Que tal? Aquí se reporta "TMH" o por su traducción en español, "El Mas Odiado". Florwis, gracias por seguir las aventuras de este servidor. En cuanto a los demás, gracias por leer, se que lo hacen pero no se manifiestan... voy a tener que sacar un tema lanzando puyas para ver si alguien responde. En fin, aquí les entrego el 7mo capítulo... que raro, esta vez no le puse nada a ninguno.
Rainbow Dash estaba apunto de leer la carta junto con Shun, quien sin decir nada se apareció en la casa de la pegaso solo para molestarla.
Dash no tuvo más opción que dejar que se quedara con ella, esos dos anteriormente habían tenido un pequeño roce, pero desafortunadamente el unicornio le tenía la ventaja en cada pelea que tenían. La pegaso lo menos que quería en este momento era una pelea, ella solo quería averiguar que era lo que decía en esa maldita carta.
Rainbow comenzó a abrir la carta, era un momento crucial, no quería estar concentrada en otra cosa más que esa carta. En lo que comenzó a leerla…
— ¡¿Qué?! ¡¿Se supone que esto es una broma?! — preguntó Rainbow Dash exaltada al ver que no era lo que esperaba, se había topado con un simple recibo por la compra de un repuesto de un artefacto raro — ¡Estuve comportándome como una loca por nada!
— Y hasta ahora es que lo reconoces — comentó Shun en voz baja.
— No estoy de humor para tus bromas — se quejó Rainbow Dash con una mirada llena de furia.
— Espera, antes de que se te ocurra matarme, cosa que no puedes hacer, tienes que pensar una y otra vez en los sucesos del día de hoy — explicó Shun serenamente.
Entonces, Rainbow se calmó un poco y comenzó a recordar todo. Al paso de unos pocos minutos, se dio cuenta de una cosa muy importante.
— ¡Como pude ser tan tonta! — dijo Rainbow para sí misma.
— Siéndolo, con tu carácter, es algo realmente fácil — respondió Shun.
— Ignoraré ese comentario — murmuró Rainbow Dash — La pony que debía entregar esa carta era Derpy así que…
— Vamos, dilo — se adelantó Shun.
— Entonces, se equivocó de correspondencia — finalizó Rainbow Dash con una sonrisa.
Al terminar de decir eso, fue corriendo a la casa de Soarin antes de que Derpy volviera a cambiar la correspondencia.
Ya estando allá, Dash comienza a buscar el buzón para colocar allí el recibo. Pero al parecer, ese condenado buzón se la pasaba cambiando de lugar, por lo que para Rainbow era un poco difícil capturar ese buzón y así lograr su cometido.
— Bien, tendré que hacer esto por las malas — murmuró Rainbow Dash.
— Bien, solo recuerda una cosa, esa pony no tarda nada en darse cuenta de sus errores — agregó Shun.
Y para confirmar ese argumento, la pegaso apareció de la nada buscando el recibo para cambiarlo por la carta que se le fue enviada a Soarin. La pobre pegaso gris duro un buen rato buscando ese recibo pues Shun y Rainbow trataban de acercarse al buzón para colocar dicho objeto en su lugar y así dejar que Derpy hiciera su trabajo.
Hecho eso, la pegaso gris buscó nuevamente en el buzón y encontró lo que quería y así pudo cambiar la correspondencia para irse rápidamente pues ya iba retardada.
— Ufff, de nuevo, salvas tu trabajo — se dijo Derpy así misma.
En lo que Derpy se marchó, Shun y Rainbow pudieron soltar un gran respiro pues si hacían algún ruido espantarían a la pony. Pero ambos se encontraban en una posición un poco picante, por así decirlo.
Shun y Rainbow se encontraban en la famosa posición "69", el unicornio y la pegaso estaban cerca de las partes íntimas, solo que terminaron así inconscientemente.
— Rainbow, no es que no me gusten las yeguas, pero tu no eres mi tipo — comentó Shun haciendo que la pegaso se sonrojara y acto seguido lo mandara a volar con dos patadas sincronizadas en la cara del unicornio — Oh si, mañana dolerá mucho.
— Tonto — murmuró Rainbow Dash para luego dirigirse al buzón y tomar la carta para entonces por fin leerla.
— No querrás leer eso — aseguró Shun sin moverse aún.
— Claro que si, pase por mucho para poder tenerla en mis cascos — respondió Rainbow Dash.
— Como quieras, pero no te gustará — finalizó Shun para luego levantarse.
— ¿Acaso sabes lo que dice? — preguntó Rainbow Dash curiosa y confundida.
— Pues… te recuerdo que soy de los pocos unicornios que ha logrado obtener magia de la avanzada, así que solo me queda responder que si, ya que es lo que dice ya que poseo un hechizo que me permite leer cualquier tipo de letra oculta en papel, piedra, lo que sea… no porque dije piedra — explicó Shun rascándose la cabeza.
Entonces, la pegaso se puso a pensar un momento. ¿Sería bueno confiar en ese unicornio pervertido que aparecía una vez al año para ver si sus amigas aún existen? Pero también quería saber lo que esa dichosa carta decía… al paso de un rato, tomó una decisión drástica.
— Bien, dime que es lo que dice esa carta — pidió Rainbow Dash más calmada.
— Básicamente, Spitfire le está confesando su amor a Soarin — respondió Shun como si nada estuviera pasando, como si leer la correspondencia ajena fuera lo más normal del mundo.
— ¿Qué más? — preguntó Rainbow Dash.
— Lo demás es… aburrido… solo son recuerdos de cuando se conocieron, a partir de allí es que comienza la confesión — observó Shun detenidamente.
Después de eso, Rainbow sintió una sensación extraña, algo que jamás había sentido en toda su vida hasta hoy.
— Bien, primero que nada, si quieres ganarte a Soarin, debes hacerlo bien en su cita del viernes — aseguró Shun.
— ¿Y-Y tu como sabes de eso? — preguntó Rainbow alterada.
— Tic toc, Rainbow, tengo magia avanzada, también puedo leer la mente de todos los ponies — respondió Shun con una típica cara de fastidio — Lo único que te puedo decir, es que seas tu misma, pero tampoco seas tan dura con el… mejor te lo simplifico, no te separes de el.
Tras decir eso, el unicornio procede a desvanecerse en forma de cuervos para desaparecer de la vista de la pegaso, no sin antes decir unas últimas palabras.
— ¡Ah! Una cosa más, no te atrevas a cambiar de conversación y tampoco a evitar su mirada, si lo haces, lo que quieres jamás se te va a dar — dijo Shun terminando de desaparecer en forma de cuervos.
Luego de eso, Rainbow dejó la carta en su lugar y se fue a su casa. Pero una cosa si era segura, esa confesión estaría molestando a Rainbow durante sus sueños. Aunque ella no lo admitiera, Soarin era el único pegaso que comenzaba a gustarle, a pesar de no conocerlo muy bien.
— Soarin… — murmuraba Rainbow dormida.
Bueeeno, hasta aquí lo dejo. A pesar de que el 8vo capítulo ya lo tengo listo, no lo publicaré enseguida porque quiero que la curiosidad los coma vivos por dentro, especialmente a ti, Florwis, MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! Por cierto, gracias por odiarme xD. En fin, no se lo tomen a pecho, algún día de esta semana lo terminaré publicando al igual que el 9no capítulo.
