Capitulo 7
Preparación
El Chico
Esto es asqueroso, tengo una plasta apestosa y gelatinosa por todo el cuerpo, no tengo que quejarme, se lo prometí a Haymitch, en realidad ambos se lo prometimos, ese es el primer trato que hacemos con él, no quejarnos de nada que nos hiciera el equipo de preparación, el ha cambio comenzaría a diseñar la mejor estrategia posible para que uno de los dos vuelva al Doce.
Nada más llegar a la estación en el Capitolio fuimos arrastrados entre multitudes que gritaban alocadas hasta el centro de entrenamiento, estar aquí verdaderamente es toda una experiencia, ni en mis peores pesadillas intervenían personajes tan excéntricos, hombre y mujeres con kilos de maquillaje blanco en la cara, pestañas de todos tipos y colores y ropas con colores extraños que estoy seguro que no había visto nunca, en fin todo una sinfonía de extravagancia y mal gusto a mi humilde entender. Al llegar al Centro de Entrenamiento fuimos llevados con los equipos de preparación antes de ser presentados a nuestros estilistas.
Creo que no soy reiterativo al repetir que todo esto ha sido horrible, mi equipo de preparación está conformado por dos mujeres y un hombre, y todos ellos me han tocado más que cualquier persona en mis dieciséis años, me han bañado, tallado, raspado, untado y vuelto a restregar el cuerpo con todo tipo de cosas, siento que por lo menos han disminuido siete capaz mi piel, bueno, quizá exageré un poco con eso de la piel, lo que sí es cierto es que cada centímetro de mi cuerpo arde, gracias a todo lo sagrado me han embadurnado una especie de leche que de inmediato ha disminuido el ardor a una muy leve molestia.
Y sí, cuando creo que todo ha cesado por fin, el equipo de preparación contraataca con otra ronda de baños, raspados, y todo eso, Bryar, me ha prometido que esto es lo último antes de presentarme con mi estilista, y aquí estoy tan solo y desnudo como llegué al mundo acostado sobre una plancha de acero esperando a que llegue.
Pienso en mi preciosa, he pasado por todo esto sin quejarme, sin quejarme verbalmente claro, mentalmente he recordado los antepasados de cada uno de estos personajes hasta la décima generación; en realidad no me he quejado –ya aclaré verbalmente- por ella no por Haymitch, todo esto puede valer la pena de alguna forma si ella está bien. Me pregunto si a ella le han pasado por todo este tratamiento de belleza, su piel es tan suave y delicada, espero que no le hayan maltratado mucho, ¿cómo llevará esto de la desnudez ante extraños? Por mi parte después de las primeras restregadas olvidé que existe el pudor, solo me concentré en no proferir alguna palabrota, aunque no me gusta cómo me ven Oliva y Musa, las mujeres de mi equipo de preparación, no se entender la forma en la que me miraron, es como algunas mujeres miran a Gale, ¿Katnis me verá alguna vez de esa forma?, claro Mellark, ella quizá podría verte de esa forma si existiera un futuro para ti, pero solo tienes lo que te resta de vida y de ésta ella puede tomarlo todo; de pronto el curso de mis lúgubres pensamientos se detiene y reparo que hay un hombre también en el equipo de preparación de mi preciosa, un tal Flavius, prefiero borrar todo eso de mi mente por el momento, porque siento que estoy apretando los puños y prefiero seguir recordando a los antepasados de estos personajes, ¿en qué generación me quedé?, no lo recuerdo así que vuelvo a empezar.
Escucho unos pasos acercándose, el estilasta ha hecho acto de aparición, me siento, nos miramos primero a los ojos, el parece todo lo normal que se podría esperar de una persona en el Doce, no lleva ninguna ropa extravagante, y solo un rasgo del Capitolio pueden captar mis ojos, una sombra dorada sobre sus parpados.
-Que tal, soy Cinna, seré tu estilista
Me miro en el espejo y no sé qué pensar de este atuendo, lo cierto es que siento un poco de temor. Fue después de las presentaciones que Cinna me comento que tenía una idea diferente para el atuendo de los tributos del Distrito Doce, bueno sería una variación del tan horrible traje de minero con el que siempre nos presenta, sin embargo recordé aquella vez en la que presentaron a los tributos desnudos y cubiertos de polvo de carbón, mi corazón late rápidamente, es casi seguro que a Katniss y a mí nos toque ir desnudos y cubiertos de carbón, no me sorprendería que tanto restregar y untar mezclas extrañas en mi cuerpo sean para que el polvo de carbón se fije en mi piel, muy bien Mellark al parecer comienza tu particular humillación pública- pensé en ese momento- poco después su imagen cruzo por mi mente y supe que sería capaz de soportar cualquier cosa por ella.
