"Solo otra vez"
Susimamie/Elatiger
Ningún personaje de esta serie me pertenece.
Capítulo 7
Aunque estaba disfrutando de la comida sentado con Kagami, no podía evitar ver esos labios que sólo algunos minutos atrás había besado, regresar a esa normalidad después de haber hecho lo que había hecho daba una sensación, no de incomodidad en el cuerpo del moreno, sino quizás una sensación de hacer las cosas bien, bueno, para él ese era el tipo de sensación, cada vez que salía con chicas era de sólo ir a tener un poco de sexo donde no había palabras de por medio y al final salir de la habitación dejando atrás esa noche de placer.
Él a eso le llamaba placer, pero lo que había sentido últimamente y la forma tan posesiva en que se estaba portando con Kagami no sabía si llamarlo placer o estaba metido en la palabra gustar como le había hecho ver Kuroko.
Era cierto que quizás, que tan sólo quizás había una posibilidad de que le gustara Kagami, pero no iba a ser una estúpida chica que se lo confesara, también tenía un poco de orgullo que mantener y Kagami no se veía muy conforme con la situación, es cierto también que al principio había accedido a que lo tocara, pero en un momento muy claro notó cómo estaba huyendo de la situación, lo que llevó a que actuara como una bestia sobre él.
Lo miró un rato para ver esos ojos rojos clavados en la comida y las mejillas infladas como si se tratara de una ardilla, esa sensación cálida de estar con Kagami era algo nuevo, pero le gustaba, le gustaba notar aquella felicidad y quizás llenar ese vacío que se notaba en sus ojos, siendo un hijo de casa con sus dos padres amorosos siempre preocupándose por él –más una amiga molesta–, le hacía pensar que quizás había una diferencia enorme entre ellos dos.
Una diferencia que por mucho le molestaba, recordar porqué había iniciado todo esto, todo el florecimiento de sentimientos no le hacía gracia por una cuestión en sí, ya que aunque no conociera a la familia de Kagami, no le agradaba mucho la idea de dejar vivir solo a alguien de su edad, aunque quizás era cierto que gracias a eso Kagami era lo que era hoy en día, pero actuar como si su hijo fuera una molestia mandándolo lejos, era algo incorrecto, no es como si él supiera lo que es correcto o incorrecto –no tenía una base de dónde sostenerse–, sino que quizás ese vacío que el pelirrojo tenía era por falta de amor.
Y eso lo llevaba al inicio después de todo, quizás Kagami nunca había experimentado sentimientos como el placer o gustar y no es como si el moreno se sintiera tan mal siendo el primero con el que posiblemente lo experimentara, pero había una parte de él que estaba sintiéndose cada vez más y más culpable por arrastrar a Kagami a un lugar donde incluso él nunca había estado. Por su parte, no tenía ningún problema si empezara a salir con un hombre, no habría mucho qué pensar, pero no se trataba de cualquier chico, era Kagami y eso le hacía darse para atrás, no sabía ni en sí que pensaba Kagami de él, ¿cuáles eran sus sentimientos? ¿Estaba siendo arrastrado por su culpa?
El despedirse de Kagami fue muy incómodo, ya que Kagami se paró en la puerta como si fuera a decir algo pero al final se arrepintió, incluso una maldita sensación de darle un beso de despedida corría en el cuerpo de Aomine, pero al final se fue con su tradicional "Adiós Bakagami". Cada vez estaba más cerca de Kagami, cada día caía en un círculo donde no podía escapar, el deseo incontrolable de hacerlo suyo era tan inquietante pero frustrante al mismo tiempo.
—¿Aomine…? —Pudo sentir esos ojos azules firmes, sin ninguna señal de vacilación en su cara, no tenía dónde escapar ya que Aomine lo tenía acorralado, estaba sosteniéndose en el marco del banco. La distancia en sus caras era mínima, pudo sentir como la respiración caliente le bañaba la cara.
