CAPITULO 7
-No, Mítsar, así no es… Mira, tendrás que levantar más la mano y hacer un leve movimiento de varita – Bill se acercó temeroso y cogió la muñeca de la chica para enseñarle el efecto del hechizo que estaban aprendiendo.
-¡Ay, profesor, es que soy muy torpe! – la morena se volvió con cara de pena a lo que el profesor contestó con una sonrisa apurada -. Llevamos aquí una hora y el objeto más grande k he explotado ha sido una vela.
-Bueno… por lo menos es algo…
-Es que, yo creo, que usted tiene… miedo – dijo con una sonrisa pegándose un poco más al profesor.
-¿Miedo…? – Rió - ¿A qué?
-A tocarme… - la chica alzó la cabeza mientras ponía sus manos en el pecho del pelirrojo.
-Mitsar… no… esto… verás…
-Sssh – silenció poniéndole un dedo en los labios -. Esto… no se puede evitar…
-No está bien… yo soy profesor y tú… tú… - la chica se iba alzando poco a poco hacia la cabeza de él con los pies de puntilla mientras su mano recorría su pecho para posarse detrás del cuello…
La puerta se abrió de repente provocando que alumna y profesor saltaran y se separaran tres metros el uno del otro.
-¡Mítsar!
-¿¡Qué?! – gritó ella entre asustada y enfadada.
-McGonagall nos quiere ver a todas en su despacho. Ven ya.
Varemis se quedó en la puerta esperando a que su amiga recogiera las cosas, que una vez hecho, le guiñó un ojo al profesor.
-Nos vemos la semana que viene – dijo Bill dándole la espalda.
Las 2 slytherins salieron mientras Varemis no paraba de echarle miradas a su amiga.
-Te veo nerviosa.
-¡NO!
-¿Por qué gritas?
-¡Por nada! ¡La respuesta! – Ambas subieron por la escalera que escondía la gárgola y allí se encontraron a las ravenclaws y las gryffindors junto a los tres aurores pelirrojos.
-¿Y las demás? – preguntó McGonagall.
-Estaban terminando de cenar, profesora – Respondió Cristal.
-Bien…
La sala estaba llena de un tenso silencio mientras se intercambiaban miradas por parte de los pelirrojos a las alumnas. Después de 10 minutos, la puerta se abrió dejando paso a Irial, Bruselle y Astrid.
-Ya estáis todas, ¿no? Bueno, he de comentaros, que, tras haberme insistido tanto en hacer una fiesta aquí me lo he pensado y mi respuesta es sí – las chicas empezaron a sonreír y a saltar muy contentas hasta que la profesora les silenció -. Pero no sólo ha sido por vosotras, sino que he estado hablando con los aurores y con Dumbledore – todos miraron hacia el cuadro al que respondieron al saludo que el anciano hacía con la mano -. Dumbledore me dijo que, en estos tiempos, los chicos de vuestra edad necesitáis diversión y más en estos momentos tan difíciles que necesitáis escapar de vuestros problemas e integraros más, hablar con los compañeros, olvidar estos tiempos, siempre y cuando toméis medidas prudentes, y pasarlo bien. Por otra parte, estos tres aurores han decidido colaborar de vigilantes en la fiesta, siempre y cuando ellos no sean partícipes en ella – les dirigió una mirada severa a los gemelos mientras las chicas reían.
-No se preocupe profesora, están en buenas manos – dijo Charlie.
-Eso creo… Ahora decidme ¿Cuándo la vais a hacer?
Las chicas se pusieron en círculo y habló Elenia.
-Pero, profesora… tendríamos que cambiar el clima en el terreno que vayamos a utilizar, es que… nos gustaría bañ…
-¡Ah, eso ya nos lo imaginábamos! – intervino Dumbledore desde el cuadro -. Pero estoy segura que vosotras con la ayuda de los aurores podréis hacerlo, sois bastantes poderosos. Eso sí, las consecuencias de la fiesta es vuestra responsabilidad – las chicas y los chicos asintieron.
-Bueno… nos gustaría mañana que es viernes -. Contestó Bruselle
-¡No! Tengo entrenamiento porque el partido es el sábado.
-Entonces se tendría que dejar para la semana que viene – dijo Astrid y todas asintieron.
-¿Por qué?– protestó Mítsar.
-Nos quedaremos hasta tarde para celebrar el partido – contestó Melia
-¿Entonces que sería un viernes o un sábado?
