Ya estoy aquí de nuevo¡¡¡¡ Antes que nada pedir disculpas por el retraso, pero es que he tenido tres semanas de exámenes (sí, no una ni dos, sino TRES¡¡¡¡) y he acabado un poco estresada, como os podréis imaginar. Ah¡¡¡ Decir que tengo nuevo fic, es un Remus / Hermione y se llama "Destino". Se sitúa en una lucha entre Licántropos y Vampiros, es algo parecido a Underworld. No, la película no es que me la haya visto, es que mi hermana pequeña (una Neo Gótica) de 15 años fue a verla y me habló del argumento y al escucharlo pues salió la historia.

Ahora solo decir que espero que la leáis, y mis otros fics: Olvidarte, Dímelo, Veneno, Cuando te ves Así & Ronald & Harry de Hogwarts. Espero que os guste....  tanto como éste. ^__^.

Respondo a los reviews:

* mep1: Quedas contratada de por vida niña¡¡¡¡ ^__^. Bueno, lo de Draco es algo complicado, yo creo que él la quiere, pero es que el orgullo siempre le gana la partida al pobrecito, y así se mete en los problemas que se mete. Por cierto, me ha encantado tu fic¡¡¡ Te ha quedado genial, espero que hagas más ¿si?. Besitos¡¡¡

* Arwen-chan: He intentado llevar el ritmo de las publicaciones en los demás fics, pero por ejemplo en el de "Veneno" me he quedado estancada. Quiero animarlo un poco, aunque he comenzado ya el siguiente capítulo... espero que de momento te guste éste, que me ha costado horrores, y bastantes gritos de la Teniente O´Neill (Esa es mi madre, que mi hermana y yo la llamamos así porque es muy mandona, algo así como la señora Weasley). Lee "Destino" a ver si te enganchas también¡¡¡ Besos¡¡

* Jeru: Bueno aunque haya pasado: FELIZ DIA DE LA AMISTAD TAMBIÉN A TI¡¡¡ Esa parte del corazón pisoteado era para reírse, porque fue una más de las paranoias que abundan en mi mente soñadora. El fan fic que me recomiendas ¿es en inglés? Yo es que con el inglés del instituto ya tengo bastante la verdad, y fics en otro idioma que no sea el castellano o sinónimos no leo... ya me cuesta comprender el mío imagínate otro¡¡¡ Draco no pedirá perdón con palabras... porque prácticamente no lo pide. Lee y comenta por ti misma linda¡¡¡ Con Harry... ¿sinceramente? Yo es que hasta en los libros de Rowling lo veo pavo, y entonces me cuesta imaginármelo de otra manera la verdad, así que capullo... ¿de verdad puse capullo a Harry? A veces me impresiona lo que soy capaz de hacer... o lo que sois capaces de pensar :p. Espero que te guste: besos¡¡¡

* bellatrix_charmed: A "Veneno"… es que me quedé estancada¡¡¡¡ Pero espero que dentro de poco salga de ese hoyo en el que me he metido jeje. Draco se tenía que pelear con Harry, es que hasta en los verdaderos libros de Harry potter se pelearás, estoy segura de ello. Sí que me gustan los reviews largos, pero no es obligatorio hacerme uno enorme hija¡¡¡¡ No te sientas culpable. Besos peke¡¡¡

* Zelshamada: Bien¡¡¡ Me alegro de que alguien comparta mi punto de vista¡¡¡¡ Ginny es mala, bueno, mala no: Malísima, y se porta exactamente como lo haría yo, una feminista radical que soy jeje. Draco es un capullo que quiere que se lo den todo hecho, y es evidente que no todo el mundo puede estar a sus pies y cuando al señorito le de la gana. Había que darle un escarmiento y le tocó a la pelirroja. Pero es tan sexy... babeo por él¡¡¡ Supongo que tú también, y medio mundo¡¡¡¡ La pelea parece que le gustó a todo el mundo, mira que somos peliculeras ¿eh? Jajajaja, bueno supongo que todas soñáis con que alguien haga eso por vosotras. Lees y disfruts¡¡¡ (espero) Besos¡¡¡

* kap d weasley: Me alegro mucho de que te lleguen mis fics y la manera en la que escribo, pero creo que me halagas demasiado hija¡¡¡¡ Aunque yo intento hacerlo lo mejor posible, no siempre me saldrán capítulo buenos, tenéis que comprenderlo y no matarme por ello, que os veo instintos asesinos a más de una por ahí (Yo No miro a nadie....). Bueno a mi no me gusta mucho como quedó porque creo que me enrollé bastante, pero es lo que me salió. Besos¡¡¡¡

