VII
La habitación se encontraba únicamente iluminada por la tenue luz del ocaso de la ciudad, pues las cortinas se hallaban abiertas de par en par ante el gran ventanal. La cama al fondo con una perversa figura sujetando de los cabellos a otra, la cual le proporcionaba un placer forzado.
Su mirada violeta, perversa se posó en el cuello de su acompañante del día, aspirando el aroma y mordiendo lenta y dolorosamente, provocando gemidos de éxtasis masoquista.
-Ah... To... Tomoe...Tomoe-san...-La chica solamente lograba gemir y articular ese nombre con tal devoción que no pudo soportar más...
-Miya-san, lo has hecho muy bien... eres una buena chica...-acomodando su cabello y alcanzando la cajetilla de cigarros y el encendedor de la mesa de noche que se encontraba al lado.
Tomoe encendió uno de los cigarrillos. La chica que se hallaba a su lado se estiró un poco, besando la mejilla de la peliverde la cual solo se limitó a sonreírle. Ambas estaban en silencio hasta que se escuchó el sonido de un celular, Tomoe contestó.
-Fallaron...- esa única palabra provocó que la oji-lila tuviera un arranque violento-
-¡¿Suzushiro y Fujino?...¡son unos estúpidos!
-Suzushiro está prácticamente fuera del camino y de Fujino... verá, hubo problemas...
-¡Calla!... son unos idiotas al no seguir mis órdenes...- diciendo esto, cortó la llamada- Vístete.-le decía a Miya mientras se levantaba, dejando su cigarro a medias en el cenicero.
-Tomoe-san –pegando su cuerpo desnudo en ella, la reacción fue una bofetada que la hizo separarse de ella.
-No fastidies...-sujetando por la mandíbula a la joven, besándola violentamente- tengo muchas cosas que hacer así que será mejor que te vistas...
Ambas se vistieron y salieron de aquel lugar, abordando el auto de Tomoe partiendo muy lejos de ahí.
Debo ser fuerte... por Obaasan...
Mónica Yumemiya estaba fuera de peligro parcialmente; la intervención oportuna de nieta y médicos evitaron una tragedia. Al parecer una fuerte impresión la había llevado a ese estado, por lo cual, estaría bajo observación durante un par de días.
Arika no quería volver a casa, ella prefería mantenerse a lado de su abuela por temor a que algo grave sucediera mientras no se encontraba. A final de cuentas, sólo eran ellas dos. Después de varias horas de angustia y sentimientos raros, se quedó dormida junto a la cama donde se hallaba recostada su abuela, el silencio incomodo de los hospitales y los aparatos monitoreando un corazón débil.
En sus sueños imágenes del pasado se aglutinaban...
-madre...- pronunció apenas audible.
La imagen de su madre, el cabello, los ojos y su piel; en medio de aquel llano que tan recurrente solía ser en sus sueños, estaba ahí. No había más que la sensación de ese cálido abrazo materno que tanta falta le hacía, un beso en la frente. Arika cerraba los ojos por un instante para sentir la calidez que solo una madre puede brindar. Abrió los ojos pero ya no era ella quien la sostenía en sus brazos; el cabello oscuro, la mirada ámbar... Nina
Arika despertó agitada ante tal sueño, tanto que sin querer comenzaba a derramar algunas lágrimas; aún sin saber el por qué el sólo hecho de pensar en Nina le hacía sentir tan rara. Nunca pensó que las cursilerías de las cuales la mayoría de las chicas de su clase se desvivían relatando fueran tan ciertas al grado de estar experimentándolas justo ahora.
En la ciudad todo se había calmado, lo único que se observaba eran ambulancias, bomberos, humo y la policía acordonando la zona de desastre Chie quien pensó que por fin podría disfrutar de una tarde alejada del trabajo maldijo momentáneamente su suerte. Ni bien se habían dado a conocer los datos del atentado a Suzushiro Haruka cuando su jefe le había dado la orden de ir a fotografiar la zona de desastre.
Si bien no estaba lejos de ahí, sí se las tendría que ingeniar para acceder y sacar buenas fotos. Con cámara en mano bajó de su auto y comenzó su andar. Captando los horrores de un desastre sin pies ni cabeza, gracias a que conocía a un par de paramédicos y a los oficiales que siempre facilitaban su labor.
-¡¿Fujino? –exclamó mentalmente al ver en la dirección donde atendían a Shizuru. Esta se encaminó para verla más de cerca, pero no contó con la aparición de Sara Galager quien se interpuso en su camino.
-Si no quieres problemas, más te vale que te vayas de aquí, Hallard...
-Ah, oficial, que sorpresa... dígame ¿acaso fue un nuevo atentado contra la joven Fujino?, o quizás un ataque de los rebeldes de extrema izquierda, o tal vez un ataque de los extremistas en contra de Fujino ¿Qué quieren que la prensa invente por ustedes esta vez? –sus palabras estaban cargadas de sarcasmo; la oficial quien tenía una pequeña herida en la sien, sujetó a la fotógrafa mirándola con furia.
-Es en serio, más te vale que te largues de aquí, o no querrás tener problemas ¿cierto?