-Sábado, que el viernes me entra sueño porque he madrugado – contestó Freya.
Algunas estaban de acuerdo y otras no. Los demás presentes estaban casados y McGonagall intervino.
-¡Basta! O lo decidís ya o no hay fiesta, sigo pensando, Albus, que esto sigue siendo absurdo, es muy… - pero Dumbledore la silenció.
-No hay de qué preocuparse, Minerva, estoy seguro de que esto funcionará. – La directora asintió.
-Será el próximo sábado profesora – anunció Cristal
-Bien… pues entonces ya podéis iros a vuestras respectivas casas si habéis cenado. Dentro de media hora, sonará el toque de queda para que todos los alumnos se vayan a dormir.
-Sí, profesora – y dicho esto, las alumnas salieron por la puerta siendo observabas por los demás presentes.
Una vez que se fueron, y los hermanos se quedaron mirando a la puerta que acababa de cerrarse la profesora McGonagall carraspeó:
-Quiero a todos los alumnos vigilados esa noche, Weasleys. Un despiste, una desaparición o la más mínima señal de mortifagos alrededor y se suspende la fiesta ¿de acuerdo? – los chicos asintieron -. Podéis iros.
Los tres hermanos se apresuraron hacia la puerta y bajaron corriendo las escaleras en busca de las once amigas. Las encontraron al final del pasillo cuchicheando y las interrumpieron.
-¿Qué hacen las once alumnas favoritas de la directora en este pasillo tan desolado? – preguntó Fred pasando su brazo por los hombros de Melia.
-¿Y vosotros?
-Somos aurores, preciosa – contestó Charlie a Freya e hizo lo mismo que su hermano pero con ella.
-Mis queridas chicas, mi hermano Fred y yo siempre hemos sido los más traviesos en este colegio – dijo George agarrando a Muriel y a Irial – y en esta vida, lo divertido es correr riesgos, nosotros hemos hecho fiestas sin permiso, pero, en vista de que vosotros lo habéis pedido, en realidad, os lo han dado gracias a nosotros.
-Así que yo creo que tendremos una recompensa, ¿no? – dijo pícaramente Fred.
-Ah, ¿sí? ¿Cuál? – preguntó Mítsar mirando a Charlie que se sonrieron mutuamente.
-Pues… estábamos pensando participar en la fiesta, por supuesto, pero… claro, no podemos, aunque vosotras nos podríais hacer el favor… de… cerrar el pico, ¿no? Oímos algún rumor de que nos hemos integrado en ella y no sabéis la que os puede caer.
-Pero… allí va a haber más gente que os pueden ver – comentó Varemis.
-Cierto, pero ellos no saben que nuestro deber es sólo vigilaros y no estar en la fiesta – respondió George.
-No servirá de nada – dijo Elenia.
-¿De veras lo crees? – Fred la miró y le guiñó un ojo.
-Recordadlo chicas… ¡Estaremos allí! – y dicho esto se fueron.
A lo largo del viernes, no sucedió nada importante salvo varios encuentros tímidos entres Astrid y Seamus, enfrentamientos de Draco y Pandora, rivalidad en Defensa contra las Artes Oscuros entre Elenia y Harry, picardía entre los gemelos con Melia y Muriel al cruzarse por los pasillos, evitación de Bill a Mítsar, coqueteo de Charlie con esta y Freya, piropeos entre los alumnos a Bruselle, Astrid, Irial y el recuerdo de Varemis de su novio Nazal.
Por fin llegó el sábado, era el partido de quidditch Gryffindor-Slytherin. El campo estaba abarrotado, los alumnos entusiasmados. Se oía el griterío en las gradas, el rugido del león del gorro de Luna Lovegood, los comentarios de Zacharias Smith. Los equipos estaban apunto de entrar y cada miembro estaba emocionado.
-¿Nerviosa? – preguntó Harry a su nueva cazadora.
-Bastante, jamás me imaginé que viniera tanta gente.
-No te preocupes, mujer, tú concéntrate en el partido.
-Ronald, eres el menos indicado para hablar sobre ese tema – el pelirrojo miró a su hermana bastante nerviosa mientras Pandora se reía nerviosa.
Las puertas se abrieron, los jugadores montaron en sus escobas y salieron al campo, la gente gritó aún más, se escuchaban abucheos y ánimos.
