Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, la imagen de portada la encontré en google pero no tengo idea del autor, si alguien sabe favor de aclarármelo para agregar sus créditos.
Esta es una adaptación PARCIAL del libro Foreplay (Juego Previo) de la autora Sophie Jordan, por lo que es la misma trama del libro, y hay escenas que estarán calcadas tal cual y muchas otras escenas que serán escritas completamente por mi autoría para hacerla acorde a los personajes de la serie y la trama original que lleva, pueden descargar el libro traducido al español muy fácilmente y es totalmente recomendado.
Si alguien desea adaptar esta historia, utilicen el libro original tal cual vienen las escenas y no hay ningún problema. Pero en este fic, hay muchas escenas y diálogos de mi autoría por lo que no autorizo que la utilicen en ningún otro fandom o página. Prohibido el PLAGIO.
Errores de escritura favor de decírmelo para modificarlo.
Más información importante extra larga al final del capítulo. Aclaración: El pasado es antes del primer capitulo de esta historia. El presente, es después del primer capitulo y en adelante.
Juego Previo
Capitulo 7. Especial: Las razones de Adrien Agreste, y la misión de Chat Noir.
Presente.
Cerré con cuidado la puerta de la habitación, evitando hacer el menor ruido posible para no incomodar a mi madre. Empujé al fondo de mis pensamientos el hecho de que bien podría traer una banda sinfónica a este espacio y ella ni siquiera se inmutaría.
Tachen eso, mal chiste, era incluso cruel pensarlo.
Mi expresión sombría debió delatar mis sarcásticos pensamientos, pero como era el único consciente en la habitación, realmente no importaba. Me detuve un momento en el resquicio de la puerta, debatiendo si debería acercarme o no. Finalmente, con un suspiro que parecía más bien una derrota inminente, avancé lentamente hacia la cama.
Este siempre era un momento difícil. No era sólo venir a la mansión Agreste lo que me ponía a la defensiva. Como un gato erizando el lomo y listo para huir en cualquier momento. Era este momento en específico: darme cuenta de la realidad que por tantos años ignoré.
Palpé suavemente el mullido colchón con mis dedos, y aunque no quería mirarla, simplemente no pude evitar hacerlo. Siempre está hermosa; siempre había sido hermosa, pero hoy sólo podía admirarla como una bella durmiente reposando eternamente en la cama, con una sonrisa suave y los ojos cerrados. Porque me gustaba creer que en realidad estaba dormida. Solo para no sentirme tan miserable cuando pensaba en ella y su coma probablemente eterno.
Emilie Agreste.
Nunca me atrevía a tocarla por miedo a que se rompiera. Sólo me quedaba ahí, de pie a su lado, observándola, bebiendo de la imagen de mi madre para tener su recuerdo presente cuando la soledad fuera demasiado intoxicante. Deseando que las cosas hubieran sido diferentes.
Pero no lo eran, y nunca lo serían. El oxígeno conectado a su boca a través del respiradero artificial y el suave pitido de las múltiples máquinas a lado de mi madre era la única pista que tenia de saber que ella seguía viva, o algo así. Los latidos acompasados de su corazón, reflejados en el suave vaivén de una de las maquinas, a veces me hipnotizaban por más tiempo del que quisiera admitir.
Estúpidamente, con cada visita me preguntaba si no sería lo mejor simplemente dejarla descansar en paz. Inmediatamente después me reprendía por ello. Yo amaba, amo a mi madre a pesar de que probablemente jamás volveré a abrazarla o escuchar su risa. Pero tendría sus recuerdos, tenía finalmente la verdad de lo que había pasado con ella, en vez de ser sólo una dolorosa incógnita. Y eso jamás me lo quitarían.
Me incliné suavemente hacia ella. Le di un beso en la frente. Ni siquiera intenté despedirme: sabía que no me escucharía a estas alturas. Luego simplemente me dirigí a la puerta y la cerré con cuidado. Tal cual como había entrado, me salí. Como si nunca hubiera pasado nada.
El lado este de la mansión era exclusivamente dedicado a cuidar a mi madre. No vivía mucha gente aquí, pese a que era un lugar enorme. Enfermeras se turnaban cada ocho horas para velar por su seguridad y asegurar que estuviera bien. Había dos empleadas de limpieza y un cocinero también. Y él, por supuesto.
Mis pasos se dirigieron hacia el ala oeste. Específicamente a la habitación de mi padre. Saludé con un asentimiento de reconocimiento a los dos guardias de la policía apostados en la puerta, e ignoré olímpicamente sus miradas. Siempre era lo mismo, casi podría escucharlos a pesar de que no me hablaban, pero las palabas estaban ahí, flotando en el aire. Pobre chico. Pobre joven solo en el mundo. Pobre hijo de delincuente.
Nunca estaba preparado para esto tampoco. Podía pasar años y tampoco lo estaría. Apenas habían pasado pocos meses desde que Gabriel Agreste, alias Hawk Moth, fue derrotado gracias a los cinco superhéroes de París. La realización de quien había sido mi padre y el cómo realmente no lo conocí jamás fue un golpe demasiado duro. Pero lo estoy superando. Eso me quiero creer. Lo repito internamente como un mantra casi todos los días.
Alcé el puño dispuesto a tocar la puerta de su habitación pero quedó en el vacío antes de tocar. No, definitivamente este no sería el día. Volví la mano al costado de mi cuerpo, y simplemente con otro suspiro me di la media vuelta y baje las escaleras, sin ninguna intención de pasar más tiempo es esa casa que por años creí que era mi hogar.
Sabía que mi padre estaba enterado que vine y aún esperaba que fuera a verlo, a hablar, pero todavía no podía. Él nunca se había enterado de que yo soy Chat Noir, o la identidad de mis compañeros súper héroes. No sabía que yo había contribuido a su derrota, que me interpuse en sus planes de despertar a mi madre. Espero que nunca lo hiciera.
Después de derrotar a mi padre, el maestro Fu volvió a tomar los miraculous de Rena Rouge, Carapace y Queen Bee, y los resguardó de nuevo, junto al prodigio de la mariposa. Dijo que ahora que el peligro real había pasado, lo más sensato sería que descansaran de nuevo. Demasiado poder suelto nunca lleva a nada bueno, dijo. Nunca supimos las identidades de quienes fueron nuestros compañeros. O al menos yo no. Mi hermosa compañera moteada quizá si lo sabría, aunque nunca le pregunté.
Luego, decretó que Ladybug y Chat Noir permanecerían activos defendiendo Paris, alerta de lograr dar con el paradero del único miraculous que faltaba: el del pavo real. Aun no sabíamos nada de él, o tampoco avistamientos de que alguien lo estuviera usando, por lo que permanecíamos a la espera.
Salir de la mansión siempre era como volver a respirar aire fresco después de estar encerrado por años. Era algo opresivo pero liberador. Triste pero aliviado. Nunca podría competir contra esos sentimientos.
