Capítulo 7 - Recuerdos de un samurai -Parte 2

El samurai vagabundo hizo una mirada de pez muerto y dijo hurgando la nariz. "Sakata Karasu. Encantado de conocerlos."

"El placer es todo nuestro. Mi nombre es Tokegawa Hideo y este tipo serio es Yoshida Shouyou."

"Perdón. Parece que corté a alguien que perseguían." Se disculpó el moreno de ojos rojos.

"No hay problema. No era más que un espía que teníamos de eliminar." Explicó Tokegawa en su tono relajado.

"Él queda demasiado cómodo con las personas sospechosas." Pensó Shouyou con una gota de sudor en la parte posterior de la cabeza.

"Bueno. Ustedes parecen tener hambre. ¿Qué tal comieren en mi restaurante?" Ofreció Karasu.

"No sé si podemos aceptar. Estamos en medio de una misión. "

"¡Aceptamos!" Tokegawa gritó, interrumpiendo Shouyou.

"¡No te apresures!" Reprendió el samurai pelo castaño.

"Pero tengo hambre. Y los superiores no sospecharán de nada, ya que una misión de persecución puede tomar mucho tiempo." Protestó el Taiyo con un hilo de baba que salía de la comisura de la boca.

"Parece que no hay otra manera. Está bien, aceptamos la oferta." Cedió Shouyou derrotado por la lógica de su amigo y por el hambre que sentía.

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Un poco más tarde, el trío Samurai se encontraba frente a un restaurante humilde de madera envejecida, cada uno con dos cestas llenas de fresas.

"¿Porque tuvimos que parar para recoger fresas?" Preguntó Shouyou.

"Para calmar a la bestia." Respondió Karasu con un cierto miedo en su rostro. Y con razón, tan pronto como abrió la puerta corrediza del restaurante, un cuchillo de cocina voló a pocos centímetros de su cabeza, cortando un mechón de cabello.

"¡Karasu! ¡Idiota!" Gritó una mujer joven y hermosa con el pelo largo y plateado y ojos marrones, que llevaba un kimono rosado con dibujos de fresas y parecía estar con unos ocho meses de embarazo. "¿Qué estabas haciendo hasta ahora? ¡No te he visto en dos días! ¡Yo estaba preocupada!"

"No te enfades, Yamiko. Eso puede causar daño al bebé." Karasu habló, tratando de calmar la albina. "Salí a dar un paseo y fui atacado por algunos Amanto luego acabé quedándome dormido." Un aura negro comenzó a rodear Yamiko. Entonces el moreno levantó las cestas con fresas y dijo. "¡Por favor, perdóname!"

De repente, la expresión de Yamiko sufrido un cambio drástico, de una cara de mala leche y capaz de intentar matar a alguien, para una cara dulce, tímida y sonrojada. "Bueno... parece que no fue tu culpa. Y ya que te esforzaste tanto para cosechar estas fresas. Yo te perdono, cariño." Dijo, mirando las fresas con una expresión de deseo.

"Buenas tardes, señora." Saludó Tokegawa, trayendo Yamiko de vuelta a la realidad.

"¿Karasu? ¿Quién son estos dos?"

"Son sólo dos clientes que me encontré." Respondió Karasu. Que agarró la albina por la cintura y dijo. "Shouyou, Hideo. Les presento a mi bella esposa, Sakata Yamiko."

"Es un placer conocerlos." Yamiko saludó haciendo una pequeña reverencia. "¿Qué desean?"

"Me tomaré un..." Tokegawa no pudo continuar, pues una bala le rento la cara, causando un pequeño arañazo. Todos los presentes miraron a fuera del restaurante, donde estaba un enorme ejército Amanto. "Parece que los amigos de aquél espía nos siguieron."

"¡Vamos!" Gritó Shouyou desenvainando su espada, seguido por Tokegawa que hizo lo mismo.

Los dos samuráis Jouishishi comenzaron a enfrentar innumerables Amanto sin mostrar ningún temor o vacilación. Pero mientras luchaban, Karasu simplemente se tumbó en la hierba, con la cabeza apoyada en su mano derecha y bostezo, mientras observa la batalla.

