¡Hola! Una vez más estoy aquí, les traigo un excelente capítulo! Bueno eso creo yo, espero que me dejen sus comentarios para saber qué les pareció ¿si? *les hace ojitos* haha recuerdan los recuerdos de Eren del primer cap? el de Erwin y el del mar? bueno pues aquí sale la continuación de esos recuerdos, por si quieren leerlos una vez más antes del cap :)

Hum... el capítulo anterior no recibí muchos reviews y eso me puso triste :'( pero creo que fue por haber actualizado entre semana, bueno ya no importa, les dejo con el nuevo capítulo.

¡Oh sí! les tengo otra noticia, al final del cap se las cuento ;)

¡Disfruten!

Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen, son obra de su respectivo autor.

Advertencias: Riren, AU-Reencarnación, Lemon.

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Capítulo 7

La Verdad

Mikasa entró a la habitación del moreno rápidamente y se sentó junto a él en su cama.

- Eren, ¿te encuentras bien? ¿qué sucedió? - preguntó mientras colocaba sus manos sobre los hombros del ojiverde.

- No es nada Mikasa, fue sólo una pesadilla - dijo recuperando el aliento.

- ¿Estas seguro?

- Muy seguro, fue sólo una pesadilla.

- Tal vez debas quedarte a descansar.

- Mikasa, es sólo un mal sueño, no estoy muriendo, de verdad estoy bien, por favor sal, me prepararé para la escuela - dijo, quitó las colchas de su cuerpo y se levantó.

La pelinegra sin decir nada más, salió de la habitación y cerró la puerta detrás de ella, para que el moreno pudiera cambiarse sin problemas. Pero como el cuerpo de Eren estaba muy sudado, decidió tomar un baño, se dirigió al aseo y tomó una ducha caliente, se cepilló los dientes y salió en dirección a su cuarto donde se vistió con su uniforme y peinó su cabello.

Aún se sentía asustado por ese último sueño, era la primera vez que soñaba con su hermana y su madre en esa otra "realidad". No podía seguir así, tenía que descubrir qué eran estas cosas.

Ese día le insistiria a su profesor, no importa cuanto lo tenga que hostigar, le sacaría toda la información que pueda tener, sólo esperaba que el mayor ya no estuviera tan enojado por lo ocurrido el lunes pasado.

Salió de su cuarto y bajó a desayunar.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ

- Oye Eren, ¿cómo te fue en tu salida ayer? - preguntó Christa a mitad de la hora del almuerzo.

- Muy bien, el señor Erwin y yo nos divertimos mucho ayer.

- Que bueno.

- ¿Y a ustedes cómo les fue? - preguntó el ojiverde.

- Muy bien, fuimos a comer ramen, - comenzó a narrar Connie - Sasha se zampó tres platos fácilmente mientras que los demás sólo nos comimos uno, después fuimos al karaoke, Ymir no soltaba el micrófono, cantó varias veces con Christa aunque si cantamos todos.

- ¿Incluso tú Mikasa? - preguntó Eren.

- Hum... si, sólo una.

- Sí, cantó una a dueto con Jean - confirmó Connie.

Eren al escucharlo se sorprendió, volteó a ver al chico antes mencionado y éste le dirigió una sonrisa con un ligero sonrojo en sus mejillas y después volteó la vista a la pelinegra, ella continuaba con su mirada indescifrable y sólo se encogió de hombros y cubriendo su rostro con la bufanda que roja que Eren le había regalado cuando eran unos niños. Tal vez a Mikasa si le guste un poco el de ojos oliva.

La campana sonó y regresaron a sus salones, después del almuerzo tenían dos horas con Rivaille, subió las escaleras para llegar al segundo piso dónde se encontraba su aula y al final se topó con su profesor de historia que bajaba del tercer piso, probablemente venía de su oficina.

- Buenos días profesor - dijo el moreno.

- Buenos días - respondió el mayor.

- Hum profesor... - le llamó y el azabache se giró quedando a un par de pasos de él - yo... quería - continuó pero fue interrumpido por una voz que venía desde el final de las escaleras detrás del moreno.

- ¡Eren! - le llamó una voz familiar.

El castaño se giró para ver a quien lo llamaba y su rostro mostró una gran sonrisa al reconocer al dueño de esa voz.

- ¡Erwin! - dijo el moreno al reconocer al rubio que iba acompañado del director de la escuela.

