Capítulo 6

Cumpleaños

Cuando llegamos a su casa, me despedí de él y me subí al auto.

La mansión estaba igual, aún Alice no había armado nada, seguramente no quería que yo lo viera. Eso de "Todo tiene que ser una sorpresa, para todos", era literal y… me asustó un poco, usualmente sé que esperar de ella pero hoy no tenía ni idea de lo que estaba planeando.

- ¡Feliz Cumpleaños!. - dijeron todos a unísono cuando entre.

- Gracias. – dije un poco avergonzada.

Mis padres fueron los primeros en acercarse y abrazarme, luego llegaron mis abuelos y mis tíos. La última que me saludó fue Alice, me abrazó y después me agarró la mano.

- Vamos - me dijo emocionada. Me condujo hacia el baño de arriba. Rosalie la siguió; cuando entró, cerró la puerta tras ella.

Alice me agarró de los hombros y me sentó en una silla y comenzó a maquillarme.

Rosalie le pasaba los maquillajes hasta que se aburrió del trabajo y comenzó a peinarme, o al menos trató de hacerlo porque mi cabello estaba todo enmarañado.

- ¿Dónde has estado con el chu... Jacob?. - me preguntó mientras me desenredaba el pelo con cara de horror.

- ¿Qué es lo que estás pensando, Rosalie?, me quedé dormida en la playa, el viento hizo eso, no ninguna otra actividad. – le dije con voz burlona.

Alice rió por lo bajo y Rose aún sin dar mucho crédito a lo que yo le había dicho siguió desenredándome el pelo.

- ¿Qué le hago?. - preguntó después de un rato.

- Dale un poco de volumen y hazle un peinado sencillo, un medio recogido tal vez, eso estará bien, así no se lo sacará. - dijo en tono despreocupado.

En ese momento recordé mi cumpleaños de hacía dos años. Alice me había hecho un súper peinado, pero era demasiado elaborado y no me sentía cómoda. En la mitad de la noche tuve la ayuda de mi madre y me lo terminé sacando.

Cuando terminaron de peinarme y maquillarme, Alice me levantó y me vistió.

- Listo. - concluyó con una gran sonrisa.

- ¿Quieres verte? - me preguntó Rose.

- Por favor. - le respondí nerviosa.

Rosalie me llevó a su habitación donde había un espejo de dos metros.

Cuando me vi no lo podía creer. Estaba vestida al mejor estilo Marilyn Monroe, me habían puesto un vestido violeta, eso hacía resaltar aun más la palidez de mi piel, y unos zapatos de tacón del mismo color. Di un par de vueltas, sólo para verificar que la chica que estaba en el espejo efectivamente era yo y no otra.

- Estás hermosa Renesmee - dijo Rose con un toque de orgullo en la voz. -. Emmett. - susurró luego.

Mi tío apareció al instante. Traía una caja en la mano, mi regalo. Emmett se quedó paralizado al verme.

- Lo sé, me veo ridícula. - le dije medio decepcionada.

- Para nada - me respondió con una amplia sonrisa. -, te ves bellísima, sobrina.

- ¡Hey!, ¡Basta ya!, voy a ponerme celosa - bromeo Rosalie -, cariño, esperamos que esto te guste...

- Claro que me va a gustar. - le dije.

Mi tío estiro los brazos y me dio mi regalo, lo agarré y caminé hacia atrás y me senté en la cama con la caja sobre las piernas. Me dispuse a abrir mi regalo.

- ¡Una notebook! Wow, ¡Gracias!. – dije feliz.

- ¿Te gusta? - me preguntó ella sonriendo.

- Claro que me gusta, me encanta. – dije eufórica.

Me levante dejando mi regalo a un costado y fui a abrazar a mi tía. Después me colgué de mi tío, el me devolvió el abrazo y me apretó muy fuerte, creo que si fuera completamente humana me hubiera sacado todo el aire.

- Es hora de que bajes, ya esta todo listo, los invitados llegaran en cualquier momento. – dijo Alice apareciendo en la habitación sin que me de cuenta.

Salí de la habitación vacilando y me dirigí hacia las escaleras y comencé a bajarlas. Todos se dieron vuelta para verme. Esme se tapo la boca con asombro, Carlisle sonrió ampliamente, Jasper hizo una mueca, había notado mi incomodidad al estar vestida de esa forma pero luego sonrió, mi madre abrió la boca supongo que para decir algo pero la cerro sin articular palabra, mi padre me miraba atónito, en un segundo estaba al pie de la escalera, me extendió la mano, yo la estreche y me ayudo a bajar los últimos escalones.