"¿Qué demonios estás haciendo?" Shouyou gritó mientras se agachaba para esquivar un ataque enemigo.

"Estoy sin motivación." Respondió, con ojos de pez muerto y hurgando la nariz.

"Pero, ¿qué clase de samurai eres?" Regañó una vez más, el samurai de pelo castaño, haciendo su espada perforar el pecho del enemigo.

"Debo confesar que soy un poco sádico. Pero no se preocupen, todavía estoy de vuestro lado." Dijo el moreno.

"Él ya está a empezar a molestarme." Habló Shouyou, bloqueando la espada de otro oponente.

"¿En serio? Para mí, parece ser bastante divertido." Dijo Tokegawa que sin mucho esfuerzo, eliminaba enemigo tras enemigo.

A medida que la batalla avanzaba, un Amanto gigante, que medía más de 2 metros y se parecía a un jabalí, se acercó de Karasu. Lo que los separaba era sólo una línea marcada en el suelo y que parecía rodear todo el restaurante.

El samurai vagabundo se levantó rápidamente, llevó su mano hasta la empuñadura de su espada y dijo con toda seriedad. "Lo siento. Yo soy el dueño de este establecimiento y no se le permite entrar a los gusanos como tú. Así que... No te atrevas a dar más un paso."

El Amanto no se dejó intimidar y siguió su camino, lo que fue un gran error, porque en el momento que pasó de la línea, su cabeza fue cortada sin piedad.

Karasu se quedó mirando el cadáver del Amanto y dijo con frialdad. "Te lo dije."

Y entonces entró en el campo de batalla y comenzó a cortar Amantos sin parar. Los otros dos samuráis quedaron completamente impresionados con el desempeño del samurai que acababan de conocer. Era más rápido que Shouyou y tenía una fuerza similar a la de Tokegawa, cómo derrotaba a sus enemigos era simplemente increíble, incluso se podría decir que él luchaba de una forma "demoníaca".

Los Amantos ya empezaban a temer los tres samuráis que enfrentaban. Pero la batalla obtuvo un giro cuando un Amanto que mostraba una cierta autoridad llegó en una plataforma voladora en la que lanzaba balas de cañón. Pero cuando Karasu vio a su nuevo oponente se limitó a sonreír con confianza, como si tuviera un plan.

"¡Hideo! ¡Agáchate y junta las manos!" Ordenó el samurai vagabundo.

"¡Vale!" Habló Tokegawa, haciendo lo que Karasu dijo y percibiendo su plan.

Entonces el moreno saltó para las manos del Taiyo que, con su enorme fuerza, lo lanzó al aire. Karasu, con su espada ensangrentada, atravesó la plataforma voladora, causando una gran explosión.

En el momento en que la plataforma en llamas se estrelló, el Amanto que la controlaba apareció de entre el humo y cayó debido a la espada de Karasu que le atravesaba el corazón.

"Entonces. ¿Alguien más quiere?" El moreno habló saliendo de entre las llamas y el humo y recuperando su espada.

En ese momento todo el ejército Amanto huyó rápidamente.

"¡Menos mal! No aguantaba más." Dijo Tokegawa tumbándose en el pasto, debido al cansancio y al hambre.

"Él es increíble." Murmuró Shouyou mirando Karasu, que no tenía una sola herida de batalla.

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Más tarde, los tres samuráis descansaban en el interior del restaurante mientras Yamiko cocinaba.

"¿Karasu-san? ¿Puedo hacerte una pregunta?" Preguntó Shouyou.

"Por supuesto. ¿Qué es?"

"¿Lo que el legendario Cuervo de la Ruina está haciendo en un lugar como éste?"

Karasu quedó serio de repente y dijo. "Así que lo percibiste."

"Sí. Sabía que había oído tu nombre antes, pero al final me di cuenta de quien eras, mientras luchabas contra los Amanto. Pelo negro como su alma, los ojos rojos como la sangre derramada por sus enemigos, el hombre cuya sola presencia se considera un mal presagio. Uno de los mejores samuráis al servicio del Shogun. Sakata Karasu, el Cuervo de la Ruina." Respondió Shouyou. "¿Pero como un gran samurai cómo usted terminó en un lugar tan humilde como este?"

