7. ¿Es en serio?

La mañana llego pronto, o al menos eso le pareció a Speed, quien después de pasar toda la noche abrazado de Pinkie, deseaba no despertar, pero eso ya era suficientemente imposible.

Speed se despertó, solo, aun soñoliento, abrazando su almohada pensando que era Pinkie. Al darse cuenta, se sorprendió un poco, aunque después de razonarlo, ella tenía su trabajo en Sugar Cube Corner, por lo que si ya había amanecido, era lógico que ya estuviera ahí.

Speed se levantó lentamente, recordando las ilusiones que había tenido a causa del poder de aquel morgaño, y por un momento recordó lo que paso en la cueva. La imagen le erizo la piel; nuevamente había actuado sin conciencia del asunto, pero en esta ocasión podía recordar al menos un poco.

Speed prefirió no pensar más en el asunto, después de todo, el aun recordaba lo que le había dicho a Pinkie la noche anterior, y lo mucho que deseaba estar a su lado.

Antes de bajar a desayunar, Speed reviso por debajo de su traje, cerca de su corazón, ahí en su pecho tenía un collar, era dorado, y por la forma parecía que le faltaba una piedra preciosa. Speed lo miro, y en un momento se puso muy rojo, como si le causara un nerviosismo extraño.

-Debo estar volviéndome loco…-. Speed dijo esto al momento de guardar de nuevo el collar debajo de su traje.

-Speed, ¿ya te despertaste?-. Spike había entrado al cuarto de Speed, vestido con un delantal que decía "Kiss the Dragon", y Speed solo le contesto con la cabeza, pero fue suficiente. –Oh, Twilight te está esperando, hay jugo de girasoles y tarta de manzana-. Speed le dio las gracias a Spike, justo cuando su estómago comenzó a gruñir. Speed no había comido nada en casi dos días, y comenzaba a sentirse mal.

Al bajar las escaleras, Rainbow, Lightning y Gilda estaban desayunando, aunque Gilda estaba comiendo un pastel especial que Pinkie le había dejado, después de todo, lo único que le gustaba de la comida pony eran las cosas dulces.

-Hola…-. Como siempre, Speed solo pudo decir eso, pues Lightning y Gilda se levantaron de la meza de inmediato y lo levantaron en el aire, Lightning ya podía volar un poco, y la emoción le gano.

-Qué bueno que estés bien-. Gilda lo apretaba mientras le decía esto casi con gritos, mientras que Lightning hacia lo mismo desde una posición más elevada, chocando su mejilla con l de Speed.

-Jajaja… yo también… estoy feliz… de que estén bien-. Speed Hablaba de forma cortada, apenas lo dejaban respirar. Cuando Gilda lo noto, lo dejo con cuidado en el suelo y se disculpó con él.

-Pinkie me conto lo que les paso, lamento no haberlas ayudado-. Speed bajo la cabeza, no se sentía muy orgulloso de ser tan inútil, pero Rainbow fue quien lo hiso regresar a la realidad con un golpe en la espalda.

-Vamos, no fue tu culpa, además, para que son los amigos-. Speed miro sorprendido a Rainbow. Él era su rival, pero aun así lo consideraba su amigo.

Los cuatro comenzaron a reír, era una escena muy agradable. En ese momento Twilight entro con una charola llena de tartas de manzana, con un vaso grande de jugo de girasol.

-Que bien, ya estas despierto, ¿cómo te sientes?-

-Mucho mejor, aunque con mucha hambre-. Speed no dejaba de ver la charola, era bastante su hambre. Cuando todos terminaron de desayunar, Rainbow, Gilda y Lightning decidieron ir al Spa para relajarse un poco, mientras que Speed había decidido ir a ver a haada Zecora por algo muy importante.

Speed se llevó su alforja favorita, era raro para el salir sin ella. Por el camino no paso por ningún edificio cercano, simplemente fue directo hacia la casa de Zecora, sin pensar siquiera en las bestias y las plantas venenosas que existían en el bosque, estaba muy emocionado de verla.

-¿De eso querías hablar?, ¿o simplemente de mi te quieres burlar?-. Zecora se veía muy impresionada, algo que Speed le dijo casi hace que se desmaye, además de hacer que tirara una botella de extracto de alga roja.

-Ya lo había pensado desde hace mucho tiempo, no es algo que esté tomando a la ligera, haada-. Speed se veía muy serio, y aunque Zecora lo miro de una forma muy seria también, luego de un momento le sonrió, lo abraso y le dio un beso en la mejilla. Zecora se quitó uno de sus collares, y se lo dio a Speed, quien lo guardo en su alforja.

De regreso a Ponyville, Speed fue directo a la Boutique Carrusel, donde después de hablar un momento con Rarity, esta se desmayó, algo la había sorprendido demasiado. Speed la despertó con un poco de agua que había en un florero.