Apreté las llaves de mi auto entre mis dedos, debatiendo qué hacer ahora. Aunque yo ya lo sabía. Después de las visitas a la mansión Agreste, siempre queda una sensación de vacío que sólo una cosa podía eliminarlo: ver a Marinette. Robarle aunque fuera unos minutos de su día. Impregnarme con su alegría y empujar muy lejos mi amargura.
Pasado.
No podría definir exactamente cómo o en qué momento sucedió, pero simplemente pasó. Los años de conocernos, la convivencia en el colegio y luego las visitas en su dormitorio. Especialmente eso ultimo. Conocer una parte de Marinette que nunca hubiera podido comprender si no hubiera sido como Chat Noir.
Había sido algo descuidado al principio: una visita ocasional después de combatir Akumas, o pasar a su casa con la excusa de comprobar que no se había herido en algún fuego cruzado por estar presente en el momento equivocado. Porque si algo tenía que concederle a la chica, era que siempre estaba ahí cuando un Akuma aparecía.
Entre las risas, la merienda y los gestos coquetos que parecían inocentes, todo había avanzado durante nuestra adolescencia. Una bola de nieve que fue creciendo cada vez más hasta que era tan grande que fue imposible ignorar. Los ratos se fueron alargando en horas, y los días de visita cada vez más frecuentes. Cuando menos pensé, era una constante invaluable en mi vida. No podía imaginarme pasar un día sin pensarla, sin anhelar escuchar su risa u oler el perfume su cabello.
Tardé bastante en aceptarlo, negándome, comprendiendo que eso era algo así como una traición para Ladybug. Tenía poco más de diecisiete años, y me debatí durante bastante tiempo pensando si era a ella a quien realmente quería. Siempre se sentía como equivocado, pero correcto a la vez. Ladybug nunca me hacía caso más que como un amigo, y no aceptaba mis intentos por conquistarla.
Puur supuesto apreciaba su amistad, pero yo quería algo más. Las negativas de Ladybug solo me hicieron decidir. No iba a esperarla más. Seguiría viendo a Marinette, y esta vez, buscaría conquistarla en serio.
Luego las cosas se enredaron demasiado. Y la situación definitivamente entraría en lo que llaman un golpe del destino. Una ironía. La confirmación de que alguien allá arriba disfrutaba enormemente el reírse de mí.
Había estado patrullando la ciudad como de costumbre. No había ataques de Akuma desde hace algunos días y ese hecho me parecía sospechoso, así que no podía evitar estar a la defensiva.
Estaba pasando por el río Sena cerca de la torre Eiffel, cuando lo vi. Aquello no podría definirse como menos que amargo: Luka y Marinette estaban sentados sobre un bonito mantel de flores, había una canasta de mimbre y podía ver incluso desde la distancia vino y aperitivos. Por supuesto estaba ella, preciosa con su vestido, su cabello suelto y su cuerpo ligeramente inclinado hacia él.
Lo miraba y sonreía, se reía, le tocaba el brazo, ¡Y yo sólo sentía una urgente necesidad de quebrar algo!, o alguien. Luka la mirada también, buscaba su contacto. Por Dios que yo era un chico, sabía lo que estaba pensando: seguramente no podía esperar para tenerla en sus brazos y besarla, lo mismo que yo había pensado muchas veces, y que ahora por idiota no era yo quien tenía la oportunidad.
Por esperar demasiado. Por no haberla elegido desde el primer momento en que sentí que me gustaba. ¡Jodida suerte del gato negro! ¿Es que nada me podía salir bien en esta miauldita vida?
Debió haber estado seriamente mal quedarme como un imbécil mirándolos, pero no pude evitarlo. Aproveche que ellos no me notaron para beber de esa imagen, del cómo ambos se veían tan bien juntos, el cómo se veían tan cómodos uno con el otro. Y yo no era tan mal perdedor. Conocía a Luka, me agradaba en el fondo. No era una mala persona. Al menos con él, Marinette parecía tranquila y relajada.
Me molestó ese hecho. Muchísimo. Con Adrien nunca había sido así. Las veces que hablamos en el colegio, Marinette siempre estaba nerviosa, distante y adusta, como si fuera un títere esperando a que su maestro la moviera. Con Chat Noir en cambio, era alegre, bromista, incluso sonrojaba con algunos de mis comentarios soeces.
A veces, me gustaba fantasear con la posibilidad de que Marinette sentía algo por Chat Noir. Lo sentía. Quería creerlo. La manera en la que sus ojos a veces se desviaban hacia mí cuando pensaba que no me daba cuenta era un excelente aliciente a la esperanza.
Me gustaba esa sensación. Ser querido por alguien. Que Marinette, específicamente ella de entre todo el mundo, pensara en mí. Que yo le gustara. Ser importante para alguien. Adoraba esa sensación, la quería constantemente. Lo que no estaba preparado era para verla darle su atención a otro. Y no estaba dispuesto a aceptarlo.
Cuando pensé que las cosas no podrían irse más al carajo, Luka se inclinó hacia Marinette y la besó. ¡Mierda, que voy a ahogarlo! Y jodidamente que lo hubiera hecho de no ser porque ella lo aceptó de vuelta. ¡Que me parta un rayo y acabe conmigo de una buena vez!
¡Aléjate, aléjate! Quise gritar. Quise hacer algo. Que ella hiciera algo para demostrar su descontento. Pero Marinette no lo hizo. Creo que pude haber activado mi cataclismo en ese momento y no me di cuenta, solo sentí la bilis subir por mi garganta. Y los odie, odie cada parte de ese beso, las mejillas sonrojadas de Marinette, sus hermosos ojos brillantes.
Pero lo que más odie fue que no hubiera sido yo quien hiciera eso por primera vez.
Estoy malditamente seguro que yo besaba mejor. Vamos, que incluso me miraba mucho mejor. No era un gato donjuán, pero había estado con algunas chicas. Nada serio, solo de una noche. Algo de exploración sexual natural que todo chico debería saber. Lo había hecho como un preámbulo para cuando Milady me diera la oportunidad y yo pudiera hacerla sentir amada. ¡Y ahora que decidía que mi Princess sería la chica de mi vida, tenía que venir a pasar esto!
Unos gritos desviaron mi atención. Voltee hacia la torre Eiffel y vi a cinco personas justo en la cima. Moví las orejas de mi traje en un gesto inconsciente, y concentré mis propios oídos, súper desarrollados gracias a la magia de mi transformación, en el sonido en esa dirección. Amenazaban con tirarse y morir, y sólo desistirían si el gobierno les entregaba trescientos mil euros en efectivo en una bolsa para antes de que pasaran dos horas.
