Chicass ! como están? Uuu mil disculpas la demora, mil cosas, pero con las ideas cada vez más claras sobre el fic. Capitulo variado. Yo los llamo de transición porque sirven para cambiar las ideas, pero siempre avanzando (ya estoy yo con mi afán de spoileo) Gracias por los mensajes chicas, mientras el capitulo se sube, les mando las respuestas. Me da gusto leerlas, se pasan. Eso sería, no tengo ganas de darle la lata, solo lean, disfruten y si pueden dejen un reviews para saber su opinión. Un abrazo gigante a cada una, cuídense montones. Chaup...
Disclaimer: Nada ser mio, todo de Jotaka, aparte de lo irreconocible que eso si es mio, yo hablar mal xD
Comienzos (o términos?)
− Este es el itinerario de todas las cosas que nos faltan por hacer para el matrimonio – Lily saco una hoja, llena de garabatos por todos lados, pero donde destacaban varios con un lápiz de color fuerte.
− ¿Prueba de ropa? ¿Acaso no iremos con los vestidos que cada una elegiremos? – pregunto Roxanne, con el ceño fruncido.
− Lo que es Rose y tú, no. Tienen que probarse los vestidos que mande a hacer con el de novias. Es lindo, pero igual pueden ponerle lo que deseen, yo solo me preocupe de que fueran de color lila.
− ¿Lila? Nos veremos horribles Lilú – reclamo Rose.
−Oh si, concuerdo completamente con Rosie. Yo soy morena y el lila no me viene – Dominique se acercó con unas latas de refresco, pero Lily movió la cabeza negando.
− Yo no quiero. De ahora en adelante mi dieta solo se basa en refrescos light o agua cocida – Nique la miro, se levanto de hombros y se quedo con el refresco que sobraba, Rose con un gesto le hizo entender que quería la mitad de esa bebida, la rubia solo le respondió con su dedo de al medio en alto.
− Chicas, ya estoy histérica. No me sirve que vengan ustedes y me pongan más nerviosa. Necesito su apoyo – Leo comenzó a rezongar, ganándose la mirada furibunda de su madre − ¿Quién me manda a aceptar casarme? Apuesto que Lorcan está con los chicos tomándose una cerveza, riéndose de la vida y gozando mientras la maldita costurera lo toquetea por todos lados para tomarle las medidas.
− ¿Está probándose el traje? – Lily asintió mientras tomaba a su hijo en brazos – Relájate prima, todo estará bien, por algo estamos acá ayudándote – trato de reconfortarla Roxanne, pero fue en vano.
− Lucy debería estar acá, le advertí desde un principio que si llegaba tarde me iba a enojar mucho. Es la encargada de la locación de la fiesta y la comida.
− Es algo importante, pero sabes como es. Al final tendrá todo listo y maravilloso, siendo que no movió ni un dedo. Tiene el don de salir de apuros airosa y extraordinariamente – le recordó Rose.
− Pero yo no quiero que mi boda se transforme en un apuro y lo saben. Ok, tomare aire mientras le doy pecho a este bandido y espero que te quedes dormido – El niño solo le sonrió, para luego esconder su cara en el cuello de su madre – Te amo más que a mi vida Leo, pero en este momento mamá es otra persona y esa persona no te quiere mucho.
− ¡Lily! – le grito Roxanne.
− ¿Qué? Soy sincera – camino hacia el sillón para levantarse la polera y darle pecho a su bebe – No me miren con esa cara, algún día estarán igual que yo, rogando por no tener hijos. Aunque si me dieran a elegir, igual me quedaría con Leo, pero hoy estoy de los nervios. Mejor me callo – las tres primas asintieron.
− Dominique ¿Viste el nigth club para ir con los vedetos? – la rubia asintió.
− Si y te recuerdo que tu no has hecho nada, ¿Dónde andas metida? – Rose hizo un gesto con la mano.
− Por ahí.
− Ese "por ahí" se me hace tan Scorpius – Rose se puso tan roja, como su cabello –Ven que no estaba tan alejada, si ese día en casa de Zabinni se perdieron durante largo tiempo y a la orilla de la piscina estuvieron a punto de besarse. ¿Por qué no asumes que están juntos?
− Es que no estamos juntos, tenemos algo, pero no pasa de ser… − el sonido de algo cayendo resonó en la sala.
− Están juntos Rose, asúmelo de una vez por todas – replico Lily, sin dejarla terminar y recogiendo el lápiz que estaba en el suelo – Es más, el primo de Lorcan te busco por más de dos horas, para poder hacerte algunas preguntas y tu estabas desaparecida en acción.
− Ok, ok, ok, lo asumo – levanto sus manos, mostrando sus palmas en un gesto de culpabilidad – Estuvimos en el cuarto de lavado, viendo el funcionamiento de las maquinas – lanzo una sonrisa tan picarona, que ninguna de las chicas pudo contener la risa.