—Deja de hacerte el estúpido y contesta… —habló Aomine cerrando sus ojos con irritación mientras que Kagami tenía la boca abierta de lo sorprendido que estaba, escuchar esa pregunta sin tener tiempo para pensar, era como estar en uno de esos exámenes rápidos que odiaba en secundaria.
"¿Qué siento hacia Aomine?" ¿Cómo demonios iba a saberlo? Con mucho trabajo estaba tratando de lidiar con sus sentimientos. Pudo ver como Aomine alzó una mano, poniéndola en su mandíbula y empezando a acariciar su mejilla lentamente.
—¿Cuándo te toco que sientes?, ¿cuándo yo te… —tanto Aomine como Kagami se miraban fijamente, hubo un beso sorpresa que se dio gracias al moreno, sintiendo ahora su cuerpo caliente ante el tacto que estaba recibiendo Kagami— cuando… te beso?, ¿cuándo te deseo… — Aomine lamió los labios de Kagami y los mordió sin la intención de hacer daño, su otra mano pasó por su cadera y pudo sentir como Kagami fue acostándose en el banco, pero ésta vez estaba decidido a no caer y ser firme con sus pensamientos.
—Aomine… —Kagami lo miró fijamente y después desvió la mirada, no quería decirlo, no estaba dispuesto, una parte de él quería gritarle que no podía resistirse a nada de lo que le hacía y cada vez quería estar más y más con él, pero otra parte suya, su parte de razonamiento no confiaba del todo en Aomine.
—Yo soy un hombre… —contestó Kagami y sintió la mirada fija de Aomine examinando su cara, sabía que decir todo lo que estaba dispuesto a hablar no era cosa fácil, pero quizá tampoco había sido nada sencillo lo que Aomine había preguntando desde un inicio.
—¿Quieres contestarme cuántas veces te he besado? —Los ojos de Kagami se entreabrieron ante tal pregunta y lo miró fijamente— Sinceramente yo he perdido la cuenta —"Mierda Aomine debía callarse", no ayudaba mucho a su frágil corazón la manera que estaba hablando.
—¿A qué demonios le tienes miedo Kagami? —Kagami lo empujó con sus manos en el pecho de éste para que se alejara pero no movió ni medio centímetro del cuerpo, desviando la mirada para poder evadir esos ojos tan azules que lo estaban hundiendo cada vez más en sus pensamientos.
—Kagami mírame… —el pelirrojo cerró sus ojos y pudo sentir como su mano derecha fue tomada y puesta un poco más en el centro del pecho de Aomine. Entonces sintió los latidos acelerados del pecho de Aomine, apretó más sus ojos ante ésta acción al mismo tiempo que intento quitar su mano, pero la fuerza de Aomine siempre ganaba en ese tipo de situaciones. Una respiración se escuchaba cerca de su oreja.
—¿Kagami? —Escuchó su nombre tan cerca que hizo voltear su cara para alejar esa boca de su oreja, tenía el rostro rojo y miraba a Aomine con los ojos casi cristalizados.
—Y-yo no sé… si lo que siento es algo como gustar… pero cada vez que estás yo… no me siento tan s-solo… así que Aomi… —se quedó mudo al ver la expresión de Aomine, una sonrisa muy diferente a las cuales había visto de él, no era una sonrisa burlona ni enojada, era esa sonrisa que el moreno raramente le enseñaba a las personas, una mano le pasó por la cara agarrando su cabello rojizo cuando Aomine pegó su frente con la de Kagami.
—Eres mío estúpido Bakagami —Kagami intento sonreír, pero estaba quieto como una piedra.
—¿Qué demonios significa eso? —Trató de recuperar la poca cordura, alzando un poco la voz, pero en su caso encontró un Aomine tranquilo, quien estaba aferrado a no alejarse. Tomó los labios del pelirrojo metiendo su lengua primeramente para poder hacerlo callar, Kagami intentó seguirle el paso pero un poco de curiosidad lo invadió antes, abrió los ojos que había cerrado por tan repentino beso y encontró la mirada azulada fijamente en él, en ese instante abrió más la boca del susto haciendo que el moreno profundizara más el beso, pero siendo ahora un poco más travieso.
