoge sus zapatos y ahora avanza más lento tratando de recobrar la cordura. Suspira varias veces hasta que su vista se hace clara, para y se apoya en un árbol, se coloca ambos zapatos y levanta la vista al maravilloso manto oscuro. Una última lágrima cae por su ojo derecho y se dice a si misma:

-No Violeta – Susurra – No debes permitir que vuelvan a destruirte la vida, eso es pasado, y tú eres el soporte de Eliza, ella está bien si tú lo estas y tu estas bien si ella los está. Deja tu pasado atrás, déjalo Violeta, déjalo- Casi pierde la voz al terminar la frase, pero se traga su llanto a fuerza y suspira lo más hondo que puede- No caeré otra vez. No puedo, sino Eliza se enterará… Mi destino no es ser feliz. Así de simple.- Al terminar ella se pone recta, se endereza el vestido y camina nuevamente siendo guiada por sus pasos, sin sendero a seguir sin darse cuenta que la estaban viendo por detrás.

Ikki puede ser el hombre más sigiloso de la tierra, pero ni él mismo sabe porque le dio curiosidad seguirla y al escuchar esas palabras un nudo se hizo en su estómago, ahí detrás, escondido entre la sombra de un grueso árbol ve su figura alejarse, molesto consigo mismo se retira con la pesada intensión de regresar a esa "estúpida" fiesta a buscar a la única persona que le interesa (por el momento) dentro del castillo. Su hermano.

La luna en su máximo esplendor reinaba en el cielo nocturno, siendo testigo de un amor futuro mientras que vigilaba las tristezas escondidas de la dama de compañía y presenciaba los celos de una chica de largo cabello negro.

La hermosa peli azul que caminaba sin sendero fijo escucha un medio grito escondido en el silencio de la noche, reconoce inmediatamente la voz de la princesa así que apresura su andar, pero para de golpe al verla siendo sostenida por los fuertes brazos del peli verde. El rubor en las mejillas de su amiga hacen que su corazón salte de gozo. Por fin llego el tan esperado momento, Violeta supo desde el primer momento que Shun era el muchacho que estaba esperando. Sin hacer el menor ruido avanza alrededor emocionada al ver como uno se fundía en la mirada del otro y los escasos y malditos centímetros que lo separaba casualmente iban en disminución. Algo atrevido para la educación que tenía la pelirroja, algo indecente con un recién conocido pero algo le decía a Violeta que ese "amor" como ella ya lo llamaba; estaba destinado desde hace muchos año. O bueno eso pensaba la chica.

Pero en eso la horrenda voz de la condesa de Francia se escucha entre el eco de la noche:

-¡¿Eliza?!- Grita la peli negra, la princesa se sorprende y rápido se separan el uno del otro, Violeta a la lejanía rueda los ojos y la chica de lentes odiaba cada vez más a su prima. -¿Se puede saber que hacen aquí?

Ninguno sabía que responder, Shun más incómodo no podía estar, se preguntaba ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué se comportaba así con ella? ¿Quién era ella que en tan solo un día lo hiciera actuar como un tonto? Él evita ver a Rosa mientras que la princesa acostumbrada a las imprudencias de su prima la enfrenta con la frente en alto.

-¿Qué no vez que iba a caer y él me ayudo?- Trata de disimular su molestia y sonrojo la princesa.

-Eso no fue lo que yo vi.- Responde con malicia la condesa.

-Pues muy tu problema.

-¿Qué no se supone que la princesa debería estar adentro acompañando a su hermano en su gran noche?

-Un poco de aire fresco no le hacen mal a nadie Rosa.

-No, aire fresco no le hace mal a nadie ¿Verdad Shun?

El peli verde al verse incluido opto por seguir a la peli negray actuar como si nada pasara.

-Concuerdo contigo Rosa, si me disculpan debo ir en busca de mis hermanos.- Se gira y ve a la princesa a los ojos, esos ojos dorados que le provocan un aleteo en el estómago. –Con su permiso alteza.

Eliza abre los ojos sorprendida, claro, ella es la princesa, acostumbrada que la trataran de "usted" pero al escucharlo de él, el "usted" sonaba muy diferente.

-Propio joven Kido.

Cosa extraña a él también le sonó raro el "usted" en los labios de la chica. Asiente con la cabeza y camina hacia la gran puerta que daba la entrada al salón.

-Nos vemos adentro Shun.- Habla la chica francesa, Eliza claramente se cela, siendo únicamente notado por su mejor amiga que lo observaba todo a distancia.

-Claro, te espero Rosa.

Cuando Shun desaparece la condesa mira con reproche a la pelirroja a través de sus muy limpios y costosos lentes.

-¿Ya se conocían?

