Trabajé mucho para poder enmendar mi error; traduje dos capítulos y creo que me merezco sus 'urras'. Ahora sí pueden continuar con la historia a partir de este capítulo.
Prometo no volver a brincarme un chapter, la verdad es agotador corregir errores XD
Gracias a todos por sus comentarios.
Sigo batallando con mi internet, por eso avancé un poco más pero ya saben que cuando uno va a un cyber, o le roba la red del trabajo a su esposo (Ups!) no hay tiempo suficiente para echarse el chal, así que les debo una plática sabrosa a cada uno de ustedes ;D
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Resumen: La búsqueda de los Horrocruxes comienza...
Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas por JK Rowling, y pertenecientes a ella misma y editoriales. Ninguna ganancia económica se obtiene, ni se infringen los derechos de copyright. Algunos diálogos y descripciones de JK Rowling son brillantes, y se utilizarán apropiadamente dentro de los diálogos del Fic, mismos que pudiesen ser citados en las notas Post-fic del Autor
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Vamos a hacerlo todo
Todo Por nuestra cuenta.
No necesitamos nada
Ni a nadie.
Si me alejo de aquí
Solo me alejaré de aquí
¿Quieres dormir conmigo y olvidarnos del mundo?
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"Harry, ¿quieres tu cepillo de dientes? Aquí lo tengo."
"Sí, estupendo, gracias." La puerta se abrió para revelar a un Harry mucho más pálido que trataba valientemente de parecer como si acababa de ir al baño. Él fingió una sonrisa y le tendió la mano para tomar el cepillo de dientes que le ofrecía.
Sin embargo, Hermione no renunciaría inmediatamente. "¿Seguro que estás bien?"
"Muy bien" mintió Harry. Cogió el cepillo de dientes de su agarre. "Estaré afuera". Cerró la puerta detrás de él antes de que le pudiera hacer más preguntas. El cerrojo se bloqueó con un ruido fuerte.
Hermione dejó escapar un largo suspiro, consideró llamar a la puerta de nuevo y exigirle a Harry que le dijera la verdad. Pero después de unos momentos, decidió no hacerlo y volvió a la sala de dibujo. Ron estaba organizando los suministros que ella había desempaquetado de su bolso antes de encontrar el cepillo de dientes de Harry. Se quedó en la puerta durante un buen rato, mordiéndose los labios mientras luchaba por calmar su ansiosa respiración.
Así que ésta era. La caza de Horrocruxes finalmente había comenzado.
Para dar a sí misma algo que hacer, Hermione lentamente comenzó a quitar todas las horquillas que sujetaban su cabello. La mitad de ellas ya había caído en la pequeña batalla en el café. A pesar de que ya esperaba que algo horrible sucediera durante la boda, nunca esperó que todo ese caos se produjera en una sola noche. El Ministerio había caído, Scrimgeour estaba muerto, de algún modo los persiguieron y casi los asesinan dos Mortífagos, y ahora estaban allí, preparándose para asentarse en una larga y posiblemente noche de insomnio en Grimmauld Place, donde los Mortífagos seguramente los buscarían tarde que temprano. Por todo lo que sabían, los Mortífagos podrían estar en su búsqueda otra vez.
"¿Estás bien?"
Al igual que Harry, Hermione fingió una sonrisa y asintió con la cabeza, guardándose el paquete de horquillas que acababa de quitarse. Y al igual que Hermione, Ron no le creyó en lo más mínimo, pero no la presionó. Él asintió con la barbilla hacia el cuarto de baño. "¿Y él cómo se encuentra?"
Hermione sacudió su recientemente liberada cabellera mientras se volvía de nuevo hacia la puerta cerrada. "Todavía está allí, dice que está bien, pero -".
"¿- cuándo ha estado bien Harry?", terminó Ron por ella. Colocó a sus pies el saco de dormir que acababa de sacar del bolso de cuentas de Hermione. "¿Qué crees que le sucede?"
"Es su cicatriz" dijo Hermione con seguridad. Harry siempre tenía esta confusa y hueca expresión en su cara cada vez que trataba de ocultar que algo estaba pasando con su cicatriz. De alguna manera hacía que se pareciera menos a él, como si poco a poco estuviera convirtiéndose en algo más, algo siniestro y oscuro. Harry tenía esa misma mirada justo cuando le abrió la puerta.
Ron estiró el cuello para también poder ver la puerta, como si ésta pudiera decirle exactamente lo que Harry estaba haciendo. "Voy a ir allí y ver -"
"No" negó Hermione. "Déjalo. Creo que sólo necesita un minuto" Regresó a su asiento en el sofá y cruzó los brazos sobre el pecho. Sabía que debía ayudar a acomodar el cuarto para que pudieran tener algo de ese merecido descanso, pero su estómago estaba demasiado nervioso para lograr cualquier cosa en este momento. Ron se colocó junto a ella, sus brazos y rodillas se rozaban, y juntos veían la puerta del baño en un silencio incómodo. Hermione tenía la sensación de que siempre harían esto: ella y Ron siempre estarían esperando a que Harry finalmente estuviera sano y salvo.