"Bueno... Si has oído hablar de mí, puede que ya hayas oído hablar de mi escuadrón."

"¿Estás hablando de las fuerzas especiales samurai, que están al mando directo del Shogun y donde sus miembros son entrenados desde la infancia?" Supuso Shouyou.

"Así es." Confirmó Karasu. "Yo hacía parte de ese escuadrón hace unos tres años. Pero un día descubrí cómo conseguían nuevos miembros, primero buscan niños prometedores o padres habilidosos que pueden dar origen a niños prometedores. Después eliminan los padres de los niños y queman sus casas, llevando los niños a un complejo secreto donde son sometidos a una especie de lavaje mental que despierta sus instintos asesinos, haciéndolos pensar sólo en luchar y matar a las potenciales amenazas al Shogun, por lo que es imposible que tengan una vida normal y pacífica. El Shogun no quería crear un ejército normal, quería crear un ejército de demonios sin sentimientos."

"¡Ese bastardo!" Tokegawa Gritó con una expresión de odio absoluto, una expresión que Shouyou nunca había visto antes en Tokegawa. "¿No sabe cuán grande es el sufrimiento y la soledad de un niño cuando es tratado como un arma? Este Shogun es igual a "Él"."

"Sí. Sin duda, es terrible." Concordó Karasu. "Es por eso que me decidí a traicionar el Shogun, pero no sin antes destruir el complejo y liberar los niños."

"Karasu-san. Usted es, sin duda, un gran hombre. Usted me conmovió." Tokegawa habló entre lágrimas demasiado dramáticas.

"Bueno. Parece que ha vuelto a la normalidad." Pensó Shouyou observando su amigo.

"¡Atención! El almuerzo está listo." Anunció Yamiko llevando una bandeja con cuatro cuencos de arroz y algunos dangos como postre. "Lo siento por la poca variedad. Es que desde que comenzó la guerra, tenemos que almacenar provisiones."

"No hay problema." Habló Shouyou. "Una comida simples es parte de la dieta de un samurai."

Así Yamiko sirvió los cuencos de arroz por los tres samurais y se sentó a la mesa. Pero antes de que todo el mundo empezara a comer, Karasu llenó su cuenco de frijoles rojos.

"¿Karasu-san? ¿Por qué está poniendo frijol rojo en el arroz?" Preguntó Shouyou.

"Porque me encantan las cosas dulces." Respondió el moreno con convicción. "¡Cuanto más dulce, mejor! ¡Pues el azúcar es una bendición de los dioses! "

"¡Creo que hay límites para lo cuán dulce puede ser algo!" Opinó Shouyou.

"Tiene buen aspecto. Lo intentaré." Dijo Tokegawa también con un cuenco de frijoles rojos y arroz, pero tenía una pequeña diferencia, su comida estaba cubierta de Wasabi.

"¡Oi! ¡No arruines esta maravillosa comida con esa cosa verde!" Reclamó Karasu.

"¿Qué estás Diciendo? ¡Wasabi es un Todopoderoso condimento universal que funciona con toda y cualquier cosa!" Dijo Tokegawa con fuego en sus ojos.

"Algunas personas tienen gustos muy extraños." Karasu habló mientras comía su comida azucarada.

"¡Mira quién habla!" Comentó Shouyou.

Entonces Yamiko dejó escapar una pequeña risa durante esa escena.

"¿Qué es tan gracioso?" Preguntó el moreno de ojos rojos.

"Es sólo que ustedes tres parecen un trío de comediantes. Un samurai idiota y perezoso, el otro con una gran fuerza e ideas inusuales e incluso tienen un tsukkomi *."

"La Yamiko es siempre tan sincera." Dijo Karasu, sin dejar claro se era una cualidad o un defecto.

"¡Espera!" Interrumpió Shouyou. "¿Yo soy el tsukkomi *?"

"Sí. Pensé que lo sabías." Contestó Tokegawa mientras comía.

"¿Por qué las cosas siempre terminan así?" Shouyou habló, un poco deprimido.

