Traducción autorizada por CrissColferL0ve.
Muy bien, un capítulo extenso. No me pertenece nada, obviamente. ¡Este puede ser mi capítulo favorito hasta ahora (y mi amiga, Rebecca, me dijo que también es su favorito), por lo que con algo de suerte les guste! Tengo un poco de canon aquí, porque simplemente funcionaba con la historia, pero lo empeoré un poco (lo siento Karofsky, prometo que no te odio, simplemente tenía que hacerlo). Por lo tanto, ¡disfrútenlo!
Capítulo 7:
Blaine lo estaba evitando. No era que a Kurt le importara, particularmente, ya que estaba enojado con él. Y no era simplemente un capricho, Kurt estaba enojado con él por permitir lo que le hicieron en la que aclamaba era 'su escuela'. Pudo haberlo detenido, Kurt lo sabía. El problema era que no lo detendría y en mayor parte debido a que creía que no podía. Kurt podía ver justamente a través de él. Él tenía medio. No quería que las personas pensaran que era un chico agradable, quería ser visto como una amenaza, porque así ganaba respeto. Era la única manera que conocía de ser.
Kurt había pasado demasiado tiempo pensando en ello. Una semana había pasado y Blaine todavía no le había hablado. Durante inglés, se ignoraban. Kurt utilizaba este tiempo para pensar. Blaine obviamente tenía algún problema emocional, ya fuera con sus padres, las calificaciones o cualquier otra cosa. Además obviamente tenía dilemas con respecto a su sexualidad. Aunque, Kurt no pensaba que estuviera preparado para admitirlo. Quizás nunca estaría preparado. Por lo que Mercedes y los otros del club Glee le dijeron, Blaine y Quinn había estado juntos por dos años y se veía serio. Al menos Kurt no le señaló eso a Blaine, obviamente no lo estaba tomando muy en serio si había engañado a Quinn con él, pero lo estaba pensando todo el rato.
Kurt estaba enojado con Blaine, pero por más que lo intentaba, no lo odiaba - no podía odiarlo. Era extraño. Kurt se encontró intentando descifrar a Blaine y pensando en él mucho más de lo que realmente debería hacerlo. Le gustaba Blaine, de alguna manera retorcida. Quizás era masoquista. No lo sabía. Blaine era un imbécil y trataba a Kurt como basura, pero Kurt no podía evitar volver a pensar en lo gentil que había sido cuando se besaron por primera vez, la forma en que había pronunciado su nombre en voz tan baja y la manera en que su corazón había estado latiendo tan rápido contra la espalda de Kurt esa noche. Kurt había intentado deshacerse de eso, el recuerdo de esa noche, pero no podía. No se iba a ir, sin importar lo que hiciera y no quería pensar de esa manera acerca de Blaine, quería odiarlo, decirle que se alejara de él, quería ir con la señorita Flynn y rogarle que le cambiara de pareja, pero no podía hacer nada de eso.
Entonces se dijo que haría de Blaine un tipo de proyecto. No le diría de eso a Blaine, por supuesto, pero intentaría esforzarse en entenderlo y a la razón del por qué era de esa manera. Al menos entonces podría tener una excusa para no odiarlo. Más allá de hacer esto, no estaba realmente seguro de qué más podía hacer. Ni siquiera intentaría ayudarlo, porque Blaine claramente no quería la ayuda de nadie, pero intentaría entender. Excepto que Blaine lo estaba evitando, lo que dejaba a Kurt justo como al principio. Él era demasiado terco para ser el primero en romper el hielo recién formado, por lo que tendría que esperar hasta que Blaine se bajara de su alto caballo para hacer cualquier cosa.
Eran exactamente una semana y tres días antes de que eso sucediera.
Blaine no entendía por qué estaba sintiendo lo que estaba sintiendo. Todavía no podía deshacerse de su irritado estómago y la sensación de vacío, y tenía que averiguar la razón. No lo entendía, pero lo haría. Le había ocurrido mientras estaba en la casa de Quinn, que le estaba dando besos húmedos en el cuello. Miraba al blanco techo y simplemente estuvo con la mirada pérdida por un tiempo. Quinn y él todavía no habían arreglado el incidente de la fiesta, en lugar de ello, Quinn simplemente lo había dejado pasar y actuaba como si nada hubiera ocurrido. Blaine no discutió, ya que Quinn era con la que todo mundo esperaba que estuviera y además, odiaba pelear con ella, no porque la amara tanto que nunca quisiera algún sentimiento de inquietud entre ellos, sino porque ella era algo irritante y él no necesitaba más irritación de la que ya estaba soportando.
En ese momento se dio cuenta de que la razón por lo que esto estaba sucediendo era Kurt Hummel. No estaba seguro del por qué con exactitud, pero descubrió que únicamente había sucedido tras la llegada de Kurt a McKinley y la mayoría del tiempo, empeoraba de verdad cuando estaba en su presencia. Había aceptado que no le gustaba lastimar a Kurt, simplemente que no sabía la razón hasta ahora y la razón era que a él le gustaba. Y a Blaine no simplemente le gustaba Kurt, de verdad le gustaba y de maneras en que nunca nadie le había gustado. Sí, tenía una manera retorcida de demostrarlo, pero francamente, eso no era algo malo, porque no quería demostrarlo en absoluto.
