No tenia pensado hacer un epilogo, pero alguien cofcoftitxutemaricofcof me dijo que se derramaría sangre si ese era el final, aun me pregunto si era a la mía a la que se refería ^^ así que manteniendo a la persona en TOTAL ANONIMATO, le prometí pequeño epilogo.
Temari jugueteo con la espuma en sus manos, soplando con suavidad y levantando burbujas en el aire. El agua era tibia y la sensación acogedora. Entonces los firmes brazos se deslizaron por su espalda hasta llegar a su estomago y la apretaron contra el duro pecho. Se dejo hacer sin oponer resistencia y se acomodo mejor entre las piernas masculinas, sintiendo el deseo de él contra ella, haciéndola reír por fu fervor pero ignorando el hecho, solo para impacientarlo.
Él gruño contra su hombro y le dio una pequeña mordida, marcándola. Elevo sus brazos y los llevo hacia atrás para atrás acariciarle el cabello. Él la premio con un beso y Temari doblo sus piernas hasta casi pegarlas a su pecho. Las manos subieron y los acunaron, acariciándolos con adoración mientras ella giraba de lado su cara para recibir sus besos, sus magníficos, sensuales y adictivos besos.
-No puedo creer que seas real.- Susurro contra sus labios, aun después de contarle todo, no creía que tanta felicidad existiera para ella. Se sentía tan completa, en aquella tina de baño, con él a su espalda, acunada entre su pecho y piernas, que no podía pensar en nada más hermoso que todas las sensaciones que él le provocaba.
-Quien no puede creerlo soy yo…te amo tanto.- La apretó con fuera, como si el temor de perderla se apoderara de él, como si aquellas personas que los aborrecían por vivir en unión libre pudieran separarlos. Pero Temari se giro para estar frente a él, para abrazarlo, para que entendiera que nadie iba a sepáralos, porque desde ese momento ella iba a luchar por ser feliz, y él era su felicidad, no dejaría que nadie se interpusiera.- Dime que eres mía y que nunca te alejaras de mi lado.- Imploro, hundiendo su rostro entre el cuello y hombro de ella, y Temari sintió algo tibio resbalar por su piel. Le dolía tanto saber que lloraba,
-Soy tuya, Shikamaru, enteramente tuya. Y nunca me iré, a donde quiera que tu vayas yo te seguiré. Ni la muerte misma podrá separarnos. Lo juro.
Shikamaru se separo de ella, y al verlo a los ojos Temari supo que ese hombre era su destino. La forma de hacerle el amor era como él, delicada y dulce, generosa y protectora. Justo como lo era su amor. Pero ahora todo lo que querían era quedarse en los brazos del otro. Disfrutando de la realidad. Armoniosa y perfecta realidad