Puso sus manos en el abdomen y las desplazó hacia el pecho de Kagami, para poder levantar la camisa molesta en ese momento, para empezar a tocar los pezones de Kagami con un ligero apretón que rompió el beso.
—¡Ahomine! ¿Qué demonios crees que estás haciendo, idiota? —Kagami lo agarró de sus codos para intentar alejarlo, pero el otro sólo lo miró con una expresión irritada.
—Disfrutando de tu cuerpo, ya que ahora tengo el derecho —siguió apretando, sacando un gemido del pelirrojo que por respuesta le puso una mano en su cara para poder alejarlo.
—¿Huh? ¿Derecho? —Un confundido Kagami preguntó para salvarse de la situación, sin pensar la respuesta que iba a tener.
—Eres mi pareja ahora Bakagami, puedo tocar tu cuerpo cuando quiera —movió su cabeza para liberarse de la mano del pelirrojo y bajó hacia uno de los pezones para empezar a lamerlos como si de un bebe se tratara.
—P-parej-ja… ¿Soy tu p-pareja? —Aomine detuvo sus acciones para soltar un largo suspiro, sabía que él era un idiota, pero momentos como estos debía recordar dejar de serlo y pensar un poco.
—¿No lo he dicho ya? Me gustas Bakagami, ahora sólo cállate, maldición —bajó su cabeza para proseguir con su acto, pero Kagami lo empujó con todas sus fuerzas y dejándolo apoyado en el banco, mientras que el pelirrojo se arrastró con sus piernas al otro extremo del banco, bajándose la camisa.
—¡¿Qué-e?! ¡¿Gustar?! —Kagami lo miró espantando y con una expresión tan sorprendida como si él no hubiera dicho lo mismo hace unos instantes, su cara estaba más roja que antes y agarraba su camisa fuertemente mientras que Aomine lo miraba un poco impresionado, sentándose en el banco.
—Eres algo lento ¿verdad? —Aomine intentó levantarse pero observó claramente el salto que dio Kagami al notar eso, así que se quedó sentado ahí esperando que el pelirrojo hablara.
—Yo no decidí ser tu… yo no decidí ser eso Ahomine —Kagami alzó la voz un poco confundido, es cierto que procesar la información rápidamente en su cabeza no era una de sus cualidades, pero miró como Aomine frunció el ceño apretando sus puños por lo que había dicho, se asustó por un momento.
— ¿Ja? ¿Acaso no te gusto también Bakagami de mierda? —Kagami bajó la mirada ya que sabía que eso era verdad, pero gracias a su inseguridad algo dentro de él lo hacía escapar de aquella realidad, después se alzo rápidamente apoyándose del banco para hablar fuerte y claro como si de un animal se tratara.
—Yo no quiero ser… yo no quiero ser eso de alguien tan idiota como tú… además tú, a ti se te dan las mujeres, ¿no? Vete con ellas… —Kagami se levantó del banco dispuesto a escapar de ahí para que no salieran más estupideces de su boca, incluso antes pudo ver el enojo prendido como una chispa en la cara del moreno, caminó rápidamente a la salida como si su vida dependiera de ello pero fue agarrado del brazo y empujado a un casillero, donde pudo sentir claramente el dolor en su espalda y al abrir los ojos por la reacción del golpe, se encontró con un Aomine furioso por sus palabras, parecía más bien una bestia que estaba a punto de explotar, nunca había visto a Aomine de tal manera.
Pero la verdad ser la "pareja" de Aomine, era algo que no había deseado, más bien no había pensando nunca esa posibilidad y el hacerlo ahora le daba un terrible miedo. Sí, era miedo, miedo de que pudieran crecer aún más sus sentimientos hacia el moreno. Miedo de sólo ser ilusionado, aunque se escuchara muy putamente niña en esos momentos, temía de la sensación de que le fallasen de nuevo y quedarse solo, de que fuese sólo una ilusión que le causara felicidad, no quería que todo de un día a otro se destruyera.
