En este capitulo Lisbon va a sacar su genio... espero que os guste.
Mil gracias por los comentarios. Siento no haber escrito antes, pero el trabajo me tiene un poco ocupada.
Disclaimer: No es mío... es de Heller.
La vuelta en el coche esta siendo una auténtica tortura para Lisbon. No quería preguntar nada a Jane pues sabía lo duro que estaba siendo para él revivir de nuevo el horror que fue la muerte de su mujer y de su hija, pero por otro necesitaba saber qué le pasaba por la cabeza. Le conocía lo suficiente para saber que cualquier cosas que se le ocurriera a ese hombre era una locura, en gran parte por eso se había enamorado de él, consiguió que se relajara, que no fuera tan inflexible con las reglas y aprendió que hay otros modos mucho más eficaces que los utilizados por la policía para poder descubrir a los culpables. Aunque eso más de una vez les costara una buena suspensión a todo el equipo.
- Sé que es una tontería preguntar esto en este momento pero, ¿cómo estás? – Lisbon necesitaba escucharle.
- No lo sé, Teresa. Ahora mismo quisiera irme a casa y desaparecer. Como cuando todo ocurrió. Esconderme y lamentarme. Pero eso es lo que quiere, ha hecho esto para que bajase la guardia, como advertencia. Sabe que he vuelto a encontrar la felicidad y no me va a dejar disfrutarla.
- Esta vez las cosas van a ser distintas, Patrick. Te lo prometo. – Lisbon le cogió la mano.
- Eso es algo que no se puede prometer, Teresa. No hemos podido con él. Han sido 10 años persiguiéndolo y siempre se nos ha escapado de las manos. Escúchame. Pase lo que pase no quiero que te haga nada. Tengo un plan, y lo llevaremos a cabo, pero quiero que me prometas que te mantendrás a salvo, que no harás ninguna locura.
- No nos va a ocurrir nada.
- Sí, Teresa, claro que sí. Es John el Rojo. No quiero que mueras, no voy a dejar que lo hagas.
- Esa no es tu decisión – la voz de Lisbon se agravó. – Yo elegí este trabajo, yo elegí ayudarte y no pude evitar quererte. Y ahora voy a formar parte de la caza de John el Rojo porque necesito aliviarte ese peso que tienes encima.
- ¡No te voy a dejar hacerlo!
- Ni se te ocurra prohibirme nada, Patrick Jane. Llevo muchos años haciendo mi trabajo y lo seguiré haciendo te guste o no te guste. No estar allí no es una opción.
A Jane se le saltaban las lágrimas.
- No puedo permitir que te mate a ti también… ¿por qué no me entiendes?
- Te entiendo, y si estuviera en tu lugar, seguramente tampoco querría que te pusieses en peligro pero necesito que entiendas que, pase lo que pase, no va a ser tu culpa.
- Yo te he metido en esto. Desde el día que puse un pie en la Brigada estás en peligro.
Llegaron al parking de la brigada. Lisbon aparcó el coche y se volvió hacia Jane cogiéndole la mano.
- Escúchame. No conocí al Patrick que retó a John el Rojo, pero sé que el Patrick que tengo delante de mi es una buena persona que se preocupa por sus compañeros. Sé que para ti somos tu familia y tú formas parte de la nuestra. Y las familias se cuidan sí, pero también se ayudan a superar los problemas. Y este problema lo vamos a afrontar juntos y, pase lo que pase, siempre sabremos que nos tenemos y nos queremos y no hay lugar para culpabilidades.
Por primera vez desde que le conocía Lisbon vio el verdadero terror en los ojos de Jane. Se acercó a él y le abrazó.
- ¿Y ahora qué hacemos? – le preguntó Lisbon cuando se separaron.
- No pensaba contar nada al resto del equipo, pero viendo como están las cosas tendremos que esperar a que lleguen Cho y Rigsby para poner a todos al corriente de lo que hemos descubierto. Después os contaré cuál es el plan.
- Ellos no llegarán hasta primera hora de la tarde.
- Entonces vamos a casa, por favor, quiero estar a solas contigo todo el tiempo que pueda.
Lisbon arrancó el coche.
