Entonces se introdujeron en la habitación de la chica despacio. El observó todo allí. Joder, ni siquiera era su habitación y había necesitado solo un día para acomodar todo estratégicamente, para poner un poco de su toque personal e impregnar aquel espacio con su aroma. Era como entrar a una especie de santuario, uno en donde el pudiera conocerla y rendirle el tributo que merecía.
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Me daré una ducha. – Dijo la chica nerviosa
Bien – Respondió el en automático
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Su ducha se prolongó un poquito mas de la cuenta, y el se dedicó a observarlo todo. El tocador lleno de cremas y perfumes, el armario con su ropa ya colgada, y la maleta acomodada en la parte inferior del mismo. La iluminación y el estilo rustico de aquella cabaña daban un ambiente particularmente cálido, pese al frio que acechaba y se asomaba por las ventanas. Odiaba admitirlo, pero de pronto se sentía nervioso, y pequeño.
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Ella estaba tardándose mas de la cuenta, y el comenzó a inquietarse, así que hizo algo prohibido, asomó su cabeza por la pequeña rendija de la puerta y observó a una Blossom Utónio plácidamente dormida con un su cabello recogido no tan cuidadosamente, rodeada de espuma y el vapor de un agua muy tibia.
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Entró con mucho cuidado, sin afán de despertarla, solo quería verla así otro ratito. Ver sus mechones saliéndose de aquel moño improvisado, y su cuerpo recargado en una orilla de la tina le despertaba un sentimiento único en su especie, uno que no había sentido antes.
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Entonces se sentó en el borde de la bañera, y se quedó ahí, mirándola, hasta que ella despertó.
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¿¡Brick, que haces aquí!? – Dijo la chica sorprendida
Te ves preciosa. – Contestó aumentando la tonalidad de los colores de su novia.
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Al no recibir respuesta alguna, añadió
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¿Puedo entrar?
¿¡Qué!? ¿Tu? ¿¡De que hablas!? – Dijo nerviosa
Cariño, ¿Me dejarías entrar? – Dijo colocando una de sus manos en su mejilla y acariciándola despacio.
Ella asintió con la cabeza y desvió la mirada hacia otro lado.
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Entonces el chico comenzó a desvestirse lentamente, sin apartar los ojos de su novia, y acto seguido entró en la tina quedando al otro extremo, aun sin romper el contacto visual.
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¿Cómo te sientes? – Preguntó el
¿A que te refieres? - Dijo ella desviando la mirada
Quiero estar contigo, y para ello necesito que me digas que estas bien. – Soltó
A veces me duele un poco, si a eso te refieres, aunque es mas algo incomodo que doloroso – Dijo ella
No te preocupes, si es así no tenemos que…
Pero estoy bien - Contestó la pelirroja, como intuyendo lo que su novio iba a acabar por decir.
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Entonces el chico la miro detenidamente, y se acercó a ella para comenzar a besarla.
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La besó despacio, y la sentó sobre él y, sin dejar de mirarla, comenzó a enjabonar todas las partes de la chica.
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Ella soltaba pequeños suspiros cada que pasaba sus manos por aquí y por allá.
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Entonces posicionó las manos detrás de la abundante cabellera rojiza de la figura femenina sobre sus piernas, y soltó aquel moño para dejar su largo cabello caer y mojarse de la mitad hacia abajo.
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La volteó de espaldas y enjabonó aquella cabellera desde sus inicios hasta su final, y una vez terminado su trabajo, comenzó a tocarla en otras partes.
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Una de sus manos pasaba por sus pechos mientras la otra jugaba de manera traviesa con sus zonas mas íntimas, entonces ella se cansó de gemir y se volteó hacia el para besarlo e instintivamente comenzar a tocar su miembro.
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A el le sorprendió esta acción, y más le sorprendió descubriéndola tratando de posicionar este en su entrada.
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Entonces apartó sus manos, la miró a los ojos y le dijo
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Bloss, aquí no
¿Por qué? - Contestó extrañada
Hoy hagámoslo distinto - Le dijo agitado
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Y dicho esto se levantó y le tendió una mano, ella dudó al principio, pero acabó tomándola.
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Él se secó, y la secó a ella, cepillo su cabello dando un beso aquí, y uno mas allá de vez en cuando y cuando ella ya estuvo lista, la tomó en sus brazos y la tumbó en la cama.
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Posteriormente separó sus piernas y puso su cabeza entre ellas.
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No estas lista. – Le dijo mirándola a los ojos
¿De que hablas? Quiero…
No dije que no quisieras, se lo que quieres, pero no estás lista – Respondió
Ella se quedó en silencio sin comprender
Tranquila, cariño, deja que me encargue
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Y entonces, sin darle tiempo de reaccionar apropiadamente, paso la lengua por la entrepierna de la chica de manera lenta, a lo que su novia respondió con un gemido enorme.
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Él sonrió y se dedicó a saborear cada parte de aquella zona un poco enrojecida por toda aquella actividad el día anterior.
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Ella comenzó a retorcerse un poco más, y el decidió que ya había sido suficiente, así que subió hasta quedar a la altura de su rostro y mirándola a los ojos entró en ella de manera lenta.
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Solo Dios sabia el trabajo que le había costado contenerse ante aquellas circunstancias, pero lo hizo, esta vez fue lento.
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Calló sus gemidos con besos, y la acarició despacio. Delineó aquellas marcas de sus dientes en su cuello y la besó por todos lados, así hasta que la intensidad aumentó y sintió de nuevo las manos de la chica en su espalda, y el se mordió la lengua para no morderla a ella.
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Entonces la vio, estaba exhausta, y la besó.
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Duerme, rosadita. – Susurró, mas para si mismo que para ella, y se acomodó así para dormir.
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Al siguiente día la chica despertó con la cabeza de su novio en su pecho y sus brazos alrededor de su cintura.