- Estas hermosa. - me dijo al oído. Me sonroje.

En ese momento todos se me acercaron, comenzaron a abrazarme y a felicitarme, luego comenzaron a darme los regalos.

Mi padre me regalo un auto, con la excusa de que había leído mis pensamientos el día en que me había percatado de que necesitaba uno, pero yo sabia su verdadera intención, quería que alguna vez en la vida dejara de depender de que Jacob me llevara a todos lados, como un método de separación o algo así.

Cuando Esme y Carlisle me mostraron su regalo no lo podía creer.

- OH ¡Por Dios! ¡¡¡Me encanta!!! - dije gritando. ¡Mi regalo era un piano! un piano gris plata, totalmente hermoso y... ¡Sólo para mi! – Gracias, gracias, gracias. - dije abrazándolos.

- Ahora puedes tocar cuando quieras. - me dijo Esme.

Yo había aprendido a tocar desde muy pequeña, mi padre y Rose me habían enseñado. Ellos decían que yo era la verdadera música de la familia, porque ellos habían tenido años de práctica, lo mío era puro talento. Pero yo no lo creo, no es por eso, es porque tuve y tengo a los mejores profesores que cualquiera podría tener.

Recién en ese momento fue que pude ver la decoración que Alice y Esme habían preparado para la fiesta. Estaba decorado con lilas y rosas blancas (mis dos flores favoritas) y tela de raso y tulles violetas decoraban la escalera y las ventanas, era algo hermoso.

Escuchamos un auto acercarse y supe que era el de mi abuelo.

El primero en entrar fue Seth, comenzó a saludar amablemente y con una gran sonrisa a todos, luego llego hasta donde yo estaba, me abrazo y me felicito. Detrás de él me saludo mi abuelo, Charlie es genial, y me conoce muy bien, no hizo ningún comentario sobre mi ropa, sólo me guiño un ojo, me abrazó. Por último entraron Sue y Leah, ellas aún no se han acostumbrado a los vampiros y todo eso, aún tienen un poco de desconfianza, sobre todo Leah que intenta poner su mejor cara mientras Emmett a propósito va a saludarla.

- Feliz cumpleaños. - saltaron las dos a unísono.

- Muchas gracias, gracias por venir. - respondí con franqueza.

Mi abuelo se acercó con un sobre en la mano.

- Esperamos que esto te guste, es de parte de todos nosotros, realmente no lo elegí yo, fue Seth, él que lo propuso, dijo que te iba a gustar. - estaba nervioso, y hablaba rápido.

- Seguro que me va a gustar. – dije.

Estaba en lo correcto, me gusto, Seth conoce mis gustos y sabía que esto era lo que quería. Me regalaron dos entradas para el recital de mi banda de rock favorita.

- ¡Gracias! – les dije.

- Es para que vallas con quien quieras. – me dijo Seth guiñándome el ojo, sin que nadie más que yo lo viera hacerlo.

Yo sonreí. Es porque mi abuelo aun no sabe nada de lo que pasa entre Jake y yo, él no quiere enterarse de ciertas cosas y… tampoco queremos decirle, sabemos que va a resultarle algo… traumático.

Luego de un rato escuchamos otro auto, eran los Black.

Cuando entraron me puse aún más nerviosa de lo que ya estaba.

Comenzaron a pasar por mi mente miles de preguntas ¿Qué van a pensar cuando me vean así vestida? ¿Qué reacción tendrán?. Ellos no están acostumbrados a verme así, ellos están acostumbrados a la Nessie que siempre se viste sencillo, con jeans y zapatillas, a decir verdad, yo también estoy acostumbrada a esa Nessie, y verme así me resultaba muy extraño e incomodo, odio ser la atención, y... en mi cumpleaños y con esta ropa, no iba a pasar de ser percibida.

Billy fue el primero en entrar, yo me escondí, como pude detrás de Jazz, el sintió mi pánico y de repente me sentí muy calmada.

Los recién llegados se pararon frente a Jasper, supongo que no me escondí lo suficientemente bien.

- Sal ya Nessie, queremos saludarte. - dijo Rachel impaciente.

Me corrí dos pasos hacia la derecha y luego avance otros dos más.

