Disclaimer:Los personajes de Kingdom Hearts no me pertenecen, yo sólo hago esta historia con usos de diversión, cualquier hecho de la realidad que coincida con esta historia es sólo coincidencia.
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"Sorpresas En El Crepúsculo"
Capítulo 7
Acercamientos Discretos
Aquel campus era bastante amplio. En la cancha de deportes podía haber gran número de talleres deportivos trabajando simultáneamente sin que se toparan o molestaran. Las porristas, como siempre, bailaban y hacían sus acrobacias al mismo tiempo que proferían sus gritos animando a la Secundaria Villa Crepúsculo, mientras que los jugadores del equipo de fútbol ocupaban una parte del área para su práctica y los de rugby otra.
Y aquella rubia simplemente se limitaba a mirar desde las gradas. Todo era más tranquilo allí. Observaba cómo Selphie y un par de chicas con las que compartía unas cuantas clases practicaban sus acrobacias, mientras Sora y Riku se limitaban a seguir las jugadas de su equipo de fútbol y aguantar los gritos de su entrenador (el cual gritaba muy fuerte, pues ella desde allí escuchaba lo que decía a un volumen considerable).
Ahora, ¿Por qué estaba ella allí? Era sencillo, esperaba a Sora para trabajar en el proyecto de Química en casa de Xion. La chica de cabello negro se había marchado antes que Naminé y Sora le había ofrecido llevarla. Obviamente aceptó quedarse a esperarlo antes de intentar ubicar dicha casa. Con su sentido de orientación, no quería que se repitiera lo de la plazotea del tranvía.
- 5, 6, 7, 8… ¡Y! – Escuchó gritar a la capitana del equipo de porristas. Seguido de eso, vio como Selphie volaba por los aires.
Naminé jamás en la vida había sido buena en los deportes, bastaba con que intentara hacer una voltereta y saludaba al suelo de manera no muy agradable. Sin embargo, siempre había sentido curiosidad por algunas actividades; como bailar o lanzarse en paracaídas. Sí, ambas muy diferentes una de otra.
La rubia suspiró sonoramente ante el pensamiento de su curiosidad hacia el baile. Tampoco tenía ritmo. Eso lo había descubierto por sí misma bastantes veces, sobre todo en los eventos de su antigua escuela. En dichas actividades, apenas ella comenzaba a moverse al sonar de la música, empezaban los murmullos o las risas de los que estaban alrededor. Obviamente, esto no era para nada encantador para ella.
La chica sacudió la cabeza ante ese recuerdo molesto y sacó su libro de Matemáticas para resolver ecuaciones. Aquel ramo era muy complicado para ella, por lo que se había prometido al menos tres veces a la semana trabajar en los ejercicios que salían en ese bendito libro. Estaba en el cuarto ejercicio, cuando sin previo aviso alguien la abrazó por detrás.
- ¡NAMIIIIIII! – Aquel grito le atravesó el cerebro de un extremo a otro, provocando un salto enorme en su asiento. Ya sabía de quien se trataba. Es decir, si Selphie estaba en la cancha practicando, solo podía tratarse de...
- ¡Por Dios Demyx! Luego te quejas de que te asustan las películas de terror… - Respondió Naminé sonriendo y riéndose. El adolescente alzó una ceja y sacó la lengua como respuesta, provocando otra risita en su amiga.
- ¡Vaya, vaya! ¿Y qué haces aquí aún, Nam? – La chica se volteó al escuchar otra voz conocida a su costado izquierdo. El pelirrojo se sentó a un lado de la rubia, mientras Demyx se ganaba lugar en el otro costado de esta.
- Nada en especial, solo espero que Sora termine su entrenamiento mientras hago estos endemoniados ejercicios – Respondió Naminé, mostrándoles a sus amigos de la infancia el libro de Matemáticas. En ambos la reacción fue distinta, Demyx colocó una expresión de espanto total, mientras Axel sonrió divertido ante la cara de su amigo. Naminé se rió y prosiguió – Tenemos que ir a casa de Xion a empezar nuestro proyecto de Química.
- ¿Química? Eso suena mejor… ¿Qué tienen que hacer? – Preguntó el pelirrojo. Naminé suspiró.
- Hay que presentar un experimento innovador para la feria de fin de semestre. Es el examen final, vale el 30% de la calificación – Explicó la rubia, evidenciando lo complicado que era para ella aquel proyecto. Axel colocó un semblante pensativo antes de responder.
- Ahora tengo un par de horas libres antes de ir a trabajar, si quieres, puedo ir a ayudar… - Ofreció el chico. Naminé lo miró algo sorprendida, provocando que su amigo frunciera el ceño - ¿Qué? ¿Sorprendida de que me guste la Química?
- Ehh… Sólo un poco – Admitió la rubia. Demyx y Axel explotaron de risa. Naminé los miró y se les unió. Era increíble, cada vez que la menor de los Strife compartía con los chicos, no se sentía tímida para nada. Jade e Iris estarían impresionadas de la facilidad que tenía su mejor amiga para mostrarse frente a su nuevo grupo de amigos.
- Hey Axel, ¿Y Roxas? – Preguntó el chico de cabello claro de pronto. La chica, sin quererlo, colocó una mueca de descontento que duró apenas un par de segundos. El pelirrojo lo notó, pero optó por responder la pregunta del guitarrista en vez de decirle algo a su amiga.
- Fue a la casa de Hayner, ya sabes, estudiando Matemáticas… - Respondió. Entonces, Demyx sonrió ampliamente.
- ¡Oye! Ahora que lo pienso, Roxas es bastante bueno en Matemáticas, ¿Por qué no le pides que te enseñe, Nam? – Dijo el músico. Axel observó la cara de Naminé, y notó que por menos de dos segundos sus labios se apretaron y sus azules ojos mostraron una chispa de descontento.