-Y por el lado derecho entran los gryffindor, capitaneado por Harry Potter, raro que haya venido este año con el trauma que habrá sufrido, su guardián Ron Weasley que a ver si esta vez sabe emplear sus manos e trapo para atrapar las quaffles – un abucheo se escuchó en las gradas rojas y Pandora se paró en seco mirando al resto del equipo ante tal falta de respeto pero estos se encogieron de hombros acostumbrados. Tres cazadores: Dean Thomas, Ginny Weasley, ¿otra que entra en el equipo como su hermano por tener taaaaan buena relación con el capitán? Y Pandora Velázquez, a ver cómo juega la jugadora española… tal vez es la única persona que se pueda salvar del equipo – otro abucheo y griterío a favor por parte de los slytherins -. Y los golpeadores: Ritchie Coote y Jimmy Peakes -Después presentó al equipo de slytherin sin ningún comentario a favor ni en contra.
-¿Se puede saber por qué nos insulta?
-Está resentido porque le ganamos hace dos años – contestó Ginny.
-Capitanes, daos la mano – gritó la profesora Hooch con sus ojos de gato característicos. Harry y el otro capitán llamado Luc Gudman apretaron sus manos fuertemente.
Después montaron en sus escobas y subieron un poco de altura. La profesora silbó por el silbato y soltó la quaffle
-¡Empieza el partido! – gritó Smith -. Ginny Weasley ha cogido la quaffle pero ¡oh! Le es arrebatada por Theodore Nott que va esquivando los ataques de las quaffles y el intento de robo de Thomas. Llega al aro, ¡oh, Wealey! ¿habra mejorado? Weasley vacila y Nott… ¡falla!! Weasley tiene la quaffle y se la pasa a nuestra querida española. Pandora atraviesa el campo ella sola, en movimiento de zigzag esquivando a todo. Thomas le pide la quaffle pero ella se concentra, está llegando al aro, despista al guardián y ¡marca! ¡10 puntos para Gryffindor! ¡Vaya jugada! El público está emocionado. Vaya, Potter, es la única buena en el equipo ¿Qué has tenido que hacer para que entre?
-¡Smith! – le regañó la profesora Sprout. Un abucheo se escuchó en el público y vitoreos en las gradas verdes.
-Lo siento profesora. Sigue el partido, los buscadores no ven la snitch y ¡au! Eso dolió. Gudman se enfurece a causa del golpe procedido del bate de Coote. Va en busca de la quaffle, ¡oh sí! Está muy enfadado, tanto que ¡marca! ¡10 puntos para Slytherin!
-Ron, ¡estate atento! – Gritó Harry y Ron gruñó.
Pandora vio la escena preocupada por su amigo. De repente vio el reflejo dorado por las gradas de Ravenclaw y no se resistió.
-Y tú Potter, estate atento a la snitch. –Harry se giró hacia donde señalaba la rubia, le dio tiempo a ver un rastro dorado pero la snitch ya había desaparecido y volvió a ponerse en el centro del campo.
Ginny marcó de nuevo y Ron paró otra quaffle. Draco no paraba de mverse por el campo en busca de la snitch. Pandora pasó a su lado por la quaffle.
-Así no conseguirás nada, huroncito ¿de verdad entraste en el equipo por tu talento?
-Parece que Malfoy y la española no se llevan bien. Están discutiendo ¡oh no!
Draco la miró enfurecido y se abalanzó sobre ella, pero esta le esquivó elevándose con su escoba por encima del campo.
-Malfoy ha ido a parar al césped del campo de quiddicht, eso tiene que doler ¿qué le habrá dicho Pandora para que el se enfurezca de esa manera?
-Smith, retransmite el partido y déjate de chismes.
Pandora marcó otro gol. El guardián de slytherin pasó la quaffle a uno de los cazadores, pero Dean Thomas se la quitó y marcó otro gol
-Gryffindor va ganando y los buscadores siguen sin ver la snitch, malfoy ya se ha recuperado de su traspiés, le quita el bate a uno de sus golpeadores, una quaffle se le abalanza pero este la golpea y se la lanza a… - Un "¡Oh!" sonó por todo el campo. La quaffle golpeó a Pandora en la espalda haciéndola caer violentamente.
Ron bajó en su ayuda alejándose de los postes. Aprovechando, los cazadores de slytherin marcaron 1 gol.
-¡Pandora, despierta! – La chica parecía inconsciente pero en su rostro se podía ver como apretaba los dientes fuertemente a causa del dolor. Sus ojos estaban cerrados y su cuerpo sin movimiento.
