Beyblade no me pertenece…
Gracias por sus lecturas y Reviews… Espero leer más de sus valiosos comentarios…
Gracias a: alei y GirlGryffindor por dejar Review. Espero que la historia cumpla sus expectativas.
Reflexionando un poco se puede dar cuenta de la realidad, de los buenos y malos momentos y de las situaciones que se acarrean con ellos. A veces no es bueno pensar en el futuro, a veces actuar por impulsos nos trae lapsos gratos,
-oO08( Más Vale Tarde Que Nunca )80Oo-
Por Kiray Himawari
Cuando vi a Bryan y a Spencer dentro de la cueva pude percatarme de mis propias condiciones… Me di cuenta que en verdad era tarde para mí…
Capítulo VII ¿Dónde está Kai?
Me costó aceptar la realidad. Tal vez una parte de mi inconsciente deseaba ignorarla. Los proyectos que dejé atrás, las esperanzas… Ignoré tantas cosas. Olvidé los buenos momentos para concentrarme en el pasado, en las cosas que me dolían, que me herían. El arrepentimiento nunca es suficiente para sanar las cicatrices de los demás. Pasé por el mundo dejando marcada cada una de las vidas de los otros; indiferencia, egoísmo, intolerancia, tantas cosas… Me siento culpable, abandoné todo lo que había conseguido una familia de amigos, personas que se preocuparon por mí para ir tras el sueño de sentir el calor de un hogar que nunca existió.
Mi abuelo tendrá su tiempo para entender lo que nos hizo, puesto que, al final, los dos resultamos afectados. Él deseaba un heredero inteligente, fuerte, frío, calculador y perfecto, sin embargo, no lo tuvo. Yo deseaba un abuelo que me recibiera con un abrazo al volver del colegio, un abuelo que narrara anécdotas del pasado de las cuales sonrojarse en frente de todos y a la vez sentirse orgulloso, quería un héroe y nunca lo obtuve… Fuimos tan diferentes…
Cuando descubrí la verdad de sus intenciones sentí un vacío apoderarse de mí. Pensamientos y presentimientos llegaron de golpe. Rabia y dolor por todo mi ser. Me había engañado a mí mismo. Una familia, sólo deseaba tener una familia. Mi madre falleció cuando apenas era un niño y mi padre me abandonó para seguir su propio camino… Me había quedado solo… En mi cabeza quedaba la esperanza de que mi abuelo me amara, que me hiciera parte de su vida, que formáramos una familia nuevamente. Me llevaría a un lugar donde aprendería nuevas cosas, tendría hambre de conocimiento y así fue. Deseaba conocer el poder, deseaba la perfección.
Escuché su risa maquiavélica, un sonido ensordecedor para el alma y el corazón. Enseguida el motor explotó como acordes a su sinfonía. Recuerdo haber caminado por algunas horas hasta que el recuerdo de mis amigos en problemas vino a mí. Intenté volver sobre mis pasos pero estaba muy aturdido, no recordaba cómo es que había llegado hasta allí, todo era confuso. Continué sin rumbo fijo con la única idea de encontrar ayuda, necesitaba encontrar a los otros. Fue allí cuando encontré a Jeremy. Me ayudó, me tendió su mano y su amistad. Comprendí que había abandonado tanto para obtener la felicidad que ya tenía, simplemente no supe darme cuenta a tiempo. Jeremy me ayudó a comprender que aprender la lección cuesta trabajo y más cuando el tiempo se ha terminado, pero nunca es tarde para cambiar y decir lo que se piensa.
