¡Hola a todos! se siente bien estar de regreso... Ante todo quiero agradecer a los que me han dejado reviews, mari3304, Mimi Star y Sams Efron, ademas de los que se han suscrito y ponen las alertas. En segundo término quiero disculparme por la tardanza de actualizar, después de la fractura he tenido que retomar algunas cosas que deje pendiente y no habia tenido tiempo de escribir, espero no tardar en hacer el siguiente capitulo.
Los Reviews los respondo al final ;)
Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.
0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0
MAS QUE AMIGOS
De Fiesta... Con Malas Noticias
– Helga… no se si esto sea una buena idea – comenta una nerviosa Lila, que permanecía en pie delante de la puerta en la residencia Heyerdahl – estoy segura que Phoebe se va a dar cuenta… – dice en voz más baja, acercando el micrófono de su "manos libres" del celular que permanece ligeramente oculto por el cabello.
A un lado de la casa de Phoebe, justo detrás de los botes de basura, Helga se encuentra escondida con el celular pegado a su rostro – tú solo apégate al plan Lila, verás que todo va a salir a pedir de boca.
Volteándose para ver a Helga, Lila le responde – pero Helga, no crees que esto sea un poco…
Sin dar oportunidad a que termine, la chica rubia sube las escaleras de la entrada como rayo, toma a Lila por los hombros y la gira de regreso en dirección hacia la puerta de entrada – ¡Lila no me voltees a ver! ¡Diablos!... Se supone que vienes TÚ sola a hablar con Phoebe – baja las escaleras con su conocido paso firme y vuelve a su posición original desde donde le hace señas para que toque la puerta.
Tras un largo suspiro, Lila finalmente llama a la puerta de la casa, siendo la madre de Phoebe quien atiende a la puerta – ¿sí?
– buenas tardes señora Heyerdahl, ¿se encuentra Phoebe?
– oh, eres Lila verdad, una de las amigas de Phoebe, pasa por favor.
– si señora Heyerdahl – antes de entrar, la pelirroja lanza de reojo un último vistazo hacia donde se encuentra oculta Helga; preocupada por el riesgo que estaban a punto de correr – muchas gracias.
Una vez dentro, la señora Heyerdahl deja a Lila en la sala de estar y sube a la habitación de su hija y antes de tocar la puerta del mismo, el señor Heyerdahl la alcanza y la mira con un dejo de preocupación, puesto que desde que Phoebe regreso no ha salido de su habitación y conociendo a su hija sabían que algo no andaba bien. Después de hacer sonar la puerta, el señor Heyerdahl llama a su hija – querida Phoebe, abajo se encuentra una jovencita amiga tuya.
Del otro lado de la puerta, Phoebe yace recostada boca abajo en su cama estilo japonesa. Su rostro permanece oculto por una almohada, la cual abraza con todas sus fuerzas cada vez que deja salir su llanto amargo – ¡si es Helga dile por favor que me deje en paz!
– ¿Ocurre algo pequeña Phoebe? – el señor Heyerdahl gira el picaporte y para su sorpresa, descubre que su hija no había asegurado la puerta (puesto que cuando llego Phoebe, solo quería recostarse en su cama para dejar salir su tristeza)
– ¡papá! ¡¿Por qué entras así sin anunciarte?
El señor Heyerdahl se inclina al estilo japonés en señal de disculpa – perdona mi atrevimiento hija, pero desde que llegaste no has bajado ¿ocurre algo?
Retirando con cuidado los lentes de su rostro (que ahora eran de un armazón más delicado) Phoebe levanto la vista y vio a su papá en la entrada de su habitación, junto a su mamá – padre… madre… en serio… no estoy de humor… no quiero ver a nadie.
– Vamos Phoebe – la señora Heyerdahl se acerco un poco a su hija y prosiguió – sabemos que algo te sucede y tal vez no quieras platicar con nosotros pero necesitas hablar con alguien… – Phoebe queda en silencio, fijando la vista en el centro de la almohada y jugando con las ramas del pequeño bonsái que se encuentra cerca de su cama, permaneciendo así escasos segundos.
– ¡solo quiero que me dejen en paz! – termina al tiempo que se cubre con una sábana blanca, como cuando era niña.
Ante la respuesta, ambos padres cruzaron miradas – Abajo Lila te está esperando y creemos que si conversas con ella te vas a sentir mejor – finaliza el padre antes de salir junto con su esposa de la habitación, no sin antes dar un último vistazo preocupados por el estado en que se encuentra su hija.
Abajo en la sala de estar, Lila acerca su manos libres y comienza a hablar en voz baja – Helga, no creo que Phoebe vaya a bajar, sus padres subieron a su habitación y aun no han…
Desde afuera de la casa, la rubia le contesta – ¿No han que Lila? ¡Criminal! no me dejes así – sale de su escondite y está a punto de asomarse por la ventana cuando escucha una voz al otro lado del teléfono – hola Lila ¿se te ofrece algo?