Blaine nunca había tenido una razón para creerse ser gay, ni se había dado alguna razón para creer que era heterosexual. Si era honesto, nunca había estado realmente atraído por nadie, no en realidad. Claro, el tercero en discordia aquí y allá cuando había sido mucho más joven, pero eso no había pasado hace mucho tiempo. Había habido chicas antes de Quinn, pero únicamente estaba con ellas para mantener el ritmo de los otros chicos que parecían tener una novia diferente cada semana. El hecho era que Blaine en realidad nunca había dirigido su sexualidad completamente. Por supuesto, como todos los adolescentes, le había pasado la idea ¿y si soy gay?, pero nunca lo había pensado real y verdaderamente. Lo había desestimado al segundo que lo pensó, hace tantos años, ya que no podía ser gay, él era Blaine Anderson y cosas como esas no le pasaban a personas como Blaine Anderson.
Ahora, con el cuerpo de Quinn presionado al suyo, era una completamente nueva caldera de peces. Había pensado mucho en lo que pasó entre él y Kurt, y mientras más lo pensaba, más pánico parecía entrarle precipitadamente. Todavía estaba ahí, por supuesto, porque la idea de ser gay, o incluso bisexual, lo estaba aterrando. Su padre tendría un ataque al corazón y al instante sería considerado un paria social y no podía manejar ninguna de esas dos cosas, por lo que decidió que lo único por hacer era alejarlo. De esa manera, podría simplemente desparecer. Excepto que no lo hacía y él se rehusaba a aceptarlo.
Entonces comenzó a pensarlo en exceso. Él no podía ser gay, porque esas cosas no les pasaban a personas como Blaine. Se haría mayor, entraría a una buena escuela, se casaría con Quinn, tendría un buen trabajo y comenzaría una familia. Su destino ya estaba trazado y Kurt Hummel obviamente era sólo un tipo de fase. Quizás había confundido amistad real con algo más, simplemente porque las personas a las que llamaba amigos, no eran para nada como se supone que deberían. Eso tenía que ser. Esa era la historia y se apegaría a ella.
Tras la práctica de fútbol el jueves luego de la escuela, Blaine tuvo que regresar a su taquilla para recoger sus libros y fue entonces cuando se topó con Kurt. Se quedaron quietos en el pasillo y simplemente se miraron por un momento y Blaine no pudo evitar sentir un poco de alivio de que Kurt no se hubiera girado sobre los talones y alejado. Incluso si no quería creer que le gustaba Kurt de maneras que no debería, todavía quería ser su amigo, o al menos volver a la tensa amistad que ya tenían. Además, su tarea sufría. La señorita Flynn había encargado el periódico del contexto cultural, justo como Blaine había esperado, aun así Kurt y él todavía no habían comenzado.
Blaine fue el primero en hablar.
―Hola ―fue todo lo que dijo.
Kurt simplemente se quedó de pie, con los ojos azules abiertos. Volvía a vestir pantalones realmente ajustados y Blaine no podía evitar recordar cómo se veía sin ellos. Sacudió la cabeza, intentando deshacerse de esa imagen.
―¿Qué estás, uhm, haciendo aquí tan tarde? ―Blaine preguntó.
―El club Glee ―Kurt proporcionó y Blaine asintió. Para sorpresa de Blaine, Kurt continuó―. Yo, uhm, olvidé algo en mi taquilla.
―Oh ―Blaine dijo y al instante se sintió tonto por no saber que más decir. Quería hablarle, simplemente que mi sabía la manera de hacerlo.
Blaine observó mientras Kurt comenzaba a caminar hacia la taquilla en silencio. Blaine lo siguió.
―Entonces, uhm, nuestro trabajo de 'Jane Eyre'... ―Blaine se fue apagando, inseguro de como terminar esa oración. Ignoró la vacía sensación en su estómago mientras intentaba pensar en que más decir, pero Kurt habló primero.
―Sí ―dijo, mientras comenzaba a girar la cerradura de la puerta de su taquilla―. Probablemente deberíamos hacerlo, ¿huh?
―Sí ―Blaine dijo. Observó a Kurt por otro rato, mientras giraba la combinación de la cerradura una y otra vez, suspirando cada vez que el candado no se abría. Por fin, extendió la mano para ayudar, pero ésta se posó sobre la de Kurt. Los ojos de Kurt se encontraron con los de él y ninguno se movió por bastante tiempo. Blaine mantuvo los ojos fijos con los azules de Kurt, incapaz de apartar la mirada. Podía escuchar el corazón latirle en el pecho y un bulto se le había formado en la garganta, dejándolo incapaz de hablar. Su mano todavía estaba sobre la de Kurt y ninguno hizo algún movimiento para romper el contacto. La mente de Blaine estaba girando porque esto era lo que se suponía no pasara, era algo que definitivamente no quería que pasara. Pero no podía apartarse, su cuerpo no lo permitiría y en ese momento, su mente lo traicionó y olvidó la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, y todo lo que podía hacer era estar ahí de pie.
