Saludos a todo el mundo que es usuario directo e indirecto de FF, aquí viene un nuevo apartado para esta historia. Ya saben mi excusa para el retraso: La U y mi tesis…
Gracias por seguir agregándola a sus Alertas Y favoritos, así como el hecho de que a mí me adhieran como Escritora Favorita. ¿Y saben algo más? Quería compensarlos con más Ficciones de Bleach -de hecho ya tengo escrito los inicios de dos historias más-, pero debido a razones poderosas (el tiempo, pues no me alcanza a veces ni para dormir), tendrán que esperar un poquito.
Nany Kuchiki gracias por tu buena vibra, tú solo espera ver cómo se irá poniendo la trama la cual está basada parcialmente en sucesos de la vida real; metitus como te dije anteriormente, Orihime solo es amiga del IchiRuki y de hecho, a las verdaderas "Rukia" e "Inoue" las tomaron por hermanas ya que ambas compartían el mismo apellido; Umee-chanpara mí las continuaciones de las ficciones más que necesidad son un vicio, y con tu duda, aún no te sabría decir cuántos capítulos tendrá pues no he hecho el storyboard de la historia, pero si puedo decirte que pinta para largo.
Post-Data: Kubo Tite nos hace sufrir con el reencuentro, pero… Nada mejor que los fanfics para solventar eso...
-.-.-.-.-.-
Actitudes
Rebobinando…
-¿Te sientes bien?
-¿Por?
-Acabas de llamarla linda. Y eso es MUY insólito, viniendo de ti.
-Es que es la verdad. Y no sé porque pero me da la impresión de que ella no es como aparenta ser.
-¿Te gusta ella, Kurosaki? -Le soltó sin más su amigo Peliazul.
-Quizá…
-Yo diría que sí…
-…
-¿Kurosaki?
-¿Dijiste algo, Ishida?
-Nada…
Y ambas parejas entraron al salón.
Ya dentro, los cuatro buscaron la forma de no quedar ni tan adelante ni tan atrás del escritorio del maestro. Inoue se sentó en un pupitre y detrás de ella Rukia. Ichigo quiso situarse detrás de ella pero alguien le ganó el puesto pero ¡oh, sorpresa! los pupitres junto a ella estaban vacíos así que, con destreza tiró su mochila al asiento para indicar que estaba "ocupado". Ishida mientras, se sentó detrás de él no sin antes decirle al Pelinaranja que dejara de actuar como un chiquillo de primaria.
Ichigo ignoró sus palabras, porque se le presentó un dulce que le duraría mucho tiempo…
-Buenos días. -Dijo una voz femenina, perteneciente a una mujer de cabello corto que entraba al salón. -Mi nombre es Kotetsu Isane y seré la encargada de la asignatura "Atención Comunitaria en Salud".
-Buenos días. -Expresó la clase.
-En esta materia, conoceremos tres temáticas importantes: Sociedad, Naturaleza y Salud -al tiempo que escribía en el pizarrón esas palabras- y para ello, precisaremos trabajar en conjunto, es decir, en grupos.
-Oh… -Se escuchó entre los alumnos.
-Sé muy bien que es vertiginoso conformar equipos de trabajo puesto que apenas se van habituando al ritmo de la universidad y no conocen muy bien a sus compañeros, sin embargo, la materia implica trabajar unidos. Así que -y viendo una lista, la hoja de alumnos inscritos, los cuales eran 32- integren equipos de 4…
-¡Hola! -Era Ichigo acercando su pupitre al de Rukia.
-¿Tu vienes conm…?
-Vayamos juntas, Kuchiki-San. -Era Inoue, poniéndose de pie frente a ella.
-Creo que iré con ustedes… -Era Ishida que optó por irse con Ichigo y sus amigas.
-Pero -Rukia estaba temerosa de irse con el Pelinaranja junto al otro chico-, ¿están seguros?, ¿Ich…?
-¡Ya hay un equipo! -Gritó él a la maestra, ignorándola.
-¿De verdad? En ese caso, tomen esta hoja, llénenla con sus nombres completos y su número de carnet -dijo la encargada acercándose- luego llenan esta otra con los mismos datos y me la entregan… -Y se la dio a Ichigo y él ni lento ni perezoso la comenzó a llenar.
-Rukia, Inoue, tu también Ishida, anoten sus códigos de carnet. Ya escribí sus nombres.