El interior de Rivaille comenzó a hervir nuevamente, ¿cómo era posible que Eren le mostrara esas expresiones al rubio pero no a él? Estúpido Erwin obteniendo todas esas muestras de afecto por parte del moreno mientras él no puede hacer nada. El castaño apenas iba a dar un paso para bajar las escaleras pero el azabache, en un intento de detener al ojiverde, lo tomó del brazo. Pudo sentir una corriente eléctrica atravesar su cuerpo y un estremecimiento proveniente del cuerpo del menor le dijo que el también lo había sentido. Después de un segundo los ojos de Eren estuvieron perdidos por unos momentos, de repente soltó un grito estremecedor, sacudió su brazo para quitarse la mano del mayor y dio un paso hacia atrás, trastabillando en el último escalón y cayendo de espaldas.

- ¡Eren! - gritaron el rubio y el azabache al mismo tiempo.

Rivaille trató de tomar a Eren del brazo y atraerlo hacia él, pero no lo pudo alcanzar, sólo pudo quedar con la mano extendida viendo como Eren caía de espaldas, mientras que Erwin subió algunos escalones y preparó sus brazos para atrapar al moreno que en esos momentos estaba en el aire. Unas milésimas de segundos después el menor cayó en los brazos del rubio provocando que éste perdiera el equilibrio y cayera de espaldas protegiendo a Eren con su cuerpo. Rivaille bajó las escaleras rápidamente y se situó a un lado de ellos, intentó revisar al moreno pero el rubio le dio un manotazo, enfadando aún mas al azabache que giró su rostro y lo fulminó con la mirada, pero el de mayor estatura lo ignoró y giró su rostro hasta dónde estaba el director del instituto y le habló en japonés, aunque claro con un poco de acento.

- ¿Dónde está la enfermería?
- Sígueme - fue lo único que pudo decir el director, con una cara llena de miedo, antes de salir a la carrera en dirección a la enfermería.

Erwin levantó a Eren en sus fuertes brazos y corrió detrás de aquel hombre. Rivaille se molestó un poco pero era más importante Eren, así que lo dejó pasar mientras los seguía de cerca. Giraron por los pasillos hasta detenerse frente a una puerta de madera con una placa dorada en el centro en dónde decía "Enfermería".

Abrieron la puerta y encontraron a la señorita Hanji sentada detrás de su escritorio, que al verlos entrar se levantó rápidamente y fue hasta ellos.

- ¿Qué sucedió? - preguntó al ver al moreno en brazos del más alto y procedía a revisarlo.

- Se desmayó y cayó por las escaleras, por fortuna lo atrapé antes de que se golpeara, eso creo - dijo el rubio.

- Bien, colóquenlo sobre la cama - dijo apuntando a una de las camillas de la habitación.

Cuando estuvo recostado, reviso sus pupilas abriéndole los párpados y usando una linterna especal, utilizó su estetoscopio para revisar sus órganos en el torso y abdomen, también buscó por heridas superficiales o hematomas, por último revisó su pulso y al final suspiró.

- No parece haber nada mal, no tiene heridas visibles no golpes, probablemente se desmayó, pudo haber sido cansancio o mala alimentación, vamos a dejarle dormir hasta que se despierte y le haré algunas preguntas para saber más.

Los presentes en la sala suspiraron aliviados, el pelinegro estaba muy enfadado por no haber sido capaz de ayudar, aunque todo fue porque el rubio no se lo había permitido. ¿Cómo se atrevía a darle un manotazo de esa manera?

Fijó su mirada en el rubio y se dio cuenta que él también lo estaba viendo. Esos ojos azules le miraban como si lo estuviera analizando.

- Si todo está bien, me retiraré - anunció el director rompiendo el contacto visual que tenían los otros dos hombres presentes.

- Por supuesto, muchas gracias director - dijo el rubio.

- No tienes que darlas, es el deber de un profesor.

- Aún así, muchas gracias - dijo e hizo una reverencia, el director se la devolvió un poco mas corta y salió por la puerta.

- Iré a revisar unos documentos en otra sala, además del expediente clínico de Eren - anunció la doctora Hanji.

- Por supuesto, adelante - dijo Erwin y la doctora salió de la habitación -. Muchas gracias por venir hasta aquí para verificar el estado de Eren - le dijo al pelinegro - pero creo que ya puede retirarse y dar sus clases.

