Watamote pertenece exclusivamente a Nico Tonigawa al igual que todos los personajes de la serie. Lo único mío es la historia, gracias por leer.


Las clases por fin habían terminado, Tomoko y Miku estaban esperando en la puerta de salida a los dos chicos menores, las dos llevaban ya puestos sus zapatos y su chaqueta, ya que un gélido frío era tan impactante que podía cortarte la piel.

—¡Casi se me olvida Kuroki-chan! Aquí tienes la lista de animes y mangas incestuosos que hice en clase de música.— Miku abrió su mochila y le entregó dos hojas totalmente escritas a su amiga.

—Vaya, sí que tienes...— Comentó la morena tomando las hojas y guardándoselas en su mochila.

A los pocos minutos, los dos menores se acercaron ya igualmente preparados.

—¡Hola! ¿Qué tal las clases chicas?— Preguntó animado Akise saludando con la mano, parándose al lado de Miku, mientras que Tomoki, algo sonrojado, continuó el camino hacia la salida, pasando por al lado de su hermana, portando algo entre las manos.

—Muy bien Keita-kun, tuvimos examen de matemáticas, a mí me salió bastante bien, pero se ve que Tomoko ni si quiera lo sabía.— La nombrada se sonrojó un poco y los dos amigos rieron divertidos ante ello.

—¡Tomoki! ¿Dónde vas tan deprisa?— Akise, que se había puesto a la altura de su amigo pudo ver que lo que llevaba en las manos era un papel; una carta concretamente. —¿Y ésto? ¿Una admiradora, Tomoki?— Akise rió e intentó quitarle la carta de las manos, pero el moreno se defendió forcejeando un poco, las chicas se pusieron a su altura y en un descuido del menor, la Kuroki mayor le arrebató la carta de las manos.

—¡La tengo!— Exclamó Tomoko alejándose de su hermano para que no pudiera cogerle el dichoso papel de nuevo.

La carta era blanca con un sello en forma de corazón color rosa claro, tenía escrito en el reverso "Para Tomoki, léela por favor" con una clara letra femenina.

—Léela Kuroki-san— Rió Akise mientras sujetaba aún al moreno, el cual tenía una cara de incredibilidad y nerviosismo.

—"No la leas..."— Pensó ya sin oponer resistencia al ver que su hermana estaba rompiendo el sello para llegar al interior, donde se encontraba un papel de color rosado con un aroma a vainilla y adornado por los bordes con corazones y estrellas.

—Qué cosa más... cargada.— Comentó Miku acercándose a leer.

—¡No lo hagas!— Exclamó Tomoki zafándose al fin del agarre de su amigo. Los tres jóvenes se quedaron mirando al menor de todos sorprendidos. —No me interesa lo que ponga.— Miró hacia el suelo, luego miró a su hermana. —No... No estoy interesado en ésa chica, y no quiero leer lo que pone.— Respondió fríamente dándose la vuelta y continuando el camino a casa.

Tomoko se quedó mirando la carta, le echó un vistazo rápido y pudo alcanzar a leer "te amo de hace tiempo y..." no era capaz de leer más, arrugó la carta en sus manos y miró a sus amigos.

—Creo que... creo que de-deberíamos dejarlo sólo.— Rió nerviosa rascándose la cabeza. —E-es un poco raro en el sentido de las chi-chicas... No le gusta ninguna.— Rió más nerviosa aún sonrojándose al acordarse de lo que casi sucede en el almuerzo.

—"No le gustan las chicas..."— Un pensativo Akise yacía inmóvil mirando como su amigo se perdía entre la gente. —Creo que deberías ir con él Kuroki-san.— Le comentó dirigiéndose hacia otro camino para continuar a su casa.

—Yo también tengo que ir por aquí Keita-kun.— Miku se puso al lado de Akise y miró hacia Tomoko. —Espero que no le haya molestado... Por favor Kuroki-chan dile a tu hermano que lo sentimos mucho.— Apenada, bajó la mirada y se disculpó con una pequeña reverencia a lo que Akise la imitó.

—Sí por favor, coméntale que estamos bastante arrepentidos.— Se disculpó de igual forma el joven.

