Esta historia está inspirada en la novela "A Song of Ice and Fire" de George R. R. Martin y en la serie televisiva "Game of Thrones" de HBO. Dado lo anterior, los personajes no me pertenecen ya que son propiedad de los autores ya mencionados.

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Capítulo VII: Decisiones

Abrió sus ojos lentamente con pesadez. Aun podía sentir como el sueño dominaba su cuerpo, dado a que las últimas dos noches dormir había sido precisamente lo que menos había hecho. Sus ojos violetas tardaron un poco en poder ver con claridad todo lo que la rodeaba. Como una ola golpeando la costa, los recuerdos de las últimas noches la golpearon a ella, adornando su rostro con una sonrisa.
Cuando llegó a Poniente, sabía que había muchas posibilidades de que se casara para formar alguna alianza. La probabilidad de que se casara nuevamente por obligación y no por amor era alta, pero se había hecho la idea con tal de recuperar el trono que pertenecía a su familia y gobernar Poniente como correspondía. Era todo por un bien superior.
Contra todas sus negativas expectativas, ahora podría casarse con el hombre que amaba y a la vez unificar el sur con el norte. Pensar que había pasado por tantas adversidades y ahora por fin el destino se apiadaba de ella. Le había puesto a Jon Snow en su camino, no para interferir, sino que para caminar juntos.

Su cabeza descansaba sobre el pecho del Rey del Norte. Sentía el palpitar de su corazón, corazón que estuvo a punto de dejar de latir para siempre. Tan solo recordar la historia de cómo Jon fue traicionado por sus hermanos de la guardia, la llenaba de tristeza. Su brazo rodeaba a Jon por sobre su cintura, dejando claro que no quería que se fuese en mitad de la noche. Sus piernas entrelazadas a las de él, la mantenían abrigada y protegida del frío. Con ternura contemplaba el rostro de su amado, el cual dormía plácidamente.
Verlo tan tranquilo, la hacía sentir feliz. Sonrió mientras acariciaba suavemente la mejilla de Jon. Este comenzó a abrir sus ojos tras sentir las caricias sobre su mejilla. Tenía la visión nublada por el sueño, pero se sentía reconfortado tras sentir unos suaves dedos acariciando su rostro.

– Buen día – le dijo la rubia.

– Buen día mi Reina – le respondió.

– ¿Cómo has dormido? – preguntó Dany.

– Después de mucho tiempo, puedo decir que estas dos noches he podido dormir tranquilo – le respondió a lo que Dany sonrió – ¿y tú? – preguntó Jon.

– De maravilla – le respondió animada – Creo que tendrás que seguir durmiendo conmigo. Ya me acostumbré a ti y no quiero pasar frío – le comentó la rubia sonriendo.

Jon le sonrió – Probablemente este sea uno de los pocos días con un sol así. No me extrañaría que en un par de horas todo sea solo nieve – le comentó.

– Nunca he estado en lugares con nieve – le respondió Dany – Siempre he estado en climas templados y calurosos. Creo que con mayor razón te necesitaré en mi cama – le dijo pícaramente mientras su dedo recorría desde la cicatriz de Jon bajando por su pecho hasta su entrepierna.

– Dany – le susurró extasiado el pelinegro.

Daenerys lo hizo callar con un beso mientras estimulaba a Jon. Se puso encima de él, frotando su miembro con su intimidad para estimularse. Antes de que Jon pudiera decirle algo, introdujo su virilidad en ella perpetrando nuevamente la unión de sus cuerpos, comenzando una nueva danza entre el lobo y el dragón.

Tras varios minutos de amor, pasión y lujuria, se recostaron uno al lado del otro tratando de recuperar el aliento.

– Dany – le susurró Jon mirándola con preocupación mientras acariciaba el fino rostro de la rubia.

– Lo sé – le respondió aceptando la realidad con desgano – Tienes que ir a tu cuarto – finalizó Daenerys.

– Pronto comenzarán a despertar. En un par de horas estaremos en Puerto Blanco. Debemos ser discretos hasta que lleguemos a Invernalia – le comentó Jon.

– Lo sé – le dijo mientras depositaba un suave beso en los labios de Jon – Aunque he estado pensando – pausó – Quizás deberíamos informarlo a nuestros concejeros en una reunión – finalizó Dany.

– ¿Estás segura? – preguntó Jon.

– Si – le respondió con seguridad – De seguro Lord Tyrion cuestionará nuestra decisión – le comentó la rubia pensando en cómo lidiar con eso.

– Argumentos tiene – le respondió Jon ante la mirada de duda de Daenerys.