Por el tono de voz del que hablaba a través del parlante, supe al instante que estaba nervioso. No quería hacerlo, pero al parecer la chica a su lado, quien lo tomaba de la mano, lo instaba a que sí. ¿Es que eran alguna especia de secta suicida estafadora o qué diablos?
Muchos ciudadanos ya se habían congregado debajo, suplicando que no hicieran eso, otros más se repartían en algunos pisos dentro de la torre, intentando persuadirlos, pero ellos insistía en que nadie se acercara demasiado o empezarían a saltar de uno en uno.
—¡Espera aquí! Iré a buscar ayuda —la repentina urgencia en el tono de voz me hizo voltear de nuevo, esta vez hacia donde sabía que estaba Marinette.
Efectivamente, era Marinette quien había dicho eso. Ella, siempre tan valiente, tan dispuesta a ayudar a otros. Mi Princess tenía un corazón noble y hermoso, y eso era sólo una de las tantas cosas que admiraba de ella. No era ciego, tenia defectos como todos. Yo mismo, tenía más de los que podía contar. Pero eso era el amor, aceptar a alguien con todos sus defectos y virtudes.
Sin embargo, ayudar en esta delicada situación no era su trabajo. Ella no podría ayudar. Yo sí. No sabía si podría salvar a los cinco que estaban allá arriba de la torre congregados, y me parecía que lo más sensato de momento era esperar y estar alerta.
Seguro que Ladybug vendría, y entre los dos podríamos fácilmente resolver esto. Si me mostraba ahora, podría poner nerviosos a los chicos y se sentirían obligados a saltar. Habían dado dos horas de plazo, era tiempo suficiente para pensar en algo. Ladybug era una persona sumamente inteligente y astuta que podía sacar lo mejor de sí bajo presión, y yo lo admiraba por eso. Yo sólo era ataca ahora y piensa después.
Lo que era imperativo de momento era evitar que Marinette se metiera en eso. Ella debía quedarse lejos y a salvo. Por ningún motivo pensaba exponerla al tipo de oscuridad de ver a personas morir. Su vida era bonita y alegre, no tenia que cargar con semejante trauma si yo podía evitarlo.
La seguí, más que dispuesto a abordarla y convencerla de que se fuera.
Justo cuando estaba por llamarla para atraer su atención, Marinette hizo la cosa más extraña del mundo: Se metió rápidamente en un callejón. Sospechoso, y extraño. Cualquier persona racional con ánimos de ayudar simplemente tomaba un teléfono y llamaba a emergencias, o en el más impulsivo de los casos, iba directo a la escena de peligro a intentar ayudar en alto.
Meterse en un callejón definitivamente no encajaba con la idea de ayudar. A menos que solo haya sido una excusa para alejarse de Luka, porque en realidad lo encuentra soso y no quiere tenerlo cerca ni un segundo más. La idea prácticamente me hizo relamer mis bigotes. Bueno, si es que realmente tuviera, claro. Ustedes entienden, chistes de gato.
Caminé a través del techo del edificio continuo al callejón, con la intención de sorprenderla desde arriba, pensando en qué impresionante saludo felino y galante utilizaría esta vez… y fue cuando lo vi. Todo pasó en segundos.
Marinette miró rápidamente a los lados, comprobando que estaba sola. No miró hacia arriba, hacia mí agazapado mirándola. Solo fue un instante fugaz antes de ver algo pequeño y rojo volar hacia ella desde la bolsa que siempre cargaba consigo desde los catorce años.
—Tikki —llamó Marinette, y el nombre disparó mi corazón a mil latidos por segundo. Sabía lo que era, sabía qué estaba pasando. Y aun así no podía creerlo—. ¡Puntos fuera!
Frente a mí, vi el momento exacto en que el Kwami fue a parar a los pendientes de Marinette, esos que siempre cargaba y jamás le había dado más de un segundo de pensamiento. Una luz rojiza la envolvió, y yo sólo pude quedarme de piedra estúpidamente mientras veía cómo Marinette, mi princess, se transformaba en Ladybug.
Estoy más que seguro que sufrí un infarto ahí mismo. O envejecí cinco años de la impresión. Prácticamente me fui de espaldas, tirado en el techo del edificio, mirando al cielo totalmente estupefacto. No, no, ¡No!. ¡Esto no puede estar pasando! Marinette es Ladybug. ¡En qué carajo momento pasó eso! ¿Cómo es que no lo pude ver?
De reojo, vi la silueta de Ladybug avanzar rápidamente hacia la torre Eiffel, sin reparar en mi presencia. Yo ni siquiera hice el intento de levantarme, demasiado sorprendido y repentinamente estresado para preocuparme si quiera si los suicidas de Paris terminan por lanzarse al vacío o no. Lo que necesitaba con urgencia eran respuestas, y sabia de quién podría obtenerlas en este mismo instante.
—Plagg, garras fuera.
La conocida luz verde me envolvió, quitando mi transformación, nuevamente siendo un civil. Ver a mi Kwami frente a mí con esa expresión sabihonda parecida a la burla fue más de lo que puede manejar. Llevé mis manos a mi rostro y ahogué un grito de frustración.
—¿Cómo es que Marinette es Ladybug y no me di cuenta?
Un suspiro de fastidio de parte de Plagg fue la primera pista de que él obviamente siempre lo supo. Gato traidor. Moví los dedos de mi rostro lo suficiente para mirar a Plagg encoger sus hombros en un gesto de poca importancia. Lo miré con odio.
—Oye, a mí no me culpes —rodó los ojos con aburrimiento—. Obviamente yo en mi omnipotencia estaba enterado, pero tú no tenías que saberlo. Son las reglas. Agradece que por lo menos la chica de tus sueños de pubertad sea la misma chica con la que ahora fantaseas.
—¿En serio, Plagg? —objeté con sarcasmo—. ¿Esa es tu respuesta?
—Meh, es como la ironía del destino o algo así —se burló, volando hacia mí hasta acostarse en mi pecho—. Al menos no estás tan jodido ni tienes tan mala suerte, ¡Brindemos con queso por eso!
De no haber sido tan vital el hecho de que debo tenerlo conmigo todo el tiempo para poder transformarme, ¡Lo habría ahorcado con mis manos! o mínimo lanzado hacia el rio para que se ahogara. Pero no lo hice. En su lugar, estrujé mi cabello intentando encontrar una respuesta.
Ahora que lo había descubierto, y realmente poniéndome a pensar en ello de manera racional, el hecho de que Marinette fuera Ladybug me parecía la cosa más simple del mundo, lo más lógico y natural. Es decir, ¡Mírenlas! El mismo cabello, mismos ojos, misma complexión y altura. Ambas eran ingeniosas, optimistas, valientes. Líderes natas.
—¿Cómo pude haber sido tan imbécil y no notarlo? —repetí.
