N/A: la historia y los personajes no me pertenecen, la trama es de la maravillosa Lisa Jane Smith yo solo la adapto con los personajes de la maravillosa Stephenie Meyer. XD


Capítulo 6

Carlisle se movió rápidamente. Recogió el recipiente de plástico de la mesa y se lo dio a Esme. Ella comprendió. Sintiéndose algo mareada y sin coordinación, dio un largo trago al vaso de agua y se limpió de los labios cualquier rastro de sangre.

—¿Qué estáis haciendo? —Phillip repitió, de pie en la habitación. Con los ojos fijos en Carlisle, cosa que era buena, porque Esme estaba tratando de recomponerse y esconder el mordisco del cuello.

—No te incumbe. — Dijo ella, y en ese mismo instante supo que se había equivocado. Phillip, cuyo segundo nombre era Estabilidad, se veía inestable esta noche.

Mamá se lo ha dicho. Pensó Esme.

—Quiero decir, no estamos haciendo nada. — Repitió. No ayudó. Phil estaba claramente de humor para ver todo como una amenaza para su hermana. Y Esme realmente no podía culparle – les había interrumpido en mitad de un abrazo extraño en una cama de hospital revuelta.

— Carlisle me estaba reconfortando porque tenía miedo. — Dijo ella. No trató siquiera de explicar porque Carlisle estaba con la muñeca sobre la cara de Esme. Pero miró al brazo de Carlisle discretamente y vio que la herida ya estaba cerrada, la marca desaparecía.

—Todo va bien, lo sabes. — Dijo Carlisle, manteniendo su plateada mirada fija en Phillip. Pero Phil casi ni le miró. Estaba mirando a Esme.

No está funcionando, pensó Esme. Quizás está demasiado molesto para ser hipnotizado. O es demasiado cabezota.

Miró interrogante a Carlisle, quién respondió sacudiendo ligeramente la cabeza. Él tampoco sabía cuál era el problema.

Pero ambos sabían lo que significaba. Carlisle iba a tener que irse. Esme se sintió engañada y frustrada. Todo lo que quería era hablar con Carlisle, para revelarse mutuamente el nuevo descubrimiento – y no podía. No con Phil aquí.

—¿Cómo es que has venido? — le preguntó irritada.

—He traído en coche a mamá. Ya sabes que no le gusta conducir de noche. Y también he traído esto. — Puso una caja al lado de su cama. —Y estos. — Le entregó una caja de CDs. —Toda tu música favorita.

Esme sintió como su ira se desvanecía. —Qué amable. — Dijo. Estaba emocionada, especialmente ya que Phil no había dicho "Tú música rara favorita." Como solía llamarla. —Gracias.

Phil se encogió de hombros, mirando a Carlisle.

Pobre Phil, pensó Esme. Su hermano realmente parecía revuelto. Y sus ojos cansados.

—¿Dónde está mama? —Empezó a decir, cuando su madre entró.

—Estoy de vuelta, cariño. — Dijo su madre, con una sonrisa muy creíble. Entonces se vio sorprendida. —Carlisle. Qué bueno verte.

—Sí, pero justo se marchaba ahora. — Dijo Phil claramente. —le mostraré el camino.

Carlisle no gastó energía peleando con él. Se giro hacia Esme y dijo —Te veré mañana.

Había una mirada en sus grises ojos – grises, no plateados – que era solo para ella. Una mirada que nunca había visto antes en todos los años que había pasado con él.

—Adiós, Carlisle. — Dijo suavemente. —Y… gracias. — Sabía que entendería a qué se refería.

No era hasta que estaba en la puerta cuando Phil saltó hacia él, como si tuviera resortes, cuando a ella se le ocurrió algo.

Carlisle había dicho que estaría en peligro si no tomaba suficiente sangre. Pero habían sido interrumpidos casi al empezar. ¿Esme habría tomado suficiente? ¿Y qué pasaría si no era así?

