Sol de Otoño.
Disclaimer: Boku No Hero Academia pertenece a Kohei Horikoshi. Ninguno de estos personajes me pertenece solo la historia a base de ellos.
ADVERTENCIA:
1. Kacchako. Si no te gusta dale retroceder por favor.
2. Lenguaje fuerte y contenido sexual explícito.
Capítulo 7
Mitad del camino.
—Deku-kun — remedó gruñendo entre dientes.
Que mujer más estresante. Llevó sus manos sobre sus ojos para mirar el horizonte. Un sonido extraño le hizo voltear. Ignorando esto continuó caminando mientras mordisqueaba su almuerzo con rabia. Maldito nerd, siempre sabía sacarle de sus casillas. Sus ojos estaban en blanco de lo enojado que se sentía.
A lo lejos vió a Kaminari y Jirou arrastrándose por el bosque, ya casi a la salida. Jirou se veía muy cansada, rodó los ojos y decidió ayudar.
— ¡Oye! ¡Medusa! — Jirou le miró arqueando una ceja. Menudo insulto, Bakugo siempre tan cortés.
— ¿Qué? — Kaminari le vio con el ceño fruncido, aun no estaban reconciliados así que aún se sentía el ambiente tensionado.
— Aléjate de él Jirou, yo lo jalo hasta el final del bosque. — evitó verla, detestaba dar ayuda eso le hacía avergonzar y nunca entendió por qué — te ves cansada.
— Falta poco, yo puedo.
— Sólo hazte a un lado, maldición.
— No le hables así, Bakugo. — la voz de Kaminari sonó áspera y llena de incomodidad.
— Entonces váyanse a la mierda. — siguió caminando evitando cruzarse en el radio no permitido de distancia.
Jirou intentó volver a jalar tropezando y lastimándose la rodilla. Su quejido de dolor hizo que se detuviera a mirar de reojo.
—Bakugo, por favor ayúdanos. — el rubio sonrió con superioridad. Kaminari le chasqueó la lengua.
— Adelántate Jirou. — esta asintió empezando a alejarse con cuidado. Ahora cojeaba, Kaminari se sentía mal por ser un inútil en ese momento.
Kaminari evitó la mirada de Bakugo al tenerlo frente a él jalando su tronco. Otra vez ese ruido extraño lo puso alerta mirando hacia la dirección de donde había venido.
— Es una jauría de lobos. Van hacia el claro del bosque, donde están las chozas. — un torrente de ansiedad y culpabilidad se insertó en su cuerpo haciéndole temblar.
— Bien, ahora creo que si la cagué en grande.
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—Aizawa tienes que detener esto, pronto. — apretó la mandíbula al notar como sus alumnos eran rodeados por la jauría de lobos. Nunca se mostró de acuerdo con la decisión tomada, así que esto estaba fuera de sus límites de tolerancia. La pantalla mostró un primer plano de Midoriya inconsciente, con eso fue más que suficiente.
— ¡Tomaré la culpabilidad del asunto! — golpeó la mesa con impotencia, era demasiado.
— Sabes que podemos rescatarlos cuando queramos, nadie pretende matar a un héroe aquí, All Might. — La poca paciencia que guardaba el rubio se iba desvaneciendo.
— Entiendo, pero si algo perjudica a Midoriya-shonen, en su labor como héroe, la humanidad estará perdida. Y será tu completa culpa. — salió de la habitación azotando la puerta dejando a todos perplejos.
— Se lo toma muy personal, ¿No crees? — Midnight miró a Aizawa que había tomado un aspecto algo sombrío. Las palabras de All Might si habían afectado un tanto.
— Creo que tenía razón. — Recovery Girl acercó su envejecido rostro al monitor, temblando. Ellos estaban en clara desventaja, Iida había perdido movilidad y Ochako solo tenía como defensa un cuchillo.
— Preparen al equipo de rescate y a los veterinarios para disparar tranquilizantes en cualquier momento. — uno de los subordinados ya estaba en ello al ser autorizado por el director.
— Se salió de control, odio admitirlo pero él tiene razón, Ochako sola no podrá contra 9 lobos, no sin sus poderes y ese insignificante cuchillo. — apretó su puño tratando de guardar la calma.
