N/A: ¡600 visitas el fic! Oh sí. Eh…no me maten por esto, ¿sí? Tenía que. Es parte de la historia. Este sexto capítulo no les va a gustar, yo lo sé. Pero bueno, quizás sí….quizás no. Tal vez…..ah, bueno, no soy yo quien decide si les gusta o no, son ustedes, queridos lectores, he he he…

Karoru Gengar se va a ocultar en un rincón.

Advertencias: ¡Más lime! Okey, ya va más para lemon, llegará un momento en que esto sea M. No, no hay lemon completamente. O quizás sí, soy de las personas que no leen las partes sexuales de los fics. Aquí tenemos a una Lynda muy imaginativa, a una Chica muy feliz, a un Bonnie enamorado de su bajo, a Foxy siendo…Foxy y a un Freddy errr…err….

Y ya saben, a veces se me pasan los errores, lo siento. Perdonen.

¡Al capítulo!

La canción es de The Living Tombstone llamada Five Nights at Freddy's Song que amo. La traducción es mía.

Capítulo 6: Sueños húmedos.

…..

-¡Y-Ya! ¡Detente!

El joven sonrió por enésima vez y en vez de dejar de abrazarla como se lo había ordenado, la apretó con más fuerza sobre su desnudo cuerpo. Lynda frunció el ceño, aquel castaño de ojos atractivamente azules le miraba con lujuria, besándole el cuello como si no hubiera un mañana. La chica soltó un gemido ahogado, sonrojándose al máximo cuando unas manos traviesas se dirigieron a sus glúteos, apretándolos con fuerza. El chico mayor de curiosas orejas de oso la besó con ternura, a pesar de su trato rudo anterior, como si tratara de enmendarlo, usando su lengua larga –parecida a la de una serpiente- para profundizar el contacto. No tenía la menor idea de cómo había llegado con ese 'Freddy' humano allí, en esa situación, pero sabía en el fondo que le gustaba.

Él entró en ella sin preocuparse por ser dulce o amable. En respuesta, Lynda reaccionó lloriqueando, sonrojándose aún más –si eso era posible- mientras unas lágrimas cristalinas descendían de su rostro con velocidad. Dolía. Dolía mucho.

Para al joven de piel pálida ver aquellos labios rosados entreabiertos fue una delicia. La castaña gimió con voz ronca –algo no común ya que su tono de voz era exageradamente agudo-, y, tratando de lucir fuerte a pesar de estar jodidamente aterrada besó al chico con fiereza en el cuello, lamiendo y mordiendo, oyendo los suspiros apagados del chico que pedían cogerla hasta al cansancio.

No… No podía…

Salió de su interior para entrar de nuevo, de golpe y se ganó un dulce y quejumbroso gemido. La adolescente bajita trató de ganarle al dolor, pero vaya que no era sencillo.

-Freddy…-no sabía la verdadera razón, pero la adolescente solo pudo decir ese nombre en una especie de trance. El mayor, al oír su nombre así, en aquellos labios hinchados –por tantos besos y mordidas en ellos- y suplicantes supo que su autocontrol estaba por irse al caño, pero eso era algo que a los dos no les disgustaba para nada. Más bien, al contrario.

Y como si aquel suspiro le llamara al mismísimo cielo, siguió con su marcha al paraíso. Dentro, fuera. Dentro, fuera. Grito, gemido, gruñido. Grito, gemido, gruñido. Estocada, suspiro, estocada.

Mierda.

-Ngh…Fre…Freddy… ¡Joder…! Más rápido…

Bueno, ella lo pidió.

6:00 P.M. y Lynda estaba durmiendo. Bueno, había despertado por aquel sueño, sudorosa y una incomodidad en su parte baja. Sacudió su cabeza, incrédula por aquello y notó a Foxy mirarla fijamente, y eso la hizo sentirse más incómoda aún, ¿se habría dormido? Pirate Cove… espera un segundo, lo último que recordaba era que se había ido a los baños para disipar sus nervios.

-¿Pasó algo?-fue lo único que preguntó.