- Claro pero esperaré - dijo sin dejar de fulminarlo con la mirada.

- No es necesario.

- Es el deber de un profesor - contestó fríamente.

- Cuando el alumno está solo, en esta ocasión está con su familia.

El pelinegro apretó su mandíbula.

- Me temo que debo insistir.

- Y yo le insisto que no es necesario.

Rivaille ya se había cansado de eso y sólo por esa ocasión accedería a lo que decía el rubio. Se giró y se encaminó a la puerta pero antes de llegar a ella escuchó la voz del ojiazul.

- Debo decir que no has cambiado nada, Levi.

El cuerpo del azabache se tensó y se giró rápidamente con una mirada llena de sorpresa.

- ¿Por qué no le dijiste toda la verdad a Eren? ¿No sería más fácil de ese modo?

Rivaille no podía responder, se había quedado mudo al saber que su ex-comandante también recordaba su vida pasada.

- ¿Cómo es posible? - al fin hablaba y recobraba la compostura.

- No lo sé, recuerdo mi vida como Comandante de la legión desde que tengo memoria, pero eso no es lo importante, ¿por qué no se lo contaste a Eren?

- El mocoso tiene que recordarlo solo - dijo cruzándose de brazos.

- Já, eso no es muy favorable en tu situación, ¿sabes?

- ¿Por qué dices eso?

- Bueno, no sé si te hayas dado cuenta en el pasado, pero a mi también me gustaba Eren - dijo y Rivaille mostró su peor cara de enfado - aún me gusta, y en este tiempo, yo tengo un mejor lugar en su vida, yo no estaría desperdiciando el tiempo si fuera tú.

Rivaille salvó la distancia entre ellos y lo tomó por las solapas de la camisa sin importarle tener casi treinta centímetros de diferencia en sus alturas.

- Escúchame bien imbécil, si te atreves a tocar a Eren te golpearé hasta la muerte - dijo con su rostro totalmente sombrío.

- Sabes que no me das miedo, Levi, pero bueno, yo no haré nada... a menos que Eren quiera.

Ya era suficiente, Rivaille levantó su brazo dispuesto a propinarle un fuerte puñetazo en el rostro al mayor de estatura, pero en ese momento, se abrió la puerta de la entrada, dejando pasar a la doctora del instituto.

- ¡Levi! - gritó Hanji asustada - ¿Qué rayos crees que haces?

- Cállate cuatro ojos - dijo y volvió a agarrar vuelo para atestarle el puñetazo, pero el rubio se zafó del agarre y se alejó un par de pasos. La doctora llegó hasta dónde se encontraba su amigo y se interpuso entre los dos.

- Será mejor que salgas de aquí - dijo empujando al azabache - vamos, yo cuidaré de Eren.

Logró empujarlo hasta la puerta y Rivaille se rindió.

- No le quites la vista de encima a ese idiota ¿escuchaste?

- ¿Eh? - titubeó - si, si, ya vete.

Rivaille salió de la habitación y Hanji cerró la puerta y suspiró.

- Lamento lo sucedido - se disculpó.

- No hay problema, ¿Hanji? - preguntó el rubio, pero para verificar si la mujer recordaba o no.

- Si, ese es mi nombre.

No recordaba.

- Mi nombre es Erwin Smith, mucho gusto.

- ¿Eh? ¿Erwin Smith? - preguntó sorprendida.

- ¿Si? ¿hay algo malo?

- No es sólo, que me pareció familiar ese nombre - dijo volteando su rostro.

- ¿Lo escuchaste de Levi? - preguntó.

- Emm... si.

El mayor tuvo la sospecha de que el pelinegro le había contado sobre sus vidas pasadas y se arriesgó.

- ¿Te contó sobre sus recuerdos? - la castaña lo miró sorprendida.

- Si, entonces ¿Tú recuerdas?

- Si.

- Wow, ¿entonces tú y yo también estuvimos juntos en nuestras vidas pasadas?

- Si - dijo con una sonrisa nostálgica, la doctora pudo haber sido una loca de los titanes en su vida pasada, pero aún así había sido una gran amiga, y parte de su familia.

- Aww a mi me encantaría recordar - dijo con un puchero.

- La verdad no sé por qué yo si puedo, pero al menos puedo ayudar a ese par de idiotas a estar juntos de nuevo.

La castaña le miró sorprendida y luego asintió.

