NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS CON WILLIAM JOYCE Y SOLAMENTE ME DIVIERTO AL ESCRIBIR,

¡Hola a todo el mundo! ¿Cómo han estado? ¡Me alegra poder traerles este capitulo nuevo! Siento que me ha salido bien, ahí ustedes dirán. Se enfocó en los pensamientos de Aster y hay un poco de Jack/Tooth xD En el próximo veremos más de Norte y de Sandy.

Comentarios:

Whahabk: oh sí, serán problemas muy interesantes. Pitch le va a ir agarrando odio a Jack de poco en poco y lo querrá hundir. Pero lo verás por ti mismo.

PaolaPaipa: jajaja, bueno, aquí esta la continuación :)

andreri: me alegra mucho que te guste, y más me alegrará que te sigan gustando los nuevos episodios =D

shadamy1510: ¿en serio sobrina shadamy? yo nunca he tenido que recolectar firmas, pero me imagino que es un friega... imagino que te sentirás identificada con ellos a lo largo de la historia xD

Fanatica1Asoaso: ¡me alegra que te guste! en caso de que leas esto este mismo día, mañana a más tardar te mandaré tus correcciones. He tenido que terminar unos pendientes pero ya ando más libre de tiempo ¡gracias por la paciencia! =)

Rosary-Stefenays-Strigidae31: Me halaga demasiado que opines de esa forma sobre mi redacción, creo que es lo mejor que le pueden decir a una escritora. Muchísimas gracias y espero que la lectura te sea grata.

¡Disfruten!


Capitulo 7

Volantes

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Estuvieron hablando por muchas más horas pero las ideas que tenían eran prontamente descartadas. Además de colocar un puesto en la feria, no tenían muchas ideas de qué cosas podían hacer. Ellos eran expertos en hacer colectas de dinero para festivales; no en propaganda política para evitar las reformas judiciales. A eso se le agregaba que Jack aunque estaba dispuesto a ayudarlos, estaba demasiado reticente a que su participación fuera pública. Eso no le gustaba nada a Aster y le causó sospechas. Pero por respeto a la casa de Tooth se guardó los comentarios.

Jack se fue en la tarde con Pippa a eso de las siete, alegando que la niña tenía que terminar sus tareas de la escuela y además dormir. Le dio a Tooth su número telefónico y le pidió que le informara cualquier avance que hubiera. Pippa se despidió efusivamente de todos, ganándose en una sola tarde el corazón de los cuatro amigos.

"Es una niña adorable" dijeron Aster y Norte casi al mismo tiempo.

Pronto Sandy debió marcharse para verificar que su tienda se hubiera cerrado bien y además irse a dormir. Norte hizo lo mismo, aunque no le gustaba admitirlo la edad ya le estaba costando energía. Tooth y Aster se quedaron en el comedor, pensando en lo que podrían hacer. Pero las ideas no fluían.

—Ese tal Jack tiene algo—dijo Aster de repente, incapaz ya de callarse sus pensamientos—No sé cómo decirlo, pero…

—Aster, basta—Tooth le señaló con la pluma que sostenía en su mano—Jack es una buena persona.

—Entiendo que confíes en él, pero no me pidas que yo lo haga—replicó.

A Tooth no le gustó nada ese comentario, pero conocía a Aster y sabía que era inútil intentar hablar con él cuando se le subía el orgullo como en ese momento. Suspiró, sosteniendo la cabeza con ambas manos.

—Hasta ahora no hemos pensado en nada más que el puesto del festival. Pero debemos conseguir otra manera de recolectar todas esas firmas.

Aster asintió, bajando un poco la mirada en expresión pensativa.

—¿No has pensado en ir casa por casa, pidiendo firmas?

—Claro que sí—rodó los ojos—Pero sin una buena publicidad dudo que mucha gente nos haga caso.

—Muy bien, tengo una idea—una enorme sonrisa apareció en los labios de Aster—¿Por qué no repartimos volantes?

—¿Volantes?

Eso sonaba tan… común.