-"¡Usted tiene toda la culpa, marinera! Debe dejar de dormirse cada maldito segundo. Chica me obligó a ver un capítulo de los Backyardigans mientras dormía y…aghsghsghsfghs…"-Foxy entró en corto circuito. Pues, él siempre había sobrevivido sin mantenimiento desde el accidente del 87, sin embargo, eso no quitaba el hecho de que era un modelo viejo y sin actualizar y so hacía que a veces hubiera percances. Lynda alzó una ceja, curiosa ante la escena el zorro que se retorcía sin control alguno.

Echó una mirada hacia los lados. No había nadie.

-Errr…qué platica tan interesante… Ha ha… ¿ha?

Salió corriendo hacia Show Stage, sintiendo la presión y la culpa por dejar al pirata abandonado pero, ¿qué carajos importaba? Ella a veces era egoísta. Y no le importaba demasiado dejar a un animal que parecía descompuesto.

Cuando llegó al cuarto donde los otros tres se encontraban, no pudo evitar que una sonrisa amplia y hermosa surcara por todo su rostro.

Bonnie lucía ocupado, tocando música con aquél bajo rojizo que tenía desde varios años. Las notas que rasgaba eran armoniosas, calmadas a pesar de ser viejas, a pesar de formar parte del mismo monótono acto. Esa tonada seguía conquistando familias.

Chica traía una linda sonrisa en el rostro. Con aquella mirada brillante y su pico anaranjado y amable se ocupaba de tararear y hacerles una buena compañía al oso y al conejo. Con tenedor en mano, llamaba la atención de las niñas, figurantes a ser tan kawaii como Chica.

Freddy. Él estaba cantando con su micrófono, dando altos y bajos con su voz robótica, que se oía muy natural. La música era la pasión de aquel animal mecánico. En especial la música clásica. A Lynda le gustaba más la música que era hecha por la gente que no conseguía fama como las estúpidas empresas, gente que subía su propia música para el deleite de los demás y no por engreísmo. A, pero eso sí, ella sólo odiaba un tipo de música: el reggaetón. ¿La razón? Letra sin sentido que denigraba el sexo femnino.

Suspiró, ladeó ligeramente y noto que el oso marrón la miraba fijamente y le sonreía con tranquilidad. Ella le sonrió de vuelta, entrecerrando los ojos en una mueca de ternura. Freddy volvió a lo suyo agradeciendo que tenía autocontrol y que no podía sonrojarse –porque si no hubiera hecho cosas no aptas para niños con la guardia en ese mismo instante-. Cantando, aquel icónico personaje interpretaba una canción. Lynda, para divertirse, decidió hacer algo parecido.

Componer la suya.

¿Ella componía? Pues sí, y últimamente estaba interesada en componer una acerca de Freddy y sus amigos. Tenía la tonada y todo, excepto la letra. Aquella área recreativa la ayudaba bastante.

-Esperamos cada noche

Para finalmente deambular e invitar

A los nuevos visitantes para jugar con nosotros.

Por varios años hemos estado solos…

Suspiró con pesadez. Bueno, eso no estaba del todo mal.

-Somos forzados a quedarnos y tocar

Las mismas canciones que conocemos desde ese día

Un impostor se llevó nuestras vidas lejos…

y ahora estamos aquí para decaernos.

Inconscientemente recordó a Golden. Tembló innecesariamente, de pies a cabeza, sintiendo una horda de miedo cosquillear cada fibra de su piel. Pero seguiría cantando, le gustaba la letra.

-¡Por favor déjanos entras! ¡No nos cierres de golpe! No somos lo que estás pensando.

Somos unas pobres y pequeñas almas que perdieron el control y están forzadas a tomar este rol.

Recordó la primera noche, el miedo que había tenido cuando creía que esos animatrónicos eran unos asesinos a serie. Sonrió al saber que estaba equivocada.

Si, muy equivocada.

-Hemos estado solos, atrapados en nuestra pequeña zona desde 1987.

Únetenos, sé nuestro amigo. O solo atáscate y defiéndete. Después de todo solo tienes…

Y dejó que aquellas notas improvisadas la desconectaran del mundo.

-Five nights at Freddy's, es aquí donde quieres estar.

Pero simplemente no lo tengo, ¿por qué te quieres quedar?

-Linda canción.

-¿Eh?