Lila se sobresalta un poco al escuchar a Phoebe, moviendo el auricular de sus "manos libres" dejándolo en mala posición – Phoebe… me… me entere que regresaste a la ciudad y en verdad me da mucho gusto volverte a ver – comenta la pelirroja juntando las manos, tratando de no sonar nerviosa.
– En serio agradezco mucho que hayas venido a visitarme Lila pero para serte sincera y en cuanto a estados de ánimo se refiere, siento decirte que no estoy de humor para socializar; prefiriendo en este momento entregarme a los placeres oníricos así que si me disculpas – se acerca a la puerta de entrada con la intención de abrirla para Lila pero esta última había alcanzado a ver la cabeza de Helga por la ventana.
– ¡NOOO! – Phoebe está a punto de tocar la perilla pero el grito de Lila la sorprende, deteniéndola en el ultimo instante; después de todo, Lila no es de las personas que gritan, sin embargo estaba tratando de evitar que Phoebe se encontrara afuera con Helga – digo… ¿en serio?... me da muchísima tristeza no poder platicar contigo… ¿ha pesado algo?
– ¿pesado? Por Dios Lila es pasado… PASADO… ¡rayos!... ¿Qué no escuchas bien? Y hablando de eso no vuelvas a gritar así ¿acaso quieres dejarme sorda?
– Sí… este digo no… mmmh, quiero decir que si te ha ocurrido algo Phoebe – corrige Lila mostrándose un poco más nerviosa que cuando comenzó – te ves un poco triste.
– ¿Qué si me ha ocurrido algo? – Se aleja de la puerta y camina hacia donde se encuentra sentada la pelirroja – ¿dime qué harías si encontraras a tu supuesta mejor amiga besándose en forma apasionada con el que según es tu novio?
– ¿besándose?
– ¿besándose? – Responde Helga exaltada y al mismo tiempo molesta, apretando los puños a tal punto que casi destruye el celular – ¿Pero de qué diablos está hablando? Lila… Lila por Dios dile algo tú sabes que eso no es verdad… dile que no nos estábamos besando o dile…
– Este… si… bueno estoy segura que debe haber una buena explicación para lo que viste – le comenta tomándose una de sus pequeñas trenzas.
– ¿buena explicación?... ¿Cuál? – Responde Phoebe dando vueltas en círculos, moviendo los brazos en forma insistente (algo de Helga tenía que habérsele pegado a la chica oriental) – ¿Qué están perdidamente enamorados uno del otro?
– ¿buena explicación para lo que viste? Rayos Lila ¿de qué lado estas?
– Mph, mph – aclarándose un poco la garganta para tratar de ignorar los reclamos de Helga en su oído, Lila continua – A lo que me refiero es que, ¿estás completamente segura de que se estaban besando?
– Lila tú no entiendes, es que no viste como estaban, ellos…
– Quiero decir – Lila interrumpe a Phoebe para continuar con su explicación – ¿los labios de Gerald estaban posados sobre los de Helga?
Phoebe queda estupefacta ante la pregunta tan directa de Lila – bueno… mmmh… pero el labial de Helga estaba en el rostro de Gerald, ¿Qué objeción tienes sobre eso?
– ¿Gerald tenia labial en sus labios? ¡Oh cielos! entonces debió de ser horrible encontrarlos así, Gerald rozando suavemente la delicada piel de los labios de Helga en un dulce y apasionado beso, mientras las manos de él recorrían desesperadamente la figura de ella – comenta Lila dejando boquiabierta no solo a Phoebe, sino a la rubia que ahora tenía los ojos como platos, la boca abierta y su rostro completamente enrojecido – aunque siendo hoy el cumpleaños de Gerald, entiendo la razón por la que Helga haya estado con él.
Phoebe queda pensativa por un momento, como quiera que sea era cierto que el labial de Helga no se encontraba en sus labios y también era cierto que el cumpleaños de Gerald era hoy, siendo lógico que lo encontrara acompañado por alguien, incluyendo a Helga – Un momento Lila… ¿cómo es que sabes que hoy…?
Al escuchar la voz de Phoebe, Helga reacciona alzando la voz y reclamándole a Lila su muy desatinado comentario – ¡CIELOS SANTO SEÑORITA PERFECCION, ME VAS A MATAR DE UN INFARTO!
– Helga…
– ¿Cómo que sus manos recorriendo mi cuerpo?
– Helga…
– ¿Acaso estás hablando de mi o de otra de tus tontas películas románticas? a las que me has obligado ver una y otra y…
– ¡HELGA!
– ¿QUE? – La rubia se gira al escuchar su nombre pero al ver de quien se trata, sin poder evitarlo cae en medio de los botes de basura – ¡AAH Phoebe!
– ¿qué haces afuera de mi casa Helga?
– ¿Quién? yo, este… solamente estoy hablando por celular ¡RAYOS! ¿Que no estás viendo?
– Claro Helga y paseando entre mis botes de basura – responde cruzándose de brazos y frunciendo más el entrecejo.