- No, no creo que sea necesario, Demyx. Ya tengo suficiente con que esté en mi misma clase – Dijo la rubia con un intento de sonrisa dibujado en el rostro.
Axel quizás lanzaba como broma muchos temas y se hacía el tonto con muchas cosas. Sin embargo, había algo que tenía claro: Roxas y Naminé tenían una química extraña.
Es decir, se soportaban la mayoría de las veces, pero al momento en que se encontraban solos, comenzaban a discutir. Rayos, de verdad al principio creyó que todo ese asunto del atropello y las discusiones se iban a acabar apenas se conocieran mejor, pero, ¿Por qué demonios seguían con lo mismo?
No era que le molestara, de hecho, hasta le divertía un poco presenciar las reacciones de ambos. Era extraño, porque era obvio que no se odiaban. A veces al pelirrojo les daban unas ganas locas de dejar a alguno de los dos colgando de un barranco para saber qué rayos haría el otro.
Y, créanlo o no, era algo que Axel Ross era capaz de llevar a cabo.
- "Debo dejar de ser tan psicópata…" – Se reprochó el pelirrojo con un tono burlesco.
Quedaban treinta minutos para que la práctica de Sora terminara. Demyx sacó la guitarra que siempre traía consigo y empezó a tocar un par de canciones, mientras que Axel y él las entonaban. Naminé los observaba en silencio, había que admitirlo, quizás no cantaban como su hermano, pero no lo hacían nada de mal.
- ¿Tienen una banda, chicos? – Preguntó la chica con curiosidad, pues había visto un bajo rojo en la casa del pelirrojo aquella vez que fue a despertar a Roxas. Axel dejó de cantar para responder.
- Sí, Demyx va a la guitarra, Xion a la batería y yo al bajo. Empezamos hace un par de semanas, y hasta ahora Demyx es el vocalista… Pero estamos buscando a alguien más – Contestó el chico. Naminé sonrió, recordando a su amiga Jade, quien también tocaba la guitarra como Demyx y cantaba.
Jade Keaton era la típica chica a la cual todos temían en la escuela. Con su cabello negro y corto, sus bototos oscuros y su semblante desafiante, nadie se atrevía a hablarle. Cuando alguien tenía algún problema con ella, no se lo decía a la cara si tenía aprecio por su vida. La única opción que les quedaba a esas pobres almas era criticarla a sus espaldas por el miedo que le tenían y porque, además, sabían que la chica era capaz de romperle la cara a alguien que se atreviera a decirle algo que la hiciera enojar. Naminé creía que esto era algo negativo y al principio pensaba que afectaba a su mejor amiga, cuando, en realidad, aquello no era algo que le importara, incluso, le restaba relevancia.
- Son unos estúpidos adolescentes que no tienen idea de nada. Ni siquiera se atreven a decirme algo a la cara, ¿Por qué tendría que importarme lo que dicen de mí si ni son capaces de limpiarse solos el trasero?
La única vez que Jade se había golpeado con alguien en la escuela, había sido para defender a Naminé de una porrista loca. La desgraciada chica terminó con la nariz rota y a Jade la suspendieron por una semana. Como se puede concluir, le importó poco y nada.
Recordando aquel evento, Naminé hizo memoria de aquella porrista. Aquella chica de cabello anaranjado se le había abalanzado sin aviso mientras sacaba sus libros de su casillero. Recordaba cómo sus ojos miel ardían en furia, con odio, resentimiento e ira. Jade había llegado a la pelea junto con Iris antes de que la chica de cabello anaranjado pudiera tirar al suelo a Naminé, el cual era su objetivo…
- ¿Nam?
Un zamarreo suave sacó a la rubia de sus pensamientos, encontrándose con Demyx y Axel. La chica sonrió, escondiendo con ello la memoria desagradable que acababa de recordar.
Todo era tan distinto ahora…
- ¿Qué ocurre, chicos?
- Te preguntamos si cantabas o tocabas algún instrumento – Aclaró el pelirrojo. La rubia soltó un bufido de burla y se rió suavemente. Demyx y Axel tomaron eso como un rotundo "no".
- No, no, claro que no. Mi hermano, Cloud, es el que se llevó toda la parte musical de la familia – Respondió la rubia.
Así pasaron un rato Demyx, Axel y Naminé. Estuvieron hablando del estudio de música que el primogénito de la familia Strife poseía. Entonces, luego de un rato, el chico de cabello castaño claro le preguntó que canciones le gustaban a Naminé y se entretuvo sacándolas a oído, mientras que Axel le daba ideas para su proyecto de Química. Fueron unos momentos bastante agradables, en los que la menor de los Strife se sentía cómoda.
Pasó un poco más de media hora, hasta que un chico de cabello castaño y en punta se les acercó. Lucía con sus ropas normales y cargaba con un gran bolso. Su cabellera estaba mojada, rebelando que había tomado una ducha.
- ¡Nam! – La llamó Sora desde debajo de las gradas. Naminé comprendió qué es lo que seguía a continuación, y sin necesidad de explicaciones, comenzó a guardar sus cuadernos en la mochila. Cuando acabó, bajó hasta donde se encontraba el castaño junto con Axel y Demyx – Disculpa por esto de esperar… ¿Estabas muy aburrida?
- ¿Aburrida? ¿Cómo alguien podría estar aburrido con el asombroso de mí? – Intervino Axel antes de que la rubia siquiera abriera la boca. Sora alzó una ceja como respuesta, mientras que la única chica del grupo lanzó una pequeña risita.
- Siempre tan humilde, Axel – Dijo el castaño. Naminé rió otra vez y el pelirrojo cruzó los brazos. – En fin, ¿Nos vamos, Nam?
- De hecho, yo voy con ustedes – Nuevamente, Axel interrumpió antes de que la chica pudiera decir algo. La expresión de Sora cambió por una de sorpresa, y Naminé decidió dar una explicación.