-Wow, eso se llama eficiencia…
-Deja las ironías a un lado, "Uryuu". -Y el Peliazul tomó la hoja, después se la dio a Inoue y ésta última se la pasó a Rukia.
-¿Estás bien, Kuchiki-San? -Era la Castaña que veía a Rukia con el pulso tembloroso cuando colocó sus datos en la hoja.
-Supongo que sí. Por cierto…
Y Rukia le devolvió la hoja a Ichigo para que éste se la diera a la maestra. Al instante él se levantó y fue a donde Kotetsu-Sempai para dársela. Al verlo lejos, la Kuchiki comenzó a escribir en su cuaderno, luego se lo pasó a la voluptuosa. En la hoja estaba escrito esto: ¿Estás segura de que nos vayamos juntos, es decir, con ellos? Contesta escribiéndome aquí y hazte la disimulada…
A los segundos la Pelinegra recibió el cuaderno, y vió escrita la respuesta: Si, por mí no hay problema. Además me parece que ellos son responsables y recuerda que a los demás no los conocemos, no como a ellos.
Y era verdad, porque después de Ishida y Kurosaki, no conocían a nadie más en el salón, ni siquiera de apellido. Punto para los chicos.
Pasados unos quince minutos, los grupos ya estaban conformados. Y mediante un sorteo se asignó el orden, quedando ellos como el equipo 6, de los 8 que salieron.
-Bueno, hoy que ya estamos listos, les informo que para esta clase cambiaremos de salón. Para esta materia tocaremos en la tercera planta del Edificio A-1, Salón 11. Así que síganme…
Y todos se pusieron de pie.
-Supongo que al final de cuentas, este será otro buen día. -Era Ichigo.
-¿Por qué lo dices, Kurosaki? -Preguntó Ishida.
-Porque esa pinta tiene… -Y dirigió la mirada a las chicas que iban delante de él. Orihime llevaba del brazo a Rukia.
-Inoue, ¿podría pedirte un favor? -la interrumpió de otra charla de chicas-. Ya sé que no nos conocemos muy bien pero quisiera que me ayudaras…
-¿Qué ocurre?
-¿Podrías no dejarme sola cuando estemos con…? -Y dudo en pronunciar el nombre que tenía en los labios, porque sentía que era observada.
-¿Quién, Kuchiki-San?
-¿Podrías no dejarme sola cuando estemos entre la multitud? -Se arrepintió de lo que diría.
-No hay problema, para eso somos amigas.
-Gracias…
Y los cuatro comenzaron a subir los escalones para llegar al salón. Y desde ahí comprobaron que la vista era increíble, puesto que se podían ver muchos lugares de la universidad y la ciudad misma.
-¡Mira eso, Inoue! ¿No lo crees hermoso?
-Realmente la vista es magnífica… Aunque me dan un poco de temor las alturas.
-¿En serio? Pues a mí sí me gustan los lugares altos.
-Quizá se deba a que eres e-na-na.
-¿Quién conversaba contigo?
-¿Por qué entonces me contestas si no estamos platicando?
-Eres un… Tipo entrometido.
-Lo que sea, pero tienes razón, la vista desde aquí es genial.
-Pero sabes algo más… Es mejor cuando hay viento que golpea suavemente tu rostro… Verdaderamente es una sensación vivificante. Es como si Dios te abrazara… -Rukia cerró los ojos deteniendo sus pasos y separándose de Inoue al tiempo que se apoyaba en la baranda.
-Eso también es verdad. -Y por primera vez, Ichigo se sonrojó.
-Kurosaki, Kuchiki-San, debemos entrar al aula pronto. -Ishida los devolvió a la realidad.
-Claro, claro...
Y debido a esas charlas, tardaron en entrar, por lo que les tocó ocupar una de las mesas del final, aunque por fortuna una ventana se situaba a la par de ellos.
Y ya dentro del nuevo salón advirtieron que este difería en comparación a donde estuvieron, primeramente porque era más amplio. Había 10 mesas blancas, cinco colocadas a la derecha y las otras a la izquierda, cada una con 4 bancos de color negro. Dos ventiladores en el techo y cuatro macetas (una en cada esquina) complementaban el espacio.
Después de todo, aquella mañana realmente se veía aceptable.
Universidad de Tokio, 11:30 a.m.
-Y eso es todo por hoy… No olviden que mañana su clase es Sociología General. Será impartida en esta aula, así que estén antes de la hora para que no les tome tiempo subir los escalones. -La profesora se retiraba.
-¿Nos vamos, Kuchiki-San?