—Sí, volantes. Podemos repartirlos a los padres de familia.—Aster ya estaba trazando todo un plan en la mente.

La sonrisa que apareció en el rostro de Tooth indicaba que ella misma comenzaba a visualizar ese plan. Era tan sencillamente eficaz.

—¡Y llevar unos al periódico, para que los publiquen!—agregó ella muy sonriente.

—¿Crees que eso funcione?

Tooth se encogió de hombros.

—¿Y por qué no?—todo el optimismo había regresado. Si no intentaban nada, no iba a ocurrir nada. Además, de los errores se aprendía.

Tooth fue por su computadora portátil y abrieron documentos de Publisher y Word. Aster diseñaba de manera escueta bocetos con un lápiz en servilletas y Tooth las iba perfeccionando en la computadora. El punto era que los padres de familia negaran esa Ley, en beneficio de sus hijos. Tenían que mostrarse alegres, y serios al mismo tiempo. Tampoco podían poner demasiada información porque entonces se verían aburridos; así que resumieron lo mejor posible la información. Al final había tres diseños de volantes muy funcionales. Guardaron dos copias; una en la memoria externa USB y otra en la cuenta Drive tanto de Tooth como de Aster. Algo les decía que iban a ocupar muchas copias.

Decidieron imprimirlos en hojas de colores para hacerlos más interesantes. Y luego hicieron otro diseño un poco más sencillo que mandarían a los periódicos para ser impreso en la zona de anuncios. Aster compró un montón de hojas y cartuchos de colores y la impresora de Tooth no tuvo descanso en poco más de una hora, cuando terminaron de imprimirse los volantes.

Después de contar, separar y agrupar los diferentes tipos de volantes en cinco volantes—uno para cada quien—los dos amigos tomaron asiento en la sala, cansados pero contentos de todo el trabajo que habían realizado.

—Wow—dijo ella.—Creo que tengo una buena impresora.—tocó suavemente el aparato que estaba ileso, muy caliente pero listo para imprimir más cosas.

Aster agarró un enorme paquete de hojas multicolores.

—Repartiré a mis clientes y en mi cuadra—le dijo, agarrando otro paquete de hojas—Le llevaré su lote a Sandy para que los reparta.

—Yo les daré su parte a Norte y Jack.

—¿Crees poder dejarles el formato en el periódico?—inquirió.

Tooth frunció el ceño, sacando su agenda para leer las citas.

—No creo poder, mañana es un día pesado.

Aster se llevó el formato para dárselo al periódico y ambos se pusieron de acuerdo en dar volantes a la salida de la escuela del día siguiente.

Aster subió a su camioneta y colocó los paquetes de hojas envueltos en plástico en el asiento del copiloto. Miró a Tooth caminar hacia la casa de Norte con más hojas antes de fruncir el ceño. Quería mucho a su amiga y la causa era verdaderamente noble, pero algo en Jack no le cuadraba.

Fue demasiado obvio, al menos para él, que a Tooth le gustaba Jack. Quizá todavía no estaba enamorada pero tampoco estaba demasiado lejos de eso. Jack Frost escondía algo, de eso estaba seguro, porque en sus sonrisas había algo de falso. La dulzura que le dedicaba a su hermana Pippa no era la misma que en realidad poseía. Aster tenía un sexto sentido demasiado desarrollado, presentía el peligro y los secretos mejor que nadie. Y estaba convencido que Jack llevaba un secreto demasiado grande a cuestas. Quizá no fuera información demasiado grave, pero sí una que le pesaba al menos en su conciencia. Debería investigar en eso, porque hasta no saber más a fondo la vida de Frost no iba a poder confiar en él. Y ahora que iban a ser compañeros la confianza debía ser buena.

Encendió su auto y se fue, con todas esas ideas dando vueltas en su mente. Mientras, ajena a los dilemas de su amigo, Tooth caminaba a la casa de Norte. Le dios sus volantes y además le contó de su plan. Él estuvo completamente de acuerdo.

