FILE 6: DEDUCCIONES, LOS DOS DETECTIVES DESAPARECIDOS.
Kogoro y Toya llegaron pocos segundos después al piso donde se encontraban los demás, por el camino habían conseguido localizar el cuarto de contadores y habían vuelto a activar el suministro eléctrico. En pocas palabras Hattori les contó lo sucedido mientras Sagara levantaba a Azumi del suelo y la llevaba a una habitación a parte. La razón por la que Azumi pedía con sus últimas fuerzas que trajesen a Toya era porque tenía conocimientos médicos y era el único capaz de ahí de salvarle la vida pero no tenían los materiales adecuados. Conan y Heiji se pusieron en marcha y recorrieron el hotel en busca de una enfermería, allí debería haber algo que sirviese para operar a Azumi.
-Quizás sea esta habitación- dijo Hattori empujando el pomo de una puerta bastante grande.
Al entrar se dieron cuenta de que no era la enfermería, en vez de camillas y paredes blancas la estancia estaba decorada con sillones mullidos, una mesa gigante y un pequeño acuario.
-Parece el despacho de Teraizumi, deberíamos volver luego puede ser que haya alguna pista que nos lleve al móvil del criminal- observó Conan
Heiji asintió sin decir una palabra y se pusieron en marcha de nuevo, finalmente después de unos cuantos intentos más llegaron a la enfermería y cogieron lo que Toya les había pedido. Tardaron un par de minutos en volver a la habitación, el detective cogió todos los utensilios y cerró la puerta, ahora ya solo era cuestión de suerte y de la habilidad de Sagara que Azumi sobreviviese. El resto se reunió en la habitación de Sato, la inspectora permanecía tumbada con la mano en la cabeza mientras intentaba contarle a Kogoro lo sucedido.
-Cuando salisteis tras el asesino intenté recuperarme del ataque, finalmente me puse en pie y fui hacia el cuarto de las chicas para protegerlas pero entonces se fue la luz y escuche un grito cuando salí. No sabría decir si fue Azumi o Megumi a quien escuché, pero alguien chocó contra mí. Forcejeamos un rato, no podía verle bien, estaba muy oscuro así que decidí hacer ver que me moría para tener una posibilidad. Fue entonces cuando…
-¿Cuándo que inspectora?- preguntó Kogoro impaciente.
-No lo recuerdo muy bien- continuó con la voz algo temblorosa- pero diría que escuché la voz de Kitahara, el asesino me soltó y… ¡Dios mío, va tras Kitahara!
-Si en ese momento Toya estaba conmigo y usted y la detective Katsuragi fueron heridas eso significa…
-Exacto, el cazador de detectives es Hideki Hajime.
-¡Bien le tenemos!- exclamó Kogoro- en cuanto Toya termine de operar a la detective Katsuragi saldremos en su búsqueda, Kitahara podría estar en peligro.
-Entonces ya podemos salir- dijo una voz desde la puerta- si ese desgraciado fue quien le disparó a Azumi le mataré con mis propias manos.
-Señor Sagara ¿Cómo se encuentra Azumi?- preguntaron Ran y Kazuha
-Ha sobrevivido- respondió con la alegría reflejada en su rostro- ahora está durmiendo, ha perdido mucha sangre y necesita descansar lo máximo posible. ¿Le importaría hacerse cargo de ella mientras no estamos inspectora Sato?
-Váyase tranquilo, las chicas, Conan y yo la vigilaremos- respondió Sato.
-No hay tiempo que perder, Ken puede estar en peligro, ha reconocido a Hajime y no creo que eso le haya hecho mucha gracia. Si conseguimos capturarle esta pesadilla habrá acabado, luego buscaremos la forma de salir de esta maldita isla. ¡Andando!- exclamo Toya con energía.
Ran se despidió de su padre y le hizo prometer que tuviese cuidado. Toya intercambió unas cuantas palabras con la inspectora dándole instrucciones sobre lo que debía hacer si Azumi empeoraba. Hattori ya estaba a punto de ponerse en marcha cuando alguien le agarro por la manga de la chaqueta, al mismo tiempo que se giraba Kazuha extendió sus brazos y le dio un fuerte abrazo a Hattori.
-Ten mucho cuidado Heiji- le decía la chica entre sollozos.
-Vamos no te preocupes voy con Sagara y Mouri, además- dijo echándose la mano al cuello- llevo el amuleto que me regalaste.
Heiji empezó a alejarse poco a poco, Kazuha tenía el presentimiento de que no volvería a verle mientras Ran la consolaba.
-No te preocupes- le dijo la chica en un tono tranquilizador- ya verás como cogerán a Hajime y volverán sanos y salvos.