—¿Eso es lo que quieres? Francamente lo puedo hacer —Kagami entreabrió la mirada por las palabras que aunque quizás no tenían esa intención fueron efectivamente hirientes para él, trató de alejarse mordiendo su labio para no decir nada, para no soltar ningún sonido, pero fue tomado de los hombros y azotado otra vez contra el casillero, la mirada de Aomine era fría, no era nada comparada a esa sonrisa que por supuesto ya había desaparecido—. Puedo estar con muchas chicas, eso no es difícil para mí, pero cuando necesite de ti Taiga, tienes que estar ahí ¿Eso es lo que deseas? ¡¿Esa mierda estás buscando?! —Los ojos de Kagami por fin miraron a Aomine quebrados por sus palabras, ¿eso significaba ser un simple juguete? ¿Sólo ser buscado cuando se sintiera aburrido? ¿Como aquellas palabras que hace poco había escuchado? Y era algo que siempre quiso evitar, bajó su mirada para hundir su cara en el pecho del moreno, tomándolo de los antebrazos con gran fuerza.
Eso no buscaba, no quería que todo acabara así.
—Yo no… no quiero que tú… tú sólo… mi —Aomine reaccionó y se sintió como una basura ahora que podía escuchar el llanto en la voz de Kagami, su intención no era provocar eso, soltó los hombros del pelirrojo para poder jugar un poco el cabello rojizo y tratar de tranquilizarle.
—Idiota, yo sólo no quiero que nadie esté junto a ti… ¿Acaso es difícil de entender Bakagami? Si estás tú, entonces ya no necesito de nadie —el rostro del pelirrojo se hundió más en el pecho del moreno, Aomine lo despegó de él para poder tomarlo de la mejilla, acariciarlo un momento y ver esos ojos llenos de lágrimas, se sentía culpable, claro que sí, pero también mostró una sonrisa tranquila al pelirrojo para indicarle que todo estaba bien.
—Eres un idiota… —le dijo el moreno, Kagami se soltó del abrazo, para poder mirarlo fijamente, sonriéndole mientras el moreno arrinconaba el cuerpo de éste contra el casillero, pegando el suyo para poder dejar un espacio mínimo entre sus caras y sus cuerpos.
—Ahora ya podemos proseguir con lo que estábamos ¿Verdad, Kagami de mierda? —Aomine con su lengua limpió esas lágrimas que estaban en las mejillas dando pequeños mordiscos, Kagami quitó su sonrisa y frunció el ceño ante tal acción, pero ya le haría pagar por verlo llorar de nuevo. Sintió una electricidad en su cuerpo, una sensación fuerte, entonces tomó del cuello a Aomine y frotó lentamente su cuerpo contra éste, dejando al moreno impresionado por tal acción, con los ojos bien abiertos y apareciendo una sonrisa ambiciosa en él.
—Ya que estás tan cooperativo… ¿Por qué no un beso de tu parte? —Kagami lo miró con un puchero en su cara, soltándolo para irse pero terminando de cara contra el casillero en su búsqueda de huir de la mirada contraria.
—No me mandas hijo de puta —Aomine se sorprendió y apareció una sonrisa juguetona en sus labios, cuando de pronto aparecieron dos brazos azotando los casilleros para así poder asustar al pelirrojo que lo miró irritadamente por sobre el hombro ahora en la nueva posición, en cambio Aomine bajó sus manos del frío casillero, poniéndolas en los muslos de Kagami acariciando esa zona mientras pegaba su cuerpo, apretando su cadera contra la parte trasera del pelirrojo.
Kagami por su parte lo miró aún con esos rojos un poco llenos de lágrimas, dejando su cabeza apoyada en el ángulo del cuello, mientras agarraba los brazos del moreno para tratar de detener el movimiento, pero mientras más lo tocaba, mas sentía que algo por detrás se levantaba.