− Si claro, funcionamiento de las maquinas – dijo Dominique, mostrando su mejor mirada cómplice – Ustedes dos se ven guapos juntos. No sé, desde que estamos en Hogwarts, esperaba el día en que llegaran e hicieran pública su relación, porque me imagino que en el Castillo tuvo que pasar algo ¿no? – Rose empalideció.
− Nique, hay una historia que Lucy, tú, ni los chicos saben – tomo aire – Yo me acosté una vez con Scorpius en Hogwarts, pero él se comportó de una manera tan fría conmigo, que toda esperanza por mantener algo, se fue al tacho de la basura – la rubia guardo silencio.
− Entonces ¿Por qué te acuestas con él? ¿Acaso tienes complejo de inferioridad o falta de dignidad para poder aguantar esto? – pregunto enojada la guapa rubia.
− No es eso, más bien es como mi método de sanar completamente mi herida, teniéndolo cerca, para luego dejarlo y seguir con mi vida – Roxanne movió la cabeza de un lugar a otro.
− Esa no es la forma Rose. Sabes que terminaras más lastimada de lo que estuviste en el pasado y ahora sí que estarás mal.
− No, porque ahora es distinto. Ahora es él el que siente dependencia de mi – Tomo un sorbo de su refresco y comenzó a mirar sus manos – Yo llevo el control de la relación y aunque puede que al final salga lastimada, será bajo mi "mandato" ¿entienden? No estoy permitiendo que él me maneje. Cuando yo quiero, nos juntamos, cuando no, lo dejo solo y no contesto el celular. No me quedo en su departamento, no dejo que me invite a cenar, no salgo con él. Es solo sexo y ya. No existe esa ilusión patosa que uno tiene a los diecisiete años, donde espera que el chico en cuestión te presente a la familia, porque realmente yo no quiero llegar donde Draco Malfoy y decirle "Hola tío me estoy tirando a su hijo" – Lily contuvo una carcajada.
− Me imagine la cara del Señor Malfoy escuchando eso – dijo Lily, mirando a su bebe tomar leche de su pecho.
− Estas jugando con fuego bonita y saldrás muy quemada – advirtió Roxanne, pero Rose no escuchaba o se hacia la sorda frente a eso.
− Rose, cuando fue el segundo cumpleaños al cual tu no llegaste, Scorpius fue a casa de tus padres, como lo llevaba haciendo cada mes, para esperar el milagro de que te aparecieras. Ese día, recuerdo perfectamente a Lorcan arrinconando a Albus, diciéndole que hiciera de intermediario para que tuvieras una junta con Scorpius – Dominique se levantó del suelo y camino hacia el sillón donde se encontraba su prima para tomarle las manos – Tu bombón asesino, alias rubio perdición escucho la conversación que sostenían los cuñados y se acercó a ellos. No sé muy bien que les dijo, pero escuche algo así como que tu habías re hecho tu vida, que él no quería saber más de todo esto y que el día que tu decidieras volver, él iba a estar dispuesto a conversar todo lo que tenían que conversar. Lorcan no se veía feliz. Sabes de sobra que el chico adora a Scorpius. Después me entere que se habían ido a Ibiza, pero eso es otra historia – Lily asentía más allá, pero de repente se quedó quieta mirando hacia el horizonte.
− No puede ser, me mintió – la voz casi sin aire de Lily las saco de su conversación.
La menuda pelirroja se paró, quitándole el pecho de la boca a su hijo, para pasárselo a Roxanne y comenzar a caminar rápidamente a su pieza.
− ¿Qué ocurre? – pregunto Roxanne en susurro. Rose y Dominique se levantaron de hombros, sin entender nada tampoco.
− ¡Lorcan es un maldito! – escucharon algo quebrarse − ¡TE odio maldito infeliz!
Rose se paró rápidamente y camino hacia la habitación de su prima, para encontrársela apoyada en el mueble con el pelo tapando su cara.
− Lily, ¿qué pasa? – la chica levanto su rostro y la miro con sus ojos desorbitados. A Rose le pareció ver una mujer exorcizada.
− Pásame tu celular Rose – la pelirroja no dudo ni un minuto y lo saco de sus vaqueros − ¿Tienes el número de Lorcan?
Asintió por inercia.
− Si, busca en la L – vio a Lily avanzar rápido por su celular, moviendo un pie y apretando la orilla del mueble, poniendo sus nudillos más blancos de los que ya comúnmente eran.
− Alo, no, no soy Rose – Lily comenzó a caminar por la habitación – No me hables con melosidades, esas mierdas ya no existen. Lorcan, no hay boda, se cancela todo, no pienso casarme contigo, un hombre que me miente – guardo silencio, al parecer, para escuchar la respuesta desde el otro lado del teléfono – Ah, ¿no sabes porque te estoy diciendo esto? Simple, recuerdas el día que dijiste que ibas a acompañar a Scorpius a Estados Unidos, para ir a ver a Rose. Eso fue una vil mentira, porque Scorpius nunca fue para allá o por lo menos no fue para allá contigo. Al mes después apareció la idiota de Britanny y me dijo que te había visto en Ibiza, bailando en una disco, obviamente con Scorpius y un montón de chicas. Eres un maldito mentiroso… No cállate tú, no quiero escucharte. Casi le pegue a esa mujer por tu culpa, siempre defendiéndote y eres un vil rastrero. Quédate con tu anillo, tu casa, tu vida. Yo me largo de acá – y corto.