—¿Sabes dónde vive Jack?—le preguntó. Hasta ese momento no se había puesto a pensar que no conocía la casa del maestro.

—No.—fue su respuesta—¿Por qué?

—Ocupo darle sus volantes.—agregó con una enorme sonrisa. Además, ella no iba a admitir que le gustaba mucho la idea de hacerle una visita al chico.

—Son las nueve de la noche, Tooth—le dijo el hombre ruso—¿No crees que sería mejor dárselos mañana?

—No—negó vehementemente—De una vez.

Cuando una idea se le medía a Tooth difícilmente se le podía sacar de la cabeza. Ella quería darle sus volantes a Jack y de paso saber dónde vivía. Tenía la extraña sensación de que sabiendo dónde vivía podría saber más cosas de él y el chico la tenía tan intrigada que la ansiedad de conocerlo le crecía día con día.

Tooth llamó a Jack por el celular, aprovechando además que él le pidió mantenerlo al corriente de los planes ¡Todo a su favor! Sin dejar de sonreír, escuchó el tono de llamada antes de que contestaran. Jack no estaba dormido y le dio la dirección de su casa sin rechistar. Estaba cerca del centro de Burguess, no muy lejos. Se subió al auto y condujo rápidamente hasta la casa de Jack Frost.

La casa era de un solo piso con fachada clásica construida completamente de madera, pintada en color azul claro. Tenía una cerca blanca bordeando el jardín cubierto de nieve; pequeños muñecos de nieve empezando a derretirse saludaban a quienes ingresaran a la casa. Un par de árboles con escasas hojas debían dar muchísima sombra en el verano, y ahora se las daban a esos muñequitos. De la rama más fuerte de uno de los árboles colgaba un columpio de llanta, que se mecía con el viento. El sendero de piedra conducía a un par de escalones adentrando al pequeño pórtico con techo y mecedoras. La casa, extrañamente, le pareció que tenía todo el encanto de Jack pasmado hasta en las esquinas.

Apenas Tooth bajó de su carro cuando las luces del porche se prendieron y Jack le abrió la puerta. Estaba haciendo muchísimo frío esa noche y la calefacción de la casa estaba al máximo.

—Uf, gracias—le dijo ella, sintiendo la cálida casa—Lamento molestarte tan tarde.

—No es molestia—Jack cerró la puerta para que el viento gélido no se colara en la casa. A él le gustaba el frío, pero no quería cuidar de una resfriada Pippa.

Notando la casa silenciosa, Tooth dedujo que Pippa estaría dormida. Sin perder tiempo la dentista le tendió las hojas multicolores envueltas en una bolsa de plástico.

—¿Crees que funcione?—le preguntó Jack, agarrando los volantes. Tooth ya le había contado el plan y lo dejó pensando todo ese rato.

—No podemos descartar nada—le dijo con una enorme sonrisa.

Jack vio todo el optimismo en los ojos de la dentista y lo contagió de su buen humor. Era lo que más le agradaba de ella, su energía le llenaba de calma y alegría.

—¿Quieres tomar un café o…?—invitó por cortesía, pensando que quizá podrían hablar de algo. Habían tenido charlas tan interesantes antes.

—Muy amable—le cortó rápidamente la invitación—Pero creo que deberías irte a dormir—y le señaló las ojeras debajo de sus ojos intensos.—A Tooth no se le escapaba nada.

Jack sonrío para sí mismo.

—Supongo que tienes razón.

El silencio que siguió fue un poco incómodo. Por un momento Tooth solamente vio los ojos de Jack y viceversa. Era una sala cómoda, cálida y con olor a pino. El sonido del viento se filtraba por entre los vidrios causando una sensación de frío fantasma. Las luces apagadas difuminaban el contorno de sus cuerpos haciendo más bella la escena. Pero Tooth bajó los ojos, incapaz ya de seguir con esos pensamientos. Era momento de irse y de no pensar en eso.

No pensar en que la sonrisa de Jack era seductoramente hermosa.