– ¿Y eso qué? Tanto han hablado del calentamiento global que he decido formar parte de esa tontería, además es un país libre – Acerca el celular y finge que continúa hablando mientras se retira una cáscara de banana que había quedado en su cabeza – como te decía Rhonda, el Chez Pierre es un ambiente muy estirado pero tiene una excelente comida. Ahora el Chez Paris…
Descruzando los brazos, Phoebe le muestra a Helga el "manos libres" que tenía Lila escondido en su cabello – se acabaron tus juegos Helga – termina de decir esto y se voltea hacia Lila que aparece detrás de ella – nunca lo imagine de ti Lila.
– lo siento mucho Phoebe, pero… – la pelirroja trata de continuar pero Phoebe le extiende la mano a modo de entregarle el "manos libres" y con la otra dándole un pequeño empujón hacia fuera.
– no quiero volver a saber de ti Helga ni de Gerald y mucho menos de tus trucos – responde Phoebe con un tono bastante amargo al tiempo que está a punto de cerrar la puerta cuando la voz de Helga la detiene en el ultimo movimiento.
– ¡Criminal Phoebe! Ni siquiera sé que es lo que le ves a ese pelos de espagueti, digo ¿Quién rayos se cree que es con ese cabello y esa barba? ¿Tutankamon?
– ¿¡Cómo puedes hablar así de Gerald ahora que son pareja! – Recrimina con ira la chica oriental que nuevamente abre la puerta de su casa – ¡Deberías de guardarle respeto Helga!
– ¿Pareja? ¿Respeto? ¿De qué rayos estás hablando hermana? Demonios Phoebe sabes que eso…
– chicas por favor, no entremos en cosas que… – comenta Lila tratando de ponerse en medio de las dos pero es movida por Helga y Phoebe.
– ¿Es que acaso no lo quieres? – cuestiona Phoebe, con el rostro enrojecido y los ojos hinchados por el llanto; mostrando un intenso enojo por "creer" saber la respuesta – responde HELGA.
– ¿y tú sí? – pregunta la rubia muy cerca del rostro de Phoebe, con los brazos cruzados.
– ¡No tienes derecho a cuestionarme eso Helga G. Pataki! – responde de la misma forma que Helga, retándola con la mirada.
– ¡Si lo quieres tanto de perdido lucharías por él! – finaliza Helga levantando las manos al aire en forma desesperada.
Lila miraba a ambas a la vez, preocupada y anticipando a donde llevaría esa frase que había dicho Helga – vamos chicas, será mejor que no hablemos de…
Frunciendo bastante el entrecejo, Phoebe señala con el dedo a Helga, dando un último y sagaz revés a la pelea verbal – ¿¡ASI COMO TÚ LUCHASTE POR ARNOLD, VERDAD HELGA!
Un gran silencio rodeo a las tres chicas. Lila permanecía en pie, inerte y con una mano en la boca, sorprendida y al mismo tiempo preocupada por lo que Phoebe le había dicho a Helga, quien por otro lado estaba con los ojos completamente abiertos estupefacta, a causa de lo que Phoebe había dicho. Tal parecía que le había revivido un recuerdo no muy grato con respecto a Arnold, tal vez relacionado con la última vez que lo vio.
Phoebe por su parte quedo igual de sorprendida, pues se dio cuenta que se dejo llevar por sus emociones y había tocado un punto delicado, casi prohibido por la chica rubia.
– Es todo, me largo de aquí – responde Helga al tiempo que retira en forma brusca la mano de Phoebe, que continuaba señalándola.
– Por mi está bien – responde Phoebe que mira como su "ex mejor amiga" se aleja, disponiéndose a cerrar la puerta en forma lenta pero nuevamente es detenida por la mano de la pelirroja – Phoebe, necesito hablar contigo.
Calles abajo, Helga iba refunfuñando bastante molesta por lo que la joven asiática le había "recordado" – estúpida Phoebe con su estúpido comentario del estúpido cabeza de balón… – continúa caminando con su conocido paso firme y los puños cerrados, pero se detiene al recordar la última vez que vio a Arnold…
– Arnold… – cierra los ojos y sacude su cabeza para no recordar ese desdichado suceso – ¡estúpido, estúpido, estúpido cabeza de balón!
– Hasta que te encuentro – Helga escucha una voz conocida detrás suyo al tiempo que siente como esta persona la toma del brazo – quedaste de llegar temprano a mi casa junto con Lila y permíteme decirte que dejarme esperando… ah-ah eso no fue nada elegante Helga G. Pataki.
Pasando una mano por su rostro en señal de frustración (y también para tratar de calmarse) voltea y la mira entrecerrando los ojos al tiempo que suelta un cansado suspiro – princesa Rhonda Wellington Lloyd… justo la persona que…
– La persona que debiste de haber visto desde las cuatro de la tarde Helga… por cierto – se acerca dando pequeñas olfateadas a su rubia cabellera que ahora luce opaca por la basura que le cayó de los botes de Phoebe – ¡ARGH apestas! ¿Pues donde rayos has estado?
– Créeme querida princesa, no te gustaría saberlo.