Ella misma no tenía ni idea, y no había forma de preguntarle a Carlisle.

Phil fue detrás de Carlisle todo el camino hasta la puerta del hospital. No esta noche, pensó Carlisle. No podía ocuparse de Phillip North esta noche. Su paciencia se había terminado, y su mente estaba ocupada pensando si Esme había tomado suficiente sangre para estar a salvo. Pensaba que sí – pero cuando antes tomara más, mejor.

—La verás mañana – bueno, pues no será así. — Phil dijo bruscamente cuando entraron al garaje.

—Phil, dame un respiro.

En vez de eso, Phil se puso delante de él y se detuvo en seco, forzándole a detenerse también. Phillip respiraba agitadamente, sus ojos verdes ardiendo.

—Está bien, amigo. — Dijo. —No sé qué crees que estás haciendo con Esme– pero se ha terminado. Desde ahora te mantendrás alejado de ella. ¿Comprendido?

Las visiones de él rompiéndole el cuello a Phillip como si fuera un pincel le atravesaron la mente. Pero Phil era el hermano de Esme, y sus ojos verdosos era muy parecidos a los de ella.

—Nunca le haría daño a Esme. — Dijo secamente.

—Dame un respiro. ¿Vas a quedarte aquí y decirme que no quieres tener nada con ella?

Carlisle no pudo responderle inmediatamente. Ayer podría haber dicho sinceramente que no, que no quería involucrarse con Esme. Porque eso hubiera significado una sentencia de muerte para él y para ella. Solo fue cuando Esme tuvo una sentencia de muerte por si misma que se había dejado llevar por sus sentimientos.

Y ahora… ahora había estado cerca de ella. Él le había tocado la mente, y había visto que ella era más valiente y galante de lo que él mismo pensaba; incluso más compasiva – y más vulnerable.

Quería estar tan cerca de Esme otra vez. Le importaba tanto que hacía que le doliera la garganta. Pertenecía a Esme.

También se dio cuenta de que quizás no fuera suficiente.

Compartir la sangre formaba un vínculo entre los dos. Estaría mal aventajarse de ello – de la gratitud de Esme hacia él. Hasta que estuviera seguro de que la mente de Esme estaba despejada y pudiera tomar sus propias decisiones, debía mantenerse alejado. Era lo que debía hacer.

—Lo último que quiero es hacerle daño. — Repitió. —¿Porqué no te quieres creer eso? — Hizo un intento de hipnotizar a Phil mientras lo dijo. Falló, igual que le había pasado en la habitación. Phillip parecía ser uno de esos raros humanos que no pueden ser controlados por la mente.

—¿Porqué no me lo puedo creer? Porque te conozco. Tú y tus… novias. — Phil consiguió decirlo como si fuera un insulto. —Tienes seis o siete cada año – y cuando terminas con ellas las tiras como si fueran basura.

Carlisle se distrajo brevemente divertido, porque Phil tenía razón. Necesitaba a seis novias al año. Después de dos meses el vínculo se volvía demasiado fuerte.

—Esme no es mi novia y no voy a dejarla. — Dijo, contento por su inteligencia. Había evitado mentir – Esme no era su novia en un sentido normal. Habían mezclado sus almas, eso era todo – no habían hablado de salir juntos ni nada parecido.

—¿ME estás diciendo que no vas a tratar de salir con ella? ¿Es eso? Porque será mejor que estés seguro de ello. — Mientras habló, Phil hizo lo que probablemente fuera lo más peligroso que había hecho en su vida. Cogió a Carlisle por la camiseta.

Estúpido humano, pensó Carlisle. Brevemente consideró romperle cada hueso de su mano. O levantarle y lanzarle a través del garaje hacia el coche de alguien. O quizás…

—Tú eres el hermano de Esme. — Dijo entre dientes. —Así que voy a darte la oportunidad de que me sueltes.