No pensar en que el cuerpo de Tooth se veía adorable cubierto de abrigos.

No pensar que lo único que deseaban, sin saber porqué, era darse un largo abrazo.

Tooth fue la primera en romper el silencio.

—Nos vemos mañana—le dijo.

—Ah, sí…

Jack se inclinó para besarle la mejilla a modo de despedida. Tooth se mantuvo en su lugar, pero movió el pie hacia atrás y tropezó con la bufanda que Pippa había tirado en el suelo. Se resbaló, y Jack inmediatamente atrapó su cintura agachándose a su altura. Tooth elevó rápidamente la mirada hacia él y sus labios se encontraron.

Un beso.

Apenas fue un roce cuando se separaron, con los ojos llenos de impresión. Ella se llevó una mano a la boca, incapaz de decir algo, y salió de la casa rápidamente sin siquiera hacer ruido. Jack miró a través de la ventana cómo Tooth subía a su auto y se iba.

Un beso. Apenas un roce. Como alas de mariposa.

Tooth no podía dejar de pensar en eso. Fue una caricia tan corta y a la vez perfecta. Ella había sido besada antes, pero nunca se sintió tan… tan bien. Fue un beso increíblemente corto y lo sintió más profundo que otros.

Jack estaba frente a la puerta de su casa, sin moverse, solamente sintiendo ese beso en los recuerdo de su mente. Y sonrió. Por primera vez en dos años, sonreía por alguien que no era su hermana.

-o-

Había sido una mañana pesada para Tooth. No pudo dormir nada bien y tuvo un montón de pacientes a primera hora. Estaba cansada, con la cabeza comenzando a dolerle y fastidiada. Se tomó unas pastillas esperando que su humor mejorara. Lo peor, era reconocer que el causante de todo era ese maldito beso accidental.

Eran las doce y media de la tarde. Tooth había trabajado arduamente y de forma eficiente durante horas cuando el teléfono sonó. Se disculpó con su secretaria, atendiendo el nombre de Aster.

—¿Bueno?—contestó.

—¡Están coludidos!—gritó Aster, lleno de rabia—Los del periódico no quieren aceptar ninguna propaganda que relacione a la reforma educativa.

Tooth frunció el ceño.

Maldito Pitch.

—¿Y qué piensas hacer?

—Por ahora solamente imprimiré más volantes—fue su respuesta—Ya que no podemos usar el periódico…

—¿Ya probaste con la radio y la televisión?

—Es lo mismo. Todos están comprados.

Estos medios convenencieros…

—Ni modo, nos las ingeniaremos amigo.

—Nos vemos en la escuela.

Ambos colgaron.

Tooth se llevó una mano a la frente. Esto le complicaba más las cosas.

Pasado el rato ella se fue a la escuela primaria donde los niños salían de sus clases. Se obligó a sonreír mientras repartía hojas de colores a diestra y siniestra, pidiendo por el rechazo a la reforma educativa y explicando con toda la paciencia posible cómo eso podía arruinar el sistema educativo. Aster hacía lo mismo en el otro lado de la ancha entrada y le agradaba ver que mucha gente se reunía alrededor de los dos para pedir información.

Los padres de niños en prescolar ya tenían volantes, puntualmente otorgados por el Maestro Frost. Y solamente se les acercaban para preguntarles si eran una especie e aliados del maestro.

—El Maestro Frost nos había comentados que tenía amigos apoyándolo—le dijo una madre de familia—Me alegra saber que son ustedes. Siempre han apoyado causas nobles.

—Muchas gracias—le dijo Tooth—Cualquier duda que tenga puede contactarnos a los números de abajo.

La madre le sonrió y se fue. Mientras más padres veía con volantes de colores Aster pensaba que al menos Jack ponía algo de su parte.

—El Maestro hace su trabajo.—dijo para sí mismo y en tono bajo. Aparentemente era hombre de palabra. Pero aún así tenía sus reticencias.