— Iré a buscar a All Might, por favor mantengan la calma y procuren no actuar hasta que ellos realmente no puedan manejar la situación, son los mejores alumnos y no pueden quedar fuera de juego tan pronto, un mes de suspensión haría un daño severo a su aprendizaje, considerando que a partir de ahora la teoría será muy intensa para llegar a finales.
— Gracias por alterarnos aún más, Midnight. — Aizawa respondió con sorna.
— Ya que Bakugo no tuvo el castigo que merecía en el bosque, llamare a Jeanist para decirle lo que hizo, quizás así te quedes satisfecho y dejes de poner en riesgo a los alumnos.
— No pienso discutir ahora contigo, Midnight. Tenemos que manejar una situación ahora
— Claro, mi opinión nunca tiene valor. Adelante hombres, sigan dando órdenes. La mujer héroe no tiene voz ni voto. — cerró la puerta tras irse con delicadeza.
— Estás perdiendo el control Aizawa, estoy considerando en cancelar el castigo si noto más deficiencias en la organización del mismo. No es la primera vez que un campamento sale de control.
— Lo lamento señor.
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Su mente divagaba entre colores psicodélicos, que se movían entre sí mezclándose y dando lugar a otros nuevos.
Formas, rostros sonidos ininteligibles que le daban un dolor de cabeza tan intenso que apenas si podía tolerar, una alucinación absorbente, que no sabía cómo terminar para recuperar la lucidez, porque algo le decía que estaba en peligro. Se preguntaba cuanto tiempo llevaba en ese bucle de imágenes aleatorias creado por su mente.
Atrapado sin fin, rogando por no estar al borde de la muerte y aun peor, tener en peligro a su compañero debido a su inutilidad e inconsciencia.
Los ruidos de pronto tomaban cuerpo y formaban algo diferente. Voces, voces raras deformes que sonaban muy lejanas a él, trató de concentrarse buscando algún significado.
— ¡Alguien!
« ¿Alguien?»
Esa voz distorsionada era muy similar a alguien que no recordaba.
« ¿Cómo era su nombre?»
Alguien importante. Alguien que amaba.
« ¡Ochako!»
— ¡Por favor!
Alterado hizo todos sus esfuerzos por salir de su ensoñación sintiendo su cuerpo nuevamente y verse a unos centímetros del suelo. Alguien estaba parado frente a él a varios metros de distancia, en guardia. Parpadeó aclarando su vista para divisar un cuerpo menudo y delicado. Era una mujer. ¡Ochako!
Trató de hablar y llamarla pero su garganta ardió de mil formas que hicieron que solo escape una voz semimuerta de sus labios.
La persona que sostenía su cuerpo le llamó por su nombre haciendo que se esforzara por mirarle, dándose cuenta de que era Iida que permanecía arrodillado en el suelo teniéndolo en brazos. Su vista se iba aclarando y dándole paso a imágenes cada vez más nítidas de lo que realmente pasaba.
Unos gruñidos atemorizantes le pusieron en sobre aviso.
— ¡Está despertando! — anunció Iida a la castaña que volteó de reojo sin perder la pose amenazante para evitar que los lobos los atacasen.
Con la lucidez recuperada a un 70% empujó a su protector poniéndose de pie y mirando en todas las direcciones. Sacudió la cabeza tratando de recuperar la poca lucidez que faltaba sintiéndose mejor.
Una furia intensa se albergó en si al notar que Bakugo no estaba en ningún lado. Él la había dejado sola, a su disposición, sabiendo todos los peligros del bosque. Tomó a Ochako del hombro haciéndola retroceder para el tomar su posición y mirar amenazante a los lobos que ante ellos se presentaban dispuestos a atacar en cualquier instante.
— Deku-kun— dijo esta con la voz temblorosa. Se escuchaba la esperanza de ser salvados. Punto a favor para él, se sintió más lleno de adrenalina así que corrió hacia el jefe de la manada dándole un puñetazo y separándole del grupo. Corrió de regreso a su lugar lánzale un cuchillo y clavándoselo en la garganta con una puntería perfecta. Los demás se agitaron y comenzaron a caminar hacia él, gruñendo y mirando de vez en cuando el cuerpo inerte del jefe de la manada.
—Cuida a Iida, yo me encargo. — ahora estaba desarmado así que optó por tomar algunas piedras.