Estaba pensando todo esto cuando Cinna interrumpió mis pensamientos, solo capté ¿Fuego?
-Fuego, ¿a qué te refieres?- pregunté.
-No te preocupes, no es fuego de verdad, es un fuego artificial que Portia y yo hemos creado para hacer de ustedes dos algo inolvidable, y así puedan conseguir que se interesen en ustedes el mayor número posible de patrocinadores.
- ¿Estás seguro que no sufriremos ninguna quemadura?- tenía que cerciorarme que esto no dañaría de ninguna forma a Katniss.
- Por supuesto, hemos estado trabajando casi por un año en ello, desde los últimos juegos, queremos que ustedes dos parezcan dos brasas en llamas, para eso hemos creado también un tipo especial de tejido que los protegerá de cualquier daño que pudieran llegar a tener, pero de todas formas, como te comenté el fuego no los dañará.
Decidí confiar en Cinna, aunque creo que después de lo del fuego, me resultó sumamente atractiva la idea de salir desnudo y cubierto de polvo de carbón; en fin, este traje no parece tan malo, es cómodo, en la parte inferior es color gris, casi blanco y conforme va subiendo el gris va tomando una tonalidad más obscura hasta convertirse en negro, no sé bien en que parte se ubicaran las llamas, creo que es mejor no pensar mucho en ello.
El equipo de preparación termina de dar los últimos toques al maquillaje que llevo en el rostro, el maquillaje se siente extraño, es como una capa extra de piel pegajosa, es horrible, creo que horrible se ha convertido en mi palabra favorita en las últimas horas. Como sea, es tiempo de que nos dirijamos al lugar de salida del desfile, tenemos que tomar un elevador que nos traslada al sótano del Centro de Entrenamiento, ahí nos espera nuestro carro tirado de varios caballos negros, los caballos son animales hermosos, con su pelaje tan suave y brillante a la vez, me acerco a uno de ello y lo acaricio, no parece temer el contacto humano, están muy bien entrenados al parecer.
Sé que en breve, Katniss se reunirá conmigo, estoy un poco inquieto por eso, ahí la veo llegar, ella se ve…hermosa…
¡Oh! Me la que quedado mirando con una sonrisa boba en mi rostro que soy incapaz de borrar, lo sé porque Haymitch se me queda mirando a la vez y su rostro ha cobrado una expresión perspicaz, me hace una seña para que cierre la boca, creo que estoy de suerte porque él está detrás de Katniss, y ella no se ha dado cuenta, entonces ella repara en mi persona y me dirige una de sus espectaculares sonrisas.
Es tiempo de subir al carro, Cinna llega y prende el fuego, no puedo evitar cerrar los ojos e hiperventilar pienso que en cualquier momento voy a sentir las quemaduras, pero esa sensación no llega, abro los ojos y ella está frente a mí con los ojos cerrados, veo como los abre poco a poco y sonríe, como aliviada, suspira y me ve directo a los ojos, tengo la tentación de apartar la mirada, pero me obligo a verla también y mis labios no me piden permiso para decir:
-Te sientan bien las llamas, deberías de llevarlas más a menudo- Mellark, ¿de verdad te atreviste a decir eso?
Ella se sonroja y baja la mira, parece pensar en algo, se acerca a mí y me da un cálido beso en la mejilla, yo no puedo decir nada, estoy a mil kilómetros de aquí, en mi cielo personal.
Mellark baja ya de tu nube, parece que Cinna se está tratando de comunicar contigo-parece hacer notar mi cerebro que hasta hace algunos momentos parecía estar en estado de muerte cerebral, no alcanzo a escuchar lo que dice porque el himno de Panem ha comenzado a escucharse y es la señal de que los carros deben de comenzar a avanzar.
Cinna hace señas, parece dar a entender que nos sujetemos de las manos, volteo a ver a Katniss y le comento la situación, me da su mano y yo la sostengo lo más fuerte que puedo, siento que voy a caer de esta cosa, pero trato de hacer mi mano lo más firme y solida que se pueda, quiero que ella se sienta segura a mi lado, volteo a ver a Cinna y el nos hace otra seña indicándonos que eso es lo que quería.
Distrito Ocho…
Distrito Nueve…
Distrito Diez…
Distrito Once…
Es nuestro turno.
