Capitulo 7

Este capitulo es para Liz- House...


Pov Regina

Robín estaba como a 20 cm de distancia y yo podía sentir su calor corporal que me atraía hacía él casi como un imán al metal, le di la espalda intentado también dársela a mis pensamientos, pero eso no funciona con lo que pasa por tu cabeza.

-Regina

-mmmm- dije perezosamente con los ojos cerrados, aunque él no podía verme, quería parecer lo más dormida posible, no me apetecía ningún tipo de conversación en ese momento

-Regina- repitió

-mmmm?

-Regina- agggg

-¿Qué pasó?- dije volviéndome hacía él

-No puedo dormir- bufé, me acosté de lado poniendo mi cabeza sobre mi brazo izquierdo y llevé mi mano derecha hacía su rostro, tal y como lo había hecho con Roldan empecé a acariciarle el cabello y la cara con el dorso del pulgar, eso siempre funciona

-Cierra los ojos y respira- le dije- relájate

-Regina- recordé que Roldan me había dicho que él decía mi nombre entre sueños y llegué a pensar que estaba dormido- ¿Puedo preguntarte algo?

-Dime- bueno, al parecer no estaba dormido.

-¿Por qué no aceptaste mi propuesta de dormir desnudos?- dejé de acariciar su cabeza por una fracción de segundo, menos mal la luz estaba apagada, porque sentía mi cara arder en rojo carmesí.- Si lo que te preocupa es que me aproveche de ti, recuerda que estoy inmóvil

-Sin contar que tengo magia y podría mandarte a volar en el preciso instante en el que intentaras algo- dije calmadamente mientras seguía acariciando su cabeza

-Sí, eso también

-La verdad es que no pensé que hablaras en serio, pero háganos un trato- prendí la luz- si logras desabotonar mi camisa, dormiremos desnudos, no le veo ningún problema y para que veas que no soy injusta te ayudaré con dos botones- mi camisa de 8 botones ahora tenía 3 abiertos y la abertura daba justo en medio de mis pechos, era una batalla que ya tenía ganada.

-Eso no vale- me senté y puse sus manos en el siguiente botón

-¿Por qué no intentas?- trate de aguantarme la risa al ver su cara, extrañaba esta parte de mí, atrevida y controladora, por supuesto en otras condiciones jamás habría hecho algo así, pero ahora él no podía hacer nada.

-Créeme lo estoy intentando- dijo, 5 minutos después estábamos nuevamente con la luz apagada y ambos con nuestra respetiva ropa, antes de acostarme me incliné hacia él y le di un beso, por un error de cálculo, no se lo di en la mejilla, la mitad de nuestros labios se rozaron, me separé rápido.

-Buenas noches- dije. Mierda, mierda, mierda, y más mierda, que bien se sentían sus labios, aggg Regina, basta, no puedes, no debes, me acosté boca arriba.

-Regina- dijo, ay no, que inapropiado, que injusto, fue un error de cálculo.

-Dime- ¿por qué no te hiciste la dormida? Idiota, idiota, idiota

-Sigo sin poder dormir- solté un suspiro risueño y me volví hacía él para empezar a acaricias su cabeza nuevamente- por cierto, puedes darme cuantos besos de buenas noches se te antojen- de nuevo el rubor en mis mejillas, le di una palmada en el hombro


Me gustaba lo que veía, estaba sexy y natural, era agradable la sensación del cuero sobre mi piel, de algún modo su ajuste me hacía sentir segura, no tenía claro desde cuando había vuelto a ser la Reina Malvada, bueno sin el malvada, pero al fin y al cabo la Reina; Blanca y David me había dejado el castillo y ellos habían ido al suyo, todo era como al principio, aunque claro yo ya no buscaba la muerte de Blanca, ahora lo único que tenía era ese gran vacío en mi pecho.