* PATTY : Mi maravillosa amiga chilena¡¡¡¡ Pues no, no ha terminado aún, aunque creo que le queda poco ^_^. Sé que es erótico, pero es que me cuesta muco imaginarme a Harry manteniendo relaciones sexuales ( y con el fic de "Olvidarte" lo estoy pasando fatal por eso) y Draco... es que con él en lo único que pienso es en actos sexuales, y sé que suena mal, pero me lo imagino todo un Playboy. Tu tranquila que aunque se me vaya la mente en ello te hago una escena Harry/Ginny para ti solita, lo prometo. Ahora besos¡¡¡¡ Y Cuídate sonriendo, no t epongas triste por lo que ya ambas sabemos. Muac¡¡¡

* kat : Tú eres de las mías: A mí tampoco me gusta la pareja Draco/Ginny. Sólo leo un par de ellos. Este fic salió como un regalo a la Yussi, que por ahí anda como loca dejando reviews :p y no tenía ni pensado continuarlo. Era de un capítulo solo, lo que pasa es que gente fue tan insistente que al final lo seguí, y ni yo misma me creo que haya llegado ya al capítulo siete, es que lo miro y parece que veo un sueño, pero lo más gracioso es que gusta¡¡¡¡ Es difícild e creer la verdad, aunque debo de confesar que ahora sí que me gustan más los Draco/Ginny... Gracias niña¡¡¡

* Aicha: Loca¡¡¡¡ "Cuando te ves así" tiene su continuación, lo que pasa es que no voy a publicar hasta que no termine con alguno de los que ya tengo, que encima de que acabo de meterme en un Remus/Herm, ahora otro Draco/Ginny... Dios, déjame respirar¡¡¡¡ Cuando termine "Veneno" y "Todo" lo sigo, es una promesa. Besos¡¡

* Bere Radcliffe: Draco es sexy, deseable… y tan infantil aún que me derrite el puñetero. Mis historias son del montón, tampoco gran cosa y sinceramente no me esperaba yo que el capítulo sexto fuera a gustar tanto. Ahora el rubito tendrá que sufrir las consecuencias por haberle pegado a Harry, que aunque sea pavo tiene sensibilidad y le dolió bastante. Y Ginny, ella quiere a Draco, pero sabe que Harry le daría una estabilidad que Malfoy no está dispuesto a concederle. Ya veremos qué decide...

* kmila: Hola musa¡¡¡¡ Es que ésta pareja más que nada se ve muy pasional, con Harry se ve más la dulzura. Va, va, deja ya los halagos que aquí la grane escritora eres tu¡¡¡¡ Además ¿Y las horas que pasando hablando y lo que me inspiras? Tú tienes la culpa de todas mis paranoias¡¡¡¡ Jajajajaj. Bueno nos vemos niña¡¡ Gracias y Besos¡¡¡

* ^nan^: Hombre peke, yo sinceramente si conociera a un tío con las cualidades de Draco... lo que menos haría sería avisarte¡¡¡¡ Me lo quedo para mí solita¡¡¡¡¡ Sí soy una egoísta, pero es que éste vale la pena jejeje. Que decirte que te dedico el capítulo, porque has insistido mucho y te lo mereces. Un beso niña¡¡¡

* Athena Katsura: Ginny es que tiene que ser mala, hay que comprenderla¡¡¡¡ Pero en realidad se derrite con el Drakito, aunque... ¿quién no lo haría? Bueno lee y espero que te guste¡¡¡

* yussi: Bueno muchas gracias primita por tu apoyo, aunque creo que el día que escribiste el review no era uno de los mejores ¿eh? Jajajaja besos¡¡¡¡

* MEIKO : Anda apareció por fin la Supernena cactus¡¡¡¡ Quilla si lo pongo junto no tiene gracia, porque es demasiado largo y encima no dejas a nadie con la incógnita, que es lo que pretendo (muy a lo Ágata Christie). Besos Reina¡¡¡

* Mirelle : Me alegra mucho que te gustara hija, pero yo el argumento lo veo algo descolocado aún. Espero que te siga gustando ¿vale? Besitos¡¡¡