– ¿A qué te refieres? – preguntó la Reina frunciendo el ceño.

– Doble mi rodilla ante ti Dany, ¿qué sentido tendría que te casaras con un simple Lord? – preguntó haciéndole ver el punto.

– Que tú me hayas reconocido como Reina no significa que tu gente lo haga – le comentó – Evitaremos perder tiempo tratando de convencer al Norte si nos casamos. Ellos estarán conformes sabiendo que su Rey gobernará a mi lado desde Desembarco del Rey – pausó – Además nunca creí que me casaría por amor cuando llegara a poniente. Es la primera vez que tomo una decisión pensando en mi felicidad – finalizó.

Jon le sonrió cariñosamente.

– Te amo Dany – le dijo Jon – Prometo que haré todo para que te vean como yo te veo, como la gran persona que eres – le replicó mientras acariciaba el rostro de Dany.

– Gracias por todo – le contestó la rubia mientras le sonreía – había pasado mucho tiempo desde que no me sentía feliz – finalizó.

– La vida ha sido dura con nosotros. Me hubiese gustado conocerte mucho antes – le contestó Jon.
Tras depositar un suave beso en los labios de Dany, Jon se levantó y comenzó a vestirse para irse a su cuarto.

– Jon – le dijo la rubia justo antes de que se marchara.

Jon se giró para mirar directamente a esos ojos violetas que lo volvían loco.

– Te estaré esperando esta noche – le dijo Dany mientras le sonreía pícaramente.

– Ahí estaré Dany – le respondió sonriéndole mientras se marchaba y cerraba la puerta.

Jon caminaba sigilosamente hacia su cuarto esperando que nadie lo descubriera. Había poco movimiento, recién había amanecido y como estaban en pleno viaje, no había mayor motivo para que la gente comenzara el día tan temprano. Llegó a su habitación y su rostro fue de sorpresa al ver quien estaba adentro.

– Ser Davos – habló Jon.

– Su alteza – respondió el aludido – Veo que se levantó temprano hoy – comentó mientras Jon cerraba la puerta.

– ¿Qué pasa Ser Davos? – le dijo un poco molesto.

– Jon, ya habíamos hablado de esto – le dijo – La mitad del barco sabe que pasó anoche y antenoche, excepto Ser Jorah, pobre hombre – comentó Davos.

– ¿Y por qué les importa tanto lo que haga yo o Daenerys en su intimidad? – preguntó molesto dado lo recurrente del tema.

– A mí me importa porque sabes cómo son los Lords del Norte – replicó Davos – pensarán que te dejaste seducir y que entregaste el norte por eso – finalizó.

– Solo Sansa lo sabe, no creo que les diga ahora que no estoy allá. Confío en ella – pausó – Además –dudó Jon pensando si contarle o no a Davos.

– ¿Además? – preguntó Davos.

– Lo que te diré ahora, no puede salir de aquí Davos – le dijo Jon seriamente.

– Lo juro – le respondió el Caballero de la Cebolla.

– Le pedí matrimonio a Daenerys – le comentó Jon – Nos casaremos luego de hablar con los Lords del Norte en Invernalia – finalizó.

– Felicitaciones Jon – le dijo Davos dándole una sonrisa sincera – Aunque la última vez que hablamos de esto, creí que no había tiempo para estas cosas – finalizó.

– Así es, eso dije, pero lo he pensado bien Davos – pausó Jon – No sabremos si sobreviviremos al Rey de la Noche. Puede que después sea verdaderamente tarde si alguno de nosotros muere – replicó.

– Me alegro que su matrimonio sea sincero y no solo por alianzas – respondió – Quizás esta unión sea una buena bandera de guerra para nuestros hombres. La Reina de los Siete Reinos y el Rey del Norte, juntos peleando por Poniente. Solo espero que Sansa no haya hablado, sino las cosas se complicarían mucho – le comentó.

– Confío en mi hermana – respondió Jon – Tendremos una pequeña reunión antes del almuerzo para dar a conocer la noticia – finalizó.

– Bien, te apoyaré en todo Jon – le comentó Davos.

– Gracias, Davos – le respondió con una sonrisa.
En este último tiempo, Davos se había convertido en un hombre de mucha confianza para Jon. Davos, por su parte, sentía mucha estima por Jon, lo admiraba por cómo había superado obstáculo tras obstáculo. Además, era humilde, no andaba luciendo el título de Rey, ni siquiera le importaba si le decían Lord o Jon o lo que fuera, era Rey porque tenía el liderazgo nato de uno y su gente lo había elegido precisamente por eso, pero también la humildad de una persona que ha tenido que luchar duro durante toda su vida.