-¿Acaso es una amenaza? –Liberándose del agarre- pero está bien... de igual forma ya terminé mi trabajo –dándose la vuelta y despidiéndose burlonamente- Hasta luego oficial Galager.
Chie siempre había sido alguien sociable, tratando de vivir la vida sin complicaciones, conociendo y haciendo amistades. Ella sabía que esto no era una simple casualidad; a final de cuentas su vida comenzaba nuevamente a girar en torno a Shizuru Fujino, a quien conoció cuando recién habían entrado a la universidad (tanto ella como Natsuki) gracias a las amistades que tenía en la facultad donde la castaña era conocida por el prestigio familiar y su buen gusto al vestir.
**flashback**
Era el primer día de clases en la universidad, la jornada matutina había terminado; Natsuki se encontraba en el estacionamiento escuchando música mientras guardaba algunas cosas en el compartimento de su Ducati; a su lado se estacionó una moto estilo motocross con detalles en negro y rojo. Era Chie, quien se quitó el casco y al bajar, sacó de su chamarra un pequeño sobre de papel.
-¿Qué es eso? –preguntaba Natsuki con indiferencia mientras abría y leía el contenido
"Estás invitad a la gran fiesta de bienvenida. Viernes 13 de agosto a partir de las 9:00 p.m. Kábala Bar."
-¿Y bien?
-¿Qué?
-Tenemos que estar ahí, así sirve que socialices más mi estimada Nat.
-Esa es tu invitación, yo aún no conozco a nadie, y la verdad no me interesa mucho que digamos...
-Es broma, ¿cierto? Por supuesto que tenemos que estar ahí, ya sabes, quien quita y conozcamos gente "bonita"-guiñándole- Vamos, irán de varias facultades incluidas las diseñadoras fashion que... wow para que te cuento, mejor verlas en persona.
-Y a mi qué –Natsuki estaba completamente sonrojada- además esa invitación es tuya.
-Nop, desde este momento pasa a ser tuya; verás, digamos que se me "perdió" y bueno, tengo que conseguir otra así que planeo ir a ver a una chica de semestre avanzado para que me dé una nueva y así todos contentos...
-Eso me suena a otra cosa, pero bueno, si tú lo dices...
-Bueno al menos es un avance el que hayas decidido ir el viernes...
-¡Oye! Yo no he dicho nada aún.- Chie se hizo la desentendida y se volvió a subir a su moto.
-¿Entonces, me acompañas? Sirve que de paso veas gente nueva
-...
-Anda, quita esa cara, te prometo que no tardaré, solo paso a verla, le pido la invitación y nos largamos de ahí ¿ok?...
-Ya, está bien, pero donde te quedes de más, juro que lo pagarás –Natsuki le lanzó una mirada entre peligrosa y divertida que duró milésimas de segundo antes de colocarse el casco y trepar en su moto.
Ambas arrancaron con rumbo al campus, donde se encontraba Diseño de Modas. A poco menos de 10 minutos. Al llegar, se estacionaron y comenzaron su andar. Era un lugar amplio, había zona de césped, una pequeña fuente con mesas alrededor para descansar.
-Ella se encuentra en los salones de allá –señalando el segundo piso del edificio que se hallaba frente a ellas.
El timbre sonó y los alumnos comenzaron a salir de las aulas; ambas chicas cruzaron aquel patio y comenzaron a subir las escaleras. No pasaron desapercibidas, sobre todo Natsuki quien con su look algo rebelde logró captar miradas discretas tanto de hombres como mujeres; jeans negros ajustados, su camiseta sin mangas, blanca con el rostro de Siouxsie Sioux, y sus inseparables audífonos. Finalmente llegaron al aula indicada, ya solo quedaban un par de alumnos dentro; Chie le indicó a la ojiverde que no tardaría. Mientras su amiga trataba sus asuntos, Natsuki se sentó en el piso frente a las escaleras viendo a la gente pasar. Su mirada se posó en un pequeño grupo de 4 chicas "vacías" (según la "clasificación Kuga") que salían del salón continuo donde se hallaba Chie, las cuales parecían estar esperando a alguien, quizás a sus novios o algo parecido. Dejó de hacer caso y miró hacia otro lado. El tono fuerte y chillante de aquellas mujeres lograron captar nuevamente su atención; ahora rodeaban a una joven castaña que solo sonreía mientras le preguntaban cosas y más cosas, por cada respuesta ellas emitían chillidos de emoción... sin duda una escena pintoresca; lástima, a Natsuki le parecía estúpido.
-Ni que fuera modelo –pensaba- Aunque...podría serlo... dioses, hace un jodido calor...
Se volvió a poner en pié después de unos minutos, pues le había dado sed y para su fortuna, una máquina de soda estaba a un par de metros en el mismo pasillo, así no tendría que volver a bajar a la zona de cafetería.