− Lily – comenzó Rose, despacio.
− No prima, basta de esto, siempre me cegué frente a lo que me decían de Lorcan. Mientras él estaba en la Universidad y yo estudiando en Hogwarts, siempre llegaban rumores de sus salidas nocturnas con tu compañero de cama, pero yo pensaba que era tonterías – se sentó sobre la cama matrimonial y escondió su rostro entre las manos – Lo único que busco fue embarazarme para que yo no pudiera estar con nadie más y así tenerme amarrada para toda la vida.
− Lilú, a lo mejor estás confundiendo las cosas – dijo una recién llegada Roxanne, con cara de preocupación. A su lado estaba Dominique, con Leo en brazos.
− No. Luego de ese día me fue a visitar a casa diciéndome que iba a acompañar a Scorpius para que te fuera a ver. Yo también quería ir, pero tenía más de seis meses de embarazo, aparte los aviones ponen pegas cuando uno está en esa etapa de gestación, así que lo apoye no más. Le dije que se cuidara, que te cuidara a ti y que ojala todo resultara bien – hizo una pausa para tomar aire y contener las lágrimas – No apareció durante diez días, mis papas me preguntaban qué pasaba, porque no venía. Yo les decía que era porque estaba en una misión de amor y me sentía orgullosa de él. Cuando había pasado como un mes de esa salida y estábamos muy bien, me encontré con Britanny, esa chica de Hufflepuff que tuvo una efímera relación con James. Me dijo que había estado en una disco de la ciudad española y que se encontró con el parcito rubio en todo su apogeo, disfrutando de la generosidad de todas las chicas – sonrió tristemente – No quiero verlo, pero debemos aclarar esto.
− Tranquila Lilú, nos tienes aquí apoyándote por cualquier cosa – Roxanne se acercó rápido para abrazarla y dejar a su pequeño bebe en los brazos. Lily no pudo aguantar más y se largó a llorar.
− Casi cinco años juntos, desde quinto… − La menor de las Potter siguió hablando, pero Rose tuvo que dejarla sola porque su celular comenzó a vibrar en las manos.
− Alo – una respiración errática.
− ¿Lily? Escúchame por favor. Reconozco que fuimos a Ibiza, pero no estuve con nadie, Scorpius se encontró algunas chicas, pero yo no… − lo interrumpió.
− Lorcan, Lorcan, soy Rose. No quiero meterme, ni mucho menos gastes tus explicaciones conmigo, pero no los llames ahora. Está complicada y no quiere oírte – le hablo de forma comprensiva – Déjala que se tranquilice y ahí conversan.
− Rose necesito hacer que me escuche. Ni siquiera puedo aparecerme en la casa, porque estoy tan desconcentrado que puedo sufrir una bipartición – comenzaba a desesperarse – Te lo ruego bonita, dame con ella.
− Lorcan, hoy me la llevare a casa porque puede cometer una idiotez con la rabia y pena que está sintiendo, pero te prometo que mañana te la traigo y pueden aclarar todo.
− Rose, por favor… No Scorpius, necesito hablar con ella – la voz ronca, pero preocupada de Scorpius se escuchó a lo lejos, pidiéndole calma a su amigo − ¿Cómo me pides que me calme? Tú dejaste que la mujer que amabas se fuera como si nada, yo no haré lo mismo.
Rose por inercia colgó y se puso una mano en el pecho, tratando de tranquilizar el corazón porque sentía que se le iba a salir.
− Rosie ¿puedo irme contigo? – la pelirroja se giró y vio a su prima devastada frente a ella.
− Si, tranquila. Hoy te quedas conmigo – y la abrazo.
Sabía lo que sentía Lily, a lo mejor lo suyo no era comparable con el sufrimiento que estaba viviendo la pequeña pelirroja, pero conocía el dolor producido por la decepción.
A lo mejor por eso sus tres mosqueteros la había protegido tanto, porque ver a Lily en ese estado, debía ser un fiel reflejo de lo que había sido ella hace un año y medio atrás.
Rose se sintió confundida, Rose se sintió abrumada, Rose quería llorar, Rose ahora por fin comprendía a Scorpius… Rose sabía que él la amaba. Y Rose en ese momento lo odiaba, ¿Por qué Lorcan tenía que ser tan idiota? ¿Por qué esa historia no se quedó enterrada con todas las otras que tenían?
Solo le quedaba sonreír y aceptar todo. Ya tendría el espacio para conversar con Scorpius, aunque al final todo seguirá igual.