-Venga chicas volvamos a la habitación ahí estaremos a salvo- dijo Sato
-"Mi turno, tengo que ir al despacho de Teraizumi"
Conan se alejo en el momento en que las chicas se distrajeron, sabía que si les contaba sus planes no le dejarían andar solo por el hotel. Recorrió el mismo camino que hizo con Hattori hasta llegar al despacho. Encendió la luz y vio que todo seguía en su sitio. Recorrió la estancia con la mirada y descubrió un ordenador en la mesa de su propietario. Conan se llenó de esperanzas, un ordenador con conexión a Internet sería su billete de salida para salir de aquella isla, sin embargo esas esperanzas desaparecieron rapido, el disco duro estaba bloqueado por un código y sin el no se podía acceder a ninguna función del ordenador. Después de lanzar unas cuantas maldiciones contra el ordenador Conan se sentó en la cómoda silla de Teraizumi. La tensión acumulada a lo largo de la noche empezó a hacer efecto y empezaba a notarse cansado. Decidió recostarse sobre la silla y reflexionar un rato.
-"Tengo que buscar el móvil, si descubro los motivos que tenia el asesino para matar a Teraizumi quizá pueda descubrir algo"- se repetía a si mismo
Unos minutos antes…
Ken Kitahara estaba en su habitación muy asustado, solo había resuelto pequeños casos a lo largo de su corta carrera y nunca se había encontrado con una situación de semejante gravedad, la vida de todos estaba en peligro incluida la suya. Se sentía culpable, había escuchado los gritos de Sato cuando el cazador de detectives la atacó pero el miedo le impidió reaccionar y su instinto de supervivencia venció. Kitahara se quedó en un rincón de la habitación mientras lo escuchaba todo, luego ya se inventaría una excusa para justificarse. Pudo escuchar vagamente que Sato había sobrevivido y el asesino había huido, eso le dejaba mas tranquilo e hizo que se relajase un poco.
-"Yo no he hecho nada malo como para ganarme enemigos. ¿Por qué me iba a querer matar?"- pensaba para tranquilizarse.
De repente sus pensamientos se vieron interrumpidos por un súbito apagón y un horrible grito. El miedo volvió a invadir su cuerpo.
-"¡Esto es inaguantable yo me largo!"
Ken se puso en pie y se dirigió hacia la puerta a toda prisa y después de unos cuantos intentos logró introducir la llave y abrirla. Ese fue su error, en cuanto salió un destello de luz iluminó fugazmente la cara de una persona, la cara del asesino que acababa de disparar a Megumi Sanada. El detective no tuvo problemas para distinguirla, el rostro que vio era el de Hideki Hajime. El grito de sorpresa del detective fue lo que alerto al cazador de detectives, Kitahara salió corriendo presa del pánico, algo que el asesino no se podía permitir. Dado el lamentable estado mental de Kitahara sabía que no le sería muy difícil darle caza, dejo a su víctima moribunda en el suelo. Tenía que encargarse de Kitahara
Por suerte para el detective la luz solo se había ido en el piso donde se alojaban, al llegar al piso inferior le fue mas fácil emprender la huida. En pocos minutos llegó hasta el hall, las puertas automáticas se abrieron suavemente cuando el detective estaba a escasos centímetros de la puerta y salió como rayo hacía la espesura del bosque.
-"Cuando vean que Hajime y yo no estamos sabrán que es el asesino, seguirán mis huellas y me salvarán"- pensaba mientras corría.
No supo cuanto estuvo corriendo pero sus piernas no pudieron más y tuvo que aturarse para descansar. Había corrido un buen trecho y le llevaba bastante ventaja a Hajime, con un poco de suerte no le encontraría. Los sonidos de la noche no hacían más que ponerle mas nervioso, el mínimo roce con las hojas de los árboles y con la hierba ya le hacía pensar que tenía al asesino detrás de él pero nunca pasaba nada.
-"Ya han pasado tres horas desde que desaparecí. ¡Deberían estar buscándome! Aunque dejé un rastro falso para despistar a Hajime ¿Y si ellos también lo han seguido¡Mierda como he podido ser tan idiota! He de volver al hotel las chicas, el niño y el resto pueden estar en peligro.
Decidido a enmendar su error de no ayudar a Sato cuando lo necesitó se puso en pie dispuesto a aturar a ese maníaco. Pero no fue muy lejos, algo le agarró por la espalda y le tiró violentamente al suelo.
-¿Ibas a alguna parte?- preguntó una voz familiar
A Ken le cambió la cara en reconocer la voz, era la de Hideki Hajime.
