Desde el infierno al infierno

(Antes de comenzar el capitulo me gustaría agradecer su aportación a Paty2, ya he pensado que hacer con tu pequeño hechizo n.n... en cuanto a los demás... mira que son vagos, yo que lo hice con toda mi buena voluntad para que este sería un fic participativo y solo recibo una colaboración. En fin hagan lo que quieran -.-)

Capitulo 7: La pelea

Piccolo descendió y cogió a Leyenda, después a toda velocidad recorrieron los pasillos seguidos de cerca por Dimico hacia el exterior. En la superficie el sol negro de bordes dorados brillaba en el cielo iluminando poco mas que la roja luna por la noche. Piccolo ascendió hasta situarse en la cima de uno de los acantilados que formaban el valle, dejó a Leyenda en el suelo.

- Mantente alejada- le dijo.

- Eso pensaba hacer, no te preocupes por mi y dale fuerte.- dijo alejándose de él.

Dïmico se posó unos pocos metros alejado del namekiano y le miró con una sonrisa socarrona en los labios.

- ¿SaBEs? mi SeñoR mE hA peDIdO qUe os MaTe... pErO no Me HA diCho EN qUe OrdEN... Ya sE PriMerO tE MaTArÉ a Ti y LuEGo a La ChIcA... DesPués DE VioLArlA- dijo lamiéndose los labios de forma lasciva lo que arrancó gestos de repulsión no solo en la chica sino también en Piccolo.

- Te olvidas de algo...- dijo Piccolo una vez pasado el efecto del asco- si quieres matarme tendrás que luchar conmigo y no te será tan fácil vencerme- se comenzó a quitar el turbante que todavía llevaba puesto-. Aquí arriba no tendré que controlar mi fuerza, no hay ningún techo a punto de desplomarse.

Piccolo dejó caer su turbante el cual levantó polvo al caer a causa del peso que tenía. Después con una sonrisa burlona comenzó a mover la cabeza de lado a lado haciendo sonar las tabas del cuello junto a las de sus nudillos.

- Cuando quieras...- dijo finalmente adoptando su posición de combate la mar de tranquilo.

- ¡¡¡¡ErEs uN tOnTO cOnFIaDO!!!!

Dïmico se lanzó al ataque y en un momento los adversarios desaparecieron de la vista de Leyenda. Tan solo oía el ruido de la pelea como un trueno abrumador a su alrededor, hubo un momento en que los dos luchadores reaparecieron a escasos centímetros de ella. Los guerreros se agarraban por las manos el uno al otro intentando desequilibrar al contrario, Leyenda notó como la tierra comenzaba a temblar y pudo ver como justo donde se encontraban los rivales se comenzaba a abrir un surco en forma de hoyo y como ese hoyo iba creciendo acercándose a donde estaba ella. La mujer reculó para no hundirse en el hoyo, pero sin perder de vista la pelea de ambos titanes, cual fue su sorpresa al descubrir que había llegado al borde y el surco seguía su avance. Leyenda saltó a otro acantilado cercano y volvió su interés hacia la pelea. "Jamás pensé que nadie fuera capaz de llegar a tener esa fuerza..." pensó la chica con admiración.

El suelo se deshacía bajo sus pies. Piccolo seguía empujando a Dïmico, pero éste no cedía un milímetro. Finalmente el acantilado inicial se quebró por culpa de la presión ejercida por ambas fuerzas y tanto el namekiano como el demonio tuvieron que ceder y salir volando. No tardaron mas que unos segundos en reanudar la lucha. Los golpes se sucedían a un ritmo vertiginoso e iba en aumento, Dïmico le hizo una llave a Piccolo lanzándolo contra unas rocas, el namekiano consiguió eludir el choque y desde la posición en la que estaba le disparó un rayo de energía que Dïmico esquivó, lo que no pudo esquivar fue el golpe descendente que el namekiano le dio valiéndose de lo concentrado que estaba el demonio esquivando el rayo. Dïmico se estrelló contra uno de los acantilados, atravesándolo y haciendo que se derrumbara quedando al descubierto un lago subterráneo que comenzó a desbordarse por las rocas partidas.

Desde su posición Leyenda observaba la pelea con los ojos bien abiertos, asombrada por todo lo que acababa de suceder. Después de que Dïmico se estrellara contra las rocas miró a Piccolo que todavía se mantenía en el aire.

- A eso se le llama cargarse el paisaje- dijo la chica finalmente entre risas y comenzó a acercarse hacia donde el namekiano se encontraba saltando de roca en roca.

- ¡Quédate donde estas!- le dijo Piccolo- Todavía está vivo...

- Eso es imposible... ha hecho añicos la montaña... ¡nadie puede sobrevivir a un golpe así!

En una explosión de rocas Dïmico reapareció lanzándose contra Piccolo. La lucha se reanudó, esta vez Dïmico atacaba con mas fervor y desesperación, pero Piccolo parecía estar tan tranquilo como al principio. A Leyenda le llegó a la cabeza una absurda idea, según ella, que le decía que Piccolo todavía no había sacado toda su fuerza "Que idiotez" se dijo ella misma "no puede tener mas fuerza... ningún cuerpo humano lo soportaría, claro que... él no es humano". En la pelea los golpes de Dïmico empezaban a perder fuerza en cambio los de Piccolo seguían igual. El namekiano comenzó a tomarse un poco mas a la ligera la pelea, desapareció del frente de su rival para reaparecer unos metros mas allá.

- Pareces cansado – le dijo a su adversario- ¿si quieres podemos descansar un poco?- se burlo de él.

Dïmico jadeante le observó con su único ojo sano y su expresión inicialmente de sorpresa cambió a ira ciega.

