Capítulo 7: Espionaje Industrial.

Y allí se encontraban los dos. Una vez más House y Cameron estaban a solas, sentados en la cama en la habitación de la inmunóloga.

Cameron: Es muy tarde, deberías irte a tu habitación.

House acarició el hombro de Cameron y le bajó un tirante, el cual ella se apresuró a volver a colocar.

House: Yo no me quiero ir.

El nefrólogo le acarició el pelo y le quitó la coleta, muy despacio, para soltarle el pelo.

Cameron: No sé si esto que estamos haciendo es lo correcto.

House: No pienses. Generalmente la gente la caga al pensar en las consecuencias que tendrán sus acciones.

Cameron comenzó a "jugar" con uno de los botones de la camisa de House.

Cameron: ¿No suele ser al revés?

House volvió al hombro de su subordinada y le bajó el tirante una vez más. Ella respondió desabrochándole uno de los botones de su camisa. Él comenzó un camino sobre el cuello de ella, mientras Cameron siguió desabrochando los botones de su camisa. Cuando se la quitó, ella se quitó su propia camiseta y se tumbó sobre House, quien no esperó a quitarle el sujetador. Se desabrocharon los vaqueros el uno al otro y los arrojaron a una esquina de la habitación.

Sonreían, se reían y, por supuesto, disfrutaban sin preocuparse de las consecuencias. La verdad era que de lo que menos se preocupaban era de hacer ruido, y parecía que alguien les había oído, porque no paraban de llamar a la puerta. Ambos intentaron no hacer caso, pero cuando la puerta se abrió de golpe, lo único que les quedó fue interrumpir su acto y taparse con las sábanas lo más que pudieron. Chase les miraba desde la puerta, pero no parecía muy sorprendido.

Chase: De verdad, Cameron. No me esperaba esto de ti. Yo te quería... ¡Me había hecho ilusiones! Tenía la idea de hasta pedirte matrimonio.

Sacó una pequeña caja de su bolsillo y la abrió, mostrando un precioso anillo de plata y diamantes.

Chase: Me gasté todos mis ahorros en el anillo, solo porque pensaba que tú eras mucho más importante que todo eso. Alison... ¿Cameron? ¿Cameron, estás ahí?

Ella estaba tumbada en la cama, literalmente paralizada. No se podía mover, ni hablar, ni hacer absolutamente nada. House la miró.

House: ¿Cariño, estás bien?

Chase: ¡Alison! ¡¡Alison!!

Cameron comenzó a temblar fuertemente y los dos médicos corrieron a ayudarla.

House: Venga, Alison, que no es nada.

Chase levantó un segundo la sábana.

House: ¿¡Pero qué haces, pervertido!?

Chase: ¡Está sangrando!

House la miró. ¡Era verdad! Estaba sangrando, y mucho.

Chase: ¿Pero tú que le has hecho?

House: ¡Yo nada! ¿Alison? ¡¡Cameron!!

Las ocho de la mañana. Demasiado temprano... Otra vez. Se sentó en la cama. Estaba empapada en sudor. Miró a su lado y vio a Cuddy, que seguía durmiendo. Se levantó y se fue hacia el baño, abrió el grifo y se echó agua a la cara para refrescarse. Menos mal, todo había sido un sueño. Una pesadilla. Se miró en el espejo y se recogió el pelo en una coleta. Tenía mucho calor. Lo que había comenzado como un sueño precioso había acabado como una de sus peores pesadillas. No sabía si seguir con el juego que se traía con House... Quizás fuese mejor esperar a decirle toda la verdad a Chase antes deque les pillasen en pleno acto. Porque ella sabía que pronto sus voluntades volverían a flanquear, y esa vez no sería solo un beso...

House no se despertó hasta las once y media de la mañana. Miró a su lado y vio a Wilson sentado en el borde de la cama viendo la tele. Se sentó él también, cogió su frasco de vicodina y se tomó una pastilla. En realidad había hecho ese gesto por puro acto reflejo, porque la pierna no le dolía en absoluto.

House: ¡Qué buen día hace hoy!

Wilson le miró. Hasta ese momento no se había percatado de que su amigo se había despertado.