-¿A dónde? La verdad antes de partir, necesito ir a comer. Esas dos galletas del receso no me llenaron.
-¡Es cierto! Vayamos a buscar almuerzo. -Inoue en esta historia no cocina excéntricamente mal, pero por el momento comerá comida comprada en la U.
-Me leíste el pensamiento Rukia, yo también estoy hambriento. ¿Vienes Ishida?
-Seguro. Creo que todos tenemos hambre.
Y la animada cuadrilla salió. No obstante Inoue dejó atrás a Rukia para hablar con Ishida y así conocerlo mejor, dándole espacio a solas al IchiRuki…
-Hey Rukia, ¿puedo preguntarte algo?
-¿Qué quieres, Zanahoria-Kun? -Y la chica se llevaba las manos a los bolsillos de su pantalón.
-Bueno, quería saber si al salir de la universidad… Te gustaría irte conmigo.
-¿Cómo?
-¿Tú entraste por el portón principal en la mañana, no?
-¿Y eso qué tiene que ver?
-Pues me supongo que saldrás por ese mismo lado.
-¿Y?
-Yo también ingreso y me marcho por ahí… Por eso te preguntaba, para que así nos fuéramos juntos.
-¿Qué pasa si digo que no?
-¿No qué?
-No quiero irme contigo.
-No pasa nada.
-…
-¡Hey! ¿Entonces no…?
-Yo solo dije "qué pasa si digo que no", no he dado mi respuesta como tal.
-¿Entonces?
-Acepto irme contigo -lo dijo porque no quiso mostrarse más ruda ante él- solo que… -Y se dió cuenta de un detalle. -¿Qué ruta de autobús tomas para ir a tu casa? Porque yo únicamente tomo uno, el número 11 y…
-¿Número 11? Yo también tomo ese mismo.
-¿En serio?
-Sí.
-Bueno, creo que sin necesidad de preguntarme, siempre nos iríamos juntos.
-Eso parece…
Y siguiendo a sus otros amigos, fueron a la cafetería de la universidad.
Comedor Universitario, 12:00 m.
-¿Qué van a comer, chicos? La verdad, entre tanta variedad, aún no me decido. -Era Ishida.
-Yo creo que comeré crepas de pollo con arroz, ensalada y jugo, ¿y tú Rukia?
-Lo mismo que tú, Ichigo. Las crepas me gustan mucho. ¿Y tú Inoue?
-Pollo frito, arroz y ensalada de papas.
-Vamos a comprar.
Y los cuatro compraron su almuerzo -Ishida finalmente se decidió por un trozo de lasaña-. Les tomó un poco de tiempo adquirir el menú elegido, ya que era la hora en que se llenaba el establecimiento (obviamente porque era el espacio del almuerzo), así que después de 20 minutos, los comensales fueron despachados y; cancelando el importe de la comida, salieron en busca de una mesa…
-Ahí hay espacio. Vayamos a sentarnos.
-Será mejor que nos apuremos si no queremos que alguien nos la quite.
-Si es por eso… -Y el Pelinaranja volvió a tirar su mochila para apartar la mesa.
-Deja de hacer eso, Kurosaki. O todo mundo pensará que eres un animal.
-¿Quieres sentarte o no?
-Ya basta, muchachos. ¿No querrán que el almuerzo les caiga pesado? -La Castaña los "regaño".
-Eh… -Ambos se apenaron.
-Déjalo así, Inoue. Si eso los hace felices… -Rukia y sus ironías.
Y los cuatro se sentaron en la mesa que estaba en las orillas del comedor universitario. Orihime junto a Rukia e Ichigo con Ishida.
-¡Buen provecho! -Era Inoue.
-¡A comer! -Era Ichigo.
-Buen provecho. -Era Ishida.
-¡A halar! -Era Rukia.
-¿Eh…? -Y sus amigos la volvieron a ver.
-¿Qué?, ¿qué pasa? -Y de pronto cayó en cuenta de porque era dueña de esas miradas. -Eh… Pues verán, yo…
-Buen provecho, Rukia. -Le espetó su naranja amigo con una sonrisa en los labios, ya que estaba frente a ella. -Ya veo que ella no es quien aparenta ser.
-Gracias.
Y aquella comida sería una de tantas que ninguno olvidaría. Aunque a Rukia -en esos momentos- se le dificultaba comer porque sentía la mirada achocolatada de Ichigo.
-¿Se te quitó el apetito?