-Solo a ti se te ocurre preguntar semejante estupidez Rosa. – Y la princesa camina dejando atrás a su prima.

-No – Interrumpe la otra – Al contrario Eliza, no es estupidez, sino una muy cierta duda. Jamás habías tenido tanta libertad con ningún caballero.

-Ya te dije, él me ayu…

-Si claro, ¿Y el haber aceptado el baile también fue una ayuda?

-Veo que lo que no corre vuela- Eliza gira para encarar a su prima.

-Y lo hacen demasiado rápido – Sisea la otra avanzando un poco. – Veo que ya no eres tan santa como aparentas mi querida prima.

-¿El burro hablando de orejas? Además no se supone que tú también deberías tratarlo diferente.

-¿Qué quieres decir?

-A un recién conocido tratarlo de "tu". Que confianza Rosa.

-Muy aparte, mi querida prima. Muy aparte es ganarse la confianza con las manos limpias y la otra esconderse en la noche y hablar con él.

-¡No me escondí con él!- Contesta exasperada. Y era vedad, solo que las circunstancias actuaron diferente. – Y la verdad no tengo porque darte explicaciones.

-Ni te las estoy pidiendo. El pez por la boca muere. ¿No?

-Muy astuta, pero ¿Y tú que venias a hacer al jardín?- La princesa trataba de salir bien librada de ese embrollo.

-Tu misma lo dijiste, un poco de aire fresco no le hace mal a nadie ¿Cierto?

Violeta sabía que su amiga no iba a salir bien librada de los juegos de palabras de Rosa, así que llegó el momento que ella aparezca en escena.

-Buenas noches Rosa – La dulce voz de la dama de compañía suena por detrás. Eliza agradece al cielo que ella siempre aparezca en el momento justo.

-Vaya- Se queja la condesa – Veo que la chusma anda en cualquier lado. ¿Cómo estas arrimada?

-Pues bien gracias. – Contesta simple, evitando caer en su juego – ¿Y tú? Veo que ya apareciste, ya me extrañaba que mis ajos no me avisaran de la presencia de un vampiro cerca.

-Muy graciosa Violeta, pero tu chiste no dio risa.

-Puede que a ti no, pero a mí sí. ¿No se supone que deberías estar en la fiesta?

-Eso deberías decírselo a tu amiga. ¿Acaso no es la hermana del futuro rey?

-No, ya que ella es la princesa, dueña del castillo y puede perderse cuando quiera. En cambio tú, un miembro de la familia real, que aparte de todo llegó tarde ¿También desaparezca?- Sin duda Violeta iba con todo.

-Tushé mi querida Vi – Violeta odia que ella la llame "Vi" – Dale las gracias Eliza, que vino tu nana para protegerte.

-Por lo menos yo si tengo una verdadera amiga Rosa, no un montón falsos que llegan según el disfraz que tenga puesto.

-¿Qué?- Pregunta fingiendo sorpresa- ¿Envidiarte esa cosa? Por Dios, el excremento de mi perro es mejor que eso. – Y Rosa avanza dejándolas solas. Claro ambas se ofendieron por lo último dicho por la condesa pero mejor dejarlo pasar.

-Palabras necias, oídos sordos – Finaliza Violeta viendo a su amiga. -¿Se puede saber que paso Eli?

-Nada, simplemente que estaba aquí, alejada de tanto tumulto, llegó de repente Shun y me sorprendió, iba a irme cuando mi tacón se enterró en la tierra e iba a caer, él me sujeto y llego "esa" a malinterpretar todo.

-¿Y por qué te sorprendió? ¿Qué te dijo?

-Nada, simplemente…- la princesa empezó a hablar más lento – Estaba recordando a mamá – A Violeta no le puede mentir – Me encontró llorando y bueno, me sorprendió.

La peli azul sabe que es verdad.

-Yo también extraño a la mía, pero sé que ambas están viéndonos desde donde sea que estén. Y no creo que sea bueno que nos vean llorar. Nunca les gustó. Así que arriba esos ánimos y no dejes que la estúpida de Rosa te amargue la noche, ya falta poco para que termine.

-Si… Gracias a Dios ya falta poco.

Ambas avanzan para por fin terminar la velada, pero antes:

-Solo quiero que me respondas una pregunta Eliza.

-¿Qué cosa? – El tono de su amiga no le gusto en lo más mínimo. Ya habían entrado al salón y de eso se aprovechó Violeta.

-¿Por qué te celaste que Rosa tuviera más confianza con Shun?

-¿Qué? Eso no es cierto- Responde en susurro apretado fingiendo ofensa.

-Claro Eliza y yo soy rubia.

El ambiente dentro del salón era muy agradable, bueno, con excepción a cierto peliverde que tuvo que aceptar una copita de un muy bien champan para tratar de olvidarse de las muchas burlas que le hacían sus amigos.