- Bueno… Axel tiene unas horas libres antes de ir a trabajar, y dijo que nos podía ayudar con el proyecto – Explicó la chica. – Además, sus ideas no parecen descabelladas, a pesar de ser Axel.
- ¿A qué te refieres con "a pesar de ser Axel", Naminé? – Desafió el pelirrojo. Sora y Naminé se rieron mientras avanzaban al estacionamiento, donde el castaño tenía estacionado su auto. Demyx se despidió con una sonrisa amplia, diciendo que se quedaría un momento en la sala de música.
Los tres se montaron en el sedán azul de los hermanos McCartney y comenzaron su viaje a la casa de Xion. Este comenzó muy ruidoso, pues Axel y Sora juntos eran una bomba. Axel molestaba mucho al castaño, y este se irritaba en exceso, lo que divertía más a su amigo. Naminé los observaba en silencio y se reía ante cada comentario que le parecía ridículo (o sea, casi todos).
- ¿Xion vive muy lejos de la escuela? – Preguntó Naminé luego de un rato. Axel fue el que le respondió, pues Sora estaba concentrado en el camino.
- No vive ni muy cerca ni muy lejos. En realidad, está a la misma distancia que nuestras casas – Dijo el pelirrojo. Naminé asintió – En fin, Sora, ¿Es verdad que Riku una vez pilló que tenías un diario de vida? ¡Dios! Eso es como que Roxas tuviera un brasier escondido debajo de su almohada…
- Curiosamente, sé que tú tienes un brasier de Larxene escondido bajo tu almohada, ¿Qué puedes decir ante eso, eh? – Respondió Sora mientras conducía. Naminé se rió y Axel también.
- Aún no has respondido mi pregunta, pequeño Sora.
- No digas "pequeño Sora", ¿Qué crees? ¿Qué tengo tres años?
- No, solo digo que siempre serás el pequeño Sora. Dime Nam, ¿Tiene algo de malo?
- Axel, no atormentes al pobre conductor – Dijo Naminé. Axel se hizo el ofendido y la rubia rió.
En unos minutos, el sedán azul estuvo estacionado frente a la casa de la chica de cabello negro. Naminé se tomó unos segundos para observar la casa. La construcción era de color azul y tenía dos pisos. La verdad, se notaba que era muy espaciosa, pues también constaba de un gran patio, el cual estaba bien cuidado y tenía algunas flores en él.
Los tres estudiantes se bajaron del vehículo, y Axel tocó el timbre. Segundos más tarde, Xion les abrió la puerta con una sonrisa dibujada en su rostro. En serio, ¿Qué comían los de Villa Crepúsculo para ser tan lindos? En la escuela Naminé había notado que todo el cuerpo estudiantil era atractivo de alguna manera ¡Incluso los "nerds" eran guapos! Naminé se rió para sus adentros al imaginarse a Iris en esa ciudad. Enloquecería de felicidad, quizás.
- ¿Qué tal, Xion? – Saludó Axel pasando a la casa de la chica. Xion pareció algo confundida al ver que su mejor amigo pelirrojo estaba allí, pero saludó a Naminé y Sora con una sonrisa.
- Hola chicos, Axel, ¿Qué haces aquí? – Preguntó la chica mientras cerraba la puerta de su casa y los invitaba a pasar del vestíbulo a la sala.
- Nada especial, tengo unas horas libres antes de ir a trabajar y mi alma caritativa decidió ayudarlos en su proyecto de Química – Respondió Axel. Xion suspiró, entonces, el pelirrojo le desordenó el cabello y ella protestó, comenzando una pelea. Ante la situación de los dos mejores amigos, Naminé y Sora rieron y dejaron sus cosas en el sofá.
La verdad, la casa de Xion no estaba nada de mal. Al entrar, había un pequeño vestíbulo y luego una puerta a la derecha, la cual llevaba a un espacio enorme que ocupaba todo el primer piso. El amplio salón incluía la sala de estar, el comedor y la cocina, la cual era abierta. Xion y Axel entraron a la gran habitación y comenzaron a discutir allí. Sora y Naminé estuvieron observándolos unos minutos hasta que alguien más bajó la escalera e hizo aparición en la sala.
- Vaya, creí que solo Sora y Naminé vendrían hoy, Xion – Dijo el rubio de cabello en punta, entrando a la cocina con libertad y sirviéndose un vaso de jugo. Naminé alzó una ceja confundida… ¿Y no que ese tipo estaba estudiando Matemáticas con Hayner?
- ¡Hola, Roxas! ¿Y tú no estabas con Hayner? – Saludó Sora, yendo junto a su hermano y sacando dos vasos para servirse jugo él también. Roxas bufó.
- Pff… El muy idiota me dejó tirado y fue a no sé donde con Olette – Respondió el mayor de los McCartney mientras tomaba un sorbo de su vaso de jugo. Sora se dirigió al sofá y le dio uno de los vasos que llevaba a Naminé, quien se lo agradeció con una sonrisa.
- Bueno, Roxas, ¿Qué esperabas? Ambos están recién empezando a salir, es normal pasar por ese período en el que no se despegan el uno del otro – Dijo Sora. Naminé no se sorprendió ante el hecho de que Sora dijera un comentario sensato respecto a ese tipo de situaciones. Durante las semanas que había pasado con ellos, se había dado cuenta de que el castaño era despistado, pero tenía opiniones con sentido en cuanto a diversos temas.
- Lo sé, lo sé, y es por eso que solo le advertí que a la próxima vez avisara – Contestó el rubio. Xion entró a la cocina y sacó otros dos vasos, para ella y Axel, supuso Naminé. El pelirrojo, por su parte, se sentó en el sofá que estaba frente al de Sora y Naminé. – En fin, ¿Qué rayos hace el espécimen aquí? Creí que harían su proyecto de Química.