—No te culpes, chico. Eres un tarado en muchas cosas, si, pero esto escapaba de ti —dijo Plagg en un fatal intento por animarme, engullendo un enorme trozo de camembert. El cómo siempre guardaba cantidades exageradas de apestoso queso sin que yo me diera cuenta, era otro misterio que debía resolver—. Es parte de la magia de los Miraculous. No pudiste haber sabido que era ella. Tendrías que haberlo descubierto para que la magia no te afectara. Por ejemplo, cualquiera que piense en ti teniendo algún parecido con Chat Noir, tendrá un horrible dolor de cabeza y pensará en cualquier otra cosa de inmediato.
—Tengo que hablar con Marinette acerca de esto —dije apresuradamente, mi mente ideando un escenario perfecto para nosotros dos—. Tiene que…
—Oh no, ¡Ni siquiera lo pienses! —me interrumpió Plagg, usando sus brazos sobre mi boca para callarme. Había una inusual desesperación en su rostro y en su voz que en otro momento hubiera sido cómica—. Ya ha sido un error que te enteraras de su identidad secreta. ¡No vas a arruinarlo dos veces contándole la tuya! Tikki me mataría, y yo soy demasiado perfecto como para morir. Y tú en serio no quieres verla enojada —contuvo un escalofrío, seguramente recordando algo relacionado al Kwami de Ladybug.
Iba a objetar, pero me callé. Había sido un golpe inusual de buena suerte el que yo me enterara. Y no quería meter en problemas a Milady por esto, o recibir una reprimenda del maestro Fu. Sería un gran riesgo, quizá hasta podría dejar de ser Chat Noir por este desliz. O me someterían a alguna magia oriental extraña e incomprensible para olvidar esto. No. Definitivamente eso no era buena idea.
—Yo no diré nada si tú no lo haces. A nadie —negocié hacia Plagg, y él me miró con el ceño fruncido antes de mover los hombros en un gesto desinteresado. Bien. Estábamos en el mismo barco en esto, al menos.
Tenía sentido. Todo esto. Lo que sin duda me tardaría en digerir era el hecho en sí de las identidades secretas. Y luego la realización llegó a mí como otra pedrada enorme sobre mi cabeza: Ame a Ladybug por años, y luego mi corazón decidió que quería a Marinette. Tan solo para descubrir que en realidad siempre quise todo. Era un conjunto pero al final siempre se había tratado de la misma chica.
Sonreí como idiota. ¡Eso era perfecto! No tendría que decidir entre ambas, no tendría que sentir remordimientos porque mi corazón siempre había pertenecido a una sola persona, y ahora podría amarla como se merecía. Como la princesa que era, como Milady.
Después la otra realidad me llegó y esta vez realmente desee golpearme la cabeza contra algo.
Marinette estaba enamorada de Luka. Hace años ella me había confesado que le gustaba un chico que no le correspondía. Tanto Ladybug como Marinette me lo habían dicho ese mismo día. En ese entonces no lo había enlazado, pero ahora que tenía toda la información podía hacer fácilmente las conjeturas. Era obvio.
Yo mismo los había visto. Yo podría amarla a ella con todas mis fuerzas, y darle todo lo que tenía de mi parte, pero jamás podría forzarla a estar conmigo si no quería. Así era el amor, todo acerca de cosas cursis relacionado a lo que haga feliz a quien quieres, aunque no seas tú. La diferencia radicaba en que no iba a rendirme. Y tampoco se lo pondría fácil a Luka para tenerla.
Si Marinette no me quería en este momento, lo haría. La conquistaría. Era, después de todo, Adrien y Chat Noir, dos atractivas caras de la moneda. Cada uno tenía lo suyo, pero sin duda sólo tenía que empujar un poco y ella terminaría queriéndome. Tenía que hacerlo.
Con esa nueva resolución, me levanté y miré a Plagg.
—Es hora de trabajar —le dije, decidido.
Él me miró con cansancio. Como siempre.
—Como si hubiera algo mejor —dijo resignado.
—Plagg, ¡Garras fuera!
—¿Necesitas ayuda, Milady? —dije, mirando como ella estaba hablando con los transeúntes debajo de la torre Eiffel, tratando de apaciguarlos.
Ella me miró devuelta, aliviada de verme ahí con ella, ayudándola. Sus preciosos ojos azules fijos en mí enviaron calidez a mi corazón. Ahora era tan claro.
Trabajar con ella derrotando Akumas será ahora mucho más difícil. Estaré el doble de preocupado por su seguridad, y tendría que hacer enormes esfuerzos por no irme de bocazas, y maullar la verdad. Toda la verdad: que yo sabía su identidad secreta, decirle mi propia identidad secreta, revelarle que la amaba doblemente. Sería difícil, pero lo haría. Por ella, haría lo que fuera. Aun a costa de lo que yo quisiera.
—Siempre, gatito —dijo con seguridad, una sonrisa retadora en su boca.
Apreté mi bastón, estirándolo a mi lado. La adrenalina de nuestra siguiente aventura en puerta. Velaría por Marinette, por Ladybug. Me aseguraría de ser su escudo una y mil veces. Conmigo, jamás tendría que preocuparse por ser herida. Física o emocionalmente, ella siempre estaría primera.
—Vamos allá entonces.
Podía hacerlo. Iba a hacerlo. Agárrate bichito, porque esta vez será Chat Noir quien te capture. Ah, solo que yo no iba a purificarla. Más bien lo que quería era mancillarla un poco. O mucho.
Trabajare en mis pensamientos pervertidos, también. Y en mis chistes.
Esto tenía que estar realmente jodido. No había otra forma de explicarlo.
—No. Ni siquiera lo pienses —dije con firmeza, quizá demasiado rápido y demasiado molesto.
Nathaniel me miró de vuelta, una llama de interés en sus ojos por mi postura. Tenía poco mas de dieciocho años y había fundado Chaton's junto a él, como modo de escape a todas las presiones que tenia encima a causa de mi padre.
El magnate hombre de negocios Gabriel Agreste, dueño de una de las casas de modas más famosas del mundo, sólo podía pensar en su hijo como una herramienta. Sesiones de fotos, campeonatos de esgrima, reuniones de negocios, calificaciones impecables en la universidad. Todo era simplemente demasiado.
El bar tenía un mes de apertura, y había sido todo una sorpresa. A la gente le había gustado el concepto rustico del lugar. El ambiente, las bebidas, la comida. No estábamos atiborrados, pero era un buen comienzo. Todos los negocios al principio requerían el doble de esfuerzo y paciencia si querían progresar.
Nath y yo estábamos haciendo un buen progreso con eso. Bueno. Para ser más específicos, él lo hacía. Nadie debía saber que yo estaba involucrado en esto. Lo ayudaba a tomar decisiones respecto a la administración, pero nada más.
Por el momento, solo teníamos a un cocinero y a una mesera para los días de trabajo, mientras Nathaniel ayudaba con las bebidas. Justo hoy, estábamos en la oficina de él hablando acerca de contratar a una persona extra para la cocina y otra para las mesas en horario de fin de semana. Y de repente, mi amigo pelirrojo me había comentado acerca de incluir música en vivo algunos días.