- ¡¡¡¡¡ERES HOMBRE MUERTO!!!!!- grito con su voz gutural y le lanzó una onda de energía tan enorme que su onda expansiva tiró al suelo a Leyenda.

- ¿Solo sabes decir eso?- le preguntó Piccolo que había aparecido a su espalda.

Dïmico se volvió hacia él con los ojos abiertos como platos al igual que Leyenda que se preguntaba entre susurros como había podido hacer eso.

- Esta pelea empieza a aburrirme- continuo diciendo Piccolo- Será mejor que acabe ya con esto... Por cierto ¿quién es tu jefe? Dímelo y te prometo que será rápido.

El demonio comenzó a reírse con esa risa cascada que él tenía.

- ¿CreES QuE Vas A PODer SaCáRMelo Tan FáCilMeNte?

- No, pero quise intentarlo.

- Me MatArAS, ¡¡PerO NO moRIré SoLO!! ¡¡¡ARGHHHH!!!

Dïmico lanzó un disparo de energía hacia Leyenda que se encontraba a su espalda. Piccolo se lanzó a su ayuda, pero el disparo era demasiado rápido y él se encontraba muy lejos. La onda vital impactó de lleno sobre la chica levantando gran cantidad de polvo, el namekiano se quedo paralizado y sintió como si el corazón le diera un vuelco. Aprovechando la confusión del namekiano Dïmico se le acercó por detrás y le arreó un arañazo en toda la espalda. Piccolo salió de su trance y se volvió hacía el demonio y con un terrible grito soltó toda su energía y su odio en un solo golpe que desintegró a la criatura.

Piccolo se quedó unos momentos en el sitio intentando poner en orden sus pensamientos cuando comenzó a sentirse adormilado, los brazos comenzaron a pesarle y empezó a perder altura y energía.

- ¿Pero que...?- se preguntó, de repente sintió una punzada de dolor en la herida de la espalda- No... no puede ser... veneno...

Piccolo cayó al suelo inconsciente en unos instantes.

Alguien le llamaba, pero la voz parecía tan lejana... sintió que alguien le zarandeaba... un tacto cálido en la mejilla atrajo su atención... comenzó a abrir los ojos lentamente, una sombra estaba sobre él. Intentó erguirse, pero solo consiguió que la cabeza le diera vueltas y le obligara a tumbarse de nuevo.

- No te esfuerces, descansa.- dijo la voz que de repente reconoció.

- ¡¡¡¿LEYENDA?!!!- irguiéndose de nuevo y mareándose otra vez.

- Descansa...

- ¡¿Qué ha pasado?!- dijo si hacerle caso- Pensé que habías muerto

- Si, por unos instantes yo también lo pensé- obligándole a echarse hacia atrás- No pienses en eso, échate y descansa.

Piccolo se volvió a tumbar.

- ¿Cómo es posible? Esa onda de energía tendría que haberte matado.

- La verdad es que no recuerdo... lo único que recuerdo es ver la bola acercarse a mi y justo después el verte caer a ti del cielo. Por cierto ¿qué ha sido del amorfo amarillo?

- Lo mate.

- Me alegro, ¿has averiguado algo sobre...?

- Un momento no me cambies de tema. ¿Cómo conseguiste evitar el ataque? ¿me quieres hacer creer que no lo recuerdas?

- Pero es que es la verdad, no me acuerdo.

- Cada vez eres mas rara.

- Si claro, y me llama rara el marcianito verde y con antenas.

- No empieces. No tengo la cabeza como para oír tus estupideces.- dijo frotándose la frente con la mano.

- ¿Te encuentras bien?

- Igual que si me habría pegado Goku... ¡¡¿Que clase de ponzoña me dio?!!

- No lo se, jamás había visto a un ser semejante. Me pregunto de donde habrá salido.

- Una cosa es segura, lo enviaron a matarnos. Así que me parece que eso de que hay alguien mas que sabe que no soy de aquí es cierto...

- Aun así ¿por qué querría matarte?

- No lo se, puede que a ti te quisiera matar por ir conmigo... tal vez deberías regresar, estarás mas segura lejos de mi.

- Lo siento Piccolo, pero no cuela, me quedo.

- Eres una pesada.

Piccolo consiguió levantarse con dificultad, pero al ir a dar unos pasos el mareo le venció y cayó hacia atrás.

- ¡¡¡PICCOLO!!!

Leyenda lo agarró antes de que caería al suelo.

- No deberías levantarte hasta que se te pasen los efectos.

- ¿desde cuando te preocupas tanto por mi?

Como si acabara de darse cuenta de lo que estaba haciendo Leyenda le soltó y Piccolo se cayó de espaldas al suelo.

- Yo no me preocupo por ti.- dijo alejándose de él.

- ¡Ay! Lo que tú digas- dijo riéndose por lo bajo.

CONTINUARÁ...

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COMENTARIOS DE AUTORA:

BUENAS. Este capitulo me ha quedado cortito y un poco tonto, pero es que ahora que me han dado las vacaciones, mi musa también las tiene n-nÛ que le vamos a hacer los exámenes me inspiran.

La verdad es que quería aclarar una cosa porque puede que de aquí en adelante este fic parezca algo que no es. Este fic no es un Mary sue, puede que lo parezca, pero no lo es. Leyenda tan solo fue inventada para ser la compañera femenina de Piccolo y si le ocurren cosas especiales es porque... bueno ya os enterareis del por que n-n

En fin si tenéis alguna duda preguntarme no muerdo, espero que el próximo capitulo sea mas largo y mejor, éste me quedó un poco flojo T-T

RUNLINEY