DANGER LINE – LÍNEA DE PELIGRO

AUTOR: LUNATRANCY
TRADUCCION: Maru de Kusanagi

RATING: M

Capítulo 7: En la carrera de caballos, parte 1

El día de la carrera de caballos fue soleado. El clima era agradable, aunque un poco caluroso. Eren, Mikasa y Armin pagaron sus entradas, y entraron al estadio. No estaba lleno aún, pero ya se sentía la emoción en el aire.

Eren y Armin corrieron a sus asientos, atentos a la pista. El camino de tierra estaba húmedo, y todavía no había corrido nada. La gente ubicaba sus sitios, llevando comida y bebidas. Mikasa fue tras ellos, mirando los alrededores bajo el brillante sol. Sacó un paraguas del bolso.

"¿Para qué lo trajiste?", preguntó Eren. "Está muy soleado. No hay probabilidad de lluvia."

"Exactamente. Está muy soleado", dijo ella, yendo donde Eren y Armin. Les hizo sombra con el paraguas. "Y no hay mucha sombra. Nos vamos a quemar."

"Siempre pensando en todo ¿eh?", rió Armin.

"Alguien debe hacerlo", respondió ella. Le dio un tironcito de la oreja a Eren, y él hizo un siseo como respuesta.

Los tres llegaron a las gradas y consiguieron un sitio donde sentarse. Mikasa se sentó entre los dos, sosteniendo el paraguas por encima. A pesar de sentirse un poco tonto con eso, Eren estaba agradecido. Pero, tampoco lo iba a admitir. A pesar de que el paraguas les proveyera de suficiente sombra para estar frescos y que no les quemara el sol.

Se acomodaron. Mikasa puso su bolso entre las piernas, para no dejar de prestarle atención. Eren y Armin se sentaron a cada uno de sus lados, para compartir el paraguas. Tanto Mikasa como Armin se hicieron una coleta en los cabellos, levantándoselo de la nuca.

"Oigan, ¿alguien tiene sed?", preguntó Eren. "Voy a buscar algo de tomar."

"Una gaseosa para mí", respondió Armin.

"Un agua", agregó Mikasa.

"¿Y de comer?"

"Eren, no deberías malgastar", repuso Mikasa. "Sólo tráenos algo de tomar."

"Nos traigo unos hot dogs."

Armin levantó un dedo. "Prefiero unas palomitas. En verdad no quiero un hot dog…"

"Tres gaseosas, dos hot dogs y palomitas, ¡lo tengo!"

Saltó y corrió por las escaleras, hasta los puestos de comida, antes de que Mikasa pudiera corregirlo. Se suponía que debían pasarla bien. Asquerosa comida grasosa de puestos, y gaseosas con sobreprecio, eran parte de la experiencia. Buscó la fila más corta y se paró detrás de una señora, oyendo en el altavoz la voz del anunciante. Se movió ansioso, hasta que se hizo su turno. Compró las gaseosas y se decidió a no comprar los hot dogs, a cambio de un gran balde de palomitas para compartir.

Tomó el portavaso y puso un puñado de servilletas entre las gaseosas. Con todo el cuidado que pudo, ubicó las palomitas encima de todo, haciendo que se apoyaran contra su pecho. Debió haberle pedido a Armin que lo acompañara para poder llevar todo.

Se hizo paso entre las personas. Rostro tras rostro, persona tras persona. Nunca se había percatado de cuánta gente se podía parecer una a la otra. Todas con la misma cara de felicidad. Todos despreocupados y emocionados. Pero Eren consiguió hallar, en aquel mar de rostros excitados, a quien fruncía el ceño. Y, cuando lo hizo, sus piernas se paralizaron y la garganta se le puso seca, mientras el corazón le latía en el pecho. Habían pasado semanas.

Semanas.

Y ahí estaba de nuevo, tan de golpe. Tan casual y tranquilo como de costumbre. Vestido en sus ropas elegantes, con el carísimo reloj en la muñeca. El agarre de Eren en el portavaso se apretó. Sintió los hombros temblarle y sus ojos recorrieron el cuerpo de Levi.

Y volvió a temblar, cuando esos ojos grises le miraron.

Fue consciente de que se ponía rojo y apartó la mirada con premura. Debía irse. No debía decir nada. Precisaba alejarse, eso era lo mejor…

Lentamente, se volvió. Comenzó a caminar hacia la entrada del estadio, con las manos temblorosas. Se mordió el labio y miró el pasamanos, oyendo otra vez al anunciante. Tenía el rostro descompuesto por la confusión, arrugado y arrobado. Ya no podía moverse. En realidad, no podía pensar.

¿Por qué era esto tan difícil? ¿Por qué era tan difícil ignorar a alguien?

"Oi, mocoso, estás tapando el camino", dijo esa voz severa y sedosa. Hubo un tirón en el brazo de Eren, y echo a un lado. Casi choca y cae, pero, maldición, esos brazos lo atraparon y le mantuvieron de pie. "Cuidado, pendejo idiota. No te lastimes."

"¡No lo soy!", gritó Eren. Dio un tirón a su brazo y se apartó de Levi, parte de las palomitas se volcaron. "¿Qué haces? ¿Por qué me hablas? Tú… ¡no tienes derecho!"

"No me digas qué puedo y qué no puedo hacer", suspiró Levi. Se frotó las sienes. "Estas poniéndote en ridículo. Pareces un perro perdido, estúpido y con la boca abierta."

Eren resopló y se volvió para alejarse. "No tengo que soportar esto de ti. Yo… debería irme. Estoy aquí con mi familia. Y se supone que debo mantenerme alejado de ti, también. Así que… con permiso."