O.O
− ¿Qué horas son? – el rubio levanto su mano izquierda para mirarse la muñeca.
− Van a ser la una de la madrugada – Lorcan volvió a esconder la cabeza entre sus rodillas y sin soltar la botella comenzó a gimotear – Amigo llevas más de ocho horas botado en esa alfombra sin parar de llorar. Tienes que darte ánimo.
− ¿Qué animo Scorpius? El puto matrimonio me da lo mismo, pero perderla a ella, a mi hijo… − su voz comenzó a temblar nuevamente y se enzarzó en todos esos lamentos que llevaba vociferando a diestra y siniestra desde que había entrado en estado de angustia.
− Hermano tienen que hablar. No todo está perdido, aparte tienes de testigo a Scorpius de que tu no hiciste nada – Lorcan miro a Lyssander y bufo.
− ¿Tú crees que le creerán a este? – miro desdeñoso a Scorpius, cosa que en otro momento hubiese sido pase para darle una patada, pero que ahora se lo aguantaba − Maldita sea, sabes de sobra que Scorpius es de lo más mujeriego. "dime con quién andas y te diré quien eres", Lily me refregara ese dicho en la cara – dio un largo sorbo al Vodka de hada que tenía en la mano – Siempre supe que tenía que decirle, que había sido un error – miro a Scorpius con enojo − Todo sea porque tu estuvieras bien. En este momento te odio.
− Saldrás de está, te lo prometo Lorcan – se paró de donde estaba para ir a tomarlo de un brazo, haciéndole un gesto a Lyssander para que hiciera lo mismo – pero ahora, dejaras de llorar y pudrirte en tu mierda, te darás un ducha y te iras a acostar a mi cama. Mañana será un nuevo día y veremos que hacemos ¿dale?
− No quiero – comenzó a rezongar y cargándose fuertemente en los brazos de su hermano y amigo para que no pudieran pararlo – Solo quiero estar con Lily, dormir abrazados, besar la frente de mi hijo mientras lo veo dormir, hacerle el amor a mi mujer ¡por la mierda! Ahora te entiendo Scorpius, ahora entiendo lo que tu debiste sufrir por Rose, pero te lo mereces por idiota y por mujeriego, pero por idiota más que cualquier cosa.
− Bueno, bueno, bueno – dijo Scorpius poniendo los ojos blancos – Mañana haremos una votación, luego un tabulo y veremos quién es más idiota de los dos. Tú por mentirle a tu chica con seis meses de embarazo y mandarte a cambiar a Ibiza o yo por decirle que era un incidente aislado en mi vida.
Lyssander soltó el brazo de su hermano y miro estupefacto a Scorpius. El "amigo con ventaja de Rose" no se había enterado de que Lyssander lo miraba desconcertado, hasta que sintió un tirón en el hombro por estar levantando solo a ese peso muerto llamado Lorcan.
− ¿Qué pasa? – Lyssander abrió los ojos.
− ¿Qué le dijiste a Rose? – Scorpius por acto reflejo soltó el brazo de Lorcan y lo dejo tirado en el suelo, haciéndose ver de forma denigrante.
− Lyssander cometí un error. No es necesario hablar de eso ahora, pero estoy tratando de resarcirlo – explico Scorpius, volviendo a la tarea de levantar a Lorcan.
− ¿Resarcir qué? Era obvio que te habías acostado con ella, todos lo sabíamos por la cara de felicidad de Rose, pero quedamos muy desconcertados cuando se fue. Yo creí que iban a confirmar su relación o por lo menos ibas a tener la decencia de cortejarla – Lyssander se acercó al chico – ¿Te acostaste con ella y la trataste como un incidente?
− Si – fue todo lo que alcanzo a decir. Un puñetazo le había dado de lleno en su mejilla izquierda − ¡Ahh Lyssander! ¡Cometí un error, pero no es para que me golpees ahora! – le grito.
− Mereces una pateadura en el suelo por idiota – siseo el gemelo – Rose es un ángel y tu vienes y la tomas como si nada, para luego decirle una estupidez así.
− Han pasado tres años en los que he vivido torturándome por esto, no necesito llenarme de más mierda – Lyssander levanto una ceja.
− Rose paso tres años igual que tú y me imagino que mucho peor, porque a ella le dañaron el amor propio – contraataco el rubio.
− Eso que no sabes toda la sarta de tonteras que dijo Scorpius, si lo supieras ya lo tendrías colgado de los pies mirando hacia el suelo de este edificio – hablo un borracho Lorcan, sin dejar de observar su bella botella de brebaje milagroso.
− ¿Acaso dijiste algo más? – Scorpius le iba a responder, pero su celular comenzó a sonar – Está conversación no acaba aquí Malfoy. Apenas termines de hablar con tu chica de turno, aclararemos varios puntos.
