El Universo y Multiverso Bioshock y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Ken Levine e Irrational Games, esta obra es sin ánimos de lucro y con el único fin de entretener.
— Monstruos —
/Columbia | 1912/
Elizabeth P.O.V.
Si alguna vez me pregunte como se vería el miedo mismo, no tuve que buscar más después de ver el rostro de Comstock arrodillado frente a mí, no hubo a donde huir cuando los Vox tomaron la mansión.
Lo hombres de mi padre no ofrecieron ninguna resistencia, y los que si terminaron sus vidas a manos de Songbird. El resto se arrodillo, temeroso y confundido, su cordero guiaba a los Vox a la casa de su propio padre y ahora frente a ellos veian no a una niña salvadora, sino a una mujer en busca de justicia.
Y justicia era lo que verían…
El rogo, balbuceo algo sobre como esto estaba mal, sobre cómo lo lamentaba. No me importo y no quería escucharlo. Mi Booker en su gabardina obscura que cubría su cuerpo mecánico no necesito de una orden, el savia que hacer, necesitábamos enviar un mensaje, esta no era la Columbia de Comstock o de Daisy, era la mía.
El gran profeta de Columbia fue lanzado por los escalones de su fortaleza a los pies de los marginados de esta ciudad, gente de color y de diferentes nacionalidades, no me sentí mal al ver como lo destrozaban, eran como animales y frente a ellos el hombre que tanto dolor trajo a sus vidas, el hombre por el cual sus hijos, esposas, esposos, hijas y amigos eran tratados como basura, como simples objetos.
No mire hacia otro lado cuando lo desmembraron como un simple pedazo de carne, y no sentí ninguna culpa al ver que lo único que quedo fue un cadáver desfigurado e irreconocible.
Supongo que puede haber peores monstruos que Comstock, al menos eso es lo que parece ahora que lo veo muerto. Aún falta para que Columbia se arrodille ante mí, querían un cordero que los guiara. Eso es lo que van a tener.
/New York | 1913/
Booker P.O.V.
La lluvia se desliza por mi frente bloqueando mi vista, no sé si es algo bueno, el hombre frente a mi es un trabajador del puerto, Jimmy dice que sus muchachos escucharon como este desperdicio de espacio hablaba de una mujer de ojos dorados y su grupo de amigos.
Después de una hora golpeando su rostro soltó toda la información, junto con su almuerzo. No debería hacer esto, no debería estar en el puerto en un almacén abandonado con Jimmy y sus muchachos dándole una paliza a este pobre sujeto.
Debería estar en casa con Elizabeth, debería estar disfrutando de una cena y de los balbuceos de los Lutece, pero estoy aquí, entre la suciedad de esta ciudad, finalmente me quedo exhausto, la edad me está pasando factura por fin.
-Por favor… por favor no más, ya no se nada mas- balbucea el pobre diablo en el suelo, no puedo ni mirarlo.
-Ya es suficiente Booker, nosotros nos encargamos desde aquí, creo que necesitas descansar- exclama Jimmy.
Jimmy puede ser muchas cosas pero no un mal amigo, aun así no confió del todo en él, pero no discuto, estoy cansado y quiero estar en mi cama, con Elizabeth. Quiero dormir y olvidar toda la mierda que sucede ahora en mi vida.
Narrador P.O.V.
Booker se marcha escoltado por dos de los muchachos de Jimmy, el cual espera a que su amigo se marche en un coche que con sus chicos antes de chasquear los dedos para que dos de sus matones restantes levanten al pobre hombre del suelo y lo pongan de rodillas.
-Solo diré esto una vez y solo una vez- Jimmy se arrodilla frente al hombre y enciende su propia mano en llamas, el miedo en los ojos del pobre y asustado trabajador es exactamente lo que Jimmy buscaba.
-Esta mujer y sus amigos debieron de traer consigo algún tipo de cargamento y puedo apostar a que tú les ayudaste a esconderlo por aquí ¿No es así?- Jimmy acerca las llamas al rostro del hombre que tragar saliva antes de asentir frenéticamente.
No fue difícil convencer al pobre hombre, un pequeño viaje bajo la lluvia y el trabajador del puesto llevo Jimmy y sus muchacho hasta un depósito apartado del resto y algo más pequeño, las manos de trabajador temblaban mientras luchaba con el candado de la puerta.
Finalmente en un atisbo de auto control sus manos lo obedecieron dejándole abrir la puerta, dentro se hallaban varias cajas de madera, algunas abiertas y con lo que parecían armas. Jimmy se acercó a una para encontrar algunos rifles y carabinas, aunque en buen estado y valiosas no era lo que buscaba.
-Habrán las cajas- ordena a sus hombres, con una mirada atemoriza al trabajador que rápidamente comienza a abrir las cajas.
Jimmy comienza a desesperarse cuando cada caja resultan ser solo armas, buenas armas pero nada de su premio mayor, pero finalmente sucede.