* Karla ('Mione): Me ha encantado tu review porque prácticamente has cogido la esencia de la historia. Ginny no es una mojigata, es una mujer y como tal no puede siempre perdonar por mucho que quiera. Y Draco es un impresentable auténtico pero con una dulzura interior alucinante. Gracias por todo ¿eh? Besos¡¡

* Miina: Así que amiga de la Patri . Jajajaja dentro de nada me veo aquí a la pandilla¡¡¡¡ Me alegro que te gustara tanto. Besos¡¡

Me voy ya, no sin antes dedicar esto a la Pati y a la Kmila, por ser mis amigas internautas. Gracias¡¡¡

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Capítulo 7: TODO

- Vale. El plan A es hablar con ella y hacerle ver que yo llevo razón– escribió la frase y se quedó parado, con la pluma en la boca y el ceño fruncido – Sino resulta, el plan B es secuestrarla hasta que confiese que está equivocada y no debo de pedirle perdón... y verá que yo llevo razón.

Estaba en Historia de la Magia, y lo que único que Draco tenía en el pergamino de los apuntes era un corazón roto, un muñeco con un rayo en la frente ahorcado, y las dos frases en las que se resumía el pensamiento del rubio: Recuperar a Ginny Weasley aunque le costara la vida... pero no el orgullo.

Habían pasado dos días desde la fiesta y todo había vuelto casi a la normalidad. Sus heridas iban sanando poco a poco, porque al no ir a la enfermería al instante tendrían que curarse a la manera muggle. Harry sin embargo corría por los pasillos de nuevo sin un maldito rasguño, establecido ya completamente de su breve convalecencia en la Enfermería del colegio y bajo los cuidados de la Señora Pomfrey y las visitas de sus amigos, entre ellos Ginny.

Ginny... ¿Y si ella...?

Se imaginó a la pelirroja sonriendo a ese estúpido de Harry, y arropándole entre las sábanas blancas de su cama, para más tarde darle un beso de buenas noches, entonces Potter la cogería por la cintura y...

La sangre que corría por sus venas aceleró su velocidad y una rabia se extendió desde la punta del pie hasta los cabellos del chico.

La necesitaba. Por mucho que lo negase la necesitaba a su lado. Sentir que estaba ahí, que la vería en la noche y la desnudaría lentamente para poder admirar de nuevo todo ese mar de pecas que cubría cada curva de su cuerpo. Abrazarla y besarla hasta saciar toda la sed de horas de espera, entrar en el interior de ella, de ese enigma que era Ginny Weasley. Gritarle que no se fuera, mientras ella hundía su rostro en el cuello del chico y ahogaba un "Te Quiero" que se clavaba muy adentro de Draco, más adentro de lo que jamás estuvo nadie. Sentir la piel desgarrándose en su espalda por las uñas de la pelirroja, y finalmente dormir con las piernas aún enlazadas, sin diferenciar el sudor de uno y la respiración del otro, solo el susurro leve de Ginny pronunciando su nombre en la noche ¿Cómo podía hacer que algo tan ridículo como su nombre sonara tan bien en sus labios?.

La clase terminó y Draco salió a los pasillos como si se tratara de un fantasma.

- Ahora tenemos Pociones – al lado del rubio caminaba Blaise Zabini, que sonreía coquetamente a una chica de Ravenclaw de cuarto curso.

- Con Griffyndor – apretó los puños y Zabini se sorprendió de que no le rechinaran los dientes de tanto que los apretaba.

Draco siempre había odiado a los Leones, pero aquello de pegar a uno en medio de una fiesta sobrepasaba con creces toda expectativa de cualquier Slytherin. ¿Qué ocurría con Malfoy? ¿Qué estaba escondiendo?. Después estaba el que ya apenas atendía en clase, y aún recordaba Zabini como esta mañana salió volando el profesor Flitwick a la papelera cuando Draco usó el hechizo repulsor contra él.

- Dímelo

- El qué

- No te hagas el tonto Draco, que no te va – el rubio paró en seco y Zabini anduvo unos paso más, quedando a pocos metros de distancia - ¿Qué te pasa?

No quería hablar de aquel tema con Blaise, no quería hablar de ello con nadie ¿Cómo explicarlo? ¿Cómo explicar que no era algo pasajero? ¿Cómo decirle que él... que ella...?

- Nada. No pasa absolutamente nada – pasó por su lado sin siquiera mirarlo, y cuando casi iba a volver la esquina se paró, volteando hacia su amigo -  Y la próxima vez metete en tus asuntos, que nadie pidió tu opinión.