—No haremos ninguna mierda aquí Ahomine… —Aomine le tomó la oreja para morderla, mientras que dejaba de acariciar un muslo para empezar a quitar el mandil que estaba a nivel de la cadera de Kagami, pero el pelirrojo no se dejó haciendo un movimiento hacia adelante, a lo que el moreno decidió juguetear por debajo del mandil negro y metiendo su mano por debajo del pantalón del pelirrojo encontrando rápidamente el miembro de Kagami, éste al ser tocado dio un salto combinado con un gemido demasiado excitante que encendió la hoguera.
—Pero bien que lo disfrutas, Bakagami… —Kagami lo miró con el ceño fruncido agachándose mientras se sostenía del casillero en tanto Aomine realizaba movimientos, que sí, en efecto, eran para joder más esa expresión de molestia. Los gemidos del pelirrojo empezaron a surgir aunque al principio marcó una resistencia, pero después de escuchar como Aomine profanaba tanto su cuello que estaba siendo chupado y su miembro que ya se sentía húmedo por su misma culpa, decidido erguirse para darle un poco de crédito al negro, y empezar a frotar su trasero con el miembro que cada vez sentía más grande, y como ya lo había visto a todo color una vez, lo imaginaba y eso lo prendía cada vez más.
A veces realmente dudaba si Kagami no había hecho ese tipo de cosas con alguien antes, porque demonios si reaccionaba tan bien, agradecía a los malditos dioses si existían, por darle ese culo tan bueno, no esperaba el momento de poder penetrar el cuerpo del pelirrojo y hacerlo suyo, aunque sabía que lograr esa meta era un asunto difícil. En primera porque sabía muy bien cómo hacerlo con un hombre, pero sólo era teoría que tendría que practicar, pero el asunto más serio era Kagami, que Kagami se permitiera estar debajo de él, pero en sí no era momento para pensar en eso, pudo sentir como Kagami le agarró los brazos, estaba a punto de venirse y le miró casi pidiéndole a gritos con la mirada un beso.
Pero no, no se iba a acercar él primero, quería que lo que había pedido al principio se cumpliera, así que aumentó el movimiento inferior haciendo que el pelirrojo gimiera más fuertemente y buscara rápidamente los labios de Aomine que fueron robados, para empezar el duelo de lenguas, mientras que el pelirrojo llegaba al clímax, sosteniéndose del moreno, que al momento de terminar, Aomine sacó su mano y se sentó en el banco, bajando con su otra mano –limpia– su cremallera y mostrando su miembro al aire.
Kagami recuperó aire del beso que siempre le dejaba sin oxígeno y volteó a ver a Aomine para notar el miembro que estaba siendo tocado con el líquido que no hace mucho había expulsado, y ahí estaba Aomine enfrente de él, masturbándose. Kagami se agachó mirando el trabajo que se realizaba, mientras que Aomine no abría los ojos ante el placer hasta que sintió cómo unas manos lo detuvieron, haciéndolo abrir sus ojos para encontrarse a Kagami devorando su miembro con los ojos puestos en éste, con su cara roja del rubor creando una vista erótica.
Mordía, besaba, succionaba, como aquella vez lo había hecho el moreno con él, Aomine tomaba el cabello del pelirrojo para hundir sus dedos en éste, mientras disfrutaba la atención que recibía, le encantaba ver cómo la cara del pelirrojo se ponía cada vez más roja, como a veces hacía el movimiento más rápido, y como a veces torpemente sus dientes chocaban con su miembro pero su lengua rápidamente lo compensaba con un beso tierno para una acción tan placentera.
Cuando estuvo a punto de venirse, Kagami profundizó sus estocadas con la boca, tocándose él mismo para llegar al clímax –de nuevo– con Aomine. Pequeños gemidos silenciosos que salían de su boca, eran observados por Kagami, hasta que sintió el líquido en su boca lo soltó para depositarlo en sus manos y caer a un costado de las piernas del moreno, por el cansancio de la labor.