- ¿Les vas a ayudar?

- Sí - dijo y vio que su rostro cambiaba - ¿Te gustaría ayudarme?

Hanji levantó los brazos emocionada y dio un pequeño brinco gritando un gran "Sí".

- ¿En qué te ayudo? - preguntó.

Ambos se sentaron alrededor del escritorio para exponer sus ideas, y así fueron maquinando todo su plan.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ

En el instante en que sintió la mano del mayor su conciencia fue trasladada a otro lugar, otro tiempo. Al principio no entendía todo lo que veía, eran imágenes, escenas en las que veía una vida diferente a la que tenía en ese momento.

Pudo ver los vagos recuerdos de una infancia feliz, jugaba con sus padres en un amplio campo mientras buscaban algo de leña, leía hermosos libros que su amigo Armin llevaba para leerlos juntos, pudo ver cómo salvaba a su hermana Mikasa de las manos de unos tipos que asesinaron al resto de la familia de la pelinegra, algunas otras escenas de cenas en familia, juegos de niños. Nuevamente vio aquella criatura sobre el enorme muro que rodeaba la ciudad en la que vivía y como otra de esas cosas se comía a su madre aún viva, su pecho se estrujó de dolor.

Lo estaba entendiendo, ahora todo le parecía claro, esos no eran sueños, eran los recuerdos de su vida pasada, una vida de hacía muchos siglos, llena de pérdidas y sufrimientos, aunque... podía recordarlo, esos hermosos años que pasó con el amor de su vida.

Recordó la primera vez que lo vio, al inicio de esa expedición, ahí sobre su caballo, camino a la salida de esas murallas, en su rostro tenía una mirada fría y calculadora, sintió un alivio enorme al verlo regresar y desde ese momento un sentimiento de admiración creció en él. Recordó sobre su naturaleza titan y cómo por culpa de ésta terminó siendo vigilado por él a quien admiraba, viviendo el día a día juntos y dándose cuenta como aquel sentimiento de admiración iba cambiando por uno mucho más fuerte.

También recordó sobre sus compañeros, sus amigos, el escuadrón de Rivaille; y como murieron protegiéndolo, por no haber hecho la decisión correcta y volvió a sentir un dolor en su corazón

Después de esa tragedia, sus sentimientos hacia su sargento fueron aceptados por este empezando así su relación, en la que duraron alrededor de siete años.

Un recuerdo más, uno donde hablaba con su comandante, Erwin, diciéndole que sus superiores habían ordenado su muerte.

- Te dejare ser libre Eren, puedes ir con Rivaille a cualquier parte del mundo.

- Comandante usted no puede hacer eso - dijo el moreno - sabe que mi muerte es esencial para la confianza de la gente.

- Pero tampoco puedo quitarte la vida, escucha Eren, fingiremos tu muerte fuera de las murallas...

- No - lo interrumpió - no escaparé procederemos con la ejecución, pero por favor, no le diga al Sargento.

- Pero...

- Yo se lo diré, pero en el momento adecuado.

El rubio suspiró, miró esos orbes verdosos y mostró algo de dolor en su expresión.

- Como gustes.

- Muchas gracias por todo, Comandante - dijo mientras hacía el saludo militar.

Una ráfaga de imágenes nuevamente llenaron sus ojos, podía ver los resultados de ésa última expedición, el viaje que sólo su escuadrón hizo en busca del mar, y ocho días después dieron con ése hermoso lugar.

- Levántate, ya hay que reunirnos con los demás.

- Hum... Heichou...

- ¿Qué sucede? - preguntó el mayor dándose la vuelta.

- Hum... es sólo que el resto de los chicos nos ha dado absoluta privacidad - dijo con un claro sonrojo.

- ¿En serio? Bueno eso me ahorrará el que tenga que correrlos, entonces... ¿qué deberíamos hacer? - dijo acercándose al moreno, le rodeo la cintura con sus brazos y lo atrajo hacia sí para luego llevar su boca al cuello del menor.

- P-primero hay que levantar una tienda - dijo evitando un jadeo.

- ¿Una tienda? ¿no quieres hacerlo aquí, sobre la arena? - preguntó aún sobre el cuello del menor.

- N-no, - soltó un jadeo - por favor, la tienda - dijo con ojos suplicantes.

- Está bien - accedió y le dio una mordida en el cuello al menor que le provocó un estremecimiento y dejara salir un jadeo.