—Ochako, en el arbusto que tienes a la derecha hay unas cuantas plantas que me ocasionaron el desmayo. Deja a Iida un momento y ve por ellas con mucha lentitud. Cuando las tengas quiero que las lances a mis pies lo más preciso posible esta obedeció siendo observada en cada movimiento por los agresores.
— Quédate quieta por favor. — Ochako se puso en guardia. Izuku rompió un pedazo de su short y se lo envolvió en la mano. Tomó las plantas y se las lanzó a la cara a cada uno que fue reaccionando en cadena.
Dieron alaridos al sentir el ardor que les provocaba el veneno en la piel. Sonrió triunfal, unos cuantos ya se estaban yendo mientras restregaban su rostro con sus patas delanteras.
Ochako miró con ensoñación como el plan había resultado perfecto.
—Gracias Deku kun — le dedicó una sonrisa dulce que este devolvió embelesado.
— Ehm, chicos, aún quedan dos. — quizás la puntería no había sido tan perfecta que aún quedaban dos en pie. Quizás los más fuertes por tamaño y peso, habían soportado el roce de las plantas en su hocico. Ahora no tenían con que defenderse más que con dos piedras, poco podrían hacer con ellas así que ambos se miraron y asintieron dispuestos a luchar contra ellos cuerpo a cuerpo.
Midiéndose entre sí se acercaron poco a poco obteniendo en respuesta gruñidos y dientes filosos a la vista. Iida solo observaba aturdido. El no poder luchar le hacía sentir impotente.
Algo los distrajo que voltearon alerta ante un nuevo agresor. Cabellos rubios y una imponente musculatura se aparecieron de pronto, tomando a sus agresores del cuello y estampándolos cara a cara con suma destreza.
— ¡Mueran bastardos! — gritó furioso a estos que yacían en el suelo sangrando de las cabezas.
Buscó a Ochako para asegurarse de que este a salvo suspirando conforme al ver que estaba de una pieza.
— ¡DONDE DIABLOS ESTABAS KACCHAN! — el grito histérico del maldito nerd le sustrajo la atención de su castaña haciéndole alterar en cuestión de segundos. Puso los ojos en blanco sintiendo como las venas de su rostro se hinchaban ante el enojo.
— ¡A quien mierda crees que gritas! — lo tomó del cuello levantándolo hacia arriba sumamente enojado.
— ¡A ti, Kacchan, acaso vez alguien más aquí! ¡Si la vas a tener contigo, cuídala! ¿Ya te has dado cuenta verdad? — Bakugo le miró enardecido, el bastardo se atrevía a ponerlo en evidencia frente a ella. Alzó más su brazo gruñéndole.
— ¡Cierra la puta boca!
— ¡Ella es diferente! — Interrumpió— ¡Entonces deja de comportarte como un idiota! ¡Si por primera vez alguien te importa, demuéstralo! — Bakugo le lanzó un puñetazo aventándolo hacia un árbol y corrió tras el dispuesto a continuar con los golpes.
—Si quieres quitarme esto también, entonces... Al menos haz que valga la pena la derrota. — Sus ojos estaban brillosos, al borde de las lágrimas.
— ¡Marica de mierda! — Odiaba ver esa debilidad en él. En realidad odiaba ver debilidad en cualquier persona. La confianza en ti mismo es lo más importante. Lo primordial. La gente débil o que no valoraba su propio potencial, le sacaba de sus casillas. Ya hace tiempo que no actuaba de esa manera tan infantil, incluso lo sentía más fuerte, y empezaba a verlo distinto. Pero ahora estaba a punto de llorar, y por una chica, aunque esta no era cualquier chica. Le irritaba verlo rendirse tan fácilmente. Enfurecido lo tomó del cuello dispuesto a terminar la discusión con un último puñetazo a su ya herido rostro.
— Chicos...— la débil voz de Ochako trató de calmar las tensiones. Frustrada al ver como estaban a punto de golpearse se acercó al rubio por impulso abrazándolo por detrás protegiéndose en su espalda, ignorando los espasmos al estar cerca de ambos, a estas alturas, ya nada importaba. A pesar de las declaraciones de ambos, ella no había entendido que se referían a ella. O no al menos de un modo romántico, solo como compañera de equipo.
