Disclaimer: Harry Potter no me pertence.

Hola a todos! Disculpen la demora y pido perdón otra vez por no haber contestado los reviews pero estuve con examenes bastante dificiles que llevaban toda mi energía. Perdón por haberlos dejado picados con el final del capítulo anterior. Así sin más preámbulos acá va el séptimo capítulo. Besos!


CAPITULO 7: PADRINO Y AHIJADO



Sirius llegó al séptimo piso tan rápido como le fue posible. Su cabeza no dejaba de dar vueltas sobre las estúpidas palabras que le había dedicado al muchacho sin siquiera pensar en lo que podría haberle sucedido en la vida. Estaba tan nervioso y ansioso sobre la conversación que sacó a relucir la famosa falta de tacto que tanto le reclamaba Mía.

Caminó tres veces impacientemente frente a la pared vacía. Su corazón pareció pararse los segundos que tardó en aparecer la puerta para luego latir con más fuerza de la que estaba acostumbrado.

Entró con sigilo, casi con miedo de lo que pudiera encontrar allí. La habitación era una sala amplia casi vacía a excepción de un rincón donde un sillón y una hoguera reproducían una esquina de la sala común de Gryffindor. Sobre ese sofá estaba Harry mirando fijamente el fuego que ardía frente suyo. Sirius se preguntó si el joven se había percatado de su presencia.

-¿Qué haces aquí? – dijo en voz baja y fría contestando la duda del hombre.

-Yo... yo... ufff... – se restregó la cara nervioso.

-No necesitas pedir perdón, si a eso has venido – dijo aún mirando el fuego.

A Sirius le dolió el tono de voz y el hecho de que no se diese vuelta para enfrentarlo. Pero la culpa de esa actitud era solo suya.

-Si, si necesito pedir perdón. Disculparme contigo por todo lo que he dicho...

-Entonces te perdono. Ahora puedes irte.

El hombre bufó, sería difícil. Si había heredado la obstinación de Cornamenta o el carácter de Lily estaba en problemas. Si heredó ambas cosas, bueno no quería ni pensarlo. Caminó algunos pasos con lentitud hasta llegar al sillón y sentarse junto al muchacho. Se quedó callado respetando el silencio de su ahijado. Prefería ir con calma a pesar de que moría por estrecharlo en un abrazo.

Harry bufaba. Estaba realmente molesto con el hombre a su lado, pero a su vez no podía descargar su ira con él. Algo en la profundidad de su mente le pedía que olvidase la pelea de hace unos minutos atrás, pero otra parte le recordaba el injusto pedido de explicaciones. Estaba enojado por la actitud del alter ego de su padrino, si él le hubiera dicho de forma tranquila que sabía quien era no lo hubiera negado. De buena gana le habría dicho todo.

-Se que me pasé...

El pelinegro devenido en castaño levantó una ceja.

-Bueno, más que eso, me desubiqué totalmente... pero no fue mi intención... solo... solo estaba pensando en mi...

-De eso me di cuenta – contestó mirándolo de reojo para ver la cara mortificada de Sirius. Algo dentro le pidió que no continuara con su enojo. Pero por otra parte no quería ceder tan fácilmente. Quería que entendiera que lo había lastimado.

-Perdón por eso... es que... es.. no se... enterarme de golpe quien eras... solo... solo me descolocó...

-¿Cómo lo supiste?

-Escuché tu conversación con Dumbledore la noche de Navidad.

Harry bufó. Tendría que tener cuidado cuando hablara de cosas importantes.

-Por eso también te pido perdón, pero es que me habías resultado intrigante....

El chico levantó una ceja nuevamente.

-Digamos que muchas veces antes de enterarme la verdad sospeché que pudieras ser tú, pero lo atribuía a mi deseos de que fuera cierto.

Harry no pudo responder a ese comentario. Un nudo enorme se le formó en la garganta.