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Invernalia

El frío calaba hondo en Invernalia. El invierno había llegado para quedarse por un largo tiempo y los constantes nevazones así lo hacían sentir. En el comedor principal ya hacían los hermanos Stark reunidos junto a Samwell Tarly, Gilly y el pequeño Sam. Tras saber que para Jon Sam era como un hermano, Sansa los había recibido como si fueran parte de la familia.

– Muchas gracias por recibirnos de esta manera – comentó Sam.

– No tienes nada que agradecer Samwell. Sabemos lo importante que eres para Jon. Siéntete como en tu casa – le respondió Sansa amablemente.

– Hablando de Jon – intervino Arya – ¿Cuándo estará de vuelta? – preguntó.

– Anoche llegó un mensaje de Ser Davos – dijo Sansa – Según lo que informaba, deberían llegar hoy a Puerto Blanco. Estimo que deberán estar acá en unos tres días – finalizó la mayor de las Stark.

– ¿Aún estás preocupada? – preguntó Arya incomodando a Sansa.

– Arya, este no es el lugar para hablar de eso – replicó Sansa.

– Oh, vamos – refutó Arya – Sam es como un hermano para Jon y Bran es nuestro hermano Sansa, no hay nada que ocultar – le respondió.

– Estás preocupada porque Jon reconoció a Daenerys como legítima Reina – respondió Bran inexpresivamente.

– ¿Cómo lo sabes? – preguntó atónita Sansa.

– Soy el Cuervo de Tres Ojos – comentó – puedo ver el pasado y el presente – finalizó.

Sansa aún no podía creer lo mucho que había cambiado Bran. De un chico alegre que siempre andaba jugando y escalando por Invernalia, pasó a ser un joven inexpresivo, como si ya no sintiese nada por nadie, como si hubiese borrado todo vínculo con las personas que eran su familia. Además, ahora podía ver el pasado y el presente, cosa que no hacía más que sorprenderla aún más.

– No sé si deba comunicárselo a los Lords – habló Sansa saliendo de su estado de incertidumbre – Creo que merecen saberlo – finalizó la pelirroja.

– Creí que apoyaríamos a Jon, Sansa – refutó molesta Arya.

– No creo que me corresponda opinar – interrumpió tímidamente – Pero, creo que todo esto debería esperar hasta que Bran hable con Jon – finalizó.

– ¿Por qué? – preguntó Sansa – Jon cometió un grave error, el Norte no olvida lo que los Targaryen le hicieron a nuestra familia – refutó Sansa molesta.

– Eso pasó hace mucho tiempo Sansa – replicó Arya – Estoy segura de que Jon algo habrá visto en ella para escogerla como Reina. Confío en el juicio de mi hermano – finalizó.

– Samwell tiene razón – dijo Bran – Lo que debo de hablar con Jon es más importante – finalizó.

– ¿Qué cosa tan importante tienes que decirle? – preguntó Sansa.

– No puedo decirte, es algo que Jon debe saber y que a él le corresponde informar si así lo desea – le respondió sin emoción.

– Entonces está dicho – comentó Arya – Esperaremos a que llegue Jon, ¿Cierto? – finalizó mirando seriamente a Sansa.

– Está bien, pero sigo pensando que Jon decidió mal – respondió sin querer dar su brazo a torcer mientras el resto continuaba con el desayuno.

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Barco

En el cuarto de Guerra del barco, se podía apreciar el pequeño concejo reunido por petición de la Reina. Daenerys estaba en la cabecera y a su lado estaba Jon, cosa que ya había llamado la atención en algunos de los miembros. Tyrion entró a la habitación tranquilamente. Al notar a ambos Reyes juntos, solo confirmó lo que había podido presenciar la noche anterior. Temió lo peor. 'Matrimonino' pensó. Si al llegar a Rocadragón le hubiesen hecho firmar por la alianza en matrimonio entre el Rey del Norte y la Reina, hubiese firmado a ojos cerrados. Pero dadas las circunstancias, ahora era una pésima idea para él.

– Los he reunido porque tenemos que comunicarles una noticia importante – habló la Reina seriamente ante la mirada de todos.

– La escuchamos, mi Reina – respondió Ser Jorah.

– Con el Rey del Norte, hemos discutido sobre la posible reacción de la gente del Norte – comentó Daenerys – Estamos ante una amenaza que no nos dará tiempo para ponernos de acuerdo, no nos dará tiempo para hacer cambiar a la gente de opinión ni de poder convencerlos. Creemos que la mejor opción de que la alianza entre el Norte y el Sur sea realmente sólida y duradera es mediante el matrimonio. Por esto hemos decidido casarnos – finalizó Daenerys.

