Chapter 7:
¡Madre miaaaaaaaa! ¡Un maldito mes sin escribir! Lo siento de verdad pero es que mi padre no me dejaba tenerlo mientras estaba de vacaciones y bueno, ahora estoy escribiendo a toda prisa para mis lectores y lectoras. Os compensaré la espera con la revelación de lo que te pasa XD Pues espero que os guste y si no entendéis algo no dudéis en preguntármelo.
Ese día, los japoneses entrenaron como lo hacían normalmente, pero vosotros, como mandó Hugo, entrenasteis en secreto, en un recinto cerrado, ya que practicaríais las técnicas especiales y no quería que los japoneses las vieran. No estabas nada concentrada por mucho que lo intentaras, por una parte por la reacción de Alejandro aquella mañana, por otra por los dos besos que te dio el rubio delantero japonés y por la otra porque esa noche tendrías que ir a hablar con él y no sabías de qué. Hugo, te vio tan despistada, en tus mundos paralelos, sin prestar atención de lo que decía, fallando todos los pases que hacías, incluso te salió mal tu súper técnica, la cual dominabas desde hacía tiempo.
Hugo: (TN). – Saliste de tu mundo paralelo y miraste a tu entrenador. – Sal del campo.
Todos: ¡¿Qué?
Hugo: Lo que he dicho. – Saliste del campo sin mediar palabra y te acercaste al entrenador. – Hoy estás muy distraída.
Tú: Lo sé y lo siento.
Hugo: Tranquila, ve a dar un paseo, haber si ordenas un poco esa cabecita. – Dijo tocándote la frente con un dedo. Te sorprendiste, pensabas que te iba a mandar a limpiar los zapatos o a recoger los balones, pero no. Sonreíste sinceramente.
Tú: Muchas gracias entrenador.
Hugo: No es nada, y tómate todo el tiempo que quieras. – Saliste del recinto y te encontraste con todos los japoneses mirándote, intentando ver algo de lo que pasaba dentro, pero cerraste la puerta rápidamente antes de que descubrieran nada.
Endo: ¿Qué es esa música?
Tú: Emmm… Nada. – De repente se escucharon un montón de golpes y explosiones, seguidos de gritos y aplausos. Los visitantes se asustaron, aunque tú estabas de lo más tranquila, ya que eso pasaba cada entrenamiento de técnicas.
Kido: ¡¿Qué ha sido eso?
Tú: Emmm… Nada. – No te dejaban desvelar ni un solo dato de lo que pasaba ahí dentro. – Ahora si me disculpáis, me voy. ¡Ah! Y como intentéis mirar o colaros ahí dentro, los siguientes que griten seréis vosotros. – Algunos tragaron saliva. Te largaste de allí y fuiste a dar un largo paseo. No apareciste hasta la hora de cenar.
Entraste en el comedor y algunos te preguntaban dónde habías estado, pero no les contestaste. Estabas algo deprimida por lo de Alejandro, no soportabas estar enfadada con él, era el único que sabía lo ocurrido en tu pasado. Cogiste tu plato de comida y te sentaste en la única mesa vacía. El capitán español no pudo contenerse más, se sentó a tu lado.
Alejandro: ¿Estás enfadada por lo de la mañana?
Tú: …
Alejandro: Vamos, compréndelo. Es muy difícil para mí tener que obligarte a no hacerlo, sé que es importante para ti, y no sabes cuánto me importas.
Tú: Si tanto te importo, ¿por qué no me dejar hacer lo que quiera?
Alejandro: Porque si lo haces terminarás mal. Te estás haciendo daño a ti misma sin ninguna razón.
Tú: Sabes muy bien qué razones tengo para hacerlo y lo necesito.
Alejandro: No lo necesitas para nada.
Tú: ¡Ya basta! – Todos los presentes miraron hacia esa mesa. – Si vas a seguir molestándome, vete de aquí.
Alejandro: Perdóname.
Tú: ¿Por qué razón?
Alejandro: Porque sin mí no podrías superarlo. – Tenía razón.
Tú: De acuerdo pero en lo que queda de día no me vuelvas a molestar por favor.
Alejandro: Ok. Ya sabes que si necesitas hablar de algo estoy por aquí.
Tú: Si.