-A menudo imaginaba, y aún imagino, como hubiera sido la vida de mi ahijado si no hubiera muerto. Como hubiera sido estar con él, ser un buen padrino – Sirius paseó su mirada por la sala –. Luego un día cualquiera llega Dumbledore y nos dice que existen otros mundos habitados con seres iguales a nosotros. Desde ese momento mi mente se empezó a preguntar una y otra vez si en alguno de esos mundos mi ahijado existía, si estaba vivo, si estaba bien y si estaba orgulloso de que yo fuera su padrino...

-Mucho – dijo en susurros – tú... tu alter ego era un gran hombre... y lo más cercano a un padre que he tenido.

-Alter egos es un tecnicismo, tú lo has dicho – le sonrió – Me alegra saber que he sido un buen padrino...

-El mejor...

Por primera vez desde que comenzó la conversación Harry lo miró directamente. El hombre sonrió débilmente.

-Sam me contó algo sobre todos nosotros... como... hemos...

-¿Muerto?

-Si... también me dijo sobre lo de Azkaban...

El muchacho suspiró. Sabía que querían decir esos comentarios, su padrino quería saber. Quería conocer sobre como había sido su vida. Desde que había terminado la guerra no había vuelto mucho a hablar sobre todo lo sucedido en aquellos años. A veces comentaba cosas con Ginny, con Ron o Hermione. Pero con nadie más.

-Quizás deba comenzar desde el principio.

-No es necesario si tú no quieres... – murmuró. Tenía ganas de decirle que si ansiosamente. De saber todo lo que había sucedió en su vida, pero no quería presionarlo ahora que parecía estar más relajado que cuando había entrado.

-Supongo que sabes sobre la profecía...

-Si... Cuando hablaste con el director escuché que habías dicho que Voldemort te había marcado como a su igual... Nosotros nunca entendimos esa parte... Y luego de esa noche no volvimos a hablar del tema...

-¿Quieres saber cómo lo hizo?

-Si quieres contarlo...

-Voldemort no supo sobre la profecía completa, solo escuchó el principio, sobre el niño que nacería a fines de julio y de padres que lo habían enfrentado tres veces.

-No sabía sobre marcar a uno como su igual.

-Exactamente. Podría haber sido Neville o yo. Por alguna razón él decidió ir a matarme a mi.

-¿Por qué tú y no Neville?

-No lo sé. Solo Voldemort sabría las razones que tuvo para escogerme. Dumbledore una vez me dijo que fue porque se sintió identificado conmigo. Al ser ambos de sangre mestiza.

Ambos se miraron por unos segundos perplejos. Realmente nunca sabrían porque lo había elegido.

-Esa noche, él llego solo a la casa – suspiró sonoramente – Los tres estábamos en el living. Papá estaba haciendo burbujas de colores para entretenerme cuando supieron que él estaba allí. Papá le gritó a Mamá que se marchara conmigo y se fue a enfrentarlo sin varita para darnos tiempo a escapar...

-¿Sin varita? – dijo en un tono bajo de voz. Harry asintió.

-Mamá corrió escalera arriba conmigo y se escondió en mi cuarto. Voldemort llegó poco después...

-Ya había matado a James – Sirius susurró mientras las imágenes se formaban en su cabeza. Imaginando como su vida hubiera sido sin su mejor amigo.

-Nos encontró allí y le dijo a mi madre que se apartara, que ella no tendría que morir, que era a mi a quien buscaba.

-Pero ella no lo hizo. Ninguna madre que amara a su hijo lo haría – expresó Sirius.

-Ella se sacrificó por mi. Y con ello me otorgó una protección que me ayudó hasta el último momento. Luego de que mi madre murió, Voldemort intentó matarme, pero su maldición se volvió contra él por la protección que recién había adquirido.

-¿Sobreviviste a la maldición asesina? – por unos segundos dejó de lado las imágenes dolorosas para hacer cabida a una gran sorpresa.

Harry sonrió levemente y se levantó el flequillo para mostrar su cicatriz en forma de rayo. Sirius la inspeccionó brevemente antes de volver su mirada al rostro de su ahijado.

-Así que así fue como fue derrotado la primera vez.

Harry asintió perdiendo la mirada hacia el resto de la sala.