La idea me había parecido genial. Era un excelente gancho para atraer clientes. El problema vino cuando me comentó que había hablado de la posibilidad con Luka y su banda de rock, y el estaba dispuesto a ayudarnos algunos días por un precio especial, por ser su amigo desde hace años.
Ah, no. ¡Condenadamente que no! Me niego. ¿Soportar a Luka en mi lugar sagrado? Debes estar bromeando, amigo. Lo último que necesitaba era un recordatorio de cuán talentoso era el chico y lo loca que Marinette, la que debía ser mi chica, estaba por él.
—Hmm, ¿Hay algún problema con Luka? —preguntó Nathaniel, aún mirándome con interés.
—Más de los que podría contarte —rebatí, mis dientes chirriando de celos.
Nathaniel ladeó la cabeza, una evidente curiosidad en su expresión. Como Chat Noir, mi único amigo era él y Carapace, y realmente jamás me había expresado así de un ciudadano. La idea de que tuviera algo así como un archienemigo debía causarle confusión.
—¿Puedo enterarme de algo? Porque esta es realmente una excelente oportunidad —negoció, y yo me empeciné en negar como si fuera un crío—. La banda de Luka está ganando demasiada popularidad y aun no es reconocida internacionalmente. Jagged Stone los ha contratado para que abran sus conciertos en su gira del siguiente año, y se dice que incluso podrían tener una colaboración con él si la gira resulta un éxito. Lo que es obvio que así será, por cierto. Tenerlo aquí por un módico precio antes de estrellato es algo que no deberíamos desperdiciar si queremos despegar.
Dudé. Realmente, jamás le he contado nada de mi vida privada. Esa era la razón por la que el bar estaba a su nombre. Cuando yo venía en horario de clientela, solo era para beber cerveza en mi solitario privado. Nino es mi mejor amigo, de Adrien para ser más específicos, y él no estaba enterado de que quería a Marinette. Además, apenas y lo veía a él una vez al mes gracias a todas mis responsabilidades gracias a mi padre.
Si, era un chico y todo, pero hey, ¡Tenia sentimientos también! A veces, realmente me gustaría sincerarme con alguien. Plagg no me escuchaba más de un minuto seguido. Tener como único confidente a un Kwami glotón que no le interesa tu vida debe ser triste. O patético, según se mire. Creo que es más lo segundo que lo primero.
—Hay una chica —dije, aventurándome a revelar. Por supuesto no sería toda la historia. Al menos estaba seguro de que Nath era de fiar. Era discreto, inteligente, confiable. No habría emprendido un negocio con el si no estuviera seguro de ello—. Es la única en mi vida que realmente me ha interesado, y ella… tiene sentimientos por Luka —notando la falta de respuesta de Nathaniel, me pongo nervioso—. Digo… ¡Yo también estoy sorprendido! —fingí una risa—. ¿Luka, en vez de Chat Noir? ya le sugerí ver al oftalmólogo, o al psiquiatra, porque seguro que algo debe estar mal con ella si lo prefiere a él sobre mí…
Mi voz se había ido apagando conforme hablaba, desviando la mirada a cualquier otro punto que no fuera ver a mi amigo. Ahí va la dosis de lastimera auto vergüenza cortesía del súper héroe más guapo de París. Si, cómo no. Nótese el sarcasmo.
Nathaniel hizo un sonido de comprensión desde su garganta, y volteé a mirarlo. Se veía igual de estoico que como si le hubiera dicho la hora.
—Hay un dicho que dice: "Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aun más" —dijo, como si estuviera sopesando algo. Arqué la ceja con curiosidad. Agradecí internamente el que no indagara más en el asunto de Marinette—. Se puede conocer más acerca de la vida privada de alguien, como con quien sale por ejemplo, o si no sale con alguien, cuando interactúas con esa persona… no sé, digamos… —miró la agenda de su mano, fingiendo desinterés. Pero sonreía como alguien que sabía que había ganado la partida—. ¿Te parece cuatro veces por semana?
Bien jugado, compadre. Realmente me habías ganado esta. Me reí con reconocimiento. Él tenía un excelente punto, no podía negarlo. Ahí va otra razón por la que era mi socio en Chaton's. A veces era demasiado astuto, incluso para su propio bien.
—Que vengan a tocar tres veces por semana —dije cuando finalmente terminé de reír—. Y, por favor, asegúrate de conseguir un buen precio.
—Siempre lo hago, Chat Noir —aseguró. Ahí estaba otra vez su clásica sonrisa de tahúr.
Yo no lo dudé ni por un segundo. Estoy más que seguro que Nathaniel era un jugador profesional de Las Vegas en otra vida. Sonreí en respuesta.
Algunos meses después de esa conversación, específicamente una semana después de cumplir los diecinueve años, tenía la cereza del pastel: Gabriel Agreste era Hawk Moth, finalmente derrotado por los héroes de París. Esa realización me tuvo encerrado en Chaton's mucho más tiempo del que acostumbraba. Pero lo agradecía. Este era mi lugar sagrado. No había Adrien, no había presiones o lástima, solo Chat Noir y una cerveza fría.
Presente.
Dos meses después de la caída de Hawk Moth y de mí auto lamentación, decidí que las cosas no podían seguir por ese camino. Tenía aun más responsabilidades que antes, ahora como la cabecilla de la corporación Agreste. Simplemente ya no podía lidiar con todo. No era solo la firma de modas Gabriel, era todos los negocios en los que mi padre tenía participación. Toda la responsabilidad que conllevaba la corporación en sí.
Empecé delegando cosas. Contratando un montón de gente capacitada para llevar esto mejor que yo. Fue una minuciosa selección en la que la familia de Kagami, y mi propia amiga también, realmente me ayudaron. Ellos eran dueños de exitosos conglomerados en Japón, tenían más experiencia en los negocios que yo.
Incluso, el padre de Kagami compró una parte de mis acciones de la casa de modas, solo una minucia que yo gustoso accedí a venderle. La corporación tenía otros accionistas, y realmente fue una bendición tener a Houshiro Tsurugi para controlar los nervios de todos tras la caída de Hawk Moth. Podría decir que en este corto tiempo él es mi mayor aliado en la industria.
Invitar a mis amigos a Versalles fue algo que se me ocurrió un día cualquiera. Me parecía una buena idea, una manera de acercarme a Marinette como Adrien y ver si podía lograr que dejara de estar tan nerviosa a mí alrededor. Si quería que ella me amara, tenía que amar ambas partes de mí, no solo una. Ese mismo día, Marinette apareció en Chaton's por primera vez, llenando ese espacio también con toda su fuerza.
