La historia me pertenece pero los personajes que aquí se presentan son propiedad de Stephanie Meyer, yo solo los adapto en mi historia.
Capítulo VI
Capítulo beteado por: Pichi LG
BetasFFAD: www facebook com / groups / betasffadd
—¿Bella? ¡Bella! —No me había dado cuenta de que me había quedado pensando en esas escenas del pasado, hasta que Jacob levantó la voz para atraer mi atención.
—Lo lamento. ¿Decías? —dije un poco avergonzada por mi repentina distracción.
—Te preguntaba por el desenlace de tu historia —dijo con una sonrisa amable asomándose por su bello rostro. ¿Bello rostro? ¡Vaya que esa distracción había afectado un poco mi raciocinio!
—Este es mi desenlace. Después de que me dejaste en el aeropuerto… —Mis mejillas se sonrojaron al recordar mi actitud con él ese día— me hospedé en un hotel, anduve deambulando por la ciudad hasta que encontré a una gran persona —Una sonrisa se instaló en mi cara, recordando a Charlie—. Él me dio hospedaje mientras conseguía un trabajo aunque, en realidad, no sé por qué lo hizo, nadie en estos días hace eso pero, en fin, gracias a él conseguí este trabajo y pude continuar estudiando. Estoy por finalizar mi carrera de Medicina y le estoy muy agradecida por eso. —Finalicé omitiendo algunas 'cosas' que no tenían relevancia.
—¡Vaya! Y, ¿qué sucedió con Edgard? ¿O era Edmund? —Miraba hacia un punto inespecífico de la oficina tratando de recordar el nombre de aquella historia que le relaté cuando viajábamos rumbo al aeropuerto.
—Es Edward, y no sé qué sucedió con él —dije de manera fría.
—Creí que solucionarían sus asuntos. ¿Hace cuánto que no lo ves? ¿Seis, siete años? —preguntó.
—¿Solucionar nuestros asuntos? No hay nada que solucionar. Todo es muy claro, él hizo su vida y yo no estaba incluida en ella, por lo que no veo qué punto debe solucionarse. El tiempo ha pasado y yo estoy mejor así —Mordí mi labio de manera inconsciente tratando de creer lo que decía—. Aunque, en realidad, no estoy aquí para hablar de mi vida privada.
—Eso es cierto, pero de ahora en adelante serás mi secretaría y sería bueno conocernos un poco, ya sabes, para llevar una mejor relación laboral.
¿Acaso estaba flirteando conmigo? Tal vez estaba viendo cosas donde no había absolutamente nada.
—C-claro —balbuceé. ¿En dónde había quedado la Bella segura de sí misma? 'Detrás de esa puerta', respondió una vocecita en mi cabeza.
De ese suceso ya habían pasado seis meses, en los que conseguí un gran amigo, Jacob, quien seguía siendo mi jefe. Mi vida había mejorado con su llegada, aunque no era tan abierta con él, ya lo consideraba como alguien indispensable y creo que un poco más que eso. Dudo que fuera amor pero lo necesitaba, él ahora era mi apoyo.
Me encontraba caminando en la acera con Jacob a mi lado. Salíamos de un pequeño restaurante, y me estaba contando sobre la primera vez que colapsó por los efectos del alcohol y sobre cómo un policía casi lo lleva a la jefatura. Estaba literalmente muerta de risa ya que Jacob trataba de imitar a un borracho, cuando sucedió algo que no me esperaba…
Choqué con algo o debió haber sido alguien por el quejido que soltó esa persona. Alcé mi vista esperando encontrarme a un hombre pues el aroma de su perfume lo delataba totalmente y así fue, solo que no era cualquier hombre era Edward. Seguía igual que como lo recordaba, a excepción de unos cuantos rasgos de su cara que se habían marcado más, la madurez le había sentado bien, seguramente era el mismo rompecorazones del instituto. Llevaba puesta una bata blanca, signo de que era médico, pero eso no fue lo único que noté, a su lado se encontraba una niña de aproximadamente seis años, tenía el cabello rubio y unos hermosos ojos azules. Traté de encontrarle un parecido a Edward pero no lo encontré.
—Lo siento tanto, no tenía la vista en el camino, en verdad lo lamen... —La disculpa quedó a medias puesto que por fin posó sus ojos verdes en mí—. ¿Be...ella? ¿Eres tú? ¡Oh! Alice estará tan feliz porque al fin te hemos encontrado. ¿Por qué huiste así de Forks? Es que ¿acaso no pensaste en mí? ¿En nosotros?
No podía creerlo, Edward Cullen estaba en San Francisco. Eso solo significaba que Tanya debía estar rondando por aquí. No me creía capaz de soportar el dolor de verlos nuevamente juntos, había decidido enterrar el pasado y dejar fluir el presente pero en mis planes no se encontraban ellos.
La vida podía sorprenderme de muchas maneras. Tenía que irme por lo que, sin pensarlo dos veces, tomé la mano de Jacob y lo jalé, esperando que reaccionara de su asombro, y parece que funcionó.