- ¿Me estás diciendo espécimen a mí? – Axel se hizo el ofendido. Roxas rodó los ojos. – Por si no lo escuchaste cuando entré, soy el alumno estrella de Química y vine a ayudar con el proyecto que ellos tienen que hacer, ¿Lo captas?
- Otra vez con eso de "Lo captas" – Susurró Sora. Naminé se rió y Xion rodó sus azules ojos mientras le daba el vaso de jugo a su amigo pelirrojo.
- Bueno, ¿Y qué haces tú aquí, Roxie? ¿Le pediste a Xion que te consolara porque Hayner te dejó plantado? – Se burló Axel. Todos rieron ante la cara molesta del rubio ante el apodo.
- Quedamos en que me acompañaría un rato hasta que vinieran los chicos – Respondió Xion con simpleza. Naminé supuso que no había mayores explicaciones, pues bien se sabía que Xion, Roxas y Axel eran mejores amigos, y uno podía ir a la casa de su mejor amigo sin ningún tipo de razón, ¿O no? Al menos ella con Jade e Iris lo hacía todo el tiempo. – Además, necesitaba un oponente para jugar Mortal Kombat, es más divertido así.
- ¿Te gusta Mortal Kombat? – Todos se giraron a la rubia, quien por primera vez había hablado luego de saludar a la dueña de casa, quien la miró y sonrió.
- Sí, tengo una Xbox y lo juego casi todo el tiempo, pero me gusta más cuando son dos jugadores, es más divertido. – Respondió la chica. Naminé sonrió con complicidad.
- Sí, sobretodo porque tienes a quien gritarle.- Naminé casi se golpea por decir tan abiertamente que ella gritaba en los juegos. Sin embargo, su expresión cambió cuando vio que Axel se rió junto con Sora.
- ¿Gritas también en los juegos? – Preguntó Xion, demostrando su emoción. Naminé asintió divertida por el entusiasmo de la chica. - ¡Yo también! ¡Por eso siempre invito a alguien!
- ¿O sea que solo me invitas para gritarme? – Intervino Roxas. Xion se rió y el rubio tomó eso como una afirmación. Todos rieron.
- Oh, Roxas, no te hagas el ofendido ¡Siéntete importante! Eres el que me ayuda a desestresarme – Lo animó Xion. Roxas rodó los ojos y sonrió. La dueña de casa miró a Naminé y sonrió - ¡Hay que jugar! ¿Qué tal cuando terminemos con el proyecto?
- Por mí genial – Respondió Naminé. Extrañamente, la rubia se sintió entusiasmada ante la propuesta de Xion. Es decir, había encontrado a alguien con quien jugar Mortal Kombat, ¿Y qué mejor que Xion?
Comenzaron a trabajar arduamente. Axel proponía ideas para los temas que les presentaban Sora y Xion, mientras que Naminé anotaba todo lo que decían con dedicación y comentaba cuando creía pertinente agregar algo. Roxas, por su parte, decidió quedarse y resolver los ejercicios de Matemáticas que iba a hacer con Hayner, así aprovecharía de irse con Sora en el auto.
Cuando ya tuvieron el tema escogido, Naminé empezó a hacer un borrador de cómo sería su informe según lo que Xion le decía. Es decir, anotó todo lo que incluía materiales, desarrollo experimental y conclusiones. Axel les indicó dónde podían ver los resultados del experimento escogido en Internet y la chica de cabello negro se comprometió a buscar temas relacionados en los libros de la biblioteca para así complementar con información. Sora se encargaría de probar el experimento y editar un vídeo para mostrar en la feria científica, mientras que Naminé haría la estética del trabajo, es decir, todo lo relacionado con los carteles para su puesto en la feria y una maqueta que lo complementara.
- Bien, al parecer que viniera Axel sí fue útil – Comentó Sora echándose en el sofá cuando ya estaba todo listo. Xion y Naminé se rieron. Axel se hizo el ofendido y se colocó su mochila al hombro, pues ya era hora de irse a trabajar.
- ¿Qué harían sin mí? – Respondió el pelirrojo. Roxas rodó los ojos y Axel se rió – Ay, Roxie, no me extrañes mucho ¿Eh? Ya te ayudaré con tu proyecto de Química también.
- Ni lo sueñes – Le respondió el rubio. Todos en la habitación se rieron. Axel se despidió y finalmente se fue. Cuando quedó todo en silencio, sintieron un estómago rugir. Todos miraron a Naminé y se rieron ante la situación, mientras que la rubia se ponía colorada.
- Lo siento… Creo que tengo hambre – Dijo. Xion sonrió.
- Nam, mi casa es tu casa, puedes sacar o prepararte lo que tú quieras – Respondió la chica. Naminé sonrió y se encaminó a la cocina con un poco de inseguridad. Es decir, era la primera vez que iba a la casa de su compañera de salón, ¿Era correcto portarse así?
- En ese caso… ¿Quieren panqueques? – Ofreció la rubia cuando llego a la cocina. Sora levantó la cabeza de su iPod con ánimo y sonrió.
- ¡Sí, yo quiero! – Respondió Sora. Naminé lo miró y sonrió. Xion miró a la rubia.
- Roxas te ayudará a prepararlos, él también sabe hacerlos – Roxas alzó una ceja ante el ofrecimiento sorpresivo de su amiga. Naminé se notó confundida y Xion se encogió de hombros – Oye, somos cuatro personas, no es justo que hagas todo el trabajo.
- ¿Y es por eso que me lanzas a mí a ayudarla en vez de ofrecerte tú? – Protestó el rubio. Naminé bufó. Estaba bien que no quisiera compartir con ella, ¿Pero era necesario expresarlo con esa hostilidad? Vaya idiota…
- Roxas, sabes que no soy buena cocinando, ¿Verdad? – Respondió Xion. Ante eso, el chico se calló. Era cierto, Xion Kane podía tener muchas habilidades, pero la cocina no estaba entre ellas. Al ver la reacción de su mejor amigo, la chica sonrió triunfante. – Bien, entonces mientras Sora y yo vamos a prender la Xbox para que juguemos, tú ayudarás a Nam… ¿Cierto, Sora?