Kurt tampoco apartó la mirada. Llevaba una expresión neutra y Blaine no podía decir lo que él estaba sintiendo. Fue Kurt el que intentó hablar primero.
―Blaine, yo -
Kurt había estado hablando un minuto, intentando decirle a Blaine... algo (no estaba seguro del qué exactamente, pero hablar se había sentido como lo correcto), y al minuto siguiente, Blaine lo había empujado contra las taquillas y presionado los labios en los suyos. Kurt se quejó cuando su espalda golpeó la fría y dura taquilla, pero luego lo olvidó, porque la lengua de Blaine le había atravesado los labios y sumido a través de sus dientes, y había encontrado un ritmo con su lengua. Kurt no sabía por qué estaba sucediendo, solamente sabía que, a pesar del hecho que éste era Blaine Anderson, el chico que lo había tratado como mierda desde el primer día que entró en McKinley High, no quería que se detuviera y lo asustaba un poco el que pudiera sentirse de esta manera por alguien que le hacía pasar un infierno.
Entonces sintió los suaves labios de Blaine presionándose contra los suyos y lo gentil que las manos le estaban agarrándole los hombros y recordó al Blaine que había pasado la noche con él la semana pasada.
―Estoy enojado contigo ―Kurt susurró una vez que Blaine se echó para atrás una pulgada o dos.
―¿Estás enojado? ―Blaine preguntó. Kurt captó una sonrisita bailando en los labios de Blaine y no pudo resistir sonreír. Blaine se acercó un poco para que sus labios volvieran a rozar los de Kurt―. ¿Cómo que enojado? ―espiró, el cálido aliento en la boca de Kurt.
―No puedo recordar ―Kurt le dijo, verazmente.
―Eso es lo que pensé ―Blaine dijo, sucumbiendo a la sonrisa, antes de volver a cubrir la boca de Kurt con la suya.
¿Éste era el verdadero Blaine Anderson? Y si era así, ¿qué tendría que hacer Kurt para convencerlo de que estaba bien ser simplemente él mismo?
Blaine lo besó de nuevo cuando se reunieron para trabajar en el periódico. Se besaron cuando se fueron de la librería y de nuevo cuando se detuvieron en una luz roja de camino a casa. Ninguno lo entendía completamente, pero ambos lo querían, entonces ¿por qué detenerse?
Tras la cuarta vez, comenzaron a sentirlo un poco normal. A Kurt le gustaba este lado de Blaine y por mucho que odiara que estuviera sucediendo, estaba algo enamorado de él, por supuesto contra su buen juicio. Entonces, por un tiempo, no se atrevieron a discutir el pequeño acuerdo por temor a que todo se volviera demasiado real, que esto llegara a su fin.
Excepto del hecho que seguía en su mente. Blaine era heterosexual, o al menos aclamaba serlo. Él tenía novia, seguía tratándolo como basura frente a sus amigos y cada vez que se besaban, Blaine parecía actuar como si nada hubiera sucedido, o como si no significara nada. Kurt sintió que era momento de hacer preguntas, averiguar lo que era esto.
Un día mientras estaban en la biblioteca trabajando en el periódico, Kurt se lo preguntó.
―Blaine.
―¿Hm? ―Blaine inquirió, como si buscara algo en un libro, las cejas fruncidas en el centro.
―¿Crees que puedas ser gay?
Entonces los ojos de Blaine se abrieron de golpe, y el libro se le cayó de las manos, causando que perdiera la página. Aunque, no parecía que le importara.
―¿Q-Qué?
―¿Crees que puedas ser gay? ―Kurt repitió.
―Por supuesto que no ―Blaine sacudió la cabeza―. ¿Por qué sería gay?
Kurt no dijo nada, tan sólo arqueó una ceja y Blaine lució nervioso. Kurt no quería presionarlo porque sabía lo que era temer ser lo que eres.
―¿Qué pasa con Quinn?
Ahora se vio consternado.
―¿Qué con ella? ―preguntó, los ojos dorados dando una mirada rápida.
―La engañaste.
―No, yo -
―Blaine ―Kurt dijo, por encima de él―. Si te besas con alguien que no es tu novia, significa que estás engañando a tu novia.
Esto parecía ser una novedad para Blaine. Dejó caer la barbilla y fijó la mirada a la mesa. Kurt se preguntó si sería extraño inclinarse y poner su mano sobre la de él, después de todo, ya habían tenido las lenguas en la boca del otro. Pero no lo hizo, porque Blaine todavía era Blaine e incluso si no fuera tan malo cuando estaban sólo ellos dos, todavía estaba defensivo la mayoría del tiempo.
