-¿A quién se le ocurrió que durmiéramos en habitaciones separadas?
-A ti- contestó Ishizu pensando que esa era una respuesta lógica, ¿no?, después de todo él era quien había decidido que los separaran miles de kilómetros.
Seto sonrió e Ishizu sintió que el corazón se le aceleraba, cuando Seto finalmente le soltó la mano, dio un paso atrás, y aunque le temblaban las piernas, consiguió darle las buenas noches e irse a su habitación.
Seto observó como su esposa corría asustada escaleras arriba y se dijo, que no importaba el tiempo que requiriera, conquistaría de nuevo el corazón de su esposa y salvaría su matrimonio de esa obscura rutina que parecía reinar entre ellos desde hace tiempo; tal vez después de todo el perder la memoria no había sido del todo malo, si con ello había logrado abrir los ojos para contemplar a la hermosa mujer que era su esposa.
**************** ***************************** *****************
Y ahí estaba otra vez esa limosina, la misma que venía por lo menos una vez al mes a la peluquería, con aquel hombre tan serio que dejaba una muy buena propina, aquel motivo por el que la dueña de la peluquería había insistido en atenderlo personalmente la próxima vez que fuera, pero que para sorpresa de Ishizu, Seto había insistido en que fuera Ishizu quién lo atendiera-
-¿Te acordabas de cómo me llamaba?- le preguntó aquella vez emocionada
-No, pero le he dicho como eras
-¿Y cómo soy?
-¿Siempre hablas tanto?
-Si me dices como me has descrito, me callo.
-Bajita, con labios color carmín y apariencia de gitana.
Desde luego, no había sido una descripción que halagara precisamente a una mujer, pero a los 5 minutos, Ishizu ya se le había olvidado y le estaba preguntando cuantos años tenía e intentando averiguar cada detalle que pudiera de él.
Seto nunca hablaba con ella, pero no le importaba que ella si hablara. Cuando le había preguntado cómo se ganaba la vida, él le había respondido que en una empresa; poco después Ishizu vio en el periódico que Seto no trabajaba en una empresa, si no que era el dueño de KaibaCorp.
En otra de sus visitas le había escuchado lamentarse de la muerte de su abuelo y la posibilidad de perder el hogar familiar que adoraba, recordaba claramente que al colgar el teléfono, sin saber muy bien el porqué, se ofreció a casarse con él para impedir que aquello sucediera.
-¿por qué no?- había insistido roja de la cabeza a los pies cuando él la había mirado con las cejas enarcadas. No había sabido de donde había sacado el valor para hacer tal sugerencia, pero había estado dispuesta a hacer o decir lo que fuera con tal de que Seto se fijase en ella.
-Se me ocurren muchas razones- contestó Seto con dureza.
-Seguramente porque eres un hombre muy prudente que se dedica a complicar las cosas- insistió Isis- lo cierto es que tu problema es muy sencillo de resolver, porque lo único que necesitas es una esposa de mentira para no perder tu casa; y yo estoy aquí dispuesta a ayudarte.
-No voy a seguir hablando de este tema contigo. Además, te has metido en una conversación privada.
-Entonces pídele a alguna amiga que te ayude. No seas tan orgulloso- le había aconsejado.
-¿Dónde has aprendido a hablar japonés como una paleta?
-¿Cómo? ¿Qué le pasa a mí japonés?- espeto Ishizu ante aquél insulto
-Utilizas palabras pasadas de época y expresiones arcaicas- rió Seto
-¡A veces eres increíblemente mal educado!
-Has interrumpido una conversación confidencial y me has propuesto algo completamente fuera de lo normal- contestó Seto como a modo de disculpa- ¿qué esperabas que te dijera?
-Solo quería ayudarte…
-¿por qué? No nos conocemos de nada
-Tienes razón – contestó Ishizu dolida pero encogiéndose de hombros- No he dicho nada.
-Cuando te enfadas te pones fea
-Vamos ¿no hay nada en mí que te guste?- preguntó Ishizu
-No- contestó Seto con sequedad
-Venga, seguro que sí- insistió ella
Seto sonrió, algo que asía en muy raras ocasiones, e Ishizu sintió que se le aceleraba el corazón, pero allí se terminó todo. Tres semanas después, la llamó por teléfono y la citó en el restaurante de un hotel, pero claro, que le aclaro que hablarían solamente de negocios.