Sacó una moneda, la insertó y eligió una bebida de toronja. La abrió y disfrutó de un buen trago. Se dispuso a volver a su lugar, absorta en su pensamiento, a paso lento. Todo iba bien, volvería a sentarse frente a ellas y a seguir esperando. Lo que sucedió a continuación la tomó por sorpresa; alguien pasó a su lado empujándola y haciendo que su lata de refresco fuera a dar hasta los pies de aquella joven castaña, salpicando un poco de ésta en sus zapatos. Natsuki quedó absorta ante lo sucedido, pero de inmediato reaccionó:
-¡Oye, fíjate!- Natsuki alcanzó a jalar a la persona que la había empujado; era una chica de grado mayor, su peinado irregular, cabello verde oscuro y una cara de pocos amigos.
-Suéltame –deshaciéndose del agarre-
-mínimo una disculpa ¿no? –la ojiverde estaba perdiendo la paciencia
-¡Shizuru-san! –el grupo de chicas ahora molesto por tal acción se acercaban a Natsuki dispuestas a reclamarle.
-Oye discúlpate ahora mismo con Fujino-san –habló una de ellas-
-Pero si la culpa no fue mía –Natsuki comenzaba a perder la paciencia- Ok... discúlpame –dirigiéndose a la chica de ojos rubís quien trataba de decirle algo pero no pudo debido al alboroto que sus compañeras estaban armando.
Tomoe la empujó e ignoró y se acercó a Shizuru a quien le sonrió diciéndole algo muy cerca, para después voltear y sonreír algo burlona a Natsuki.
-¡Esto es el colmo! Si tienes algo que decirme, hazlo de frente –retando a la peli verde sin embargo ésta volvió a ignorarla. –Que fastidio, con razón las tachan de insoportables...
-Natsuki... –Chie salió del salón dirigiéndose a su amiga quien había terminado de pronunciar las últimas palabras; se acercó a la ojiverde quien la miró molesta.
-Yo me largo de aquí, que se vayan al carajo –caminó hacia las escaleras.
-¿Qué diablos pasó?
-Tu amiga, ¿Por qué es tu amiga, no? Derramó su bebida en Fujino-san -señalándola- osea, que asco, ¿Por qué sabes quién es ella, no? –decía con tono altanero una de las chicas.
-Jajajaja conociendo a los de su clase, ni siquiera han de saber quién es Fujino-san jajajaja, no sabe que ella es ... –no terminó su frase, pues Shizuru habló.
-Es suficiente... no era para que trataran a esa chica así.-Shizuru se alejó de Tomoe quien se molestó pero supo disimularlo.-en verdad no sucedió nada grave, solo han armado una tormenta en un vaso de agua –mirando seriamente a las chicas, incluida Tomoe.- Ya es tarde así que paso a retirarme. Hasta luego...
Chie entendió la situación sin embargo no tenía intención de discutir; a final de cuentas las chicas de Diseño de Modas se caracterizaban por tener un humor algo "especial", sin darle importancia se alejó de ahí para ir en busca de Natsuki.
En el patio.
-¿Disculpa, cómo te llamas? –Ahora se encontraba a lado de Shizuru quien buscaba algo dentro de su bolsa-
-Shizuru...
-Yo soy Chie, Chie Hallard...-ofreciendo su mano como saludo; la castaña la estrechó.- Es bueno saber que no eres como ellas.-dedicándole una pequeña y sincera sonrisa.
-En serio, ni siquiera fue nada grave... vaya... mi primer día no fue tan bueno...
-Ánimo... a veces la fama suele ser molesta...-Shizuru se sorprendió ante estas palabras.
-¿Espera... tú sabes acerca de mi?
Chie le dio un guiñó –...no pasa nada, no soy una fan acosadora como ellas jejeje lo juro –haciendo un ademán- Bueno... ahí está Natsuki y al parecer no está de humor –encogiéndose de hombros-
-La que debería disculparse soy yo pero bueno, viéndola, no creo que sea el momento...-mirando cómo la peliazul golpeaba el manubrio de su moto.
-Tal vez podamos vernos después... tal vez en la fiesta de bienvenida...
-Oh, ya... no suena mal... ¿el viernes, cierto?
-Sip, me encantaría verte ahí
-"Qué directa" –pensó Shizuru- Es lo más seguro...
-Fantástico, bueno, yo me quedo aquí, fue un gusto conocerte, Shizuru, que tengas una buena tarde.
-Gracias, Hallard-san lo mismo deseo para ti y tu amiga
-Me puedes llamar Chie, no hay problema... hasta luego
Y así ambas se despidieron y continuaron sus respectivos caminos, Chie se reunió con Natsuki quien seguía molesta aún mientras Shizuru caminaba hacia la entrada donde Fumi pasaría por ella.
-¿Qué hacías con esa tipa?
-Mi amor, sabes que yo solo tengo ojos para ti.
-Baka...
-Jajajajaja la cara que pusiste fue única, oh, ella... es linda ¿no?
-...
-Vamos, no es una mala persona...
-Sólo es una más que se ha de creer la novena maravilla –colocándose el casco y guantes-.
-Se quería disculpar contigo pero vio tu cara de ogro y prefirió posponerlo... aunque para nuestra fortuna, ella también asistirá a la fiesta...