El silencio era sepulcral en la habitación. Las reacciones de cada uno eran muy distintas. Jorah mostraba una sonrisa triste, una expresión de derrota. Su Reina había podido encontrar el amor en un hombre que, aunque quisiera odiarlo y desearle lo peor, no podía. Si había alguien digno de su Reina era ese hombre, Jon Snow. Davos estaba atento ante cualquier reacción para poder ayudar a Jon. Missandei por su parte le sonreía a la Reina, sabía desde hace mucho tiempo que su amiga sentía algo por el joven Rey del Norte, por mucho que Daenerys se lo negase al principio. Varys se veía confundido. Lo sospechaba, pero aun así le había sorprendido lo rápido de la decisión.

– Mi Reina – pausó dudando – Supongo que ahora también tú serás mi Rey – habló dirigiéndose a Jon – Me gustaría poder hablar con ambos en privado – pidió el Lannister.

– No es necesario – respondió Daenerys – Puede hablar con libertad – finalizó a lo que su Mano solo se limitó a asentir.

– Sé que fui yo quien le dijo que cuando llegara a Poniente la mejor manera de lograr alianzas sería a través del matrimonio – pausó – Es más, una alianza por matrimonio entre usted y el Rey del Norte sería una gran alianza para su legítimo reclamo por el trono – comentó – Pero creo que en este momento no es una buena idea – finalizó.

– Vaya al grano por favor, Lord Tyrion – replicó Daenerys sabiendo a donde iba todo esto.

– Ustedes están enamorados – comentó – Y eso es peligroso, el amor nubla el juicio de las personas, ya tuvimos una consecuencia por eso – replicó serio – Perdimos un dragón porque se dejó llevar por sus sentimientos cuando no debió hacerlo – finalizó.

– No me arrepiento – dijo Daenerys firme – Si bien la perdida de Viserion sigue siendo dolorosa, necesitábamos ese muerto como prueba. Si le hubiese hecho caso Lord Tyrion, no estaríamos aquí ahora, el Norte podría ser arrasado fácilmente y, aunque hubiésemos recuperado el trono de las manos de Cersei, un ejército de más de cien mil muertos más todos los muertos del norte hubiesen arrasado con nosotros. Para usted puede que mi decisión haya sido estúpida, para mí es un paso más para romper la rueda. Si no soy capaz de luchar por mi gente, por mis aliados, por la gente que quiero, no merezco ser Reina, sería como Cersei Lord Tyrion – replicó con convicción.

– Nada de lo que diga la hará de cambiar de parecer, ¿no es así mi Reina? – preguntó Tyrion a lo que Daenerys solo asintió. – Entonces, no me queda más que felicitarlos – respondió derrotado.

– Gracias Lord Tyrion – respondió Daenerys – Sus consejos son importantes para mí, por mucho que a veces decida no seguirlos – finalizó la rubia sonriéndole a lo que él le devolvió el gesto.

– Cuando lleguemos a Invernalia hablaré con mi hermana y comunicaré nuestra decisión a los Lords del Norte – habló Jon.

– Suerte con eso – comentó Tyrion.
– Estamos por arribar – dijo Ser Jorah – El capitán me ha informado antes de entrar a la reunión – finalizó.

– Eso es bueno, mientras más rápido lleguemos a Invernalia, más tiempo tendremos para organizarnos – contestó Jon.

– Bien entonces tendremos que preparar nuestra llegada – comentó Daenerys.

– No sabemos cómo reaccionarán – comentó Jorah – Creo que el Rey deberá bajar primero y usted resguardase entre nosotros – finalizó.

– No – replicó Daenerys – Bajaremos juntos y caminaré junto a mi prometido. No quiero que piensen que tengo miedo o que vengo a conquistar – finalizó.

– De todas formas, tendremos que estar atentos – dijo Jon – Cualquier actitud sospechosa, la prioridad es proteger a la Reina – finalizó logrando la aprobación de los presentes.

– Si no hay nada más que discutir – dijo Daenerys – Doy por terminado el consejo – finalizó.

Los asistentes comenzaron a dejar la habitación para ir a desayunar, pues pronto llegarían a Puerto Blanco y quizás con que sorpresa se encontrarían.

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Puerto Blanco

Las horas pasaron como segundos y el barco ya había arribado a Puerto Blanco. Una suave nevada acompañaba la llegada de los Reyes a tierras Norteñas. Al bajar, fueron recibidos por Lord Wyman quien respetuosamente se arrodilló al ver al Rey del Norte.