Phil le miró por un momento, después le soltó, pareciendo algo agitado. Pero no tanto como para mantenerse callado.

—Tienes que dejarla tranquila, — Dijo. —No lo comprendes. La enfermedad que tiene… es seria. No necesita que nadie se meta en su vida ahora mismo. Solo necesita….— Se detuvo y tragó saliva.

De pronto Caslisle se sintió muy cansado. NO podía culpar a Phil por estar triste – la mente de Phil estaba llena de claras imágenes de Esme muriendo. Normalmente Carlisle solo obtenía imágenes generales de lo que pensaban los humanos, pero Phillip estaba pensando tan fuerte que casi le atravesó.

Verdades a medias y evadirse no habían ayudado. Era el momento de mentir de verdad. Cualquier cosa que satisficiera a Phil para que Carlisle pudiera irse.

—Sé que lo de Esme es serio. — Dijo —Encontré un artículo en internet. Por eso he venido, ¿Vale? Lo siento por ella. Pero no me interesa excepto como amiga, pero si eso le hace sentir mejor fingiré que me gusta.

Phillip dudó, mirándole sospechosamente. Entonces sacudió su cabeza ligeramente. —Ser amigos es una cosa, pero está mal involucrarse con ella. Al final, fingir no le hará ningún bien. No creo que se sienta mejor ahora – parecía bastante mal.

—¿Mal?"

—Pálida y temblorosa. Ya conoces a Esme; sabes que se excita por cualquier cosa. No deberías jugar con sus emociones. — Entrecerró los ojos y dijo —Así que quizás sea mejor que te mantengas alejado de ella un tiempo. Para asegurarnos de que no te ha entendido mal.

—Lo que sea. — Dijo Carlisle No le estaba escuchando.

—Está bien. — Dijo Phillip. —Tenemos un trato. Pero te aviso, si lo rompes, tendrás problemas.

Carlisle no escuchó eso tampoco. Cosa que fue un error.

En la oscura habitación de hospital Esme estaba tumbada y escuchando la respiración de su madre.

No estás dormida, pensó, y yo tampoco. Y sabes que no lo estoy, y yo sé que tu tampoco….

Pero no podían hablar. Esme quería desesperadamente decirle que sabía que todo iba a salir bien – ¿Pero cómo? No podía contarle el secreto de James. Y aunque pudiera, su madre no la creería.

Tengo que encontrar la forma, pensó Esme. Tengo que hacerlo. Y entonces una ola de cansancio se apoderó de ella. Había sido el día más largo de su vida, y estaba llena de sangre extraña que ejercía ya un poder sobre ella. No podía… ella no podía… mantener sus ojos abiertos.

Muchas veces durante la noche la enfermera vino para tomarle las constantes, pero Esme nunca se despertó del todo. Por primera vez en semanas, el dolor no le interrumpió los sueños.

Abrió los ojos a la mañana siguiente, confusa y débil. Su visión se llenó de puntos negros cuando intentó sentarse.

—¿Tienes hambre? — Preguntó su madre. —te han dejado el desayuno.

El olor de huevos de hospital hizo que Esme sintiera nauseas. Pero como su madre la miraba ansiosa, jugueteó con la comida antes de ir a refrescarse. En el espejo del baño examinó su cuello. Increíble – no había rastros de mordisco alguno.

Cuando salió del baño, su madre estaba llorando.

No era un río de lágrimas, no sollozaba. Solo frotando sus ojos con un pañuelo de papel. Pero Esme no pudo aguantar más.

—mamá, si estas preocupada por decírmelo… lo sé.

La frase entera salió antes de que Esme pudiera pensar en ello.

La cabeza de su madre se movió con horror. Miró a Esme con más lágrimas cayendo. —Cariño… ¿Lo sabes…?

—Sé lo que tengo y lo malo que es. — Esme dijo. Si esa era una mala estrategia, ya era demasiado tarde. —Escuché cuando Charles y tú hablasteis con los médicos.