―¿La amas?
―¿Qué? ―Blaine preguntó, levantando la vista. Se veía ligeramente aturdido.
―A Quinn ―Kurt aclaró―. ¿La amas?
Blaine estuvo en silencio por un tiempo, los ojos vinieron a la mesa frente de sí.
―Ella es mi novia ―murmuró con un cansado encogimiento de hombros.
―Eso no es lo que pregunté ―Kurt señaló.
―Ella... ―Blaine se fue apagando, buscando las palabras―. Es difícil amarla.
―Entonces, no ―Kurt asintió.
Blaine no discutió. Esto le dio a Kurt un inexplicable entusiasmo de escucharlo aclararlo. Negó con la cabeza.
―Entonces, ¿por qué estás con ella?
Blaine mantuvo la vista en la mesa por unos segundos, con la mano aferrada a un bolígrafo. El puño estaba cerrado y Kurt observaba mientras el bolígrafo estalló y la tinta azul se regó por toda la mano de Blaine y la mesa. Entonces levantó la cabeza. Parecía adolorido.
―¿Por qué te importa? ―preguntó, haciendo muecas hacia sus manos cubiertas de tinta.
―No me importa ―Kurt suspiró, sacando un pequeño paquete de pañuelos del bolsillo lateral de su bolso. Se lo ofreció a Blaine―. Simplemente pensé que te serviría alguien con quien hablar. Parece que te serviría ―dijo, hizo una seña a las piezas del bolígrafo sobre la mesa.
Blaine se limpió la tinta y dejó los pañuelos atiborrados en la mesa frente a él.
―Si te cuento algo sobre mí ―Blaine comenzó a alzar la mirada a la de Kurt―. Tendrás que contarme algo sobre ti.
Kurt se encogió de hombros.
―Es justo.
Blaine asintió y pareció pensativo por un par de segundos. Había dejado caer la mirada de la de Kurt y estaba jugueteando con las piezas del roto bolígrafo.
―Quinn es... ―lo dejó en el aire y negó con la cabeza―. Se supone que esté con Quinn. Ella... es decir, nosotros - Quinn y yo - somos...
―La pareja poderosa o algo, ¿cierto?
Blaine asintió.
―Sí ―dijo―. Sí, algo así. Es como si... soy Blaine Anderson, por lo que se supone que esté con Quinn Fabray, ¿sabes?
Era un desastre, pero Kurt entendía.
―¿Y si no lo haces?
Blaine se vio incómodo. Había parecido incómodo para empezar, pero ahora lucía como si quisiera cubrirse la cabeza y nunca volver a salir.
―No lo sé ―se encogió de hombros―. Mi papá no estaría feliz.
Kurt abrió la boca para preguntar algo a Blaine, luego la volvió a cerrar.
―¿Qué? ―Blaine preguntó.
Lo miró por un momento, luego habló.
―En la fiesta de Puck ―Kurt dijo―. Quinn dijo algo sobre... que tu papá te golpea.
Blaine asintió y junto sus manos.
―Oh.
―No tienes que contármelo ―Kurt le aseguró.
Blaine permaneció en silencio por un tiempo. Kurt lo observó, tratado de averiguar lo que estaba pensando.
―Está bien ―Blaine dijo por fin―. Sí, lo ha hecho antes.
―¿Por qué razón? ―Kurt preguntó, esperando no propasarse.
Blaine se estaba torciendo los dedos incómodamente y todavía lucía como si estuviera sufriendo, pero Kurt quería saber. Quería entender la razón de que Blaine fuera de esa manera. No le debió haber importado, debió mantenerse alejado de él e ignorarlo, ya que Blaine era un idiota la mayoría del tiempo, pero no podía, simplemente no podía hacerlo.
―Las calificaciones, si piensa que no me he esforzado lo suficiente en el fútbol, si llego borracho a casa ―entonces miró a Kurt, probablemente buscando una reacción, pero Kurt simplemente lo observó, intentando no mostrar la lástima que estaba sintiendo―. En realidad, es cuando sea que él quiera.
―¿Y tu mamá? ―Kurt preguntó―. ¿Ella no dice nada?
Entonces Blaine se vio incluso más incómodo, aunque Kurt no pensaba que eso fuera posible.
―Mi mamá... ella toma muchos medicamentos ―explicó―. No sé lo que tiene, pero ha estado muy deprimida por un tiempo y ahora ella está más que nada ida.
Kurt no estaba seguro de que debería decir algo. Decir que lo sentía se veía estúpido. Simplemente se sentaron ahí en silencio por un tiempo y por una vez, no era incómodo.
―Entonces, ¿por qué me estás contando eso? ―Kurt finalmente preguntó.
Blaine levantó la vista hacia él, con los ojos muy abiertos.
―Porque tú preguntaste ―se encogió de hombros.
―Pero no tenías que contármelo ―Kurt dijo―. No te entiendo la mayoría del tiempo.
―¿Qué quieres decir? ―Blaine preguntó, silenciosamente.