Tooth estaba terminando de explicarle a una mujer cuando vio una figura acercarse a ella. Era un hombre delgado de porte altivo completamente vestido de negro y con ojos amatistas muy expresivos, tenía una expresión ecuánime pero ojos llenos de furia.

—¿Puedo ayudarte en algo, Toothiana?—le preguntó, haciendo gala de ese acento británico que compraba a muchas mujeres pero no a ella.

Tooth le frunció el ceño.

—Absolutamente nada, Pitcher.

El director sonrió de oreja a oreja.

—¿Qué haces pequeña?—usó un tono meloso que no le gustó para nada a Tooth.

—Reparto volantes—le dio uno, con una gesto despectivo—¿A poco creías que te dejaríamos hacer lo que quisieras?

Pitch leyó rápidamente el volante en sus manos fingiendo absoluto interés. En el fondo, maldecía constantemente. Sabía que el grupo de Tooth le iría a causar unos cuantos problemas, pero esos volantes eran los mismos que había estado repartiendo el mocoso de Frost. Si se habían aliado, los problemas se duplicarían. Y él no tenía intenciones de complicarse la existencia por un grupo de tontos bien informados.

—Vaya, así que están en contra de la reforma que podría mejorar el país—dobló el papel de forma cuidadosa para meterlo en el bolso de su abrigo negro—No me sorprende. Siempre han sido unos rebeldes, como el maestro Frost.

¿Jack? ¿Qué tenía él que ver en esto?

—Es una lástima. Tanta belleza desperdiciada—se inclinó indecorosamente hacia Tooth—¿No has pensado que necesitas a un hombre en tu vida, Toothiana?

Tooth hizo acopio de su paciencia para no pegarle.

¡Nuevamente con eso!

—¿Qué demonios me estás insinuando?—demandó saber, enfurecida.

Pitch sonrió para sí mismo. Desde hacía años que había puesto su mirada en la increíblemente linda dentista del pueblo y no desaprovechaba cualquier oportunidad para conquistarla.

—Solamente que estar al lado de una persona tan influyente como yo podría ayudarte en tus propósitos.

¿Acaso él..?

—¿A dónde quieres ir con esto, Pitch?

—A lo mismo que te he dicho toda la vida y que siempre me has negado—agarró una de sus manos con fiereza—Tú.

Tooth iba a darle una bofetada cuando Aster apareció. Al otro lado de la entrada había visto a Pitch hablando con su amiga y eso no le gustó absolutamente nada.

—¿Qué pasa aquí?.—demandó saber, llegando con aires enfurecidos e intimidatorios. Que, cabe destacar, no funcionaron sobre Pitch.

—Nada, E. Aster Bunnymand—Pitch pronunció el nombre de forma casi despectiva—Solamente que los quiero lejos de mi escuela.

—Podemos repartir cualquier tipo de información en cualquier espacio público, Pitcher.—casi le grita Aster—No es tu escuela, es del pueblo.

—No me interesan las jugarretas que se hayan agarrado Aster. Les conviene alejarse de aquí. Yo no fui quien les pidió aliarse con el tonto de Frost.

—¿Qué tiene que ver Frost en esto?

—A no ser que quieran perjudicar a su nuevo amigo, les sugiero que se vayan.

Dicho esto se alejó hacia la entrada de la escuela.

¿Qué quería decirles con eso?


¡Listo por ahora!

1.-Creí que sería buena idea poner a los medios de comunicación como coludidos por parte de Pitch. Después de todo nuestro director tiene muchas influencias y esto les complicaría más las cosas a nuestros amigos.

2.-¡Ese beso será tan cardíaco! y lo digo en serio. Se dio solo, creo que los personajes me lo exigían y además me encanta ponerles un poco de tensión a los romances. Creo que hace las cosas más interesantes que la típico relación que fluye y termina perfectamente ¿No creen?

3-Hasta ahora ¿Qué les ha parecido Aster? en el próximo capítulo veremos más cosas sobre Norte y Sandy.

¿Y bien? ¡Les gustó? ¡Muchísimas gracias por leer!

chao!