-Luego Sir..., digo tú – por la forma en que iba la conversación parecían haber acordado implícitamente de hablar sin alter egos posibles – llegaste a la casa, le diste tu motocicleta a Hagrid para que me llevara y fuiste detrás de Colagusano...

Sirius entendió que era lo que seguía a continuación, no necesitó que el muchacho le explicara como había ido corriendo detrás del traidor. Ese tipo de acción era propia de su naturaleza impulsiva.

-¿Dónde te llevo Hagrid? – preguntó de repente.

-Con Dumbledore para que me entregase a quienes iban a criarme.

Decir que Sirius gritó y refunfuñó durante varios minutos luego de enterarse que esa familia era los Dursley es quedarse corto en la descripción. Harry lo miró por unos segundos algo divertido por la reacción de su padrino y en especial con algo de alegría por el interés demostrado.

-Era necesario que me quedara allí. Dumbledore hizo un encantamiento de protección con el sacrificio de mi madre – le explicó brevemente como funcionaba la protección.

Luego le comenzó a explicar como había conocido la verdad sobre su pasado gracias a Hagrid y como había comenzado su primer año.

-Te hiciste amigo de Ron desde el tren... ¿Sabes que Cornamenta y yo también? – Harry asintió pero no dio explicaciones de cómo lo sabía. Sirius solo atribuyó que su contraparte lo había hecho y el muchacho prefirió no aclararlo. Siempre creyó que la memorias de Snape eran privadas y solamente las había usado un par de veces para limpiar el nombre de su antiguo profesor de pociones.

-Así que Ron y Hermione son tus mejores amigos... los Weasley son buenas personas...

-Siempre han sido como mi familia – dijo Harry.

-Espera... espera... – Sirius comenzó a atar cabos de todo lo que Harry le había dicho – Tú me dijiste que Sam es la hermana de tu mejor amigo... que la familia de Sam es tu familia...

El hombre abrió los ojos enormemente ante la nueva revelación. Harry solo esperó que Sirius no comenzara a gritar de nuevo.

-Así que es... es Ginny Weasley...

Ambos se quedaron en silencio por algunos segundos. Sirius pensando y Harry dejando que su padrino procesara la información que había obtenido hasta el momento.

Varias horas después el muchacho le había explicado de la forma que mejor pudo sobre los años que había estado en Hogwarts y sobre el último que había tenido que huir en busca de los horrocruxes. La expresión de Sirius fue cambiando a medida que se iba que iba creciendo el Harry de la historia. Al principio era una de diversión y sorpresa cuando le explicaba sobre los primeros acontecimientos, en especial los de primer año. El hombre lo vitoreó y hasta parecía envidiarlo cuando habló sobre el troll, Norbert y las pruebas que tuvieron que pasar para salvar la piedra filosofal. Pero su expresión cambió a una de preocupación a partir de su tercer año, que se incrementó notoriamente a partir del cuarto. Hasta que su expresiones se relajaron cuando terminó su relato con la muerte de Voldemort.

-Has conocido más criaturas extrañas y peligrosas antes de los diecisiete que cualquiera de nosotros en lo que llevamos de vida...

Harry se rió del comentario y de la cara de ensoñación de su padrino.

-Encima el Sirius de tu mundo tenía un hipogrifo – ambos rieron nuevamente para relajar la tensión del momento.

Repentinamente el hombre puso una mano sobre el hombro de Harry, quien se estremeció levemente. Sirius notó el gesto y solo le sonrió paternalmente.

-No puedo creer que hayas sido un horrocrux... – susurró – Y no puedo creer que haya que estar agradecido a Voldemort por ser tan ignorante... Sino hubiera tomado tu sangre en ese cementerio...

Harry no respondió. Ese pensamiento lo había seguido por años. Varios minutos después, en los que Sirius no había quitado la mano del hombro de su ahijado, el hombre puso en palabras un pensamiento que había tenido desde que se enteró de que el muchacho en frente suyo era Harry.

-¿Puedo... puedo quitarte el encantamiento que te está camuflando?... Yo puedo volver a ponerlo como estaba luego – se apresuró a decir para convencerlo – Soy muy bueno en transformaciones.