―Es decir ―Kurt dijo―. Tú eres así a veces. Todo honesto y... vulnerable, supongo. Y luego me estás besando ―Blaine se estremeció un poco ante eso―. Y eres algo... agradable conmigo, cuando no hay nadie alrededor. ¿Por qué?
Blaine no dijo nada. Por lo que Kurt continuó.
―Todavía eres un imbécil, Blaine. Me refiero a que has mejorado, cuando sólo somos nosotros, pero en la escuela eres un absoluto idiota. Al principio, cuando comenzamos esta relación, lo que sea, siempre estabas a la defensa, escondiéndote tras los muros que construiste a tú alrededor. Los bajaste un poco, pero eso no compensa lo que me hiciste - y a otros chicos - en la escuela. No puedo decidir si me gustas o te odio.
―¿Me odias? ―Blaine preguntó, con los ojos avellana grandes e inquisitivos.
―¿Debería? ―Kurt preguntó, con un encogimiento de hombros.
―Sí ―Blaine suspiró, bajando la mirada a sus manos―. Se supone que me odies. Se supone que yo te odie. Se supone que nos odiemos.
―¿Pero?
―Pero no es así, ¿verdad? ―Blaine preguntó, el rostro enmascarado de preocupación―. Es decir, al menos yo no creo que me odies. A veces creo que deberías. A veces cuando estamos en la escuela y estás con el ceño fruncido hacia mí, y enviándome esas vibras de 'acércate y morirás', de verdad creo que me odias. Supongo que tienes todo el derecho.
―Tengo todo el derecho de odiarte ―Kurt concordó―. Pero no te odio.
Tampoco estaba mintiendo. No odiaba a Blaine. Odiaba las cosas que Blaine hacía, pero no odiaba a Blaine en sí.
―¿No? ―Eso pareció sorprender a Blaine.
―No ―Kurt afirmó―. Creo que necesitas ser quien realmente eres, en lugar de ese alguien que todo mundo espera que seas.
―No puedo.
―Sí, tú puedes ―Kurt le dijo―. Quizás que te tomará un tiempo darte cuenta de eso, pero tú puedes.
Blaine inclinó ligeramente la cabeza, mientras continuaba con la mirada fija en la mesa. Luego levantó la vista, como si hubiera recordado que no se suponía que se pusiera vulnerable.
―Nunca me dijiste nada sobre ti.
Kurt se encogió de hombros y se inclinó para descansar los codos sobre la mesa.
―¿Qué quieres saber?
―Lo que quieras decirme, supongo.
En realidad Kurt no sabía por dónde comenzar. Lo pensó por un poco de tiempo, luego se decidió, basando la decisión en el hecho de que Blaine todavía era un imbécil y aunque no quería herirlo, exactamente, quería hacerlo sentir al menos un poco de culpa.
―Cuando estaba en mi antigua escuela, me molestaban a diario ―observó mientras Blaine se movía incómodo en el asiento―. Empezó como ahora, insultarme, aventarme, metiéndome en taquillas y tirándome a contenedores, pero entonces empeoró.
―¿Qué tan mal? ―Blaine preguntó con voz ahogada. Se veía como si en realidad no hubiera querido preguntar, pero se forzó a hacerlo.
―Como dije antes, huesos fracturados, sangre, todo eso ―Kurt se encogió de hombros―. Eso fue bastante malo, pero ¿quieres saber cuál es la peor parte?
Blaine le dio un ligero asentimiento.
―La peor parte es cuando tienes que ver a tu padre mirándote con ojos de lástima porque eres la víctima ―Kurt dijo―. Cuando ves el dolor en sus ojos, porque no sabe, porque no hizo nada al respecto. Y entonces lo ves enfadarse y sientes que has hecho algo mal, cuando en realidad no es así. Pero sientes que es así, porque has provocado que tu padre sienta todo eso.
―Kurt, no sab-
―Y luego tiene problemas cardíacos ―Kurt continuó, sin importarle que había lágrimas queriendo derramarse en sus ojos. Todo había comenzado para hacer sentir mal a Blaine, pero en el proceso, lo estaba reviviendo y lastimándose―. Y sé que la preocupación y el estrés lo causaron. Claro que no estaba comiendo saludable, ni ejercitándose lo suficiente, pero lo sé. Lo sé. Sé que todo lo mío lo empeoró y esa es la peor parte, Blaine. No puedo permitir que eso suceda de nuevo.
Kurt observó con vista borrosa mientras Blaine tomaba el paquete de pañuelos y sacaba uno, antes de ofrecerlo a Kurt. Lo tomó y se secó los ojos, maldiciéndose por llorar frente a Blaine Anderson.
―Lo siento.
Kurt levantó la vista sorprendido, sus ojos azules brillantes y ensanchados.
―¿Qué? ―Kurt preguntó, un poco estupefacto.
Blaine se cruzó de brazos y se vio inquieto. Volvió a hablar, en esta ocasión un poco más alto.