Acabaste de comer y te fuiste a tu cuarto, sin despedirte de nadie, pero antes miraste al delantero de fuego que te miraba preocupado, apartaste la mirada y seguiste con tu recorrido.
Cuando cerraste la puerta, los tres chicos interesados se aceraron a la mesa de Alejandro.
Nagumo: ¿Qué demonios le has hecho?
Alejandro: ¿Yo? Nada.
Afuro: Estoy seguro de que si. ¿Te metiste con ella?
Fernando: ¿Crees que no le habría pegado?
Goenji: Teniendo en cuenta de que a ella le gusta, no le pegaría.
Alejandro: ¿Que yo le gusto?
Goenji: Está clarísimo. Y ella te gusta a ti.
Alejandro: Yo no le gusto.
Goenji: ¿Cómo lo sabes?
Alejandro: Porque soy su mejor amigo, por desgracia. – El rubio delantero le agarró de la camiseta al capitán.
Goenji: ¿Estas despreciando a (TN)?
Alejandro: ¡Claro que no! Quería decir que como soy su mejor amigo, solo me ve como eso. Nada más. No quiere nada conmigo. Y como vuelvas a cogerme así, te juro que te parto la cara. – Dijo soltándose del agarre con un manotazo. El rubio le dedicó una mirada de odio al capitán y se largó al lugar donde había quedado contigo para hablar. Se sentó en la primera fila (empezando desde abajo) de las gradas solitarias, mirando a todos los lados intentando avistarte.
Tú estabas en tu habitación, mirando por la ventana como el rubio delantero esperaba. No estabas segura de ir o no, ya que tu mente estaba revuelta por sentimientos que iban apareciendo, tanto por Goenji, como por Alejandro. Quizás si ibas a hablar con él, te aclaraba un poco la mente, por eso, saliste de tu habitación y te aproximaste al lugar indicado. Allí estaba él, mirando al cielo, mientras que la luz de la luna reflejaba un brillo especial en sus ojos negros.
Tú: Goenji. – Le llamaste suavemente. El mencionado saló de su mundo paralelo y te miró rápidamente. Una leve sonrisa se coló en sus labios.
Goenji: Pensaba que no ibas a venir.
Tú: Al principio no iba a venir pero te vi por la ventana y… Recapacité. – El rubio redirigió la mirada a la luna llena. Te pusiste a su lado y empezaste a mirar al mismo objetivo. Era un momento realmente precioso, hasta que…
Goenji: ¿Qué demonios te pasa? – Dijo con un tono de medio enfado.
Tú: ¿Qué? ¿Qué he hecho yo ahora?
Goenji: Me refiero a lo de esta mañana. – El mundo se te vino encima, pero te diste cuenta que quizás se refería a lo de los besos.
Tú: N-Nada.
Goenji: No me mientas. ¿Por qué intentabas darle ese efecto al balón? ¿Y por qué te retorcías? – Tus temores se cumplieron, no querías que nadie supiera lo que te ocurrió, era inaceptable que sintieran pena por ti, impensable.
Tú: Por nada que te importe.
Goenji: Claro que me importa. ¿Qué le pasó a tu hermano?
Tú: ¿Qué hacías tú espiándome a esas horas de la mañana? – Preguntaste muy molesta.
Goenji: Eso es lo de menos. Sé que te pasa algo serio y como no me lo cuentes lo descubriré y se lo contaré a todos.
Tú: No serás capaz. – Dijiste decepcionada.
Goenji: Tú prueba.
Tú: Eres la persona más rastrera que he conocido en mi vida. – Dijiste con lágrimas en los ojos. Te diste media vuelta e intentaste irte hacia tu cuarto. El delantero se arrepintió de lo dicho y te agarró de la muñeca y te acercó hacia su cuerpo. Te quedaste inmóvil con la cara hundida en su pecho, mientras que él te abrazaba tiernamente.
Goenji: Yo… Lo siento… Me dejé llevar por la rabia.
Tú: ¿Y por qué te da rabia?
Goenji: Porque es muy difícil estar enamorado de alguien que esta fuera de mi alcance. Y más si esa persona oculta algo muy importante, pero no confía lo suficiente en mí como para contármelo.
Tú: ¿Es una indirecta?