− Como digas Lyssander – susurro el ex Slytherin, sin ser escuchado. Miro la pantalla de su teléfono y el nombre Rose le pego duro en el pecho – Alo.
− ¿Scorpius? – un bullicio general se escucha tras ella, pero su voz delicada destaco entremedio − ¿Scorpius?
− Si, ¿Qué pasa? – Rose carraspeo – Rose dime.
− Tengo un problema gravísimo – los latidos del chico aumentaron de manera considerable y un hoyo comenzaba a hacerse espacio en su pecho.
− ¿Dónde estás? – Rose hablo despacio – Rose no te escucho, por favor repítelo.
− Estamos en el Excalibur, ese pub que queda cerca de la casa de James – Scorpius sabía de cual hablaba, no necesitaba coordenadas para llegar… esperen ¿estamos?
− ¿Con quién estás? – pregunto asustado.
− Solo vente rápido, te espero – y colgó.
− Lyssander cuida a Lorcan, yo llego en una hora más – el rubio lo miro contrariado, pero al ver el semblante de preocupación de su amigo, no dijo ni una palabra – Adiós.
−Adiós, éxito. Ah y que no se te olvide, a la vuelta hablamos.
− Estaré esperando eso – y salió presuroso.
O.O
− Desde un principio les dije que está no era una buena idea, pero no me escuchan – reclamaba Lucy moviendo la cabeza de un lado a otro.
− Lorcan te odio – lloriqueaba una Lily tirada literalmente sobre la barra del pub – Te di todo, mi virginidad, mi amor, mi entrega, mi cariño, mi pasión, ¡Te di hasta un hijo, maldito perro!
− Les dije – Dominique miro asesinamente a Lucy, pero no dijo nada.
− Basta de rezongar, tomémosla y llevémosla a algún lado –dijo Roxanne, visiblemente incomoda, fijándose en todas las miradas de burlas que estaban recibiendo en ese momento.
− Llame a Scorpius, viene hacia acá a buscarnos – la miradas risueñas de sus primas, no pasaron desapercibidas, pero evito emitir comentarios.
− Bueno, bueno. Si ya viene el rubio tentación, por lo menos tomémonos la última ronda de golpeados ¿no? – dijo Dominique, levantándose de hombros – Vinimos a disfrutar, aunque no quiero celebrar teniendo a mi prima echa un mar de lágrimas, creo que ella hubiese sido la primera en levantar la copa si no estuviera en ese estado tan deprimente.
− ¡Te estoy escuchando Dominique! – Grito Lily – Yo también quiero tequila de duende.
− No, tu no tomas más – le respondió Lucy – Barman, una ronda de tequilas dobles por favor.
− A su orden – dijo solicito el chico, revolviendo en el aire la botella. Rápidamente frente a todas llego un pequeño vaso, con una cantidad considerable de alcohol.
− ¿Por el puto amor? – pregunto Roxanne. Todas asintieron, mientras Lily seguía lloriqueando. Golpearon el tequila y se lo zamparon hacia adentro.
− Bonita ¿quieres bailar conmigo? – una voz con evidente estado etílico, se escuchó por entre Rose y Dominique.
− ¿A quién le preguntas, a mi o a ella? – contra preguntó una confundida Dominique.
− A las dos – su sonrisa bobalicona, ratificaba su estado de embriaguez.
− No creo que sea lo correcto. El chico de ella se pone muy celoso – la voz ronca y tranquila del rubio que venía atrás, fue como un bálsamo para su corazón y por fin pudo soltar el aire que estuvo reteniendo todo el día luego de tantas cosas vividas – Zabinni, ven rápido. Le están echando los perros a tu chica.
Por un segundo, creyó que la defendida con novio celoso era ella, pero recordó el tipo de relación que estaban llevando. Obviamente, él no iba a ser un tipo posesivo con alguien a quien no quería realmente. Volvió a retener el aire.
− No te pases de listo – dijo el moreno – tengo unos poderes oscuros en mi varita, que te dejaran tonto.
− Soldado que arranca sirve para otra guerra – algo así dijo el tipo, largándose rápidamente del lugar.
− ¡Chris! – la rubia corrió desde donde estaba con Lily, para luego subir sus piernas a las caderas de Zabinni y besarlo como si no hubiese mañana – Te he echado tanto de menos.
− Yo igual princesa – Roxanne, Lucy, Rose y Scorpius, los miraban entre sorprendidos y asqueados por tal demostración de amor.
− Bueeeeeeno, al parecer tendremos que usar todas nuestras fuerzas para separar a esas ventosas y lograr irnos a casa – decía Lucy, mirando con su ceño fruncido.
− En eso te apoyo ¿Scorpius, caemos todos en tu auto? – pregunto Roxanne, pero el rubio miro a Rose y sonrió.
− ¿Por qué no me recibes de esa misma manera? – La cara de la pelirroja se volvió de un color escarlata adorable – Era broma.
Scorpius camino hasta la barra, para separar a Lily de una botella vacía y tomarla en brazos para llevársela de ahí.