" No hay nada más amado que lo que perdí " había escuchado Draco en alguna parte, no recordaba dónde, y ahora lo veía claro. Siempre la había tenido ahí, todas las noches y las veces que hiciera falta. Nunca se había resistido a ninguna de sus caricias, y tampoco se mostró reticente las veces que él la agarraba desesperado para ponerla contra la pared de piedra y allí besarla hasta que pasaba lo que tenía que pasar. Y ahora no estaba, todo se había esfumado. Pam Pum, el hechizo de amor encantado se acabó. La cenicienta tenía nuevo príncipe, y éste tenía un rayo en la cabeza.

"Para qué decir que no, si es que sí", pensaba mientras andaba lentamente hacia las mazmorras, bajando escaleras y sintiendo en su piel el claro descenso de la temperatura. Era muy cierto, para qué negaba que la quería, si dentro de él todo se aceleraba cuando aparecía un mechón pelirrojo por los pasillos.

Toc Toc, algo llamó a la puerta de su cabeza: Hola Draco, soy tu Orgullo (El rubio vio como el pequeño ser sonreía) Nada hombre, que pasaba por aquí y vine hacerte una visita. Y claro, Draco lo dejó pasar, y ese era el problema: Que siempre invitaba al Orgullo a instalarse cerquita de su razón.

Orgullo... ¿por qué le impedía ser feliz? ¿Por qué aparecía latente en él como una huella impresa? Supuso que era un signo que identificaba a los Malfoy, a los de su sangre y estirpe. La estirpe... ¿le seguía importando eso? En parte sí, claro que le importaba, pero también estaba el hecho de que Ginny no pertenecía a una familia que sus padres consideraran... por decirlo de alguna manera, digna. Pero era su novia, o algo parecido, y con ella, podría hacerse una clara excepción...

- La clase está a punto de comenzar¡¡ - Pansy Parkinson pasó por su lado corriendo, con libros en la mano y la mochila abierta y llena de pergaminos.

Es cierto, ahora tenía Pociones, su asignatura favorita, aunque soportar a... paró en seco, fijando sus ojos grises en unos verdes que lo miraban acusadores y con odio. No había visto a Potter desde la fiesta, y ahora que lo tenía frente a frente, le impresionaba lo que podía llegar a hacer una buena paliza: Querer darle otra aún peor.

- No le mires, porque no vale ni la pena – escuchó que le decía Granger a su amigo, empujando a Potter al aula, seguidos por Weasley. Pero aún así, Harry esperó hasta el último segundo para desviar su mirada hacia el interior del aula de pociones. El chico iba a entrar también en el aula cuando...

- Malfoy, espere – Snape había aparecido de repente. Cerró la puerta de la clase ante sus narices y cogiendo del brazo a Draco lo alejó a una distancia considerable de la clase. Miró a un lado y a otro del pasillo oscuro y desierto, y le habló en un tono confidencial, más parecido a un susurro que a otra cosa.

- No puedes ir pegándote con los Griffyndor por ahí ¿entiendes? – su nariz ganchuda estaba a pocos centímetros de la suya, y el pelo grasiento le caía por la cara – Tendré que castigarte, aunque en realidad me alegro de que le hayas dado esa paliza a Potter.

Draco pudo ver como una sonrisa maléfica se formaba en su cetrino rostro y él sonrió también, como dando a entender que compartían la opinión, que eran cómplices.

- Gracias señor – lo dijo arrastrando las palabras, intentando aparentar la docilidad que nunca había poseído. Snape asintió.

- Bien, creo que le descontaré cinco puntos a tu casa y... bueno – miró a Draco con pena -  el castigo te lo impuso McGonagall: Tienes que limpiar los vestuarios del campo de Quidditch.

- ¿Los vestuarios? – frunció el ceño "Maldita vieja frígida" pensó.

- Ésta noche.

- ¿Ésta noche? – el tono de Draco era de frustración. Snape asintió lentamente, estudiando cada gesto que el rubio hacía.

- Y a la manera muggle – el chico abrió la boca pero su profesor lo interrumpió – No sirven las lamentaciones, Malfoy, lo harás y punto. Ahora a clase.

Entró mirando al frente, altivo y orgulloso, aunque por dentro estaba maldiciendo a todos los Leones ¿por qué precisamente tenía que estar con una Gryffindor? Recordó lo que la pelirroja le estaba haciendo pasar, y pensó que no sería mala idea que la cambiasen de casa, pues podría llegar a ser tan malvada como una verdadera serpiente.