"No debí haberlo presionado de esa manera", admitió Ron en voz muy baja. Su pierna brincoteaba de arriba hacia abajo; se culpaba ilógicamente de la condición actual de Harry. En una extraña manera, Ron de verdad se parecía mucho a su mejor amigo.
"Estabas preocupado - todos estábamos," Hermione le consoló. "Harry lo entiende."
"Sí. Lo sé." Ron se echó hacia atrás en los cojines, pero sus ojos no abandonaban la puerta. Su mano se arrastró hasta descansar en la parte superior del muslo de Hermione. El leve contacto físico fue suficiente para apaciguar finalmente sus nervios, y pudo hundirse nuevamente en los cojines, relajar los hombros, y caer en otro tramo de silencio con la esperanza de que Harry pronto saliera y los convenciera de que verdaderamente estaba cepillándose los dientes.
Hermione dejó escapar un grito y se levantó del sillón mientras se daba cuenta de algo. "¿Qué?" Ron exigió, su cabeza se movía a todos lados en la búsqueda de una señal de peligro. "¿Qué pasa? ¿Hay algo malo?"
"Lo siento mucho, Ron" Hermione se disculpó profusamente cuando se arrodilló delante de él y extrajo su varita. "Quería echar un vistazo a tu rodilla en el café, pero tuvimos que salir tan rápido que no tuve tiempo. Déjame ver."
"¿Eh? ¡Oh, está bien, Hermione!" Ron se hundió en el sofá, pero amablemente sacó la pierna para que Hermione pudiera mirar más allá del agujero que ella misma había hecho. "Déjalo".
No le hizo caso. "Todavía sangra un poco. Veré qué puedo hacer. No te muevas", le pidió Hermione en voz baja mientras trataba de enfocarse correctamente. Sin embargo, Ron se estremeció cuando la punta de la varita tocó levemente la profunda herida. "Quédate quieto", repitió Hermione, esta vez con mucho más exasperación.
"¡Eso duele!" Ron protestó.
"Por supuesto que va a doler si te sigues moviendo," dijo Hermione secamente. Tomó un respiro para recuperar su concentración y finalmente poder comenzar a mover su varita a lo largo del corte; así la carne viva se regeneraría perfectamente sobre sí misma y volvería a la normalidad. Era un procedimiento sencillo en términos de curación; sin embargo, Hermione todavía estaba sin aliento. Ahora tenía mucho más respeto por Madame Pomfrey. Curación era realmente muy difícil.
Ron dobló experimentalmente la rodilla, y una sonrisa se dibujó en su rostro cuando se enteró de que estaba como nueva. "¿Cuándo aprendiste a hacer eso?"
"Empecé a estudiar el año pasado", explicó Hermione. "Sólo puedo hacer hechizos muy básicos - cortes, rasguños, y cosas de ese estilo - pero creo que he traído suficiente díctamo y Crece-Huesos para atender cualquier lesión grave." Guardó su varita, "pensé que podría ser de utilidad. "
"Sí", Ron rió en acuerdo. "Nos gusta salir heridos de vez en cuando."
Hermione no pensaba que la declaración de Ron fuera divertida, sobre todo porque era muy cierta. "Se supone que no tendrían un solo rasguño," le recordó en voz baja. No podía creer que habían estado bailando hacía tan sólo unas horas. Se sentía como si hubiera envejecido quince años desde entonces.
"Tú me lo hiciste", señaló Ron.
"Bueno, supongo que soy inútil entonces", espetó Hermione cuando se puso de pie y se alisó la falda de su vestido. Le había encantado este vestido cuando ella y su madre lo habían comprado, pero ahora sólo quería lanzarlo en un rincón y nunca más volver a tocarlo.
Ron la miró detenidamente. Cuando volvió a hablar, su voz era cualquier cosa menos cortante o irónica. "Todavía estás temblando."
Hermione bajó la vista, y para su sorpresa, descubrió que él tenía razón. Ni siquiera se había dado cuenta, creía que se había recuperado. Pero tal vez nunca se recuperaría verdaderamente de los encuentros cercanos con la muerte. "Bueno, estaba asustada", dijo intentando total naturalidad a pesar de que sentía todo lo contrario. Era sorprendente cómo alguien tan práctico como ella podía ponerse fácilmente nerviosa. "¿Tú no?"
Por un momento, Hermione pensó que iba a mentir y que se burlaría de la impropia idea de que un hombre tuviera miedo, pero Ron dejó escapar un largo suspiro y asintió con la cabeza. "Sí. Claro." Como para probar su punto, Ron repentinamente se puso de pie y salió de nuevo a la ventana para mirar más allá de la cortina buscando cualquier señal de peligro. "Creo que estamos bien. Por el momento, por lo menos", informó. Hermione asintió con la cabeza, pero no se relajó en lo más mínimo. Ron volvió las cortinas a su lugar y se retorció torpemente como tratando de zafarse de su parte inferior del cuerpo. "Están muy apretados", se quejó mientras trataba de aflojar el cinturón de sus pantalones.
