Disclaimer: Lamento informarles que Kishimoto me ha dejado plantada en nuestra reunión pautada para ayer, asique en mi despecho y tristeza, sigo sin poseer a Naruto.

NA: Muchisimas gracias a todos los que me han dejado un review y tambien por tomarse la molestia de aclarar mis dudas sobre el Uke y Seme, me ha quedado bastante claro! yo en lo personal estoy acostumbrada a leer SasuNaru, porque bueno es lo que mas se ve no? pero tambien me gusta el NaruSasu, creo que eso de "suke" definiría muy bien por donde me inclinaría en realidad, pero no nos preocupemos por eso ahora que todavia no hemos llegado a esa parte :P

Finalmente, gracias de nuevo y lo prometido es deuda, les dije que la continuación vendría en esta misma semana y aqui está, el capitulo 7! espero les guste, disfruten, advierto que en algunos momentos es angustioso pero NADA de que preocuparse, porque todo es SasuNaruSasu y nada duele :)

La primera vez

Los sentimientos

Maldito Sasuke…

Ese pensamiento cruzaba una y otra vez la frágil mente del rubio. No sabía qué hacer, jamás en su vida se había sentido tan ansioso, desesperado, preocupado y feliz al mismo tiempo. No sabía qué hacer con todas las emociones juntas, solo tenía en claro una de ellas. Sus sentimientos hacia Sasuke. No lo iba a negar, hacía tiempo ya que se había dado cuenta de lo que sentía por el pelinegro, por eso, cuando Sasuke lo había besado la noche anterior, no podía evitar preguntarse si lo había hecho por el muérdago, porque se sentía en deuda con él, o porque de verdad le gustaba el rubio.

Y así otra vez volvió a lo mismo. Maldito Sasuke. Recorrió sus dorados cabellos con su mano ligeramente, tratando de tranquilizarse un poco. No tenía sentido desesperarse tanto, pero realmente estaba empezando a creer que Sasuke estaba molesto con él, estaba empezando a creer que de verdad iba a perder a su mejor amigo. La cuestión era que la noche anterior se habían quedado besándose en ese mismo lugar por alrededor de unos cuantos minutos. El simple recuerdo bastó para que el corazón de Naruto diera un vuelco en su interior. Luego el pelinegro lo había llevado a su casa y prometido que lo llamaría al otro día, el cual era básicamente, hoy. Y eran pasadas las 9 de la noche y todavía no había señales del Uchiha. Él pudo haberlo llamado, en vez de sentarse a esperar, pero el rubio tenía algo llamado orgullo, y no le dejaría ver al Uchiha que realmente quería saber de él, no, el rubio no lo llamaría si él no lo llamaba, su orgullo siempre le ganaría a su desesperación, después de todo, si había algo que el Uzumaki tenía a su favor, era una increíble fuerza de voluntad.

Naruto se dejó caer sobre su cama por milésima vez ese día, suspirando resignado. ¿Para qué negarlo más tiempo? A él le gustaba Sasuke, pero aparentemente el Uchiha no gustaba de él. O eso era lo que estaba dando a entender. Negó con la cabeza. No, Sasuke no parecía del tipo de persona que jugaba con los sentimientos ajenos. Suspiró de nuevo, esta vez de manera más profunda, cerrando sus ojos, volviendo a recrear las imágenes de la noche anterior, y entonces, sin darse cuenta, volvió a lo mismo.

¡MALDITO SASUKE!

SasuNaru

La figura desconectó el teléfono de la mesita, y en un ataque de ira lo tiró lo más fuerte que pudo por la ventana de su apartamento en el quinto piso. Se dejó caer pesadamente en el sillón de la sala y se frotó los lados de la frente con sus dos pulgares, tratando de calmar el nuevo dolor de cabeza que empezaba a hacer efecto en él.

"tsk todo esto es su culpa"

Por lo menos eso era lo que Sasuke quería creer cada vez que lo pronunciaba, pero muy en el fondo sabía que el único culpable era él, no su amigo. Él era quien lo había besado en un principio, todo lo había iniciado él, pero qué se suponía que hiciera, cuando el rubio lo miraba de esa manera con sus enormes ojos azules que al pelinegro tanto le gustaban. No, no me gustan, solo son…especiales. Apretó el puño ligeramente y llevó su otro brazo detrás de su nuca, recostando su cabeza en él, tratando de pensar en una solución para todo aquel dilema que lo estaba comiendo por dentro.