Después de un tiempo, todos terminaron de comer y Yamiko llevó los platos sucios para la cocina.

"Karasu-san? ¿Quieres formar parte del ejército Jouishishi?" Tokegawa preguntó de repente.

"No."

"¡Eso fue demasiado rápido!" Comentó Shouyou.

No estoy interesado en quién gobierna este país. Desde que pueda proteger a mi familia y este restaurante seré feliz." Explicó Karasu.

"Karasu! ¡Idiota!" Yamiko gritó, lanzando un cucharón de sopa, con una fuerza excesiva, que dio en el clavo en la cabeza de Karasu y lo arrojó contra el suelo, provocando una gran hinchazón en la cabeza. "¿Aún con la promesa que hiciste con el viejo? Te he dicho que me puedo salir bien sola, ¡no te olvides que yo también he sido una samurai! "Después de este discurso rabioso, Yamiko continuó con una voz suave y casi maternal. "Así que no te preocupes por mí y el bebé. Puedes ser de gran ayuda en esta guerra y creemos que volverás sano y salvo."

"Yamiko." Dijo el samurai vagabundo levantándose. "¡Muy bien! ¡Voy a ser un Jouishishi!"

"Son una pareja divertida." Comentó Tokegawa.

"Supongo". Dijo Shouyou con una gota de sudor en la parte trasera de su cabeza.

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Un mes después, Tokegawa, Shouyou y Karasu regresaban del campo de batalla para visitar de nuevo Yamiko.

"Estoy cansado." El moreno dijo mientras se estiraba. "Esta última misión fue realmente agotadora."

"Tienes razón." Concordó el Taiyo.

"¿A quién se le ocurre enviar un escuadrón de 10 hombres para destruir dos naves de combate?" Se quejó el samurai de pelo castaño.

"Pero al menos podemos descansar un poco en esta semana de descanso que nos dieron después de nuestro trabajo espléndido." Recordó Tokegawa.

"¡Ya puedo ver el restaurante!" Karasu exclamó señalando a su meta. "¡Vamos!"

Y con eso los tres samuráis corrieron hasta el restaurante, donde fueron recibidos por la hermosa mujer de pelo plateado.

Karasu abrazó su esposa, que no había visto en mucho tiempo y está le respondió con un beso apasionado. Pero este hermoso momento de los dos se vio interrumpido por los ruidos del estómago de Tokegawa.

"Perdón."

"No hay problema". Yamiko respondió con una sonrisa amistosa. "Deben estar hambrientos. Voy a buscar algunos dangos que hice."

Pero unos minutos después de Yamiko haber entrado en el restaurante, se escucharon sonidos de platos rompiéndose y los tres samuráis, preocupados, entraron rápidamente en el restaurante.

"¿Qué pasó?" Preguntó Karasu extremadamente preocupado.

"Pa-parece q-que las aguas se rompieron." Respondió Yamiko.

"¿Qué?" Gritaron los tres samuráis.

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Más tarde, Yamiko estaba tumbada en su cama sufriendo por los dolores de las contracciones, mientras que los hombres estaban todavía en pánico.

"Cálmense" Gritó la albina en medio del dolor. "¡Ahora hay que centrarse en encontrar un médico!"

"¡Ella tiene razón!" Dijo Karasu. "Voy à procurar uno."

"¡Espera!" Habló Shouyou agarrando la manga del moreno. "Tú eres el padre. Debes estar aquí para apoyar a tu esposa."

"Voy a encontrar un médico." Decidió Tokegawa.

"Estamos contando contigo." Dijo Karasu.

"Voy a volver rápido." Y con eso, Tokegawa salió corriendo.

Una hora más después, el Taiyo aún no había aparecido.

"Eso cariño. Inspira y expira." Karasu trataba de calmar Yamiko para que todo saliera bien.

"¿Dónde diablos está Hideo? Está tardando demasiado." Se quejó Shouyou.

"¡Encontré un médico!" Gritó Tokegawa rompiendo la pared de la habitación con una patada y trayendo un hombre a su espalda. "¡Rápido! ¡Esa es la paciente! "

"Pero, ¿para qué fue esta entrada?" Preguntó Shouyou.