-No me cabe duda de eso, después de todo eres un animago – sonrió por el pedido – Por supuesto puedes verme como soy.

Sirius sacó su varita rápidamente. Con las manos temblando hizo unos movimientos sobre la cabeza del muchacho murmurando algunas palabras. Segundos después el cabello castaño comenzó a transformarse en el característico azabache indomable y los ojos volvieron a ser color esmeralda. El hombre se quedó atónito ante el cambio del chico, era mucho más parecido a su amigo de lo que había podido vislumbrar en los últimos días.

Harry se sintió incómodo durante los segundos que su padrino había tomado para escrutarlo detenidamente.

-Merlín... eres mucho más parecido a Cornamenta de lo que creí, eres igual a él... Y no solo tienes los ojos de Lily también tienes su mirada.

El muchacho sonrió torpemente. Ese tipo de comentarios por parte de su padrino nunca lo habían molestado sino todo lo contrario. Repentinamente, Canuto, lo atrapó en un abrazo que Harry no dudó en corresponder. La emoción lo embargó completamente al comprender que tenía el abrazo que hacía siete años anhelaba.


-¿Anna qué es eso tan importante que tienes que El Que No Debe Ser Nombrado esta tan desesperado por obtener?

Ella escuchó la voz de Joseph resentida por las heridas y las torturas. Suspiró sonoramente.

-Algo suyo – dijo apenas, más para ella misma que para su amigo de la infancia.

-¿Se lo robaste?

-Podría decirse que si...

Joseph se quedó pensando algunos segundos...

-Él no ha querido matarme todavía – dijo el hombre en susurros. Anna cerró los ojos instintivamente ante esas palabras – Y creo saber porque...

Ella sintió que sus ojos comenzaban a picar. También sabía porque no lo había matado aún. Iba a utilizarlo para torturarla.

-Anna... ¿Es muy importante que él no obtenga eso que anda buscando?

-Si... muy importante... demasiado.

-Entonces, pase lo que pase, no se lo des. Sin importar que sea lo que suceda.

-Yo... Joe... – las lágrimas comenzaron pugnar por salir de sus ojos – Fui una terrible idiota... ¿Cómo pude? ¿Cómo algunas vez...?

-Eso ya no importa – dijo el hombre acercándose hacia ella con dificultad – Ahora lo importante es que suceda lo que nos suceda él no debe obtener eso que escondes... Solo mantén tus barreras altas... Siempre has sido excelente en Oclumancia.

Ella lo miró unos segundos antes de abrazarlo con cuidado para no lastimarlo más de lo que estaba. El momento fue interrumpido por dos mortífagos que los tomaron rápidamente para llevárselos.

-El Señor Oscuro quiere hablar con ustedes – dijo uno de ellos. Una voz que Anna reconoció perfectamente.

-No es necesario ser tan amable, Lucius – dijo ella irónicamente - ¿Qué ha sucedido? ¿Has bajado de estatus ante el señor que ahora te dedicas a transportar rehenes?

-No digas idioteces, Koller.

-Que frío estas, ya no me llamas por mi nombre.


Dumbledore entró en la sala haciendo saltar aparte a los dos hombres que se estaban abrazando en ese momento. Sonrió levemente y miró hacia los lados dentro de la habitación para darles espacio.

-Profesor – dijo Harry.

-Veo que Sirius ya sabe sobre ti.

-Si, yo he escuchado su conversación en casa de James – dijo Sirius algo avergonzado.

El director solo asintió escuetamente sin emitir opinión alguna sobre la situación.

-He ido a tu despacho y Samantha me ha dicho que estabas aquí. Me alegra encontrarte a ti también Sirius. Ambos podrán ayudarme.

-¿Qué sucede, Albus?

-Necesitamos ir urgente hacia la casa de los Gaunt. Al parecer mañana en la mañana Voldemort piensa ir allí a buscar el horrocrux, tenemos que aventajarlo.

-¿Cómo lo sabes? ¿Snape se lo dijo?