- ¡A la orden! – Respondió el castaño con energía. Él y Xion subieron escaleras arriba en unos segundos, dejando a ambos rubios solos en la habitación.
Naminé, sin ganas de discutir o algo, comenzó a moverse por la cocina, buscando lo que necesitaba para hacer los panqueques. Si Roxas no quería cocinar con ella, no le importaba, pero que no la estorbara. Entonces, un ruido llamó su atención. La chica se volteó y se dio cuenta que el rubio estaba con ella en la cocina, y que estaba sacando los huevos y la leche de la nevera. El chico cerró el refrigerador y ágilmente se encaminó a una de las despensas, de donde sacó la harina. Entonces, sus ojos azules se posaron en Naminé, quien, sin saber cuándo ni cómo, se había quedado estupefacta mirándolo.
Roxas sonrió para sus adentros. No le hacía gracia que Xion le hubiera encadenado la responsabilidad de cocinar (en realidad, le daba mucha flojera), pero ver a Naminé estupefacta era interesante. Si su ego hubiera sido como el de Axel, estaría pensando que la chica se quedó mirándole el trasero o algo así, pero, como Roxas era Roxas, simplemente pensó que, al no conocer la cocina, no sabía dónde estaban los utensilios y esperar a que él los sacara era lo más sensato. El rubio miró la despensa en la que estaba apoyada la cabeza de Naminé y le hizo un gesto con la mano para que se hiciera a un lado. Al parecer, la chica no comprendió, por lo que Roxas se rió.
- Necesito sacar el bol de la despensa – Dijo el rubio de cabello en punta. La chica se volteó, abrió la dicha despensa y sacó el bol, el que depositó en las manos del chico. Roxas le agradeció con un asentimiento de cabeza – Por cierto, sé que tengo un buen trasero, pero es un poco evidente que me quedes mirando. – Sí, sabía que esa no era la razón, pero molestar a la chica no estaba de más. Naminé se sonrojó ofendida y comenzó a buscar la batidora.
- ¿Y quién te dijo a ti que te estaba mirando? – Respondió la rubia de inmediato, abriendo las despensas con rapidez. Finalmente, encontró la batidora en una de ellas y la sacó. Roxas se rió ante la reacción de ella. - ¿Sabes? Sé que no quieres estar cocinando aquí, ni menos conmigo, así que puedes ir a jugar con Xion y Sora, pero no me molestes.
Ante la declaración de la chica, Roxas alzó una ceja en confunsión, ¿Y en qué momento él había dicho que no quería cocinar con ella? Es decir, quizás con lo de Xion había dado a entender que no quería cocinar… ¿Pero cuándo mencionó a Naminé en eso? Miró a la chica, quien, supuso, estaría buscando las tazas para medir la cantidad de harina y leche con la que harían los panqueques. Roxas bufó. La mente femenina no era algo que él comprendiera, ni siquiera lograba entender a su mejor amiga cuando estaba de malas o a su propia madre, cuando les tiraba harina por llegar tarde. Eso sí era extraño.
- "Mujeres" – Pensó el rubio rodando los ojos. Al notar que Naminé aún no encontraba las tazas, suspiró y se acercó a una de las despensas que no había sido abierta. Al hacerlo, chocó con Naminé y esta protestó. Roxas sacó la taza y se la dio a la chica – Aquí está tu taza.
- … Gracias – Aceptó la rubia. Roxas se rascó la nuca y Naminé lo miró extrañada. – De verdad, si no quieres hacer los panqueques-
- Oye, oye… Para con eso, Naminé… - La cortó el chico. La menor de los Strife se dio cuenta que Roxas estaba serio, por lo que decidió escucharlo. – Nunca dije que no quería cocinar contigo, ¿De dónde sacaste eso?
- Bueno yo… Creí que no querías, por cómo le contestaste a Xion antes – Respondió la chica. Roxas alzó una ceja y se rió. Las mujeres eran tan raras. Pero la que tenía al frente era la más extraña de todas. – Eeh… ¿Roxas?
- ¿Qué?
- ¿Puedes alejarte un poco? Es que estoy chocando con el mueble de atrás y no es para nada cómodo – Admitió Naminé. Fue allí cuando el rubio se dio cuenta de cómo estaban.
La despensa en la que estaban las tazas que Naminé buscaba se encontraba al lado de ella, y Roxas, al entregarle la taza, la había posicionado –involuntariamente- contra el mueble que tenía atrás, encerrándola. Fue una acción mínima, pero se encontraban más cerca de lo que habituaban. Roxas miró a Naminé por unos segundos, y fue suficiente para darse cuenta de que no era para nada fea. Como lo había pensado el día en que la conoció: Era muy linda.
- "Claro que cuando frunce el ceño, grita o se molesta, no se ve para nada atractiva" – Pensó rápidamente Roxas. Acto seguido, se hizo a un lado para que la rubia llenara las tazas de harina y leche.
Comenzaron a hacer los panqueques. Naminé iba a batir, mientras que Roxas prepararía la masa en la sartén. Estuvieron unos momentos en silencio, hasta que la rubia decidió preguntar algo que se le vino a la cabeza.
- ¿En qué trabajan los padres de Xion?
- Ambos son médicos – Respondió Roxas. Naminé asintió. Claro, por eso no estaban en casa. Quizás estaban de turno. – Suelen estar algo ocupados, por eso Xion a veces se queda sola en casa. – Agregó el rubio, moviendo la sartén para que la masa del panqueque se volteara. Luego de unos segundos, lo logró con éxito. - ¿Tus papás en qué trabajan?