-… - Ella negó con la cabeza.
-¿O quieres que haga el avioncito para que comas? -Y tomando el tenedor acercó un bocado a los labios de la Pelinegra.
-No es necesario, tonto. -Y le arrebató el cubierto.
-Me alegra que se lleven tan bien.
-¿Verdad que sí, Ishida-Kun?
-¡Deja eso, bobo!
-¡Entonces come!
-¡Lo haré si dejas de fastidiarme!
-¡Lo hago porque apenas tocas tu plato!
-…
-¡!
Vaya que sería un primer almuerzo inolvidable. Sin embargo, eso relajó a la chica y a la media hora, todos terminaron de comer.
-Uff… Quedé lleno. ¿Me pasas una servilleta, Ishida?
-Toma.
-¿Trajiste pasta de dientes y cepillo, Kuchiki-San?
-Claro. Pero, iré a cepillarme otro rato. Ahorita no quiero levantarme por nada del mundo.
-No hay problema.
-En unos quince minutos nos vamos, Rukia.
-¿Tan pronto?
-Que sean 20 pues.
-¿Y cuál es la diferencia?, ¿cinco minutos?
-Piérdete.
-Lo mismo digo. (N/K: No fue necesario aclarar quienes pelean, ¿o sí?).
Se enfrascaron luego en una charla sobre la Todai decidiendo al fin que un día la recorrerían por completo para ubicarse muy bien al estar en ella y no perderse. Después fueron al baño y cada quien se acicaló por su lado.
-Kurosaki, ¿realmente no conocías a Kuchiki-San desde antes?
-No.
-Entonces, ¿por qué la tratas con tanta confianza? La llamas por su nombre pero dices que la acabas de conocer en la Todai y…
-Ishida, si estás celoso porque a ella la llamo por su nombre y a ti no, dímelo y con gusto te llamo Uryuu, así a secas.
-¡No es eso! Pero, simplemente lo encuentro raro.
-Y yo, te repito lo de esta mañana. Simplemente la trato así porque me inspira confianza. ¿Hay algo de malo en ello? Sancióname entonces…
-No es eso, pero ya viéndolo detenidamente, creo que solo hay una razón. Y obvia.
-¿Cuál?
-Ella te gusta.
-¿Gustarme?
-¿No lo crees?
-Yo…
-Kurosaki, no lo creo, lo afirmo.
-¡¿Eh? Repite eso.
-¿Qué cosa?
-"No lo creo, lo afirmo", eso… Sabes algo -lo volvió a ver- eres el segundo que me lo dice.
-¿A sí?
-Sí. El primero fue Chad.
-¿En serio?
-Sí. Y sabes algo más… Quizá… Sea cierto. -Y bajó la mirada, estaba apenado.
Y al otro lado, en el Servicio de Damas.
-¿Te irás a casa con Kurosaki-Kun?
-Claro.
-¿Segura?
-Sí, ¿por?
-Es que… Bueno, sé que tú y yo no nos conocemos tan bien, Kuchiki-San; pero siento que hay cierta apatía hacia su persona. -Dijo no muy segura de confesarlo a su nueva amiga.
-Eso lo sé, pero creo que se lo debo. Me he mostrado muy dura con él. Además, aunque no me marchara con él, siempre me lo encontraría en el camino.
-¿Y eso?
-Él toma la misma ruta de autobús que yo.
-Oh… Por lo menos no te irás sola.
Los cuatro coincidieron a la salida de los baños. Y ahí iniciaron la despedida a sus casas.
-Nosotros saldremos por el portón principal, ¿y ustedes? -Ichigo se dirigió al IshiHime.
-Yo esperaré a mi hermano, dijo que vendría a recogerme.
-Yo salgo por la entrada peatonal, cerca del edificio administrativo de nuestra facultad.
-Bueno, entonces los dejamos. Hasta mañana.
-Hasta mañana, Inoue, Ishida-Kun. -Rukia les hizo una reverencia.
-…
-¿Seguro que tomas el Número 11? -Preguntó ella para romper el silencio.
-Ya te había dicho que sí.
-Vámonos entonces.
-Claro, Kuchiki-Sama.
-Eres un… -Y ella soltó una gran sonrisa, logrando que el chico se sonrojara -por segunda vez-.
Iban charlando menudencias de los estudios, cuando un chico que pasó junto a ellos la volvió a ver y le dedicó un piropo, pero ella lo ignoró y caminó más deprisa. Ichigo lo notó y la tomó suavemente del brazo. Para él, algo pareció turbarla pero no supo definir que era -o quien-.