"Pensé que sería más emocionante."

Shouyou simplemente permaneció en silencio, con una gota de sudor en la parte trasera de la cabeza.

Después de unas horas dolorosas, Yamiko finalmente dio a luz.

"Felicitaciones Sakata-san. Usted dio a luz un niño sano." Felicitó el médico entregando el bebé de ojos de color marrón rojizo y de pelo plateado que parecía una permanente natural, a la ahora aliviada madre.

"Es tan mono." Dijo Yamiko observando llena de felicidad su recién nacido hijo.

"Sí. Pero sus ojos se parecen un poco a los de un pez muerto." Reparó Karasu.

"Estoy seguro de que cuando sea mayor, se convertirán en unos ojos seductores." Dijo la albina jugando con las pequeñas de manos de su hijo. "Ahora, sólo tenemos de darle un nombre."

"Tienes razón." Concordó el moreno. "Pero, ¿cuál sería un buen nombre?"

Durante unos minutos, todos quedaron en silencio, pensando en un buen nombre, hasta que Tokegawa dijo de repente. "¿Qué tal Gintoki?"

"¿Cómo te ocurrió?" Preguntó Shouyou.

"Fue el primer nombre que me vino a la mente cuando vi su pelo."

"¿Eso no es un poco vago?" Shouyou habló con una gota de sudor en la parte trasera de la cabeza.

"Sakata Gintoki." Murmuró Yamiko observando su hijo. "Sí. Me gusta el nombre."

"Sin duda, es un buen nombre." Concordó Karasu.

"¡Bien! ¡Ahora vamos a festejar!" Gritó el Taiyo ya sosteniendo tres botellas de sake.

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5 Meses después, Shouyou y Tokegawa, ya que tenían una misión cerca, decidieron visitar la familia Sakata que no veían hace un mes. Pero se encontraron con algo horrible, el restaurante estaba completamente en llamas. Los dos samuráis corrieron inmediatamente hacia el lugar que estaba lleno de soldados del Shogun.

"Señor." Un soldado habló con otro que parecía tener una posición más alta. "Tanto el hombre como la mujer murieron en el fuego."

"¿Y el objetivo?" Preguntó el superior.

"Ya fue llevado por el primer escuadrón."

"¿Qué pasó aquí?" Preguntó Shouyou.

"Se nos ha ordenado por el Shogun-sama, matar a un traidor y su familia que vivían en este lugar." Respondió el superior.

"¿Qué? Nosotros, humanos, deberíamos unirnos en estos tiempos de guerra y no matarnos unos a otros." Se quejó Shouyou completamente furioso.

"Independientemente de si estamos en guerra o no. Los enemigos del Shogun deben ser eliminados." Habló el superior. "¿O es que el ejército Jouishishi desea oponerse al Shogunato?"

Shouyou sabía que si comenzasen un enfrentamiento entre los dos ejércitos, no tendrían ninguna posibilidad contra los Amanto. Pero lo que menos esperaba sucedió. Un extremadamente fuerte puñetazo de Tokegawa, lanzó el soldado para lejos.

"Bastardo maldito." Dijo el Taiyo completamente inmerso en un aura de puro odio. "¿Ustedes mataron una familia por una razón egoísta como esa?"

Tokegawa pisó el pecho del soldado con tanta fuerza que le hizo escupir sangre después le dio una poderosa patada que lo lanzó de nuevo. Shouyou nunca había visto su amigo actuar de esa forma, incluso con el enemigo.

"La gente como ustedes debería simplemente morir." Declarado el samurai de sangre fría desenvainando su espada, que llevaba en su espalda, para matar la persona que torturaba con una expresión demoníaca. Pero cuando Tokegawa se lanzó al ataque, Shouyou se puso en medio su camino, obligando el Taiyo a detener su ataque rápidamente, simplemente cortando la franja de Shouyou, revelando un par de ojos seguros de que no sería cortado por su amigo. "Sal Shouyou!" Gritó lleno de ira.

"¡No puedes matar estos soldados!" Habló Shouyou continuando a bloquear el camino de su amigo. "Si los matas, no sólo tú, sino todos nuestros camaradas Jouishishi serán tratados como criminales y atacados por el Shogun."