Se sentó en la banca habitual, con Crabbe y Goyle y miró su reloj ¿Dónde estaría Ginny?

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Leía distraída los tipos de raya de la vida cuando cerró de golpe, haciendo que las duras tapas del volumen casi temblaran. Realmente ni siquiera se fijaba qué leía, en la cabeza sólo mantenía un rostro pálido y afilado, con los ojos grises más fríos que había visto en su vida. Aunque también conservaba los besos más dulces de su boca, y las caricias más...

- Si no fueras tan orgulloso y presumido... yo... Malita sea, Draco¡¡¡ - lanzó el libro de Aritmancia al suelo, cayendo éste cerca de la orilla del lago, dónde el calamar gigante dejaba ver de vez en cuando uno de sus tentáculos.

Era la hora de la comida, pero no tenía ganas de ir, no tenía ganas de nada, sólo de maldecir a ese rubio que la traía loca y sin sentido alguno. " Diga lo que diga siempre tiene que llevar la razón, es un... un niño mimado, caprichoso, que no sabe pedir perdón... – abrazó sus piernas y chasqueó la lengua- ¿cómo puede ser tan irresistible siendo como es? Será idiota¡¡".

Era un malcriado, pero un malcriado que tenía el encanto que ella necesitaba. Y el misterio, un misterio que envolvía a Ginny cuando estaba con él, entre sus brazos, cada vez que notaba sus manos finas recorrer su cuerpo, de arriba abajo y de abajo a arriba. No había prohibiciones, todo estaba permitido, siempre lo estaba. Se manejaba seguro, clavando sus ojos grises en los de ella, midiendo cada caricia, cada sensación o estremecimiento que el cuerpo de Ginny sentía hasta el extremo. Las gotas perladas en la frente, la mezcla de olores de ambos, y olor a noche, a prohibido y desesperado, a deseo, a... sabor a amor. Aroma a todo. Todo. Todo...

- Y lo tienes que estropear con tu orgullo, y yo no puedo rendirme ante ti, es imposible... no puedo.

- ¿Hablando sola? – una chica rubia y de ojos claros la observaba. Tenía unos pendientes en forma de zanahoria y llevaba entre sus manos un bote de cristal vacío y una vieja revista puesta del revés. Se sentó al lado de Ginny, mirando al lago.

- Estaba liberando tensiones – se excusó la pelirroja - ¿No comes? – la chica negó enérgicamente con la cabeza y le sonrió - ¿Qué haces aquí, Luna?

Luna Lovegood y Ginny eran amigas desde primer curso en Hogwarts, compartían algunas clases, porque ella pertenecía a Ravenclaw, y todos la consideraban extraña y raramente peligrosa.

- Buscaba Edamorius. Son criaturas pequeñas y transparentes. señaló la revista que transportaba y añadió –  Aquí dice que se comen un árbol entre dos de ellos – se encogió de hombros, indiferente -  Quería probar si eran capaces de tragarse en dos segundos el baúl de Rosewood.

Sus ojos azules estaban muy abiertos, y Ginny recordó como Neville la había tachado de loca la primera vez que la vio en el expreso de Hogwarts. No lo estaba, pero algo sí que aparentaba.

Hubo un silencio largo, roto de nuevo por Luna Lovegood.

- Ésta tarde voy a la biblioteca a buscar las aplicaciones del cuerno del unicornio para Cuidado de Criaturas Mágicas – cogió una piedra y la tiró al lago, haciendo que el tentáculo del calamar chapoteara de forma violenta- ¿Por qué no hacemos la tarea juntas?

Ginny negó lentamente, apartando mechones de su rostro pecoso.

- Tengo entrenamiento de Quidditch – se tumbó en el césped, poniendo las manos en la nuca y las piernas cruzadas – Harry está empeñado en ganar el último partido: Griffyndor contra Hufflepuff, de esa manera obtendríamos la copa otro año consecutivo.

- Entiendo... tientes entrenamiento con... Harry – Luna Lovegood se puso en pie, sacudiéndose la túnica negra y recogiendo sus cosas –  Bueno, nos vemos en Aritmancia.

Y se fue corriendo, dejando que su cortina de pelo rubio se balanceara graciosamente a su espalda.