Paúl y Billy me miraban con una expresión de sorpresa en sus rostros, Rachel me miraba ¿Feliz? no podía leer su expresión ya que me concentre en Jacob, se había quedado con la boca abierta, literalmente. Paúl estiro el brazo y le dio un golpe en la nuca, el chico reaccionó y cerró la boca al instante.

Billy fue el primero en acercase.

- Feliz Cumpleaños querida - me dijo amarrándome las manos. -, te ves muy bien.

- Gracias. - les respondí poniéndome totalmente roja.

- ¡Nessie! ¡No puedo creer como estas! ¡Me encanta! -. dijo Rachel mientras me abrazaba.

Cuando quise darme cuenta Jacob había desaparecido, mire por encima del hombro de Paúl, estaba sentado en las escaleras.

Fui a buscarlo.

- Hola. - le dije tímidamente - lo sé, no estoy de lo mejor vestida pero... Alice dice que...

- Que estas hermosa. - me dijo interrumpiéndome.

- Bueno... gracias... entonces, ¿Por qué te fuiste y te escondiste?

- No me escondí, es que... tu abuelo. - dijo señalando con la cabeza.

- ¡Oh! es verdad, seria... complicado.

- Exacto. - dijo esbozando una media sonrisa.

- Tengo una idea… ven. – le dije estirando la mano.

Me miro extrañado, pero luego se levanto y me estrecho la mano.

Lo arrastre fuera de la casa y seguí caminando hasta que ya estábamos muy lejos. Antes de que dejara de caminar me agarró de la cintura y me dió vuelta. Nos miramos a los ojos unos segundos, él me miraba como si yo fuera algún tesoro invaluable o algo por el estilo y en cierto modo me sentí un poco incómoda. Pusó su mano sobre mi mentón y levantó suavemente mi cara hasta dejarla más o menos a su altura, mientras seguía mirándome de la misma forma. Entonces se acerco y me beso muy delicadamente.

Yo no quería ese estilo de beso, asíque decidí tomar el control de la situación pasando mis manos por su detrás de su cuello y apretándome aún más contra él, comencé a besarlo con más intensidad, en ese momento mi cabeza empezó a darme vueltas, como usualmente lo hacía, pero esta vez no me importo. En cuanto ambos dejamos de respirar Jake se alejo de mi un paso.

- ¿Qué haces? -. le pregunté recuperando el aliento.

- No quiero que te mueras mientras me besas. - me dijo bromeando.

- Sueles provocar eso en mi. - le respondí acercándome y volviendo a rodearle el cuello con los brazos.

- Y tu en mi, pero ese no es el punto. - me dijo.

- ¿Y cuál es? -. pregunté enfadada. Luego me solté y me alejé medio paso de él, para poder mirarlo a la cara.

- Es que allá - dijo señalando la casa. - hay personas que también te aman y que quieren compartir contigo tu cumpleaños.

- No me interesa, sólo quiero estar contigo. - le dije. Ya no estaba enojada, y eso era lo que me molesta realmente, no puedo estar enojada con él por mucho tiempo.

- Pues tendrás tiempo para estar conmigo Ness, sabes que esto me cuesta más que a ti - me dijo mientras me acariciaba la mejilla. -, pero no puedes dejarlos allí plantados, vinieron a verte...

- Pueden verme otro día. - dije interrumpiéndolo.

Miro hacia abajo, luego se acercó y me abrazó.

- Sólo una vez vas a cumplir ocho años.

- Ocho años de existencia. - lo corregí.

Me miró fijo, serio, parecía enojado, pero no lo estaba.

Bufé.

- De acuerdo, vamos. – fue lo último que dije. Me agarró de la cintura y comenzamos a caminar en dirección a la mansión.

Al llegar Esme se acercó a nosotros.

- Hija te estábamos esperando.

- ¿Para qué? – pregunté.

- Para que estrenes el piano, queremos escucharte.

- ¡Oh! no. - dije nerviosa.

- Vamos, siéntate en ese piano Nessie. - me dijo Jake poniéndome las manos en los hombros y llevándome al piano que mis abuelos me habían regalado.

Me senté, cerré los ojos buscando en mi mente alguna melodía perfecta para la ocasión, alguna melodía que no hubiera tocado mil veces, al no encontrar ninguna comencé a improvisar.

Al terminar, abrí los ojos, todos me miraban embobados.