– Mi Rey – dijo mientras Jon bajaba del barco acompañado por Daenerys.

– Lord Wyman – respondió Jon – Le presento a la Reina Daenerys de la Casa Targaryen.

– Su alteza – respondió con cordialidad – Bienvenida a Puerto Blanco – finalizó.

– Muchas gracias, mi Lord – respondió la Reina.

– La Reina ha dejado de lado su lucha por el Trono de Hierro para unírsenos en la Gran Guerra. Ha solicitado una tregua con Cersei – comentó Jon.

– El Norte se lo agradece su alteza – respondió Lord Wyman – Esperemos que los Lannister cumplan su palabra – comentó – Por favor, síganme. Los guiaré al castillo – finalizó.

Comenzaron a caminar por las calles de Puerto Blanco rumbo al castillo. La gente se manifestaba al ver a Jon caminar. Algunos positivamente y otros atacaba directamente a Daenerys, haciéndola sentir incomoda. "¡Viva el Rey del Norte!", "¡El Norte no se inclina!", "¡El norte no olvida!"," ¡Es la hija del Rey Loco!" Jon miró de reojo a Daenerys, viendo como su cara era de incomodidad. Pese a eso caminaba holgada y con la cabeza en alto. Jon sabía que Daenerys era fuerte, eso lo tenía tranquilo, y también sabía que pronto esa gente que gritaba cosas contra ella, se arrepentiría.

Un rugido se escuchó a lo lejos llamando la atención de todos los presentes. Eran sus hijos, Drogon y Rhaegal quienes sobrevolaban los cielos causando miedo en la población. Lord Wyman no quedó excento de aquello.

– Su majestad – dijo mirando con miedo a los dragones.

– No tema Lord Wyman – respondió Daenerys – No he venido a conquistar el norte, he venido a ayudar a derrotar al Rey de la Noche. Mis Dragones no harán daño – finalizó.

– ¿Mi Rey? – preguntó Lord Wyman dudando de las palabras de Daenerys.

– Lord Wyman, Daenerys es una Reina de buen corazón. Yo confío en ella, si yo lo hago, usted debería al menos confiar en mi juicio – finalizó Respaldando a Daenerys.

– Sé que mi padre hizo cosas horribles – dijo Dany – Le he manifestado mis disculpas a su Rey en nombre de la Casa Targaryen – pausó – Pero no juzgue a una hija por las acciones de su padre. No estoy loca ni voy a quemar a su gente – finalizó.

– Discúlpeme su alteza – le dijo Lord Wyman – No he querido ofenderla – finalizó. Daenerys solo le asintió y le sonrió.

Pronto llegaron al castillo de Puerto Blanco. Era una edificación alta y pálida por las piedras utilizadas para su construcción. Se veía un lugar bastante amplio que hacía honor a su nombre, pues la mayoría de las construcciones estaban hechas de piedra blanca.

Lord Wyman los guió hasta el comedor principal, pues como llegaba el Rey del Norte, ordenó a sus sirvientes recibir a su alteza como corresponde.

En la mesa principal había comida como para un pequeño ejército. Exquisitas variedades de carne, distintos tipos de quesos y panes frescos para degustar, vegetales salteados y salsas para acompañar la comida junto el infaltable vino y la tan anhelada Ale.

Sentaron a ambos Reyes juntos y a sus consejeros los repartieron a sus respectivos lados. Llevaban un poco más de media disfrutando de la diversa cantidad de alimentos. Lord Wyman conversaba con Jon sobre lo arrepentido que estaba por haberle dado la espalda contra los Bolton. Jon solo le decía que eso había pasado y que ahora debían unirse todos para pelear contra el Ejército de los Muertos. Daenerys se veía más relajada, el mismo Lord Wyman se había encargado de que su gente la respetara haciéndoles ver su disposición a ayudar al Norte y no un falso afán por conquistarlo.

– Mi Reina – le dijo Jon mientras le ofrecía un vaso de Ale.

– ¿Esta es la famosa Ale de la que me habías hablado? – preguntó Daenerys.

– Si – le respondió – ¿Qué tal? – preguntó al ver que Dany bebía.

– Es un poco amarga – comentó poniendo cara de no gustarle mucho, a lo que Jon solo rio – No sé si me acostumbre a beber esto – finalizó.

– Tendrás tiempo suficiente para acostumbrarte. El vino precisamente no es lo que sobra aquí en el norte – le comentó divertido.

– Qué gracioso Jon Snow – le comentó fingiendo estar molesta.