Era imposible no notarla. Su cabello negro azulado siempre me llamaba, como los barcos a los faroles. Desde que descubrí su identidad como Ladybug hace dos años, había empezado mi cruzada. Tenía paciencia, por primera vez en mi vida estaba haciendo las cosas con calma. Porque sabía que lo valía. Algo sutil pero sabía que funcionaba.
Lo notaba en su mirada. En la manera en la que se sonrojaba, el cómo sus ojos se dilataban cuando me acercaba demasiado a ella. Me deseaba, estaba seguro de eso, pero no era suficiente. Yo no quería una aventura con ella, yo lo quería todo. Estaba dispuesto a esperar, no la besaría hasta que ella lo pidiera. Hasta que ella diera el primer paso.
Un encuentro quizá no tan casual en la panadería de sus padres fue mi primer movimiento como Adrien. Fui casual, tranquilo, incluso intenté indagar acerca de si estaba con alguien. Lo negó, lo cual era bueno. Aun estaba en el juego. El problema era que seguía nerviosa estando con Adrien, y eso definitivamente tengo que cambiarlo. Tenía que ser igual de confiada que cuando hablaba con Chat Noir.
Las cosas no pudieron haberse complicado más de no haberlo pedido. Vi a un tipo asqueroso en Chaton's besarla a la fuerza y simplemente vi rojo. Lo golpee, lo amenace, y no voy a arrepentirme de eso. Porque una cosa es que Marinette quiera besar a Luka, porque jamás voy a olvidar eso, y otra muy diferente es que yo permite que algún imbécil se quiera aprovechar de ella.
Estaba demasiado molesto. Demasiado frustrado por el hecho de que permití que alguien le hiciera daño. No me detuve a pensarlo. Simplemente lo hice.
La besé. Y por todos los gatos, que ame cada maldito segundo de ello. Su boca sabía a gloría, sus labios suaves me invitaban a morderlos, su lengua a jugar. Quería tomar tanto de ella que debía parecer un maldito adicto. Y estaba tan mal.
Cuando nos separamos, admire el brillo de sus ojos, el temblor de su cuerpo en mis brazos. Pero había algo. Fruncía el ceño. Le había gustado, pero también le había sorprendido, quizá no de la mejor manera. Genial. No debía ser tan diferente del idiota de antes, que simplemente asalté su boca sin consideración.
Una disculpa fue todo lo que pude decir antes de huir.
Encontrarla como Adrien al día siguiente fue alguna especie de deliciosa tortura autoimpuesta. Había probado a Marinette, y quería más de ella. Pero aun no era el momento. Por ahora, Adrien había saltado a la acción y hecho su movimiento.
Viajar juntos a Versalles, hecho. Seguía nerviosa de mí, así que tenía que seguir trabajando en ello. Por mientras, Chat Noir tendría que hacerle una visita nocturna y ver si el beso había hecho mella en ella de algún modo. Porque obviamente para mi, había significado todo.
Todo se torció después de que Marinette fuera a Chaton's de nuevo. No iba sola, pero esta vez había más personas. Todos nuestros amigos del colegio. Y Luka. Verlo ahí hablando con Marinette, verla a ella sonrojada, seguramente por su cercanía, fue malo. Como ácido directo en mí estomago. Escucharles hablar acerca de una conquista para ella fue simplemente demasiado.
Intente fingir mi molestia mientras me acercaba a hablarles, solo lo suficiente para que Marinette se incomodara y prácticamente huyera de allí. ¿Con que lo había visto, eh? Bueno, tendrían que pasar sobre mí para que cualquier rubio desabrido consiguiera algo de ella. Y obviamente no se las iba a dejar a nadie. ¿Quería tener algo sin compromiso con un chico cualquiera? Oh, no señor.
Cuando la abordé molesto al salir del baño, no disimule mis celos. ¿Por qué diablos cualquier otro tipo era mejor candidato para ella que yo? Mi chica tenía que estar seriamente ciega. Ya me encargare de ello.
—Te estaba buscando a ti —me aseguró, y no pude negar que me puse jodidamente feliz de ello.
Bueno, no me despierten ahora.
Marinette, con su adorable sonrojo y determinación en sus ojos diciéndome que quería lecciones de juego previo de mi parte, casi me reí acerca de lo absurdo y patético de la situación. ¡Yo no quería darte lecciones yo quería ser tu primero, tu único!
Sin embargo, no era idiota. Tenía la oportunidad en bandeja de plata y no la iba desaprovechar. Podía trabajar con ello, podía comenzar con esas lecciones y lograr avanzar. Sólo era cuestión de tiempo: se enamoraría, yo lo sabía. Así que lecciones de juego previo hoy, y vamos a ver hasta dónde estás dispuesta a llegar, good princess, porque yo no me voy a detener.
Estar con Marinette, no podría describirse de otra manera como sublime. El sabor de su piel, su boca. Necesitaba tener más. No podía dejar de tener más. Y lo veía en sus ojos y cómo me miraba cuando creía que no me daba cuenta. Yo le gustaba, le gustaba más de lo que estaba dispuesta a aceptar, y yo no puedo dejar de sonreír como un gato que acababa de comerse un canario.
En nuestra segunda sesión, la interrogué acerca de su enamorado. No me dijo su nombre, pero si me dio detalles. Hasta donde yo sabía, Luka no era una persona de cenas de galas, pero si viajaba mucho por su incipiente y prometedora carrera como músico. Quizá a eso se refería, a su glamorosa vida como famoso, sin manchas en su historial, sin un pasado tormentoso como yo.
Un chico con futuro y una vida perfecta que podría darle a Marinette todo lo que se merecía. Ella no había mencionado su nombre, pero yo sabía que se refería a Luka.
Luego de verla llegar a un hermoso orgasmo gracias a mis manos, las cosas parecían ir genial. Hasta que a Marinette se le ocurrió preguntarme algo de lo que no estaba dispuesto a hablar. Sé que fui grosero y ella no tenía la culpa, pero hablarle de mi vida de mierda era solo la demostración de cuan diferentes éramos al final.
Ella era mi luz. Lo único bueno que ahora tenía en mi vida. No quería arrastrarla a esa otra parte de mí. La que aun sangraba. Que la probablemente siempre sufriría por la vida patética con la que tenía que lidiar.
Marinette tenía una hermosa familia, era feliz y amada. Yo solo tenía esperando en mi departamento a la soledad, y un apellido y dinero que no hice por mi causa, sino por la de mi padre, a quien ahora todos repudiaban. Yo no era sin duda lo mejor para Marinette. Luka y su brillante vida sí.
Ni siquiera oculté mis celos con eso. Me mataba, odiaba el cómo siempre lo tenía en mente, el cómo el objetivo siempre era él. ¿Por qué no podía verme a mí? ¿Por qué no podía aceptar todo lo que yo estaba dispuesto a ofrecer? Hui de casa de Marinette antes de que cometiera otra estupidez y le dijera lo que realmente pensaba.