-un motivo más para no ir, seguramente estará con sus finísimas amigas...
-Piensa lo que quieras pero fea, no es...
-como sea... me da igual.
Ambas salieron de ahí para dirigirse a cualquier lugar, pararon en un semáforo en rojo en una de las avenidas mayores. A su lado un auto plateado; Natsuki volteó sin querer y ahí estaba ella: Shizuru; sus miradas se cruzaron y a pesar del casco de la peliazul, la castaña logró reconocerla gracias a la camiseta de Siouxsie Sioux; le sonrió, a lo que Natsuki únicamente volteó y aceleró a la vez que el semáforo cambiaba a verde. No lo quería admitir, era una chica linda, pero seguía creyendo que no valía la pena alguien de ese tipo, tan vacía y engreída... a final de cuentas, la primera impresión es la que cuenta.
Esa semana transcurrió rápidamente; finalmente llegó el viernes por la noche y tanto Chie, como Natsuki llegaban a pié con invitación en mano, accesando al lugar y comenzando a adaptarse al ambiente; bebieron un par de cervezas mientras la música retumbaba. A las 10, los anfitriones, que eran los representantes de cada una de las facultades les daban la bienvenida con más tragos, música y demás. Para entonces Natsuki se encontraba bailando con Chie y una chica que habían conocido. Todos los que se encontraban ahí lo estaban pasando bien.
-¿Ves, no fue mala idea venir?-Hallard le decía al oído a la ojiverde quien tenía una botella de cerveza en la mano, relajada, dejándose llevar por la música.
-Si...
-¡Chie! –la morena volteó al escuchar su nombre.
-¡Shizuru, hola!
Chie se alejó unos pasos mientras Natsuki continuaba bailando, Shizuru la saludo e intercambiaron algunas palabras. Cuando la música cambió la chica que bailaba con la ojiverde brindó con ella y se alejó no sin antes darle un beso en la mejilla, lo que hizo sonrojar a Kuga quien de inmediato se bebió de jalón la media botella que le restaba.
-Hey Nat. -acercándose- quiero presentarte a alguien...
Natsuki alzó la vista y se topó con una mirada rubí. El tiempo parecía haberse detenido entre ellas; su piel su cabello castaño. Su mirada. No sabía que era pero quedó cautivada por más cursi que suene esto.
-Natsuki, ella es Shizuru...
-... Hola. "si... tiene que ser por el alcohol" –se repetía mentalmente al saludar a la chica frente a ella.
-Hola...
-Hey Shizuru, ¿quieres venir con nosotras en lo que llega tu amiga? Iremos a la barra un rato.
-Si, por mí está bien.
Las tres se dirigieron a la barra donde pidieron 3 bebidas más, conforme pasaba el tiempo Natsuki iba cambiando de opinión respecto a esta chica.
Platicando de esto y aquello...
-...Si, así fue como nos colamos a ese concierto, créeme, valió la pena
-jajajaja si, pero la que tuvo que cargar contigo fui yo...
-Ara Natsuki-san debe ser muy buena conduciendo su moto, ojalá algún día me pueda llevar a dar una vuelta.-La ojiverde se sonrojó ante este comentario.-
-Claro... –sonriéndole y encogiéndose de hombros- siempre y cuando no temas a que tu peinado se estropee, siendo así, por mi no hay problema...
-Uhm...-poniendo pose pensativa- no, no creo que haya problema.-soltó una pequeña risa al final-
-¡Shizuru! –Una chica alta de cabello castaño hasta los hombros abrazaba efusivamente a la ojirubí quien le devolvía el gesto, Natsuki sintió una pequeña molestia al ver la escena volteando hacia otro lado- Chie –saludando ahora a la morena- Y tú debes ser Natsuki ¿cierto? –dándole la mano en forma de saludo- Hola mi nombre es Ann, soy una de las anfitrionas y prima de Shizuru, espero que lo estén pasando bien.
-Claro, además, mejor compañía no podríamos tener ¿o no, Nat?
-Que bien, sólo te la encargo mucho –abrazando nuevamente a la castaña- Por otro lado, Te quiero presentar a alguien, es la editora de una revista local... quizás te interese, ¿vamos?
-¡Pero por supuesto! –levantándose de su asiento- Bueno, las dejaré un rato, no me extrañen...
-Baka... –Natsuki agarró una servilleta, haciéndola bolita y lanzándola a su amiga- Ve y no desaproveches tu oportunidad.
Mientras ambas chicas se alejaban, Natsuki pidió otra cerveza mientras Shizuru sorbía de poco en poco su cocktail. Se mantuvieron en silencio por un rato hasta que la castaña finalmente habló...
-Me gustaría disculparme por lo del otro día... quizás no viene al caso, pero creo que debo hacerlo, a final de cuentas fue un accidente y tu eres la menos culpable, créeme, fue estúpida la manera en que mis compañeras de clase se comportaron... y sobre todo, Tomoe-san...
-Ah... esto... ya, no te preocupes, ya fue... –dando un trago a su botella- Tomoe es la que me empujó ¿cierto?