—Descuidad, seguro que mañana está genial y como siempre.— Negando con la mano y algo incómoda, la Kuroki mayor se alejó de ellos despidiéndose con la mano, fue a paso lento hasta que los dos amigos se dieron la vuelta para caminar y ella pudo correr como alma que lleva el diablo hacia su hermano.

Tomoki ya había sacado bastante ventaja y estaba a escasos metros de la puerta de su casa, pero la mayor se sorprendió de lo deprisa que podía correr cuando algo le importaba de verdad; con la carta aún en las manos, algo arrugada, divisó a su hermano algo lejos.

—¡Tomoki!— Exclamó fuertemente, lo que hizo que se giraran algunas personas más aparte del nombrado. —¡Espérame!— Casi sin aliento y con un pequeño corte en la cara a causa del frío polar se acercó a su hermano y le abrazó sin si quiera mirarlo.

—Tomoko...— El corazón del menor sentía que iba a salir disparado, tragó saliva y levantó con sus manos el rostro de su hermana, viendo en él, un pequeño corte cerca del lóbulo. —¿Qué te ha pasado?— Preguntó acariciándolo.

—Oh, n-nada es sólo que hace mucho frío.— Rió nerviosa aún sin soltar el abrazo.

—Tonta...— Se acercó a su hermana, lo suficiente para notar sus respiraciones, sus labios iban directos a los de ella, la boca de la mayor entreabierta lo esperaba con ansia, su respiración agitada crecía por momentos, se pararon un segundo y Tomoki cerró los ojos posicionando un suave y dulce beso... en la mejilla de su hermana. Tomoko cerró los ojos, su corazón se había calmado un poco, al igual que el del menor; los dos miraron al suelo avergonzados y se separaron del abrazo.

—¿Vamos a casa?— Preguntó el menor dando media vuelta y siguiendo el camino.

—Sí... claro.— Respondió la Kuroki mayor caminando a su lado, en silencio y sin mirarse, aunque se notaba de sobra el sonrojo en las mejillas de ambos.

Después de unos escasos quince minutos, llegaron a la puerta de su casa, Tomoki abrió su mochila y sacó las llaves de ella para abrir la puerta.

—¡Bienvenidos hijos míos, a la cena le queda un rato, subid y haced los deberes!— Se escuchó a la cabeza de familia desde la cocina.

—Hola mamá, vale vamos.— Dijeron al unísono los hermanos Kuroki, pues esa frase era el pan de cada día en la casa.

Se quitaron los zapatos y subieron la escalera. Mientras estaban de camino a sus habitaciones, Tomoko se paró y miró a su hermano.

—To-tomoki ¿Tienes deberes? Pudo ayudarte si quieres.— Rió nerviosa. —"Es un poco patética la escusa para poder estar con él..."— Pensó para sí, esperando un rotundo NO por respuesta.

—"¿Qué... qué digo? Quiero estar con ella, pero estar con ella es raro... Me siento raro."— Meditó por unos instantes, luego la miró y respondió. —¿Sabes algo sobre biología?— Comentó entrando a su cuarto y dejando la mochila el en suelo.

—Cla-claro que sé.— Respondió la mayor entrando también a su propio cuarto y dejando la mochila en el suelo también. —Yo no tengo ejercicios hoy, así que tengo libre.— Comentó desde su habitación mientras se desvestía para ponerse el pijama.

Se quitó la falda y las medias, guardándolas en el armario, quedando sólo con la camiseta y la ropa íntima de la parte de abajo, entonces Tomoki entró y se la quedó mirando; Tomoko que continuaba hablando sobre sus conocimientos en biología no se percató de que la observaban; se quitó la camiseta quedando totalmente en ropa interior y dejó ésta en el armario también.

—"Aguanta... Es tu maldita hermana... ¡Tomoki! Por favor, aguanta."— Su cabeza era un ciclo de emociones, su mente volaba. Su hermana no tenía un cuerpo de modelo, pequeña; poco pecho... Pero ese estúpido trasero tan atractivo estaba haciendo que su imaginación volara ¿Y esas piernas? ¿Cómo se verían totalmente desnudas y enredadas a su cadera? —"¡Basta!"— Si el menor no paraba ahora alguien en su cuerpo despertaría, y aún le quedaba mucho para acostarse y tener... un momento de paz. Lentamente se alejó de la habitación de su hermana, que ya se estaba poniendo el pijama, ya que ni si quiera se había dado cuenta de la presencia del menor, y se dirigió a su habitación para sacar los libros correspondientes a la materia que debía terminar.