Había despertado esa mañana con la intención de llamar a su amigo para hablar de lo sucedido la noche anterior, pero al momento de coger el teléfono se había dado cuenta de un factor muy importante. No sabía qué rayos le iba a decir a Naruto cuando lo llamara. ¿Cómo podía hablar de ello si ni siquiera él tenía en claro porque había hecho eso? Asique había optado por llamar a alguien más, pero se dio cuenta que no tenía ninguna buena opción. Si llamaba a Itachi tendría que explicar demasiadas cosas, y no tenía tiempo para eso, ni para lidiar con su hermano en esos momentos, luego pensó en llamar a sakura, ¿Quién mejor para ayudarlo que la mejor amiga del rubio? Pero ya que el destino tenía muy en claro joderle la vida al Uchiha, recordó que había bloqueado el número de la pelirrosa y no lo tenía guardado, asique él no la podía llamar, y ella tampoco a él.

Y allí se encontraba, tirado en el sillón tratando de encontrar una solución a todo. Y cuando a Sasuke no le salían las cosas como él las quería, alguien debía pagar por ello, pero en este caso, fue su teléfono. Había tratado de todo para olvidarse del asunto, pero nada daba resultado, todo lo que hacía le recordaba al dobe, entraba a la cocina y lo primero que pensaba era en lo mucho que a Naruto le gustaba el ramen, prendía la televisión y recordaba todas las veces que naruto lo invitaba a ver películas en su casa y se quedaba dormido en medio de ellas, dejando al uchiha viéndolas solo, trataba de oír música y de todo de lo que disponía su ipod eran las canciones favoritas del rubio. Todo se trataba de él. Sasuke bufó molesto y se paró del sillón, entró a su cuarto y empezó a arreglar la cama, estaba decidido, se dormiría temprano y al diablo con todo lo demás. Pero mientras quitaba las sabanas, algo llamó su atención.

Un portarretrato. En él se veían dos figuras, Sasuke y Naruto. La foto había sido tomada en noviembre más o menos, cuando habían decidido ir al nuevo parque de diversiones que habían puesto en la parte baja de Konoha. Y allí estaban, parados frente a las maquinitas, Naruto sonriente como siempre, abrazando con una mano la rana de peluche que Sasuke había ganado para él, y con el otro brazo, abrazando por los hombros al pelinegro. Sasuke por su parte no estaba mirando a la cámara, estaba ligeramente inclinado hacia adelante, por el peso de naruto, y tenía su mirada posada en su amigo. Cuando revelaron la foto, sasuke había declarado que lo miraba molesto porque naruto estaba ejerciéndole mucho peso, pero ahora que se detenía a observar la foto más cautelosamente, pudo notar una ligera curva en la comisura de sus labios. ¿Estoy sonriendo? El simple hecho de pensarlo hiso que el azabache se quedara paralizado ante el nuevo descubrimiento. Estaba feliz porque él estaba feliz. Siempre que estaba con el rubio, aunque tratara de aparentarlo, se sentía lleno, se sentía satisfecho, algo que no había sentido en demasiados años.

El pelinegro dio un brinco, tirando el portarretratos sobre la cama y corriendo a la mesita de la sala para coger el teléfono.

"¡Maldición!" gritó, cuando se dio cuenta que el teléfono no estaba en su puesto usual. Tomó entonces las llaves del carro y salió lo más rápido que pudo del apartamento.

SasuNaru

"¡Ya basta!" gritó el rubio. No podía seguir así, si el uchiha no se decidía a llamar entonces él no se iba a sentar a esperarlo. No era una chiquilla enamoradiza de quince años. Se paró de su cama, donde había pasado tirado la mayor parte del día, esperando una llamada que nunca llegó.

Maldito sasuke

Tomó las llaves de su casa del llavero en la pared, junto con su abrigo que colgaba al lado de la puerta. ¿Qué mejor manera de despejar la mente que yendo a comer un poco de ramen? Una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro del rubio, no había nada que lo hiciera sentir mejor en ese momento como un buen ramen recién hecho. Abrió la puerta de su apartamento lentamente, como esperando que de alguna manera u otra, el teléfono sonara inesperadamente, pero sus esperanzas fueron en vano, eso no sucedió ni iba a suceder. Suspiró resignado, saliendo del apartamento, y girándose nuevamente para cerrar la puerta tras de sí.

"¿A dónde crees que vas Uzumaki?"

Naruto soltó un respingo por la repentina voz, sonando como la chiquilla de quince años que no quería parecer, dándose media vuelta para encontrarse cara a cara con la razón de su penuria.

"A comer ramen Uchiha, no como que lo que yo vaya a hacer te interese realmente"

Naruto pudo notar el asombro en los ojos de su pelinegro amigo, pero simplemente decidió ignorarlo, ya era muy tarde para todo esto. Le pasó por el lado al Uchiha y se dispuso a caminar lo más lejos de allí posible, pero una mano helada lo detuvo al instante. El rubio trató de zafarse, pero Sasuke simplemente ejerció más fuerza sobre él.

"¡Suéltame maldita sea Sasuke!" gritó molesto. Se sacudió violentamente y sin pensarlo dos veces le propició un fuerte puñetazo en la mejilla a su amigo.