Después de escuchar el discurso de su amigo y sensei, Tokegawa recuperó la razón y cayó de rodillas, con algunas lágrimas corriendo por su rostro. "Lo siento Shouyou. Pero no puedo soportar la idea de que ellos murieron de esta manera."

"Está todo bien. Ahora vamos." Dijo el samurai de pelo castaño extendiendo su mano a su amigo y ayudándolo a levantarse.

"¡Alto!" Gritó uno de los soldados que ahora los rodeaban. "¡Ustedes dos están arrestados por agredir un oficial del Shogun!"

"¡Si intentan algo, acabarán como ese tipo!" Tokegawa habló de una manera tan asustadora que ahuyentó a todos los soldados.

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Unos días después Tokegawa y Shouyou se reunieron en los destrozos quemados de lo que era el restaurante de los Sakata.

"Entonces, ¿qué me querías decir?" Preguntó el Taiyo intentando hacer su expresión relajada como siempre, a pesar de sus ojeras y sus tristes ojos.

"Voy a dejar el campo de batalla." Dijo Shouyou decidido.

"¿Qué?" Habló Tokegawa sorprendido.

"Está guerra creó innumerables huérfanos, así que voy a abrir una escuela en la que yo les enseñaré el camino del samurai. No para criar un ejército, sino para ayudarlos a sobrevivir en este mundo injusto."

Aquellas palabras tocaron inmensamente Tokegawa. "¡Estoy totalmente de acuerdo contigo, Shouyou! Tienes todo mi apoyo."

"Gracias." Agradeció Shouyou feliz al ver que su amigo había regresado a la normalidad.

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8 años después, Tokegawa, que dormía en un árbol, se despertó al ver su viejo amigo Shouyou llevando un niño que se parecía bastante al pequeño bebé de los Sakata que pensaban que había muerto, lo que le sorprendió un poco.

"Hace tiempo que no te vía. Hideo." Saludado Shouyou posando el niño que llevaba en su espalda en el suelo.

"¡Hola Shouyou!" Contestó Tokegawa saltando de la rama donde dormía. "¿Así que este es el demonio devorador de cuerpos?"

"Sí. Lo encontré cerca del lago Toya." Shouyou confirmó, luego miró su más reciente discípulo y le dije. "Este aquí es un gran amigo mío, su nombre es Tokegawa Hideo."

"¿Entonces, muchacho? ¿Cuál es tu nombre?" Tokegawa preguntó frotando la cabeza del niño.

"No me acuerdo. Mi primer recuerdo es el de despertar hace unos meses en un arrozal, con una pequeña herida en la cabeza y algunos hombres muertos a mi alrededor." Respondió el muchacho con un aire deprimido.

"Eso es un problema." Dijo el Taiyo cruzando los brazos. "Si vas a ser un samurai, necesitarás un buen nombre."

"¿Tienes alguna idea?" Preguntó Shouyou.

"¿Qué opinas de Sakata Gintoki?" Tokegawa habló con una gran sonrisa.

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"¡Despierta de una vez viejo!" Habló el samurai de permanente natural, llevando el viejo samurai Amanto por las calles del Distrito. Kabuki "Me estás cubriendo de baba."

Tokegawa despertó de su sueño sobre el pasado y le preguntó. "¿Qué estoy haciendo aquí?"

"Te he encontrado tumbado en la puerta de un bar." Respondió Gintoki. "Parece que hoy bebiste más de lo habitual. ¿Está todo bien?"

"Sí." Respondió el Taiyo. "Es que hoy es el aniversario de la muerte de una pareja amiga mía."

"Debías gustar bastantes de ellos."

"Sí, eran bastante divertidos. Te caerían bien." Habló Tokegawa antes de quedarse dormido de nuevo.

"Honestamente". Gintoki suspiró. "Por veces te pareces a un niño."

(N/a: El tsukkomi es el personaje serio de los animes de comedia y de los humoristas manzai, que complementa las bromas de los otros personajes. En Gintama, el tsukkomi es Shinpachi.)