Wilson: Veo que te has despertado de buen humor.

House se sentó al lado de Wilson.

House: ¡De muy buen humor mi querido amigo!

Wilson: Me alegro. Supongo que eso no tendrá nada que ver con que ayer pasases toda la tarde al lado de Cameron.

House: No del todo.

Wilson volvió a quitar los ojos de la tele para mirar a House.

Wilson: ¿No del todo?

House: Quizás haya sido eso... O quizás cuando nos besamos... O cuando...

Wilson: ¿¡Que os besasteis!?

House: Shh, Jimmy, no querrás que se entere todo el mundo, ¿verdad?

Wilson negó con la cabeza una y otra vez.

Wilson: Eres increíble.

House no paraba de sonreír.

House: ¿A que molo? Un par de achuchones y estaremos como antes.

Wilson: ¿Te ha perdonado?

House: No del todo.

Wilson: No del todo... No del todo... ¿Y por qué te ha besado?

House se levantó de un salto, aunque apoyándose en su pierna "buena".

House: Porque soy el hombre más sexy de la humanidad. Porque soy irresistible... Hay muchas razones Jimbo.

Wilson: Pues parece que si que estás de buen humor.

House: Sí pero no solo por eso. Sino porque estoy seguro de que Cameron volverá conmigo.

Wilson: ¿Porque eres sexy e irresistible?

House: ¡Ay como eres Wilson! Gracias por el cumplido pero no. Volverá porque está enamorada de mí y...

House suspiró y se volvió a sentar en la cama.

House: Muchas cosas más sobre el amor que tú nunca comprenderías. Por muchas mujeres que tengas.

Wilson: Bueno, pues como no lo comprenderé nunca me iré a ver a Cuddy, a ver si ella me lo puede explicar mejor que tú.

House se volvió a levantar de un salto, poco después de Wilson.

House: ¡Te acompaño!

Wilson: ¿Así podrás hablar tú con tu cenicienta?

House no respondió, fue directamente a por su bastón y abrió la puerta de la habitación. Cuando salió al pasillo se encontró con Cuddy y Cameron, que acababan de salir.

Cuddy: ¡Qué casualidad! Nosotras os íbamos a ver ahora mismo.

House: Si es que estamos completamente compenetrados.

Aunque parecía una respuesta para Cuddy, House estaba mirando exclusivamente a Cameron, quien se sonrojó al ver que su jefe le había guiñado el ojo.

Wilson: ¿Os venís a la recepción del hotel? Por cambiar de aires.

Cameron: Por mí genial.

Wilson y Cuddy adelantaron a los otros dos médicos, quienes les seguían unos metros más atrás.

House: ¡Qué bien! Reunión de parejitas.

House hablaba lo suficientemente bajo para que solo le oyera Cameron.

Cameron: Tú y yo no somos pareja.

House: Bueno casi.

Cameron: Hoy he soñado contigo.

House: Qué casualidad. Yo también he soñado contigo.

House le iba a dar a Cameron un beso en el cuello, pero ella se apartó.

Cameron: Fue una pesadilla.

House: Ostras.

Los cuatro se metieron en el ascensor, y House y Cameron no siguieron su conversación hasta que salieron en el vestíbulo y se cercioraron de que nadie les escuchaba.

Cameron: Soñé que estábamos en pleno acto y nos pillaba Chase.

House: Ah, pues entonces no ha sido tan malo.

Le guiña un ojo.

House: Y no fue muy distinto a mi sueño.

Cameron: Y después me daba un ataque... Y me moría desangrada.

House: Eso no está tan bien...

Cameron: No quiero hacer daño a Chase. Así que será mejor que nos mantengamos alejados el uno del otro un tiempo... Hasta que le diga a Chase que no le quiero...

El comentario no resultó muy convincente para House, pero él lo aceptó.

House: Vale. Pero recuerda que hoy te espera una sorpresa más.

Cameron: No compliques más las cosas, no hace falta que sigas con esta tontería...

House: ¿Tontería? A mí no me parece ninguna tontería el demostrarte lo que siento por ti.

Cameron: Claro que no pero...