—Oh cielo santo.

¿Qué podía decir? Se preguntó Esme. Está bien, mamá, porque no voy a morir; voy a convertirme en un vampiro. Espero. No puedo estar segura, porque a veces no se

completa la transformación. Pero con algo de suerte, estaré chupando sangre en unas pocas semanas.

Ahora que lo pensaba, no le había preguntado a Carlisle cuando tiempo iba a durar el cambio.

Su madre estaba respirando profundamente. —Esme. Quiero que sepas lo mucho que te quiero. Charles y yo haremos lo que sea – lo que sea – para ayudarte. Ahora mismo está mirando unos ensayos clínicos – son estudios experimentales para probar nuevos tratamientos en pacientes. Si podemos… conseguirte… algo de tiempo… hasta que una cura…

Esme no podía soportar aquello. Podía sentir el dolor de su madre. Literalmente. Era palpable y parecía resonar en su sangre, mareándola.

Es la sangre, pensó. Está haciéndome algo – cambiándome.

Incluso cuando lo pensó, se fue hacia su madre. Quería abrazarla, y necesitaba ayuda para levantarse.

—mamá, no tengo miedo. — Dijo, su voz apagada por el hombro de su madre. —no lo puedo explicar, pero no tengo miedo. Y no quiero que estés triste por mi culpa.

Su madre la sujetó fuertemente, como si pudiera salvar así a Esme de la muerte. Estaba llorando.

Esme también lloró. Lágrimas reales, aunque no iba a morir de verdad, iba a perder muchas cosas. Su antigua vida, su familia, todo lo que conocía. Se sintió bien llorar; era algo que necesitaba hacer.

Pero cuando terminó, lo intentó de nuevo.

—Lo único que no quiero es que estés triste o que te preocupes. — Dijo ella, y miró a su madre. —¿Así que podrías intentar no estarlo? ¿Por mí?

Oh, dios, parezco Beth en Mujercitas, pensó. Santa Esme. Y la verdad era, que si estuviera muriendo realmente, se iría llorando y furiosa.

Aún así, consiguió reconfortar a su madre, quién se apartó y dejó de llorar. —Realmente eres especial. Esme. — Fue lo único que dijo, pero sus labios temblaban.

Santa Esme alejó su mirada, horriblemente avergonzada – hasta que otra ola de mareo la salvó. Le dejó a su madre ayudarla a regresar a la cama.

Y así es como encontró finalmente una forma de hacer la pregunta que quería.

—Mamá. — Dijo lentamente. —¿Qué pasaría si hubiera una cura para mí – como en otro país o algo – y pudiera ir allí para estar mejor, pero que nunca me dejaran regresar? Quiero decir, sabrías que estoy bien, pero no podrías volver a verme. — Miró a su madre intensamente. —¿Querrías que lo hiciera?

Su madre respondió de inmediato. —Cariñó, me gustaría que te curaran aunque tuvieras que irte a la luna. Mientras estuvieras feliz. — Tuvo que detenerse un momento, después continuó. —Pero, cielo, ese lugar no existe. Ojala fuera así.

—Lo sé. — Esmepeó suavemente su hombro. —solo preguntaba. Te quiero, mamá.

Más tarde en la mañana el Dr. Banner Dra. Loftus fueron a verla. Enfrentarse a ellos no fue tan terrible como se había imaginado, pero se sintió una hipócrita cuando se maravillaron ante su "maravillosa actitud." Hablaron sobre calidad de vida, y del hecho de que ningún caso de cáncer es igual a otro, sobre la gente que había sobrepasado los porcentajes. Santa Esme se retorcía por dentro, pero escuchó y asintió – hasta que empezaron a hablar de más pruebas.

—Nos gustaría hacerte un angiograma y una laparotomía. — Dijo la Dra. Loftus. —Un angiograma es…

—¿Tubos en mis venas…?—Esme dijo antes de poder evitarlo.