-No, Sirius, sabes muy bien que Severus no sabe nada sobre los horrocruxes. Esta información es sobre otra fuente que no pienso develar.

Harry lo miró por algunos momentos y comprendió quien podría ser la fuente. Se imaginó a Jack pasando por una nueva pesadilla.

-Sirius, por favor, avisa a los demás que nos reuniremos en una hora en mi despacho – el hombre asintió y se dirigió hacia Harry antes de irse.

-No voy a decir nada. Se que es decisión tuya.

-Gracias, Sirius.

Se fue rápidamente dedicándole una última sonrisa a su ahijado.

-Harry necesito que me acompañes.

El muchacho emprendió camino hacia la puerta, pero Dumbledore lo detuvo.

-Primero tendremos que volver a ponerte el disfraz.

-Oh si... lo había olvidado.

El joven y el director emprendieron rápidamente el camino hacia la dirección. Los pasos presurosos del hombre mayor demostraban algo de inquietud que Harry podía distinguir a pesar de que quizás otras personas no.

-Jack está en mi despacho. Él me ha dicho sobre la conversación que han tenido una noche en su casa luego de que él tuviera una pesadilla.

-Si, así es, señor. ¿Ha tenido una pesadilla ahora?

-Si, aunque seria más adecuado llamarlo visión.

-Por supuesto. Aunque yo he tenido ese tipo de visiones. Aunque yo podía verlas desde la perspectiva de Voldemort.

-Lo se, Alex. Pero tú eras un horrocrux y Jack no.

Caminaron los últimos pasos hasta las gárgolas. Y mientras esta giraba para dar paso a la entrada, Harry formuló la pregunta que Dumbledore no le había contestado en Navidad.

-Esta es la razón por la que estoy aquí ¿Verdad? Es por Jack.

-Si, Harry, es por Jack.

Entraron a la dirección para encontrar al chico sentado junto a Lucas sin que ninguno de los dos emitieran algún sonido.

-Señor Black, puede retirarse a su dormitorio. El señor Potter se irá con el profesor Duret a su despacho.

Lucas parecía a punto de protestar, pero su amigo fue el que lo detuvo.

-No te preocupes, Luck. Estaré bien.

-Si tu lo dices – dijo con la voz no muy convencida pero igualmente retirándose del lugar.

-Jack, ve con Alex a su despacho y cuéntale con detalle. Él podrá ayudarte – luego se dirigió a Harry – Dile a Samantha que se una al resto de nosotros en la reunión que tendremos aquí.

El mayor de los Potter asintió y se llevó con él al adolescente que aún parecía algo perturbado por la reciente pesadilla.

Ginny se retiró rumbo a la dirección ni bien fue informada por su prometido dejando a los dos chicos en soledad. Harry miró detenidamente a Jack pasándose la mano por el cabello haciendo visible su cicatriz. Caminó hasta la mesa, sirvió un vaso con agua que le alcanzó al muchacho sentado con la cabeza gacha. Pasó una mano por sus cabellos desordenándolos inconscientemente. No sabía como abordar la situación. Además de que aún estaba aturdido por lo que había sucedido en la Sala de Menesteres.

Tomó un silla y se sentó junto a su hermano. El más joven le sonrió levemente.

-¿Te encuentras bien?

Jack murmuró un si algo inseguro.

-El profesor Dumbledore quiere que me cuentes sobre tu pesadilla – dijo en voz baja – Pero no es necesario si tú no quieres...

-Esta bien. Puedo decírtelo.

Jack levantó la vista para encontrarse con la mirada del muchacho. ¿Le pareció o su profesor tenía los ojos un poco más claros que la última vez que lo había visto? Meneó la cabeza despejando esos pensamientos. Ese no era el momento para plantearse incoherencias. Suspiró profundamente tratando de tranquilizar su respiración antes de comenzar con el relato. Lo que había visto había sido bastante desagradable, pero, lamentablemente, nada que no hubiera experimentado antes.