Henry no estaba y lo más probable es que no volvería a verlo, tenían la amenaza de su hermana Zelena pisándoles los talones. Volvió a mirarse en el espejo, tenía el cabello suelto, tal y como lo usaba cuando era una adolescente, más precisamente como lo llevaba el día en que Tinker la llevó a esa taberna para encontrar a su alma gemela, su cabello caía sobre sus hombros y le llegaba hasta la mitad de la espalda.

Tampoco traía su habitual maquillaje clásico de The Evil Queen, de nuevo estaba más al natural, como lucía antes de que empezara toda esta casería contra Blanca, sonrió, pero definitivamente traía un traje que no era digno sino de The Evil Queen, el corsé negro resaltaba su figura y atributos y los pantalones hacían lucir sus piernas más largas y torneadas, se quitó el molesto abrigo-capa que cubría la mayor parte de su torso, sí, así estaba mejor y aunque sonara narcisista le gustaba lo que veía.

Se sentó frente a su tocador y empezó a peinar su cabello con los dedos, por un momento se preguntó, ¿Qué sería de la vida de aquél hombre con el tatuaje de león?, pensó en lo que le dijo Tinker, ¿Acaso su vida era miserable como la suya? Esperaba que no, porque eso solo era su culpa, por ser una cobarde, y aunque esperaba que él no fuera infeliz, quería que él, donde quiera que estuviese notará la ausencia de algo en su vida y que la estuviese buscando.

El viento abrió las puertas de su balcón y las cortinas blancas se mecían como fantasmas, Regina se puso de pie para cerrar las puertas y justo cuando iba a hacerlo una encapuchada sombra saltó sobre ella, quedó atrapada entre el piso y el cuerpo del encapuchado, él sujetaba sus brazos por sobre la cabeza de ella con una sola mano.

-¿Su majestad?-dijo el hombre quitándose la capucha, Regina asintió, él resulto ser, nada más y nada menos que Robín, el ladrón, él había estado ayudándoles, les había ayudado a entrar al castillo de Rumple, así lograron saber cómo vencerían a Zelena y aunque ver a Rumple dejó más incógnitas eso no era su culpa.- Lo siento, no la reconocí

Vale, no me veo tan diferente ¿o sí?, es cierto que me veo más frágil, pero el atuendo me delata, ¿o no?, Robín se puso de pie y me ayudo a parar, una vez ambos de pie intenté atraer mi capa con magia pero no pude, me miré las manos con afán como siempre hacía cuando algo poco habitual sucedía con mi magia, y lo reconocí, el brazalete que habían usado Greg y Tamara para dejarme sin magia, ¿En qué momento me lo había puesto? Y aún más importante ¿Cómo lo había conseguido?

Retrocedí por instinto, como lo haría cualquier persona cuando se siente amenazada, recordé la tortura que había pasado y una corriente eléctrica me sacudió la espina dorsal, nada en comparación con las descargas que me proporcionaba la máquina de Greg.

-¿Con qué derecho te crees para entrar a mis aposentos de esta forma?- Preguntó poniendo la voz más firme que podía, era obvio que por como lucía no causaba gran respeto o temor y además ella era consciente de que no tenía magia para defenderse, si él quisiera matarla podría hacerlo sin mucho problema.

-No se haga la ruda conmigo, Milady, bien sabe lo que yo sé y yo sé lo que hace ese brazalete- dijo él avanzando el par de pasos que yo había logrado poner entre nosotros- Yo solo quiero una conversación decente.

-¿A qué te refieres?- pregunté dando tres pequeños pasos para atrás.

-Quiero una conversación en la que también me consideres una persona, Regina, no soy un gusano por si no lo notas- Dio un paso hacia mí, yo asentí- quiero una conversación en la que 4 de cada 5 palabras que dices no sean insultos- eso me dio risa, pero no lo demostré, dio otro paso y con eso lo cómico se fue.

-No te sientas especial no eres el único con el que hablo así- las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera frenarlas, había pasado la mayor parte de mi vida utilizando mis palabras como veneno, ¿Quién se creía para pensar que solo por él cambiaria esta útil herramienta?