— Creí que moriríamos — susurró esta, bajando todas las tensiones en el cuerpo de Katsuki con su adorable voz. Sus manos cedieron de apoco el agarre del cuello de Midoriya, que reaccionó sorprendido al verla abrazar al rubio y a este no reaccionar en contra de ello.
¿Se había perdido de algo? Se preguntó el peliverde. Su corazón sintió un fuerte apretón, sumado a la sensación de ahogo por culpa de sus muñequeras, la situación era peor de lo que había notado. Se limitó a alejarse e ir en busca de Iida que aún estaba arrodillado por el ardor e inmovilidad que le causaba el veneno.
— ¿Por qué haces esto? — dijo entre dientes mirándola de reojo. Ochako solo le correspondió la mirada unos segundos volviéndose a aferrar a su espalda e ir hurgando poco a poco a su pecho, escondiéndose como un pollito asustado.
— No te vuelvas a ir. — Gimoteó — Aun soy débil sin poderes. — aquello le generó mucha molestia. Ella era fuerte y decidida. No había forma de que fuese débil, repudiaba oírla menospreciarse. Aunque eso le hizo ver que era la excepción. La gente que se creía débil le reventaba las pelotas, pero ella no. Sintió calor en sus mejillas reprochándose mentalmente por reaccionar así.
— Vuelves a decir eso y no regresaré a ayudarte otra vez — la terminó de acurrucar en su pecho sintiéndose incómodo con el contacto, pero tolerándolo. Ella, solo ella, le hacía bajar la guardia y mostrar un poco de su vulnerabilidad. Vulnerabilidad que escondía al mundo para no mostrarse débil ante nadie, negando su lado sensible para no verse como un perdedor. Miró hacia donde estaba el mayor ejemplo de ello.
Para no verse como Deku.
—Hey, Deku, tenemos que irnos. Yo cargare a Iida, tú cuida Ochako, no estamos lejos de la línea de meta. — el peliverde asintió sin dirigirle la mirada.
—Ve con él — le susurró mirándole con una sonrisa deforme, le costaba mostrarse así, pero hacia un esfuerzo. Ella rió al notar esto.
— Esta bien Katsuki-kun — las mejillas del rubio se pusieron coloradas y miró a otro lado gruñendo avergonzado.
—Deku kun, vamos. — Bakugo tomo a Iida que gimió ante el dolor en sus piernas. Lo echó a su hombro con desgano.
— Me debes una imbécil, yo no hago favores. — Iida extendió su mano aceptando lo dicho por el rubio.
— Gracias, procura llevarme solo hasta la meta.
—Como quieras.
Empezaron a caminar en un largo silencio incómodo manteniendo la guardia alta. Poco a poco el suelo se hacía más árido mezclándose con arena y luego volverse totalmente amarillo. Figuras a lo lejos bastante familiares se agitaron al notar su presencia.
Kirishima al notar a Bakugo caminar hacia ellos con Iida al hombro acudió a su encuentro instantáneamente.
— Bro, que demonios. — pasó al peliazul a su hombro mirándolo confundido.
— Nos atacó una manada de lobos. — miró a otro lado.
— Nos atacó a nosotros el dejó sola a Ochako. — interrumpió Izuku.
— Deku maldito... — gruñó mirándolo con el puño apretado.
— Hey, chicos calmémonos — sonrió agitando los brazos.
— Hmp — caminó junto a Kirishima dejándolos a solas reuniéndose con el grupo que los asedió de preguntas. Izuku miró a Ochako con seriedad, el gesto de cercanía que había tenido con Bakugo lo estaba molestando, demasiado. Temía perder la batalla cuando ni siquiera había iniciado. Volviendo de este castigo daría todo de si por ganar.
— Uraraka-san. — esta le miró curiosa, ya fuera del peligro se sentía más relajada.
— Dime Deku - kun~ — respondió sonriente mirándole con aquellos ojos chocolate tan hermosos. Evitó arruinar el momento dejando sus incógnitas para después.
— Esto fue duro, espero no morir en el desierto. — ella asintió haciendo una mueca divertida. Rieron juntos y caminaron hacia los demás. Estos distrajeron su atención hacia ellos.
— ¿Se encuentran bien? — Momo y Ashido se acercaron a ellos sumamente preocupadas — Oímos que Midoriya - san se desmayó.