Encontrarme a Ladybug estando yo de civil fue simplemente algo extraño pero no bienvenido. No esta vez. Estaba enfermo, el día anterior había comido con Kagami y no sé si fue eso u otra cosa pero mientras mi amiga estaba en perfecto estado de salud, yo me sentía absolutamente como la mierda. No quería ver a Ladybug, y no quería contagiarla, pero más importante no quería estar con ella sabiendo nuestra última discusión y el cómo ella jamás sería mía.
Intenté que se fuera, y en vez de eso volvió, pero como Marinette. Doble mierda. Tratar con la súper heroína era mucho más sencillo que tratar con Marinette, porque a pesar de que eran la misma persona, había recuerdos que sólo tenía con mi good princess. Recuerdos que siempre tengo presentes y seguramentenunca podré olvidar.
El cómo cuidó de mí, velo por mí, la manera en que su cuerpo se amoldaba al mío era miaugnifico. No supe en qué momento me dormí, pero lo hice, y fue la primera vez en muchos años que no tenía pesadillas y no despertaba agitado pensando en mi padre o mi madre.
Era como un bálsamo, y no estaba dispuesto a dejarla ir, no aun. En cuanto me recuperé, fui a su casa como Chat Noir.
La idea inicial simplemente era disculparme, eso era mi intención real, darle su regalo y admirar lo hermosa que se veía con coletas. Pero como ya era costumbre, Marinette y Chat Noir juntos en un mismo espacio siempre era una bomba de tiempo, todo pasión y calor del momento. Simplemente se dio, y todo en mí quería que sólo yo le hiciera sentir eso, porque estaba seguro que con otro jamás lo conseguiría.
Marinette al principio se había mostrado reacia a continuar con las lecciones de juego previo, y entré en pánico. Ella creía que estaba lista para su enamorado, y yo no permitiría que él la tocara. Aun no había terminado de luchar por esto.
Le dije que se relajara, que no teníamos porque complicar esto. Era completamente sincero. Yo sería lo que ella quisiera que fuera. Lo que no podía aceptar era dar pasos hacia atrás. Dejar de besarla. De tocarla. Jodidamente que no. Debía tener aunque fuera esto. Estas lecciones de juego previo. No era lo esperado pero al menos era algo con lo que avanzar. Ya me encargaría con el tiempo de que evolucionara.
Por suerte, la convencí.
Ese día estuve tan cerca de tenerla solo para mí, pero fue ella la que me sorprendió, invirtiendo los papeles. Fue osada, atrevida, y santos gatos, tan hermosa. Alguien debería haberme dado una maldita medalla a mi auto control por no haber sucumbido y simplemente hacerle el amor allí mismo. Marinette y su dulce boquita sobre mí fue demasiado delicioso.
Cualquier encuentro casual empalidecía a esto. La simple presencia de Marinette a mi lado era mejor que cualquier sexo vacío con otra mujer. Desde que comenzamos con este juego previo, la idea de si quiera tocar a otra chica me resultaba aberrante. Un insulto.
A veces podía realmente meter la pata con mis comentarios doble sentido. Pero es que era tan difícil estar con Marinette de esta manera. Tocarla, saborearla superficialmente y no poder tener más a pesar de que lo veía en ella, que también lo quería, y no lo aceptaba.
Digo cosas que realmente no quiero decir para no comprometer el secreto, pero que siento simplemente. Quiero más de ella, más de ella que no estaba dispuesta darme y que yo deseaba tan desesperadamente. Pero no me rendiría.
Invitarla a una cita como Adrien después de comenzar nuestras lecciones de juego previo conmigo como Chat Noir fue algo que no estaba previsto, pero interesante. Realmente estaba agradecido con Marinette por cuidarme, y fue grato comprobar que antes era toda nervios y palabras entrecortadas con mi forma civil, y ahora se notaba un poco más tranquila, relajada incluso.
Me gustó, puedo volver encontrármela de esta manera. Si las cosas con Chat Noir se estancaban únicamente en lo físico, la galantería de Adrien podría hacer el resto. Estaba ahí la oportunidad, y obviamente no la desaprovecharé.
La cita con Marinette en Gino's fue linda. Me gustó la manera en que no rehuyó mi contacto. Me miraba con ternura, admiración, algo con lo que sin duda podía trabajar.
Y luego, para mi habitual mala suerte, Luka tuvo que aparecer. Me pareció un poco curioso el hecho de que Marinette se veía incómoda, seguramente el pensar que Luka nunca la vería conmigo cuando en verdad ella quería estar con él. No lo pude evitar. Usualmente como Adrien era una persona sumamente amable, pero simplemente no quería a Luka cerca esta vez.
No lo trate de la mejor manera, lo acepto. No me arrepiento, por supuesto.
El ver como ella negaba vehemente que le gustara Luka cuando se lo pregunte directamente, fue extraño. Sonó sincera. Diablos, que realmente se veía confundida, como si el hecho de pensar en ella y Luka juntos fuera inverosímil. ¿Entonces qué significó esa cita hace dos años? ¿Fue algo de sólo una vez ese beso? ¿Una relación fallida que ahora solo era amistad?
Y luego, un sentimiento palpitante dentro de mí, que me decía que había algo más en todo esto que no estaba viendo. ¿Estaba Marinette realmente enamorada de Luka, o se refería a otra persona cuando hablaba de su enamorado? Era algo que tenía que descubrir, a la brevedad.
Quizá era hora de dejar descansar a Chat Noir un rato, y hacer que Adrien saltara a la acción. Había un nuevo panorama de posibilidades así. Empezando por el hecho de que podíamos tener citas. Con Chat Noir eso no era una posibilidad.
Si, obviamente como superhéroe era mucho más confiado, más seguro a hacer movimientos para conquistar a Marinette, pero de nuevo estaba el hecho de que no quería que esto fuera únicamente físico, quería su amor. Tendría que ir un poco más lento como Adrien, pero sería seguro.
Y lo más importante, quería que se enamorara realmente de mi por quién era. Adrien, la fachada, era apuesto, pero solo una máscara de perfección que no era. Chat Noir era mi verdadera personalidad. El chico quebrado. Imperfecto. Marinette debía verme. Verme realmente.
No busqué a Marinette como Chat Noir en varios días, pero ella vino a mí. Fue a Chaton's luego de no haber estado por ahí desde que yo la buscaba en su dormitorio. Pero lo hizo. Por mí. Lo vi en sus ojos, en la manera en la que intentaba sonar casual al preguntarme por qué no había ido a verla, pero fallaba porque estaba evidentemente ansiosa.
Quería más de Chat Noir. No estaba dispuesta a olvidar lo que teníamos a pesar de sus citas con Adrien o su amor por Luka. No pude evitar ponerme jodidamente feliz por ello. ¡Eso era lo que buscaba! Que me quisiera a mí realmente. Que ni el aparentemente perfecto Adrien o su inalcanzable amor Luka podían hacer que olvidara a Chat Noir.