-Ves a eso me refiero- quedamos a unos 5 cm de distancia por alguna razón cuando le ordené a mis piernas moverse y empezar a retroceder de nuevo, no lo hicieron, tragué en seco, yo no sabía si él estaba enojado o dolido o solo estaba bromeando, no sabía qué quería o si me haría daño.-¿No tienes algo para decir?- preguntó- negué con la cabeza, no pensaba disculparme si eso era lo que quería- Parece que he dejado a la gran Reina Malvada sin palabras- Acercó su rostro peligrosamente al mío y no sabía exactamente qué emoción era la que reflejaban sus ojos.

La violación a mi espacio personal fue lo que hizo despertar a mis piernas, él seguía avanzando con cada milímetro que yo lograba poner entre nosotros, esto de no tener magia es un porquería, esta estupidez del gato y el ratón se hubiera acabado hace mucho tiempo, de hecho ni siquiera hubiera empezado.

Él levantó su brazo derecho hacia a mí y vi el tatuaje de león, lo reconocía del hombre quien se suponía era mi alma gemela, no, pensé, no puede ser, retrocedí unos pasos largos y sin darme cuenta caí sobre la cama, parecía sacado de una mala película o de algún mal libro con una escritora amante de este tipo de clichés.

-¿Qué quieres?- pregunté, lo vi mirarme el escoté de reojo, como si intentara no hacerlo, yo seguí su mirada, me sorprendí un poco mis pechos parecían querer salirse de corsé, todo se debía a la posición en la que estaba, me estaba sosteniendo con los codo para no estar completamente acostada sobre la cama.

-Hablé con Tinker- cerré los ojos, no podía ser, no, no, no- me dijo cosas muy interesantes después de ver mi tatuaje- Esa hadita es una boqui suelta- ¿Hay algo que quieras confesar, Regina?- Pero ¿Quién se creía para hablarme así? Me senté

-Supongo que lo sabes todo- él negó con la cabeza

-Dijo que viniera a verte, que tenías algo importante que decirme, algo que cambiaria nuestras vidas que yo solo tenía que mostrarte mi tatuaje y claro, me consiguió el brazalete, para como dije, tener una conversación civilizada.- me había tirado el muerto, pensé que el que se lo hubiera dicho era malo, pero el hacer que yo tuviera que decirlo era peor, esa hada, si la volvía a tener en frente, las cosas se pondrían feas.- ¿Milady?

-Yo- por dónde debo empezar, ¿Qué se supone que debo decir?, no estoy lista, no estaba lista ese día y no lo estoy ahora- no puedo- dije parándome- quítame esto- le ordené

-Podrás quitártelo en cuanto me digas- abrí los ojos por la sorpresa, si definitivamente cuando la vuelva a ver, no pude evitar sentirme derrotada, los ojos se me aguaron, no podía decírselo, tenía demasiado miedo para hacerlo, al igual que unos años atrás salí corriendo, aunque esta vez él me detuvo y me halo hacia él, limpió una lagrima rebelde que apenas salía de mis ojos.

Cerré los ojos ante el contacto, sentí su aliento rozarme las mejillas y cuando menos lo pensé tomó mi rostro con ambas manos y me besó cada mejilla, abrí al boca en una especia de suspiro reprimido y cuando lo hice me besó, no había forma de negarle el paso al interior de mi boca, llevé mis brazos alrededor de su cuello y o atraje más hacia mí.

Cuando el oxígeno pareció hacernos falta nos separamos, no fui capaz de abrir los ojos, por alguna razón pensaba que cuando lo abriera el desaparecería, que no volvería sentir lo que segundos antes había sentido, me había sentido segura, como si ese fuera mi lugar en el mundo, en sus brazos.

-¿Lo sabías todo?- pregunté, aunque estaba más que claro que sí y no solo eso, sino que al entrar, sabía perfectamente que sobre quien saltaba era yo, porque entonces no me hubiera puesto el brazalete.