―Lo siento ―Blaine repitió y se vio como si lo dijera en serio―. Lamento que esto te esté pasando de nuevo. Simplemente - no sé lo que puedo hacer, Kurt. Y quiero hacer algo, de verdad. No sabes lo que es para mí. No puedo simplemente quedarme de pie y no hacer nada. Todo se desmoronara. No puedo, simplemente...
Blaine se quedó sin palabras, negando con la cabeza, luciendo distraído. Kurt lo estudió y podía decir que era en serio, que tenía un conflicto interno, miedo y todas esas cosas que nunca debería admitir ser.
―Lo entiendo ―Kurt le dijo―. Entiendo que tienes miedo, Blaine.
En esta ocasión, Blaine no objetó o negó que tenía miedo. Simplemente se sentó, mirando a Kurt con esas grandes orbes doradas.
―Sé que temes perder todas esas cosas, Blaine y lo entiendo, hasta cierto punto ―Kurt le dijo―. Simplemente creo que todavía puedes tener éxito en tu vida sin todo esto ―Kurt hizo un gesto a Blaine sentado ahí con la chaqueta de deportista, el cabello engominado y la mandíbula apretada ―. No tienes que ser esto, Blaine. Sé que ahora no lo puedes ver, pero es verdad.
Ahora Blaine estaba con la mirada en el vacío, con los ojos ensanchados, la boca en una apretada línea. Parecía que quería llorar y Kurt sintió el estómago con desasosiego. Igual que era agradable ver a un chico lindo sonreír, era desconsolador verlo llorar. Kurt esperó un minuto, luego se aclaró la garganta.
―Entonces, uhm, ¿dónde te quedaste en la lista de preguntas? ―Kurt inquirió, cambiando el tema.
―Uhm ―Blaine se vio nervioso mientras bajaba la mirada a las hojas sueltas sobre la mesa. Buscó a través de ellas y luego miró de soslayo hacia abajo―. Habla de la personalidad de Rochester ―leyó.
―Entonces, habla de la personalidad de Rochester ―Kurt sonrió.
―Rochester era un pervertido ―Blaine dijo, simplemente.
―¿Un pervertido? ―Kurt preguntó―. ¿Por qué?
Blaine negó con la cabeza y extendió una hoja de papel.
―Bueno, aparte de todo el desastre de 'la esposa secreta atrapada en el ático' ―Blaine explicó―. Él era, como, 20 años más viejo que Jane.
―Tan sólo porque tu interés amoroso es 20 años más joven que tú, no significa que seas un pervertido ―Kurt negó con la cabeza.
―Oh, ¿sí? ―Blaine arqueó una gruesa ceja―. Entonces, ¿qué significa?
Kurt suspiró y se reclinó en la silla.
―Tan sólo significa ―Kurt comenzó―, que no puedes elegir de quién te enamoras, simplemente sucede, independientemente de lo diferente que son, simplemente sucede y no hay nada que puedas hacer al respecto.
Kurt podía ver a Blaine de pie un poco más lejos mientras Karofsky lo alzaba sobre sus pies. Le dio a Blaine una mirada de reproche antes de volar al interior del contenedor. Se puso de pie justo mientras Karofsky se alejaba riéndose, Blaine todavía estaba ahí con la boca decaída y los ojos ensanchados y tristes. Le dio a Kurt una mirada de disculpa mientras salía del basurero. Kurt se sacudió la ropa y dio a Blaine su mejor mueca, antes de escabullirse hacia el baño para limpiarse.
Blaine esperó hasta que los pasillos estuvieron completamente vacíos, antes de abrir la puerta del baño y entrar. Kurt estaba de pie frente a los lavamanos, haciendo una mueca por el pañuelo que mojaba bajo el grifo abierto. Levantó la vista cuando Blaine entró y rodó los ojos en respuesta.
―Lo siento ―Blaine le dijo, muy en serio.
También lo sentía, de verdad lo sentía, especialmente desde que Kurt le había contado lo que le pasó antes. Se dio cuenta de que ya no había necesidad de fingir, no cuando Kurt sabía con lo que él estaba lidiando.
―Sí, eso sigues diciendo ―Kurt suspiró.
―Sin embargo, lo digo en serio. Lo siento ―le dijo, acercándose. Blaine tomó un montón de papel del dispensador y lo puso bajo el flujo de agua. Los levantó y limpió la gran mancha de mayonesa en el antebrazo de Kurt. Kurt se echó un poco para atrás.
―Puedo arreglármelas yo solo ―dijo―. Después de todo, he tenido suficiente práctica.
Blaine suspiró y comenzó de nuevo a dar toques a la mancha.
―Mira, estoy intentando ayudarte ―dijo y Kurt no se alejó en esta ocasión.
Tras un prolongado silencio, Kurt se alejó una pulgada y Blaine dejó caer su mano. Kurt lo miró con esos brillantes ojos verde-azules y suspiró cansadamente.
―Gracias, ¿de acuerdo? ―murmuró.