Sinceramente pudo haber ido directamente ese día a la casa de Kagami, pero después de haber terminado toda la acción con éste, recordaron que tenían poco tiempo para limpiar el lugar antes de que los senpais vinieran, escuchando las groserías que Kagami sacaba de su boca, todo por dejarlo a él solo hacerlo, pero Aomine necesitaba rápidamente un baño –aunque lo mismo era para Kagami– inclusive al terminar las prácticas se encontró con un Kagami esperándolo a las afueras de la cancha, ya que su práctica con el entrenador aún seguía siendo exclusiva.
Pero ahora de alguna u otra manera estaba encerrado en Maji Burguer con su antigua y muy entrometida sombra que lo vigilaba con la mirada, mientras que el moreno veía hacia otro lado para evitar su mirada de sospechosa, a veces Kuroko no expresaba por medio de su cara sus expresiones, pero sus ojos bastaban para producir los escalofríos.
—Kuroko… maldito me puedes decir ¡¿Por qué mierdas estoy contigo?! —Se apoyó de la mesa para que fuera bien escuchado, aunque no era necesario.
—Porque Kagami tenía que ver a su amigo Himuro–san —Aomine chasqueó la lengua, mientras se sentaba de brazos cruzados volteando la vista a la ventana para evitar expresar claramente su enojo.
—Ese emo, se atreve a venir hoy justamente —Kuroko soltó por completo su pajilla y miró directamente a Aomine.
—¿Justamente hoy? No me digas que lo que me dijo Takao-kun es verdad… — Aomine dio una mirada rápida, que fue una respuesta rápida para el peliceleste que puso una mano en su sien para evitar el dolor de cabeza.
—¿Entonces estás saliendo con Kagami o jugando con él? —Comentó seriamente Kuroko.
—Por qué mierdas debería decirte algo a ti… —Aomine lo volteó a ver alzando una ceja.
—Porque ustedes dos son mis amigos y me preocupa Kagami–kun, además lo que escuchó de esa chica no creo que sea bueno para él —Aomine entreabrió los ojos al escuchar la última frase, se reincorporó en la silla.
—¿Chica? —Kuroko jaló su vaso con licuado hacia un lado— Takao–kun me dijo que hoy una chica molestó a Kagami–kun por algo relacionado contigo, y si Midorima–kun se atrevió a defenderlo es porque se trata de esa chica, la llamada Sakura que trató muchas veces contigo —Aomine se levantó de la silla apoyando sus manos en el marco de ésta.
—Esa maldita ¿Qué tanta mierda le dijo a Kagami ahora? —Aomine apretó los dientes con enojo mirando al vacío, ¿es por eso que Kagami dudaba tanto el día de hoy? Pensó Aomine, sentándose de nuevo en la silla con los brazos cruzados.
—No lo sé, pero tienes que detenerla y antes de que cambiemos de tema ¿Vas a decirme que pasó hoy? —Aomine se crispó ante la pregunta y antes de hablar, tomó el licuado de Kuroko bebiendo gran parte.
—Kagami es mío y ya… —Kuroko se quedó mirándolo en silencio mientras la mesera ponía las hamburguesas en la mesa y Aomine miraba hacia la ventana, sintiéndose observado de forma penetrante por el pequeño.
—¿Tuyo? Eso que significa Aomine–kun —¿Acaso no era suficiente lo que estaba diciendo? Aomine chasqueó la lengua, dejando el licuado en la mesa acompañado de un fuerte golpe.
—Kagami es mío, de mi propiedad —Aomine frunció el ceño dedicándole esa mirada arrogante.
—Pobre Kagami–kun —Suspiró Kuroko mientras tomaba el licuado que le habían traído al moreno.
—¡Tetsu maldito! —Alzó su voz, mientras que con la pajilla en la boca, Kuroko sonreía.
—En todo caso, ¿qué hace ese maldito emo aquí? ¿No debería estar con Murasakibara en su puto lugar? —Kuroko cerró los ojos ante la conducta nada decente del moreno en pleno lugar, pero decidió hablar.
—Últimamente Himuro–kun ha estado muy preocupado por el bien de Kagami —el moreno por supuesto chasqueó la lengua dando un mordisco a su hamburguesa por el enojo—, además de que también hay que estar preocupado por tu actitud, eso le da más problemas a Kagami–kun.
