CAPÍTULO N°7: Rivales nuevamente…
Eran las nueve de la mañana. Pan, se encontraba parada frente a la puerta de un club, vestía ropa de gimnasia.
T: -¡Chaparrita!- Gritaba contento, acercándose.
P: -Te dije que no me dijeras así. ¿Estás lista, pequeña?-
Y: -¡Sí!- Confirmaba emocionada.
Podía notarse como la sangre saiyajin actuaba. Pan y Yuri, además de amar al mismo hombre, compartían el hecho de ser ¼ saiyajin. Aunque, para muchos eso es poco, igual, esa parte hervía cada vez que pensaba en luchar. Trunks, se había marchado, dejando a las mujeres de su vida solas.
Pan, se veía muy reflejada en la pequeña niña, le hacía recordar mucho a cuando su abuelo la entrenaba. Ambas, congeniaron muy bien.
Trunks, se encontraba en la C.C. haciendo algunos trámites, cuando se topó con su casi suegra.
T: -¿Videl?-
Vd: -Buenos días, Trunks.- Decía fríamente.
T: -¡Tanto tiempo! ¿Cómo has estado? No recuerdo haberte visto en el cumpleaños de Goten.-
Vd: -He estado bien, gracias. Yo sí te vi en la fiesta, pero preferí no saludar.-
T: -¿Por qué dices eso?-
Vd: -¿Piensas que no sé lo qué pasó con mi hija?-
T: -Yo…- Titubeó al no esperarse esa respuesta. Jamás pensó que Pan le hubiese contado a su mamá.
Vd: -Ella me dijo todo. Ya no puedo sentir aprecio hacia ti, Trunks. Ella no fue la misma desde que te fuiste.-
T: -Lo siento…- Susurró cabizbajo.
Vd: -No es conmigo con quien tienes que disculparte…- Finalizó para luego irse.
P: -¿Te gusta mucho luchar?- Preguntaba mientras tomaba agua con la pequeña.
Y: -Sí, pero, mi mamá no me deja hacerlo…- Decía triste.
P: -"Esa perra…" ¿Por qué?-
Y: -Ella dice que las niñas deben ser princesas. Yo ya soy una princesa, también quiero ser una luchadora.-
P: -A mí también me gusta mucho pelear. Sí, es cierto, las niñas debemos ser princesas, sin embargo, necesitamos saber defendernos de quien quiera aprovecharse de nosotras.-
Y: -Mi papá me contó que a mis abuelitos les gustaba mucho pelear. Sobre todo a mi abuelito Vegeta, él era un príncipe. ¿Sabías?- Mencionaba orgullosa.
P: -Sí.- Reía.
Las pequeñas saiyajines, pasaron largo rato hablando. Tenían muchas cosas en común. Pan, no podía dejar de reír al sentir las ocurrencias de la niña. Casi empezaba a quererla.
G: -¿Qué haces aquí?- Cuestionaba al ver a su mejor amiga en la entrada de su edificio.
B: -Necesitaba verte, tenemos un problema.-
G: -¿Quieres que entremos y allí me dices?-
B: -Sí, mejor…-
Rápidamente, ambos entraron hasta el departamento del joven Son. Él, preparó café y, junto con unos bocadillos, comenzaron a charlar.
G: -Bueno, ¿Qué pasa, princesa?- Decía tratando de no desviar la mirada de sus ojos, ya que, cada vez que veía su preciosa boca, no podía contenerse de besarla.
B: -¿Escuchaste lo que te dije?-
G: -¿Me habías dicho algo?-
Goten, no había oído, porque, como dije antes, sus pensamientos y ganas de besarla lo distraían demasiado.
B: -Bien, escucha. ¿Recuerdas a Ruth? La amiga de tu 'ex'.-
G: -Sí, sí.-
B: -Pues, ella y yo hablamos y, congeniamos bastante bien. Su familia piensa hacer una inversión y comprar algunas acciones.-
G: -¿Y eso qué?-
B: -Bueno, me invitó a una especie de congregación en Tokio. Allí van a haber ciertas personalidades muy importantes, entonces no me queda otra que ir, ya que, debo caer simpática para cerrar el trato. Y, obviamente, me sirve mucho a mí también.-
G: -¿A qué quieres llegar?-
B: -Me pidió que fuera con mi esposo. Así que, ve preparando las maletas que nos iremos a Tokio.-
G: -Tú y yo, ¿Solos?-
B: -Sí. Solos…-
Goten, sonrió mentalmente al pensar que pasaría unos días a solas con su amada.