Goenji: Si lo quieres tomar así, lo es.
Tú: ¿Me prometes que no se lo contarás a nadie?
Goenji: Lo prometo por mi hermana.
Tú: De acuerdo, pero necesito que Alejandro esté presente.
Goenji: ¿Por qué?
Tú: Él es el único que lo sabe, y se me hace mucho más fácil hablar de ello cuando está conmigo.
Goenji: Si tu lo quieres así… - La verdad era que no le gustaba para nada que Alejandro se interpusiera en esa conversación, pero sí de aquella manera estabas más cómoda, no le importaba.
Cogiste el teléfono y le llamaste.
Alejandro: ¿Si?
Tú: Soy yo, (TN).
Alejandro: ¿para qué me llamas? ¿No estás en tu habitación?
Tú: No. Estoy en las gradas del campo exterior, con Goenji.
Alejandro: ¿Ha pasado algo?
Tú: No pero necesito que vengas.
Alejandro: Ahora voy. – Congó. Colgaste. Miraste al rubio, el cual te correspondía la mirada, aunque algo más preocupado
Goenji: ¿Él es tan importante para ti?
Tú: Si. Él ha sido el hombro donde llorar durante toda mi vida, y no ha sido nada fácil para ninguno de los dos. – El capitán llegó corriendo.
Alejandro: ¿Qué pasa?
Tú: Se lo voy a contar. – El capitán se quedó quebrado. Lo que hasta ahora evitabas hacer a toda costa estaba ocurriendo. Se sintió muy molesto, solo él sabía tu secreto, eso lo hacía algo especial. Un secreto entre los dos, algo que os unía. Pero ahora, el delantero se iba a enterar y rompería esa magia, la única que protegía la extraña relación entre el capitán y tú.
Alejandro: No creo que sea lo correcto.
Tú: Créeme Alejandro, estoy segura de que no dirá nada a nadie.
Alejandro: (TN), es una situación muy frágil para ti. Un solo descuido y podrías acabar como la última vez.
Tú: Pero será diferente. Vamos, yo confío en él.
Alejandro: Cuando se lo cuentes todo cambiará entre nosotros.
Tú: ¿Es por eso? Te prometo que no nos separaremos, seguirás siendo mi mejor amigo.
Alejandro: Ya… Tu mejor amigo…
Tú: ¿Eso es un sí?
Alejandro: Haz lo que quieras. – Te diste media vuelta y te pusiste en frente del goleador de fuego. Suspiraste muy profundo.
Tú: El problema empezó cuando mi hermano murió. – Agachaste la cabeza. Era realmente difícil recordar esos horribles momentos. Alejandro se acercó a ti.
Alejandro: ¿Sigo yo?
Tú: Si por favor…
Alejandro: Pues su hermano Jason, tenía dos años más que (TN). Era el mejor jugador de futbol de los alrededores, fue el capitán de la selección española durante dos años seguidos, era el favorito de su padre, dejando aparte a su talentosa hermana pequeña, por ser una chica y por no estar a la altura de su hermano. Para su padre lo más importante era tener éxito, estaba obsesionado con que su hijo iba a ser el mejor jugador del mundo y estaba de camino, pero…
Tú: Un día, le pronosticaron VIH. Era incurable. – Dijiste dejando caer las lágrimas de tus ojos y apretando los puños.
Alejandro: A las semanas, murió. Toda la familia estaba realmente afectada, sobre todo su padre.
Tú: Recuerdo las largas semanas que se pasaba llorando en su despacho, no me hablaba, era como si no existiera nada más en el mundo. Hasta que después de un largo tiempo, empecé a jugar a futbol por Jason. Mi padre me vio jugar y empezó a obsesionarse de nuevo con que yo sustituiría a mi hermano. Yo sabía que sería imposible, pero era la primera vez en mi vida que mi padre se centraba en mí, y no quería decepcionarle.
Alejandro: Para mejorar, empezó a entrenar como una posesa, ordenada por su padre. Para la resistencia, le hacía correr 40 kilómetros al día. Para la agilidad, ponía 20 maquinas que lanzaban balones en marcha, si conseguía esquivar 50 balones seguidos podía comer, si no lo conseguía, no comía. Para la rapidez,
Tú: Me hacía correr delante de su coche en marcha, una vez casi me atropella.