Con el dedo pulgar e índice tapando su nariz, Rhonda toma a Helga de la manga y la lleva prácticamente "arrastrando" – créeme Helga tampoco quiero escucharlo, pero como ya es tarde de todas formas me vas a tener que acompañar a la casa. Nadine ya está allá y estoy segura que me ayudara a escogerte algo de ropa… y a eliminar la peste.
Rhonda y Helga llegaron a casa de la primera. Nadine ya llevaba arreglado gran parte del salón donde siempre se llevaban a cabo las fiestas de Rhonda, justo el que da a la terraza. Los arreglos continuaron hasta que llego la hora de la fiesta y a regañadientes, Helga se baño, cambio y arreglo en la habitación de Rhonda con la ayuda de Nadine quien le acomodo una blusa de tirantes larga color rosa, que se ajustaba a un lado con un moño; además de unos shorts de mezclilla azules junto con unas botas vaqueras color marrón.
– ¿en serio tengo que andar vestida así? ¿No tendrá la princesita Lloyd otro atuendo menos provocativo? Preguntaba incomoda Helga a Nadine que le estaba arreglando el cabello.
– Vamos Helga te ves estupenda – responde la chica morena que está terminando de arreglar el cabello de la rubia – listo Helga, ahora tu cabello reproduce fielmente la crisálida de un gusano de seda.
Helga se gira rápido hacia el espejo al escuchar las extrañas palabras de Nadine y ve algo parecido a una enorme y extraña trenza en su cabello – ¡Criminal! ¿Pero qué rayos le hiciste a mi cabello Nadine? – Se levanta en un impulso y a empujones la saca de la habitación de Rhonda – ¡largo! ya te divertiste bastante con mi cabello.
– Pero Helga, no le he puesto fijador al…
– ¡LARGO! – Y de un solo movimiento cierra de golpe la puerta de la alcoba, se regresa al espejo y comienza a quitarse los ganchillos que sostenían el peinado – ¡criminal nada más esto me faltaba! ahora todo el maldito mundo quiere hacer en mi persona lo que se le antoja – Se sienta delante del espejo y al bajar la mirada, descubre que debajo de uno de los joyeros, se encuentra semi-escondido un pequeño y delicado listón color rosa. Suelta su larga y ahora ondulada cabellera (efecto del peinado de Nadine) y se hace media coleta/cola de caballo, sujetándola con el listón al que le da forma de moño, dejando caer sus ondulados mechones rubios sobre los hombros. Se pone un poco de rubor, así como máscara de pestañas y un discreto labial color rosa en sus labios, se mira al espejo y en su rostro se forma una pequeña sonrisa – esa si eres tú querida Helga.
Los invitados poco a poco comenzaron a llegar. Stinky junto con Sid y Harold, Lorenzo, James, Sheena junto con Eugene, Curly (muy a pesar de las protestas de Rhonda), las porristas, el equipo de básquetbol e inclusive el millonario excéntrico de Sammy Reignman junto con su hijo Alan, quienes se encargaban del financiamiento y la publicidad en el diario escolar respectivamente, del equipo de básquetbol de la H.S.120.
El tiempo continuo su marcha y todos ya habían llegado, incluyendo Brainy, Lila y el mismo Gerald, que no se había cambiado de ropa y permanecía sentado cerca de la barra, moviendo los hielos de su bebida mientras esperaba que llegara Helga.
La chica rubia en cambio se encontraba en la terraza, sentada junto a una jardinera, escuchando el estruendoso sonido de la música mezclado con las risas y la escandalosa voz de Harold que intentaba ganar una apuesta tomándose un barril de cerveza de un solo golpe. Así permanecía, sentada mirando las estrellas y como esperando a que nadie la buscara mientras trataba de encontrar la forma de enfrentarse a Gerald y decirle que había empeorado las cosas con Phoebe.
– ¡Demonios! – Se decía Helga para sus adentros – ¿cómo le voy a decir al tonto de Geraldo que ahora las cosas están peor?… todo por mi culpa ¡rayos!
Sin que se diera cuenta la rubia, alguien la estaba observando desde un balcón cercano a la terraza, escondiéndose al escuchar que Lila y Brainy llamaban a la rubia.
– Helga te hemos estado buscando por todos lados – le decía Lila a su amiga que en respuesta se recargo en la jardinera – tienes que entrar y unirte a la fiesta.
En el interior, Gerald continuaba "jugando" con la única bebida que se había servido. Su mirada parecía sumergida en el fondo del vaso al igual que sus pensamientos, de tal forma que no sintió cuando James se acerco a él hasta que este le dio una palmada en la espalda, delatando su presencia.
– ¡Hey hermano! Qué buena fiesta, ahora si Alan va a tener mucho material para fotografiar.
Sin levantar la vista, el moreno responde, encogiéndose de hombros – si… supongo…
– animo compañero ¡esta es tú fiesta! Además ¿ya viste la mesa de regalos? Estoy seguro que ese millonario excéntrico te ha de haber comprado un estupendo y costoso regalo.