—Cierra la puta boca Kuroko —después de masticar, Aomine regaño a Kuroko. No le gustaba la idea del hermanito preocupado por Kagami, mucho menos porque sabía un poco de la historia de Himuro con Kagami, era obvio que se sintiera enfadado, aún podía recordar las expresiones estúpidas y sin sentido que había tenido Kagami en ese partido por culpa del pelinegro y no le eran de mucho agrado.
Además de que Kagami siempre lo defendía y siempre cargaba cosas de él, que claro que lo irritaban, no es que estuviera putamente celoso por Kagami, ¿celoso Aomine Daiki? Por favor, ni en sus grandes sueños, pero sí quería dejar en claro que Kagami era de su maldita propiedad.
—¿Estás pensando en ir a casa de Kagami–kun verdad? —Apareció Kuroko a su lado, despertándolo de sus pensamientos profundos casi escupiendo el pedazo de hamburguesa que le quedaba en la boca, cuando estaban ya a punto de salir de Maji Burguer.
—No leas mi puta mente, Tetsu —le gritó, pero Kuroko sólo le mostró una sonrisa de burla, nunca pensó que vería a Aomine de esa manera y menos por su mejor amigo.
— ¿Taiga? Acabo de salir del baño —se escuchó la voz de Himuro por los pasillos, entonces el pelirrojo se asomó por el cuarto tomando una toalla para darse un baño, ayer los dos después de haber llegado a la casa, cenar un poco y platicar, cayeron como piedras en la cama como en los viejos tiempos durmiendo juntos, Himuro por el viaje y Kagami por todo lo que había vivido el día de ayer, incluso aunque estaba cansado tardó para entrar en el profundo sueño mirando el techo blanco arriba de él.
"Maldito Eromine" Pensó en su cabeza en esos momentos, y es que todo había sucedido tan rápido que apenas estaba analizando las pequeñas cosas que su cabeza no reaccionó tan rápido como él quería para hacerlo, checó su celular por última vez esa noche viendo la hora y dispuesto a dormir para no pensar en nada de ello y por fin descansar un poco.
Pero ahora estaba entrando al baño que no había podido darse, y por fin sentirse limpio, ya que aunque sonara increíble, aún estaba sucio por todo lo que había hecho con Aomine en esos casilleros, ahora cada vez que estuvieran ahí, se iba a sentir mal, bueno ya se sentía mal por ello, y más por todas las cosas que él le había hecho a Aomine, cosas de las que no podía sentirse tan orgulloso.
Pero ahora tenía que enfocar su mente en que Himuro estaba en su casa y tenía que apoyarlo, ya que por alguna razón del destino se había peleado con su pareja, lo peor de todo es que se trataba de Himuro su hermano, y una parte de él necesitaba decirle lo que estaba sucediendo con Aomine.
En otro lado de la habitación el timbre sonaba sin detenerse en la puerta de la casa, a lo que Himuro ya vestido pero sin camisa decidió atender, abriendo la puerta rápidamente, ya que el timbre no dejaba de sonar en todo el recorrido hacia la puerta.
—¿Disculpe? —Himuro movió su cabello hacia adelante para poder observar con claridad la figura que estaba enfrente de él y lo reconoció al instante, Aomine lo miró levantando una ceja fijando su mirada fría en sus ojos. Pero Himuro nunca trataba de enojarse con alguien tan rápido.
—¿Kagami? —Puso su mano en el marco de la puerta casi entrando a la casa, pero Himuro no se movió ningún centímetro ante la actitud posesiva.
—¿Taiga? Se está bañando, si gusta pued… —pero antes de que siguiera hablando, fue empujado a un lado chocando en la pared. Aomine se dirigió al baño, abriendo la puerta, al mismo tiempo que rápidamente abrió la puerta de plástico y puso sus manos en el mosaico frío mojado por el agua, atrapando a Kagami entre sus dos brazos, cuando éste volteo rápidamente a verlo.