Mientras le explicaba las condiciones de su futuro matrimonio de conveniencia, Ishizu se dio cuenta que se le había quitado el apetito, justo cuando Seto le ofreció una gran suma de dinero como compensación al favor que estaba por hacerle, claro que ella se negó.
-Piénsalo detenidamente y ya hablaremos
-Si hubiera querido dinero, no me habría ofrecido para hacer esto. No me parece bien aceptar dinero por casarme contigo. Tú quieres no perder tu casa familiar, que ha pertenecido a tu familia por generaciones y yo deseo ayudarte, así que no me parece bien aceptar tu dinero.
Sin embargo, durante los siguientes días se lo pensó mejor y se dio cuenta que el dinero que Seto le ofrecía les haría la vida más fácil a su hermano y a ella, podrían mudarse a un barrio mejor y ella podría abrir su propia peluquería para estar más tiempo con Marick. Al final, Ishizu había terminado por aceptar una décima parte del dinero que Seto le había ofrecido, y fue ahí, cuando aceptó el cheque, que se dio cuenta que había perdido su respeto.
Ishizu suspiró, ya no podía cambiar el pasado, así que había que centrarse en el presente; minutos después Ishizu cerró los ojos y se durmió plácidamente
A la mañana siguiente Ishizu decidió despertarse temprano y tal vez ayudar con algo en la casa así que se vistió con rapidez y salió de su habitación dispuesta a hacer de ese día algo agradable
Así que cuando bajo las escaleras, le sorprendió ver a Humberto esperando por ella.
-Buenos días señora- dijo haciendo una pequeña reverencia- por favor permítame acompañarla al comedor para que tome su desayuno.
-Muchas gracias, Humberto-dijo Ishizu algo aun sorprendida- ¿el señor ya está en el comedor?
-No, señora- respondió el mayordomo indicándole el camino - el señor Kaiba salió esta mañana muy temprano a la oficina de KaibaCorp
-Pero el muy…- Ishizu no siguió con esas pensamientos en voz alta, pues quién sabe qué pensaría Humberto de ella- ¿sabes cuándo planea regresar el señor, Humberto?
-Si señora- respondió abriendo una enorme puerta que dejó ver una enorme mesa como para 20 comensales- el señor dijo que volvería a las 2 de la tarde, para invitar a la señora a comer.
-Gracias por decírmelo Humberto, te lo agradezco
-Es un placer servirle, señora - dijo haciendo otra reverencia- por favor – dijo retirando una silla para que Ishizu se sentara.
Y así lo hizo, se sentó en la silla que Humberto le había acomodado, se acomodo la servilleta y entonces como si la hubieran estado esperando, entró una doncella con el plato que el chef había preparado para ella y decidió que disfrutaría de su adía, hasta que tuviera a Seto enfrente para dejarle muy en claro, que debía recuperarse antes de volver al trabajo, ahí sí que tendría que cuidarse de ella; pues su enojo era tal, que no se salvaría de nada.
-Con su permiso me retiro señora.
-Adelante Humberto- dijo Ishizu y comenzó a degustar el tan deliciosos plato que estaba servido en la mesa.
Ishizu se había pasado su tiempo restante charlando con los empleados y al final se había pasado el tiempo en el jardín, así que cuando vio que se le había hecho tarde corrió escaleras arriba y se metió al baño para darse una ducha rápida y se vistió con un vestido verde que le llegaba un poco por arriba de la rodilla que dejaba sus hombros al descubierto, miró su reflejo en el espejo y decidió que estaba decente para salir; justo en ese momento se escuchó a la limosina parando afuera de la mansión, así que tomo su bolso y se apresuro a salir para encontrárselo en las escaleras.
Seto con un inmaculado traje gris surgió del interior de la limosina y se dirigió a entrar en casa, pero justo en ese momento Ishizu salió de ella como una imagen.
-Hola Seto
-Hola preciosa- dijo Seto tomando su mano para besarla y la dirigió a la limosina, a la que le ayudó a subir, de manera que su cabello llegó a rozar su nariz llegando a él una fragancia a flores silvestres de su negro cabello y él subió tras ella. Una vez dentro Seto pudo contemplar su tentador cuerpo que se veía más tentador con ese vestido verde que evocaba más imágenes a su imaginación, pero si su plan salía como lo había planeado, no tardaría mucho en tenerla en sus brazos de nuevo, se dijo, después de todo, si se habían casado era porque entre ellos había una gran intimidad, y de todas maneras la espera acrecentaría el placer que les esperaba.