Hermione muy, muy deliberadamente alejó los ojos de los dedos que luchaban con el pantalón y sacudió su varita hacia él. La cintura de sus pantalones se amplió unos cuantos centímetros, haciendo así un ajuste perfecto. "Ya está" dijo rápidamente, con los ojos firmemente centrados en un punto en el piso.
Podía oír a Ron tirar de la nueva cintura de sus pantalones. "Órale, Hermione," comentó Ron, sonando muy contento. "¿No podrías haber hecho eso antes?"
"Lo siento, Ron, pero los pantalones no son el problema más urgente en mi mente" respondió Hermione.
"Algo que conviene saber." Ron y Hermione se dieron la vuelta al escuchar la tercera voz. Harry, por fin había regresado, ahora sólo un poco pálido y con un húmedo cepillo de dientes en la mano; inspeccionaba los tres sacos de dormir que Hermione había preparado. "El cuarto de baño está libre ", agregó innecesariamente.
"Adelante", dijo Ron a Hermione. "Nosotros terminamos de acomodar aquí."
Con Escepticismo, Hermione encontró su cepillo de dientes y pijamas y desapareció en el cuarto de baño. Se observó un momento o dos en el espejo para lamentar el lío que ahora era su desaliñado cabello que anteriormente había sido una cabellera magníficamente organizada. Deseaba poder verse así de excepcional por una sola noche, así Ron podía saber que ella era algo más que cerebro. Inspeccionó el húmedo cuarto de baño, arrugando la nariz cuando apartó la cortina de la ducha para examinar la vieja y agrietada bañera. De verdad necesitaban limpiar este lugar si pensaban quedarse ahí.
Salió del baño y se sorprendió, porque Ron había mantenido su palabra, él y Harry se habían dedicado a acomodar los sacos de dormir y las almohadas que convocaron desde las habitaciones de arriba. Para evitar hablar de lo que había sucedido con su cicatriz, Harry ya se había metido en su saco y cerrado los ojos lo más rápido que pudo, sin siquiera cambiar su ropa. Ron estaba en el saco de dormir a su lado, apilando algunos cojines del sofá debajo para mayor comodidad y apoyo. Hermione se dirigió hacia el tercer saco de dormir, el más cercano a la ventana, pero Ron levantó la vista a tiempo para detenerla.
"¿Qué estás haciendo?" Ron se levantó y asintió con la cabeza a la improvisada cama. "Eso es tuyo."
Ella quedó tan sorprendida que al principio no pudo hablar. "Pensé que ponías esto para ti."
"No. Es para ti." Ron dejó caer sus pertenencias en el siguiente saco, antes de que pudiera discutir con él, mostrándole a Hermione una sonrisa. A Hermione le tomó un minuto recordar el libro que había encontrado esa misma tarde; darle a la bruja el lugar más cómodo para dormir, sin duda sería una forma infalible para ganar su corazón. Otra risita amenazó con salir. Todavía no podía creer que Ron hubiera leído ese tonto libro. Patán
Una idea repentina apareció en la mente de Hermione. Era una idea horrible, sí, pero el sólo imaginarse llevarla a cabo, le daba ganas de explotar de risa, y después de lo que les había pasado esa noche, bien la podría utilizar para un buen momento de relax. Y sin duda le diría lo lejos que Ron estaría dispuesto a llevar las Doce Formas a Prueba de Fallos para Encantar Brujas. Sintiéndose deliciosamente malvada, Hermione fue a su bolso de cuentas para encontrar una taza que podía usar. "Ron, ¿puedes ayudarme con algo?"
Encantado de ser el elegido para aquella pregunta, Ron amablemente se dirigió a la puerta. Harry abrió los ojos, olvidando que estaba fingiendo estar dormido. "¿Qué sucede?"
"Nada, Harry, vuelve a dormir", le aseguró Hermione. "Ron me puede ayudar."
"Sí, ¡yo lo haré!" dijo Ron por encima del hombro al salir al pasillo. Harry los miraba con curiosidad, Hermione le dio un rápido guiño antes de cerrar la puerta y caminar hacia el baño. "¿Qué necesitas?" Preguntó Ron galantemente.
Era tan honestamente solícito que Hermione una vez más, casi se sintió culpable por engañarlo de esta manera, pero siguió adelante e hizo un gesto para que se agachara a su lado y abriera la cortina de la ducha que revelaba una pequeña colonia de arañas que había establecido un campamento en la bañera.
Ron inmediatamente se lanzó contra la puerta; si hubiera podido, habría atravesado por la gruesa madera de encino. "¡Gggg!"