Todo el mundo la miró asombrado. Entonces la Dra. Loftus le sonrió. —Suena como si hubieras estado investigando.

—No, es solo que… lo recuerdo de alguna parte. — Dijo Esme. Sabía de donde salían las imágenes – de la cabeza de la Dra. Loftus. Y probablemente debería callarse y no decir nada más, pero estaba demasiado distraída. —Y una laparotomía es una operación, ¿Verdad?

La Dra. Loftus y el Dr. Banner intercambiaron una mirada. —Una operación exploratorio, si. Y las pruebas duelen.

—ESME. — Dijo su madre suavemente. Pero la Dra. Loftus respondió lentamente.

—Bueno, algunas veces necesitamos las pruebas para confirmar el diagnóstico. Pero en tu caso.. no, Esme. No las necesitamos. Estamos seguros.

—Entonces no veo por qué tengo que hacérmelas. — Dijo Esme simplemente. —me gustaría más irme a casa.

Los médicos se miraron, después a la madre de Esme. Entonces sin tratar de ser discretos, los tres se fueron al pasillo para hablar.

Cuando regresaron, Esme sabía que había ganado.

—Puedes irte a casa, Esme. — Dijo el Dr. Banner suavemente. —Al menos hasta que tengas nuevos síntomas. La enfermera le dirá a tu madre lo que debe buscar. —

Lo primero que hizo Esme fue llamar a Carlisle. Respondió al primer tono y dijo —¿Cómo te sientes?

—Mareada, pero muy bien. — Dijo Esme, susurrando porque su madre estaba fuera hablando con una enfermera. —Voy a volver a casa.

—Iré a verte esta tarde. — Dijo Carlisle. —Llámame cuando creas que podemos pasar una hora a solas. Y, Esme… no le dígas a Phil que voy a ir.

—¿Por qué no?

—Te lo explicaré más tarde.

Cuando llegó a casa fue extraño. Charles y Phil estaban allí. Todo el mundo era inusualmente amable con ella, mientras trataban de fingir que todo iba bien. (Esme había escuchado a la enfermera decirle a su madre que era bueno mantener la rutina normal.)

Es como mi cumpleaños, pensó Esme. Como un importante cumpleaños y la graduación todo junto. Cada pocos minutos llamaban a la puerta y llegaban flores. La habitación de Esme parecía un jardín.

Se sentía mal por Phil. Parecía tan agitado – y tan valiente. Quería reconfortarle igual que había hecho con su madre ‐ ¿pero cómo?

—Ven aquí. — Le ordenó, optando por una acción directa. Y cuando le obedeció, le abrazó fuertemente.

—Te sobrepondrás a esto. — Le susurró. —Sé que sí. Nadie ha tenido tanto por lo que vivir como tú. y nadie nunca, nunca ha sido tan cabezota.

Ahí fue cuando Esme se dio cuenta de lo mucho que iba a echarle de menos.

Cuando le soltó, se sentía ligera.

—Quizás sea mejor que te tumbes. — Dijo Charles amablemente. Y la madre de Esme la ayudó a llegar a su habitación.

—¿papá lo sabe? — le preguntó a su madre mientras ordenaba su habitación.

—Traté contactar con él ayer, pero la gente de la estación dijo que se había mudado a Vermont. No saben a dónde.

Esme asintió. Sonaba como su padre – siempre en movimiento. Era un DJ – cuando no era un mago en un escenario o un artista. Había cortado con su madre porque no era muy bueno en ello – o al menos no tanto como para cobrar.

Charles era todo lo que su padre no era: responsable, disciplinado, trabajador. Encajaba perfectamente con su madre y con Phil. Tan perfectamente que a veces Esme se sentía como la extraña de la familia.

—Le echo de menos. — Dijo Esme suavemente.