-Está bonita.-un joven rubio de ojos esmeralda le sonrió a Lynda. La adolescente se ruborizó de vergüenza.- Tu voz es muy linda. Por cierto, me llamo James.

-Ly…Lynda.

Observó de reojo el escenario. Freddy miraba a ambos, luciendo nada contento. Parece celoso pensó mientras se sonrojaba por aquel pensamiento. El joven enfrente de ella le sonrió aún más y ella supo que ocultaba algo.

-¿Sabe una cosa? Yo fui guardia aquí.-le dijo él tratando de ganarse el reconocimiento de la chica.- pero debo admitir que apenas me dieron el dinero, me fui de aquí.

-¿Ah sí? ¿Por qué?

-Joder, moría de miedo. Tu canción me hace pensar en que esas carcachas no son tan malas y estúpidas.-Lynda abrió los ojos como platos, totalmente ofendida por ese comentario.- Y más el oso café. Su color de pelaje parece caca y…

¡Paf!

El sonido de una bofetada resonó en todo el lugar, llamando la atención de todos. Todos –incluidos los animales animatrónicos-, observaron la escena, deteniendo todo lo que hacían.

Se podía apreciar a James con una mejilla roja e hinchada y a Lynda furiosa, echando humo hasta por las orejas de tanta ira por aquél comentario.

-¿¡Qué carajo te pasa?!

-¿¡Qué carajo te pasa a ti?! ¡No tienes derecho a hablar así de MIS AMIGOS! Y si te escucho decir un mínimo comentario degradante sobre ellos y sobretodo, sobre Freddy, te llevaré a un mundo de dolor.

James sonrió con sadismo.

-¿Es esa tu forma de amar, niña?-Lynda alzó una ceja con molestia.- Sinceramente, creo que esos animales merecen estar en el basurero, y más el oso. Además, no me gusta las canciones que cantan y…

Un puñetazo con todas las fuerzas de la adolescente le impidió continuar. James cayó inconsciente al suelo, mientras su nariz derramaba sangre de una manera lenta y torturante. Todos enfocaron su vista en Lynda, que tenía el ceño fruncido.

-Te lo advertí…-murmuró bajito.

Horas después

-Freddy….detente…

El oso marrón la estrechó contra su cuerpo con más fuerza, lamiéndole el chupetón enorme que la niña exhibía en su cuello pequeño y –ahora- rojizo. Lynda suspiró de placer, sintiendo las manos del animal irse a la cintura. Debía decir que parados, de pie, en esa posición les era casi imposible besarse. Lynda tenía que ponerse en la punta de sus pies y Freddy debía inclinarse demasiado.

Eran las 2:00 a.m. y la adolescente sentía sus piernas temblar como gelatina.

"Gracias por defendernos de ese sujeto."

-¡Detente Freddy! Nos… nos van a ver por aquí, idiota.-la chica sonaba nerviosa, ya que estaban en Show Stage y no en The Office encerrados, eran presa fácil para los otros tres curiosos y sobretodo Foxy. Pero claro, al oso le valía madre.

Freddy estaba mostrándole su amor en agradecimiento por la defensa a su reputación por parte de Lynda. La chica le había contado todo, excepto acerca de la canción.

-"Hey, ¿sabían que mostrar esto a niños está mal?"

Ambos voltearon a ver a Golden. Estaba sonriente, aunque lucía dos abolladuras, una leve en la mejilla y otra en la nariz. Lynda chilló asustada, aferrándose al oso café como si su vida dependiera de ello Freddy se veía sonriente ante las heridas de su versión vieja.

-"Bonitas heridas, Golden."-musitó el oso apenas, trabándose con sus palabras, sin perder aún su mirada triunfante.

-¿Qué te pasó?-fue la humana quién preguntó, un poco preocupada.

-"Fuiste tú, hace unas horas. Sí que olvidas todo muy rápido, Lynda."

Y ahí fue cuando la confusión se apoderó de ella.

Hell yes, suspense.

Bueno, espero que les haya gustado. Tardé mucho pero creo que valió la pena.

Po favor, sigan leyendo esta historia y hagamos posibles las mil visitas.

ATTE:

Karoru Gengar.