-Si... a veces... bueno, tengo poco en conocerla pero a mi prima no le agrada del todo... suele ser algo... ahm, quizás un poquito altanera...
-Se nota...
-silencio-
Ambas se rieron al mismo tiempo. Continuaron charlando un rato más hasta la llegada de Haruka Suzushiro, una rubia ojivioleta. Saludando a ambas chicas; Shizuru se la presentó a Natsuki con quien congenió rápidamente. Ambas compartían gustos en común, como deportes, música y ...
-¡Shizuru-sama! –las cuatro chicas que habían molestado a Natsuki aparecieron, acercándose, ignorando a Haruka y viendo con molestia a Natsuki, quien simplemente les devolvió el gesto.
-Se ve genial esta noche
-Gracias.
-Cómo fastidian...-Natsuki le decía a Haruka en voz baja mientras encendía un cigarrillo para después ofrecerle uno a la rubia. – ¿gustas?
-Y eso que no has conocido a la peorcita de todas...
-No sé por qué sospecho quien puede ser...
-Si... definitivamente te ves hermosa esta noche... Shizuru.
Ante ellas apareció Tomoe Marguerite con un cocktail en la mano mientras veía con parsimonia a la joven castaña que prontamente se sintió incómoda, pero supo enmascarar la sensación.
-No te gustaría bailar un rato, o quizás ir a otro lado, donde no haya tanta muchedumbre quizás...
-Agradezco tu invitación pero, por ahora estoy acompañada.-posando su mirada en la rubia y la morena que estaban a su lado.
-Ah vaya... pero si es Suzushiro –haciendo una señal de brindis con su vaso- que dicen las empresas Armitage, como siempre en lo más alto ¿no?
-Claro, no puede ser de otra manera.
-Uhm... veo que hay alguien más aquí... alguien que gusta andar manchando a la gente...-lanzando palabras hostiles hacia Natsuki quien, en parte por el alcohol y por el coraje que estaba empezando a experimentar, lanzó una respuesta sarcástica.
-Y yo veo a una estúpida que le gusta fastidiar por puro gusto.
-Mocosa insolente...
-¿A quién le dices "mocosa"? estúpida –Kuga se levantó para encarar a Tomoe pero fue controlada por Haruka.
-Basta. Es suficiente. –Shizuru las encaró seriamente...
-Qué se puede esperar de alguien como ella...-murmuraban las odiosas compañeras de la ojirubí, pero callaron al ver la mirada seria de ésta sobre ellas.
-Ok, pero que deje de joderme.
-¿Tomoe-san?...
-Por ti, Shizuru, sólo por ti... –mirando hipócritamente a Natsuki- Disculpa mi comportamiento.
Natsuki volvió a su asiento murmurando un "como sea" dándole la espalda a la peliverde...
-Entonces, ¿te gustaría bailar un rato? Anda, solo un rato, no creo que a Suzushiro le moleste ¿o sí?
Si esto, era la solución para que dejaran de fastidiarlas, entonces no había de otra; Shizuru aceptó y se retiró a la pista para bailar un rato, acompañada de las cuatro fans "huecas" y de Tomoe...
-De verdad que es insoportable...-Natsuki masajeaba su sien.
-Nunca me ha caído bien, pobre Fuji, esa tipa la idolatra desde que la conocimos.
-¿En qué grado va?
-Nos lleva un año... –imitando a la morena al masajear sus sienes también- Su familia recientemente ha querido entablar negocios con la empresa de mi padre, acciones y demás cosas... tú sabes.
-Mmm... ya veo...
-Como sea, mejor sigamos con lo nuestro, ¿irás a la carrera de...
En la pista ya se encontraban bailando Tomoe y Shizuru al ritmo de la música electrónica, después de un rato, la castaña pasó a los sanitarios, seguida de ésta. A su vez, en la barra, Natsuki después de echar competencias con Haruka por ver quién terminaba primero su cerveza, procedía a dirigirse a éstos también. La peliazul llegó primero; Shizuru después, para lavarse las manos y revisar su look mientras Tomoe, que estaba en la puerta se acercaba poco a poco, esto lo observó la castaña a través del gran espejo frente a los lavamanos.
-Te ves realmente hermosa esta noche –acariciando el suave cabello de la chica más joven- Soy tan feliz por haberte conocido.
-Agradezco el cumplido
En un movimiento inesperado Tomoe sujetó a Shizuru de ambos brazos e intentó besarla. Fujino se resistió, intentando zafarse del agarre pero no podía.
-¿Qué te pasa? ¡Suéltame!
-¡Augh!
El sonido de un golpe seco y un quejido fueron lo único que se escuchó; finalmente se había librado... pero no por sus medios, Shizuru solo vio como Tomoe yacía en el piso cubriendo su rostro quejándose ante el golpe que alguien le había dado. Era Natsuki quien la tomo de la mano saliendo de ahí rápidamente. La adrenalina corría por el cuerpo de la chica de mirada rubí. La morena la llevó a un lugar lejos de ahí, cerca de un pequeño balcón donde finalmente se detuvieron.
-¿Estás bien?...
-Si... creo que sí... gracias Natsuki...