Eso bajó mis defensas, me hizo olvidar momentáneamente el hecho de que no debía revelarle demasiado de mí. Lo hice. Abrí la boca y fui directo a estrellarme. Dije cosas de más. Palabras demasiado profundas que quizá no era el momento.
¿El resultado? Más amargura para mí. Marinette seguía aferrada a su amor no correspondido. No importaba cuánto la besara o la hiciera sentir. Podía gustarle, porque lo admitió, pero al parecer no podía amarme por completo.
Solo le pedí que se fuera. Y siempre que se alejaba, cuando yo la alejaba, una parte de mi se iba también.
Conclusión, soy un desastre gatastrófico.
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Más actualización de mi vida: aunque me siento terriblemente halagada que me consideren una diosa súper fuerte por actualizar pese a estar en recuperación por la cirugía, la verdad es que no es así. Es cierto que tengo una resistencia al dolor bastante alta (practico fútbol americano en liga femenil desde hace años), pero como dije en el capitulo anterior, el capitulo ya estaba casi terminado y yo solo le di los últimos toques para publicarlo desde mi cama y el teléfono, por lo que no me den tanto mérito. Más bien, este tiempo sin trabajar me ha servido para escribir a un ritmo mucho más rápido de lo normal, o más bien, para aprender las maravillas del dictado de voz en word. En serio, todos los escritores aficionados como yo deberían utilizarlo, ¡Es genial! Solo hablas y el teléfono escribe. ¡Me he enamorado! ¿O es que soy la única que puede parlotear sin descanso las escenas? No puedo parar. Por otra parte, mañana retomo mis actividades laborales, aunque a un ritmo no tan frenético como antes, claro está. Ya no tengo puntos de sutura, pero tendré que seguir yendo con mi cirujano durante las próximas cinco semanas a que me retire linfedemas con una enorme jeringa. Es una maravilla el cómo el dolor se va después de eso. Y también la inflamación, que me hace ver gorda aunque no lo esté. Sí, tengo un trauma con eso. Lo siento.
Aclaraciones del capítulo: Numero 1. A mi parecer, Adrien es el personaje más complejo de toda la serie: Su pasado, su familia, la evidente bipolaridad que tiene al cambiar de identidad, sus sueños y anhelos frustrados. Tiene demasiadas facetas, demasiados claros y oscuros. Si eso es a los catorce años, que es la edad de él en la serie actualmente, imagínense a los diecinueve, que son los años que tiene en esta historia. Escribir desde el punto de vista de él y realmente lograr captar su esencia es algo sumamente complicado, algo que nadie debe tomarse a la ligera y escribirlo así como así. Yo espero sinceramente haber logrado captar a un Adrien real, acorde a lo que él se merece. Fue difícil, pero estoy contenta con el resultado. Y se quizá muchas esperaban que este capítulo fuera una continuación de lo que paso en el anterior, pero realmente consideré que se necesitaba esta introspección de todo lo que ha pasado en la historia desde el punto de nuestro amado rubio. En realidad el capitulo quedó más largo de lo normal, y aun me faltaron algunas cosas por decir desde su punto de vista, pero al menos lo más importante quedó plasmado. 2. Con eso de que no puedo estar sentada por más de cuarenta minutos por ordenes medicas hasta dentro de cinco días más, y utilizar una computadora es muy engorroso estando acostada, este capítulo fue cien por ciento hecho gracias al dictado de voz del iphone en la aplicación de Word. Fue muy divertido ponerme en mi papel de chico y comenzar a divagar mientras hablaba. Por supuesto, este capítulo es obra enteramente de mis locuras. En el libro original ni siquiera hay un punto de vista del chico, para empezar. 3. Escena eliminada de este capítulo: ¿Recuerdan el capitulo dos cuando Chloé le llama a Marinette estando ebria en Chaton's? ¿Cuando ella deja a Marinette al teléfono unos minutos colgada y saluda a alguien? Pues sí, era Chat Noir, que se acercó a preguntarle disimuladamente a nuestra rubia acerca de si venía sola, solo porque quería saber si Marinette la había acompañado o no, o en su defecto, ir a buscarla a su casa (que es lo que sucedió en ese capítulo). Incluía una breve conversación con Chloé, y un guiño a la pareja ChloéNath desde el punto de vista de Chat Noir. Iba a escribir acerca de esto, pero como dije, el capitulo ya era inusualmente largo de por sí, y realmente no era trascendental en la historia así que no lo hice al final. 4. Recomiendo vuelvan a leer la historia desde el principio, para que ahora puedan disfrutarla mejor y ver todas esas migajas de conocimiento que había ido dejando desde el capitulo 1. 5. Aunque Emilie Agreste esta criogenizada en la serie (o eso parece), yo quise plasmarla un poco más mundana, y por eso la describí como en un estado de eterna duermevela.
Adelanto del siguiente capítulo: Recomiendo que lo lean a solas cuando lo publique, porque será toda una bomba. El punto de inflexión de toda la historia. Lo que muchas estamos esperando. La velocidad de actualización dependerá de la cantidad de reviews recibidos por capitulo ¡Así que depende de ustedes! Me gustaría llegar a los 250 reviews para antes de publicarlo ¿Creen que se pueda? ¡Sería muy feliz!
Agradecimientos a RainAndWind, Kathe67, Dessire, Rebeca, Bellaraven03, ladyaqua198, , Anafb, ElbaKheel, Surika, Lilan cessarie, Alcuatiumlol12, Cam1995, LunaNueva21, DairaB, mafer el panda, Mimilop, himitsu dream, Guest (si buscaré la película que me recomendaste, en serio gracias), Aqua, Mar-Chan21, Cherry Love Fanfiction por sus reviews en el sexto capítulo de esta aventura. Este capítulo está dedicado a Kathe67, Alcuatiumlol12, y himitsu dream, que fueron quienes formularon teorías respecto a lo que pasará en los siguientes capítulos. En las próximas horas, les estaré enviando un MP respondiendo sus teorías y dando jugosos spoilers como regalo.
Rincón publicitario: He publicado hace unos días un one shot en el fandom de Hataraku Saibou, un Eritrocito-Leucocito. Por si alguien ve este anime o sigue el manga, le invito a que pase a leer este capítulo hecho con mucho cariño de mi parte. Tengo en puerta otros proyectos para más fandoms: el más próximo en ver la luz es un TwoShot de Satsuriku no Teshi (Angels of Death para los amigos) con un misterioso y evidente Rachel-Zack como trama. Estará publicado en mi cuenta en aproximadamente tres días, para los conocedores del juego y el anime que quieran ir a leer (y comentar, porque como ya es evidente, amo leer lo que me escriben).
Besos, Higushi.
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