Hermione fingió ignorar esta muestra de enorme valor. "¿Me puedes ayudar? Me gustaría sacarlas de aquí."
"¿No conoces un hechizo?" Ron sugirió desde la puerta, con sus dedos se rascaba la piel, como si miles de arañas caminaran sobre él."Tú lo sabes todo."
"Conozco un hechizo para matarlas", admitió Hermione. "Pero sólo quiero hacer que se vayan." Se refirió a las dos arañas grandes y la multitud de pequeñitas. "¿Ves? Son una familia."
"Qué conmovedor", dijo Ron irónicamente. "Mátalas".
"Ron".
"Por favor", agregó Ron rodando los ojos.
Hermione le entregó la taza que había traído de la sala. "Todo lo que tienes que hacer es sostener la taza, así las podré levitar hasta ella. Luego, sólo tienes que llevarlas a la ventana y volcarlas hacia fuera."
"No deberíamos abrir la ventana", señaló Ron. "Nos pueden ver."
Pero Hermione ya estaba lista para eso. "La ventana da al callejón de atrás", le recordó. "Y con la oscuridad, nadie será capaz de ver cuando saques y metas la mano rápidamente."
Ron se frotó la parte de atrás de su cuello con ansiedad. "¿Qué pasa si yo las levito y tú las arrojas?"
"Podría hacerlo," Hermione fingió un suspiro. "Pero particularmente hablando, no me gustan las arañas."
"¿En serio?" Ron gruñó. "Porque yo a menudo las comparo con mariposas." Sin embargo, asintió bruscamente. Se veía un poco verde, pero estaba decidido de todos modos, con la misma actitud que adoptaba justo antes de un partido de Quidditch. "Está bien. Vamos a hacerlo".
"Gracias" dijo Hermione mientras sacaba su varita, casi tan sorprendida como cuando se enteró que él había colocado los cojines del sofá para ella. Ron, voluntariamente nunca ponía las manos en cualquier lugar cercano a una araña viva; ya tenía bastantes problemas manipulando a las muertas en la clase de pociones. De repente, esta pequeña broma le pareció todo, menos divertida; Ron realmente estaba dispuesto a pasar por mucho para poder ganársela.
"Pero no me digas que fundarás una sociedad que promueva los derechos de las Arañas," gruñó Ron mientras se arrodillaba junto a la bañera y extendía el brazo que sostenía la taza.
La varita de Hermione se detuvo a medio movimiento. "¿Sabes para qué se fundó la P.E.D.D.O.?"
Ron parecía tan sorprendido como ella. "Sí. Creo que sí." Se rió quedamente. "Imagínate."
Hermione tenía un poco de problemas para realizar el sencillo hechizo; ese patán estaba lleno de increíbles sorpresas. Ron se estremeció cuando ahuecó su mano sobre el borde del vaso para que ninguno de los insectos escapara y se encaramó en la ventana. Hermione la abrió con otro rápido movimiento de su varita y Ron arrojó en contenido de la taza en la oscura noche, agitando la mano frenéticamente como si acabara de serle encendida en fuego. "¡Una me tocó!" gimió.
Hermione tuvo que poner su mano sobre su boca; ahora esto sí era divertido. "Gracias, Ron," dijo de nuevo. Pensó en mostrarle su gratitud de una manera más física, pero Ron estaba demasiado ocupado agitando su mano espasmódicamente por todos lados como si pudiera sacudir los gérmenes de la araña de su piel. "Voy a buscar tus cosas por ti ", se ofreció al mismo tiempo que salía corriendo del cuarto de baño para recoger las pijamas de Ron y su cepillo de dientes, y así poder reírse a gusto. Sabía que destruiría el orgullo de Ron si la veía reírse de él; y en realidad no se estaba riendo de él, simplemente se sentía tan bien el poder reír después de todo lo que había pasado.
"¿Todo bien?" Harry preguntó desde su saco de dormir, gafas y varita al alcance de su mano.
"Sí". Hermione fue al saco de Ron para tomar el pijama color marrón y el cepillo de dientes que él había arrojado sobre el saco. "Ron me estaba ayudando con algunas arañas."
Harry cerró los ojos y soltó una risita. "Que bien", dijo con admiración.
"Gracias." Hermione apenas logró darle a Ron sus cosas con una cara seria, él todavía estaba lamentando la infernal experiencia por la que se le había hecho pasar. Se podría pensar que después de casi ser asesinado por los Mortífagos, haber manipulado algunas arañas sería tan fácil como el Quidditch. Hermione regresó a la sala, abruptamente sobria otra vez al volver el recuerdo de todo lo que había sucedido esa noche. Miró a Harry que realmente parecía haber logrado quedarse dormido. Bien, pensó. Harry necesitaba todo el descanso que pudiera obtener. Era probable que todavía se sintiera mal por su cicatriz, el dormir le ayudaría a librarse de los efectos secundarios. Su mirada se posó en el abandonado vestido lila que yacía en el suelo como un triste montón. Todavía no podía creer que lo había estado usando hacía sólo unas horas.