House no esperó a escuchar a Cameron y aceleró el paso, colocándose ahora al lado de Wilson.

Los cuatro se sentaron en uno de los sofás y estuvieron un buen tiempo hablando. En realidad, los que hablaban eran Cuddy, Wilson y Cameron, porque House estaba demasiado ocupado pensando en todo lo que había pasado durante el viaje. De repente la figura de Chase se cruzó con su mirada. Se levantó del sofá y observó cómo el intensivista salía del hotel, bastante decidido.

House: Me voy a dar una vuelta.

Los otros tres médicos le miraron bastante sorprendidos, pero no le dieron mayor importancia, al fin y al cabo, House era así, rarito.

House estuvo varios minutos siguiendo a Chase por las calles de Miami, hasta que desde lejos le vio reunirse con un amigo. Se reían y se daban palmadas en la espalda. ¿De qué estarían hablando? Por lo menos había averiguado una cosa: que no era la primera vez que Chase estaba en esa ciudad. House miró a los lados y se dio cuenta de que no tenía ni idea de dónde estaba. Volvió a dirigir su vista hacia Chase, y observó, perplejo, como el "amigo" le daba un beso en la mejilla y se metían los dos en una cafetería.

Había hecho muchas bromas al respecto, pero nunca habría creído que a Chase le gustasen los hombres. Volvió a mirar a los lados, aunque ni él mismo sabía lo que estaba buscando. Decidió sacar el móvil y llamar a Wilson para que le fuese a buscar.

Su amigo no tardó mucho en aparecer, y cuando lo hizo, el nefrólogo tuvo que soportar una batería de preguntas acerca de su "paseillo".

House: Espionaje industrial mi querido amigo.

Wilson frunció el cejo. No tenía ni idea de qué estaba hablando House, pero tampoco le importaba. Sentía como en los últimos días, se había distanciado algo más del nefrólogo. Ya no le daba consejos, ni se interesaba de sus asuntos, ni House mismo le contaba sus confidencias. Aunque lo echaba de menos, pensó que sería mejor. No le gustaba nada tener que preocuparse por los problemas de los demás, como si no tuviese bastante con los suyos...

Por la tarde volvieron a la piscina. House no pudo dejar de observar el comportamiento de Chase durante todo el día. ¿Chase gay? No, sería bisexual. Daba igual, seguía siendo muy fuerte. Incluso le pareció que Chase ya no estaba tan cariñoso con su novia. ¿Sería por el encuentro en la cafetería con su "amigo"? House se estremeció. No era un antiguo ni mucho menos, pero no podía imaginarse a Chase liado con un tío. Simplemente no cuajaba.

Ese día decidieron comprar unos bocadillos en el super para cenar en las habitaciones, ya que no les apetecía nada bajar otra vez al restaurante. Los seis se ducharon, se pusieron el pijama, vieron la tele, y se fueron a la cama con bastante sueño. En fin, lo que era el día a día.

Hacía tiempo que Cameron no se sentía tan cansada. No había hecho mucho ejercicio físico ese día, pero se había cansado de pensar, estaba agotada de darle vueltas a un asunto que no tenía fin. Su relación con House era idéntica a una gran montaña rusa que no se acababa. De repente recordó que House no le había dado la sorpresa del día. Por una parte se entristeció, pero por otra pensó que así sería mejor. Metió las manos por debajo de la almohada, cambiando de posición, y sintió que se cortaba en el dedo índice con un objeto bastante grueso. Retiró la mano en seguida y apartó la almohada. Vio un sobre con un bulto dentro. Se chupó el dedo que se había cortado, se sentó en el borde de la cama, y cogió el sobre y lo abrió. Dentro había un colgante con una pequeña cajita circular en el extremo. Al examinarlo se dio cuenta de que se abría por dos lados. Por un lado tenía un reloj, y por otro descubrió una foto suya y de House bastante mal recortada. Debajo de la foto encontró una frase. "Greg y Alison, por siempre juntos". Cameron sonrió. Parecía que después de todo House no se había olvidado de la sorpresa. Oyó a Cuddy gruñir, indicándole a Cameron que quería dormir, así que dejó todo encima de la mesilla y se volvió a tumbar en la cama.