Alejandro: Y para los tiros a portería, le ponía un cinturón de descargas eléctricas, si no conseguía coger la fuerza suficiente o la puntería necesaria le daba una descarga.
Tú: Me costó cientos de descargas conseguir la fuerza que tengo ahora. Pero mi padre quería más, quería mucho más de lo que consiguió con mi hermano. Empezó a aumentar los entrenamientos, los kilómetros al día, los balones, la velocidad del coche, todo.
Alejandro: (TN), ¿puedes irte un momento?
Tú: Si pero, ¿para qué?
Alejandro: Para una cosa. – Te fuiste un momento de allí, lo suficientemente lejos como para no escuchar de lo que hablaban los chicos.
Goenji: ¿Qué quieres?
Alejandro: Contarte lo que está ocurriendo realmente. Después de que su padre aumentara todo, la mentalidad de (TN) empezó a cambiar, y ella no se daba cuenta. Ella todavía está obsesionada con ser la mejor, por eso hoy a la mañana estaba entrenando esa curva imposible, para ella, tiene que hacer lo imposible para superar a su hermano.
Goenji: ¿Por qué se retorcía?
Alejandro: Porque su cerebro lamentablemente está programado para provocar daño a su cuerpo cada vez que falla, como si fueran descargas eléctricas.
Goenji: Es horrible.
Alejandro: Lo sé. Y no sé cómo solucionarlo.
Goenji: Quizás haciéndola recapacitar.
Alejandro: Lo he intentado mil veces, y sigue igual. También pensé que si vinierais se arreglaría al ver vuestro juego lleno de compañerismo pero no, al contrario, está más obsesionada todavía.
Goenji: ¿Y si un familiar suyo la hiciera recapacitar? ¿Qué tal su madre?
Alejandro: Ella también lo intenta, pero nada.
Goenji: ¿Qué pasó con su padre?
Alejandro: Lo ingresaron en un centro psiquiátrico.
Goenji: Quizás sea él el único que pueda solucionarlo.
Alejandro: Tienes razón, fue él quien empezó todo. Él lo tiene que acabar.
Mientras tanto…
Yeray estaba en su habitación, repasando las canciones que tenía que pinchar en el partido del fin de mes (quizás no lo entendéis, pero más adelante estoy segura de que si). Tenía la música en un volumen bastante bajito. En un momento, escuchó nos golpes en la puerta, la abrió.
Diana: Buenas noches. – El chico se sorprendió muchísimo, pero también se alegró de que no estuviera con su actual novio, el estúpido de Pascual.
Yeray: Diana, ¿qué haces aquí?
Diana: Es que me de cuenta de que hacía ya tiempo que no hablábamos a solas, y bueno… Aquí estoy. ¿Puedo pasar?
Yeray: Claro. – La chica pasó dentro de la habitación.
Diana: ¿Qué estás haciendo?
Yeray: Repasar las mezclas para el partido.
Diana: Aaa.
Yeray: ¿Qué tal con Pascual?
Diana: Pues la verdad, no muy bien. Es demasiado posesivo, y yo necesito algo emocionante en mi vida.
Yeray: ¿Cómo qué?
Diana: Como esto. – Se lanzó para besar al chico, el cual estaba atónito, pero a la vez eufórico, por fin se había vengado de Pascual, bueno, mejor dicho, fue Diana la que se vengó, pero estaba igualmente feliz. Fue un largo beso, en cuanto se separaban para coger aire, lo cogían y se volvían a besar. Se pasaron dos horas en la habitación, besándose sin control, a veces encima de la cama, otras en la mesa, o simplemente en el suelo, abrazados.
Diana miró el reloj. Las 00:16. Ya se había divertido suficiente.
Diana: Yeray, son las doce y cuarto. Me tengo que ir a dormir y tú deberías hacer lo mismo.
Yeray: Cierto. – Se separó de ella y se colocó bien la camisa.
Después de despedirse, la chica le dio un último beso en la mejilla y se fue a su habitación. Sin duda fue un gran día para el DJ oficial del equipo.
Pronto subiremos el capi nuevo de Diario Doble, ¡así que no os lo perdáis! ¡Reviews!
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