Ron salió del baño, vestido con su pijama que ahora le quedaba demasiado corta, dejando al descubierto sus muñecas y tobillos. Tiró la ropa al lado del saco de dormir. "No creas que no me di cuenta que empacaste toda mi ropa marrón" le informó.
"Bueno, tal vez deberías haberme ayudado a empacar, en vez de tirar las cosas en tu armario y esperar a que yo me imaginara lo que debía tomar" respondió Hermione distraídamente. Todavía estaba pensando en los pequeños y brillantes ojos de Dolohov que la atravesaban desde el piso de la cafetería.
Ron parecía a punto de replicar, pero se detuvo cuando le vio la cara. "¿Estás bien?"
Hermione trató de ignorar todo lo que había pasado para poder sonreír. "Mejor que nunca."
No estaba convencido, pero se dejó caer en su saco de dormir y se metió dentro. "Y no creas que no me di cuenta lo que dijiste allá afuera."
Eso le llamó la atención. Hermione lo miró mientras se sentaba en su improvisada cama. Tenía que admitir que era muy cómoda. "¿Qué dije?"
"Cuando los libros cayeron desacomodándose dentro de tu bolso", explicó Ron más elaboradamente con una alegre sonrisa. "Dijiste maldita sea".
"¿Lo hice?"
"Sip. Dijiste: 'oh, maldita sea, esos debieron ser los libros.' "
Hermione se metía y acomodaba en su bolsa de dormir. "Bueno, ¿y qué? Tú lo dices todo el tiempo".
"Ya lo sé" admitió Ron. Parecía muy satisfecho de sí mismo. "Es bueno saber que tengo buena influencia sobre ti." Hermione le arrojó su almohada, recién salió ésta, regresó. Ron se la devolvió con una sonrisa antes de acostarse de nuevo boca abajo. "Buenas noches".
"Buenas noches".
Ron hizo clic en el Desiluminador y la oscuridad se estableció cual asfixiante manto alrededor de ellos. Ella se dejó caer sobre la almohada, pero no se atrevió a cerrar los ojos. Hermione Granger nunca había tenido miedo a la oscuridad, incluso cuando era pequeña, pero esta noche, no podía evitar desear que tener esa lámpara de noche en forma de caballito de mar que había iluminado su dormitorio en Winterbourne. Cada pieza del mobiliario en la habitación ahora parecía un Mortífago, cada sombra era una amenaza potencial, cada crujido y gemido de las tablas del desgastado suelo se convertía en la sigilosa pisada del sanguinario Dolohov que se acercaba con la intención de capturar a la sangre-sucia que se le había escapado dos veces. Hermione se estremeció. No podía creer que se le había escapado otra vez. Si Ron no hubiera estado allí para jalarla y sacarla del camino, probablemente estaría muerta en el suelo de la cafetería. No se había dado cuenta siquiera de que estaba en peligro, había sido tan estúpida al intentar encontrar la cantidad exacta de dinero en efectivo para la mesera y no tener que esperar por el cambio, que no se dio cuenta de las varitas que estaban apuntando a su cabeza. Sí había sospechado de los dos hombres tan pronto como entraron en el restaurante, así que ¿por qué no había estado en máxima alerta? ¿Qué acaso no había aprendido nada en el ED?
Basta, ella misma se castigó. Hermione cerró fuertemente los párpados, con la esperanza de quedarse dormida, pero sólo veía el rostro burlón de Dolohov una y otra vez, todo su cuerpo congelado por el hechizo, pero sus ojos llenos de odio se movían viéndolos a los tres. No estaba segura de que Ron comprendiera plenamente lo mucho que le aterrorizaba ese hombre. Sabía que Dolohov la asustaba, por supuesto. En el café, cuando reconoció a Dolohov, Ron se puso inmediatamente frente a ella para que Dolov ya no pudiera mostrarle su desprecio, sabiendo que eso la atormentaría por mucho tiempo; pero Ron no sabía que Dolohov era un personaje recurrente en todas sus pesadillas. Hermione Granger todavía no conseguía admitir que no le gustaba que la golpearan, y Antonin Dolohov la había golpeado esa noche en el Ministerio. Estuvo a punto de quitarle la vida, y nunca se permitiría olvidarlo.
Daba vueltas de un lado a otro, probando todas las posiciones y ángulos, con la esperanza de que uno de ellos redujera todos sus innecesarios miedos, pero no tuvo éxito. Hermione regresó a su posición original, con los ojos de nuevo en el techo mientras escuchaba la respiración constante y lenta de Harry, y el ronquido calmado de Ron. Probablemente era lo mejor, uno de ellos debía permanecer despierto y alerta en todo momento en caso de que Snape se presentase.
