Tenten no dejaba de mirar preocupada hacia Hinata quien acomodaba las cosas en su pequeño bolso. Volvió a dirigir su mirada chocolate hacia el hombre de cabellos plateados. Hace un día habían salido de la Isla Tortuga, y de repente se encontraba con esa situación.
Su amiga Hinata enterada de la situación de Naruto, Kakashi queriendo dejarla cuanto antes para irse a Suna, el estado de su capitán empeorando a cada hora.
Hinata prácticamente había aceptado, y ahora se preparaba para seguir su viaje, sola, desde Tarakuyi. Aquella isla no era del todo favorable, menos para una mujer como Hinata que nunca había salido de una villa ¿Kakashi se había vuelto loco de tanto estar en el mar?
Entendía la situación de Naruto, era su amigo de hace tanto tiempo y le dolía su situación, como a todos sus allegados. Pero ni él estaría de acuerdo en dejarla en ese lugar a pesar de su estado. Tampoco era un hombre que le gustara romper a su palabra.
—Naruto no estaría de acuerdo, lo sabes.
Hinata dejo de mirar su bolso, para voltear a ver a Tenten quien no dejaba de mirar a Kakashi con clara mueca de estar en desacuerdo. Este suspiro apoyado en un borde en la proa. Naruto aun seguía inconsciente en su camarote, y ahora Izumo dirigía el timón mientras él seguía al mando.
—Naruto ya no tiene palabra que pese en estos momentos Tenten, su situación empeora. Sabes lo que pasaría si sigue de esa manera.
La castaña apretó sus orbes por un momento. Si, sabía lo que pasaría.
Hinata no le gustaba aquello, no quería que discutieran. Ella quería seguir en el barco, que la dejaran más cerca del paradero del padrino de Naruto, pero, viendo la situación que en esos momentos era peor que la de ella, no podía permitirse ser egoísta. Aceptaría donde la dejaran.
Coloco una mano en el hombro de la castaña, ella giro la mirada para verla.
—No te preocupes Tenten, solo díganme que hacer desde ahí.
—Pero Hinata...
Ella negó seria.
—Si el capitán Naruto no es atendido cuanto antes podría ser lamentable. Yo sigo siendo soy solo una desconocida quien le contrato. Kakashi hace bien que poner a su capitán sobre mí, mas cuando la situación lo amerita — comenta haciendo que la castaña frunciera su ceño y giro completamente quedando frente de ella.
Coloco ambas manos en sus hombros—. Para mi te has convertido en una gran amiga en este corto tiempo— le sonrió sincera. Hinata asintió gusto al escucharla decir aquello, ella también la empezado a considerar una amiga. Habían compartido poco, pero sus conversaciones habían sido amenas durante esos días—. Y sé que Naruto no estaría deacuerdo, pero...
Tenten quito sus manos de los hombros de Hinata mirándola ahora con lamentación. Ya no podía hacer nada, cuando Kakashi tomaba una decisión, la cumplía sin importar que.
Entonces recordó algo, y saco algo del bolsillo de su short.
Hinata miro curiosa lo que le extendía.
—Un regalo, por cómo me ayudaste con mi problema, y no solo por eso, también por ser mi amiga — agarra una mano de ella, y se lo coloca. Hinata miro encantada la pulsera de perla con un cascabel como dije—. Note que te llamo mucho la atención cuando la viste.
—Gracias, Tenten-san. No debió, pero lo atesorare — apretó la pulsera a su pecho.
Kakashi no dejo de mirar a ambas mujeres, hasta que se quito del borde de la proa y camino hacia la escalera. Antes de bajar, miro a ambas mujeres.
—Llegaremos a la Isla Tarakuyi en pocos minutos — informa.
...
Apoyo sus manos en el borde, mirando la costa donde Kakashi la dejaría. Era de mañana y se había preparado, incluso volvió a su vestido con quien salió de la villa. Aun así, Tenten le había regalado aquel conjunto guardado ahora en su bolso.
—Señorita Hinata.
Giro la mirada encontrándose con Chouji, quien le extendió una bolsa platica amarrada con un lazo rojo. Le estaba regalando galletas.