"Entonces, andá. No te voy a retener. Solo te saqué del camino de los demás", Levi se encogió de hombros. Sacó sus cigarrillos y se encendió uno, inhalando profundamente.

"¡Bien!", espetó Eren. Clavó las uñas en el portavaso y miró el piso. "I-igual, ¿te puedo preguntar algo?"

Levi arqueó una ceja. "¿Qué cosa?"

La cara de Eren estaba roja. Estaba tan avergonzado, que ni siquiera podía mirar a Levi.

"¿Por qué… la última vez… sabes… en el bar?"

"¿Qué cosa, mocoso? No te oído cuando refunfuñas."

Eren volvió a mirarlo. Levi hizo caer la ceniza de su cigarrillo, y dio un único paso hacia Eren, mirándolo intensamente.

"Cuando estábamos… en el bar… ¿Por qué… hiciste eso…?"

"¿Qué fue lo que hice, exactamente?", ronroneó Levi. Se aguantaba una altanera sonrisa maliciosa. Eren no podía soportar esa mirada engreída. Se volvió, esquivando la mirada de Levi.

"Ba-basta", dijo. "¡Sabes exactamente lo que hiciste! ¿Por qué? Y, ¿por qué-?"

Eren hipó. ¿Por qué siquiera preguntaba?

"Lo hice porque sos un mocoso. Paré, porque me di cuenta de que sos un borracho virgen. Hay líneas que me importan una mierda, pero no podía hacer eso. Y, también, pareció un poco… sucio."

"Espera", chilló Eren. "Así que, ¿matas gente, pero no tendrías sexo con un borracho virgen? Y, para que sepas… ¡no soy virgen!"

"Primero, no mientas, pedazo de mierda. Sé que sos virgen, se te ve en la cara", dijo Levi, clavándole un dedo en el hombro a Eren. "Segundo, sí. Tengo un código moral propio. Tengo mis reglas. ¿Algo más?"

Eren pensó. Lentamente, sacudió la cabeza. "No en realidad…"

"Bien. Sigue yéndote, o andá a donde sea que ibas a ir."

Eren comenzó a obedecer. Dio un paso atrás y luego se detuvo. En cambio, se acercó a Levi.

"Oye… nos vamos a ver después de esto, ¿verdad?"

La pregunta salió de su boca antes de que siquiera supiera que la hacía. Se enderezó, y tomó un profundo y tembloroso suspiro.

"No es que me interese", agregó con premura. "Sólo que parece que… cada vez que me dices que me aleje, yo siempre… te cruzo y terminamos… interactuando…. Incluso cuando me dices que me mantenga alejado. Lo intento, de verdad. Así que, ¿por qué…? ¿Por qué no podemos mantenernos alejados…?"

"Porque romper las reglas es divertido", dijo Levi. "Lo saben todos."

Sus palabras eran lentas. Tentadoras. Deliberadas.

"Yo-"

"¡Levi!"

Tanto Levi como Eren rápidamente se volvieron. Una mujer corría hacia ellos, con una amplia sonrisa en la cara. Eren dio un paso atrás.

Era bonita. De verdad bonita. Delicada y pequeña. Con un vestido con hilos volantes. El maquillaje era agradable, así como el arreglo del cabello. Y fue entonces que se dio cuenta…

"Me preguntaba dónde estabas, Petra", dijo Levi. Estiró una mano y la mujer, Petra, se envolvió en ella. Prácticamente se acurrucó a su lado.

"Me perdí un poco, lo siento. Este lugar es muy grande", dijo ella. Miró a Eren, y le saludó. "¿Quién es tu amigo?"

"Sólo es mocoso que me choqué."

"Bueno, espero que te hayas disculpado", lo retó ella. Le arrugó la nariz a Levi, y se volvió a Eren. "Debes disculparlo. No tiene nada de educación."

"Ah… no, está bien", rió Eren. Fue la más falsa y defraudada risa que hubiera proferido. "Yo iba… esto… Disfruten."

Se volvió antes de que Levi pudiera decir algo. Caminó lentamente hacia la entrada del estadio. La carrera había comenzado, podía oír la gente gritando y aullando. Mantuvo los ojos en las bebidas y las palomitas, pero, cuando alzó la mirada, incluso después de haberse convencido de no hacerlo, vio a Levi y a Petra alejarse, el brazo de él sobre los hombros de ella y la mano de ella en la cintura de él.

El corazón se le cayó al estómago. Y el estómago se le retorció. Se apresuró en ir donde Mikasa y Armin, quienes seguían donde los había dejado. Temblando, subió las escaleras y soltó todo lo que traía.

"Tomen…"

Mikasa le miró, mientras Armin tomaba la comida. tiesamente, Eren se sentó a su lado, con los dedos cerrados sobre su bebida.

"Eren, ¿qué pasa?", preguntó ella, volviéndose complemente hacia él. eren sacudió la cabeza, y se limpió la nariz.

"Nada."

"Dime. ¿Alguien te lastimó? ¿Te dijo algo? ¿Casi te metes en una pelea?"

"¡Estoy bien!", gritó Eren. Apartó el hombro de la mano de ella, y se puso a beber con furia. "Olvídalo."

"Eren, ¿por qué gritas?", preguntó Armin, inclinándose hacia delante. Tenía la boca llena de palomitas.

"¡Porque Mikasa me molesta!", escupió Eren. Apoyó con fuerza la gaseosa a su lado. "¡Sólo déjenme en paz, maldita sea!"

Mikasa se mordió el labio. Miro a un lado con un suspiro, sacudiendo la cabeza. Eren se volvió y mantuvo los ojos fijos adelante. Ya ni siquiera veía. Solo miraba, con los ojos vacíos.

Armin suspiró, y bebió su gaseosa en silencio.

Algún día, habría la ocasión en la que no discutirían. Algún día….