Después de un rato, los ronquidos Ron se detuvieron abruptamente, y con un gruñido, se dio la vuelta de lado, frente a Hermione. Esperó a que los ronquidos comenzaran de nuevo – encontraba tranquilizador ese constante sonido en lugar de parecerle molesto - pero una adormecida, leve y grave voz le susurró en lugar de los ronquidos esperados: "¿Estás despierta?"
"Sí" admitió Hermione, no quería hablar más de ello. Hablar de lo asustada que todavía estaba, no facilitaba las cosas.
Ron, ni siquiera levantó la cabeza o dijo una palabra. No tenía que hacerlo. Ella pudo ver que él extendió el brazo y movió sus dedos invitándola. Puso su mano en la suya y él la apretó tranquilizadoramente. "No la sueltes", le ordenó soñoliento.
Hermione sonrió cuando al fin cerró los ojos. Núnca lo haré.
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Abrió los ojos a la mañana siguiente para encontrar que, de alguna manera, a lo largo de su dormitar, había soltado la mano de Ron. Tuvo la tentación de deslizar sus brazos y meterlos dentro de su improvisada cama para dormir unas horas más para obtener más descanso, pero lo pensó mejor y se retorció para abrirse camino fuera de su saco de dormir. Había trabajo por hacer.
Cuidando no despertar a Ron, Hermione comenzó a andar de puntillas hacia la puerta, pero se detuvo en seco al ver que la bolsa de dormir de Harry estaba vacía. Una fuerte preocupación la golpeó duro en el estómago, pero Hermione se obligó a no entrar todavía en pánico. Harry podía estar en el cuarto de baño.
Pero no estaba. Tampoco estaba en la cocina buscando comida, ni en ningún lugar cercano a ellos. Harry se había ido.
"¡RON!"
Ron salió corriendo de la cama como si lo hubiera mordido una mantícora, el pelo lo tenía parado y los ojos medio abiertos. "¿Qué?" preguntó exhausto, buscando a tientas su varita, había olvidado que la había escondido debajo de la almohada.
Hermione se dejó caer junto a él para alcanzarle su varita y dársela en su cansada mano. "Harry se ha ido."
Eso le hizo despertar por completo. "¿Qué?" repitió, herido.
"Harry se ha ido - me desperté y la cama estaba vacía y no está en el baño o la cocina o en cualquier lugar cerca - he estado llamándolo - yo sabía que no deberíamos haber venido aquí -"
"Está bien" Ron le cortó sus divagaciones, a sabiendas de que Hermione podía continuar para siempre; se levantó torpemente. "Está bien. Lo encontraremos. Voy a empezar a buscar en el sótano, tú inicia en la planta superior y nos encontraremos en el centro, ¿de acuerdo? "
No hubo tiempo de ponerse de acuerdo con su plan. Hermione subió las escaleras corriendo, haciendo caso omiso de las cabezas de los elfos domésticos y el protestar de sus pulmones por la agitación y siguió llamando a Harry por su nombre una y otra vez, cada que asomaba su cabeza en las habitaciones que estaban en inquietante desorden. Si él estuviera en cualquiera de ellas, ya habría respondido, aún y cuando su estado de ánimo todavía estaba en ese modo de mi-cicatriz-me-duele-no-me-hablen. Tenía que saber que vagar de esta forma les había asustado. Sin duda, él habría estado preocupado si se hubiera despertado para encontrarse que ella o Ron se habían ido. Por otro lado, había una muy buena posibilidad de que ni siquiera estuviera allí, tal vez Snape se había abierto camino y había llevado a Harry consigo, sin importarle siquiera matarla a ella o a Ron. Harry podría estar camino a Voldemort en este momento; y ella y Ron estaban estúpidamente dormidos agarrados de la mano en el piso de la sala sin hacer absolutamente nada para salvarlo. "¿Harry? ¡Harry! ¿Harry?"
"¡Estoy aquí! ¿Qué pasó?"
La respiración de Hermione de repente volvió a ella en una abrumadora calma. Gracias a Dios. Harry era el idiota más grande. Siguió su voz hasta un dormitorio desordenado; Harry estaba de pie en medio del cuarto, perfectamente sano y salvo; sostenía una hoja de pergamino roto en la mano. Se veía tan honestamente preocupado por asustar a Hermione quien le buscaba a gritos, que Hermione deseó correr a abrazarlo y meterle rápidamente algo de sensatez en la cabeza. "¡Nos despertamos y no sabíamos dónde estabas!" lo regañó sin aliento, después se giró y gritó por encima del hombro "¡Ron! ¡Lo encontré!"
La molesta voz de Ron hizo un eco distante desde varios pisos más abajo. "¡Bien! Dile de mi parte que es un imbécil!"
