6- Azusa estalla

Un fuerte gruñido contrastó con el sonido de un teléfono, tono que a su propietaria le era molesto en ese instante. No era la alarma, ya que aquel día su primera clase iniciaba a las 11 am, al igual que la de su amada, así que debía ser una llamada. Pero, ¿a quién se le ocurre llamar a Yui Hirasawa a las 7 de la madrugada? La guitarrista optó por apagar aquel aparato y regresar a los brazos de Morfeo, pero cambió rápidamente de idea al ver en el identificador de llamadas el nombre de quien la solicitaba tan temprano.

—Señora Nakano, buenos días —pronunció con voz grabe al estar adormilada.

—Yui, lamento despertarte, peo necesito hablar contigo.

—Claro, no hay problema. ¿En qué puedo ayudarla?

—Verás… Ayer hablé con Azusa y… necesito saber qué tan equivocada estoy respecto a ustedes dos.

—No le entiendo, señora.

—Te explico: soy de las personas que creen que la homosexualidad es una etapa por la que atraviesan algunos adolescentes como preparación para futuras relaciones con personas del sexo opuesto cuando son adulto.

—No es la única, señora. Y créame que está muy equivocada. Amo a Azu-nyan y eso no va a cambiar por ningún chico.

—Azusa me dijo lo mismo anoche, pero, de momento, son solo palabras. Quiero que me demuestren con hechos lo que sus bocas expresan, ese es mi deseo.

—Lo haremos. Demostraremos que nuestro amor es verdadero, no importa si ustedes, ese tal Kotaru Sato o quien sea que quiera interponerse en nu…

—Espera —interrumpió Ayana al escuchar aquel nombre—. ¿Dijiste Kotaru Sato?

—Sí, ¿por qué?

—¿De dónde lo conoces?

—Es un compañero de la facultad de Azu-nyan…

—¡Rayos! De haber sabido que él también iría a Ritsumeikan, habría impedido que Azusa fuese ahí.

—¿Por qué?

—Llámalo corazonada de madre, pero ese chico nunca fue de mi agrado, pese a que Azusa lo considera su mejor amigo.

—Ya veo.

—Yui, por favor, no dejes que la llama del amor que sienten la una por la otra se apague. A pesar de mi opinión, quiero que seas tú la persona con la que Azusa comparta el resto de sus días.

—Entendido, señora Nakano. Y gracias por apoyarnos.

Fin de la llamada. Yui dio un suspiro y sonrió al saber que su suegra, a pesar de tener esa opinión acerca de las parejas homosexuales, las apoyaba. Y tras darse un duchazo y ponerse ropa adecuada para sus clases, decidió poner en práctica todo lo que había aprendido de su madre y de Ui y preparar un desayuno especial para ella y Azusa.

A diferencia de su novia, la joven Nakano ya estaba despierta y adelantaba algunos trabajos de su carrera. Pese a las palabras de apoyo de su madre, ella aún sentía algo de inseguridad al saber que lo que ella dijo sobre la discriminación podía ser cierto, y las palabras de Akari eran prueba de ello. Aun así, estaba dispuesta a afrontar cualquier adversidad que se presente. Si pudo enfrentar a su madre, podía con cualquier desconocido. En ese momento, su celular vibró, indicando la llegada de un nuevo mensaje.

"Azu-nyan, te invito a desayunar a mi residencia. Yo misma lo preparé :)".

"Genial, no tenía ganas de cocinar hoy" pensó con una sonrisa mientras respondía el mensaje.

Durante el desayuno, las dos guitarristas expresaron lo que habían conversado con Ayana. Azusa no planeaba hablarle a su madre sobre su reencuentro con Kotaru, por lo que no recibió muy bien el hecho de que su novia lo haya comentado. Ella no comprendía por qué a la señora Nakano no le agradaba el joven Sato, ya que, cuando se lo preguntaba, recibía evasivas en respuesta.

—¡Lo siento, Azu-nyan! Solo fue un comentario retórico —dijo una apenada Yui.

—Ella se iba a enterar de todas formas, así que lo dejaré pasar esta vez. —Azusa suspiró al pensar en su viejo amigo. La forma en la que él miraba a Yui no era de su agrado. Cada vez que veía esa fría expresión hacia su novia, pensaba en que su madre podría tener razón al no confiar mucho en él. —Senpai, prepárate para defender nuestro amor. Muchos querrán separarnos por el solo hecho de que somos dos chicas, así que debemos ser fuertes.

—Lo sé, Azu-nyan. Estoy lista para eso. Nuestro amor pasará por encima de todas las barreras.

Más tarde, Azusa llegaba al salón donde tendría su primera clase del día, notando que era de las primeras en llegar. Aprovechando esto, tomó asiento y sacó sus apuntes para releerlos mientras sus compañeros iban llegando. Todo parecía normal, hasta que una extraña pregunta le dejó desconcertada.

—¿Te divertiste ayer en tu cita con Kotaru, Nakano?

—¿De qué diablos hablas, Yuuki-san?

—No te hagas la inocente. Tú y el estuvieron en una cita ayer después de clases.

—Solo fue una salida a comer en plan de amigos.