Poco después de perder a Luna de vista, el timbre anunciando de nuevo las clases sonó insistentemente, y limpiando su libro de Aritmancia, Ginny se dirigió al castillo, teniendo aún en mente a cierto rubio orgulloso.

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A Draco siempre le había gustando Pociones, pero aquella clase doble se le estaba haciendo eterna. Veía a Snape apuntar en la pizarra, pasar entre los calderos humeantes e incluso gritarle a Longbottom cómo se debía hacer la poción para encoger de forma decente. Pero aún quitándole puntos a Gryffindor el ánimo de Malfoy estaba más abajo que el suelo que pisaba.

Nunca se había imaginado limpiando los vestuarios de quidditch, con el olor a sudor, el vapor de las duchas y las toallas sucias tiradas sin ninguna consideración por todo el piso. Solo el pensar en aquello hacía que el estómago se le revolviera y cortara las raíces de jengibre sin apenas simetría ¿Pero es que McGonagall no tenía consideración ninguna con él? ¿No se le pasaba por la cabeza a esa vieja que un Malfoy no estaba acostumbrado a ese tipo de trabajo? ¿La diferencia entre elfo doméstico y  mago no existía para ella?

En un momento vio a Dobby en su mente, con un gorrito y calcetines de colores por todos lados, y se vio a sí mismo con calcetines de colores viejos y remendados y cubriéndose su cabello sedoso con un gorrito de lana... maldita imaginación ¿por qué le jugaba tan malas pasadas? Entonces una figura de cierta pelirroja riéndose de él apareció, y ella estaba en brazos.. de.. ese... Draco apretó los puños, deseando dejar calvo a cierto chico de pelo azabache.

En la fila de al lado estaba Potter con sus dos amiguitos, y los tres cuchicheaban entre ellos, mirando de soslayo a Draco y sonriéndose unos a otros. El rubio dedujo que ya sabrían lo de su castigo, y se maldijo por no haber sido más delicado a la hora de vengarse de Potter. Recordó la fiesta, el traje dorado de Ginny y como se sintió al ver a Harry en el suelo. Sonrió. No cambiaba aquella sensación ni aunque tuviese que limpiar diez mil vestuarios apestando a sudor.

- Ésta noche vamos a ir a la torre de Astronomía a beber ¿vienes? – la campana había sonado y Draco recogía los ingredientes, con Zabini a su lado, esperándolo.

- Tengo que cumplir el castigo por la paliza que le di a Potter.

- Ah – Draco frunció el ceño.

- ¿Qué pasa?

- Nada, sólo que aún me pregunto qué te dijo Potter para que te pusieras de tan mal humor.

- Todo lo que provenga de ese estúpido me pone furioso.

- Hay algo más que no me quieres decir – el rubio miró a Zabini, entornando sus ojos grises ¿Qué sabría? Tal vez vio algo de la discusión con Ginny... imposible, Blaise no se callaría algo así, no era de esos. Se colgó la mochila a la espalda

- Es una chica – se miraron, estudiándose cada uno bajo esa confianza que otorga años de amistad, antes y durante la escuela. Draco notó que Zabini cogía y expulsaba aire, como si hubiese tomado una decisión.

- Lo que tu digas, Malfoy, lo que tu digas... – el rubio lo miró impresionado.

- Pero... pero es verdad, es por una chica – Blaise iba hacia la puerta, ignorando todo comentario del rubio.

- Vamos, no quiero perderme la cena. – el moreno alzó los hombros, dando por sentado que era un caso irremediable.

- Pero... – Draco se acercó a la puerta del aula. Lo veía alejarse entre la multitud de alumnos de Slytherin que se dirigían al Gran Comedor -  Oye... pero... Blaise¡¡¡¡

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- Bien, la trampa está en que si Seamus se desliza por aquí... y Thomas flanquea ahí... así, Ginny tendrá tiempo de marcar todas las veces que quiera y más con ayuda de Parvati, porque es una táctica que apenas se conoce ¿queda claro? – Ron bostezaba al lado de su hermana, aburrido de las explicaciones que una y otra vez Harry repetía con esmero frente a su pizarra, con los dibujitos de cada uno de ellos (cabe destacar que el de Ginny estaba perfectamente delineado).

- ¿Alguna pregunta?

- Yo tengo una – dijo Ron, ahogando otro bostezo - ¿cuándo vamos a empezar el entrenamiento?

