Hola a todos, actualización rápida y una preguntita.

N/A: ¿Debería participar en la Quinntana Week 2014 o centrarme en mis fics ? Creo que por una semana podría hacer las dos cosas, pero me interesa saber lo que opinan.


Capitulo 7

Es de día y lo sabes por la cantidad de luz que atraviesa las cortinas. Lentamente te acabas de despertar y en ese preciso instante, notas la tenue respiración de Santana sobre tu nuca. Te giras con cuidado de no despertarla, ya que ambas os habéis movido por la noche y ella te rodea la cintura con uno de sus brazos.

Observas su rostro y una sonrisa aparece en el tuyo, está hermosa, más que normalmente, aunque puede ser que tu no seas precisamente la persona más imparcial del mundo. Está profundamente dormida y por un segundo te preguntas que estará soñando para que se vea tan radiante.

Pasa casi una hora y ni te has movido, continuas en la misma posición observándola dormir y haciéndote preguntas que no sabes responderte. Pero ella se mueve y te estrecha fuertemente entre sus brazos, haciendo que tu sonrisa aumente ¿Se puede empezar mejor el día? Te preguntas a ti misma y por primera vez en toda la mañana, eres capaz de responderte -No-

-Buenos días dormilona, despiértate o llegarás tarde- dices mirando el reloj.

-Cinco minutos más, Mami- dice ella todavía adormilada y tu te ríes. Está tan adorable que te da pena despertarla, pero son las 7:04 am y tiene que estar en una reunión a las 10.

-Santana, no soy tu madre y vas a llegar tarde. Levanta tu culo de mi cama.

Ella bufa y a regañadientes abre los ojos.

-¿Sabes lo que menos me gusta de dormir contigo?- dice ella y tu niegas con la cabeza- tu horrible manera de despertarme.

-Aún encima que dejó que me estrujes como si fuese un oso de peluche- ruedas los ojos y pones cara de fastidio.

-Además es temprano, a decir verdad muy temprano-dice volviéndote a abrazar y colocando su cabeza en el espacio entre tu hombro y tu cuello.

-Dijiste que tenías una reunión- le recuerdas.

-Una que cancelé ayer a la noche tras bailar contigo-dice con los ojos cerrados

-¿La cancelaste? ¿Por qué? - preguntas mientras juegas con uno de los ondulados y negros mechones que le caen sobre el rostro.

-Me apetece más quedarme todo el día contigo, que verle la cara a esa panda de viejos amargados

-¿Así que haces planes para las dos sin contar conmigo? Muy bonito Santana-dices fingiendo molestia.

-1 Siempre me dices que no, así que ¿Para que pedirte permiso?

-Touché

-2 tengo algo preparado y si te lo cuento ya no sería sorpresa.

-Te arriesgas a que me niegue a ir. Nunca me han emocionado las sorpresas, me ponen nerviosa y no suelen ser buenas.

-Podrías negarte, pero puedo arrastrarte hasta allí. Esta te aseguro que lo es, aunque nos va a llevar todo el día.

-¿Me estas diciendo que piensas secuestrarme todo el día?- preguntas sorprendida- Santana, yo tengo que trabajar.

-No tienes por que, el estudio de fotografía es tuyo y se perfectamente que no te tomas unas vacaciones desde que lo abriste.

-¿Me has estado vigilando?

-Como ya te dije anteriormente, ojalá tuviese el tiempo para vigilarte. Simplemente he hecho los deberes.

-Como sea-dijiste rodando los ojos- tengo que ir a trabajar, no puedo cerrar el estudio por que a ti te de el gusto.

-¿Y si te prometo que podrás hacer las fotos más increíbles que nadie jamás haya hecho? -dice con una sonrisa y tu te lo piensas, hace mucho que no haces fotos al aire libre, al principio había sido por los cursos que habías tomado después acabar arte dramático en Yale y luego por la cantidad de sesiones de fotos que requerían una luz constante y que te habías visto obligada a hacer en el estudio.

-Está bien...pero es la primera y última vez que me convences de algo así, López-dijo fingiendo estar molesta y levantándose a preparar el desayuno.

-Adoro sus falsos berrinches-dijo la latina saliendo de la cama para darse una ducha.

10 minutos después Quinn abrió la puerta de su habitación para avisar a la latina de que el desayuno ya estaba listo, pero por nada del mundo se esperaba encontrarla de esa manera.

Santana sólo llevaba puesta una toalla que le cubría hasta un par de centímetros por debajo del trasero. Quinn se quedó unos segundos embobada mirándola y sólo apartó la vista cuando Santana sonrió y la miró.

-Esto... El desayuno está casi listo ¿Que prefieres tostadas o tortitas?-dijiste intentando no mirarla.

-Enseguida voy, deja que acabe de vestirme y desayunamos. Mm tostadas por favor.

-Si claro...- estabas cerrando la puerta cuando ella te llamó.

-Quinn

-Dime- respondiste nerviosa.

-Esta mañana estas preciosa-dijo sonriendo.