– ¡Lord Wyman! – exclamó un soldado que entraba agitado al salón llamando la atención de todos.

– ¿Qué pasa muchacho? – preguntó el hombre un poco molesto por la interrupción.

– Un Jinete se acerca – comentó – Viene solo con una bandera blanca – finalizó.

– ¿Mi Rey? – preguntó Wyman a Jon esperando a que decidiera.

– Vayamos a ver de quien se trata – le respondió Jon – ¿Nos acompaña, su alteza? – preguntó a Daenerys a lo que esta asintió a lo que el grupo se marchó rumbo a las puertas de la muralla.

– ¡Abran las puertas! – ordenó Lord Wyman una vez que llegaron a la entrada.

El jinete cabalgando a paso lento se abrió paso por las puertas de la ciudad.

– Hermano – susurró sin aliento Lord Tyrion.

– El Matareyes – comentó Lord Wyman.

– ¿Qué haces aquí solo? – preguntó Jon con un tono levemente agresivo.

– Vengo porque tengo malas noticias – contestó Jaime.

– ¿Qué ha pasado? – preguntó Daenerys.

– Cersei ha decidido no enviar tropas – pausó – Yo he venido para cumplir con mi palabra y colaborar en la Gran Guerra.

– ¿Pretendes que creamos en la palabra del Matareyes? – preguntó Lord Wyman.

– Lo siento – dijo Jaime – Sé que no es lo que esperaban. Yo también me sorprendí cuando estaba organizando las tropas para marchar a Invernalia – comentó – Sé que no confían en mí, me lo tengo bien ganado, pero esto no se trata de Casas, ni de honor, ni juramentos. Se trata de los vivos contra los muertos – finalizó.

– Sabía que no podíamos confiar en Cersei – le dijo Jon a Daenerys.

– Iré a Desembarco – contestó Daenerys – Acabaré con Cersei de una vez por todas – finalizó molesta

– Sé lo molesta que estas, pero te necesitamos aquí Daenerys – replicó Jon tratando de calmarla.

– Aún hay más – interrumpió Ser Jaime ante la mirada de los presentes.

– ¿Qué más? – preguntó Daenerys sin paciencia.

– Euron Greyjoy no huyó a las Islas de Hierro – pausó Jaime – Fue a Essos a comprar el ejército de la Compañía Dorada – comentó – Conspiró junto a mi hermana, que planea juntar cuarenta mil hombres para recuperar lo que perdió – finalizó.

– Mierda – comentó Tyrion

– ¿Qué haremos? – preguntó Ser Davos.

– Encarcelemos al Matareyes – comentó Daenerys.

– ¿¡Qué!? – exclamó el aludido.

– Tu Reina acaba de traicionar el pacto que habíamos acordado – replicó Jon.

– No es mi Reina – respondió el Lannister – Ya no lo es – finalizó.

– ¿Y por qué deberíamos creerte? – preguntó Daenerys.

– No traigo estandartes ni traigo mi armadura. Solo mi espada que esta vuestra disposición – replicó – he abandonado a mi hermana y a mi Casa – finalizó.

– Tu cabeza podría servir para negociar o para enviar un mensaje – dijo Daenerys.

– Por favor Daenerys – pidió Tyrion – No es un mal hombre, solo un idiota, pero no es un mal hombre – rogó.

– ¿No es un mal hombre? – preguntó Jon con molestia – ¿Un buen hombre lanza a un niño pequeño por la venta de una torre y lo deja lisiado? – preguntó visiblemente enojado.

Daenerys miraba sin entender, al igual que Tyrion que no entendía qué pasaba.

– ¿De qué me perdí? – preguntó Tyrion.

– ¿Cómo lo sabes? – preguntó el Matareyes sorprendido.

– Siempre sospeché de ti. Tú y tu hermana eran los más interesados en "tener piedad" y acabar con su sufrimiento – replicó molesto – Si no te mato aquí mismo es porque a Bran le corresponde tomar una decisión al respecto – finalizó.

– ¿Tú fuiste el responsable de la caída del pequeño Stark? – preguntó Tyrion con decepción.

– De todas las cosas que he hecho, es de la que más me arrepiento – respondió Jaime con vergüenza.

– ¡Guardias! – exclamó Lord Wyman – Encarcelen a este hombre hasta que los Reyes decidan qué hacer con él – ordenó.

– Por favor Daenerys – volvió a pedir Tyrion.