Harry frunció el ceño y con un toque de su varita hizo desaparecer la pizarra con un suave Plop. Hizo un gesto con la cabeza, indicándoles que salieran al césped, pero antes de que la pelirroja cruzara la puerta Harry le franqueó la entrada.

- Quiero hablar contigo

- Claro

Se dirigieron a las bancas de los vestuarios. Ginny, con escoba en mano, lo miraba curiosa, preguntándose exactamente qué querría Harry de ella.

- Yo... – apoyaba los codos en sus muslos, y sus ojos verdes tras los lentes estaban fijos en el suelo – Siento lo que pasó en la fiesta. No me he podido disculpar por ello... no era mi intención armar un escándalo.

La pelirroja sonrió amable, una mano apretando la escoba y la otra en el hombro de Harry.

- No te preocupes, todo pasó ya – desvió la mirada, porque acababa de recordar el beso que le dio esa misma noche a Draco – Todo pasó... está olvidado.

Tragó saliva ¿estaba olvidado? ¿Realmente olvidaría tan fácilmente al rubio? Lo recordó bajo su cintura, entre sus muslos, perdiéndose por terreno femenino, por curvas peligrosas. Y fue en ese momento, en ese pequeño instante, cuando se dio cuenta de que tendría impresa en su piel cada marca que Draco Malfoy hasta el fin de su existencia, hasta el fin de sus días.

- Ginny tu querrías que y...

- Ey¡¡¡ - Ron estaba en la puerta, tenía el cabello rojo revuelto y las pecas bailaban alegremente en sus mejillas rosadas – Os estamos esperando ¿qué hacéis?

- Hablaremos más tarde – le susurró Harry a Ginny, y se dirigió al campo con Ron, que lo miraba escrutador, preguntándose qué se traía Harry con su hermana y que no quería contarle.

El entrenamiento fue uno de los más duros que Ginny había experimentado desde que Harry estaba como capitán. Dos horas intensas marcando la Quaffle, esquivando las Bludgers y soportando los gritos y regaños entre su hermano y Parvati, que no paraba de coquetear con Seamus y apenas estaba atenta al juego. Ginny miraba de vez en cuando su reloj, deseando que de un momento a otro Harry diera fin, pues el sol se estaba poniendo ya en el horizonte y en pocos minutos todo estaría oscuro.

- Bien chicos, creo que por hoy ha estado bien¡¡¡¡ - todos respiraron aliviados, y descendieron de sus escobas para dirigirse a los vestuarios y tomar una agradable ducha.

Ginny sin embargo no descendió.

- Voy a quedarme un poco más¡¡¡ - le gritó a Ron, que le hacía señas para que fuera a los vestuarios.

El pelirrojo andaba cansado, pero se irguió altivo cuando Hermione apareció de la nada y le plantó un beso bastante pasional, juzgó Ginny divertida, y se imaginó a ella en el papel de Hermione y a Draco en el de su hermano... algo en el pecho se le retorció ¿Por qué no lo olvidaba? ¿Por qué tenía que ser tan terco y orgulloso?.

Vio alejarse a ambos para el castillo cogidos de la mano, después de que Ron dejara la escoba. A pocos metros iba el resto de los Gryffindor. Desde las alturas la pelirroja no escuchaba sus conversaciones, pero si oía las risas de los chicos y las carcajadas estruendosas de Parvati. Cuando subían la colina hacia Hogwarts Ginny comenzó a hacer carreras con la escoba, sintiendo una agradable sensación cada vez que notaba la brisa en su rostro, revolviéndole el cabello largo que se le pegaba en los ojos marrones.

Sin apenas darse cuenta había pasado ya una hora desde que todos se fueron. La noche estaba avanzada y decidió darse una ducha en los vestuarios antes de irse a dormir. Se desnudó y se metió bajo el chorro de agua, sintiendo como se relajaba, intentando no pensar en nada, ni en Draco, ni en Harry, en nada... en nada... en...

PUM¡¡¡¡

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- Joder¡¡¡¡ ¿cómo pueden dejar un batido multifrutas de esta manera? –  Estaba lleno de un líquido anaranjado que olía a calabaza, melocotón y piña, y teniendo en cuenta que Draco Malfoy odiaba la piña, no era de extrañar que se encontrara de tan mal humor.

Se quitó la túnica negra y el jersey, quedando con la camisa blanca desabotonada en los primeros botones y desanudada la corbata de Slytherin. Arrastraba un cubro grande y negro en donde echaba todos los restos que encontraba a su paso.