Luego de tranquilizar a Ray, principalmente, decidieron buscar la ayuda del Sr. Dickenson, ya tendrían tiempo para exigirle explicaciones a Jeremy. El Sr. Dickenson estaba muy sorprendido y preocupado. Había observado el comportamiento de Kai en los últimos meses, intuía que algo pasaba con el chico, sin embargo sus intentos por acercarse a él habían sido inútiles, ahora tenía una relación estrecha con su abuelo, no creía que fuera malo, pero sí sospechoso, aunque sus dudas fueron apaciguadas con la destrucción de la Abadía; ¡un vil engaño! Jugaron con Kai y Kai se arriesgó, Kai estaba en problemas. Sin dudas ni miramientos emprendieron el vuelo hacia Rusia. Todos viajan con la tensión de ver a su amigo, de encontrarlo y apoyarlo. Kai era fuerte, pero toda fortaleza tiene un límite y más cuando el corazón ha sido tan dañado. Deseaban ver a Voltaire tras las rejas, desean ver a Boris pagar todas sus fechorías, deseaban que Kai estuviera bien. Las horas durante el vuelo fueron eternas, su inesperada llegada a suelo soviético era estremecedora, anunciaba la caída de Voltaire y Boris. Las pruebas ya habían sido recolectadas y ahora estaban en manos de la policía investigadora, era sólo cuestión de poner a salvo a Tala, Bryan, Spencer y Kai. Viajaron a bordo de un helicóptero militar para poder llegar a la zona en donde vivía Jeremy, una pequeña comunidad alejada lo suficiente de la civilización para pasar por un pueblo fantasma. Los nervios aumentaban a cada minuto, el estómago se les contraía por la emoción que experimentaban entre angustia y felicidad, su amigo pronto estaría a salvo
Kai buscaba con desesperación entre sus recuerdos ¿Dónde está Tala? El padre de Jeremy intentaba calmarlo, pero sabía que un alma tan perturbada difícilmente se tranquilizaría con tan vanas palabras, Kai necesitaba paz. Esforzó su mente al máximo y esporádicos recuerdos vinieron a él… Escuchó con claridad la explosión. Luego se vio caminando entre la nieve llevando consigo un paquete naranja. Avanzó a paso lento, sabía que volverían por él, sabía que el clima empeoraría y sabía que era su última oportunidad. Caminó hasta que sus piernas lo traicionaron y sus músculos colapsaron. Soltó el paquete, era en verdad pesado, lo notó por el hundimiento de la nieve, repentinamente notó algo más… Mechones de cabello rojizo resaltaban entre la blancura fría. Con sus escasas fuerzas logró ver que su amigo, Tala, estaba allí, inconsciente, herido y al borde de la hipotermia. Su cuerpo le ardía y le pesaba, no resistiría por mucho tiempo, podía escuchar su corazón acelerado y su respiración cada vez más débil, no era tiempo de flaquear. Arrastró a Tala hasta una de las salientes de la estepa, una especie de cueva que le serviría de refugio por unas horas, horas en las que pasaría la peor parte de la tormenta que se sentía venir y en las que podría recobrar las fuerzas que ya lo abandonaban. Unos cuantos metros, eso era todo. Sentía cada vez menos su propio calor corporal. Encendió una fogata con algunas ramas que logró recolectar a los alrededores, era escasa, pero le serviría por unas horas al menos. Había olvidado el paquete naranja, por lo que se vio obligado a volver, cada paso era sofocante, cada aliento que se escapaba se llevaba parte de su fe. Logró volver y sentarse a un lado de Tala… Luego el encuentro de Jeremy.
El dolor se había ido, las quemaduras ya no ardían, los pulmones ya no sentían el frío aire llegar y su piel ya no sentía quebrarse a pedazos, el sufrimiento físico se había ido. Ahora sólo debía esfumar ese sentimiento de angustia que sentía en el fondo, necesitaba la paz.
La tormenta comenzó justo cuando pisaron el hogar de Jeremy, la búsqueda era muy pesada y ya era el quinto día. El grupo se sentó alrededor del padre de Jeremy, esperaban con ansias escuchar lo que haría al terminar la tormenta, deseaban ayudar al chico, podían sentir su tristeza.
El helicóptero aterrizó con algunas dificultades, la tormenta era fuerte y pronto sería peor. Jeremy sintió un vuelco en su estómago, era tiempo de enfrentar la verdad y revelar a los chicos lo que tanto deseaba evitar, el dolor no se iría, el dolor reviviría y lo que necesitaba era paz.
Llegaron hasta la modesta casa, era pequeña pero acogedora, era un hogar. Se encontraron al grupo de búsqueda allí, sentados en medio de la sala, tomando una taza de chocolate caliente, mas su amigo no estaba allí. Con una mirada suplicante buscaron en la habitación, el padre de Jeremy se presentó y dijo las palabras que todos deseaban oír: "Kai está en la tercera habitación, está junto con sus amigos, aún no despiertan." Fue tan reconfortante, la angustia se fue y la fuerza de Jeremy cayó.
Era un pequeño de seis años cuando sus padres se vieron obligados a salir de Moscú, debían alejarse del mundo, debían ayudar a su hijo, Jeremy era tan especial. Era lo mejor, la gente jamás acepta lo que no entiende, le teme a lo desconocido y huye de la verdad… Hacía tiempo que Jeremy no huía, pero justa ahora deseaba correr y perderse entre el inmenso mundo, deseaba dejarse llevar por lo que dijera el viento.
Sin más se dirigieron hacia la habitación que les había indicado el padre de Jeremy, estaban dos camas individuales y en ellas Bryan y Spencer, ambos en un sueño profundo, pero Kai no estaba allí. Sus músculos se tensaron ¿Dónde estaba Kai? Jeremy se adentró hasta la habitación detrás de ellos…
– Siento mucho lo que debo decirles ahora, pero es mi deber, necesitan saber la verdad sobre Kai. –
Las palabras pronunciadas por Jeremy resonaron en sus cabezas, tanto misterio comenzaba a tener sentido, Kai no estaba, Kai pedía ayuda, Kai estaba…
– Gracias por venir. – se escuchó cual música esperanzadora.
Saltaron para abrazarlo, pero retrocedió, dio un paso atrás y sonrió.
– Muchas gracias por venir. – repitió.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, era cierto, Nunca es Tarde…