-¡Ron, vuelve a tu puesto!
Pero el pelirrojo ignoró los gritos de su capitán y seguía tendido junto a su amiga.
-Weasley pasa del partido. Han marcado otro gol. Se mantiene un empate, 30 a 30 Weasley sigue ignorando a su capitán, ¿es que está enamorado de la española? – una carcajada resonó por el campo.
Zacharias Smith se estaba burlando del equipo de gryffindor atacando individualmente otra vez. Ginny Weasley se paró frente a él y empezó a gritarle. Luego se fue. Harry estaba conmocionado. El partido estaba siendo un desastre. Su guardián abandonando los postes, su novia gritándole al comentarista, una cazadora inconsciente; los golpeadores y Dean eran los únicos pendientes del partido pero con intentos en vano.
Pandora abrió los ojos.
-¡Ey! ¿Cómo estás?
-Bueno…
-Pandora, vamos, retírate y tú Ron vuelve a coger los goles. Acaban de romper el empate.
-¿Quién ha sido el que me ha golpeado?
-Malfoy – le contestó Ron.
La cara de la rubia adquirió un color furioso y montó de nuevo en su escoba.
-¿¡Qué haces?! – gritaron a dúo los chicos pero esta ya estaba en lo alto del campo.
-¡Increíble! Velázquez se ha incorporado de nuevo al campo a causa de las protestas de su capitán. Malfoy enfurecido, Weasley atontado, ¡vaya, pero si ha parado una quaffle lanzada por Mcgoren ahora mismo! Potter sigue sin encontrar la snitch. Thomas tiene la quaffle y se la pasa a Pandora, que… ¡Dios mío! ¡Ha sobrevolado el campo en 2 segundos y ha marcado! Esto parece incríble, Pandora enfurecida y Draco asustado, ¡ella se mueve como el viento y marca de nuevo! Él permanece quieto… ¿Qué les pasa a los jugadores, es que no ven la snitch?
-Pues evidentemente no – Escupió Malfoy para sí.
Pandora volvía a marcar. 60-40. Apenas daba tiempo a que los slytherins tocaran la pelota cuando la española se la estaba quitando.
-¡Deja algo para los demás! – le gritó Ginny.
Como una orden, Pandora le tiró la quaffle y la pelirroja marcó. Gudman tenía la quaffle y se dirigía a la portería Ron la detuvo, se la pasó a su hermana esta a Dean, que marcó. Los slytherins estaban alucinando. Por fin, Harry vio la snitch, aún no quería cogerla pues con sus tres nuevo cazadores sabía que podían marcar bastantes puntos y tener más posibilidades de ganar la copa. Pero su perspectiva cambió al instante cuando vio que el slytherin tambié había visto la snitch y la seguía. Harry se incorporó a su lado golpeándole, este le respondió con otro empujón, después Harry y así sucesivamente.
-Potter y Malfoy olvidan que su objetivo es la snitch y esta se les escapa.
Ambos miraron hacia delante y vieron que la pelota no estaba. Dieron media vuelta y se alzaron por encima del campo. Harry vio la snitch y esta vez no dudó. Draco iba detrás de él, le iba a empotrar contra una grada si seguía tan de cerca, sólo bastaba un empujón. Ginny observaba la escena con la quaffle en su mano, se quedó quieta y se la robaron. Esta salió de su ensimismamiento y fue en busca de Mcgoren pero Pandora fue más rápida y fue ella quien cogió la pelota y después marcó.
-¡100 - 40 para Gryffindor! – Dean había marcado mientras Harry seguía a la snitch.
Ginny parecía preocupada. De repente vio a Peakes y le ordenó:
-¡Peakes, manda a Malfoy a tomar por…! – Peakes no pudo escuchar lo ultimó pero no fue necesario, fue en busca de una bludger y se la lanzó al rubio con la mejor puntería que tenía.
Este acertó y Malfoy cayó en picado. Harry estaba a punto de coger la snitch cuando se dio cuenta de que el slytherin no le perseguía y la abandonó. Pandora había marcado otra vez. El ataque de Malfoy parecía haberle vuelto más competitiva.
Había pasado un buen tramo del partido cuando a Malfoy se lo habían llevado pues todavía permanecía inconsciente y ya iban 150 a 50 cuando Harry decidió ir a por la snitch que no la había perdido de vista. Dean marcó otros dos tantos antes de que harry atrapara la snitch entres sus fuertes manos.