-En serio Shun ¿Quién lo diría?- Continua el ruso dándole unos leves golpecitos en el estómago con su codo al santo de las cadenas.

-Tienes que contarme tu secreto- Bromea el Pegaso. También tomando otra copa solo que esta de un vino más suave que un mesero le ofrecía.

Los tres caballeros rieron por lo bajo, en cambio Shun solo se terminó de un sorbo lo que quedaba de la champan. Niega con la cabeza y coloca su copa en una mesa cercana. Por suerte en ese preciso momento llegó Saori a interrumpir las burlas.

-¿Qué es tan gracioso? – Pregunta con picardía ya que sabía de antemano la respuesta.

-Nada Saori, solo… Nos divertíamos un poco – Responde el castaño mirando de soslayo a su amigo el peliverde.

-De acuerdo, bueno creo que deberían dejar a un lado la diversión que tenemos que hablar de algo muy serio.

-¿A qué viene eso? – Pregunta el Dragón acercándose más a su diosa.

-Es sobre el asunto que nos trajo a Inglaterra.

-¿El diamante? – Pregunta Shun también serio.

-Exacto – Afirma la diosa, Seiya solo voltea la mirada, no le gusta guardar secretos, menos a sus más preciados amigos.- Seguramente sintieron eso ¿Verdad?

-¿Eso?- Pregunta Shun.

-¿Acaso no lo sentiste? – El Dragón se lo voltea a ver incrédulo.

-Pues…

-Fue en el momento que estabas tocando, no me extraña que no lo hayas notado – Comenta el Cisne con la más pura naturalidad.

-Si… Supongo – Afirma Andrómeda no muy seguro de esa respuesta.

-Bueno, el punto es que nuevamente se sintió el poder del diamante entre nosotros. Pero tal parece que solo lo podemos sentir en efímeras ocasiones y no muy acertadas por cierto. No logramos ver de donde proviene, así que creo que debemos tomar medidas más drásticas.

-¿Piensas decirle al rey que somos caballero de Athena?

-¿Alguna otra sugerencia Seiya?

-Pues…- No, no la había.

-Ya que estamos atados de manos y pies, no tenemos más opción. Ustedes déjenmelo todo a mí, yo me encargaré de lo demás con el rey.

No muy convencidos aceptan en silencio, mirando cada uno para su lado piensa en lo que podría suceder, Ikki que también estaba en un bar dentro del salón ve como la cara de sus amigos cambia, supone de lo que hablaron así que opta por tomar otra copa de Ron más y desaparecer a su habitación.

Esta vez la velada continua de lo más normal, sí, uno que otro piropo para el chico de las bellas esmeradas, miradas con doble sentido y un leve golpe en el estómago del pato para que dejara de molestarlo fue lo que cerró con broche de oro el baile del compromiso entre el príncipe Gabriel y la princesa Lizbeth.

Los invitados se van uno por uno, para que ya a la media noche solo quedaran en el castillo la familia real, Violeta, los caballeros, Athena, el molesto Luis y la mentirosa de Rosa.

Luis casualmente debería quedarse por un tiempo en el castillo. Siendo el marqués de Italia debía arreglar unos asuntos importantes. Y Rosa… Bueno ella debía quedarse ya que Luis así se lo pidió, aparte que los hermanos Kido también se quedarían. Inventando que el cambio de horario la afectó, el rey acepta afectuosamente que su sobrina se quede.

Un "Buenas noches" y un "Hasta mañana" fue lo que los despidió de un día tan agitado como ese, sin saber que las cosas no volverán a ser normales en sus vidas jamás.

Continuara…


¡GOMENE!

Sé que no tengo perdón de ninguna de ustedes. Si dije Junio pero me fui hasta finales de Septiembre, es que el estudio fue más fuerte de lo que tenía planeado y 24 horas al día no me alcanzaban para terminar todo lo que tenía que hacer. A puros empujones y desveladas terminé el capítulo pero ya casi vienen las tan esperadas vacaciones y claro, actualizaciones más seguidas. ¡Tranquilas! Que en mis ratos de ir en el bus, lavar trastes y demás me he podido imaginar el resto de Diamond Sutori. Así que lo único que me hace falta es el tiempo para sentarme a escribir. Por suerte ese tiempo ya está muy cerca.

Nuevamente lamento la demora pero gracias a todas por escribirme un pequeño RWV y a las que me pusieron doble también, aquí está el pedido. Nos vemos y ahora si… ¡HASTA OCTUBRE!

P.D.: Si tienen alguna sugerencia es bien recibida, comentarios de cualquier tipo también. (Siempre en el margen del respeto).

P.D.: UN RWV PLIIIIIIIIS… Son gratis.

*MeLoDy*