-Perdón... creo que me excedí, pero es que... bueno, te tenía sometida y... tú no querías... y...
-Gracias... –en un gesto de agradecimiento, se abrazó a su cuerpo, Natsuki tardó unos segundos en reaccionar, pero correspondió el abrazo ruborizándose ante tal acción.-Solo espero que no tenga el descaro para venir a reclamar ahora...
-Já, créeme que no sabrá quién o qué fue lo que la golpeó...
Volvieron a la barra donde se encontraba Haruka. Shizuru no le contó nada de lo ocurrido, por lo que la rubia retó nuevamente a una competencia de tragos a Kuga quien aceptó gustosa.
La noche transcurrió y cerca de la 1:30 de la madrugada, Shizuru y Haruka decidieron marcharse.
-Natsuki, ¿pasará alguien por ti, o cómo piensas volver a casa?
-ah... eso... dejé mi moto en el estacionamiento, a dos cuadras de aquí...
-Has bebido demasiado, no es buena idea manejar en ella así como estás...
-No te preocupes no pasará nada... oye... ¿y Chie?
Shizuru y Haruka se vieron a la cara unos segundos, como pensando que le responderían.
-Verás... creo que se fue con una chica hace un rato –Haruka se aclaraba la garganta- Tu sabes...
Al escuchar estas palabras la peliazul buscó en las bolsas de su pantalón y chamarra algo desesperada.
-Carajo... ... –murmuraba entre dientes-
-¿Sucede algo Natsuki?
-Ella... ella tiene las llaves del apartamento... –dándose un tope en la cabeza con su mano-
-Sabes... en unos minutos pasarán por mí y Haruka... me preguntaba si...quisieras pasar la noche en mi casa... claro, si no te molesta.-Shizuru hizo el esfuerzo por no sonrojarse ante tal propuesta...
-Anda, creo que será lo mejor y así no te expones ni pasas frio –Haruka golpeó la espalda de Natsuki de forma amistosa (**no se preocupen Nat resultó ilesa**)
-B... bueno... está bien...
-No temas, "Fuji no muerde"
-¡Haruka! –la ojirubí le dio un pequeño empujón a la rubia que sonreía algo maliciosa. Natsuki no entendió por lo que no hizo caso del doble sentido en las palabras de Suzushiro.
-Jajajaja es broma
-ah... ok.
En menos de 5 minutos, una camioneta ya estaba afuera del lugar; las chicas subieron y el primer punto fue la casa de Haruka, donde ésta se despidió. Partieron de nuevo hasta llegar a la residencia Fujino.
Era una casa con un gran patio, algunos árboles y un diseño moderno. Natsuki quedó impresionada al verla. Los grandes ventanales que daban al patio, una zona de descanso y demás lujos. Entraron y si el exterior le había impresionado, el interior le pareció genial; con toque minimalistas y la iluminación tenue en un tono naranja que proporcionaba un agradable clima de calidez.
-Es aquí –señalando una puerta- esta es mi habitación.
-Linda...
Una recamara con una cama individual al fondo, un tocador que se fusionaba con los ornamentos que decoraban y a la vez servían de soporte como techo y pared. En otro extremo, un anaquel con libros y revistas, un restirador, su computadora portátil y el armario; lo complementaba el cuarto de baño y una gran ventana que daba al patio.
Shizuru caminó hacia la cama donde se quitó los zapatos reemplazándolos por unas cómodas pantuflas. Natsuki se sentó a su lado, aún seguía mareada por lo que tardó en reaccionar cuando Shizuru comenzó a desabrochar el vestido que había llevado esa noche, cuando lo hizo, su cara pasó al rojo total volteando a ver a un lugar opuesto.
-Disculpa, no era mi intención ponerte incómoda –la castaña acarició el brazo de Natsuki.-Espera, no tardo...
Fujino se dirigió al baño y en menos de 5 minutos volvió a salir con su pijama: unos bóxers y una camiseta de tirantes, ambos en negro y bordes rojos. Para su sorpresa, Natsuki se había quedado dormida boca arriba, con su brazo izquierdo cubriendo su rostro; se había quitado la chamarra y la camiseta que llevaba esa noche se había subido un poco, revelando parte de su abdomen definido, bajando un poco la mirada, el botón de su pantalón estaba abierto. Shizuru se sonrojó al verla, sin duda le resultaba algo sexy.
Y así, venciendo la tentación de algo prohibido decidió recostarse a su lado no sin antes cubrirla con una sábana. No sería mucho el tiempo para descansar pues en un par de horas más entraban a clase, a las 7 de la mañana.
Horas más tarde. La alarma del celular comenzó a sonar; eran las 5:50 de la mañana; Shizuru se levantó y se dirigió al baño para arreglarse; por su parte Natsuki se acomodó en la suave cama, tratando de reaccionar poco a poco. La cabeza le dolía y todo lo veía borroso. Trató de estabilizarse mientras intentaba recordar lo que había sucedido. Se sentó en la cama mientras buscaba su teléfono en los bolsillos, viendo la hora y el día, marcó al número de Chie. El tono sonó una y otra vez hasta que una chica, que no era Chie contestó.