—Sí, claro. El mismo Kotaru relata que ustedes salieron tomados de la mano…

Azusa no quiso escuchar más. Eso fue un golpe bajo por parte de aquel chico en quien ella confiaba. O eso creía al salir corriendo del salón en su búsqueda. Angela corría tras ella, llamándola incesantemente para tratar de enmendar su error. Cuando finalmente la alcanzó, sujetó con fuerza su brazo, impidiéndole avanzar.

—¡¿Por qué me detienes?! —exclamó la joven Nakano.

—Porque lo que dije de Kotaru fue una broma, no era en serio. Solo quería ver tu reacción…

—Pues ya la viste. ¿Estás feliz ahora?

—Lo siento. De verdad lo lamento mucho.

—Esas bromas son de pésimo gusto. ¿De verdad me crees capaz de engañar a Yui-senpai de esa forma tan descarada?

—No, no lo creo. Veo en tus ojos lo mucho que la amas y que siempre le serás fiel. De verdad, perdóname por esa broma.

—Ya, ya. Solo no lo vuelvas a hacer, ¿sí? —Angela asintió con una sonrisa de alivio mientras iniciaba el camino de regreso al salón.

—Por cierto, ¿hace cuánto tiempo conoces a Kotaru? —preguntó la chica de mechones azules.

—Desde el jardín de niños. Curiosamente, siempre estuvimos en el mismo salón hasta terminar la secundaria.

—Vaya, parece que el hilo rojo los uniera.

—Te dije que no bromearas con eso.

—Lo siento, lo siento —pronunció Angela entre risas. —¿Por qué se separaron en preparatoria?

—Mamá me habló de un prometedor club de jazz que había en la preparatoria femenina Sakuragaoka, me llamó la atención y quise unirme a ellas. Pero cuando las escuché, me desencantaron. Entonces conocí a HTT, y su magia en el escenario me cautivó y me uní a ellos.

—Amor a primera vista —bromeó de nuevo la joven Yuuki—. Y tienes razón. Ustedes transmiten algo especial con su música. Si algún día deciden ser profesionales, serán muy exitosas.

—Espero que tengas razón, Yuuki-san.

—Supongo que de ahí viene tu noviazgo con Hirasawa-senpai.

—No exactamente. A decir verdad, no quería enamorarme hasta terminar la universidad; tampoco planeaba que fuera de una chica. Ella, con su forma de ser, fue cautivando poco a poco mi corazón. Créeme, no fue fácil aceptar que me había enamorado de ella. De hecho, apena llevamos un par de semanas saliendo oficialmente después de 6 meses de tener una relación virtual.

Mientras hablaban, entraron al salón y se dirigieron a sus puestos. Kotaru se encontraba ahí y escuchó parte de la conversación que ellas sostenían.

—Por cierto, Nakano. Espero que tú y Hirasawa-senpai sean felices y su relación perdure. Sé que lo que dije ayer suena horrible, y lo es. Pero no todos los padres son iguales, así que discúlpame por hablar tan a la ligera.

—¿Realmente acolitas eso, Angela? —intervino Kotaru con cara de pocos amigos—. Esa relación entre ellas terminará antes de las vacaciones de verano.

—¡No seas ave de mal augurio, Kotaru! —exclamaron las dos chicas.

—No es ser ave de mal augurio, es ser realista. Azusa terminará pronto con su experimentación y…

—¡YA ME TIENE HARTA CON ESE CUENTO! Kotaru, por más que me conozcas desde niña, no eres nadie para elegir mis pensamientos o sentimientos. Estuve todo un jodido año debatiendo conmigo misma si lo que sentía hacia Yui-senpai era real o no. Y adivina, lo es. Y no me vengan con eso de "es solo una etapa, ya se te pasará" porque NO LO ES. Soy lesbiana, me gustan las chicas, AMO A YUI-SENPAI y eso NUNCA VA A CAMBIAR.

Nadie se atrevía a decir nada. Todos los alumnos e incluso el profesor a cargo de la asignatura que debían tomar miraban estupefactos a Azusa, quien respiraba de forma agitada tras esa explosión de rabia que había sufrido, cansada de escuchar el tema de la etapa una y otra vez. Tras unos largos segundos de silencio, aquel hombre, encargado de transmitir sus conocimientos a los jóvenes, aclaró su garganta.

—Está bien que defiendas tu posición, Nakano, pero puedes hacerlo perfectamente con calma y en voz baja.

—Lo siento, profesor. —Un leve sonrojo acompañó esa disculpa, pero esto no fue suficiente para calmarla completamente. Durante la clase mantuvo una expresión de enojo en su rostro; y a la hora del almuerzo, impidiendo que Angela o Kotaru le dirigieran la palabra, salió en busca de Yui para relajarse en sus brazos.

Continuará…


Nodofonio-san: 0. ¡Oh, genial!
1. Así pensaba…
2. Wow, qué amor.
3. No lo hará… a menos que Mio lo influya.
4. Claro que no
5.
That's right.

Chobits3: Me alegra saber que aún puedo sorprender. Y te comprendo, yo también estuve seco un tiempo.

Tony: Jejeje

Gracias por leer, see you.