Rivaille sonrió satisfecho por la reacción del ojiverde, se separó de él y caminó hacia donde estaban sus pertenencias seguido por Eren. Levantaron la tienda con algo de apuro, pero haciéndolo bien de lo contrario estarían a mitad de la acción y la tienda se les vendría abajo arruinándoles el momento.

Cuando el último nudo que mantenía en pie la tienda estuvo hecho, Rivaille se abalanzó sobre el ojiverde, colocándole una mano en su nuca y atraerlo a un beso, usó su otra mano para rodearle la cintura y atraerlo a él apretando sus entrepiernas. Eren dejó salir un jadeo cuando sintió la dureza del pelinegro, rodeó con sus brazos el cuello del mayor y se dejó hacer, lentamente caminaron adentrándose a la tienda sin romper el beso y se recostaron sobre las mantas que habían sido extendidas por el ojiverde.

Rivaille desabrochó lentamente los cinturones del menor, a pesar de que estaba desesperado por hacer suyo ese delgado cuerpo una vez más, se tomaba su tiempo en su labor viendo los ojos suplicantes de Eren para que se diera prisa pues estaba ansioso por sentirle y el mayor lo sabía por eso se demoraba más a propósito, pues le encantaba ver la mirada acuosa y desesperada de su mocoso.

Cuando todas las correas, tanto suyas y del menor fueron retiradas, se colocó entre las piernas de Eren y estando a horcajadas sobre él se inclinó para besarlo, primero fue lento, buscaban saborearse, sentirse el uno a otro, y de un segundo a otro el beso se volvió salvaje, demandante, sus lenguas se enroscaban, se acariciaban, se empujaban la una a la otra anunciando querer explorar la boca del otro y entonces Eren no lo soportó más.

Llevó una mano a la entrepierna del mayor y acarició suavemente por encima del pantalón su duro miembro, haciendo que el ojigris dejara salir un jadeo que murió en los labios del menor, pero el de él también gritaba por atención, entonces levantó sus caderas para frotar su miembro con el de Rivaille, ambos gimieron.

- Hoy estas comportándote muy diferente, ¿qué pasó con ese pudor que nunca te dejaba? - preguntó el mayor con una mirada lasciva.

En realidad no le molestaba que fuera así, de hecho le gustaba, pero esa era la primera vez que el chico le mostraba esa faceta suya en más de seis años de relación.

- E-es sólo que ha pasado mucho desde la última vez, - dijo al momento que se sonrojaba - te necesito... ahora...

Rivaille no le hizo esperar más, desabrochó los pantalones del menor y se los quitó de un tirón junto con su ropa interior, lo hombría del menor por fin había sido liberada de esa molesta ropa. Rivaille sentado sobre sus talones observaba como el miembro del chico totalmente erecto gritaba por atención.

Eren se llevó un dedo a su boca y lo mordió inconscientemente debido a la vergüenza que sentía y miró a su pareja diciéndole lo que quería con esa mirada vidriosa, provocando que el miembro del mayor se endureciera más.

Rivaille captó el mensaje de inmediato, sonrió lascivamente, y se inclinó, pero en lugar de atender la entrepierna del menor él levantó la camisa de Eren, quitándosela y luego se quitó la suya quedando sólo en pantalones, empezó a jugar con los pezones del chico, posó su lengua sobre uno de esos botones rosados y lo acarició haciendo círculos para luego morder un poco y chuparlo fuertemente provocando que se endureciera, procedió a hacer lo mismo con el otro pero la voz entrecortada del menor lo detuvo.

- Rivaille... p-por...favor...

Sólo chupo un poco aquel botón rosado luego su boca tomó dirección hacia abajo. Formando un caminito de besos sobre el abdomen y el vientre de Eren, se acercó a aquel miembro que exigía atención, estaba muy húmedo y el líquido preseminal ya le escurría desde la punta.

Cuando sus manos lo tocaron Eren dejó salir un sonoro gemido, después de empezar con una ligera masturbación al menor, llevó su boca hasta la punta de éste y pasó su lengua por el glande, su boca se lleno del sabor de la escencia de Eren y engulló lentamente ese erecto miembro hasta su base.

El menor arqueó su espalda levemente y gimió. Rivaille usó su lengua para acariciar al menor, aceleraba más el ritmo de esa felación y se ayudaba con sus manos para provocarle mayor placer al ojiverde, después de unos minutos podía sentir el orgasmo venir así que se lo anunció al mayor.