-Así es- dijo él- Por favor, míreme- dijo suplicante- Milady, no me prive de ver sus ojos por más tiempo- lo miré, no supe exactamente que reflejaban mi ojos, ni me preocupé por ocultar lo que sentía.-Sólo quería darte la oportunidad de decirlo, sus palabras me cayeron casi como un balde de agua fría, soy una completa cobarde, incapaz de darme la oportunidad de ser feliz, incluso cuando esta viene a buscarme.- Por favor, no se castigue, comprendo perfectamente su situación.

Él me sonrió, yo lo hice de vuelta, y en un impulso digno de una mujer que quiere ser amada, ataqué vorazmente su boca, sentí sus manos subir y bajar por mi espalda y esto me hizo temblar, casi me desvanezco con ese simple acto, él me abrazó hacia sí halando mis caderas, sentí un gran bulto en sus pantalones.

Con mis manos empecé a sacar su camisa del pantalón para desabotonarla, él empezó a desamarrar la parte de atrás del corsé, su camisa estuvo en el suelo en unos segundos, una vez el corsé solo era sujetado por el cierre, nos dedicamos al pantalón del otro, en cuanto desabotoné el suyo y baje el cierre, este cayó a sus pies.

Ya que mi atuendo era más complicado, él quedó en ropa interior antes que yo, y mientras él me quitaba el pantalón pude observarlo en detalle, su espalda perfectamente ancha, sus piernas bien formadas, la forma en que sus bíceps se marcaban, en unos minutos estábamos ambos en ropa interior, él estaba sobre mí en la cama, aunque no dejaba caer todo su peso sobre mí.

Empezó a besar mi cuello, dejando un camino de besos hasta mis pechos, besó cada uno de mis pezones y yo suspiré, volvió a besarme mientras apretaba uno de mis pechos con una de sus manos, yo deje bajar mi manos por su espalda y pecho un rato.

Al finalizar el beso, bajó directamente a mis pechos y empezó a lamer uno de mis pezones, me mordí el labio aguantando todas las ganas que tenía por soltar un gemido, tenía miedo de que sonara mucho o muy poco, o muy animal o muy humano, aun cuando estaba disfrutando sus temores no dejaban de atormentarla.

Regina llevo su mano al bulto que había sentido antes, ahora estaba más grande que antes, ella empezó a acariciarlo por sobre la tela de la ropa interior del ladrón, él gimió y volvió a besarla, la mano que antes estaba en uno de sus pechos se deslizó hacía su intimidad, él empezó a acariciarla también por sobre sus bragas.

Una especie de maullido salió de la garganta de Regina y con fuerza se puso sobre él, un poco más y se caen ambos de la cama, pero no les importó, el cabello de Regina, ahora más largo le cubría los pechos, ella se sentó sobre la pelvis del ladrón y empezó a mecerse sobre él, ella lo vio tratando de contener su gemidos.

Ella se inclinó sobre el sin dejar de mover sus cadera y lo besó en el cuello, dejó pequeñas marcas por todo el pecho y cuello del ladrón, él pasó sus manos por la espalda de ella, su piel se erizó y la hizo doblar su espalda haciendo que separa un poco sus pechos del suyo, él siguió descendiendo sus manos y cuando tuvo sus manos justo en el borde de la ropa interior de l Reina, volvió a cambiar sus posiciones.

Se dejaron de juegos un rato y acabaron de quitarse del todo la ropa, ella volvió a masturbarlo mientras se besaban y él trataba de acariciar cada poro, cada milímetro de piel de Regina, y a pesar de no tener suficiente de la sensación de su piel, llevó una de sus manos a la intimidad de la reina.

Después de un unos minutos de jugar con el clítoris de Regina, introdujo uno de sus dedos dentro de ella, la observo arquearse de placer y a aferrarse a las sábanas, cuando introdujo un segundo dedo, los gemidos no se hicieron esperar.

-Ro- inhaló tratando de decir algo- Robín- él sabía lo que ella pedía, con solo oír su nombre salir de sus labios y sin embargo se aseguro de ello.

-¿Estás segura de que quieres hacerlo?- preguntó él, ella asintió, él se acomodo entré sus piernas y tras dedicarle una tierna sonrisa entró en ella.