- Bueno… Mamá es diseñadora de interiores, y papá es ingeniero. Volvimos a Villa Crepúsculo justamente por una oferta de trabajo de él – Respondió la rubia. - ¿Y los tuyos?
- Mamá es la directora de la Universidad de Villa Crepúsculo y papá… Bueno, por lo que sé, es contador – Para Naminé no pasó desapercibido el detalle de que la manera en la que se refería Roxas a sus dos padres era diferente, pero prefirió no comentar al respecto. Al notar el silencio incómodo, Naminé optó por cambiar de tema.
- ¿Vienes muy seguido a casa de Xion? – Casi se golpea por preguntar algo como eso… ¡Era obvio! Xion era la mejor amiga de Roxas, después de todo. El rubio dejó la tercera masa de panqueque que había hecho en un plato antes de contestar la pregunta.
- Sí, Axel y yo venimos seguido – Dijo con simpleza. Naminé se acercó y depositó la mezcla batida en la sartén que Roxas manipulaba. – A veces vengo yo más que Axel, por su trabajo.
- Ya veo… Oye, pero… ¿Por qué Axel trabaja? Es decir, por lo que sé, su familia tiene dinero y todo – Comentó la rubia, volviendo a preparar la mezcla. El chico se encogió de hombros.
- Supongo que como está en su último año quiere demostrar que puede ser independiente – Contestó el chico. – Además, Axel ya tiene una cuenta en el banco y está ahorrando para mudarse.
- ¿De verdad?
- Sí, lo decidió como en segundo año. Dijo que necesitaba su espacio y todo eso. Creo que planea mudarse cuando esté pasando a tercer año de su universidad. – Dijo Roxas. Naminé sonrió ante la convicción de su amigo pelirrojo.
La conversación no duró más allá de eso. Ambos rubios no se sentían incómodos ni nada por el estilo, pues los dos estaban demasiado cansados como para decir algo y sabían que, de alguna u otra forma, acabarían discutiendo como siempre si lo hacían. Terminaron de preparar la masa de los panqueques y había llegado el momento de rellenarlos con manjar y enrollarlos. Antes de que Naminé pudiera depositar el manjar en algún panqueque, Roxas tomó una cuchara y la llenó con el dulce contenido del frasco para luego echárselo a la boca. La rubia se sorprendió ante eso.
- Cochino – Fue lo único que dijo. Roxas se rió.
- Te faltó agregar que soy sexy.
- No.
- ¿Ah, no? ¿Y por qué me estabas viendo el trasero antes?
- ¡No te estaba viendo el trasero!
Entre las risas de Roxas, Naminé comenzó a rellenar los panqueques y enrollarlos. El rubio se divirtió un momento viéndola fruncir el ceño. De verdad, aún no sabía qué pensar con respecto a Naminé, pues en un momento parecía una chica retraída y tímida, y al siguiente era de temer.
Terminaron de cocinar los panqueques y subieron las escaleras, en donde Xion y Sora ya se estaban gritando el uno al otro mientras jugaban Mortal Kombat. Ambos chicos dejaron los controles de lado al terminar la partida y comenzaron a comer junto con Roxas y Naminé. Sora, al dar la primera mordida de su panqueque, sonrió ampliamente y felicitó a ambos rubios por su trabajo.
- Sí, fue bastante difícil. Naminé me veía el trasero todo el tiempo. – Ante esa afirmación, Naminé lo fulminó con la mirada.
- Sí, claro, al menos no me comí casi todo el frasco de manjar – Contraatacó la chica. Xion se rió y Sora se dedicó a comer de su bocadillo mientras ambos chicos discutían. Pasaron unos momentos y Xion sonrió.
- Nam, ¿Jugamos? – Ofreció la chica, brindándole el control a la rubia. Naminé no se pudo negar ante esto y aceptó el control.
Resultó que Naminé Strife era bastante buena jugando Mortal Kombat. Apenas comenzó a atacar a Xion, esta exclamaba desesperada una bola de insultos que incluso sorprendieron a Naminé. Sí, ella gritaba en los juegos, pero jamás lanzaba tantos insultos juntos. Roxas se rió ante el comportamiento de su mejor amiga. Así era Xion. Sora, por su parte, animaba a Naminé mientras comía su merienda feliz.
Luego de media hora, en la cual Xion y Naminé habían jugado alrededor de cinco partidas y la rubia había ganado tres, decidieron tomarse un descanso y dejar jugar a los chicos. Roxas y Sora tomaron los controles e iniciaron la partida, mientras las chicas comían lo que quedaba de la merienda.
- ¿Sabes? No lo tomes a mal, pero no pareces el tipo de persona que juega videojuegos – Comentó Xion. Naminé sonrió.
- La verdad no juego mucho, solo jugaba este para desestresarme. Jade, una de mis mejores amigas de mi antigua ciudad, es a la que le gustan los videojuegos. – Justo cuando la chica respondió al comentario de Xion, Roxas y Sora terminaron su partida.
- ¿Tenías muchos amigos en tu antigua ciudad, Nam? – Preguntó Sora derrepente. Ante esa pregunta, Naminé se congeló.
- Eh… No.
- ¿En serio? – La chica miró a Xion incómoda. Hablar de su antigua escuela no era una buena idea en esos momentos – Es decir, lo digo porque eres alguien muy agradable…
- Sí, bueno… No lo sé, simplemente no era muy buena haciendo amigos – Se excusó la rubia, intentando sonar lo más natural posible. Los tres chicos restantes en esa habitación se dieron cuenta que algo extraño había en el tono de voz que empleaba la chica.
- Y… ¿Se te ha hecho muy difícil o extrañas tu antigua escuela? – La nueva pregunta que formulaba el castaño, nuevamente dejó helada a la menor de los Strife… ¿Extrañar? ¿Alguna vez se le había pasado por la cabeza el hecho de extrañar su antigua escuela? Luego de cinco segundos densos segundos, Naminé respondió.