- Déjate llevar.

Y con el permiso del azabache se vino en las manos del otro. Rivaille, con la semilla de Eren en su mano, acercó sus dedos a la entrada del menor, ya habían pasado diez días desde la última vez que lo hicieron por lo que tendría que preparar cuidadosamente al chico.

Introdujo un dedo en el ano de Eren y éste al sentirlo gimió sutilmente, se acostumbró rápidamente y Rivaille metió un segundo dedo, los giró un poco y los abría en su interior provocándole algunos espasmos, el mayor se inclinó sobre Eren y utilizó su antebrazo cono apoyo para poder besarlo mientras su otra mano seguía con su labor.

Rivaille metió un tercer dedo y Eren soltó un jadeo con una mueca de dolor, el mayor le beso la frente y le susurro amables palabras para que se relajara. Después de un rato Eren ya se había acostumbrado y el mayor tanteó con sus dedos aquel punto ya bien ubicado en el interior del menor, al dar con el, el ojiverde gimió y se retorció debajo del azabache.

- R-rápido, usa el tuyo para embestirme - suplicó el menor.

- Como gustes - dijo con una mirada y una sonrisa llenas de excitación.

Se quitó sus pantalones, liberando al fin su prominente erección, levantó las piernas del menor y las colocó sobre sus hombros, puso su miembro en la entrada de Eren, la rozó suavemente y empujó. Sólo su punta cruzó aquel anillo en el ano del menor, haciendo que se arqueara y jadeara, luego empujó de nuevo hasta que metió la mitad de su pene. Estaba muy apretado.

- Relájate - ordenó el azabache y como respuesta recibió un sonoro gemido.

Después de unos momentos embistió duramente al menor metiendo su miembro por completo. Eren apretó con sus manos las mantas que se encontraban debajo de él.

- Respira - dijo el mayor para tranquilizarlo.

Eren le obedeció y después de unos minutos logró relajarse.

- Ya puedes moverte - anunció el ojiverde, recibió un asentimiento y un ligero beso en su frente como respuesta.

Rivaille empezó con un suave va y ve con sus caderas, embestía suavemente al menor que gemía sutilmente debajo de él. Eren llevó sus manos a los hombros del mayor y apretó la piel de su espalda.

Poco después las estocadas del mayor aumentaron de velocidad y fuerza, penetraban profundamente su interior y sentía como casi llegaba al clímax. Elevó su rostro en busca de los labios del mayor, éste lo vio y unió su boca a la del menor entrelazando una vez más sus lenguas, en una danza ya muy bien conocida.

Rivaille tocó aquel punto de éxtasis en las entrañas del menor con su miembro, Eren al sentirlo gimió y se vino estrepitosamente sobre su abdomen. El azabache al sentir el interior de Eren estrechándose, usó toda su resistencia para no dejarse llevar el también, se separó del menor y lo iba a poner en otra posición debajo de él pero Eren lo detuvo.

- Esta vez lo haré yo - dijo el ojiverde.

Recostó a Rivaille en las mantas y se colocó encima de él, se inclino y lo besó acariciándole sus negros cabellos. Se separó y lentamente se posicionó encima del duro miembro del azabache, respiró profundamente y se dejó caer en la gran erección de Rivaille, que arqueó ligeramente su espalda al sentir la estrechez del menor, después de unos segundos Eren empezó con el movimiento continuo de arriba hacia abajo levantando sus caderas y volviendo a dejarlas caer. Eren mostraba un rostro completamente sonrojado, con una mirada llena de excitación, su boca entreabierta que dejaba salir algunos jadeos y gemidos y Rivaille al verlo reaccionó.

- ¡Ah! Te pusiste más duro - dijo el moreno al sentir como la dureza del mayor crecía en su interior.

Rivaille no lo soportó más, tomó a Eren del brazo y lo empujó boca abajo contra las mantas, metió con fuerza su duro miembro en la entrada del menor.

- ¡Ah!... Ugh... ah - jadeaba el moreno.

Rivaille aceleró el ritmo de sus estocadas, se inclinó hacia la espalda de Eren y paso su lengua por la columna del mismo. Al sentir la húmeda lengua del mayor en su espalda, se arqueó y gimió sonoramente para luego dejarse llevar por un segundo orgasmo, apretando sus entrañas sin intención. Pero el mayor lo pudo sentir y dando un par de estocadas más se vino en demasía dentro del menor.