− Yo me llevo a Dominique – dijo Zabinni, con la chica muy enroscada con sus brazos a la cintura, sin soltarlo. El moreno apenas podía respirar, pero no le importaba mucho.
− Llévate a Lucy también, así después llamas a Nott y él se la lleva para su casa – la aludida se levantó de hombros y se acercó a los otros dos que ya la esperaban.
− Eso sí, no quiero besos ni acercamientos frente a mí. Menos que paralicen el transito con alguno de sus escándalos. Y eso va más para ti Nique, te conozco – advirtió Lucy.
− Si Lu, como digas – hizo un gesto militar, para luego acercarse a todos – Chao chicas, denme sus fuerzas, porque esta noche terminara muy movida.
− Por Merlín – exclamo Roxanne, poniendo los ojos blancos y mirando al cielo – Cuídate, en todos los sentidos.
Todos se acercaron a despedirse del trió que ya se iba, pero a la rubia le faltaba algo por hacer.
− Scorpius, ven – el chico se acercó con cara interrogante – Tengo ganas de partirte la mandarina en gajos*, pero ella te quiere, contra todo pronóstico todavía te guarda mucho amor. Protégela, no la vuelvas a lastimar, o sino ahora sí que escapara y será muy difícil que vuelva. Haz las cosas bien, usa tu perfeccionismo para lograr que ella se quede con nosotros – le guiño un ojo – Éxito.
− Adiós, que estén bien – Zabinni palmeo el hombro de su amigo que seguía estático, mirando hacia el suelo – Ojala también tengas una noche movidita – pero él no contesto nada, dejando a Rose más interrogante.
− Vamos – Roxanne comenzó a caminar, seguida por los otros dos que seguían perdidos en sus cavilaciones.
Subieron con un poco de problema a Lily que seguía reclamando por culpa de Lorcan. Roxanne trataba de calmarla, pero era casi en vano. De un momento a otro, la pequeña Potter se deshizo en lágrimas.
− Lily, la historia no es como te la imaginas. Lorcan me acompaño a Ibiza porque yo estaba mal y necesitaba distraerme con algo que no fuera mi propio ambiente. Nosotros íbamos a viajar a Estados Unidos, pero yo le pedí que cambiáramos los pasajes y ahí fue cuando decidimos Ibiza. Él estaba asustado, no quería, muchas veces me reclamo por obligarlo, aunque yo sabía que si le decía que iba a ir solo, igual me acompañaría porque es mi amigo. Nunca se metió con nadie, es más, los días que estuvimos allá, llegábamos a los bares y él se quedaba sentado en la barra o en algún sillón tomando y pensando en ti. Miraba el celular todo el rato y la mejor parte era cuando tú lo llamabas y aunque odiaba mentirte, lo hacía porque sabía que todo se iría a la mierda si tú te enterabas, aparte estabas ya con un embarazo bastante avanzado – Scorpius, se metió al asiento de atrás con Lily, para acariciarle el cabello – Desde que está contigo, nunca ha habido cabida para nadie más, siempre te ha amado, por favor, no lo hagas sufrir más, el pobre está devastado en mi casa, llorando a mares y tomando alcohol como tú – la chica se acurruco en su pecho, mientras Roxanne y Rose se tensaban – Mañana conversaran ¿prométemelo?
− Scorpius, es tan complicado todo – la chica sollozaba – Me gustaría no haberme enterado nunca, pero te creo, sé cómo es Lorcan y aparte tú nunca mentirías. No se te da bien.
− Tranquila Lily, saldrán adelante – Lily lo soltó para dejarlo salir e ir a manejar. Roxanne se subió rápidamente para hacerle compañía a la menor de los Potter.
Rose sentó al lado de Scorpius.
− ¿Te acostaste con muchas chicas? – Scorpius la miro confundido, era la primera vez que le hablaba desde que había llegado a buscarla.
− No tengo un numero – Rose bufo − ¿De verdad eso importa?
− No lo sé. No es como si estuviéramos juntos la verdad – dijo Rose levantándose de hombros. Scorpius miro por el espejo retrovisor, para ver si las chicas de atrás habían escuchado y al parecer sí, pero no dijeron nada.
− Rose, lo que paso, ya paso. Sigamos adelante – la chica carraspeo. Guardaron silencio unos minutos.
− Yo no sé si quiera seguir acostándome con alguien que ha llevado tantas chicas a su cama – el aire se tensó de manera evidente, al igual que el cuerpo de Scorpius – No es por juzgarte, pero la verdad no me siento cómoda con esto.
− Rose, contigo las cosas son distintas – dijo suavemente. Rose solo soltó una risa amarga.
− Scorpius, sigue siendo sexo, como todo el que tenemos normalmente – un dolor en el pecho del rubio se estaba anclando – Yo… yo tengo que pensar.