Regina se despertó nuevamente jadeante, ¿En qué momento se había quedado dormida?, no lo sabía y ni siquiera se había quedado dormida como estaba en ese momento, ahora le daba la espalda a Robín pero estaban más cerca que antes tenía el brazo izquierdo de tal forma en que con su mano alcanzaba a tocar la cabeza del ladrón, él tenía una de sus manos a su alrededor, de tal forma que la mano izquierda de él y la mano derecha de ella estaban tomadas y sus dedos se entrelazaban justo en la boca del estomago de la reina.

Regina se reprendió mentalmente por su sueño, aunque no parecía realmente un sueño, podría ser un recuerdo, los sueños no son tan organizados y al levantarte no recuerdas tanto, pero cuando estás en una maldición no recuerdas, lo curioso es que la situación caliente de hace un momento no parecía ser ni un simple sueño ni un recuerdo.

Si era un recuerdo, ¿Cómo lo había conseguido?, si fuera porque Robín es su alma gemela, Blanca y David tendrían sus recuerdos, no era una opción, además si era un recuerdo, ¿Hace cuánto había sucedido?, hasta donde sabía podía estar embarazada justo en ese momento, ¿Hace cuánto no recibía su visita mensual? No lo recordaba y eso la aterraba.

De repente la idea de que fuera solo un sueño resulto mucho más acogedora a pesar de darse cuenta de que tiene una mente poco pudorosa y cínica, esa clase de sueños no se tienen en compañía de la persona involucrada.

Regina se quedó pensando unos minutos y cuando el pequeño reloj despertador marcó la 7, se paró con cuidado para no despertar al ladrón y se metió en el baño, puso seguro en la puerta y se quitó la ropa, antes de entrar a la ducha se aseguró de que el seguro estuviera realmente puesto, no quería que nada estilo "Perdón es que no tenía seguro" o "Pensé era la salida" o algo así le sucediera mientras se estaba bañando.

Dejo que el agua fría se llevara todas las preocupaciones al menos por un momento quería estar libre de ellas, dejó que congelara todo tipo de pensamientos calientes, sí, especialmente eso, no más sueños calientes.


Bien el traje que Regina estaba utilizando es con el que aparece en el primer capitulo, el con el que llega e interrumpe la boda de Blanca y David, de todos modos aquí dejo un link account/pic_ ?push=1&rand=110909 así se vería sin la capa-abrigo jejejej.

Lara: Me alegra que te haya gustado, de nuevo gracias por leer y por entender, con respecto al niño, debo admitir que pensaba que tenía 6, pero igual quería hacer de él un buen personaje, un niño con carácter y con intuición, no sé si lo logré del todo, pero esa era la idea. Espero te guste este capitulo.

Jessica 3: Que bien que te gusto, gracias por ayudarme un poco con este :* y espero que te gusten los párrafos que no te mostré, aunque creo que solo te mostré uno.

BeckettMills : Gracias por leer, jajaj a mi también me ignoró, pero hay que comprender que había mucha, pero mucha gente que quería preguntarle cosas, como ya dije en un comentario anterior, mi intención con el pequeño era darle una firme personalidad e intuición, que este par de adultos cobardes no le metieran los dedos a la boca, con eso de que no se gustan.

aliadkins: Bien, Ali debo admitir que antes de publicar este capítulo estaba esperando tu comentario entre otros, porque es muy importante recibir las críticas de cada uno de los capítulos en el momento justo, espero, que vuelvas a montar el fic, porque en serio quiero leerlo, espero este capitulo sea de tu agrado.

GinellaEvans: Hola, mm a ver yo trato de actualizar como mínimo una vez por semana, usualmente el mismo día de la semana anterior en la noche o el siguiente en la mañana hehehe, de pende de como esté de inspiración y qué tan bien está funcionando el internet, me alegra mucho que te haya gustado, y se a lo que te refieres con eso de leerlo en una noche, lo he hecho también. Espero este captítulo también te guste y te haga esperar el siguiente con ansias, Saluditos...