-Vaya ...gracias

Saliste de allí con la intuición de que no era aquello lo que te quería decir, seguramente si no hubiese tanto drama entre vosotras te hubiera soltado un "¿Te gusta lo que ves? o quizás algo como ¿Supongo que el desayuno es para mi, puesto que tu me estas comiendo con los ojos?

Un par de minutos después Santana apareció completamente vestida. Llevaba un atuendo bastante Sport para ser ella. Unos shorts vaqueros, una camiseta blanca con rayas azules y unas convers del mismo color. Se acercó y te abrazó por la espalda.

-Eso huele de maravilla-dijo apoyando su mentón en tu hombro derecho.

Tu no dijiste nada, cada vez que te tocaba te ponía más nerviosa é intentabas por todos los medios, que ella no se diese cuenta, pero ella lo notaba, podrías engañar a todo el mundo, incluida tu madre, pero ella siempre sabría lo que escondes.

-Bueno y a donde se supone que me vas a llevar?

-Si te lo digo no es sorpresa-dice ella sirviendose una taza de café

-San, sabes que odió las sorpresas-dices mientras le robas una de sus tostadas.

-Hey, eso es mío- dice poniéndote mala cara y acto seguido mordiendo la tostada que te estabas llevando a la boca. Tu la miras desafiante y tiras de la tostada para llevártela.

-Ahora es mía-dices después de tragar el trozo que acababas de masticar.

-Eres una ladrona de tostadas, pero me la pienso cobrar Fabray, cuando menos te lo esperes-dice mientras das un trago a tu café y haces verdaderos milagros para no atragantarte, ante tal declaración.

Durante el desayuno apenas cruzáis un par de palabras más, pero vuestros ojos y manos no dejan de buscarse. Cada vez que vuestras miradas se cruzan o vuestras manos se tocan, no podéis evitar sonreír.

-Será mejor que recoja esto y me vaya a cambiar-dices levantándote de la mesa, después de que Santana acaricié tu mano tras uno de esos pequeños roces que habéis tenido a lo largo del desayuno.

-No te preocupes, ya recojo y friego yo esto, es lo menos que puedo hacer. Ve a cambiarte nos espera un largo día.

-Está bien- dices y caminas hasta la puerta de tu habitación, pero justo cuando agarras el pomo, te giras- ¿Que debería ponerme?

-Algo cómodo.

-¿cómodo? ¿Por qué?

-Demasiadas preguntas Fabray- dice mientras acaba de recoger los vasos y los platos.

-Tsss- te quejas, giras el pomo, empujas la puerta y cuando ya tienes medio cuerpo en tu habitación la oyes.

-Lleva bañador y toalla, los vas a necesitar.

Cierras la puerta de tu habitación y te apoyas en ella. Todas tus barreras se están derrumbando demasiado rápido y otra vez estás en ese punto que abandonaste aquel verano de hace ya años. Estas a dos palabras de rendirte a ella, completa y absolutamente.

-Me gustaría que esta vez fuese diferente-te dices en voz alta mientras acabas de colocar la ropa sobre la cama, que para tu sorpresa está hecha.
Te metes en la ducha y dejas que el agua relaje todos tus músculos. Estas nerviosa, demasiado, todo esto de la sorpresa te recuerda demasiado a aquel verano, aquel verano que pasasteis juntas entre NY y New Haven para recuperar el tiempo que no tenías durante el resto del año y que acabó siendo el mejor de tu vida.

-Si tan sólo supiese que esta vez no va a acabar igual, que está vez seremos un "Felices para siempre"-te decías mentalmente.

Acabaste de aclararte el jabón, te secaste el pelo y rodeada con una toalla saliste a tu habitación. Miraste la ropa que habías elegido hace 15 minutos e hiciste un cambio de última hora.

-Quizás el destino es más fuerte que todas las demás fuerzas naturales y puede que por ello, estemos de vuelta al lugar exacto donde nos quedamos aquel día. Quizás el simple hecho de que no haya podido negarme a ella, demuestra que nunca la olvidé y que no tengo previsto, ni quiero hacerlo-dijiste para ti misma en voz baja

-La amo-admites y como por arte de magia o quizás por alguna compleja reacción química en tu cerebro, que no alcanzas a comprender, te sientes más ligera como si te hubieses librado de una pesada carga.

Rápidamente coges la cámara, el trípode, 2 objetivos, los filtros y un par de cosas más, los metes en la mochila, te la cuelgas a un hombro y sobre el otro llevas una toalla enorme de color azul.

-¿Lista?-pregunta ella mientras recoge sus cosas.

-Ajá, ¿Pero para que necesito la toalla y el bañador?

-Ya lo veras- dice ella tomándote de la mano y arrastrándote hasta su coche.

Lleva algo más de una hora conduciendo cuando de repente atravesáis un espeso bosque y unos 10 minutos después aparca en medio de la nada.

-Hemos llegado

-¿cómo que hemos llegado? -dices asustada.

-Tranquila Q, te va a encantar, te lo juro-dice mientras sale del coche y saca del maletero su mochila con todas las cosas que ibais a necesitar.

