Los personajes son propiedad de su autora, la gran Rumiko Takahashi, los uso con fines de entretenimiento.

Soun

Unión


No tenía idea de cómo empezó ese sentimiento. No sabría ponerle una fecha. Solo sabía que de pronto, sin darse cuenta, no concebía la idea de su casa sin su presencia.

Cuando llegó su amigo a vivir al Dojo, trayendo con él a su hijo, no se imaginó todo lo que vendría detrás , tantas locuras, personas extravagantes, peleas sin sentido…hasta su llegada. La esposa de su amigo, Nodoka Saotome. De manera callada, fue haciéndose un lugar dentro de la familia, formando parte de ella. Ahora su opinión y apoyo era buscado por sus hijas, buscando el consuelo de una madre. Cariño fraternal. Una lástima que para él, ese sentimiento fraternal había cambiado a uno completamente inapropiado.

Ahora cuando la miraba, ya no veía a una madre, veía a una mujer…una muy hermosa y deseable mujer. Trataba de estar el mayor tiempo posible observándola, sus movimientos suaves, su cadencia al caminar, su voz…esa voz, lo hacía tener sueños inapropiados con ella, y el hecho de saber que entre Genma y su esposa no pasaba absolutamente nada, no ayudaba.

¿Por qué su amigo tenía que contarle cosas tan personales sobre ellos?

El hecho de no tener intimidad por ya no haber confianza era algo que no le extrañaba en absoluto, puesto que Genma le contó todas las aventuras que tuvo con cuanta mujer se le cruzó por el camino. Ahora su amigo no estaba seguro de sentirse satisfecho con una sola mujer, en este caso su esposa. ¡Incluso estaba dispuesto a mirar hacia otro lado si su esposa se buscaba un amante!

Eso le afectaba profundamente, puesto que le gustaría ser ese candidato.

¿Qué secretos se escondían debajo de esa yukata….?

¿Sería su piel tan tersa como parecía ….?

¿Cómo sería su mirada en el fragor de la pasión ….?

Eran dudas que albergaban en su mente y corazón. Dudas que lo perturbaban y confundían .

También estaba el hecho de no saber cuáles eran los pensamientos de Nodoka sobre esa situación, saber que su esposo nunca le fue fiel cambiaba su postura sobre la lealtad o simplemente era una mera eventualidad para ella.

Una noche, cansado de tantos sueños hormonales al estilo de un adolescente, se levantó dispuesto a agotarse entrenando en el Dojo. Al llegar pudo escuchar el sonido de algo moviéndose, casi de un modo imperceptible. Se acercó despacio, dispuesto a averiguar la causa de ese sonido.

Era ella, la causante de sus desvelos. Al parecer también había algo que la perturbaba, porque tenía su katana desenvainada haciendo movimientos de un lado a otro, girando, retrocediendo, en una especie de baile sagrado.

Se sintió privilegiado de poder ser testigo de cómo el filo de su katana cortaba el aire en esa danza privada, quiso contener la respiración para que nada perturbara ese momento.

Sin darse cuenta, sus pies lo fueron acercando a ella de manera lenta , calculada , como si algo superior fuera el responsable de su control.

De pronto en un giro, Nodoka colocó su katana a escasos centímetros de su garganta, pero Soun no sintió temor alguno, sabía que ella se detendría. Ella lo miró directo a sus ojos y eso bastó para que él la tomara de la cintura y la atrajera hacia su cuerpo. Encajaban perfectamente.

Con la katana de por medio, se besaron ansiosos, dispuestos a averiguar el sabor de sus bocas, de sentir su cercanía , su compañía. Deslizó su boca hacia su oreja y mordisqueó el delicado lóbulo haciéndola gemir. Probó con su lengua ese cuello de cisne que tantas noches le robó el sueño.

Sí, era sumamente suave, tal como lo imaginó. Desató su obi, provocando que su yukata se deslizara a la duela de manera lenta, acariciando su cuerpo en el proceso. No le sorprendió darse cuenta que Nodoka estaba desnuda bajo la prenda. Poco a poco se fueron deslizando hasta llegar al suelo y estando ahí, tomó sus manos para pasarlas por encima de su cabeza, logrando que soltara la katana en el proceso. Soun tomó la espada y con suavidad, buscando no lastimarla, pasó el filo por los pezones de Nodoka, logrando que se pusieran rígidos y duros de la excitación que esto provocó en la mujer. Ella, ya enfebrecida de deseo, le quitó su ropa al hombre, con prisas, con urgencia de poder tocar también su cuerpo.

Soun dejó caer la katana y se apresuró a agacharse y succionar uno de sus pezones, levantando la mirada para ver su reacción y la encontró mordiéndose el dorso de la mano. Dejaba escapar unos gemidos suaves que hicieron que su erección aumentará aún más. Le tomó el otro pecho con la mano y también le acarició el pezón. Ella agitaba la cabeza de un lado a otro. Bajó su mano para acariciarle entre las piernas. Su dedo se deslizó fácilmente entre los pliegues, rozando con suavidad su clítoris. Nodoka gimió cuando él fue descendiendo por su cuerpo, besándole y lamiéndola por todos lados. Él se arrodilló entre sus piernas y puso su cabeza entre ellas y su lengua lamió su punto más íntimo. Nodoka cerró sus piernas como por reflejo y le atrapó la cabeza entre ellas. A él pareció no importarle y recorrió con su lengua cada centímetro de su piel.

Soun tomó con sus manos sus muslos y las separó. Entonces tomó con los dientes la excitada protuberancia y la succionó. Nodoka sollozó de placer. El apartó su boca y la miró de manera intensa, Nodoka correspondió susurrando su nombre. De una estocada, se introdujo en su cuerpo hasta el fondo, como tratando de llegar al centro de su ser. Comenzó a moverse a un ritmo lento y ella fue acoplándose a estos movimientos. Soun empezó a jadear al igual que ella. Al escucharla, él empezó a embestirla con todas sus fuerzas. Cada embate le lanzaba descargas de placer. La sensación fue aumentando de intensidad y ella se contrajo contra la dureza de él. Soun no se paró ni desaceleró el ritmo. Nodoka le rodeó las caderas con las piernas y el cuello con los brazos y alargó la cabeza hasta introducirse un pezón de Soun en su boca. La tomó por las caderas y la puso de lado, pasando una de sus piernas por debajo de él y la otra por encima, en una especie de tijera, mientras él se encontraba en cuclillas, volviendo a introducirse en ella, mientras mordisqueaba el talón que tenía a su alcance. Después de unos minutos sintió que toda la sangre se agolpaba en su miembro en una palpitación ardiente mientras gemía fuertemente vaciándose en su interior, sintió cómo los espasmos del orgasmo de ella se contraían en torno a su miembro. Una de sus manos apretó una de sus nalgas al grado de que imaginó que le quedaría la marca en el trasero a ella. Se derrumbó sobre Nodoka y después de un momento, salió de ella y se acostó a su lado. Al pasar los minutos, ambos comenzaron a vestirse y se levantaron. Se encaminaron hacia la casa en silencio y cuando llegaron, Nodoka se detuvo a su lado, lo miró directo a los ojos y le dijo:

-Hasta mañana, Soun querido…-

Lo besó y comenzó a subir las escaleras.

Vaya...pues al final las escuelas sí se unieron después de todo...de forma sumamente agradable.

Bien chicas,pues ahí tienen,éste es el resultado de mi primer historia.

Espero que les haya gustado por qué es para ustedes,mis niñas,las quiero muchísimo y en éste, nuestro primer aniversario, agradezco tenerlas en mi vida.

Con amor

Juany, mamá Nodoka.