T: -Vaya, ¿Se durmió completamente?- Dijo mientras levantaba a su hija en brazos.
P: -Debe estar agotada. Es muy fuerte, tiene un gran potencial. Deberías hacer caso omiso a lo que dice Marron y entrenarla.-
Ambos, se dirigían al auto del joven Brief.
T: -¿Y tú piensas que es fácil? Esa mujer está loca…-
P: -¿Le tienes miedo a tu mujercita? Muy orgulloso estará tu padre cuando se entere…-
T: - ¿Quieres que te lleve a tu depa?- Dijo poniendo a su pequeña en el coche.
P: -Creo que fue demasiado por hoy. Me iré a pie.- Concluyó para darse vuelta.
T: -Perdóname, Pan…-
P: -No hay nada que perdonar. Fue mi culpa por pensar que escaparías conmigo.- Mencionó volteando y mirándolo.
T: -No. Fui un cobarde y lo siento.- (Acercándose a ella) -Déjame que te lleve a casa. ¿Sí? De seguro estás exhausta. ¿Podemos hacer a un lado el pasado por un momento? Estoy de paso, no tengo problema.-
P: -Okey…- Suspiró.
Trunks, se comportó como un caballero y no intentó nada. Sólo llevó a Pan a su hogar y se fue.
Iba entrando a la casa de sus padres cuando horrorizado vio a su esposa en la sala.
M: -¡Mi amor!- Gritó eufórica para luego abrazarlo.
T: -¿Qué haces aquí?-
M: -Quedamos en pasar una temporada con tus padres. ¿No lo recuerdas?-
T: -Sí, es sólo que, no creí que vendrías tan rápido. Acostaré a Yuri, en seguida regreso.-
Mientras Trunks se fue, Marron, notó que había dejado su celular allí. Inmediatamente, lo tomó y comenzó a revisarlo. Sorprendida, observó que había muchas llamadas de Pan. Según ella recordaba, ni siquiera tenía su número. No entendía por qué ahora sí.
"Ya estoy aquí." Pudo leer en uno de sus mensajes.
M: -¿08:55 de hoy?-Finalizó para luego escuchar que su marido se acercaba.
T: -Listo. ¿Cómo fue el vuelo?-
M: -¿Me puedes explicar qué demonios haces llevando a mi hija con esa zorra?-
T: -¿Qué?- Cuestionó mientras vio que ella tenía su teléfono móvil. -¿Estabas revisando mi celular?-
M:-¿Qué crees? ¿Qué no sabía que venías a verla a ella? ¡El cumpleaños de Goten fue una magnífica excusa! Y de seguro tu hermanita está metida en esto.- Gritaba.
T: -Baja la voz. Todos oirán.- Murmuraba tratando de calmarla.
M: -Sí, claro. No me interesa. Esa zorrita y tu hermana son aliadas. No me extraña que ella te haya mandado recaditos de tu amante.-
T: -¡No metas a Bra en esto! ¡Y Pan no es ninguna zorra! ¿Okey?-
M: -¡JA! ¿Encima la defiendes? ¿No puedo soltarte la correa unos días que te llenan la cabeza?-
Trunks, tenía unas horribles ganas de golpearla. Odiaba que le hablara mal de sus dos pequeñas. No podía permitir eso. Habían sido cuatro largos años de discusiones similares. Cerró sus puños con fuerza y rabia. Estaba harto de que se saliera con la suya. Perdió cuatro años de su vida con la mujer equivocada. Ella era frívola y malintencionada. No podía compararse con la dulzura que Pan traía consigo. Su delicadeza, era como una flor frágil que debía proteger de una fuerte tormenta. No la golpeó, pero su boca no iba a callar todo eso que sintió todo ese tiempo.
T: -¡Quiero el divorcio!- Gritó aliviado.
Marron, no esperó esa respuesta. Solamente, se tapó sorprendida la boca con sus manos, para luego echarse a llorar.