- No, no… La verdad la escuela es más acogedora de lo que… Pensaba. – Contestó. Nuevamente, Sora, Roxas y Xion notaron que había algo extraño en su voz, evidenciando su incomodidad frente al tema. Por esto, Xion decidió cambiar el rumbo de la conversación, aunque la curiosidad la estuviera matando por dentro.
- Y… ¿Qué haremos este fin de semana? – Dijo la dueña de casa. Tres pares de ojos azules se fijaron en ella. Luego de unos segundos de silencio, Roxas habló.
- Había escuchado de Selphie que hay una pista de patinaje en hielo que se inauguró hace poco… Podríamos ir – Ofreció. El rubio se dio cuenta de que Sora y Xion abrieron los ojos con emoción y aprobación, mientras que Naminé se quedó estática.
- ¡Sí! Le diré a Kairi y a los demás, ¡Estoy seguro que todos querrán ir! – Exclamó Sora emocionado. Xion se rió, mientras que Naminé sonrió levemente. Roxas la miró con curiosidad.
- Ya, está decidido entonces, el viernes iremos a la pista de patinaje – Sentenció Xion. Roxas miró a Naminé, y se dio cuenta de que estaba algo perturbada aunque intentara demostrar lo contrario.
- "Quizás no sabe patinar" – Pensó el chico curioso. Lo que no sabía, es que un pensamiento parecido rondaba en la cabeza de la rubia frente a él.
- "Mierda. No sé patinar"
La rubia miraba a sus tres compañeros de escuela intentando reflejar tranquilidad. Sin embargo, lo que tenía en su interior era una especie de molestia. No es que no quisiera ir a divertirse, pero los deportes no eran el fuerte de ella. A pesar de todo, ¿Qué tan difícil sería patinar? Parecía que todos en Villa Crepúsculo supieran cómo hacerlo.
Naminé se recostó ese día mirando su calendario. Era miércoles. Quedaban dos días para que fueran a patinar en hielo.
- "Solo espero que mi trasero no bautice la pista…" – Pensó Naminé antes de cerrar los ojos y caer lentamente en los brazos de Morfeo. El viernes sería un día muy largo.
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- ¡Jade, Nam tiene nuevas fotos!
La chica de cabello oscuro saltó desde la cama con cobertor anaranjado hasta el suelo, en donde se hallaba sentada su castaña amiga de cabello largo con un notebook. Jade le dio un vistazo a la pantalla, y se dio cuenta de que Iris estaba revisando Facebook y, efectivamente, salían fotos de Naminé con sus nuevos amigos de Villa Crepúsculo. Iris pinchó las fotografías del álbum titulado "Noche de películas :D" que había subido un tal Pence Feldman.
- ¡Dios! ¡Son casi ochenta fotos! ¿Quién es el lunático que sacó esa cantidad en una simple noche de películas? – Fue lo primero que comentó Jade. Iris rió ante lo dicho por su amiga y comenzaron a ver las fotografías calmadamente. Al principio salía una foto de una chica pelirroja y un chico castaño haciendo morisquetas.
- Apuesto que ellos dos van a ser novios muy pronto – Declaró Iris. Jade la miró con el ceño fruncido. Ante eso, la castaña encogió los hombros y señaló la pantalla. - ¡Míralos! Ambos son muy lindos. Además, fíjate en los nombres, son esa tal Kairi y Sora. Nam siempre dice que Sora hace lo que Kairi dice y es obvio que se gustan.
- ¿Sabes qué? Das miedo – Sentenció Jade. Iris se rió y continuó pasando las fotos una por una. Entonces, llegaron a una en la cual un chico de cabello castaño claro se estaba aferrando a Naminé con desesperación. Al parecer, estaban viendo una película de terror. Jade se rió - ¿Quién es ese perdedor? ¡Mira como se muere de miedo! Apuesto que estaba temblando como cuando los perros escuchan fuegos artificiales.
- Jade, hay personas que no toleran las películas de terror – Respondió Iris. Jade alzó una ceja y pasaron a la siguiente imagen, en la cual el llamado Sora estaba colocándose frituras en la boca junto con un chico de cabello plateado. Parecían estar compitiendo – Oye, ese es… Guapo.
- ¿El de pelo plateado? Sí, bueno, está mucho mejor que los chicos de por aquí.
- De hecho, ¡Todos los amigos de Nam están mejor que los chicos de aquí, míralos! – Señaló la castaña chica de flequillo. Jade rodó sus oscuros ojos y su amiga comenzó a jalarle la ropa. - ¡Quiero cambiarme de ciudaaaaaad!
- Ya basta Iris, cambiarte de ciudad solo porque los chicos de Villa Crepúsculo estén buenos no tiene sentido – Dijo Jade. Iris comenzó a reír y ambas continuaron viendo las fotos. Había una en la que salía un chico de cabello rojo abrazado de una chica rubia a un lado del sillón, mientras que al otro estaba una chica castaña de ojos verdes y un chico rubio tomados de la mano y hablando. La fotografía tenía como descripción "Los tortolitos". Jade leyó las etiquetas de la foto. – Mira, así que el tal Axel tiene novia.
- Sí, y esos son Hayner y Olette, ¿Recuerdas que Nam nos dijo que se veían lindos juntos?
- Sí, y, bueno, tenía razón. Parecen una pareja sacada de película.
- ¿Qué rayos les pasa a los de Villa Crepúsculo? ¡Todos son muy atractivos!
- Quizás así es la gente normalmente, pero como solo vemos gorilas con problemas cerebrales en nuestra escuela creemos que son lindos – Respondió Jade encogiéndose de hombros. Iris pasó a la siguiente fotografía y se encontraron con una de Naminé y un rubio de cabello en punta discutiendo. Ante la descripción las dos amigas sonrieron, pues esta rezaba "Un día común y corriente entre Roxas y Naminé" – Vaya, vaya, así que este es el rubio pinchudo.