Jadeando pesadamente, se recostaron sobre las mantas y esperaron hasta recuperar el ritmo normal en sus respiraciones.

Eren se giró y quedó frente al mayor que le miraba con esos ojos grises, que aunque siempre tenían una mirada fría, cuando lo veían a él cambiaban a una más cálida y cariñosa. Eren sonrió y le dio un tierno beso en los labios a Rivaille, que le respondió dándole otro en los suyos.

Entrelazaron sus piernas y se abrazaron. Eren se recostó sobre el pecho del mayor y cerró sus ojos para disfrutar del sonido de la respiración y los latidos del azabache.

De pronto sintió ganas de llorar por lo que estaba a punto de hacer, pero se controló, no podía haber ni una sola pizca de duda o miedo en sus ojos, o de lo contrario Rivaille se daría cuenta.

Se separó del cuerpo del mayor y se apoyó en un codo para ver a Rivaille desde arriba.

- He traído algo para celebrar - anunció el ojiverde con una sonrisa que iluminó su rostro.

- ¿Qué es? - preguntó curioso.

- Espera - se levantó y se dirigió a sus maletas, sacó una botella de vino de su mochila junto con una caja de madera de la cual sacó dos copas. - Toma - le extendió una copa y dejó a un lado la suya, abrió la botella y vertió aquel líquido en la copa del mayor y luego en la propia -. Por nuestra libertad - brindó.

- Por nosotros, que al fin viviremos en paz - dijo el azabache, el corazón del menor se estrujó y sus ojos se llenaron rápidamente de lágrimas, que el azabache no alcanzó a ver antes de llevarse la copa a la boca y beber todo el vino de un sólo trago.

Para cuando terminó pudo ver el rostro descompuesto del menor, parecía estar sufriendo y gruesas lágrimas empezaron a cruzar sus mejillas. La copa de Eren seguía llena.

- ¿Qué sucede? - preguntó preocupado. Eren se quedó unos instantes sollozando y después habló.

- Lo siento - soltaron sus labios.

- ¿Por qué te disculpas?

- Perdóname Rivaille.

- Dime por qué tendría que perdonarte - comenzaba a desesperarse.

- Yo... regresaré a las murallas, para cumplir mi última misión.

- ¿Qué? ¿De qué estás hablando? - empezaba a fastidiarse pues no entendía nada.

- Voy a ir... a mi ejecución.

El cuerpo de Rivaille se estremeció.

- Oe, mocoso, no estés jugando, ¿por qué tendrían que ejecutarte? - dijo y su cuerpo volvió a estremecerse.

- Porque soy un titan, tengo que hacerlo, de ese modo todos podrán ser libres sin miedo - dijo con mas lágrimas saliendo de sus ojos.

- Me importan una mierda el resto de esa gente, no lo permitiré.

- Ya está decidido.

- ¿Por qu... - se interrumpió, un mareo provocó que no pudiera decir nada más -. ¿Pero qué mierdas...?

- Lo siento, tuve que hacerlo, de lo contrario nunca me dejarías.

- ¿Qué fue lo que me diste?

- U-una droga, para que durmieras - anunció apenado.

- ¡¿Qué?! - exclamó molesto provocando otro mareo.

- Perdón - dijo bajando la vista.

- Eren - empezó a hablar sabiendo que no le quedaba mucho de conciencia - por favor, no lo hagas, quédate conmigo - atrajo el cuerpo del menor y lo abrazó con las fuerzas que aún le quedaban.

Eren se dejó abrazar, y en el pecho de Rivaille empezó a llorar fuertemente, después de unos minutos se separó y le habló al mayor.

- Lo siento, por favor perdóname por abandonarte... - dijo agachando la cabeza.

- Eren, no...

- Lo siento - dijo y levantó su vista para mirar directamente a los ojos grises de Rivaille que en ese momento mostraban una mirada llena de desesperación y sufrimiento -. Rivaille... te amo, te amo demasiado y si... si volvemos a encontrarnos, si dios, el mundo o el universo me lo permite y te vuelvo a encontrar... si me dan una segunda oportunidad... - sus lágrimas no dejaban de recorrer sus mejillas- definitivamente, te aseguro, que nunca más volveré a soltar tu mano, estaré contigo tanto como duren nuestras vidas y te amaré con todo mi corazón hasta el último de sus latidos, te lo juro.