– mjm…
– No, no tengo que entrar a la fiesta LILA, aquí estoy cómodamente sentada, tengo mi bandeja de bocadillos (una charola que había tomado sin que Rhonda se diera cuenta) y no estoy escuchando de cerca todo el alboroto del panzón de Harold.
– Vamos Helga… Ahhh… Gerald te está esperando… – le insiste Brainy
– ¿y porque no le dicen que venga para acá? – responde la rubia fingiendo tranquilidad al escuchar el nombre de Gerald.
Lila y Brainy cruzaron miradas ante la respuesta de Helga – Helga no nos engañas, sabemos que te estás escondiendo de Gerald para no decirle lo que paso en la tarde con Phoebe.
– ¿escondiendo? Quien se está escondiendo jajajaja que tonterías dicen, estoy tranquila y me siento de maravilla.
– pues no se ve… Ahhh… que tengas mucha hambre… Helga… Ahhh – comenta Brainy al ver la charola de bocadillos intacta.
– Este… claro que tengo hambre – toma un bocadillo y está a punto de probarlo cuando Brainy se lo quita de un certero golpe, arrojándolo lejos.
– ¿¡PERO QUE RAYOS TE SUCEDE BRAINY! –la rubia se pone en pie ante la agresión del chico.
– Helga… esos canapés tienen fresas – responde Lila sintiéndose aliviada de haber llegado antes de que Helga degustara alguno – ni siquiera los viste… ¿verdad?
En el salón, Gerald continuaba mirando la bebida mientras que James preocupado por ver el estado de ánimo de su mejor amigo, alza la mirada como buscando algo que lo pudiera animar, cuando alcanza a ver a lo lejos en la terraza, a Lila junto con Helga y Brainy – Hey Gerald, en la terraza se encuentra tu novia, ¿ya la saludaste?
– ¡Helga! – sin mirar a James, se levanta y sale en dirección a la terraza en busca de Helga.
– Típico adolescente enamorado – comenta James al ver salir corriendo a su amigo.
Por otro lado, Helga cruzándose de brazos, da un largo suspiro antes de continuar – está bien, si estoy escondiéndome de Gerald… es que… no sé cómo decirle que empeore las cosas… ¡ASH! Porque tenía que suceder esto, no sé qué hacer.
– Ahhh… La Helga que conozco… no se esconde… enfrenta las cosas… como cuando te disfrazaste de Lila… Ahhh
Lila mira un poco desconcertada a Brainy, puesto que no sabía acerca de que estaba hablando – Brainy tiene razón Helga, tú nunca te rindes como en la obra de teatro escolar donde fuiste Julieta.
Mirando de reojo a sus amigos, Helga golpea su puño contra su palma de la mano – tienen razón, no hay nada que yo Helga G. Pataki no pueda hacer – se encamina al interior de la casa; pero antes de entrar, choca con Gerald que salió corriendo provocando que ambos cayeran al piso, de la misma forma como cuando chocaba con Arnold.
– ¡Gerald! es decir… ¡hasta que por fin llegas pelos necios! – comenta cruzándose de brazos y mirando de reojo a Gerald.
Con bastante cansancio en el rostro, Gerald se levanta y ayuda a Helga a ponerse en pie – tengo más de una hora esperando que llegaras Helga… por cierto te ves bonita vestida así.
Sacudiéndose el polvo, la rubia le responde – Supongo que debo agradecerte por el "sarcástico" cumplido GERALDO – se voltea y camina tratando de alejarse del moreno.
Gerald por su parte se percata del distanciamiento y trata de seguirle el ritmo – No fue un sarcasmo Pataki, fue un cumplido y en verdad te ves bonita.
– Aja si – se acerca a la barra de bocadillos y toma una yahoo soda – ¿y dime no has platicado con James hoy? Estoy segura que te trajo un buen regalo de cumpleaños ¿Por qué no lo buscas?
Gerald enarca una ceja al ver el extraño comportamiento de la rubia – ¿Helga? ¿Acaso me estas evitando?
– ¿Evitándote yo? ¿Sabes lo estúpido que se oye eso cabeza de cepillo? – está a punto de tomar soda, cuando el sudor de las manos de Helga hace que se resbale la botella, cayendo y mojando los zapatos tenis de Gerald.
– ¡Rayos Helga! ¿¡Qué te está pasando!
– ¡Santo Cielo Gerald! ¿Qué no ves que la botella esta mojada por lo frio de la bebida? ¡Por Dios! ¿Es que acaso tengo que explicarlo todo aquí? – se da la media vuelta pero sorpresivamente Gerald la toma de la mano.
– Con esta mano no tocaste la botella Helga y esta mojada. Tienes las manos sudorosas y eso solo te pasa cuando…
– cuandoooo… ¡cuando tengo calor!… ¡eso! – suelta la mano de Gerald y se dirige de nuevo rumbo a la terraza – será mejor que tome un poco de aire.
El moreno se da cuenta que Helga se comporta de forma evasiva como cuando se siente acorralada, por lo que la sigue y sale junto con ella, donde la toma nuevamente de la mano – ¡Helga necesito hablar contigo sobre lo que paso en la tarde!