-¡GRYFFINDOR GANA! – Gritó la profesora Hooch
Un vitoreo estalló en todo el campo. Los alumnos corrían y se abrazaban despavoridos y emocionados. Harry sujetaba la snitch mientras sus amigos y compañeros del equipo le sonreían y aplaudían.
-¡Buen partido, Potter! – comentó Smith. Harry se giró hacia la grada donde estaba este y su mirada se cruzó con las de los demás jugadores de slytherin, maliciosa y furiosa.
La celebración tuvo lugar en la sala común de Gryffindor. Todos estallaban de alegría. Había bebidas, comida de las cocinas y golosinas compradas de Honeyduks (NA: no se como se esribe xD). De repente, los gemelos entraron en la sala común seguidos de Charlie Weasley. Todos se quedaron sorprendidos ante la entrada de los aurores.
-¿Qué hacéis aquí? – inquirió Ron cuando estos se presentaron frente a él.
-Divertirnos – contestó George.
-Vuestro deber sería estar vigilando el castillo.
-¿Por qué, Granger? Siempre nos fastidias la fiesta… - intervino Fred que cogió un vaso de hidromiel y se lo bebió de un trago -. Ay, que sed
-Asqueroso – repugnó Hermione y dicho esto, se retiró junto a Ginny.- ¿Cómo estás?
-Bien… - contestó no muy segura -. Harry no me hace caso.
-No te preocupes – rió su amiga -. Es la euforia que tiene por haber ganado -. Ambas se quedaron viendo al chico que hablaba con Seamos, Neville y Dean del partido sonriente -. Seguramente será lo único que le alegre en estos tiempos. – Ginny alzó una de sus finas cejas mirando de reojo a la castaña -. Aparte de ti… - añadió.
-Esa maniobra fue genial, Harry. Estuvo estupendo
-Bueno, no lo habría podido conseguir sin el equipo en conjunto – todos sonrieron dulcemente. Y Harry miró a Ginny por encima del hombro de Dean.
Dejando a todos hablando después de la llegada de Ron y Pandora, se acercó a su novia. Hermione les abandonó, ya no sabía donde ir hasta que Freya, que estaba con Melia en la barra que habían puesto los gryffindors, la vio y le indicó que se acercara.
-¿Agobiada por la gente?
-Demasiado.
-Ya somos tres.
-¿A qué hora suele terminar esto, Hermione? – le preguntó Melia mientras cogía un whisky de fuego.
-Bastante tarde... y más si mañana es domingo
-¡Genial! Me puedo beber tantos whiskys de fuego como quiera. – las otras dos chicas rieron.
-¡Pero que tenemos aquí!- Fred apareció junto a Hermione y George junto a Melia.
-Anda, los gemelitos que incumplen als normas – bromeó Freya.
-Y yo me sumo – dijo Charlie poniéndose frente a ella. – Vamos a bailar – Y sin previo aviso, cogio a la pelirroja del brazo y la sacó a bailar junto a los demás que se movían al son de la música que transmitía la radio.
-¿Y vosotras…? ¿Os apuntáis?
-Gracias Fred, pero no tengo ganas…
-No seas plasta, Granger – y dicho esto la cogió del brazo y empezó a bailar con ella seguida de una Melia que había sacado a un sorprendido George.
-Mira esos…
-Harry te estoy hablando – le dijo Ginny.
-Dime – este la miró de nuevo. Estaban e uno de los sofás con los pies encima y con el brazo de Harry por encima de los hombros de Ginny.
-Estás muy raro últimamente.
-Ya sabes porqué es… -este agachó la cabeza.
-Lo sé… pero cuando no estés ocupado buscando fórmulas para resolver tus enigmas sobre los… - bajó el tono de voz – horrocruxes… Podrías dedicarme un poco de tu cariño.
-Tal vez tengas razón.
-Tal vez no, la tengo.
-Testaruda – rió y le dio un beso a la chica.
Por lo demás, Hermione al final acabó bebiendo dos vasos convencida por los gemelos y se animó bastante más para bailar con Fred Weasley de una manera espectacular. La fiesta acabó sobre las cuatro de la mañana, cuando la gente ya estaba cansada y subía a sus habitaciones a domir, sea por las razones que fueran pero hubo dos personas que estaban demasiado animadas a causa de las copas para subir…