-Voldemort había mandado a buscar a dos prisioneros. Uno de ellos era la mujer que había estado en mi pesadilla anterior, la que te conté en mi casa ¿Recuerdas? – Harry asintió sin emitir palabras para no cortar el impulso que el muchacho tenía para contar -. Además de ella había un hombre que parecía haber sido muy torturado... Voldemort le pidió algo a la mujer... no se que pero le preguntó donde lo tenía escondido.

-¿La mujer está escondiendo algo de Voldemort? – preguntó Harry frunciendo el seño levemente.

-Creo que pertenece a Voldemort.

-¿La mujer se lo robó?

Jack alzó los hombros en perplejidad y Harry prefirió no seguir interrogándolo, aunque ese tema iba entablarlo con Dumbledore.

-Tor..torturó al hombre... varias veces pa...para que ella confesara donde está eso que busca. El hombre le gritaba a la mujer que no lo dijera... que no importara lo que hicieran con ellos. Así que... después de torturarlo mucho él... él lo mató...

El muchacho seguía con la cabeza gacha mientras había susurrado la última parte de la frase. Harry solo atinó a posarle una mano en el hombro en señal de apoyo. El chico sonrió débilmente.

-El hombre la llamó Anna – dijo luego de varios segundos en silencio – Digo, por si sirve de algo saber su nombre.

-Quizás si – Harry le sonrió fraternalmente.

-Alex... perdón Profesor Duret...

-Puedes decirme Alex cuando no estamos en clases.

-Esta bien – sonrió -. ¿Sabes que puede ser eso que busca?

Harry lo miró por algunos segundos. ¿Si sabía? No con certeza, pero se imaginaba que podía ser.

-No... Jack ¿puedo preguntarte algunas cosas acerca de tus pesadillas? – preguntó tentativamente.

El jovencito asintió escuetamente.

-¿Sufres algún tipo de dolor? No se... ¿De cabeza o algo?

Jack negó. Y Harry respiró algo más relajado.

-Son solo las pesadillas.

-En tu casa me habías dicho que presenciabas esas visiones como si estuvieras parado al lado de Voldemort. ¿Solo escuchas lo que él está diciendo?

-No entiendo – el pelinegro miró a su profesor con incertidumbre.

-Quiero saber si de alguna forma sabes lo que está pensando.

-Ah, no, no. Solo escucho lo que dice en voz alta. ¿Tú podías saber lo que el Voldemort de tu mundo pensaba?

Harry se preguntó si responder a esa pregunta. Lo miró unos segundos, el chico estaba contando con detalle lo que vivía, era justo que el hiciese lo mismo.

-Si, yo sabía lo que estaba pensando...

-Pero ¿cómo?

-Mis pesadillas eran algo diferentes a las tuyas. Yo no las presenciaba como lo haces tú. Yo no veía a Voldemort hacer cosas sino que en mis sueños yo era Voldemort...

-¿Cómo si entraras en su mente?

-Exactamente eso...

-Eran peores que las mías – dijo en un susurro – Yo...

-No te preocupes, ya no están, se fueron cuando Voldemort murió – Harry sonrió para restarle importancia. El muchacho le devolvió la sonrisa y continuó con el relato que habían interrumpido.

-Luego de que mató al hombre, torturó algún tiempo a la mujer y la envió nuevamente a los calabozos. Después de eso echó a todos los mortífagos y se quedó solo en la habitación murmurando cosas. Lo último que escuché antes de que Lucas me despertara era que tenía que ir a buscar eh... ehh creo que dijo algo de un anillo... ¿puede ser?

-Si es posible.

Luego de terminado el relato, Jack parecía mucho más tranquilo y relajado que cuando había entrado en su despacho.

-¿Te sientes mejor?

-Si, bastante – contuvo un bostezo.

-Eso es porque es bueno que puedas hablar con alguien que ha experimentado lo mismo que tú.

Jack asintió. Tenía el mismo pensamiento en el momento en que su profesor había hablado.

-Mejor ve a tu habitación. Lucas debe estar esperándote.

-Si, estoy cansado.

-Es normal, es más de media noche.

El menor se levantó y le sonrió torpemente a Harry antes de retirarse. Él se quedó mirando algunos segundos a la puerta por la que su hermano menor había salido, luego también dejó la habitación para reunirse con el resto de la Orden en el despacho del director.