- Oye… Es bastante guapo – Opinó Iris. Ambas amigas se quedaron mirando la foto un rato, luego Iris la cambió y se encontraron con una en la cual Roxas reía señalándola y Naminé lo fulminaba con la mirada y tenía los brazos cruzados - ¡Ja! ¡Esa está buena!
- Parece la portada de alguna de esas películas románticas y rosadas que te gustan ver a ti – Comentó Jade. La chica de cabello oscuro se quedó mirando esa fotografía un buen rato y sonrió de medio lado - ¿Sabes? No creo que Nam le caiga mal al cabeza de orina…
- ¿En serio? En la foto anterior salen discutiendo los dos – Opinó Iris. Jade seguía con su media sonrisa.
- Sí, pero aquí él se está riendo, y es como que… No sé, solo me da la corazonada de que él en realidad se divierte discutiendo con Nam. – Respondió la chica – Además, eso ayuda a que nuestra cabeza de chorlito saque algo de personalidad, ya se quedó callada suficiente tiempo, ¿O no?
- Sí… - Dijo Iris. Acto seguido, la castaña siguió a la foto siguiente, en la que estaban los siete chicos del grupo de amigos de Naminé. - ¡Oh, por favor! ¡Mira eso! ¡Es como si fuera una portada de una banda de chicos o algo así!
- Iris, son solo chicos…
- Nam será una idiota si no se queda con alguno de ellos… ¡Todos son guapos, maldita sea! – Exclamó la castaña. Jade rodó sus oscuros ojos nuevamente. Entonces, se cambió la foto. Allí estaban todos los del grupo. Naminé estaba abrazada de esa tal Kairi y una chica de cabello castaño, sonriendo. Jade e Iris sonrieron con nostalgia. De verdad les ponía feliz que su mejor amiga sonriera realmente con otras personas. Era de esas sonrisas que le llegaban a los ojos, de esas que se habían hecho escasas en su rubia amiga. Quedaron en silencio unos segundos mientras contemplaban la foto, hasta que Iris habló – Está… Feliz.
- Sí – Afirmó Jade. – Es mejor así, ¿O no? Pronto la alcanzaremos.
- Sí, y me tendrá que presentar a TODOS sus amigos – Enfatizó Iris. Seguido, comenzó a abrir los perfiles de cada uno. Su amiga la miró confusa.
- Iris, ¿Qué rayos crees que estás haciendo?
- ¡Los voy a agregar! ¿Qué más voy a estar haciendo? – Jade le arrebató el notebook a su amiga y esta comenzó a patalear - ¡JADEEEE! ¡Devuélvemeloooo!
- Es por tu bien, no vas a agregar a ninguno de ellos, ¡En verano los conocerás!
- ¡Dámeloooo!
Ambas amigas forcejearon por un rato, teniendo a Jade como ganadora. Iris siguió protestando toda la noche sobre lo guapos que eran los amigos de su mejor amiga. Finalmente, se ganó un almohadazo en la cara por parte de una molesta Jade que solo quería dormir porque al día siguiente tenían clases.
Sin embargo, ambas chicas durmieron sin preocupaciones, pues de una cosa estaban seguras: Naminé estaba en buenas manos.
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¡Lo seeeeee! Definitivamente me van a asesinar. ¡Más de un año, por Dios! Pero más vale tarde que nunca y ¡HE VUELTOOOO!
Sé que fui irresponsable y que debería de haber actualizado, pero el año anterior fue muy complicado y, bueno, nunca encontré el tiempo. Sin embargo, puedo prometerles que esta vez seré más constante, pues ordené todas mis ideas en un Word. Y adivinen: Será un fic INMENSO. Les juro que estará lleno de sorpresas, pero será algo largo. Es que, bueno, viéndolo objetivamente, ya la relación de Roxas y Naminé va a su propio ritmo, entonces será inverosímil que se efectuara de la noche a la mañana una vibra diferente a la que ya tienen.
En fin, sobre el capítulo… Debo decir que disfruté mucho escribiéndolo, pues hay pequeños detalles ingeniosos que se unirán a medida que la trama vaya avanzando. Además, también pudieron apreciar un poco a mis personajes inventados: Jade e Iris. Podemos notar que Jade es una chica con un carácter potente, mientras que Iris es entusiasta y un poco infantil, por decirlo de alguna manera. Lo único que diré de ellas es que aparecerán de vez en cuando en algunos capítulos, pues también tendrán sus sorpresas en una parte de la historia.
Ahora, sin más preámbulo, les doy las gracias a TODOS los que leen esta historia, y voy a responder los comentarios :D :
Poppy Makenzie: Sí, sí, Cloud es un tierno encubierto, ¿O no? Jajajajaja. Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior dedicado a Cloud ¡A mí también me encanta el Cloti! Es mi pareja favorita de FFVII, pues a Zack lo prefiero con Aerith (Creo que quedó demostrado en el capítulo jajajajaja) ¡Gracias por comentar, muchos saludos y cariños! :D
Go men123: ¡Ouch! Me siento un poco mal al leer eso de que esperaste el próximo con ansias D: Perdóname, como dije arriba, tengo un Word con mis ideas ordenadas y eso me ayudará Lamento la espera, ¡Gracias por tu comentario, de veras lo aprecio! (Disculpas otra vez D': ) (Feliz navidad a ti también. Las dos que han pasado ;_;)
Namine drawing: Síííí es algo fuerte que Tifa y Sephiroth fuesen novios. PERO eso es muy importante, ya lo sabrás más adelante pues hay una gran historia allí que sí saldrá a la luz ¡Gracias por tu comentario, y disculpa la demora!
¡Espero que les haya gustado el capítulo! ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? ¿Qué les pareció? ¡Déjenme un review con su comentario y será respondido a la brevedad :D!
Un abrazo cariñoso y muchos muchos saludos,
Pili.