– ¡Basta Tyrion! – exclamó su hermano – Sé que merezco mucho más que esto. No intervengas – finalizó.
Los guardias se llevaron a Ser Jaime hacia los calabozos donde lo encerraron. Por otro lado, el grupo se marchó rumbo al castillo. Jon se detuvo tomando la mano de Daenerys para que se detuviese. Entendiendo el mensaje, Daenerys habló para que el grupo, que iba delante de ellos, parasen.

– Lord Tyrion – dijo la Rubia – Convoque una reunión con el consejo en una hora – ordenó Daenerys – Discutiremos lo de tu hermano – finalizó autoritariamente.

– Como diga, mi Reina – respondió Tyrion

– Necesito hablar con la Reina a solas – comentó Jon – Aprovecharé de mostrarle la ciudad mientras discutimos – finalizó.

– Como diga, mi Rey – replicó Lord Wyman – Me encargaré de que mis sirvientes mantengan cómodos a nuestros invitados – finalizó.

– Gracias por su hospitalidad Lord Wyman – respondió Daenerys mientras el Lord asentía respetuosamente.

El grupo siguió su camino, mientras Jon y Daenerys caminaban rumbo al centro de la ciudad. Conversaban trivialidades, disfrutando la compañía del otro y contemplando a las personas que le daban vida a las calles. Jon había conseguido ahuyentar los problemas de ambos con este paseo por Puerto Blanco, siendo la distracción perfecta tras lo acontecido recientemente con el Kingslayer.
Absolutamente todos los habitantes de Puerto Blanco que caminaban por el lugar agachaban su cabeza en respeto hacia su Rey, al menos eso pensaba Daenerys. Sabía que Jon había sido escogido por su gente, por lo mismo, debían respetarlo y apreciarlo lo suficiente como para mostrarle todo su respeto. A diferencia de cuando llegaron, ya no escuchaba insultos en contra de su familia o hacia su persona. Pensaba que quizás le podían temer dada la intervención de sus dragones y eso la afligía. No quería que le temieran o que le mostraran falso respeto temiendo repercusiones.

– No estés triste – interrumpió sus pensamientos la voz de Jon – No te temen, te respetan – finalizó.

– Ojalá pudiera estar tan convencida de eso como tú, Jon – dijo la rubia.

– No me gusta verte triste – le comentó mirándola con ternura.

– Gracias por preocuparte tanto por mi – le respondió sonriéndole.
La tranquilidad del momento se vio interrumpida por el ruidoso llanto de una niña. Ambos giraron y vieron como una pequeña niña lloraba arrodillada en el suelo. Daenerys se acercó a la pequeña, por lo que Jon la siguió de cerca siempre atento ante cualquier eventualidad.
Daenerys se agachó para quedar a la altura de la pequeña, que al verla trató de dejar de llorar.
– ¿Qué ha pasado pequeña? – preguntó mientras le acariciaba el pelo de manera maternal.

– Mi… collar… – dijo entre sollozos la pequeña.

– ¿Qué le ha pasado a tu collar? – le pregunto tiernamente.

– Se ha roto – dijo entre lágrimas mientras le mostraba un collar de piedras totalmente destrozado.

– Ohh, lo siento mucho – le dijo la rubia – ¿Qué te parece si te doy el mío? ¿Prometes que te sentirás mejor? – le preguntó mientras se sacaba su collar y procedía a colgarlo del cuello de la pequeña – Listo, te queda perfecto – le comentó con una sonrisa.
Los ojos de la niña se abrieron y una sonrisa de oreja a oreja iluminaron su rostro.

– Muchas gracias Reina Dragona – le dijo la pequeña mientras la abrazaba.

Daenerys sonrió y la abrazó de vuelta.

– Prométeme que te portaras bien y que no estarás triste – le dijo mientras mantenía el abrazo.

– Lo prometo – dijo la niña sonriéndole mientras rompía el abrazo.

– ¡Lynara! – exclamó una voz con preocupación.

– Aquí estoy papá – replicó la niña que al escuchar su nombre se separó de la Reina.
– ¿Dónde te habías metido? – la retó levemente molesto.

El hombre se percató que su hija estaba con la Reina, cosa que lo sorprendió.

– Su alteza, disculpe si mi hija le ha causado alguna molestia – pidió el hombre.

– No ha causado ninguna molestia – le comentó Daenerys – Tiene una hija maravillosa – finalizó serenamente.

– Gracias su alteza – respondió el hombre conmocionado por la reacción de Daenerys.

– Mira papá – le dijo la pequeña Lynara enseñándole el collar.

– ¿Qué haces con eso Lynara? Eso es de la Reina – le dijo con desesperación.