Finalmente llegaron a un exclusivo hotel de campo y fueron dirigidos a la habitación que Seto había reservado para la ocasión, había una mesa embellecida por unas velas y cerámica exquisitas, las ventanas se abrían a un balcón de piedra con vistas espectaculares.
Ishizu paseó por el balcón para admirar las impresionantes vistas, parecía estar en una escena que evocaba al romanticismo, sin dudad Seto creería que como pareja eso era una salida de lo más normal, pero ella sabía que no era cierto, pero no importaba, porque tal vez no volvería a vivir algo así nunca más; así que recordaría esa ocasión como un recuerdo especial y, trató de suprimir una punzada de tristeza al pensar en ello.
Entonces Seto salió al balcón para reunirse con ella y le ofreció una de las dos copas de champan que llevaba consigo.
-Brindemos por nuestro matrimonio- propuso Seto
-Que te parece mejor por tu recuperación- dijo Ishizu con frialdad
-Muy bien, dilo, que es lo que te está molestando
-Nada, tan solo el hecho de que esta mañana no estabas en casa- respondió Ishizu enojada- sino en KaibaCorp, cuando te dejé bien claro que el doctor Lester dijo que tenías que descansar por unos días
-Sé lo que dijo el doctor Lester- le corto Seto, dando un sorbo a su bebida – pero ya te he dicho que estoy bien, de manera que fui a echar un vistazo a mi empresa.
-Si claro, y de seguro piensas que dejaré que lo hagas de nuevo, no
-Mira, que te parece si dejamos el tema de momento y mejor nos dedicamos a disfrutar- le dijo Seto acercándose a ella – después de todo lo planeé para eso justamente
-Bueno, puede ser- respondió Ishizu- pero no creas que te estás saliendo con la tuya
-Ni por un momento- le respondió Seto, levantando sus manos como en son de paz
-El paisaje es hermoso- dijo Ishizu después de un momento, volviendo su vista al paisaje- da tanta paz- concluyó cerrando sus ojos
Y entonces sintió como los brazos de Seto la estrechaban hacia él-
-Muy hermoso… pero no más que tú- le escuchó decir mientras sentía su rostro en su pelo
Esto es seducción en toda regla, se dijo Ishizu, sin duda Seto quería conseguir un "acercamiento" entre ellos, pero por más que Ishizu tan bien lo quisiera, tenía que tomar en cuenta que él, en realidad, no recordaba nada de su verdadera relación, y que en realidad Seto nunca haría algo así para ella. De manera que tenía que frenar sus avances y con toda su voluntad se deshizo del abrazo de Seto y se escurrió como un animalito asustado.
-Mira ya están sirviendo la comida, será mejor que nos sentemos- y sin esperar respuesta entró de nuevo a la habitación.
Tal parecía que la tarea de seducir a su esposa tardaría más tiempo de lo planeado, se dijo Seto y siguió a su esposa de vuelta en la habitación, le apartó una silla para que se sentara y la imitó más tarde.
Comieron calmadamente de los deliciosos platillos que les fueron sirviendo y conversaron de cosas triviales, hasta que llegó la hora de volver a casa.
De manera que cuando bajaron de la limosina Seto siguió a Ishizu en todo momento, tomando una de sus manos entre la suya.
-Bueno, ya estamos en casa-dijo Ishizu
-Así es- respondió Seto sin soltarla
-Tengo que subir a mi habitación, sabes- le dijo tratando de liberar sus mano de la suya
-Entonces te acompaño
-Gracias, pero prefiero ir sola
-No me importa, igual te acompaño
-Mira, tardamos tanto en el camino de ida y vuelta y en estar conversando que es tarde – argumento Ishizu mirándolo a los ojos - y ya paso la hora de cenar
-No me importa- le respondió mirándola con deseo- en este momento tengo otro tipo de apetito
-Sabes que- dijo Ishizu soltando por fin su mano- yo sí que tengo sueño, así que buenas noches - terminó de decir y corrió escaleras arriba
Seto se dio cuenta de su nerviosismo, aun que ella se resistía rotundamente, por dentro parecía querer rendirse a él, así que tal vez esa noche podrían estar juntos se dijo, de manera que empezó a subir las escaleras cuando el mayordomo Humberto, apareció; y le informo en tono poco menos que confidencial que tenía una visita desde hace horas.
