SÉ TU MISMO

Capítulo 7

Buenos amigos

- Este será el primer trabajo del año- dijo el maestro mientras escribía en la pizarra-. Tendrá que tener al menos 10 paginas por delante y por detrás. Cuidado con las faltas de ortografía y con copiar de internet, creedme, si lo hacéis lo sabré. Y no creáis que poniendo varias veces lo mismo con distintas palabras valdrá.

- Pero, ¿cuál es el tema?

- El tema será "La ciencia actual y la ciencia antigua"- dijo el profesor-. El próximo día empezaremos.

- Tengo unas ganas de empezar...-le dijo Peter a Erika, sentada a su lado cuando sonó el timbre.

- Creía que la clase no acabaría nunca- dijo Sam acercándose a ellos.

- ¿Has dejado sola a tu querida compañera?- dijo Erika sonriendo.

- Nos llevamos tan bien que no sé cómo he sido capaz de venir aquí- dijo Sam con tono sarcástico.

- ¿No decías que ya no era borde?- preguntó Peter.

- No, si borde no es- dijo Sam-. Porque para ser borde al menos debería hablar, pero no le he escuchado decir una palabra en todo el día.

- Pues con Eric parece que sí que habla- dijo Peter señalándolos.

- ¿Desde cuándo son esos dos amigos?- preguntó Sam.

- Pues no lo sé exactamente, desde hace unos días- contestó Erika.

- ¿No te fías de Jon pero sí de ella?- preguntó Sam.

- Pues la verdad es que sí- respondió Erika-. Desde que se va con ella parece que nadie se atreve a decirle nada y he visto a Alex defenderle de Shane.

- ¿Alex... defendiendo a alguien?- preguntó Sam sin acabar de creérselo.

- Puede que dé algo de miedo, pero al parecer no es tan mala persona como creemos- dijo Erika.

- Yo nunca he dicho que sea mala persona- dijo Sam-, solo... No sé... Desde luego no me la imaginaba defendiendo a los débiles.

- Mi hermano no es débil- se quejó Erika-. Lo que pasa es que es demasiado bueno como para querer meterse en peleas y por eso no se defiende.


Cuando llegó a su casa su padre aún no había llegado, como siempre, así que abrió la nevera y empezó a cocinar lo primero que vio.

Peter ya estaba acostumbrado a comer sólo, su hermana mayor ya estaba en la universidad y vivía en la ciudad y su padre, bueno, él nunca estaba, para él solo existía su trabajo.

Cuando terminó de comer decidió ponerse a hacer los deberes, lo bueno de que acabase de empezar el curso era que no había muchos aún. Cuando acabó se tiró en el sofá y suspiró, sin saber qué hacer, así que decidió salir a dar una vuelta.

Acabó delante de la casa de Sam. Desde hacía años le encantaba ir allí, toda la familia le había acogido con los brazos abiertos y habían sido un gran apoyo cuando le contó a su padre que era gay ya que, al contrario que los padres de Sam, el suyo no se lo tomó tan bien. Además, Sam y él desde que se conocieron se llevaron genial, incluso muchas veces les confundían como hermanos, comprensible ya que ambos eran rubios con ojos celestes.

Tras saludar a todos, Sam le agarró del brazo y le llevó corriendo a su cuarto.

- ¿Qué es lo que pasa?- preguntó Peter.

- Quiero que elijas- respondió ella llevándolo a su habitación.

- ¿Que elija qué?- preguntó Peter aún más confuso.

- No qué, sino quién- dijo Sam señalando a unos cachorros durmiendo.

- ¿Ya ha tenido las crías?

- Esta mañana- dijo Sam-. ¿No son preciosos?

- Sí...

- Bueno, dime cual quieres- dijo Sam sonriendo.

- Yo... No creo que a mi padre le haga mucha ilusión- dijo Peter.

- No tiene que hacérsela- dijo Sam-. Es un regalo para ti no para él.

- Pero aun así...

- ¿No quieres?

- Claro que quiero- respondió Peter.

- Entonces elige uno.

- Son todos iguales- dijo Peter agachándose junto a ellos.

- Claro que no, este tiene las dos orejas negras y este solo una- dijo Sam poniéndose junto a él-. Y esta de aquí es la única hembra.

- Creo que me quedo con la hembra- dijo Peter.

- ¿Porque pega con tu personalidad afeminada?- preguntó Sam con una pequeña sonrisa.

- Eso es ofensivo y no, me la quedo porque es la más bonita.

- Sabes que te lo digo de broma- dijo ella abrazándole.

- Lo sé, tranquila- dijo él dándole un beso en la frente-. Entonces... ¿Cuándo puedo llevármela?

- Dentro de unos meses- respondió Sam-. Pero puedes venir a visitarla cuando quieras. ¿Sabes ya como la vas a llamar?

- Creo que la llamaré Daisy.