Mis pensamientos son los mismos, Hermione pensó mientras se volvía de nuevo a Harry para darle su mirada más severa. "Harry, no desaparezcas, por favor, ¡estábamos aterrorizados! ¿Por qué viniste hasta aquí?" Su mirada más severa podía ser suficiente para hacer temblar a un estudiante de primer año, pero a Harry Potter parecía no afectarle en lo más mínimo. Se veía demasiado absorto con lo que había en ese cuarto como para ser distraído por cualquier otra cosa. Hermione escaneó la saqueada habitación, tratando de determinar si Harry o alguien más la había dejado en tal estado. "¿Qué has estado haciendo?"
Ansiosamente, Harry le tendió la carta. "Mira lo que encontré." Hermione leyó la carta, deseando una vez más poder abrazarlo, pero por razones muy diferentes. Al ver la escritura de su madre- -se dio cuenta que hacía la 'G' como Harry la hacía- - y las palabras que ella alguna vez escribió, palabras de él, su padre, y Sirius - hacían que Harry extrañara a su familia aún más. Hermione se mordió los labios. Ella y Ron podían extrañar a sus familias un poco, pero nada podía compararse a la pérdida de Harry. "Oh, Harry..."
"Y también encontré esto." Él le entregó una fotografía rasgada de un bebé volando en una escoba, mientras que las piernas de su padre corrían tras él. Incluso a esa edad, estaba claro que Harry era un volador talentoso si estaba dando a James Potter trabajo para alcanzarlo. Hermione sonrió ante la idea. Parecía que Harry había tenido realmente unos padres maravillosos. "He estado buscando el resto de la carta," dijo Harry, emocionado y eufórico por todo lo que había encontrado en la última hora, "pero no está aquí."
Hermione miró a su alrededor, preocupada una vez más por el estado de la habitación. "¿Tú hiciste todo este desorden, o ya estaba así cuando llegaste hasta aquí?"
"Alguien había buscado antes que yo," dijo Harry, lo que confirmó sus peores sospechas.
"Me lo imaginé. Todas las habitaciones que miré en mi camino hasta aquí ya estaban desordenadas. ¿Qué crees que anden buscando?"
"Información sobre la Orden, si fue Snape."
"Pero se podría pensar que ya tenía todo lo que necesitaba, quiero decir, él estaba en la Orden, ¿no?" Hermione señaló. El único lado positivo de esta verdad, era que si Snape ya había buscado, existía la posibilidad de que no volviera al poco tiempo.
"Pues bien," dijo Harry, con la cara encendida por la posibilidad. Se veía como cada que iba a descubrir algo en el esquema salvar-al-mundo en que a menudo se encontraban. "¿Y qué con obtener información sobre Dumbledore? En la segunda página de esta carta, por ejemplo. Mi mamá menciona a una tal Bathilda, ¿sabes quién es?"
"¿Quién?"
"Bathilda Bagshot, la autora de -"
"Historia de la Magia" dijo Hermione, y sus ojos se abrieron a lo grande. Ella supuso que esto era lo que Harry y Ron habrían sentido si se hubieran encontrado con Gwenog Jones la noche en que había visitado el Club de las Eminencias. "Entonces ¿Tus padres la conocían? Fue una increíble historiadora mágica."
"Y todavía está viva", dijo Harry, "y vive en el Valle de Godric; la tía de Ron, Muriel, estaba hablando de ella en la boda. También conoció a la familia de Dumbledore. Debe ser una persona muy interesante con quien platicar, ¿no es cierto? "
Hermione simplemente le sonrió. Ahora lo entendía. Harry quería una excusa para ir a Valle de Godric. Harry parecía sentir lo que Hermione estaba pensando y le arrebató la carta y foto para poder guardarla de manera segura en el morralito que Hagrid le había regalado. Solamente sus más preciados bienes se encontraban allí. Hermione tragó saliva. Un día, Harry, le prometió. Un día, tendrás una familia.
Pero no podía encontrar esa familia en el Valle de Godric. Podía encontrar fantasmas del pasado que lo pudieran tranquilizar por unas horas, al igual que la carta y la fotografía, pero el dolor de perder a un familiar, realmente jamás desaparecía. Sin embargo, podía luchar, poner fin a esta guerra y hacer del mundo un lugar más seguro para que todos ellos pudieran seguir adelante con sus vidas. Harry siempre extrañaría a sus padres, siempre atesoraría su recuerdo, y siempre querría ir al Valle de Godric para ver sus tumbas y hablar con Bathilda Bagshot. Pero lo importante en el momento era ir a la búsqueda de los Horrocruxes.