– No se preocupe – le dijo Daenerys – Se lo he regalado. Se le ha roto su collar y estaba llorando. Pensé que eso quizás le subiría el ánimo – finalizó.

– Su alteza le agradezco su amabilidad, pero no tengo como pagarle por su collar – dijo avergonzado el hombre.

– No tiene que hacerlo señor – le respondió Daenerys dándole una sonrisa – Ha sido un regalo para la pequeña Lynara – finalizó.

– Daenerys – comentó Jon para que siguieran con su camino.

– Mi Rey – exclamó el hombre agachando su cabeza.

– Creo que debo seguir mi camino – le dijo Daenerys – Ha sido un gusto conocerte Lynara, espero que nos volvamos a ver – le dijo soriendo mientras se paraba y le tocaba la cabeza afectivamente.

– Gracias Reina Dragona. Espero verla nuevamente – le dijo la niña mientras la abrazaba.

– Muchas gracias mi Reina – le comentó el hombre mientras tomaba a su hija de la mano y se marchaban.

– Veo que hiciste nuevos amigos – comentó Jon sonriéndole ya que la gente miraba con admiración a la Reina – La gente del Norte no es tonta, saben cuándo alguien actúa con sinceridad, como lo que acabas de hacer. Creo que te has ganado un poco de su afecto – finalizó Jon.

– No lo hice esperando algo a cambio – le dijo Daenerys.

– Lo sé – le respondió Jon – Ellos también lo saben, mi Reina Dragona – dijo con en tono de broma mientras seguían caminando.

– ¿Por qué te gusta avergonzarme? – le preguntó Dany con un leve sonrojo.

– Porque tu rostro se ve más hermoso con ese ligero sonrojo – le dijo con disimulo para que no lo oyera la gente que caminaba por ahí.

Daenerys le sonrió. Quería caminar abrazada junto a Jon, pero sabía que no podía. Jon por su parte, deseaba lo mismo, pero hasta que no formalizasen su compromiso no podía andar por ahí arriesgándose a que la gente hablara.
– Creo que deberíamos volver – comentó Daenerys – Prontó será el consejo y no deberíamos... – pero fue interrumpida.
Jon vio que no había nadie mirando. Tomó el brazo de Daenerys y se metió a un callejón acorralándola contra una pared. La situación tomo por sorpresa a Daenerys, que ni siquiera alcanzó a terminar lo que estaba diciendo. No hacía más que observar con los ojos muy abiertos llenos de sorpresa por la acción del Rey del Norte. Jon se acercó sin dejar de mirarla. La besó. Llevaba horas queriendo besarla y por fin tenía la oportunidad. Dany cerró sus ojos y le correspondió el beso.

– No quiero que nos ocultemos más – le dijo Jon cortando el beso.
– Yo tampoco quiero Jon – dijo con suavidad Dany – Pronto no tendremos que ocultarnos de nadie – le dijo sonriendo.

Esta vez fue ella quien tomó la iniciativa y beso a Jon.

– Ahora si deberíamos marcharnos – dijo Dany rompiendo el beso.

Jon le asintió y se devolvieron por donde habían llegado. El destino les ponía otro reto en frente. Cersei seguía siendo una amenaza y debían decidir pronto como lidiar con ella.

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Notas del Autor [Rodrogon]: Hola a todos! Quiero agradecerles por seguir leyendo mi fic. Me demoré un poco en escribir dado que no he tenido mucho tiempo libre estas últimas semanas. Espero que este nuevo capítulo sea de su agrado. Cada vez nos acercamos más a la Gran Guerra, estoy ansioso por escribir eso. Muchas gracias a los que dan follow y fav, y por supuesto, a los que dejan sus reviews. Su apoyo es fundamental para que siga escribiendo este fic.

No olviden comentar si les gusta o no el fin, dudas o sugerencias, lo que sea. Sus opiniones son importantes y me ayudan a mejorar o seguir motivado escribiendo.

Gracias por leer. Saludos!

Yami Naty Cullen Swan: Hola Naty! Me alegro que te haya gustado, espero que este nuevo cap también te guste :).

Muchas gracias por seguir leyendo y por tomarte el tiempo de comentar :). Saludos!

lizzielpz: Hola Lizzielpz! Gracias por tus palabras, me motivan a seguir escribiendo. Me alegra mucho que te guste mi fic, ojalá este capítulo también sea de tu agrado. Saludos! :)

Martinikao Riddle: Hola Martinikao Riddle! Gracias por darte el tiempo de comentar. Es cierto, la línea es muy fina, espero haber estado del lado correcto jaja. Espero que este capítulo te guste. Saludos! :)