– ¿Hablar? ¿Pero por qué quieres hablar de eso ahorita? si estamos en una fiesta.
– Helga esto es serio, tenemos que discutir esto… – baja la vista al tiempo que su mirada cambia, lanzando un pequeño suspiro – necesito… necesito decirte algo.
La rubia mira a su alrededor tratando de encontrar una salida de su predicamento – ¿no puede ser después? Tengo… – continúa su recorrido visual, observando en el interior de la casa a Harold bailando junto con Rhonda y la gran Patty, Sid con Nadine y Harriet junto con Stinky – ¡tengo ganas de bailar! ¡Eso!
Sin decir más, Helga toma la otra mano de Gerald y se pone a bailar con el chico que, aun sorprendido, le sigue el paso – está bien Helga, si solo así me vas a escuchar, bailare contigo.
– ¿Qué no entiendes que no quiero hablar de eso? – avienta las manos de Gerald, se da la media vuelta pero Gerald se adelanta y por la espalda la abraza de la cintura.
– ¿¡pero cómo te atreves! ¡Suéltame pelos de espagueti! – comienza un fuerte forcejeo entre los chicos, el cual es presenciado solo por Lila y Brainy, que habían permanecido platicando en la terraza. Rápido Brainy se acerca molesto al ver que Gerald tenía abrazada a Helga por la fuerza – Ahhh… suéltala Gerald.
– ¡No hasta que me escuche!
– Gerald por favor – Lila se acerca, preocupada por el bienestar de la rubia y trata de intervenir – si no te quiere decir que vimos a Phoebe, es su deci… oh… Dios… – la pelirroja abre grandes los ojos y cubre su boca con ambas manos al percatarse que había hablado de más y vio como Gerald dejaba de ejercer fuerza sobre Helga, abriendo grandes los ojos.
– ¡Criminal! – se suelta del abrazo de Gerald, se gira en forma brusca y lo toma por los hombros – Gerald… hoy fuimos a ver a Phoebe… y las cosas… bueno… no salieron tan bien como creíamos.
El moreno baja la vista y con un dejo de tristeza, trata de asimilar lo que Helga le estaba diciendo – entonces ella aun cree que…
La chica rubia al ver su reacción trata de animarlo – sí pero eso no importa, mañana volveré a intentar hablar con ella, y esta vez estoy segura de que...
– Helga… Ahhh… Phoebe se regreso hoy… a New York.
Gerald y Helga voltearon a ver a Lila, quien con un movimiento de cabeza confirmaba lo que el chico de la graciosa respiración acababa de decir – es cierto Helga, yo estaba con ella cuando abordo el taxi rumbo al aeropuerto.
El moreno y la rubia cruzaron miradas pero es Helga la primera en hablar – ¡Está bien cabeza de cepillo! ¡Lo admito!... Sé que lo arruine esta vez, pero no te preocupes, yo Helga G. Pataki encontrare la forma de hacer entrar en razón a Phoebe – está a punto de irse cuando de nueva cuenta la voz de Gerald la detiene.
– Eso no era lo que te quería decir Helga… – comenta Gerald en voz baja, solo lo suficiente para que la rubia lo escuche.
La rubia se cruza de brazos enarcando una ceja – ¿y entonces que querías decirme cabeza de cepillo?
El moreno se acerca a ella y muy despacio la abraza, con mucho cuidado retira su dorado cabello y se acomoda lo más cerca posible de su oído, hablándole en un susurro solo audible para los oídos de Helga. Unos segundos antes de terminar de hablarle al oído, el semblante en el rostro de Helga dio un brusco cambio, ensombreciendo su mirada además de que sus ojos se pusieron enormes y lentamente se fueron llenando de lágrimas – no… no es cierto…
En respuesta a la reacción de Helga, Gerald la abraza con más fuerza – lo siento mucho Helga…
Apretando fuerte los ojos, empuja a Gerald sorprendiendo a Lila y a Brainy – no Gerald… no puedes decirme eso.
– Helga, tienes que escucharme… – trata de acercarse a Helga cuando esta retrocede lo suficiente para salir corriendo hacia el interior de la casa de Rhonda y de ahí a la calle – ¡Helga espera!
– ¡Gerald! – Lila lo toma del brazo antes de que pudiera salir corriendo tras la rubia – ¿Por qué reacciono así? ¿Qué fue lo que le dijiste?
El moreno ve a Lila y a Brainy que están esperando la respuesta, dando un suspiro antes de hablar – Es sobre Arnold…
Flashback…
Una llamada en la tarde, enlaza a Arnold con Gerald…
– ¿Bueno?
– ¿Gerald? Soy yo Arnold
– ¡Arnold!... en verdad me da gusto comunicarme contigo viejo, veras tengo un problema muy serio.
– ¿Un problema Gerald? ¿Qué paso? ¿Estás bien?
– sí, sí estoy bien… bueno no tan bien… aunque si lo ves de cierta forma…
– Gerald…
– ¡Esta bien!... – suspira y continua – Phoebe vino a verme hoy por mi cumpleaños.