—¿Aomine? —Casi abrió la boca, tapando lo que más podía en su cuerpo, pero fijando más su mirada en aquellos ojos hechos una furia.
—Bakagami… ¿Por qué demonios no contestas el teléfono ni mis mensajes? —Casi le rugió en la cara, Aomine en efecto estaba enojado, estaba a punto de matarlo con su mirada, pero antes de que se diera cuenta desde la puerta estaba Himuro viéndolo preocupado.
—¿Todo bien Taiga? —Kagami se quedó congelado, "maldito Aomine, estaba desnudo, ¿acaso no podía esperar a que saliera del baño?" Se puso rojo de la sola vergüenza que estaba pasando en esos momentos, cerró el agua para que Aomine no se mojara más de lo que ya lo estaba haciendo.
—Tranquilo ¿Por qué no vas al lugar que me mencionaste? Tatsuya —le sonrió Kagami desde el fondo y Himuro le sonrió, cerrando la puerta del baño. Kagami miró a Aomine que ahí estaba observándolo echando chispas.
—¿Qué demonios haces aquí Ahomine? ¿Recuerdas que hoy tenemos que ir a la universidad? —Pero Aomine se quedó serio mirándolo fijamente, Kagami puso sus manos en sus hombros para retirarlo un poco, pero no logró hacerlo, por lo que lo miró con el ceño fruncido.
—Mi celular se descargó ¿Entendido? No sé porque demonios estas tan enojado —Aomine dejó de fruncir tanto el ceño y bajó las manos, ahora poniéndolas en el marco de la puerta.
—¿Acaso aún no te queda claro? Eres mío Bakagami, ni se le ocurra a ese emo poner las manos sobre ti —Kagami se sorprendió por las palabras, pero no se pudo contener y de su boca salieron grandes carcajadas.
—¿En serio? ¿Tatsuya? —Dijo entre las risas, lo que hizo que el ceño de Aomine se frunciera más y apretara su boca debido al enojo de verlo tan contento.
—Bakagami… —le rugió y el pelirrojo intentó calmarse ante tanta risa que le había dado.
—Ya que todo está bien, déjame salir Ahomine —pero vio una sonrisa formarse en la cara del moreno, escuchó el cerrar de la puerta de plástico del baño y se encontró pegado entre la pared.
—Ni te atrevas Ahomine —sintió su mojado cuerpo pegado en la ropa del moreno.
—¿Por qué no? ¿Un desayuno no me caería mal? —Lo tomó de la cadera atrayéndolo hacia él, mientras que Kagami lo miraba furioso, sintiéndose de nuevo caliente ante el tacto de Aomine. Pero decidió romper todo, dándole un beso a Aomine que hizo que el moreno rápidamente se prendiera y empezara con los besos profundos que solía darle, volteando el cuerpo de Aomine para que la espalda de éste quedara pegada en los azulejos azules del baño.
Kagami abrió sus ojos traviesamente y rompió el beso, empujando a Aomine, saliendo del baño azotando la puerta tanto de la regadera y del baño.
—¡Que te jodan Aomine! —Le dijo a lo lejos el pelirrojo dirigiéndose a su cuarto, mientras que un Aomine caliente sonreía encerrado en el baño.
Nota:
Sé que tarde mucho en actualizar y en verdad quiero pedir disculpas, pero esta vez otra vez la protagonista fue mi lap quien al parecer lentamente quiere pasar al otro mundo (¿?) Además de que tuve muchos altibajos y espero que este capítulo no les falle, no diré que actualizare a tal día, porque siempre les quedo mal. También debo agradecer la ayuda de Zhena quien siempre le dedica tiempo a la revisión del capitulo. Amor a Zhena (?)
Muy pronto subiré el capítulo de un par de ángeles, en donde también les debo actualización, solo esperen que ponga orden, porque todo actúa en contra de ela.
:D
No olviden dejar sus reviews que me motivan a que escriba, aunque sé que no soy la mejor haciéndolo, pero algunas palabritas de amor me dan alegría.
Bueno eso es todo ;D Bye bye~