− Rose, Ibiza fue una salida. Si, hubieron chicas, muchas chicas, pero era porque… porque buscaba algo – hablaba desesperado. Rose lo miro con sus ojos grandes – ¿crees que es el momento para conversar sobre esto?
− ¡Da lo mismo el momento, por Merlín! – Grito exaltada – Déjame en el departamento de Albus.
− No – respondió cortante.
− No es un favor, te lo estoy exigiendo – replico enojada.
− Pero no lo voy a hacer, el que maneja soy yo – sin darse cuenta, ya estaban en el departamento de Scorpius – Voy a subir a Lily y espero que por tu bien, vengas detrás mío – la amenazo.
− ¿Acaso me harás algo? – Scorpius no dijo nada, simplemente se bajó, abrió la puerta de atrás y tomando a Lily entre sus brazos se adentró en el edificio.
− ¿Te iras? – Y en ese instante Rose recordó que no estaban solos dentro del auto. Roxanne la miraba interrogante − ¿Iras donde Albus?
− No lo sé. Cuida a Lily – se giró, pero una mano la detuvo.
− Rose, hace tres años te fuiste sin decir nada más que adiós. Sin explicaciones, sin razones y sin lamentos. No lo hagas ahora. No vuelvas a escapar – la pelirroja trago el nudo que se había formado en su garganta – Prométemelo.
− Yo no hago promesas, pero me quedaré algunas semanas más Roxanne. Eso si recuerda que mi vida la hice en otro lado – se abrazaron – Voy a caminar.
− Cuídate, son las una y media de la mañana – Rose solo asintió, mientras se encaminaba al vacío de las calles, pensando que sería de su vida. Ay maldito Scorpius, ¿Por qué tienes ese don de hacerme sufrir?
O.O
− ¿Roxanne? – La voz de Lyssander, lo hizo girarse y encontrarse con la morena en la entrada de su departamento − ¿Tú también andabas de juerga?
Lily estaba acostada en un sillón, dormitando, pero a la vez hablando.
− Claro, no iba a dejar a mis primas solas – le respondió la morena.
− ¿Rose, dónde está? – Roxanne se levantó de hombros.
− Dijo que iba a mirar unos escaparates – Scorpius bufo – Se fue hacia el parque que está más allá. Apúrate.
El rubio salió corriendo, pero antes de llegar a la puerta se giró.
− Lyss, los condones están en el cajón del velador de mi pieza – los dos chicos se pusieron rojos, pero no se quedó a esperar respuesta, siguió corriendo para llegar abajo luego.
Cuando se encontró en la acera, apresuro más el paso. No quería perderla de nuevo, no podía. De solo pensarlo se le paralizaba el corazón y la respiración se le volvía errática.
Al cruzar hacia el parque, en una banca divisa el pelo ruloso y rojo, que en ese momento se encontraba tomado de forma desprolija, pero sin dejar de verse tentador.
− Te dije que no te fueras – la chica lo miro hacia arriba, pero sus ojos no mostraban emoción.
− Tú no me mandas – susurro lentamente.
− ¿Me puedo sentar? – pregunto dudoso.
− No he monopolizado todavía el sector de las bancas de parque, así que puedes hacerlo, si así lo deseas – seguía hablando bajo. Scorpius tomo como una victoria que le dejara estar cerca.
Guardaron silencio, pensando, escuchando el sonido de las hojas moverse. A pesar de estar en pleno verano, el viento estaba helado. Scorpius se sacó su polerón y se lo entregó a la chica. Rose obviamente no dudo en ponérselo. Tenía frió y no se iba a hacer la valiente ahora.
− ¿Qué piensas? – pregunto el ex Slytherin.
− Que te odio – respondió la chica – pero no es ese odio con el cual no puedes vivir. Si no ese que te provoca ganas de patearte en el suelo, pero a la vez besar a la persona.
− Me gustaría que te desquitaras con la segunda opción, pero me parece que no estoy en posición de elegir – replico el chico sonriendo, ganándose una mirada reprobatoria por parte de Rose – Ro, la vida no es blanco y negro. No porque las cosas salgan mal tienes que salir escapando.
− Lo dice el hombre que luego de acostarse conmigo me trato como si fuera el peor error de su vida – Rose sonrió amargamente y Scorpius sentía solo ganas de retorcerse en la banca por la culpa.
− Y de eso me voy a arrepentir toda la vida – le tomo la barbilla, para que lo mirara. Rehuyó un momento de sus ojos, pero cuando gris y azul se juntó, todo volvió a ser lo mismo – Tres años Rose, tres malditos años que fueron lo peor de mi vida, no quiero vivirlo nunca más y menos ahora que te tengo. Eres para mí.
− Recuerda que yo tengo mi vida hecha en otro lado, con otra gente… − fue interrumpida.
− Y con otro hombre – agacho la mirada – Lo sé y en cierta manera sé que soy el mayor propulsor de eso, inconscientemente claro. Si yo hubiese estado más claro con todo, ahora estaríamos juntos, sin necesidad de haberte esperado tanto tiempo. A lo mejor estaríamos casados.