- Estúpidos Hufflepuff – mascullaba recogiendo un papel de chocolatina – Es que son guarros¡¡¡¡

De vez en cuando miraba asustado hacia la puerta del vestuario de los tejones, temiendo que alguien lo viera y llevara el chisme al castillo, siendo la burla de todo Hogwarts. Él, el orgulloso Malfoy, derrotado por un batido multifrutas que ni siquiera era su sabor preferido.

- Y la túnica es nueva de éste año, que me la hicieron a medida – se lamentaba, pasando la "fegrona" o como diablos se llamara esa cosa que casi tenía vida propia, por el suelo, sin saber muy bien para qué servía aquello.

Se lo había explicado un elfo doméstico mandado por Dumbledore, pero aún no lo entendía ¿Para qué mojaban el suelo con ese palo con pelos parecido a los de Granger? ¿No veían que se podía romper uno la cabeza al pasar? Pensó detenidamente lo que había dicho segundos antes: Hufflepuff... agua... romper cabeza... Y después de sonreír ampliamente decidió tirar todo el cubo lleno de agua espumosa por el piso.

- Bien, siguiente vestuario.

El siguiente vestuario hizo que su estómago hambriento (apenas había probado bocado) se encogiera. El letras doradas se podía leer Gryffindor y en el centro un hermoso león enlazando una G. Respiró hondo, muy hondo, hasta que sus pulmones dijeron basta y expulsó el aire lentamente, pasándose una mano por el cabello desordenado y la frente sudorosa.

Aquello requería de todo su esfuerzo, de toda su...

Toc – Toc. Vaya, de nuevo Orgullo lo visitaba, y de paso le traía un regalo. Era una caja con los trozos de su corazón y una tarjeta que decía "Para que te acuerdes de mí de por vida: Ginny" Y volvió a ver a la niña pelirroja agarrada a un niño de pelo negro, y ambos riéndose de uno rubio que lloraba de pie, porque en el suelo se estropearían sus pantalones hechos a medida. ¿Por qué tenía que tocarle a él aquella fiera? ¿Por qué se enamoraría del mismísimo fuego?

Cuando reunió la fuerza suficiente (Don Orgullo y su breve visita tuvieron mucho que ver en ello) agarró el pomo lentamente con la mano temblorosa, y entró.

No era lo que se hubiese esperado de los leones, exactamente no se parecía en nada a lo que había visto en los otros vestuarios. Por el suelo en vez de batidos y chocolatinas había ramas de escobas, toallas y alguna que otra bengala del Doctor Filibuster que se prenden con la humedad. Las taquillas estabann cerradas, alineadas y sin pegatina alguna, sólo una con un lazo de raso malva sobresalía de las demás. Draco leyó el nombre: Parvati Patil decía. Sí, conocía a Patil porque compartían algunas clases. Fue andando y pasando por la de Seamus Finnigan, Dean Thomas, Ronald Weasley, Neville Longbottom, Harry Potter...  Se paró frente a ésta última y sin remordimiento alguno le asestó un puñetazo.

- ¿Quién anda ahí?

Draco se sobresaltó ¿aún quedaba gente en el vestuario? El estúpido elfo le había jurado y perjurado que...

" Merlín bendiga a los Elfos" pensó cuando vio salir del baño una figura femenina envuelta en una toalla roja oscura.  De su cabello goteaba aún agua y al andar dejaba en las losas pequeños charcos con espuma. Se veía que había salido deprisa y asustada por el ruido. El pelo rojo se le pegaba en la cara pecosa, y las gotas que cubrían su piel aumentaban aún más el número de motas en el cuerpo.

Se quedó como estaba. Con el puño empotrado en la taquilla de Potter, el cabello rubio cayéndole desordenado en la frente, la camisa semiabierta y el sudor recorriendo el camino desde la sien hasta la barbilla.

- Hola Ginny...

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De momento se queda aquí, que ya a costado lo suyo el capitulito... bueno sé que esperabais una reconciliación inmediata, pero hablando sinceramente, me ponía en la piel de Ginny y yo no le perdonaría tan rápido. Los hombres están hechos para sufrir, y Draco por muy sexy que sea no va a ser una excepción. Si alguien quiere algo de mí, que deje review o sino escriban a Shashira_total@hotmail.com y se las responderé encantada (si se puede contestar, claro)

Besos¡¡¡