Hermione se acercó con simpatía hacia él. "Entiendo por qué te gustaría hablar con ella acerca de tu mamá, tu papá y de Dumbledore también," dijo Hermione. "Pero eso no nos ayuda en nuestra búsqueda de los Horrocruxes, ¿no lo crees?" Harry no respondió y ella continuó, "Harry, sé que realmente quieres ir al Valle de Godric, pero tengo miedo, tengo miedo a la facilidad con que los Mortífagos nos encontraron ayer. Simplemente, más que nunca, siento que debemos evitar el lugar donde están sepultados tus padres, estoy segura de que estarán esperando a que lo visites. "
Harry seguía sin mirarla. "No es sólo eso. Quiero saber la verdad - - anoche estaba hablando con Elphias Doge y trataba de decirme que no dejara que nada empaña la memoria de Dumbledore, pero entonces, Muriel, la tía abuela de Ron, se acercó y empezó a decir cosas acerca de Dumbledore. Dijo que la hermana de Dumbledore era una squib a la que habían encerrado en el sótano porque su madre estaba avergonzada de tener a una squib como hija, y Dumbledore sabía todo y no hizo nada para ayudarla. Doge estaba tratando de defenderlo y no le permitía decir eso de Ariana - así se llamaba la hermana – quien estaba demasiado enferma para ir a la escuela, pero Muriel dijo que nunca fue vista en San Mungo y que tampoco la enviaron a una escuela muggle como a la mayoría de los squibs, así que nadie sabe qué pasó con ella, - luego vino el funeral. Durante el servicio, Aberforth le rompió la nariz a Dumbledore, su hermano. Esta Bathilda Bagshot vio todo el asunto - dijo que Aberforth había dicho que era culpa de Dumbledore que su hermana hubiese muerto y le dio un puñetazo en la cara, y Dumbledore no hizo nada para defenderse - Muriel piensa que Bathilda es la fuente de Rita Skeeter para esa biografía y, probablemente, tenga fotos y cartas - -Creo que podríamos utilizar la información como ayuda- - "
Harry terminó de hablar, estaba agitado y esperó la respuesta de Hermione. A Hermione le tomó un minuto recobrar la compostura. No era frecuente que Harry se soltara parlando y divagando como ella y Ron normalmente lo hacían. Debió haber sido por todo lo anterior que parecía tan angustiado cuando Hermione se sentó con él a la mesa, después de haber bailado con Ron. Tener que escuchar todas esas cosas horribles acerca de Dumbledore, su mentor, un padre sustituto de muchas maneras, tuvo que ser horrible. Hermione casi deseó que ella y Ron no hubiesen pasado tanto tiempo bailando, tal vez le hubiera sido de ayuda a Harry el tener en ese momento a un amigo a su lado. "Por supuesto, puedo ver por qué eso te molesto, Harry - -"
"No estoy molesto," mintió bastante mal. Esa era otra señal de que Harry se estaba sintiendo enfermo o atribulado; cuando se sentía bien, era tan bueno mintiendo como los gemelos. Cada vez que estaba molesto, era tan malo mintiendo como ella. "Solamente me gustaría saber si es verdad o - -"
"Harry, ¿de verdad crees que obtendrás la verdad de una mujer maliciosa como la vieja Muriel, o de Rita Skeeter? ¿Cómo puedes creer eso? ¡Tu conociste a Dumbledore!"
"Eso pensaba," Harry murmuró, se miraba como si realmente comenzara a dudar de Albus Dumbledore.
"¡Pero sabes cuánta verdad había en todo lo que Rita escribió acerca de ti!" La única historia verdadera que Rita Skeeter escribió alguna vez, era la entrevista con Harry por la que Hermione le chantajeó por escrito. "Doge tiene razón, ¿cómo puedes dejar que estas personas empañen tus recuerdos de Dumbledore?"
Harry miró hacia otro lado, el resentimiento le nublaba el rostro. Hermione contuvo un suspiro. Harry, a quien tanto habían rechazado cuando niño, siempre tenía dificultades para creer que la gente lo amaba. Hermione nunca se hubiera imaginado que él dudara del propio Dumbledore. "¿Podemos bajar a la cocina a buscar algo para el desayuno?"
Harry estuvo de acuerdo, pero de mala gana, y la siguió al descansillo. Hermione bajó las escaleras, medio pensando en qué cosa tendrían que hacer para alimentarse y también pensando en todo lo que había sucedido. Parecía que a Harry Potter le ocurrían más cosas antes de las 7:00 a.m. que lo que otras personas vivían en sus largas existencias.
Hermione. "Vuelve aquí."
Harry todavía estaba en el rellano por encima de ella, su voz sonaba muy tranquila por alguna razón. "¿Qué pasa?" Le respondió desde más abajo.
"R.A.B. Creo que lo he encontrado."
Hermione corrió escaleras arriba, casi tropezando con sus propios pies en el proceso, el corazón le palpitaba. Y era un hecho. La búsqueda de los Horrocruxes realmente había comenzado.
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Notas de Autora: Trabajo citado - Diálogo con Harry fuera del cuarto de baño: Rowling, JK Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Capítulo Nueve: Un lugar para esconderse. Diálogo con Harry en la habitación de Sirius y en el pasillo: Rowling, JK Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Capítulo Diez: la historia de Kreacher.
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Espero les haya gustado, no se vayan sin dejarme esos tan solicitados comentarios.
¡BESOS!
,¡LOS QUIERO RETE HARTO!
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