Rivaille pudo ver la mirada llena de tristeza del menor, pero también un brillo de esperanza en ella. Eren definitivamente esperaba volver a encontrarse con él.

Eren lo abrazó al mismo tiempo que su vista se hacía más borrosa.

- Eren, por favor... - volvió a intentarlo.

- Te amo Rivaille - dijo, y el mayor pudo detectar la despedida en esas palabras, pero el no podía responderle, no quería despedirse.

Su vista se fue haciendo más y más borrosa, sus fuerza le abandonaron hasta que tuvo que recostarse sobre las mantas nuevamente. Su cuerpo ya no le respondía, aún podía escuchar los sollozos de Eren y sintió como los delicados labios del moreno se posaron sobre los suyos en un beso de despedida.

Eren se vistió rápidamente, salió de la tienda y buscó a sus compañeros que se encontraban cerca de ahí, al dar con ellos les anunció que regresaría a las murallas, ellos ya sabían a qué regresaba y sólo le enviaron una miradas llenas de tristeza para luego subirse a sus caballos.

Eren le pidió a la señorita Hanji esperar por Rivaille para que lo acompañara de vuelta y después de recibir un fuerte abrazo y unas palabras de despedida por parte de la científica subió a su caballo y dando una última mirada al gran océano, emprendió el viaje de vuelta a las murallas junto con sus camaradas.

Seis días después, al llegar a la ciudad al atardecer, rápidamente se dirigió al cuartel y se presentó ante su comandante, éste le dijo que prepararía todo para la mañana siguiente recibiendo una negativa por parte del moreno pues él creía que el azabache le estaría pisando los talones en su regreso, era mejor hacerlo todo de una vez, el rubio suspiró pero accedió.

Los preparativos ya se habían completado, en la ejecución sólo estuvieron los soldados de grandes cargos, no estaba Mikasa ni siquiera sus compañeros, no quería dejarles ese mal recuerdo.

Lo que harían sería cortarle la cabeza y luego quemar su cuerpo para no dejar ni un sólo ápice de duda.

Anunciaron los motivos de la ejecución y después de darle la orden el soldado a cargo colocó al moreno en la guillotina.

Eren dejó salir el aire que guardaban sus pulmones, pensaba en Rivaille, sus ojos le escocían y su corazón se estrujaba, sólo escuchó el sonido del aire se cortado por el filo de la enorme navaja y después... nada.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸¤¸¸.•´¯`•¸¸.•..

Eren despertó y lo primero que vio fue la blancura de aquella habitación que brillaba aún más por la luz del sol que entraba por unas grandes ventanas.

Estaba recostado sobre una cama rodeada por cortinas blancas, probablemente era la enfermería de la escuela. Ni siquiera se preguntó como había llegado ahí, lo único en su mente era aquello que había visto en su tiempo de inconsciencia.

Sus recuerdos de su vida anterior, una vida que compartió con Rivaille, el que ahora era su profesor.

No podía creerlo, había reencarnado y había encontrado al amor de su vida nuevamente. Se sintió tan feliz que lágrimas salieron de sus ya muy húmedos ojos por las lágrimas que habían salido mientras dormía. Por fin él y Rivaille estarían juntos y esta vez, definitivamente nada ni nadie el separaría.

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Waaa! Ya recordó :D haha sí me pongo feliz yo también, ahora empezará lo bueno ;)

¿Y bien? ¿Qué les pareció? Porfis déjenme sus reviews, al menos en éste para saber si les gustó :(

Muy bien ese fue el lemon más detallado que he escrito, espero la haya hecho bien :S fueron mas de 5500 palabras! :D

También subiré el nuevo cap de Melodías, lágrimas y caricias, espero y se den una vuelta por ese (se pone bueno c;)

Y lo otro, publicaré otro fic :D (ya se lo que dirán: mejor ponte a escribir en los que tienes y deja de estar haciendo idioteces) hahah lo publicaré en un rato más por si les interesa, también es Riren (obvio *0*) y está basado en uno de mis libros favoritos :D espero que también le den una oportunidad.

Bueno me despido, espero sus lindos y sensuales reviews porfis porfis porfis ;)

Nos leemos luego! :3

::: (_(l
*: (=' :') :* .¸¸.• Hana
•.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» Usagi