-¿Hola?
-Pásame a Chie...
Un bostezo y un pequeño gemido se escucharon antes de que la chica de ojos grises contestara; al hacerlo le llovieron una sarta de reclamos y uno que otro insulto por parte de la morena quien se quejaba una y otra vez por la manera en que la había dejado sola en aquella fiesta.
Minutos después colgó y comenzó a colocarse los zapatos.
-Ara, buen día Natsuki, sinceramente no pensé que te fueras a levantar.
-oh, bueno, yo... te quiero agradecer que me hayas dejado pasar la noche aquí -ruborizándose-
-No hay problema, espero que no sea la última vez que quieras pasar la noche aquí... Nat-su-ki...
Natsuki sólo respondió con una sincera sonrisa.
Ese día cambiaría por completo sus vidas. Aquella mañana Natsuki acompañaría a Shizuru hasta su facultad prometiendo visitarla más seguido; la amistad se comenzaba a gestar para convertirse con el tiempo es algo mucho más fuerte...
**fin del flashback**
Estacionó el auto, sacó sus cosas y subió hasta su departamento, para editar y trabajar en las fotos y notas para su artículo de mañana. Al entrar no vio a nadie.
-¿Así que hoy tampoco vendrás Aoi...? –suspiró pasó a la cocina para lavarse las manos y prepararse algo de comer, después, avanzar con su trabajo...
Después de haber comido algo, comenzó a bajar las fotos de su cámara a la computadora; abrió el visor de imágenes para ir seleccionando las mejores. Al principio no había notado nada fuera de lo común, pero a partir de la imagen número 27, algo comenzó a desconcertarla; continuó analizando y lo que parecían manchas en las fotos, pronto iban tomando formas extrañas. Hizo a un lado la computadora y revisó el lente de la cámara para comprobar si estaba manchada o algo parecido, pero no, ésta se encontraba limpia.
Siguió checando las fotos y lo que antes eran manchas ahora podrían ser descritas como formas humanoides que se hallaban al lado de los cuerpos que alcanzó a fotografiar, como si fueran de una especie de humo gris casi traslúcido. Continuó analizando las fotos hasta que llegó a una que captó su atención total: en primer plano, un auto que aún ardía, en segundo plano parte de la calle con el concreto levantado y algunos cadáveres; las formas "de humo" volvían a aparecer y el último plano, tres figuras borrosas donde una de ellas destacaba por una especie de brazo deforme de gran tamaño.
-¿Fantasmas?...
Varias horas transcurrieron para que se pudiera restablecer algo de orden; los cadáveres y los heridos (entre ellos Shizuru y compañía) habían sido llevados a los lugares correspondientes, el fuego apagado en su totalidad y la remoción de escombros comenzaba. Dentro de ese lapso de tiempo, nuestra ojiverde protagonista se encontraba tendida en medio de lo que parecía ser una especie de bodega, con cajas de dimensiones considerables, apiladas unas sobre otras. Aquel lugar tenía un domo en el techo donde se filtraban débiles rayos de luz lunar que apenas dejaban ver a un par de siluetas; una de ellas sentada frente al cuerpo inerte mientras la otra tentaba a la suerte balanceándose sobre su silla sólo con sus brazos.
-Deja de hacer eso...
-No quiero.
-silencio-
-¿Crees que despierte pronto?
-Eso espero... por que cuando lo haga, le daré una paliza... mira que por su culpa hoy no hubo espectáculo y por consiguiente, no hay nada de nada.
-ts...al menos pudiste salir en el día, yo no pude hacer más que estar ayudando a nuestra madre...
-no te perdiste de mucho...-la chica que se encontraba sentada en la silla sacó su teléfono celular de entre sus ropas y se lo lanzó a su compañera de enfrente quien lo atrapó en el aire mientras giraba acrobáticamente quedando de pié equilibrándose en el respaldo de su silla.
-Ah... me pregunto qué será esta vez...-apretando un botón, comenzó a reproducir el video del arresto fallido de las chicas que habían atentado contra Fujino y Suzushiro poco después del medio día. Subió un poco más al volumen, donde los ruidos distorsionados de gritos hacían eco en aquel sitio.
-baja el volumen, ¿o quieres que ella venga y nos termine de joder el día?
-ya ya ya... no tienes por qué ponerte así...
-uhm...
El breve ruido proveniente del teléfono, hizo que Natsuki reaccionara inconscientemente levantando uno de sus brazos, alcanzando a rozar el pié de la figura que estaba sentada frente a ella. La figura que se encontraba balanceándose en la silla contraria se percató de esto y en milésimas de segundo saltó desde su posición pateando a Kuga en el abdomen lanzándola metros lejos de ellas; la peliazul sólo emitió un pequeño gemido al estrellarse contra unas cajas.
-¡¿Juliet, que carajos te pasa?
-¡te tocó!
-pero no era para que la jodieras más...
-Nao...