-Ya se que he sido dura con ella, pero traerme a un bosque en nuestra primera cita me parece de mal gusto-dices sin darte cuenta.

Ella te sonríe y te agarra de la mano.

-Si Finnmemo, boca trucha o Noah Atontao Puckerman te hubiesen traído aquí te habrías casado con ellos.

-Lo dudo, López, lo dudo mucho.

Camináis unos 5 minutos y ante vosotras se alza una preciosa cascada con un pequeño lago de agua cristalina. Todo estaba rodeado de árboles de un brillante color verde y en los dos más grandes, que han crecido torcidos, hay unas cuerdas y unas tablillas, que en aquel momento no sabías para que servían. La luz incidía en el agua, dotando a aquel lugar de una magia inigualable.

-¡Santana esto es precioso!-exclamas sorprendida.

-¿Recuerdas aquel día en que te quería llevar a un sitio especial, pero me enfermé y tuviste que cuidar de mi por 4 días? - dijo y tu asentiste con la cabeza- me había llevado mucho tiempo encontrar el sitio ideal para cuando me armase de valor.

-¿De valor para qué?-dices dejando tu mochila, la toalla y tus converse en el suelo.

-Aquel verano pudo marcar algo completamente diferente- dijo sentándose y abrazando sus rodillas.

-No te entiendo ¿Diferente en que sentido?-preguntas sentándote a su lado y apoyando tu cabeza en su hombro.

-Te amo Quinn, lo supe desde aquel día en Central Park, cuando jugábamos en el césped y sin pretenderlo te besé.

-¿Cómo que sin pretenderlo?- dijiste riendo- no fue un choque de cabezas,Santana. Me besaste y con toda la intención.

-Vale, es cierto. Quería besarte y me pareció que debía hacerlo. Aún quiero hacerlo- admitió.

Tu la miraste vacilante, en el fondo te morías de ganas por volver a besarla, una vez más. Necesitabas besarla una vez más, sólo para asegurarse de que estabas segura de que podías perdonarla y que podías perdonarte a ti misma por no haberle abierto los ojos a tiempo.

-Te he traído aquí para que te olvides de nuestro drama, no para que lo recuerdes y te sigas culpando por mis errores Q-dice mientras te acaricia la mejilla con una mano.

-No puedes liberarme de mis fantasmas Santana-dices mientras las lágrimas resbalan por tus mejillas.

-Quiero hacerlo, es lo que más quiero después de ...

-¿Después de qué?-preguntas sonriendo

-Ya lo sabrás.

-Oh venga, dímelo.

Santana no dijo nada, simplemente acortó la distancia entre tus labios y los suyos.

Fue un beso suave y corto, apenas un roce y tras alejar sus labios de los tuyos, emitiste un leve quejido que la hizo sonreír.

-A veces se me olvida el efecto que tienes en mi-dice ella como leyéndome la mente.

-¿Como crees que hubiera sido nuestra vida si no nos hubiésemos rendido?-preguntas después de apoyar tu cabeza en uno de sus hombros y observas como el agua cae al transparente lago.

-No lo sé, supongo que diferente. Me habría mudado contigo, te habría apoyado con lo de ser actriz o con la fotografía-dice sonriendo y dándote un ligero toque en la nariz con el índice- quizás me habría vuelto loca y te habría compuesto mil canciones de amor o tal vez más loca y te habría propuesto matrimonio sin ni siquiera pasar un sólo minuto como tu novia.

-Santana, estas loca-dices sonriendo como una tonta enamorada.

-Por ti-rebusca algo en su mochila, lo guarda en su puño y tu intentas averiguar que es lo que esconde con tanto celo- es una locura y se que dirás que no, pero si no lo hago me arrepentiré el resto de mi vida y ya me arrepiento de demasiadas cosas.

-¿A qué te refieres?- dices mirándola sin entender sus palabras.

Ella hace el amago de levantarse, pero se coloca frente a ti e hinca una rodilla en el suelo y tu cuerpo se tensa.

-Lucy Quinn Fabray, se que en el pasado he cometido los errores más grandes de mi vida. Era una inmadura, una egoísta y una cobarde, pero si tu me lo permites y me concedes el inmenso honor de ser mi esposa, prometo que no sólo corregiré hasta el más mínimo de mis errores, también haré que te sientas la mujer más feliz del mundo durante el resto de mi vida-dice mostrándote un simple anillo de plata con una Q y una S entrelazadas.


Reviews:

Guest: Gracias.

SidneySpain: Pues aquí tienes el final... Que va es broma, aunque lo cierto es que ya sólo queda el próximo capítulo y el prólogo. Así que gracias por seguir esta historia y espero que te guste el final.

Afernandezp98: Gracias me alegro de que te gustase.

Luz: Muchas gracias cielo, espero seguir viéndote por futuras historias. creo que lo que queda de historia te va a encantar. Un abrazo muy fuerte.

Gabu:Ya somos dos. Me alegra que te guste. Gracias