— ¿Chouji-san?
El regordete se acerco más a ella, y tomando su mano coloco la gaza en su muñeca. Hinata miro la bolsa curiosa, no se espero ese gesto del hombre. Le esbozo una sonrisa por su amable gesto, agrediéndole en una reverencia.
—Cuídese, y espero su situación mejore — le deseo, para luego retirarse a la cocina. Hinata le agradeció antes de perderle de vista.
—Hinata, de nuevo disculpa — pronuncio Tenten cuando llego a su lado. Ella negó e hizo un ademan de que ya no le tomara tanta importancia.
—Señorita Hinata — ambas alzaron la mirada, Kakashi se acercaba—. Es momento de irnos, Tenten ayúdale a montarse en el bote— dirigió sus orbes serio hacia la castaña.
Tenten suspiro, aun estando enojada por la decisión de Kakashi, pero aun así acato la orden del hombre. Hinata la siguió, y cuando estuvo en el bote senada Kakashi se monto y pidio a la castaña bajarlos.
Cuando el bote toco el agua, Tenten alzaba su mano despidiéndose, ella le sonrió.
No sabía si se volverían a ver.
Finalmente el bote se alejo del barco.
...
Abrió sus ojos azules y se sentó en la cama poco a poco, por intuición llevo una mano a su frente, recordó sentir algo cálido en ese lugar. Dirigió desorientado su mirada a su camarote, había estado por muchas horas en cama.
La imagen de Hinata secándole el sudor vino a su mente, desde su tacto y presencia se empezó a sentir más tranquilo, durmiendo sin interrupciones y sin volver a sentir el dolor que le otorgaba aquella parte oscura en su cuerpo.
Paso la lengua por sus labios al sentirlos resecos.
La puerta de su camarote se abrió, Kakashi paso sorprendiéndose de verlo despierto, pero no solo eso, sin mueca o reflejo de sentir dolor. Extraño, por que cuando se descontrolaba tanto que ni lo sellos funcionaban. Y ahora que caía en cuenta, desde que la señorita Hinata lo descubrió, había dormido durante varias horas seguidas sin volver a quejarse del dolor, y eso nunca pasaba, solo la anciana Chiyo podía renovarlo.
Paso una mano por su barbilla antes de caer en cuenta de ello.
—¿Estás bien?
Naruto trago saliva antes de contestar.
—Me siento bien —intento levantarse de la cama, pero Kakashi lo detuvo con una mano en su hombro —. ¿Kakashi? — le mira confundido.
—Mejor sigue acostado, no se sabe si vuelva a tratar de apoderarse de ti — opino, y Naruto le hizo caso. Se acerco a la mesa y sirvió un vaso con agua —. Ten, por tantas horas durmiendo debes estar sediento — le extendió el vaso, siendo aceptado por el rubio trangando todo sin hacer pausa.
Limpio su boca con el dorso de la mano al escapársele unas gotas de agua por la comisura.
Miro nuevamente a Kakashi recostándose del copete de la cama.
— ¿Cómo van las cosas?, ¿ya no estamos acercando a Shiramiya? — le pregunta, fue cuando kakashi desvió la mirada por un momento. Naruto frunció el ceño, lo conocía—. ¿Qué pasa?, ¿ha sucedido algo durante mi ausencia? — seguia sin decir algo y lo estaba irritando más —. ¡Habla!
Kakashi se apoyo de la mesa.
—Hice lo que tenía que hacer — pronuncio, Naruto frunció mas el ceño no gustándole aquello. Entonces paso, recordó las palabras de Kakashi aquella vez cuando estaba medio dormido.
Naruto se levanta de la cama agarrándolo del cuello de su camiseta.
— ¿Entonces si la dejaste en Tarakuyi? — le cuestiona molesto—. ¿Desde cuándo? — haber que seguía sin responder, le grito —. ¡Responde, soy tu cápitan!
—Hace un día — pronuncio manteniéndose sereno aun así Naruto le apretara el cuello de la camisa. Realmente no pensó que se molestaría tanto, aun así haya hecho que no cumpliera con su trato.
