Relámpago:
El resto de la competencia paso mas rápido de lo que Lantis hubiera querido, pues para cuando notó que el único evento que quedaba por realizarse era la clausura del mismo, también notó que estaba a punto de perder la oportunidad de al menos cruzar palabras con su alma gemela.
Si, la había estado observando cuidadosamente.
No, aun no sabía como acercarse a ella, o que decirle una vez que estuviera en su presencia.
La demostración individual de la pequeña pelirroja lo había dejado, como a muchos otros, si aliento; la fuerza, la pasión y la precisión con la que había ejecutado cada uno de los movimientos de lo que cualquier otra persona pensaría fue una simple Kata, removió en él algo poderoso a lo que no tenía idea de cómo reaccionar.
Fue entonces que pensó que, al término de la misma, seria el mejor momento para finalmente acercarse a ella.
Desafortunadamente, el destino tenía otros planes, pues al momento en que la pelirroja, Shidou Hikaru de acuerdo a lo anunciado por los altavoces, había salido del área de exhibición, una joven muy parecida a ella y con cabello color rosa la había acaparado hasta que fue su turno de participar.
Después de eso, su pelirroja no se había separado un minuto del que ahora sabía era su hermano, en lo que a su parecer, era un intento poco exitoso de escapar de la chica de cabello rosado.
Intento buscar una oportunidad para aproximarse, e incluso se armó de valor para hacerlo mientras aun se encontraba con su hermano, sin embargo, nada de lo que intentaba le daba resultados, y cuando menos lo pensó, el evento había concluido, el público comenzaba a retirarse, y los participantes poco a poco comenzaban a dispersarse.
Solo quedaba la opción de encontrarla afuera del recinto y abordarla antes de que ella también decidiera marcharse.
Lantis envió un rápido mensaje de texto a su hermano, haciéndole saber que volvería al hotel por sus propios medios, y que no le esperasen. Acto seguido, se dirigió hacia la puerta de salida, mirando a todos lados con la esperanza de divisar una chispa roja entre el mar de cabelleras negras.
Sin embargo, al llegar al exterior se llevó una sorpresa enorme, pues justo en el momento en que Lantis puso un pie en el exterior del recinto, un relámpago atravesó el cielo, cual preludio de la lluvia torrencial que se desató en los siguientes momentos.
Definitivamente no era lo que Lantis esperaba, sin embargo, aun podía trabajar con ello. Con un poco de suerte y usando la lluvia como pretexto, podía invitar a su pelirroja a tomar algo caliente mientras esperan a que la tormenta baje.
Y si su hermano también iba, bueno ya se le ocurriría que hacer para quedar bien con el futuro cuñado.
Fue entonces que, en la periferia de su vista, un mote rojo resalto de entre el resto. Comenzó a acercarse a ella con pasos decididos y esquivando a los demás competidores y público que aun se encontraba en la puerta y que buscaban un medio de transporte para evitar la lluvia; con cierto júbilo y no creyendo por completo su suerte, Lantis notó que su pelirroja se encontraba sola. No había rastro ni de su hermano ni de la otra chica, lo cual, si bien le pareció extraño, decidió no darle demasiada importancia y simplemente aprovechar el regalo que al parecer se le estaba dando.
Estando a unos cuantos pasos de la joven, alguien en su prisa por huir de la lluvia le empujó ligeramente, haciendo que en consecuencia él empujara ligeramente a Hikaru.
Hikaru quien, en ese momento tarareaba felizmente su media melodía.
El tiempo se detuvo para ambos en ese instante. La pelirroja volteo súbitamente al sentir el impacto, interrumpiendo su melodía y buscando al causante del golpe. Cuando alzó la mirada, sus ojos se encontraron con los violeta de Lantis, quien la miraba con una mezcla de adoración e incredulidad que ella jamás había experimentado.
No hubo palabras, ni introducciones. El viento y la lluvia tampoco los afectaban. Solo estaban ellos dos ahí, en medio de todo y aislados en su propio mundo, perdidos en un trance del que no estaban seguros de querer despertar.
Excepto que de manera abrupta terminó.
Justo en el momento en que el cerebro de Lantis decidía finalmente presentarse ante la que sabía era su alma gemela, un llamado le distrajo, robándole así su última oportunidad.
"¡Hikaru! ¡Date prisa y sube al taxi!"
La pelirroja le dedico una ultima mirada y una tímida sonrisa antes de emprender la carrera y subir al vehiculo donde su hermano la esperaba, dejando tras de si a un Lantis confundido y medianamente exasperado de haber perdido su oportunidad.
Lantis maldijo por lo bajo al caer en cuenta de que no tenía idea de donde podía encontrar a su alma gemela después.
¿fin?
naaaah! veamos que pasa en el epílogo.
