EL PACTO I TEMPORADA

Por Claudia Medina

Capítulo 7

"Adiós Antonio"

El cougar 84 de los Zambrano recorría la Avenida Constitución rumbo al aeropuerto internacional. Sandra miraba a través de la ventana estaba muy delgada y demacrada; tenía tres meses de comer a fuerzas, vestir a fuerzas, hablar a fuerzas, en pocas palabras vivir a fuerzas, por inercia. Su boca seguía amarga y el vacío de su estómago era demasiado pequeño comparado al de su corazón. Su cuerpo delgado y pequeño era tan pesado de llevar como una tonelada, su alma, también.

Jorge, sentado a su lado, la miraba de reojo de vez en cuando le dolía ver a la chica de esa forma, para todos había sido triste y pesado, pero ella parecía haber llevado la peor parte.

Todos le decían que tuviera ánimos, que saliera adelante, pero cómo, cuanto ansiaba haber sido ella la que montaba ese caballo, pero él insistió en cambiarlos.

-Come on Sandy! Vamos a ganarles, los cuates no nos pueden dejar atrás- gritó Antonio al acelerar el galope.

-No puedo Toño estoy batallando con este caballo, nunca lo he montado.- contestó Sandra al pararse.

- Te lo cambio- dijo apurado- bájate, dijo al ayudarla quedaron frente a frente y la vio a los ojos,- hay cosas de las que quiero hablar contigo antes de irme a Yale, tiene que ver con el diario de Talia.- dijo serio mirándola fijamente.

- No me acuerdes que te vas-dijo al morderse el labio.

- Tu no hagas eso, me matas cuando lo haces-suspiró y le dio un beso- prométeme que no vas a dejar que nadie te pretenda mientras estoy en la universidad, no veas a nadie, no hables con nadie… prométeme que nadie va a ocupar mi lugar…

- Mira que listo me saliste-dijo Sandra con picardía.- No papacito, el que tiene que hacer voto como los curitas es otro… tu crees que estoy tonta o ¿Qué? Vas a vivir en los departamentos estudiantiles por cinco años… y con esas gringas grandotas con piernas largas y llenas de bolas por todas partes … y sobretodo, son más fáciles que la tabla del 1-dijo al abrir los ojos negros- sí, segurito que te vas a portar muy bien… mira- hizo una seña de cuernos con los dedos- y yo me chupo el dedo, Alberto va terminar por torearme en su alternativa- agregó al aventarlo y caminar hacia el otro caballo

Antonio rió desenfrenado- ¿De dónde sacas todo eso? –dijo mientras le detenía el caballo por el freno.

-Talia dice en su diario….

-De nuevo Talia-dijo desesperado- la verdad, más que una chica que escribió un diario, parece mi suegra.

-Pues será lo que tú quieras- dijo rezongando-pero tiene razón, los hombres son hombres…

- So, las mujeres son mujeres- dijo molesto en su Orgullo de hombre, subió al caballo y le indicó que avanzara.

-Pero las mujeres somos fieles por amor- gritó Sandra al arrancar su galope- y yo mister Dawson, te amo.- gritó a distancia siguiendo su camino

- Contigo no me puedo enojar sweety- rió al mover la cabeza de un lado a otro y acelerar su galope para alcanzarla.

De pronto el carro se paró en la entrada del aeropuerto, apenas lo advirtió.

-Ya llegamos señorita Sandra- dijo por tercera vez Jorge.

Un golpe de aire caliente la recibió, ya que el clima del automóvil estaba muy fuerte, bajó del carro obedientemente y se sentó en la banca que Jorge le indicó, a su lado estaban las dos maletas nuevas con ropa también nueva y el uniforme del colegio en Madrid. La tía Rita le había indicado que dejara el nombre de los Zambrano intachable, desde que sucedió lo de Antonio, le dirigía la palabra solo lo indispensable.

-¿Pero como pasó esto? Sandra- dijo Rita desesperada de encontrar una explicación al hecho de tener a su sobrino nieto rodeado de doctores en la sala de emergencias.

Sandra por enésima vez explicó que iban corriendo y que de pronto apareció de la nada esa víbora, el caballo en dos patas aventó a Toño por el aire y cayó inconsciente.

La voz que anunciaba los vuelos se oía a lo lejos, su mirada estaba perdida en el horizonte.

-Ya avisé a Madrid que vamos para allá- interrumpió Jorge y sentarse junto a ella con unos vasos desechables en la mano-¿Gusta un poco de refresco?

Vamos a tener que hacer una parada en Miami, ahí en el aeropuerto un mensajero me llevará su papelería del colegio firmada por el señor Zambrano.

-¿Voy a poder verlo?-dijo algo animada.

- Lo siento Señorita,

-Dígame Sandy, como todos

-Sandy, solo porque es una emergencia permitieron al muchacho entrar a visitarlo, lo que pasó…

-¿Lo puso mal?- preguntó preocupada Sandra.

-Como a todos, pero él, por su salud delicada…

Una voz femenina anunció el vuelo de ellos y se apresuraron a ir a la puerta que les indicaron.

Se abrochó el cinturón y se recargó en el asiento, en otras circunstancias tendría miedo de que el avión cayera, pero ahora se convertía en una plegaria, lo que más le dolió fue la actitud que Toño tomó al darse cuenta de su situación.

-Vete, lárgate, no quiero que vengas a verme- le gritó hacia donde creía que se encontraba Sandra.

-No quiero tu lástima, no puedes tener un novio ciego y paralítico, lárgate no quiero saber nada de ti.

El no pudo ver las lágrimas que caían de sus ojos, pero de seguro las sintió en el corazón.

-Tu no eres nadie para decirme lo que tengo que sentir Antonio Dawson Zambrano- dijo con voz fuerte-Llegó el doctor Landeros con los resultados de tus estudios, ya vienen para acá la tía Rita y tu papá, por favor no te portes como un niño berrinchudo y yo sí soy quien para decirte como te portes, soy tu novia que te ama te guste o no. La tía Rita ya tiene muchas preocupaciones como para aguantar tus majaderías y tu papá no merece que le hables así- dijo antes de irse y darles el paso al doctor y a los parientes.

Fue la última conversación que sostuvieron, en la mañana encontraron a Antonio inconsciente en la cama, había tomado todo el frasco de pastillas para dormir. Una ambulancia corrió de nuevo al hospital Muguerza, según el doctor Landeros no había sido una dosis suficiente para hacerle tanto daño, pero el deseo de no vivir influyó mucho en las consecuencias. Estuvo dos días en cuidados intensivos y su cuerpo ya no aguantó más.

Lo días siguientes fueron un infierno, el velorio y el entierro fueron rápidos. Había pesadez y vacío en toda la casa. Los cuates se encerraron en su cuarto, de igual forma la tía abuela Rita y Sandra estuvo en cama todo el tiempo cada día más demacrada y delgada, los cuates la visitaban pero ellos mismos tenían suficiente dolor como para dale ánimos, solo se lamentaban de verla así. Rita pidió que la viera el doctor Landeros, este habló con la anciana y su consejo fue poner tierra de por medio, solución que tomó para todos, los cuates viajaron primero a España, al colegio San Carlos, por su salud Sandra tuvo que viajar hasta que estuviera un poco más repuesta.

Estamos llegando a Miami, dijo la azafata le daré el lugar al capitán para que les de la información.

Continuará…

Gracias por su tiempo cuatro lectoras y ofrezco una disculpa a las fans de Anthony, por el giro de su muerte.

Claudia Medina