—Lo sé. A veces yo también. — Dijo su madre, sorprendiéndola. Entonces dijo firmemente —Le encontraremos. Esme. Tan pronto como lo sepa, querrá venir.

Esme esperaba que así fuera. Suponía que después no tendría esa oportunidad.

No fue hasta pasada una hora antes de la cena, cuando Phil y Charles salieron a arreglar cosas de la casa, y su madre se durmió, cuando Esme pudo llamar a Carlisle.

Esme se sintió extrañamente vergonzosa. Las cosas habían cambiado entre ella y Carlisle. Ya no eran simplemente mejores amigos.

Ni siquiera se dijeron "Hola" el uno al otro. Tan pronto como entró, sus miradas se encontraron. Y entonces, por un momento eterno, solamente se miraron.

Esa vez, cuando Esme sintió el dolor en el pecho que siempre venía cuando veía a Carlisle, fue un latido de pura dulzura. A él le importaba ella. Lo podía ver en sus ojos.

Espera un minuto, aguanta, le dijo su mente. No seas tan directa. Le importas, sí, pero no ha dicho que esté enamorado de ti. Hay una diferencia.

Cállate, le dijo Esme a su cerebro. En voz alta, dijo. —¿Cómo es que no quieres que Phil sepa que estás aquí?

Carlisle dejó su cazadora sobre una silla y se sentó en la cama de Esme. —Bueno – digamos que no quiero ser interrumpidos. — Hizo un gesto para dejar el tema de lado. —¿Cómo está el dolor?"

—Se ha ido. — Dijo Esme. —¿No es raro? No me desperté en toda la noche. Y hay algo más. Creo que estoy empezando a… escuchar lo que piensa la gente.

Carlisle sonrió ligeramente, solo con una de las comisuras. —Eso es bueno. Estaba preocupado….— Se levantó y fue a poner el equipo de música de Esme. Los tambores empezaron a sonar.

—Estaba preocupado de que no hubieras tomado suficiente sangre la otra noche. —Carlisle dijo suavemente, sentándose otra vez. —Tendrás que tomar más esta vez, y yo también.

Esme sintió algo temblar dentro de ella. La repulsión se había ido. Todavía tenía miedo, pero era debido a las consecuencias que tenía lo que iban a hacer. No era solo acercarse a Carlisle o alimentarle. Estaban haciéndolo para cambiar a Esme.

—Lo único que no comprendo es porque no me has mordido antes. — Su tono era ligero, pero cuando dijo esas palabras, notó que detrás de ellas había una seria pregunta.

—Quiero decir, — Dijo suavemente. —Lo hiciste con Michaela y Jacklyn, ¿Verdad? ¿Y con las otras chicas?

Apartó la mirada pero respondió calmadamente. —No intercambié sangre con ellas. Pero sí me alimenté de ellas.

—Pero no de mí.

—No. ¿Cómo podría explicarlo? — La miró de nuevo. —Esme, tomar sangre de alguien puede ser muchas cosas diferentes – y los Ancianos quieren que sea algo más que alimento. Dicen que debes sentir la alegría de la caza. Y eso es lo que he sentido siempre – antes.

Esme asintió, tratando de sentirse satisfecha con eso. No preguntó quienes eran los Ancianos.

—Además, puede ser peligroso. — Dijo Carlisle. —Puede hacerse con odio, y casi matarte. Muerte permanente, quiero decir.

A Esme eso le pareció divertido: —Tú no podrías matar a nadie. — La habitación de Esme era clara. Hacía que Carlisle pareciera pálido también, y sus ojos plateados.

—Pero lo he hecho. — Dijo Carlisle. Su voz seca y dura. —He matado sin intercambiar sangre, para que la persona no volviera en forma de vampiro.


holis, lamento mucho la tardanza. bueno espero que les guste el cap, voy a tratar de subir el próximo capitulo pronto.

Alexandra Cullen Hale