-¡Jefe!- Llama uno de sus chicos que se aparta para que su jefe observe el interior de una de las cajas más apartadas en el almacén, y un brillo resplandece en los ojos de Jimmy.
Frente a el botellas y botellas de Vogores, cada uno con diferentes tapas decorativas, cuervos, diablesas, jinetes, Jimmy toma una de las botellas, la cual lleva un jinete sobre un relámpago en la tapa.
-Señor, esto es todo lo que dejaron, lo juro- exclama el pobre trabajador que yaco detrás de Jimmy.
-Te creo- responde este que se da la vuelta y dispara justo en la frente del hombre cuyo cuerpo sin vida se desploma en el suelo.
-Tiren el cuerpo al rio, y luego veremos cómo sacar todo esto de aquí- Ordena regresando su atención al vigor en sus manos, sus hombre se marchan arrastrando el cuerpo mientras Jimmy abre la botella.
Booker P.O.V.
Los Lutece ya no estaban cuando regrese, desde que aparecieron no hacen más que aparecer y desaparecer a su antojo, a Elizabeth no parece molestarle pero a mí sí.
Camino lo más cuidadoso que puedo para no hacer ruido y llegar a la puerta de la habitación, solo abro una pequeña rendija para mirar y ver a Elizabeth cubierta en las sabanas, su rostro lleno de paz y tranquilidad.
Me escabullo en la habitación para entrar al baño y prepararme para dormir con un pantalón de pijama y sin camisa, seco mi cabello lo mejor que puedo y limpio mis nudillos, no necesito llenar de sangre ajena la cama donde duermo con Elizabeth.
Cuando salgo me recibe una muy molesta Elizabeth para frente a mí, aunque su estatura me obliga a mirarla hacia abajo no desaparece lo intimidante de sus mirada. De brazos cruzados y con el ceño fruncido y silencio solo me confunde más.
Cuando intento decir nada solo soy interrumpido dejándome con la boca abierta y una disculpa en la garganta.
-¿Dónde estuviste DeWitt?- El Apellido solo significa que esto es serio.
-Estuve con Jimmy intentando averiguar algo sobre esa mujer misteriosa- Elizabeth no intenta ocultar su molestia, aunque esta agradecida con Jimmy por todo también sabe el tipo de negocio que el lleva.
-¿Cómo exactamente investigabas eso Booker?- En ocasiones es molesto estar con una mujer que es el doble de inteligente que lo que tu podrías sonar en ser, al menos cuando es la hora de inventar excusas.
-Preguntamos en los muelles, un trabajador nos dijo que vio a esa mujer- No hay necesidad de entrar en detalles.
-¿Exactamente cuándo te dijo eso? ¿Antes o después de que lo molieras a golpes?- Mi sorpresa es obvia y Liz lo ve en mi rostro, ni siquiera dice nada solo señala mis nudillos que aunque limpios están morados y algo lastimados.
-Mira Elizabeth yo…- no puedo ni continuar, ella no quiere escucharme y me lo hace saber al darse la vuelta e ignorando mis palabras.
La situación es ridícula, solo quiero protegerla y ella actúa como si fuera el tipo malo, finalmente ella parece ceder y se da la vuelta para tomar mi mano y mirar mis nudillos buscando cualquier indicio de cortes o fracturas.
-No deveria hacer estas cosas Booker, puedes meterte en problemas o…- noto la inseguridad en su voz, sus ojos nunca abandonan mi mano -…algo peor-
No me contuve y capture a Liz en mis brazos, pude escuchar un suspiro de sorpresa mientras la cargaba hasta la cama donde la acurruque a un lado mío.
-Hago esto para protegerte Liz- le digo pero sé que no fue suficiente antes de que las palabras salgan de mi boca.
-No vale la pena si terminas lastimado o pero Booker- Su rostro se oculta en mi cuello y aunque disfruto de este momento solo quiero que se sienta segura.
-No te preocupes Elizabeth, te aseguro que estaré bien, Jimmy y yo encontraremos a esa mujer y después nos encargaremos de todo- intente asegurarle, su rostro salió de su escondite para mirarme con esos hermosos ojos.
-Más te vale Booker, no quiero perderte, hemos trabajado tanto por esto- Con un beso en mi barbilla Elizabeth se acurruca más contra mí con su cabeza en mi pecho, yo rodeo su cintura con mi brazo disfrutando de la cercanía de nuestros cuerpos.
Una de las ventajas de estar en casa con Elizabeth es que aquí no parece como si toda la mierda del mundo estuviera sobre mí, solo somos ella y yo y moriré antes de dejar que algo cambie eso.
Espero les haya gustado mi fieles lectores y debo pedirles disculpas por todo el tiempo que tomo para esta actualización, sé que es algo decepcionante que no sea más largo y lo lamento. Espero que sigan atentos a mis historias pese a todo y de nuevo les invito a dejar sus comentarios.