Iba a seguir mi camino y a dejar a un Edward asombrado en la acera, probablemente no le importaba tanto como lo hizo parecer, puesto que había empezado a caminar junto con Jacob y no había señal de que quisiera detenerme. Algo se oprimió dentro de mí, me estaba alejando otra vez de él.
Estaba tan metida en mis pensamientos que no noté la presión en mi brazo hasta que esta logró detenerme completamente. Subí mi vista y me hallé con unos ojos verdes observándome con algo de melancolía. Lo que no me esperaba, mucho menos, era que ese hombre apuesto del que había estado enamorada durante toda mi adolescencia, me abrazara.
Dejé mi mente libre, por una vez no me preocupé y entorné mis brazos a su alrededor, pero como todo lo dulce tiene que terminar, ese momento no duró tanto como yo esperaba, tanto como yo anhelaba.
—¿Papi? —Queda de más decir que no me esperaba que la dulce niña de rizos dorados nombrara a Edward se esa manera. Mis brazos rápidamente cayeron a mis lados y sentí una horrible sensación en el pecho. 'No aquí' me dije mentalmente. Edward pareció recordar a esa pequeñita persona que lo acompañaba por lo que soltó su agarre de mi alrededor, aunque no completamente; su brazo se había posado gentilmente sobre mis hombros—. ¿Quién es ella?
Podía sentir un escozor en mis ojos. Ella probablemente era hija de Edward y Tanya, una de las razones por las que había decidido dejar Forks, pero no podía culparla a ella, sus ojos parecían amables y su sonrisa te dejaba entrever que era una persona angelical.
—Marie, ella es Bella Swan, Bella ella es... —carraspeó— Marie, mi hija —dijo sonriéndole deslumbrantemente a su hija.
Marie extendió su pequeña mano hacia mí, y yo extendí mi brazo en respuesta. Su pequeña y cálida mano contrastó con la mía, ambas pálidas, señal de que proveníamos de la parte norte del país. Su apretón fue muy suave y yo le di uno muy delicado.
Después de soltarme de su agarre y del de Edward recordé a mi acompañante y no fui la única en recordarlo.
—Hola, yo soy Jacob Black, 'amigo' de esta pequeña que olvidó presentarme. —Jake, tan prudente como siempre. Amaba su cautela ante la situación, la amaba tanto como amaba mi sarcasmo.
Sentí como mis mejillas se calentaban sin previo aviso; la manera en que pronunció la palabra amigos daba paso a especulaciones, el ceño fruncido de Edward no era buena señal pero lo dejé pasar. Él solo asintió como saludo, pero la pequeña Marie nuevamente repitió la misma acción que había hecho conmigo.
—Hola, soy Marie Cullen —dijo dándole una sonrisa a Jake.
Debo aceptar que dolió un poco escuchar su nombre completo, después de todo, era una Cullen.
—Creo que necesitamos hablar, pero este no es el momento —Edward dio una mirada rápida a Jacob—. Aquí está mi número y mi dirección, tal vez podrías llamarme y acordar una cita —Me tendió una hoja de papel en la cual no había notado el momento en el que la había escrito. La tomé y asentí, no estaba muy segura de acordar esa cita—. Me sentiría más seguro de que no te perderé de vista si me dieras tu...teléfono —dijo esa última parte sacudiendo su rebelde pelo cobrizo con una mano, en señal de nerviosismo.
¿Qué iba a hacer ahora? No estaba segura de que se conformara si le daba una negativa a su petición. Seguía pensando qué decir cuando Jacob, haciéndole honor a su título de bocazas, habló:
—Ella trabajaba en Swan's Corporation. Llámame y te daré sus datos, si los necesitas —dijo extendiéndole una tarjeta de presentación. ¡Mil veces idiota, Jacob Black!
Edward tomó la tarjeta y aún sosteniendo su cabello se despidió diciendo que nos veríamos pronto. Se acercó, me dio un beso en la mejilla y, sin más, tomó la mano de su adorada hija. Ambos desaparecieron calle abajo.
Cuando salí del estupor, me giré hacia Jacob quien portaba una sonrisa inocente. Yo, a cambio, le regresé una mirada furibunda. Juro que vi sus pupilas dilatarse y no sería exageración si dijera que lo vi tragar en seco… '¡Vaya que me conoces, Jacob Black!', me dije mentalmente.
—¿Qué demonios has hecho, Black? —dije cerrando los ojos, tomando mi puente de la nariz entre mis dedos índice y medio y respirando sonoramente, tratando de relajarme, aunque sabía que necesitaba más que eso; necesitaba más que contar hasta diez y, sobretodo, necesitaba hacerme a la idea de que vería a Edward Cullen de nuevo y no solo a él.
¿Qué les pareció? Sé que el capítulo es corto pero espero que el próximo sea mucho más largo que este. No me culpen por tardar tanto en actualizar, no había tenido inspiración para terminar este cap. pero por suerte ya ha regresado y trataré de aprovecharla. Actualizaré pronto.
Cuéntenme sus 'suposiciones'.
¿Reviews?
Nos leemos en el próximo cap.
G.