La puerta de aquel sitio se abrió de golpe, dando paso a una mujer alta de cabello rubio, algo corto quien encendió la luz de aquel sitio, revelando sus ojos azules y facciones estrictas; vestía con una blusa y pantalón blanco ajustados acompañados de unas botas oscuras. En su cinturón llevaba una especie de látigo enrollado, lo cual le daba un aspecto tirano. A su lado entró Midori quien al ver a las dos chicas sorprendidas y nerviosas, echó un vistazo alrededor de la habitación, dando con un malherido cuerpo en medio de cajas polvorientas.
-Que ha sucedido aquí...-La voz de la mujer rubia puso de punta los cabellos en las dos chicas, pero ninguna se atrevía a responder.- Les pregunté algo, señoritas...- su paciencia se estaba agotando cuando Midori intervino por vez primera:
-¿Juliet, Nao no piensan responder? –
-Ella... ella estaba peleando con el monstruo que provocó el desastre allá fuera... –Juliet fue la primera en hablar.
-Derrotó al monstruo pero quedó inconsciente después de la batalla, así que la trajimos aquí para ver si despertaba...
-¿A golpes?
-No, Miss María, nosotras no... –Nao fue interrumpida
-El golpe fue un accidente mío, yo esta balanceándome en la silla, perdí el equilibrio y sin querer la lastimé –Juliet se adelantó a hablar, a pesar de que su excusa no era muy creíble, su actitud trataba de demostrar lo contrario.
- Y que pensaban hacer cuando despertara, recuerden que nadie ajeno a nosotros puede estar aquí... es peligroso para ambas partes. -Midori se acercó al cuerpo casi inerte y al intentar tocarlo, sus dedos comenzaron a congelarse por lo cual se soltó de inmediato lanzando una mirada preocupada a Miss María quien observó atenta todo.
-Midori, ¿estás bien? –Nao se acercó a ella
-Creo que sí... ¿a ustedes les pasó lo mismo? o cómo le hicieron para traerla hasta aquí...
-Juliet la cargó hasta aquí, yo también tuve contacto con ella pero no nos ocurrió nada de esto...
-Midori, Miss María... ¿qué es ella? –Juliet posó su rostro en el hombro de Nao mientras señalaba a Natsuki, adoptando una pose de desenfado.
-No lo sé... pero esto no me gusta para nada...-ella también intentó tocar el cuerpo de Natsuki, pero obtuvo el mismo resultado que su compañera.-Juliet, Nao, preparen un lugar para que repose como debe ser. Esta vez sin golpes accidentales, ¿entendido?
-Si -ambas respondieron al unísono. -Miss María y Midori se retiraron dejándolas a solas.
-Vaya vaya... resultaste ser una verdadera rareza...-Nao se acercó a Natsuki, delineando su rostro con sus finos dedos. Juliet sin decir nada levantó el cuerpo mirando a la pelirroja que la miró algo molesta.
-Tenemos que buscarle un lugar... ¿recuerdas?
-Vamos al dormitorio...
-¿Estás segura?
-¿Acaso crees que Miss María la dejará en paz? Creo que será lo mejor, quizás cuando despierte podamos sacarle algo de información...
-¿Por qué te preocupas tanto?
-¿Por qué te comportas como una idiota?
Nao se adelantó hacia la zona de remolques donde ambas descansaban. Juliet ya no dijo nada, solo la siguió con Natsuki en brazos. Al llegar, la pelirroja ordenó el lugar donde la dejarían descansar hasta recuperarse; Juliet la recostó y después salió del lugar sin decir nada.
-"¿Por qué me siento así?..."
Juliet era la gemela de Nao, idéntica en cuanto al físico. Originalmente su cabello era rojo, pero comenzó a teñirlo de negro; quería diferenciarse y sobre todo que ella la viera de otra forma... Ella... Nao.
-Es raro verte sin Nao...
-...
-Vamos, no deberías sentirte celosa.
Midori apareció en una de las ramas del árbol donde supuestamente pretendía estar a solas, dándole una palmadita en el oscuro cabello.
-Quizás tengas razón.
-Claro que la tengo, no deberían pelear por cosas sin importancia.
-...
-La noche será larga, quizás sea hora de que vayas con ella, debemos descansar... recuérdalo.
-Si... por cierto ¿dónde está Mai? No la he visto desde hace un buen rato.
-Miss María está con ella, están dándole mantenimiento a todo el sitio... reforzando la barrera dimensional.
-Pero si hacen eso, se quedarán sin energía y...
-No te preocupes sé que estarán bien... por eso debemos descansar. Aún tenemos que averiguar sobre esa chica, ella tampoco pertenece a este mundo... Pero bueno, como te digo, mejor ir a descansar. –Diciendo esto saltó del árbol para ir a su respectivo remolque mientras Juliet procesaba las palabras. No tardó mucho en bajar y dirigirse nuevamente al dormitorio ahora a oscuras, ahí encontró a Nao recostada en la cama inferior de la litera que compartían; supuso que se encontraba dormida así que intentaría no hacer ruido. Hasta que sintió cómo sujetaba una de sus manos. No necesitaban palabras para entenderse; se recostó a su lado y la envolvió en un cálido abrazo...
***continuará