— Si, ya pasó lo peor creo. — ambas asintieron con el rostro deformado por la preocupación.
— Ochako. — el rubio llamó a la castaña, acercándose mientras se quitaba la camisa. Echó un poco de agua en este y lo puso sobre su frente.
— Parece que esto no quiere sanar. — susurro sonriendo de lado. Le lanzó una mirada fugaz a Deku, alardeando. Los presentes miraron atónitos este gesto.
— Y-yo gracias Katsuki -kun. — Ochako mordió su labio avergonzada al tener toda la atención sobre sí.
—Hmp.
Su agradable plática fue detenida por la aparición de los profesores que tenían un aura un tanto extraña.
— Fórmense. En filas. — todos asintieron caminando y poniéndose en orden.
—Tomaremos un descanso. Recovery Girl curará superficialmente sus heridas. — anunció Aizawa.
Miró a Kaminari que lucía bastante mal, su piel pálida, delataba su falta de hidratación y la pérdida de sangre por las heridas. Jirou soltó todo el aire que contenía cuando la anciana empezó a tratar las heridas del rubio. En la sala todos se veían muy tensos, solo tenían un par de horas de descanso. Y en esas dos horas no les darían nada. No, ni siquiera serían alimentados o tratados a profundidad, ni se les permitió dormir.
La mayoría del salón estaba intacta. Se miró a si misma tratando de asimilar que en su estado tendría que salir a un desierto a encontrarse con quien rayos sabe qué.
Kaminari se veía más relajado hablando con Bakugo, sonrió ante esto. Cierta castaña se acercó a ella suspirando.
—Ah, de solo pensar el en desierto me da todo. ~ — Jirou le miró de reojo con desinterés.
—Hm, supongo que sí. Yo debo lidiar con ese idiota durante el viaje. Solo espero no tener que jalarlo en un tronco otra vez. — su cuerpo fue rodeado por un aura negra.
— ¿Tronco?
—Olvídalo.
— ¡Chicas! — las demás féminas de la clase A se acercaron a ellas.
— ¿Uh? ¿Qué sucede Tsuyuchan? — todas lucían bien, al parecer ellos se habían llevado la peor parte.
— ¡Estamos pensando en un plan para pasar el examen de una manera más sencilla! — anunció Ashido.
— ¡Oh... y que tienen pensado! —Ochako respondió con alegría.
—Explícales Invisible Girl. — Hagakure agitó los brazos emocionada, pero obviamente nadie lo notó.
— Según All Might - sensei, ¿Solo tenemos permitido estar a 10 metros como mínimo de distancia de al menos dos personas verdad? — Todas asintieron enérgicamente
—Pues el desierto al ser un campo abierto puede favorecernos en este tramo del castigo. — se miraron entre sí confundidas.
— ¿Eh? ¿Y eso cómo? — Ochako desvió la mirada hacia Todoroki que venía a paso lento acercándose a ellas.
—Momo - chan— indicó a la pelinegra que continuase la explicación.
—Si. Mi plan consiste en formar tres hileras de parejas separadas a 15 metros de distancia. Así podremos recibir información de si algún peligro se acerca por alguna de las direcciones y poder brindar apoyo según requiera.
— ¿Pero cómo podríamos pasarnos la voz si estaremos lejos? Tendríamos que gritar. — cuestionó Tsuyu.
—Es la única solución que se me ocurre, no había entrado a profundidad a pensar las soluciones. — Momo se afligió.
—Es una buena idea Yaoyorozu — Todoroki la tomó del hombro.
—Todoroki-kun — le miró asombrada para luego ponerse colorada.
—Sugiero que usemos piedras para enviar mensajes.
— ¡Pero como escribiríamos en las piedras! No podemos usar nada. Ribbit.
—En el desierto hay huesos repartidos por doquier. Estos pueden ser de ayuda.
—Aun si usáramos eso, las piedras no podrían llevar mensajes, son pequeñas y no podemos usar poderes para lanzar las más pesadas. — Ashido respondió.
—Por eso he pensado en hacer un código de tres alertas. Una X problema leve, no requiere de apoyo pero es para estar alertas. Dos X la hilera más cercana ofrecerá ayuda si es necesario. Tres x se romperá la formación y todos nos quedaremos estáticos. Así si el peligro ronda o se extiende nos encontraran reunidos, mas no dispersos. — Todas sonrieron ante lo inteligente del plan del chico.