- ¿De quién se trata?- preguntó Seto molesto por la interrupción
El mayordomo parecía estar dudando de decírselo
-¿A qué viene tanto misterio?- le dijo en tono seco al mayordomo
-Ha venido a verlo la señorita Celine Dureon- contestó Humberto, el mayordomo
Seto apretó la mandíbula porque aquél nombre no le decía nada y eso lo frustraba sobremanera
-¿He hecho mal en dejarla esperar en la salón?- se lamentó Humberto
Seto se preguntó por qué habría de haber hecho mal Humberto en dejar entrar a aquella mujer, pero el orgullo le impidió mostrarse tonto ante un empleado, así que no dijo nada; se limitó a pasar al salón de las visitas donde Humberto había dejado esperando a la invitada.
Al entrar vio que se trataba de una mujer de pelo castaño y ojos verdes, muy guapa, que fue hacia él y lo abrazo con fuerza.
-¿Te haces una idea de lo preocupada que me tenías?- preguntó la mujer – Habíamos quedado ayer, y como no apareciste, pensé que estarías demasiado ocupado, pero cuando me enteré de que habías tenido un accidente decidí venir.
Desconcertado por el saludo, Seto se apartó de ella y la miró con recelo.
-Como puedes observar estoy perfectamente bien, así que no tienes por qué preocuparte
-No sea tan frío conmigo, Seto- protestó la mujer
-¿Estoy siendo frío?- preguntó Seto para ganar tiempo
La mujer hizo un puchero y lo miró de manera provocativa.
-Está bien- suspiró – no debería haber venido porque tu consideras que tu amante debe ser ultra discreta, pero no estamos en el siglo XIX.
Seto se sorprendió ante aquella revelación, pero entonces lo comprendió. Comprendió por qué Humberto no sabía si había hecho bien dejándola entrar; esa mujer llamada Celine Dureon era su amante, y tenía la desfachatez de ir a su casa a pesar de que sabía que era un hombre casado.
Pero eso no era lo peor, si no que eso le hacía ver su propia desfachatez, ya que al parecer su conducta con su mujer no era la más adecuada. Ahora sí que era muy obvio para él, que antes del accidente, no había prestado atención a su matrimonio, ni a su mujer.
-Tienes razón. Creó que hubiera sido mucho mejor que no hubieras venido le espetó. - pero ya que estas aquí, aprovecho para decirte que nuestra relación a terminado.
Celine lo miró enfadada mientras Seto trataba casi de sacarla a rastras, con el objetivo de que esa mujer saliera antes que Ishizu se enterara de todo. No le estaba gustando saber que su vida era un desastre.
¡Ahora entendía por qué su esposa se ponía tan tensa con él!
¿Sabría de la existencia de su amante? Pero que se preguntaba, ¡por supuesto que lo sabía! Ese era el motivo por el que tenían habitaciones separadas y por el que no tenían intimidad.
Seguramente, debido a las indicaciones del doctor Lester, su esposa no habría querido darle ninguna información que le preocupara. Seto se sintió inmediatamente culpable, algo realmente nuevo para él.
Celine intentó hacerlo cambiar de opinión, y al ver que no lo conseguía, lo acusó de ser un hombre cruel e insensible. Seto no contestó.
Al final la mujer se dio por vencida y salió al vestíbulo, justamente cuando Ishizu bajaba las escaleras.
********** ************* ****************** ****************
HOLA DE NUEVO!!!!
ESPERO QUE LES AGRADE EL CAPITULO, SE QUE TARDE LO MIO EN ACTUALIZAR Y DE VERDAD LOSIENTO!!!!!!! Ô_Ô
PERO AHORA SÍ, QUE LE AGRADESCO A TODA LA RAZA QUE LEE EL FINC, SOBRE TODO A AQUELLOS QUE ME LO HACEN SABER CON CADA CAP. A TRAVEZ DE LOS REVIEW.
SE QUE LOS HE HECHO SUFRIR CON LA ESPERA, PERO LES PIDO QUE SIGAN LEYENDO LA HISTORIA Y POR FAVOR NO OLVIDEN DEJAR REVIEW!!!
DE VERDAD MUCHISIMAS GRACIAS!!!!!! ^-^ ARRIBA EL SETO&ISHIZU!!!!!!