-¿Acaso crees que podías escapar de mi¡Levántate!- le ordenó
El detective se dio la vuelta mientras cumplía la orden. Hajime le miraba con un cigarrillo encendido y una pistola apuntándole a la cabeza.
-No se que pretendías con todo esto pero el juego termina aquí, en esta isla no hay leyes dudo que importe mucho si te meto un tiro aquí ahora mismo. Oh vamos lanza ese móvil que tienes en la espalda no te servirá de nada con el bloqueo electrónico activado.
Ken volvió a obedecerle, le tiró el aparato a los pies.
-¿Ya me has pillado no? Haz lo que has venido a hacer y acabemos con esto
-Será un placer- dijo Hajime amartillando el arma
Unos minutos después dos tiros tronaron en la espesura del bosque.
En el hotel…
Conan finalmente se había quedado dormido, en sueños se sucedían las imágenes de los últimos acontecimientos: El asesinato de Teraizumi, la muerte de Megumi, el ataque a las detectives Sato y Katsuragi, no sabía por que, quizás fuese su instinto de detective pero algo le decía que en todo este desarrollo había algo que estaba fuera de lugar y no lograba saber el que, algo en su cabeza le impedía relacionar todos los hechos.
Mientras tanto unos cuantos pisos mas arriba el cazador de detectives caminaba silenciosamente hacia la habitación de Azumi Katsuragi. Su anterior intento de asesinarla había fracasado y ahora tenía la oportunidad de corregir ese error. Sin embargo Toya Sagara había tomado la precaución de cerrar la puerta con llave y llevársela con él pero el cazador de detectives era una persona de recursos, tenía un juego de ganzúas y no había puerta que se resistiese. A la primera la puerta emitió un chasquido y se abrió, Azumi Katsuragi estaba tendida en el futón con la mirada perdida hacia el techo y sin respirar. La operación pese a que salió bien solo consiguió alargar unas pocas horas su vida, ahora yacía muerta en el futón.
-"Un trabajo menos"- pensó el cazador
Retiró lentamente el cuchillo que blandía sobre la garganta de la difunta detective y antes de guardarlo del todo supo que su tarea estaba a punto de complicarse mucho más. Ran Mouri le miraba paralizada de miedo desde el umbral de la puerta. La inspectora Sato le había dicho que se reuniría con Hattori y los demás y que cuidase de Katsuragi por ella. La chica le hizo caso y fue a la habitación para ver si la detective necesitaba alguna atención, no esperaba encontrarse con un cadáver y el asesino que tantos problemas les había causado.
-Vaya señorita Mouri parece que esto nos pone en un aprieto. Le aconsejo que no se mueva, se me da bastante bien el lanzamiento de cuchillos pero no quiero más víctimas de lo necesario.
-Por… ¿Por qué tanta muerte?- dijo la chica a punto de echarse a llorar
-Créame saberlo solo le traería mas problemas.
-Por favor…no le haga nada a Conan y Kazuha- le pidió la chica en un tono suplicante
-No se preocupe no sufrirán ningún daño pero ahora debo pedirle que se tome esto-Dijo lanzándole una pastilla- la dejará inconsciente durante un buen rato…vamos no se lo piense más. ¿Es más preferible eso o la muerte?
Ran no tenía muchas opciones si no la mataba esa píldora lo haría el cuchillo del cazador de detectives. Sus últimos pensamientos se centraron en su padre, su madre Eri, el pequeño Conan y por último…Shinichi Kudo.
-"¿Por qué nunca estás cuando te necesito? Me gustaría…poder haberte visto una última vez"- pensó Ran
-Vamos señorita Mouri no dispongo de toda la noche.
Ran miró por última vez al asesino y se tragó la pastilla. Poco a poco fue notando los efectos hasta que cerró los ojos del todo y cayó al suelo. Ran Mouri no estaba muerta pero si sumida en un profundo sueño.
Cuando la dejo encerrada en un lugar oculto fue a la habitación de Kazuha. Con ella no tendría contemplaciones entraría rápidamente y la anestesiaría con un arma preparada para ello. Llevó a cabo su plan a la perfección la chica no pudo mediar palabra y se durmió en el acto. Secuestrando a Kazuha el detective Heiji Hattori dejaría de ser un problema, su preocupación por su amiga de la infancia le impediría pensar con claridad.
Cuando la chica cayó dormida la cargó sobre sus hombros y la llevó hasta el garaje, una vez allí la montó sobre uno de los jeeps, giró la llave del contacto y el motor despertó con un fuerte estruendo. El cazador de detectives lo tenía todo planeado, iría a la pagoda y ahí terminaría de hacer su trabajo.