Entonces el pelinegro sin más remedio lo soltó, llevando su mano hacia su ahora adolorida cara. A veces se preguntaba de dónde diablos el Uzumaki sacaba toda esa fuerza.

Naruto 4 – Sasuke 3

"¡Quédate quieto y entra a la casa que vine a hablar contigo imbécil!"

"¡Yo no quiero hablar contigo! Te dije que voy a comer ramen…"

En ese momento Sasuke extendió su otra mano hacia arriba, mostrando la funda que había estado cargando desde que llegó. En la bolsa se leía, "Ichiraku Ramen. Delivery"

Un pequeño rubor subió a las mejillas del rubio, quien no pudo articular más que un simple "oh" como respuesta, mientras se disponía a abrir nuevamente la puerta de su casa y adentrarse en ella esta vez con el uchiha siguiéndolo muy de cerca.

Sasuke estaba nervioso. No. Los Uchihas no se ponían nerviosos. O eso era lo que quería parecer. Puso la funda de ramen en el centro de la mesa, y se volteó para ver al rubio de frente, quien lo encaraba con el ceño fruncido. Sabía que tenía que hacer el primer movimiento, ya que naruto estaba visiblemente molesto y probablemente no quería ni verlo. ¿Por dónde empezar, por dónde empezar? Tsk maldición cálmate sasuke no es tan difícil, solo dile que te gusta y ya, eso es todo.

"¿No lo entiendes verdad?"

"¿eh?" el uchiha respondió confundido. ¿Que no entiendo qué?

Naruto suspiró. ¿Acaso sasuke no se daba cuenta de lo que él sentía? Maldita sea pero si era tan obvio, ni la persona más despistada podría pasarlo por alto, pero el uchiha, siendo tan observador, no se daba cuenta que el rubio estaba loco por él. Irónico. Si había venido hasta aquí para rechazarle y darle ramen de consolación, que lo hiciera de una buena vez y se largara de su casa.

"No juegues con mis sentimientos Sasuke"

"No estoy-" el rubio levantó una mano indicándole que se callara, dejando al pelinegro todavía más confundido que antes.

"No puedes besarme porque si, ¡eso no se le hace a las personas maldita sea! Me gustas, sí me gustas, y me molesta que me guste un bastardo arrogante como tú que está acostumbrado a hacer lo que se le pega la gana, sin importarle como se sientan los demás"

En este punto, Sasuke pudo notar que los hermosos ojos de Naruto no estaban mostrando ese usual y marcado brillo de siempre. Estaba lastimado, pensaba que Sasuke no gustaba de él, pero si tan solo se callara y lo dejara hablar por un maldito segundo.

"Lo has entendido mal dobe yo no es-"

"No entiendes nada uchiha solo lárgate de aquí y llévate tu maldito ramen contigo y da-"

"¡CALLATE MALDITA SEA NARUTO!"

El rubio abrió los ojos completamente asombrado, nunca había visto a sasuke tan molesto como en ese momento. El que estaba herido era él y aun así se atrevía a gritarle, hay que ver que ese bastardo tiene agallas. El pelinegro avanzó hacia Naruto, tomándolo por los hombros para que lo mirara fijamente.

"¡No me digas que no entiendo nada cuando el que no entiende eres tú!" gritó, tomando un respiro hondo "No saques conclusiones apresuradas maldición, a mi también…a mi…también me gustas, me gusta todo de ti"

"¿qué?" Al rubio casi se le sale el corazón ante aquello.

"Me gusta tu obsesión por el ramen, me gusta tu extraño gusto por la música, me gusta como cada vez que vemos películas te quedas dormido sobre mi hombro, me gusta como arrugas la nariz cada vez que no entiendes algo, me gusta como sonríes, me gustan las estúpidas bromas que haces, me gusta como sientes la necesidad de lavarte las manos cada vez que te prestan un lapicero"

Naruto se sonrojó. No es que fuera un maniático de la limpieza, sino que había personas que mordían los lapiceros, y él no quería estar agarrando saliva ajena, eso era todo, nada raro.

El Uzumaki estaba completamente pegado de la pared, no tenía a dónde mirar, lo único que podía hacer era observar fijamente a los ojos al Uchiha. Sasuke juntó su frente con la de Naruto, para así tenerlo incluso más cerca, si es que eso era posible. Ya el rubio no necesitaba más explicaciones, no quería saber por qué no llamó, esto era más que suficiente y no podía sentirse más feliz. Subió su mano hacia el cuello del pelinegro, y se inclinó, finalmente juntando sus labios con los del moreno, en un muy ansiado y necesitado beso.

Se mantuvieron así unos minutos más, besándose vorazmente, hasta que el Uchiha se despegó, ganándose un pequeño gemido de protesta por parte del rubio, lo cual le pareció extremadamente tierno al pelinegro.

"Por cierto dobe"

"dime"

"Me debes un nuevo teléfono"

Y con eso, ante la mirada confundida del rubio, volvió a besarlo.