James observaba curioso a su mejor amigo. Sirius parecía estar diferente a como lo había notado en los últimos días. Una sonrisa rondaba su boca a pesar de que el tema de conversación no era nada con lo que pudiera divertirse. Algo había sucedido y de eso estaba seguro, el problema era que no sabía que. Había intentado interrogarlo en los días pasados cuando su actitud era huraña y malhumorada, y Canuto solo había atribuido su malestar a lo que había descubierto sobre Regulus. Algo que James no había creído en absoluto ya que la actitud de su amigo era anterior a ese hecho. Y ahora él se encontraba con el carácter totalmente opuesto. Parecía divertido y despreocupado.

La puerta del despacho se abrió y entró el último miembro de la reunión que estaban esperando. James observó como su esposa sonrió enormemente al ver a Alex y como el joven le devolvió la sonrisa de la misma forma. Luego hubo un intercambio de miradas con el director sobre algo que solo ellos dos entendieron en donde el joven profesor asentía. Pero lo que realmente le llamó la atención fue el meneo de cabezas que tuvo con Sirius. Extraño. Si, James estaba intrigado.

-Alex, estábamos conversando sobre lo que sucederá mañana – dijo Dumbledore.

-¿Sobre el anillo?

-Si. ¿Tú crees lo mismo?

-Si. Al parecer Voldemort quiere verificar si está allí.

Todos escucharon atentamente el intercambio de palabras preguntándose como el joven ya sabía sobre el tema.

-Lo que ahora estamos discutiendo es si Voldemort desea verificar que el horrocrux continúe en el mismo o lugar. O si, en cambio, quiere removerlo de allí y encontrarle un nuevo escondite.

-Lo cual sería muy grave, ya que es el único horrocrux del que sabemos su ubicación – dijo Lily.

-Lo que estamos decidiendo es si ir ahora mismo a buscarlo o no – le explicó Dumbledore.

-Es peligroso. Estamos arriesgándonos a que Voldemort sepa que estamos buscando sus horrocruxes – expresó Remus.

-Aunque es un doble riesgo de todas maneras – intervino Sirius -. Si sacamos el horrocrux en este momento es decirle claramente a Voldemort que alguien está buscándolos. Pero si no hacemos nada y cambia su ubicación estaremos varios pasos hacia atrás.

Todos asintieron de acuerdo.

-Yo creo que Voldemort también verificará los otros lugares. Entonces cuando vaya a la cueva descubrirá el horrocrux falso.

-Pero en ese caso, lo que sabrá es que Regulus le robó el relicario, eso es algo que no se conecta con nosotros necesariamente – dijo Ginny.

-Además de que el otro horrocrux que hemos encontrado es la diadema que sabemos no podrá removerla porque él cree que sigue en la Sala de Requerimientos – acompañó James la opinión de la joven auror.

-Entonces si dejamos el anillo donde está y luego Voldemort va a buscar los otros, él no sabrá que nosotros estamos buscando los horrocruxes. Pero si sacamos el anillo es decirle abiertamente que lo estamos cazando – resumió Harry.

-A no ser que Voldemort crea que el anillo fue robado también por esa tal Anna – dijo Hermione pensativa – Me gustaría saber cual es el horrocrux que ella tiene escondido.

-Ese es un problema que tendremos que enfrentar más adelante cuando busquemos el resto. Ahora tenemos que decidir si vamos por el anillo o no. Creo que lo más sensato es una votación – dijo Dumbledore.

Todos se miraron por algunos segundos antes de que alguien contestase. Esa era un decisión importante entre encontrar un nuevo horrocrux o delatar su trabajo.

-Yo voto por ir – dijo Sirius.

-Yo también. Voldemort no necesariamente tiene que saber que somos nosotros quienes estamos buscándolos – dijo James.

-Yo preferiría que no – dijo Molly – es muy peligroso.

-Yo digo que si – dijo Harry –. Quizás Voldemort cambié el horrocrux hacia un lugar que no podremos encontrar y luego nos arrepentiremos.