-No te burles de mí, ¿estás hablando en serio?-. La cara de Rarity daba un poco de miedo, se veía que estaba muy emocionada.

-Si no, note pediría ayuda, se lo ocupada que estas-. Speed comenzaba a tenerle miedo a Rarity otra vez, aunque ella actuó muy raro después de eso. Comenzó a buscar entre sus cosas algo, de una forma algo desesperada; yendo de un lugar a otro hasta que finalmente se desplomo en el suelo cansada y enojada.

-Nooooo, nada de esto es lo suficientemente bueno; pero no te preocupes ¡encontrare la gema perfecta para esta ocasión, te lo prometo!-

-Ah… Rarity…-

-¡Con cerrojo o si no arrojo un pastelito a mi ojo!-. Rarity había hecho la promesa Pinkie, sorprendiendo a Speed completamente, especialmente porque después de eso salió corriendo dejando la Boutique sola. Speed entendió que estaba muy emocionada, por lo que decidió cerrar antes de regresar a su casa. Casa.

Speed se preguntó esta vez donde estaba su casa. Hacía apenas un mes se había despedido de sus amigos, diciéndoles que ya no viviría en la biblioteca, aunque con sus nuevos planes, sería algo muy natural conseguir una casa propia. Como siempre, Speed pensaba de una forma muy profunda, aminando sin percatarse que una poni color naranja llamaba su atención desde su puesto de manzanas.

-Oye, ¿estás bien compañero?-. Cuando Speed escucho la voz de Apple Jack llamándolo, este regreso a la realidad, justo a tiempo para no caer en una zanja que unos trabajadores habían dejado.

-¡Apple Jack!, qué bueno que te veo, ¿de casualidad no sabes de alguien que este vendiendo una casa?-

Apple Jack no entendía muy bien, al menos no hasta que Speed le explico la situación. Lo que hiso que ella se emocionara bastante, jamás se lo hubiera imaginado de él, o tal vez sí.

-Por qué no me lo dijiste antes, con gusto te conseguiré una casa, es más, si le digo a mis primos, seguramente me ayuden a construirte una como un obsequio-

-Está bien, pero ni una palabra a nadie más, en especial a Pinkie. Aun no sé cómo lo tome ella-

-No te preocupes, seguramente hará una fiesta de tres días, ya me lo imagino, como sea, déjame lo de tu casa a mí y si necesitas trabajo, siempre serás bienvenido en la granja-. Apple Jack le dio un golpe en su lomo a Speed antes de que se fuera. Él no quería causarle problemas a su amiga, pero ya que se había ofrecido, tuvo que aceptar.

Speed decidió que no sería mala idea pasar un par de noches más en la biblioteca, después de todo, Twilight jamás le pidió que se fuera. Al llegar, ya era de tarde, y Twilight no estaba en la biblioteca. Solo Spike saludo a Speed, quien entro a su cuarto como si nada.

Una vez en su cuarto, Speed saco el collar de Zecora y el que él tenía puesto, y con un hechizo los combino dejando un collar con un diseño parecido al de un sol. Al verlo, Speed sonrió con satisfacción, estaba listo para colocarle una gema preciosa y entregarlo finalmente.

-¿Qué piensas hacer con ese collar?-. Spike entro al cuarto de Speed sin avisarle, lo que hiso que él se asustara y guardara el collar adentro de su traje, casi estrangulándose a sí mismo. –No me digas que ahora usas esa clase de cosas, yo en lo personal…-. Spike dejo se hablar, pues de su boca salió un pergamino junto con un ruido de eructo muy fuerte.

-¿Qué dice?-. Speed estaba muy curioso, pero Spike le explico que no era tan importante, solo las invitaciones de la princesa Celestia para la Gran Gala del Galope, las amigas de Speed siempre recibían una cada año.

Speed puso una cara de indiferencia ante el acontecimiento, aunque no esperaba lo que se venía.

-También mando una para ti y para mí, ¡qué suerte!-. Speed de inmediato reacciono, la princesa obviamente no sabía de las intenciones de la princesa Luna, pero al ver esta oportunidad, Speed no dudo ni un momento, comenzaría con su gran plan desde ese día hasta la Gala.

Speed salió corriendo con rumbo a la Boutique carrusel, donde encontró a Rarity escogiendo gemas. Al entrar, Speed fue muy directo con ella.

-Necesito que me ayudes, lo hare en la gran gala, y quiero estar listo-. Al escucharlo, Rarity no pudo más que hacer un ruido chillón junto con una sonrisa, estaban a punto de hacer algo increíble.


Esto solo es un capitulo de relleno, simple pero al grano, como dije el libro sera mas corto pero con mucho mas acción, y aun no termino. Esto solo es el principio de algo mas grande.