Rose se soltó del agarre bruscamente.
− Eres imbécil ¿Verdad? – Lo miro acusadoramente – Si hubiese sido distinto, dudo mucho que las cosas variaran. Tú seguías siendo alguien que tenía que madurar, que tenía que buscar de alguna manera algo y yo no era la indicada para estar a tu lado en ese momento.
− Claro que era tus Rose. Siempre has sido tu – Se paró al frente de ella – Todos lo veían, hasta tú lo sabias.
− ¡Pero tú no! – le grito – Tu no.
Se miraron callados durante algunos segundos. Esos eternos que piensas que te van a quitar el alma.
− Quédate conmigo – susurro apenas Scorpius – recompensare todo. Cada uno de los días malos, tanto para ti como para mí.
− Quiero la ley de la ligereza. Al son de las tortillas – respondió rápido – No me interesa algo profunda, porque de igual forma me iré.
− ¿Ni siquiera contemplas la opción de quedarte? – pregunto herido.
− No Scorpius – miro hacia al suelo. Una hoja que estaba toda rota, llena de cortes, como ella que tenía el corazón de la misma manera.
− ¿Entonces terminamos? – Rose lo volvió a mirar, con su cara desencajada.
− Me prometiste algo. Me dijiste que ibas a demostrarme que podías ser mejor que cualquiera – sus ojos estaban llenos de dolor y rabia hacia el rubio – Con esto no lo estás haciendo.
− ¿Qué quieres que haga? ¿Qué me quede aquí? Mirándote tener todo decidido, donde entre todas esas cosas no estoy incluido yo. Donde no piensas siquiera en tenerme dentro de tu vida – se volvió a sentar en la banca.
− Espero que cumplas con tus palabras – Scorpius soltó el aire.
− No puedo tenerte con ligereza Rose y aunque lo intente no puedo. Yo no necesito más tiempo para saber lo que siento y por ti, no es una simple calentura. Tú eres mucho más.
− ¡Era sin sentimientos! – le volvió a gritar, Scorpius desesperado se paró.
− Pero yo si los albergo, no soy un cubo de hielo como tú – Rose comenzó a temblar, los sollozos estaban a punto de salir – Necesite solo una semana para darme cuenta que te quiero completa, no solo una parte,
− ¿Qué maldita sea quieres? – Pregunto enojada – Yo soy la mujer en la relación, yo soy la que tiene que ser inconstante, no tú.
− ¿Qué que quiero? Simple, te quiero a ti. Con tus virtudes y defectos, con tus idas y venidas. Te quiero entera – Rose se giró para que no viera sus lágrimas.
¿Cuánto hubiese dado por esas palabras hace tres años?
− Ahora es imposible. Lo siento, todo lo que vivimos fue un incidente aislado. – agarro su bolso, que reposaba en la banca, mientras la mirada perdida, se clavaba en su espalda.
Comenzó a caminar, no podía seguir, porque sabía que al final aceptaría todo y eso sería ir contra todo lo que había estipulado durante años, pero ¿Por qué lloraba? ¿No que era fuerte y ya Scorpius no le afectaba? Alejarse, se estaba convirtiendo en su peor prueba, más difícil que la que tuvo cuando tenía dieciocho años y partió sola a Estados Unidos…
Unos brazos envolvían su cintura.
− No te vayas – la voz quebrada del chico – Volverá a ser como antes, pero no me dejes otra vez.
Rose no pudo aguantar más. Girándose tomo el cuello de la polera y se abalanzó sobre su boca, dejándola sin respiración. Scorpius la envolvió completamente entre sus brazo, besándose sin parar y luchando por no soltarla para tomar aire, pero tuvieron que hacerlo, aunque lanzando bufidos al mismo tiempo.
Apoyo su frente con la de ella, llenándose de su olor y cerrando los ojos.
− Vamos a casa, o sino ese cuarteto es capaz de matarse – susurro lentamente – Tendrás que dormir en el sillón.
Rose se separó con el ceño fruncido.
− ¿Por qué?
− En mi cama está Lorcan y quizás Lyssander. En la de huéspedes, están las chicas y yo dormiré en el sillón – Rose apoyo su rostro en el hombro del chico, olisqueando su cuello.
− Me voy a acostar entre los chicos – Scorpius afianzo más el abrazo.
− Sobre mi cadáver – susurro apenas audible, pero ella lo escucho.
Las cosas no serían fáciles y menos para Rose que ahora sabia cuáles eran los sentimientos de Scorpius, pero ¿Estaría ella preparada para irse nuevamente sabiendo todo lo que sabía?
Difícil.
Otra vez se encontraba contra la pared, pero con la diferencia que ahora estaba sometida por el hombre que siempre amo, aunque la tarea no pertenecía a Scorpius, sino a Rose.
Y era poder decirle "Amor"
* Partir la mandarina en gajos: Romperle la cara :)