―No deberías estarme agradeciendo ―Blaine dijo, arrojando las toallas de papel hacia la papelera y fallando.
―Lo sé ―Kurt dijo, se encorvó y las recogió. Las tiró en la papelera―. No debería estar haciendo tantas cosas contigo, pero sigo haciéndolas.
Blaine sonrió un poco, porque, aunque seguía sin entender realmente por qué Kurt le hablaba y no lo odiaba, y lo besaba - especialmente que lo besara - todavía no podía contener el como se sentía cerca de él. Sí, la sensación de vacío y el temor todavía estaban en la boca de su estómago y sí, la cabeza todavía le daba vueltas ligeramente cada vez que estaba cerca de él, pero le seguía gustando Kurt, incluso si no le gustaba de esa manera. Blaine era heterosexual y lo que estaba sucediendo, y de lo que no sabía la razón, pero no sabía cómo detenerlo y a veces, ni siquiera quería detenerlo.
―¿Estás bien? ―Blaine preguntó, permitiendo que sus ojos pasar sobre Kurt, de la cabeza, hasta las botas de combate―. ¿Estás herido?
―No ―Kurt negó con la cabeza y Blaine sonrió cuando vio un trozo de cebolla picada pegado en el cabello. Extendió el brazo y comenzó a desenredarlo del cabello arena-castaño y Kurt retrocedió un poco―. ¿Qué estás -?
―Cebolla ―Blaine le dijo y Kurt dejó de moverse y permitió que Blaine lo quitara. Sonrió y se lo mostró a Kurt.
―Ew ―Kurt se estremeció.
Blaine lo arrojó a la basura, sin errar en esta ocasión, luego volvió la vista a Kurt. Se miraron por un par de segundos, permaneciendo en silencio, entonces Blaine se rindió y se inclinó. Presionó su boca con la Kurt que sabía a café y plátano. Sintió los labios de Kurt extenderse en una sonrisa contra los suyos mientras lo presionaba gentilmente contra el muro, profundizando el beso. Kurt alzó los brazos, lentamente y entrelazó las manos tras el cuello de Blaine, mientras las de Blaine se movieron para abarcar la cintura de Kurt.
El corazón de Blaine estaba latiendo como loco en su pecho mientras recordaba que no había puesto seguro a la puerta. Si alguien entraba, estaría arruinado. Pero no se apartó, porque se sentía tan bien estar tan cerca de Kurt, incluso si no entendía la razón. O quizás entendía, simplemente que no quería entender.
Kurt se separó primero con un ligero murmullo.
―Ésta es una de esas cosas que no debería estar haciendo contigo, pero lo hago de todos modos ―susurró, sonriendo ligeramente.
Blaine soltó una risita. Todavía estaban abrazados.
―Cuéntame de eso ―dijo.
―Te manché de catsup en la manga ―Kurt le dijo―. Ese es tu castigo por permitir que estas malas cosas me pasaran.
Blaine bajó la mirada a la mancha en su manga, luego volvió la vista a los acuosos ojos azules de Kurt.
―Lo vale ―exhaló. Esperaba que Kurt no lo hubiera escuchado, pero lo hizo. Kurt sonrió y abrió la boca para hablar, pero Blaine se acercó y acabó con la distancia entre sus labios, tragándose las palabras.
―¿Qué demonios, Karofsky? ―Kurt gritó.
Un minuto estaba caminando por el corredor, ocupándose de sus asuntos y al siguiente, estaba siendo arrojado dentro del armario del conserje, por dos manos gigantes.
―¡No seas insolente, Hummel! ―Karofsky bramó, arrojando a Kurt con fuerza contra el muro.
El lugar estaba pobremente iluminado por una pequeña bombilla que colgaba sobre sus cabezas. Estaba repleto con viejas latas de pintura y cintas eléctricas, y varios cables pelados. Olía a vapores de pintura y polvo. Kurt se estremeció ante la idea de cuán sucia iba a estar su ropa después.
―No estaba siendo insolente ―Kurt dijo―. ¿Cómo podría ser insolente cuando ni siquiera habías hablado todavía?
―¡No te pongas listo conmigo, Hummel! ―Karofsky gritó, los gruesos dedos agarraban el delgado brazo de Kurt. Estaría cubierto por marcas amoratadas de dedos para la noche.
―No tendría que decir nada demasiado inteligente para que me consideres inteligente, Karofsky ―Kurt dijo y al instante se arrepintió. Hacerse el listo únicamente significaba que empeoraría pero estaba tan molesto, que no pudo contenerse para no decir nada―. Es decir, no eres exactamente el guisante más brillante de la vaina, ¿verdad?
Karofsky gruñó fuerte mientras aventaba con más fuerza a Kurt, la mano derecha apretaba el costado de Kurt y empujaba más fuerte contra el muro.
―¿Por qué eres así, huh? ―Karofsky preguntó, con los ojos entrecerrados. Lucía psicótico y Kurt no podía describirlo de otra manera―. ¿Por qué eres tan gay? ¿Por qué andas por ahí balanceando tus caderas de chica y usando cosas con tanto brillo? ¿Por qué?