– ¿Phoebe fue a verte por tu cumpleaños? ¿Ese es el problema?
– sí, quiero decir no… verás, es que cuando llego ella, bueno… digamos que me encontró con esta chica que es mi mejor amiga y estábamos en una posición comprometedora.
Se hace un silencio al otro lado de la línea por unos segundos – ¿qué tan comprometedora?
– digamos que esta chica estaba en mi cama… y yo estaba sobre de ella…
– …
– ¡Pero no estábamos haciendo nada malo viejo! Lo juro
– …
– ¿Arnold?
– perdona Gerald… entonces Phoebe los vio
– sí, y ella cree que esta chica y yo somos novios.
– ¿y no son novios?
– por supuesto que no.
– ¿Entonces como es que te encontró en la cama sobre ella?
– porque me resbale con los patines
– ¿patines?
– si patines, larga historia… viejo ¿qué hago?
Arnold hace una larga pausa antes de responder – mmmh… Estoy seguro de que si hablas con Phoebe y le explicas las cosas tal como pasaron entenderá, además según me cuentas no estaban haciendo nada malo, así que todo se resume a lo que vio; que resulto ser un malentendido.
– bueno… es que eso no es todo.
– ¿no es todo?
– es que… viejo, el labial de mi amiga estaba sobre mi mejilla.
– ¿¡El labial de ella estaba sobre tu mejilla!
– Pero eso fue parte del accidente viejo, al caer de seguro ella "rozo" los labios con mi mejilla.
– mmmh… caray Gerald, eso sí que esta difícil, realmente no se… ¡espera! Se me ha ocurrido algo, estoy seguro de que si le pides ayuda a Helga, ella te echara la mano.
– …
– En serio Gerald, créeme… yo se que Helga no te cae bien pero te aseguro que es una buena persona y no te va a dar la espalda, después de todo ella es la mejor amiga de Phoebe.
– Arnold
– dime Gerald
– La chica que te digo… es Helga
– ¿¡QUEEEEEEE!
– si viejo… y Helga también está desesperada, no sabe cómo hablar con Phoebe al respecto.
Al otro lado de la línea, Arnold que estaba sentado en la cama de su habitación, se levanto al escuchar que Helga era ahora la mejor amiga de Gerald, sin mencionar de cómo los había encontrado Phoebe. Su tono de voz se fue haciendo cada vez más y más molesto – u-un momento Gerald… al principio dijiste que estabas con tu mejor amiga ¿cierto? Digo… ¿tu mejor amiga es...? ¿¡Helga!
– pues si Arnold… Helga es mi mejor amiga.
– y también dijiste que TU estabas SOBRE TU MEJOR AMIGA en la CAMA
– sí pero…
– además que el LABIAL de TU MEJOR AMIGA estaba en TU ROSTRO, mientras estaban ACOSTADOS EN TU CAMA cuando Phoebe los vio.
– exacto viejo pero…
– ¿y todo este tiempo te has estado refiriendo a Helga? ¿¡HELGA G. PATAKI!
– por supuesto…
– ¡Ahora veo claro!
– lo sé viejo… no sabemos qué hacer.
– Ahora sé la verdadera razón por la que Helga ya no me responde mis llamadas, ni mis mensajes, ni siquiera mis e-mail.
– ¿Qué?
– ¡Claro! por más que espero a que se conecte en el Messenger, nunca aparece.
– ¿¡de qué diablos estás hablando!
– y yo como IDIOTA esperando a que mi supuesto "mejor amigo" me de referencias de ella. Ahora se porque no me decías gran cosa.
– Arnold podrías decirme que tiene que ver eso que dices con lo que paso.
– ¡Rayos Gerald! ¿Crees que soy tonto? Ahora entiendo lo que está pasando, tú eres novio de mi exnovia, por eso ella me ha estado evitando.
– ¿¡QUEEEEE! ¡NO! Viejo entendiste todo mal, veras Helga y yo queremos hablar con Phoebe para que…
– ¡para que acepte su amistad además de su relación! De perdido deberías aceptar que se estaban besando.
– ¿¡QUE! ¡Claro que no!
– pero dile a ella que no se preocupe Gerald, dile a tú HELGA de mi parte que ya la voy a dejar en paz… y a ti también.
– ¡Arnold no es lo que tú crees! ¡ARNOLD!
– Adiós "gran amigo Gerald" – esto último lo menciono en un tono bastante ácido mezclado con sarcasmo.
– Arnold espera… ¡ARNOLD!
– clic
Fin del Flashback…
Las calles de Hillwood se sentían frescas en esta época del año y a pesar de ser algo tarde, aun había gente en la calle, cosa que no le importo mucho a Helga que aun corría desde que salió de la casa de Rhonda, repitiéndose una y otra vez en su mente lo que Gerald le había dicho.
– Helga… hable con Arnold hoy por teléfono y bueno… ya sabe lo que paso. El cree que tu y yo nos besamos… – se detiene un instante para tomar un poco de aire, pues le estaba resultando difícil de pasar con ese cruel nudo en su garganta – ese idiota… como puede creer eso – cierra los ojos y continua corriendo rumbo al muelle, donde al llegar tropieza con un madero que estaba saltado, torciéndose el tobillo.