-¿Estás bien?
-Sí, sí…
-¿Segura?
-No te preocupes, estoy bien.
-¿Te incomodó lo que dijo ese chico?
-De veras, no es nada. ¿Nos vamos? -Quería zanjar el tema.
-Vámonos. -Y salieron de las instalaciones de la Todai.
Fueron a la parada y pacientes esperaron el autobús. A los pocos minutos llegó y se subieron al colectivo.
-Pasa. -Y cediéndole el paso, dejó que ella subiera primero.
-Gracias.
Y el IchiRuki se sentó en uno de los asientos del final. Ella iba al fondo y él a la orilla. Y ahí, comenzaron a charlar.
-Eres muy rara, Rukia.
-¿Rara?, ¿por qué?
-Bueno, más que rara eres muy voluble. Como si fueras dos en una.
-¿Dos en una?
-Sí.
-Tal vez tengas razón, pero… -Y se quedó callada.
-¿Qué pasa?
-Nada.
-¿Incomodé?
-En absoluto.
-…
-¿Podríamos cambiar de tema?
-¿Cómo de qué te gustaría charlar? Yo no soy Inoue para hablar de cosas de chicas.
-Ya lo sé y no me interesan esas pláticas rosas. Las tolero en ella porque es mi nueva amiga.
-Bueno, cambiemos de asunto, pues. Yo te tengo una pregunta, ¿por qué elegiste ser Médica Veterinaria?
-Me gustan mucho los animales, principalmente los conejos y perros. De hecho, cuando estaba pequeña, deseaba ser la dueña de una granja y así tener muchos cuadrúpedos.
-¿Granja?
-Sí. Esa idea me nació cuando visitábamos a mis abuelos, que tenían una finca fuera de la ciudad. ¿Has visto alguna vez cuando los polluelos rompen el cascarón para salir al exterior? Es algo fascinante.
-¿Y qué pretendes hacer cuando termines tus estudios? -Dijo sonriendo, contagiado por la expresión de ella.
-Quiero establecer mi propia empresa. Una especie de refugio de animales. Y que en ella también trabajen veterinarios egresados de la Todai, así estaría beneficiando a los animales y a las personas, ¿no crees?
-Lo tienes todo bien planeado. Y sí, lo que dices tiene sentido. Hay tanto desempleo…
-Los animales se merecen mi ayuda… Al contrario que muchos de los humanos, ellos te dan su confianza y cariño, sin ataduras.
-Pues lo hacen porque son animales. Por agradecer la comida y…
-¿Me vas a decir que no tienen raciocinio? Eso ya lo sé, pero los animales, si actúan como basura, no lo hacen porque quieran sino por instinto.
-Bueno, en eso creo que te doy la razón. Y, aunque estés molesta, es muy loable tu deseo.
-Gracias… Y perdona por ofuscarme... Aunque ahora es mi turno de preguntarte algo.
-Uhm… ¿Qué te gustaría saber?
-¿Puedo confiar en tí?, ¿realmente lo puedo hacer?
-¿Por qué lo preguntas?
-Sé que te sonará extraño pero… Es importante para mí saberlo.
Nuevas circunstancias estaban por venirse.
Noti-Kuchiki: Efectivamente, en la vida real Ichigo y Rukia tomaban la misma ruta, solo que había ciertas diferencias en las paradas donde se bajaban para ir a sus respectivas casas. Por ello es que casi siempre viajaban juntos, principalmente al salir…
Y con respecto a la escena del "avioncito", me pasó a mí -rayos-. Un día, en mi segundo año de Universidad, estaba tan ida en mis asuntos que se me olvidó tocar mi almuerzo y un amigo (que ya no está en la misma U que yo, me haces falta Elmer…) se ofreció a alimentarme.
Poco a poco revelaré la historia de cada uno de los protagonistas, y es que cada quien guarda cierta reserva de sus concernientes vidas. Si bien todas son importantes, he de decir que la historia se centra en un secreto, el secreto que guarda Rukia.
Por último, ¿sigo aclarando lo que pasó en la vida real acá abajo o no?
Espero sus amables Reviews… Por lo menos háganme "gorda" virtualmente con sus palabras, ya que al igual que Rukia soy muy menuda (además de miniatura).
P.D.: ¿Quién demonios es el Shinigami que ha estado apareciendo en el manga? Jodido Tite… ¬¬