Kurt no dijo nada, ya que había algo en los ojos de Karofsky, algo que no había visto en los ojos de ninguno de sus anteriores bravucones y francamente, de alguna manera lo aterraba. Dio una mirada al lugar, los ojos persistentes en la cinta eléctrica y los cables y de verdad, de verdad esperaba que el conserje regresara pronto, porque ahora mismo, Karofsky parecía completamente capaz de matar y esta era probablemente el lugar perfecto para hacerlo.
―¡Necesitas dejar de hacer todo eso! ―Karofsky gritó y Kurt se estremeció un poco―. ¡Necesitas dejar de ser tan gay a mí alrededor porque me vuelve loco! ¡Siento ganas de golpearte cada vez que te veo!
Entonces Kurt cerró los ojos, porque asumió que Karofsky en realidad estaba por darle un puñetazo, pero éste nunca llegó. En lugar de eso, Kurt sintió que el aliento de Karofsky estaba chocando con el propio, los dientes le castañeaban y Kurt retrocedió y gritó, porque no sabía que otra cosa hacer. Aunque, no gritó por mucho tiempo, porque la boca de Karofsky volvió a estar contra la suya una y otra vez, y las grandes manos estaban clavándolo contra el muro y no era lo suficientemente fuerte para alejarlo.
Kurt intentaba golpear la puerta con el puño, pero no estaba haciendo mucho progreso. El corazón le estaba palpitando contra el pecho y sentía las cálidas y saladas lágrimas escapársele de los ojos aunque se había dicho que no lloraría. Entonces el cuerpo de Karofsky se estaba acercando al suyo y sintió el pánico elevársele por las venas. No estaba seguro de qué le dio la fuerza para hacerlo, ya fuera la adrenalina o algo más, no lo sabía, pero mordió el labio inferior de Karofsky, causando que se alejara y maldiciéndolo. Kurt gritó tan fuerte como pudo y Karofsky lució asustado, como si no supiera qué hacer.
―¡Cá-cállate, Hummel! ―dijo, sonando estrangulado. Sus ojos estaban mirando los alrededores y luego pareció que tuvo una idea. Se acercó y volvió a cubrir la boca de Kurt con la suya, ahogando el grito.
Blaine paró en seco. Lo había escuchado, no estaba loco. Alguien estaba gritando y el sonido le envió en escalofrío por la columna vertebral. Se dio la vuelta y escuchó, intentando descifrar de dónde había provenido. El grito se detuvo y se esforzó por escuchar de nuevo. Luego escuchó un sonido de pies arrastrándose viniendo de la derecha.
El armario del conserje.
No lo pensó, simplemente fue y abrió la puerta. Nada lo pudo haber preparado para lo que veía.
―¿Qué carajo, Karofsky? ―Blaine explotó, apartando a Karofsky de un Kurt en apuros―. ¿Qué carajo estás haciendo?
Karofsky lucía frustrado y enojado, y Blaine quería noquearlo. Antes de que tuviera la oportunidad, Karofsky gruñó, abrió la puerta y se fue corriendo por el pasillo. Blaine se volvió para ver a Kurt, que se dejó deslizar por el muro y se cubrió el rostro con las manos.
Blaine cayó de rodillas y apartó gentilmente las manos de Kurt.
―Kurt ―dijo, en voz baja―. Kurt, yo - ―se interrumpió, inseguro de lo que decir.
El rostro de Kurt estaba manchado de lágrimas y los ojos muy abiertos y llenos de terror. Las manos le temblaban en el agarre de Blaine.
―Kurt, lo siento ―dijo, al fin, porque no sabía que más decir―. Yo - él no debería haber - no tenía ningún derecho de hacer eso - estuvo mal -
―¿Por qué? ―Kurt gritó a medias, el rostro retorcido de enojo―. ¡Él tan sólo hizo exactamente lo que has estado haciendo en las últimas semanas, Blaine!
Blaine lo miró fijamente mientras apartaba las manos de las suyas y se puso de pie. Blaine hizo lo mismo.
―No vengas a decirme lo que está bien o mal, Blaine ―Kurt dijo, con la voz ligeramente descompuesta, las lágrimas seguían fluyendo de los brillantes ojos azules―. ¿Tú y él? Ustedes no son tan diferentes. ¡Son exactamente lo mismo!
Kurt pasó junto a él y salió por la puerta. Blaine lo siguió y le gritó.
―¡Kurt, no estás en condiciones para estar solo! ―dijo, sin pensar en el hecho de que había personas en clase―. Iré contigo y te -
―Aléjate de mí, Blaine ―Kurt gritó, sin siquiera voltear a mirarlo.
Blaine se quedó ahí y lo observó irse, y se sentía peor de lo que alguna vez se había sentido en todos sus diecisiete años de vida.
Los dejo con poco de desasosiego al final, ¡lo siento! ¡Háganme saber qué les parece! :D
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