-Yo también estoy de acuerdo – dijo Ron y Hermione a su lado asintió.

-Si – dijo Arthur.

Frank y Lily no estuvieron de acuerdo, pero Tonks si.

-Yo iba a decir que es peligroso, pero viendo que ya la mayoría votó por el si, creo que no ya no sirve que vote – dijo Remus y Sirius le palmeó la espalda.

-Creo que se ha tomado una decisión – dijo Dumbledore – Ahora tendremos que decidir quienes irán allí.

Media hora después todos habían quedado de acuerdo en que las personas que irían eran Harry, Ginny, Tonks, James, Sirius y Dumbledore, para la protesta de varios entre los que se encontraban Ron, Lily y Remus. Aunque el último no estaba muy contento porque su esposa estuviera entre las personas que tenían que ir a buscar el anillo de Gaunt. Pero como la luna llena había sido hacía dos noches no se encontraba en un buen estado para acompañarlos.

Las seis personas que aparecieron en las cercanías del pueblo. Harry pudo divisar a lo lejos las sombras del cementerio al que había sido arrastrado en su cuarto año y un leve escalofrío recorrió su ser. Caminó sin mirar hacia adelante y se chocó sin querer con James que estaba observando para el mismo lugar al que él lo había hecho segundos atrás. Comprendió la mirada de angustia de su padre, imaginándose a Jack en la misma situación que él había estado. Sirius los empujó a ambos para que continuasen camino. Ambos hombres le sonrieron idénticamente, lo que hizo que a Sirius se le encogiera el estómago, preguntándose si Harry alguna vez le diría la verdad a sus padres. En ese momento él se juró que haría lo imposible por convencer a su ahijado y reunir a la familia.

-Este es el lugar – dijo Dumbledore que en ese momento levantaba sus manos como si estuviera tocando el aire – Puedo sentir el rastro de magia.

La mayoría se miró perplejo. Pero Harry recordó que el Dumbledore de su mundo había hecho algo parecido cuando habían ido a la cueva en el mar.

-¿Hay que pagar algún tributo de sangre? – preguntó el muchacho acercándose al director.

-No. Al menos no de sangre.

-¿Son esas ruinas? – preguntó Tonks señalando unos montículos de piedra, madera y polvo que estaban algo lejos de ellos.

-Si. Esa era la casa de Gaunt.

Caminaron algunos pasos más.

-Aquí empieza el escudo anti apariciones.

-¿Aquí? – preguntó James – Es muy grande el radio de anti apariciones entonces.

-Si deben ser como unos veinte o treinta metros cuadrados – dijo Harry mirando hacia los lados calculando el lugar.

-Es preocupante – dijo Tonks.

-Si. Además estoy seguro de que será fácil llegar hasta el horrocrux, pero una vez que lo tengamos no podremos salir tan fácilmente como entramos – dijo Dumbledore caminando hacia las ruinas que alguna vez fue una casa.

-Esto no me gusta nada – le susurró Ginny a Harry.

Él la tomó de la mano para tranquilizarla y caminar con el resto. La otra mano se posó instintivamente en su cicatriz en forma de rayo ante la sensación de un leve hormigueo.

OoooooooooooooooO

-¡Nooooooooooooooo!

Un gritó desgarrador despertó a Lucas de su reciente sueño. Cuando se acostumbró a la oscuridad vio a su mejor amigo que se estaba retorciendo entre las sábanas.

-Jack, Jack despierta – le susurró mientras los sacudía, pero el muchacho parecía no escuchar – Vamos, despierta.

Lo zamarreó varias veces hasta que el chico por fin despertó. Cuando lo hizo, sus ojos parecían desorbitados y estaba sudando como nunca.

-Mi papá... tu papá... todos...

-¿Qué? – se asustó.

-Voldemort los está atacando – dijo mientras recordaba como su profesor de Defensa se había tirado encima de su padre justo a tiempo para evitar una maldición asesina, para luego Dumbledore comenzar un duelo con el señor oscuro.


Ya saben, espero reviews!