—Bueno, ya estoy. ¿Aún no te has puesto el pijama? Venga, eres un vago... Luego me dices a mí.— Comentó la mayor algo molesta, sentándose en la silla de escritorio. —Póntelo, yo miraré a ver qué tienes de tarea.— Le ordenó con la mano, dando la vuelta a la silla y leyendo los ejercicios. —"Vaya... pero si yo he dado ésto, es sorprendente que me acuerde."— Rió para sí mientras continuaba leyendo.

Tomoki se quitó los pantalones y los dejó encima de la cama, cogiendo los del pijama y poniéndoselos; cuando se iba a quitar la camiseta miró a su hermana. —Eh, enana.— La nombrada se giró, y entonces el menor procedió a desnudar su torso.

—¿Qué... qué quieres?— Embobada la mayor de los Kuroki se que´do fijamente mirando el esbelto y fornido cuerpo de su hermano, el deporte ayudaba a que los abdominales se marcaran y esa perfecta V al final del abdomen quedara increíblemente atrayente; sin hablar de sus musculosos brazos.

—"Será divertido tontear un poco"— Rió para sus adentros, acercándose a su hermana la cual le miraba sonrojada y algo asustada aún sentada en la silla. —¿Qué? ¿Cómo van los ejercicios? ¿Sabes ayudarme?— Preguntó dando la vuelta a la silla para que la mayor quedara mirando el libro y él posicionado detrás de ella, agachando un poco su cuerpo para que su cabeza quedara a la altura del cuello de ella. —Si no puedes da igual...— Le medio susurró al oído, dirigiendo su vista al pequeño escote que dejaba vía libre a la imaginación del moreno.

—Cla-claro que sé...— Casi sin aliento y tan roja como un tomate, la mayor de los Kuroki clavaba su vista en el libro sin articular ni un músculo, notando ahora como el suave roce de la mano de su hermano tocaba lentamente la mejilla donde tenía el pequeño corte que se había hecho antes. —N-no duele, está bien.— Comentó rozando sin quererlo la mano del menor.

Los dos se estremecieron y la morena giró su cabeza, quedando a escasos diez centímetros de la del pequeño, sus respiraciones eran notoriamente agitadas ¿Eran tan estúpidos como para negar la atracción evidente que sentían?

—"¿Qué hago...?"— Se preguntaba Tomoki una y otra vez en su cabeza mirando aún como su hermana estaba tan cerca de él que podía escuchar el latido de su corazón. —"¿La beso? Antes la besaba y no pa-pasaba nada."— Recordó cuando eran pequeños como Tomoki besaba a su hermana una y otra vez, como la amaba y como quería estar con ella a cada rato. ¿Era lo mismo no? —"Vale..."— Se armó de valor y posicionando su mano entre el denso y oscuro cabello de su hermana mayor, la acercó para sí rozándose las puntas de sus narices, Tomoko giró un poco la cabeza y con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta rozó los labios de su hermano con los suyos propios.

—"¿Qué es ésta calidez?"— Pensaba la mayor notando como su hermano menor iba presionando algo más sus labios contra los de él hasta que se fundieron en un beso, los dos cerraron los ojos sintiendo cada segundo; ninguno de los dos quería separarse pero unos pasos procedentes de las escaleras les obligó. —"Mierda..."— Pensó la mayor escuchando como su madre tocaba a la puerta.

—¡Tomoki, Tomoko a cenar!— Exclamó Chichioya a los dos hermanos. —No tardéis que se os enfría.— Finalizó bajando de nuevo por las escaleras.

Tomoko estaba con la mirada perdida en el libro aún sentada en la mesa y el menor estaba ya con la camiseta puesta sentado en el borde de la cama. Los dos esperaban que el otro diera el primer paso para hablar, decir algo, la tontería que fuera... Pero no éste silencio.

—Bu-bueno... Vamos a cenar idiota.— Comentó la mayor bajandose de la silla tan sonrojada que parecía tener fiebre.