—Igual tendríamos que estar midiendo las distancias para evitar las descargas Todoroki – san — Momo hizo notar.
—Es un riesgo que debemos correr si queremos evitar el mayor número de bajas en la clase. Estamos juntos en esto.
— ¿Deberíamos decirles a los demás de una vez no creen? No sabemos cuándo dirán que empezaremos con el siguiente tramo. — Jirou sugirió.
—Tienen razón, cada quien hable con su pareja y explíquele el plan. No pierdan más tiempo.
— Todoroki - chan es increíble ribbit.
—Yo solamente, terminé de ajustar lo que Yaoyorozu planeó. Es su mérito. — reconoció con una sonrisa pequeña que la pelinegra recibió con el rostro emanando humo. Le miró con los labios semi-abiertos para luego sonrojarse y acariciarse el brazo avergonzada.
— Todoroki san...
—Con permiso, iré a hablar con mi pareja. — anunció antes de irse.
—Eh~ ¡Momo-chan se sonrojo! — Ashido exclamó insinuando.
— ¡N-no es cierto!
Todas rieron al verla tan avergonzada.
Luego de su pequeño relajo fueron en busca de sus parejas para explicarles el plan. Ya todos organizados sonrieron, pensando en que este plan quitaría un peso menos de encima, sin imaginar lo que sucedería después.
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Ya habiendo explicado a sus compañeros, se juntaron en la partida, dispuestos a continuar con el plan. Tratando de mantener una distancia prudente unos de otros. Ochako miró a su lado nerviosa sin embargo Bakugo lucía imperturbable, sus expresiones demostraban lo ansioso que estaba por empezar la última fase, tanto que tenía una gran sonrisa dibujada en la cara. Encandilada con sus facciones fue sorprendida admirándolo desde su posición.
— ¿Te gusta lo que ves? — alardeó sonriendo con descaro. Ochako bajó la mirada sonrojándose de inmediato.
— Katsuki-kun... — El rubio miró al frente frunciendo el ceño, aspiró algo de aire y con mucha fuerza de voluntad le tomó de la mano. Sus dedos se juntaron con torpeza pero al fin y al cabo estuvieron entrelazados. Katsuki sentía como su mano se llenaba de calor por el nerviosismo. Todo él ardía, tanto que su poder estaba al borde de activarse. Era la primera vez que demostraba a una chica algo de afecto tomándola de la mano, siempre obviaba esas mierdas cursis y se iba a grano, no le gustaba perder tiempo con sentimentalismos.
La mano de Ochako era tan suave y delicada que sentía que dentro de él algo se había salido de control. Chasqueó la lengua y se tapó el rostro muerto de la vergüenza. Ochako lo miró asombrada para luego soltar una risita al verlo tan perturbado.
— Gracias, por calmarme, pero veo que ahora el más nervioso aquí eres tú, Katsuki-kun.
— Tch. — le soltó la mano gruñendo al ser puesto en evidencia. — Sueñas, cabeza redonda. — ella volvió a tomarle la mano y se puso de puntillas para hablarle al oído.
— Tu sonrojo me dijo lo contrario~ — respondió juguetona. Antes de que el rubio pusiese reaccionar y gritarle algo, la señal de partida sonó y empezó a correr dejándolo parado en la línea de meta, perdido en lo último que dijo.
— ¡¿Te piensas quedar ahí para siempre Katsuki-kun?! — le preguntó entre risas mientras corría. Sus ojos se pusieron blancos y empezó a correr tras ella.
— ¡No me digas que hacer, maldita! — Los demás ya estaban alineados mirándose entre sí a la distancia tratando de no perder la formación, Ochako tomo tres piedras según lo acordado y un hueso que usaría de lápiz. Bakugo tomo los suyos y empezaron a disminuir la velocidad. La idea era que los profesores no noten que estaban llevando a cabo un plan, pero ya estaban a una distancia considerable de la línea de meta.
— ¿Tienes las tuyas? Preguntó el rubio mirándole con la ceja alzada.
— Si, ahora solo debemos esmerarnos en no romper la formación. No nos dieron indicaciones así que debemos procurar estar alertas, y no gastar tantas energías por el calor que hace aquí.