Naruto lo soltó para apartarse unos cuantos pasos, ¿un día?, eso ya era bastante tiempo. Pensó en la chica que había ayudado esa noche, sus ojos sorprendidos por un momento para luego verlo con compresión y creyó que hasta calidez.
— Era lo que tenía que hacer, Naruto. Necesitas fortalecer el sello de tu interior cuanto antes, llegar hasta Shiramiya ya no era una opción — se aparto de la mesa.
— Pero por qué has hecho algo así, Tarakuyi no es lugar para Hinata — ignoro su último comentario —. Y sobre todo, has roto el trato que hice con ella, no he cumplido con llevarla.
—Un trato que hubiera costado que esa oscuridad se apoderada de ti — hablo fuerte —. Prometí a tu padre siempre cuidarte, y eso haré, no importa que suceda — avanzo hacia la puerta, se detuvo y giro a mirarlo nuevamente —. La chica estará bien, es alguien con agallas. Le di de mi dinero, pagara algún caballo que la lleve hasta Firor, para luego finalmente tomar un barco que le dejara a Shiramiya.
Naruto le miraba incrédulo.
—Llegar hasta Firor es muy difícil, puede perderse. Y muchos odian guiar hacia ese lugar por los bandidos que se esconden — la preocupación era evidente en Naruto.
— Le dije que rodeara el bosque, que no lo atravesara, pasando por la montaña. Confia en ella, quiere averiguar que le paso a su padre, nadie la detendrá — y siguió su camino hasta salir del camarote.
Naruto se sentó de nuevo en su cama, pasando una mano por su rostro pensando en Hinata. Si fue hace un día que Kakashi le dejo en Tarakuyi, la chica ya debía estar camino a Firor. No sabía si había podido convencer a alguien de guiarla, esperaba que sí.
—Pienso que me estoy angustiando demasiado — susurro levantándose —. No sé si por ella, o por no cumplir con mi palabra.
Llevo una mano a su frente, recordando de nuevo aquel cálido tacto que sintió en su sueño.
¿Qué fue?
Mientras dormía sintió que aquel tacto cálido hizo que la oscuridad en su interior se disipara por completo, y ahora despierto veía que había funcionado más que solo para que pudiera dejar de sentir dolor y lograr dormir.
Hinata había estado en ese entonces.
¿Había sido Hinata?
Miro hacia el frente pensando en todo aquello, y cuando Sai entro con una charola con comida a su camarote, tomo una decisión. Se levanto de la cama y camino hacia él, quien alzo una ceja a mirarle totalmente repuesto.
—Sai, ¿en qué lugar estamos?
El morocho dejo la charola en la mesa mirándole sereno.
—Estamos parados cercas de la costa de Tachibana, media hora en bote para llegar, ¿se le antojo comprar algo?
Naruto llevo una mano a su barbilla; desde Tachibana hacia la costa de Firor eran tres días. Si todo había salido como era, había solo un día de diferencia para poder encontrarse. Si apuraba, podía encontrarse con horas de diferencia.
— Necesito que me dejes en Tachibana, cuando todos bajen a descansar.
Sai sonrió al entender.
—Vas ayudar aun así a la señorita Hyuga, Kakashi no estará de acuerdo.
Naruto fue a tomar su gabardina para colocársela, enseguida guardo varias armas en los bolsillos de esta, ataco su banda en su frente y coloco sus botas.
—Kakashi cuando puede cambia mis planes, pero sabes que nunca le hago caso. No estaré tranquilo, y me siento perfectamente para salir. No sé qué ocurrió, pero realmente me siento de maravilla.
Apretó un puño al aire.
Sai asintió.
Naruto lo observo salir y se dio la vuelta, busco algo en la mesita que había al lado de su cama. Saco lo que parecía un papel viejo, coloco frente a él. Había una bonita pintura de una mujer de cabello rojo y orbes violetas, y a su lado un hombre rubio de orbes azules muy idéntico a él.
Su mirada se suavizo a verlos, había tiempo que no veía su pintura.
—Siempre cumplir con nuestras palabras, nunca fallar a nuestras promesas, ¿cierto?
Era lo que sus padres le habían enseñado antes de morir.
...