—Espera Tomoko.— El menor tomó el brazo de Tomoko cuando ésta pasó por su lado; mirando cada uno a un lado, Tomoki le propuso. —Puedes dormir hoy conmigo... Si quieres, claro, no digo que...— La mayor se dio la vuelta y le miró, a lo que él la imitó. —¿Mh?— Se extrañó. —¿Qué pasa?— Preguntó aún extrañado.

—Tomoki... Querido hermano, no tienes porqué avergonzarte de ése beso... ¿A caso no recuerdas que siempre lo hacíamos de pequeños?— Rió algo nerviosa e incómoda, a lo que a Tomoki le pareció tierno y con una sonrisa dulce en su rostro la acercó a él estirando un poco del brazo que aún tenía cogido y la besó de nuevo.

—Tienes razón, me gustaría retomar esa costumbre, me gusta besarte.— Respondió el moreno con una voz y cara increíblemente seductoras.

—"Me voy a desmayar si vuelve a hacer eso..."— Pensó la mayor algo mareada a causa de las emociones. Se incorporó un poco y nerviosa se despidió de él con la mano mientras salía de la habitación.

Tomoko bajó primero y se sentó en su sitio de la mesa; la madre que se encontraba viendo la televisión la vio y fue con ella a sentarse.

—¿Estás bien amor? Estás algo roja, no tendrás fiebre.— Le preguntó su madre preocupada al verla tan sonrojada.

—Sí mamá, tranquila.— Sonrió tomando un largo trago de agua y después cogiendo sus palillos para comer el rico tofu que su madre había preparado. —Vaya cena, qué rico ¿A qué se debe ésto?— Preguntó Tomoko algo sorprendida, ya que su madre para cenar solía hacer arroz o algo bastante sencillo.

—Tomoko... Ahora que no está Tomoki quiero decirte algo.— Tendréis que quedaros solos, puesto que me iré a Osaka con tu padre, tendrá que quedarse ahí unas semanas quizás meses y no quiero que esté sólo; le han ofrecido la estancia en un pequeño hotel a gastos pagados y ha pedido que si podía ir, por supuesto le han dicho que sí... Con el dinero que tiene esa puta empresa podrían habernos dado un hotel de cinco estrellas...— Apretó la servilleta con fuerza, Chichioya no era una mujer que tuviera muy buen humor... Tomoko rió. —Pero bueno cariño... ¿Sabrás cuidar de tu hermano, verdad? Sólo serán unas semanas, como mucho un mes.— Sonrió acariciando la cabeza de su hija, bajando a la mejilla.

—Por supuesto mamá.— La mayor de los hermanos dejó los palillos en la mesa y se acercó un poco a su madre para abrazarla.

—No os hagáis mucha comida basura...— Se burló divertida acariciando de nuevo la cabeza de su hija y separándose para cenar. —Luego se lo comentaré a tu hermano, de momento no digas nada.— Sonrió y miró como el nombrado aparecía por la cocina detrás de su hermana.

—¿Tofu? Vaya, qué bueno.— Comentó el menor sentándose en su asiento y disponiéndose a comer. —¿Papá no vendrá hoy tampoco?— Preguntó extrañado; las dos mujeres se miraron.

—No hijo, hoy no vendrá, pero tú comete su plato también.— Rió algo nerviosa.

La cena transcurrió tranquila, la cabeza de familia le comentó al menor lo que iba a pasar de ahora en adelante, él hizo un comentario sobre el tipo de cocina de su hermana y acto seguido recibió un fuerte golpe en la cabeza por parte de ésta, la madre rió divertida ante la imagen y al rato juntos recogieron la mesa y lavaron los platos.

—Tranquilos, podéis iros a dormir, son las once y veinte de la noche.— Comentó mirando el reloj colgado de la pared de la cocina. —Debéis madrugar mañana, así que venga a dormir.— Finalizó dirigiéndose a la sala de estar para ver un rato la televisión.

—Buenas noches mamá.— Dijeron a la vez los hermanos subiendo las escaleras.

—¿Entonces duermes aquí o no?— Preguntó el menor apoyándose en la puerta de su habitación.

—Sí... Iré a lavarme los dientes.— Comentó la mayor intentando ganar algo de tiempo.

—Vale, luego iré yo.— Comentó el menor abriendo la puerta y entrando a su habitación.