– ¡AUCH!... Maldita sea, solo esto me faltaba – muy despacio y sin dejar de sentir como el tobillo izquierdo comenzaba a palpitar (como si tuviera un pequeño corazón en su interior) Helga se acerca al borde del muelle donde se sienta y recuerda el resto de lo que le dijo Gerald – me pidió… me pidió que te dijera que ya no te iba a molestar más, que ya no nos iba a buscar… lo siento mucho Helga, en serio… perdóname…
– maldito cabeza de cepillo con su tonta novia Phoebe y su estúpido amigo cabeza de balón… maldito Arnold que ha malentendido todo… Arnold… – sin decir más, se inclino sobre sus rodillas y comenzó a sollozar, desatando al fin ese fuerte nudo en su garganta., permaneciendo así varios minutos.
– Si que corres rápido Pataki – Helga escucha la voz del moreno que la sobresalta.
– ¡Criminal pelos de espagueti! Casi me matas de un susto – responde la rubia al tiempo que se limpia las lagrimas de su rostro – además ¿quién te dijo que podías seguirme? ¿Es que uno no puede…?
Sin esperar a que termine, Gerald la interrumpe mostrándole una pequeña caja de regalo al mismo tiempo que se sienta junto a ella en el muelle – me alegra encontrarte Helga, toma… olvidaste esto.
Algo extrañada por el gesto, la rubia toma la caja y la abre – ¿pastel de helado? ¿Pero que este pastel no es de tu fiesta?
– Sí, es de la fiesta – saca un pequeño tenedor del interior y da una pequeña probada – y está muy sabroso, pruébalo es de vainilla.
Helga coge el otro tenedor y toma un pedazo de pastel – mmmh si está muy bueno.
– sabes Helga, hoy he compartido pastel con muchas personas, familia, amigos, chicos que se colaron en la fiesta… pero durante todo el día he querido compartir mi pastel con una sola persona.
Acomodando el tenedor de vuelta a la caja, la chica baja la mirada con tristeza – entiendo lo que quieres decir Gerald, pero creo que eso ahora es imposible.
Entrecerrando los ojos, el moreno la mira divertido al tiempo que le da un pequeño codazo – me refiero a ti pelos de elote… y no te preocupes Helga, que todo se va a solucionar.
Dándole una pequeña sonrisa en respuesta, Helga le dice – ¿Qué? ¿Acaso ahora tú eres el optimista? rayos Geraldo creo que te hizo daño juntarte con el cabeza de balón.
Pasando un brazo sobre los hombros de Helga, el moreno junta su cabeza con la de ella – lo que tú digas Helga, lo que tú digas…
0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0
ConTinUarA...
¡A aparecido Arnold! y no solo hizo su primera aparición, sino que ahora él también piensa que Gerald y Helga son novios. ¿podrá Arnold tomar las cosas con calma, como siempre lo ha hecho? o ¿será que en este caso muy particular se dejará llevar por la ira?... Pero hay algo que estamos olvidando, ¿que fue lo que removió Phoebe en los recuerdos de Helga? Algo ha de haber sucedido la ultima vez que Arnold y Helga estuvieron juntos que hiciera que Helga tratara de evitarlo, pero ¿que fue?... Espero que no me asesinen si tardo en actualizar :)
mari3304: como veras, nuestro Arnold ya aparecio y no esta muy contento por lo que se acaba de enterar y en cuanto la idea que tuvo Helga de seguro ya te diste cuenta que no surtio el efecto que quería y ahora las cosas se han complicado para Helga y Gerald, donde se pondra a prueba su amistad. Te mando un abrazo y un saludo :)
Mimi Star: Hola Mimi Star, tambien te tengo que confesar que a mi también me gustaría que Helga y Gerald se quedaran juntos, el es muy atento con ella y tienen muchas cosas en común, pero yo adoro la pareja que hacen Helga y Arnold... Así que el final por lo pronto esta indeterminado jajajajaja (me gusta dejarte más en suspenso) Me da mucho gusto no haberte descepcionado hasta ahora y espero en Dios no hacerlo en el futuro. Te mando un fuerte abrazo.
Sams Efron: como veras Arnold no solo aparecio sino que esta furioso por lo que se acaba de enterar (exacto tal como lo dijiste, se les puso las cosas color de hormiga). Te agradezco mucho que comentaras que te enternecio la parte donde estos dos se hacen amigos y de la escena donde Helga llora bajo la nieve, así como la escena del baño donde tiene una "bizarra" conversación con Arnold, eso me ayuda a saber que voy llevando mi fic por buen camino. Por cierto te agradezco mucho los ánimos que me das por lo de mi fractura, actualmente me duele un poco pero no tanto como cuando me lastime. Espero pronto tu Review y te mando un gran abrazo :)
Para terminar lquiero agradecer a todos aquellos que se toman el tiempo de leer este Fanfic.
MaRyMoRaNTe:)