— Ok. — caminó a su lado en silencio. Cierta incomodidad empezó a formarse al caminar en medio de la nada. — ¿Ya podemos hablar de ello? — preguntó él. Le miró por encima del hombro al haberse adelantado. Ochako sintió como su corazón se paralizo al escuchar aquello.
— Y-yo... creo que no es el momento adecuado. — se detuvo mirando al piso.
— Estamos solos en medio del desierto, solo hablemos de ello y ya, demonios.
— No me siento cómoda con ello, todo pasó demasiado rápido y yo... — antes de que pudiera terminar la frase, su pie se hundió he hizo click. Bakugo retrocedió hacia ella mirándola completamente asustado.
— No creo que sea una mina, no serían tan salvajes con nosotros. — se rascó el cabello frustrado. Tenía que alertar a los demás, busco las piedras y el hueso en su cartera un sonido a su espalda hizo que se detuviera. Los ojos de Ochako se abrieron como platos mirando lo que había producido ese sonido. Un bloque enorme de metal había emergido de la arena empezando a crecer alto. De pronto a su lado otros bloques más empezaron a salir cerrando y conectándose entre sí. Lo que Ochako había pisado empezó a sonar. Bakugo la tomó en brazos alejándola de ahí justo antes de que estallara. Cuando abrieron los ojos todo a su alrededor se había vuelto un laberinto.
Adiós plan. Estaban aislados unos de otros sin comunicación en absoluto.
— ¡Como demonios se supone que sabremos si vamos por el lado correcto hacia la salida! — miró a Ochako que se había quedado estática mirando a su alrededor. — ¡¿Qué hiciste?! — la sacudió.
— ¡Lo siento! — sus ojos empezaron a ponerse vidriosos.
— Sé que no es tu culpa. — golpeó una pared comprobando su resistencia, ni siquiera podían derrumbarlas. — Esto ya me está reventando las pelotas. — tomó de la mano a Ochako para ponerla de pie.
La voz de Aizawa sonó en alrededores, poniéndolos alerta. De pronto las paredes de metal proyectaron el rostro del mismo hablándoles.
— Las reglas son simples. No pueden escalar los muros de metal, tendrán que dar vueltas por el laberinto hasta dar con la salida. Si no salen de aquí al anochecer, quedarán descalificados. Ah, y esta es la primera fase, así que reserven provisiones.
Eso es todo.
Se cortó la transmisión.
— ¡Cómeme estas hijo de puta! — Bakugo empezó a golpear las paredes en un ataque de ira. Ochako se había encogido en una esquina sin saber que hacer a continuación.
— No sé cuánto tiempo nos tome salir de aquí, hace demasiado calor, sumado a que estamos lejos de la línea de meta. Nada nos dice que la puta ruta que tomemos sea la correcta y no tenemos suficientes provisiones, Ochako estamos jodidos.
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HOLAAAAAAAAAAAA, si, sé que dije que actualizaría hace unos días, pero he notado que leen más cuando actualizo los viernes o sábados así que quise esperar hasta entonces, gomen uwu
Muchas gracias por el apoyo que ha recibido la historia en ambas plataformas. Sobre todo en Wattpad, sinceramente no estaba segura de sí subir los capítulos ahí, ya que no estoy muy acostumbrada a la plataforma y de pronto empezaron a interactuar. En serio gracias 3
¿Saben? Me gustaría usar las expresiones Teme, Shine, etc pero me da algo de conflicto mezclar ambos idiomas, me limito a usar solamente los sufijos. ¿Creen que debería usarlos?
Gracias por leer y esperar mis actualizaciones de años después. Me hace feliz saber que siguen ahí a pesar de mi poco tiempo y complicaciones para actualizar. : c
Agradecimientos a:
Fanfiction: Evanabern, , ALEXAOLMOS5016. Las amo asasdasdasa siempre están ahí. Aquí la actualización babes, espero les haya gustado uwu
Pacifista: Bienvenid : 3 Espero te sigan gustando los episodios. n.n
Wattpad: Alez Flores, Ignis Lee, Valeria Heartfilia, Ren Chan, Pau Lopez, Eve Sora, Yara 11ª, y a todos los que dieron sus votos, y añadieron mi intento de fic a su lista de lectura. Un beso enorme y nos vemos en el siguiente capítulo.
Akai Sumi.