Tomoko se apresuró a ir al baño y cerrar la puerta, se sentó en el suelo y respiró profundamente. —"Está bien, sólo vais a dormir... está bien."— Se quedó un rato pensando con los ojos cerrados y luego se levantó, se lavó los dientes y se quitó la traba que llevaba aún destapándole le ojo, suspiró y salió del baño.

—¡Ya puedes entrar!— Comentó la morena dirigiéndose a su propia habitación.

—¡Voy!— Se escuchó.

La morena se sentó en la cama y abrió la mochila, debía prepararse los libros del día siguiente, entonces encontró los papeles donde se encontraban los nombres de todos los animes, series y parejas incestuosas que su amiga Miku le había escrito, sonrió, lo dejó encima de la cama y se preparó la mochila.

Una vez lo hizo, tomó uno de ellos y se quedó con el nombre de la primera que leyó. "Sora x Shiro de No Game No Life" —"Vaya..."— Pensó mientras cogía su tablet y buscaba alguna imagen en Internet, se sonrojó al pensar que eran hermanos y en algunas imagenes estaban... besándose algo... algo... demasiado sensual. Tragó saliva y dejó la tablet en la cama, apagada.

—Vamos a dormir, enana.— Le tocó a la puerta el mayor y la nombrada se dirigió a la habitación con él. —¿Quieres que cierre la puerta? Hace frío.— Comentó cuando llegaron al cuarto.

—Va-vale.— Respondió tímidamente metiéndose en el lado cerca de la pared, arropándose hasta arriba.

El menor no tardó en pegar su cuerpo al de la morena para resguardarse un poco del frío, y es que en invierno es mejor dormir... acompañado.

Pasaron unos escasos minutos cuando la traviesa mano del hermano menor comenzó a deslizarse por las caderas de Tomoko.

—Idiota...— Susurró casi inaludiblemente la mayor.

—Dime que pare.— Le dijo algo amenazante.

Un silencio se pudo escuchar en toda la habitación, la mano del menor continuaba bajando por la cintura, metiéndose por debajo del pantalón, acariciando la blanca y suave piel de la mayor.

—Siempre me pides cosas así cuando entras a mi cuarto, siempre estás diciéndome que te enseñe mi... eso y ahora mírate.— Rió algo tímido pero seductor.

—No sabía que fuera tan vergonzoso...— Comentó sonrojada la mayor, pero con mucho valor giró su cabeza y besó la comisura de los labios de su hermano, dándose la vuelta quedando boca arriba en la cama, dejando vía libre a la mano del moreno; la cual se deslizó ésta vez hacia arriba, metiéndose bajo la camiseta de la mayor, rozando levemente el pecho izquierdo de ésta.

—Tomoki...— Soltó un pequeño gemido, era una experiencia nueva para ella y le gustaba, pero más le gustaba quién la estaba realizando.

—¿Dónde quieres que acabe ésto?— Preguntó el menor tragando saliva, pues si empezaba sabía perfectamente que no podría parar.

—Vamos a tener la casa para nosotros solos... pronto.— Una bombilla se encendió en la cabeza del menor.

—"¿Se está refiriendo a hacer...?"— Pensó ojiabierto el pequeño sacando la mano lentamente de la camiseta de su hermana, posándola encima de su vientre.

—Vamos a dormir, ya habrá tiempo.— Sus labios rozaron los de Tomoki, y acto seguido se dio la vuelta para dormir.

—"A veces se nota que soy el pequeño..."— Sonrió ante el tierno acto que tuvo su hermana, se posicionó a su lado y la agarró fuerte por la espalda para dormir.


¡Hola! Bueno, espero que esta semana de increíble vagueo, sin ganas de escribir y la inspiración que no venía la muy... Haya sido compensada con un poquito de grr, ajsdhla.

¿Qué tal os va todo? Espero que bien, me alegran vuestros comentarios, es más, he hecho un pequeño comentario yo también sobre las parejas que me comentó Mary-animeangel ¡Me han gustado mucho! Gracias. ^_^

¡Muy agradecida a las tres chicas que siguen mi historia y ponen comentarios!

También muy, muy, muy agradecida a mi novio y a mi gran amiga Vania por leerme y no decirme pesada, jasdhlkja. Os quiero, mucho. -corazón- xd

¡UN SALUDO, UN BESO Y HASTA PRONTO!